[*Opino}– Gracias a la tecnología, el inglés, aunque sea chapoteado, va entrando en España

20-02-15

Carlos M. Padrón

Vaya, vaya, ¡buenas noticias!

De nuevo, en el artículo que copio abajo Cristina Reglero pone el dedo en la llaga con lo del inglés en España. Lo que Cristina no explica —salvo en el caso de Wi-Fi— es cómo se pronuncian allá esas palabras técnicas que ella incluye en su lista.

Lo haré aquí, según lo que he escuchado, poniendo entre <> la pronunciación.

  • WhatsApp, <guasá>
  • Smart, <esmar>
  • Smartphone, <esmarfone> o <esmarfón>
  • Call, <cal>

De mi cosecha añado:

  • Firefox, <firefox>
  • Google, <google>

Lo de «difusión en flujo» me ha hecho reír un rato, pues es un rebusque como el de «octeto» en vez de byte, o «compaginador de vinculación» en vez de linkage-editor.

Eso sí, siguen con lo de «puenting«, «balconing» y demás estrafalarias palabras terminadas en -ing —sin pronunciar la g final, claro está— para que suenen como inglesas.

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20-02-15

Cristina Reglero

¿Alguien recuerda cómo decir ‘smartphone’ en español?

El inglés, cada vez más en nuestro día a día, gracias a la tecnología. En 1969, la campaña publicitaria “El hombre de la tónica”, de la alemana Schweppes, introdujo en nuestro país una de esas marcas cuya sola pronunciación suponía un problemón.

Un luminoso en el Capitol de la Gran Vía madrileña, y miles de las antiguas pesetas… toda una inversión durante los doce años que la campaña —en sus diferentes versiones— se mantuvo en antena, con un objetivo no sólo de ventas, sino de conseguir que los españoles aprendiéramos a pronunciar el nombre de la marca.

Para muchos, el intento se quedó en un digno “suepes”; en cuanto a escribirlo correctamente, aún hoy sigue siendo una utopía. Y es que era todo un reto en un país en el que ya nos costaba hincarle el diente fonético a términos como “pizza” o “sexo”.

Cómo han cambiado las cosas…

La globalización y la tácita aceptación del inglés como idioma universal de los negocios y la tecnología han convertido lo “hortera” en “cool”, y nuestra orgullosa negativa a decir cualquier cosa en un idioma diferente al nuestro en creciente amor a los anglicismos.

Si bien es cierto que en América Latina hace años que pronuncian WI-Fi correctamente (/?wa??fa?/), y nosotros seguimos a lo nuestro… parecemos sentirnos cada vez más cómodos al utilizar palabras en inglés. Y, en este sentido, mucho le tenemos que agradecer a la tecnología.

Los términos en español para hablar de tablets, e-books o smartphones empiezan a acumular telarañas. ¿Alguien recuerda hoy en día el equivalente en español de estas palabras:

Tablet: tableta

  • e-book: libro electrónico
  • Smartphone: teléfono inteligente
  • Smart TV: televisor inteligente
  • Webinar: conferencia web
  • Conference call: teleconferencia
  • Whatsappear: ¿chatear?
  • Selfie: autofoto
  • Apps: aplicaciones
  • Hashtag: etiqueta
  • Streaming: difusión en flujo
  • Post: mensaje, artículo (en un blog)
  • Blog: bloc/bitácora digital

WI-Fi: realmente hace referencia al nombre de una marca comercial

Buenas noticias, por otro lado, y quizás un paso más para concienciarnos de la necesidad de aprender inglés desde el origen, desde pequeños.

Fuente

[*Opino}– Alguien más opina sobre los cambios de nombre que hacen en España

23-02-15

Carlos M. Padrón

¡Por fin alguien me secunda!

El pasado viernes, en el post titulado ¿Por qué la BIOS y no el BIOS? ¡Qué manía la de cambiar nombres! opiné sobre la manía —y aunque dije manía, tal vez es algo peor— que tienen en España de cambiar nombres a lo que venga de afuera, en especial si son nombre en inglés.

Y hoy, en el artículo que copio abajo hay una lista de algunas de las películas cuyos títulos cambiaron en España porque sí, porque les gusta y, como seguramente dirán algunos españoles, «Porque aquí es así, ¡y punto!».

A la lista yo añadiría un cambio que, por lo breve, ejemplifica a las claras el apetito de cambiar por cambiar. Se trata de una película, sobre la prisión de Alcatraz, cuyo título original es «The rock», que en español significa «La roca» y que encaja muy bien como traducción del original.

Pero no, como eso no podía aceptarse, el título que en español le dieron a esa película es «La roca asesina«, algo que pasa de lo ridículo, pues la tal roca no mató a nadie, y raya en el cinismo.

Hoy supe de otro cambio de título. A la serie de la BBC titulada en inglés «The fall» —que en español sería textualmente «La caída», pero que, dada la índole del tema, podría ser «El fracaso» o algo equivalente— la han titulado en España «La caza».

Supongo que el pretexto para justificar ese título es que la serie trata de una detective que persigue a un asesino serial, pero, ¿qué serie/película de asesinos seriales no implican una caza de ese tipo?

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20-02-15

Cristina Reglero

Las traducciones más cutres del título de algunas películas

Ya que estamos en una semana de película, galardones y pases de moda sobre la alfombra roja, qué mejor que hablar de cine. Y,  por qué no, de esas traducciones de los títulos de películas que hacemos aquí en España. Títulos que, en algunas ocasiones, no tienen nada que ver con el original.

Charlando hace tiempo con un amigo de Londres me decía in astonishment (con asombro) que es del todo imposible que yo no haya visto The Sawshank Redemption. Pues no, ni había oído hablar de ella. ¿Alguno de vosotros ha visto Cadena Perpetua? Pues entonces, al igual que yo, habéis visto The Sawshank Redemption.

Seguramente “La redención de Sawshank” (Shawsank es el nombre de la prisión escenario de esa película) era poco comercial en nuestro idioma, pero, aún así,… ¡menudo lío!

Aquí os dejo un pequeño listado de 15 rather well-known (películas, de sobra conocidas), con su título original, seguido del título por el que las conocemos en España, y después por lo que sería, más o menos, la traducción literal del título original.

  1. Some like it hot – “Con faldas y a lo loco” – A algunos les gusta caliente
  2. Point Break – “Le llaman Bodhi” – Punto de inflexión, punto de ruptura (de la ola)
  3. Die hard – “La jungla de cristal” – Duro para morir
  4. Jaws – “Tiburón”– Mandíbulas
  5. Child’s play – “El muñeco diabólico” – Juego de niños
  6. Airplane – “Aterriza como puedas” – Aeroplano
  7. Naked gun – “Agárralo como puedas” – Pistola desnuda
  8. Goodfellas – “Uno de los nuestros” – Buenos colegas
  9. Highlander – “Los inmortales” – El montañés
  10. There will be blood – “Pozos de ambición” – Habrá sangre
  11. Butch Cassidy and the Sundance Kid – “Dos hombres y un destino” – Butch Casidy y el chico Sundance
  12. The killing – “Atraco perfecto” – El asesinato
  13. The sound of music – “Sonrisas y lágrimas” – El sonido de la música
  14. First Blood – “Acorralado” – Primera Sangre
  15. Ethernal sunshine of the spotless mind – “¡Olvídate de mí!” – El eterno resplandor de la mente vacía/limpia. (Película-obra maestra que HAY que ver, por cierto)

¿Os gustan más las originales o las traducidas?

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[*Opino}– ¿Por qué la BIOS y no el BIOS? ¡Qué manía la de cambiar nombres!

19-02-15

Carlos M. Padrón

Sí, es cierto que, como dice el artículo que copio abajo, BIOS es el acrónimo de Basic Input/Output System, y ese nombre se traduce como Sistema Básico de Entrada/Salida.

Entonces, ¿por qué decir ‘la BIOS’ y no ‘el BIOS’ si sistema es masculino?

Por este motivo he corregido abajo todas las menciones en las que se hace aparecer BIOS como femenino. Y también, y como siempre hago, he puesto computador en vez de ordenador, pues, si ordenador es válido, ¿por qué no dicen por ejemplo, tomografía ordenarizada, capacidad ordenacional, ambiente ordenacional, o Ciencia Ordenacional?

No lo dicen porque se le verían las costuras al forzado invento de ordenador y, por tanto, se ven obligados a usar derivados de computador, como:

  • Tomografía computarizada
  • Capacidad computacional
  • Ambiente computacional
  • Ciencia Computacional

Además, lo que llaman «placa base» es llamado en inglés —idioma oficial de la informática, gústele a quien le guste— motherboard, que significa «placa madre» (se abrevia MoBo), pero tal parece que ‘base’ fuera en España sinónimo de ‘madre’.

En fin, que por allá todo vale con tal de rechazar los nombres originales, en especial si vienen del inglés.

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19/02/2015

Qué es la el BIOS

Entre los programas y software que incorpora un computador se encuentra uno que es especialmente interesante. Es la el BIOS, proveniente de la expresión anglosajona «Basic Input/Output System», y consiste en un programa incorporado en los equipos informáticos que inicia el sistema operativo cuando se enciende el equipo.

También se denomina «firmware» del sistema. ¿Sabías que la el BIOS forma parte del hardware del equipo y es independiente de Windows? ¿Y sabías que, sin este componente no podrías encender siquiera un computador ya que, si no detecta un dispositivo, el sistema no es capaz de utilizarlo? 

Este elemento es capaz de hacer entender al hardware y al software en un mismo lenguaje o, más bien, avisarles de su existencia.

Cabe decir que no requiere administración y no es necesario modificar su configuración. Técnicamente, es un chip que se encuentra en la placa base y sólo habría que actualizarlo en caso de ser estrictamente necesario, algo que no sucede con el sistema operativo utilizado para el que se lanzan nuevas actualizaciones de forma periódica.

La mayoría de los usuarios desconocen la existencia de la del BIOS; quizá lo han escuchado en boca de algún técnico informático, pero poco más. Pero los usuarios avanzados pueden optar por cambiar algunas opciones de configuración, como el orden en que el equipo busca los dispositivos al arrancar. Sus configuraciones no se borran al apagar el PC, ya que se almacenan en un chip de memoria especial llamado CMOS.

Para acceder al BIOS se requiere de unos ciertos conocimientos previos. Los procedimientos pueden variar dependiendo del fabricante, pero normalmente se debe presionar una tecla (F2, F12, Supr, Esc) o una combinación de teclas, inmediatamente después de encender el equipo y antes de que se inicie el sistema operativo.

En cuanto a su origen, este acrónimo lo inventó el informático useño Gary Kildall. Apareció por primera vez en el año 1975 integrado en el sistema operativo de una sola tarea CP/M, y describía la parte específica de la máquina durante el arranque que interactúa directamente con el hardware.

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[*Opino}– Lo que comen algunas de las mujeres que han conocido tres siglos: XIX, XX y XXI

18-02-15

Carlos M. Padrón

Del artículo que copio abajo me ha sorprendido, y mucho, la dieta seguida por algunas de estas damas longevas, en especial la de Susannah Mushatt Jones, de quien se dice que vino al mundo el 06 de julio de 1899, y que su dieta escapa a la comprensión de cualquier médico o especialista, pues a la buena señora le encanta desayunar huevos con tocino, y aún lo hace a diario.

Si entiendo bien, ese ‘aún’ implica que lo ha hecho por muchos años, tal vez desde su niñez. Entonces, ¿son malos los huevos y malas las grasas?

Hace apenas unos días publiqué un artículo en el que se ponía en duda el beneficio de una copa de vino al día. Pues bien, en Canarias ha habido, y hay, personas de edad avanzada que durante toda su vida han tomado a diario no una sino varias copas de vino, que durante muchos años han comido un potaje a base de papas, verduras y tocino (a veces rancio), y que durante muchos años han comido huevos.

Es más, un pariente político mío que murió casi nonagenario cenó por años de años dos huevos fritos. Bien es cierto que éstos eran de las gallinas que él criaba en su casa, pero ignoro qué diferencia sustancial podría haber, de cara a la salud de quien los come, entre huevos comprados en un supermercado y huevos puestos por gallinas domésticas.

En fin, que cada día me resulta más claro que uno debe comer de todo, pero con moderación, y que a los dietistas les queda aún mucho por aprender.

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17/02/2015

Las cinco mujeres más longevas del planeta

Las únicas personas vivas que han conocido los siglos XIX, XX y XXI.

En la actualidad, tener 16 años es suficiente para poder presumir de haber vivido en dos siglos diferentes, el XX y el XXI. Lo que no es tan fácil es haber conocido tres siglos distintos, porque eso implica contar, como mínimo, con 115 primaveras.

En todo el planeta sólo se tiene constancia de cinco casos de personas tan longevas… y las cinco son mujeres. Por supuesto, todas ellas dotadas de una vitalidad especial que explica buena parte de su extraordinaria salud. En USA Today han repasado sus historias y queremos contarte sus secretos por si quieres aspirar a romper sus récords.

Misao Okawa es oficialmente la persona viva de mayor edad. Nacida en Osaka el 05 de marzo de 1898, está a tan sólo unas semanas de celebrar su cumpleaños número 117. Por aquí la felicitamos en su último aniversario, en el que desveló las claves de su fabuloso estado de forma. Nada que no te haya repetido tu médico hasta la saciedad: «buena alimentación y mucho descanso». Hace tres comidas diarias, le encanta el sushi y duerme ocho horas por noche.

El caso de Gertrude Weaver es todo un orgullo para Estados Unidos: nació en una fecha tan señalada en ese país como el 04 de julio, día en que se conmemora el aniversario de la independencia. Como Misao Okawa, su año es el 1898.

Le gusta que le hagan la manicura, bailar desde su silla y leer la Biblia. De hecho, en las Santas Escrituras encuentra varios de sus secretos para una vida larga y feliz. «»Sigue a Dios y a nadie más. Sé obediente, sigue sus leyes, y no te preocupes por nada». Yo le he seguido durante muchos, muchos años y no estoy cansada», explica.

Y además, «ser amable con todo el mundo». Ésa es la parte más difícil.

La mujer que completa el podio de longevidad es también estadounidense. Se trata de Jeralean Talley, nacida en Michigan el 23 de mayo de 1899. Sólo ha tenido una hija, pero ya cuenta tres nietos, diez bisnietos y cuatro tataranietos.

En su opinión no hay otra forma de alargar la vida sino siendo muy activa… y vaya si lo es. Todavía se anima a ir a pescar de vez en cuando, con ayuda de amigos y familiares, y presume de haber capturado nada menos que siete piezas en una de sus últimas aventuras.

Quienes la rodean dicen que es extrovertida y simpática, una magnífica compañera.

Estadounidense como las dos anteriores, Susannah Mushatt Jones vino al mundo el 06 de julio de 1899. Su caso escapa a la comprensión de cualquier médico o especialista: le encanta desayunar huevos con tocino, y aún lo hace a diario. Puede que ser coqueta le haya ayudado a cuidarse, porque a sus 115 años mantiene una gran afición por la lencería de encaje.

«Nunca se es demasiado vieja para vestir con ropa bonita», sostiene. ¿Y quién puede llevarle la contraria?

Y, en el quinto puesto, la única representante europea de la lista, la italiana Emma Morano-Martinuzzi, nacida el 29 de noviembre de 1899.

Está convencida de que beber cada día un vasito de brandy casero le ha ayudado a vivir muchos años, aunque reparte los méritos con su estricta rutina de alimentación y descanso.

Desayuna leche con galletas, almuerza un plato de pasta y, para cenar, tan sólo un vaso de leche. Durante el día come, además, un huevo crudo y otro cocido, pues dice que «me lo recomendó el médico cuando tenía veinte años».

Acostándose a las siete de la tarde y levantándose antes de las seis de la mañana, a los 115 se siente de fábula.

Para el final, como extra, dejamos el peculiar caso de la mexicana Leandra Becerra, que asegura haber nacido el 31 de agosto de 1887. Puede tener 127 años, pero su edad no se ha reconocido de forma oficial por haberse extraviado su partida de nacimiento.

Ha tenido más de 153 descendientes: 5 hijos, 20 nietos, 73 bisnietos y 55 tataranietos. Con todos ellos comparte un sinfín de anécdotas, que conserva con admirable memoria.

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[*Opino}– Otra perla de los ‘doctos, estudiosos y respetuosos’ periodistas

17-02-15

Carlos M. Padrón

Casos como los del artículo que copio abajo no dejan de impactarme y llenarme de incredulidad porque, ¿dónde tienen la lógica, o los estudios del idioma español, o el respeto por el público lector, los «profesionales» que cometen estos errores, de quienes cabe suponer que son periodistas y, por tanto, el idioma es su principal herramienta de trabajo?

Carlos Andrés Pérez, el famoso CAP, quien fuera presidente de Venezuela, usó una vez la expresión autosuicidio, y por ello fue objeto de muchas burlas, pero él no era periodista sino político, y, salvo pocas excepciones, de éstos, como es archisabido, no se puede esperar ni educación superior —a veces ni media— ni cultura.

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17/02/2015

La expresión autoatribuirse algo resulta redundante, ya que en este caso tanto el elemento compositivo auto- como el pronombre se cumplen la misma función: indicar que la acción de atribuir recae sobre el propio sujeto.

No obstante, en los medios de comunicación es frecuente leer frases como

  • «El grupo se autoatribuyó los atentados»,
  • «La Sala Tercera del Tribunal Supremo se autoatribuye la potestad de exigir que el indulto se motive» o
  • «La Junta acusa a la jueza de autoatribuirse competencias».

En todos esos casos habría sido preferible optar por el verbo atribuirse sin necesidad de añadirle el prefijo auto-:

  • «El grupo se atribuyó los atentados»,
  • «La Sala Tercera del Tribunal Supremo se atribuye la potestad de exigir que el indulto se motive» y
  • «La Junta acusa a la jueza de atribuirse competencias».

El elemento compositivo auto- sí que es preciso para completar el sentido de la expresión en el sustantivo autoatribución, que no va acompañado del pronombre se: «Critican la autoatribución de poderes por parte del alcalde».

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[*Drog}– Cómo funciona el cerebro de una persona enamorada

15-02-15

Carlos M. Padrón

Por suerte, ya esto del peligro del drogamor —también llamado enamoramiento, amor romántico, etc.— va ganando cada vez más terreno.

El artículo que copio abajo insiste en lo mismo que muchos otros de reciente aparición, y remacha que el drogamor:

  1. Es como una droga, especialmente en las primeras fases del proceso de imbecilidad transitoria, como lo definió Ortega y Gasset;
  2. Causa adicción
  3. Provoca trastornos obsesivos
  4. Nubla la capacidad crítica, la capacidad de razonar
  5. Es de destacar la comparación con el instinto materno, ése que nubla también la razón y hace que una madre pregone a los 4 vientos que su hijo es una joya aunque esté claro que es un delincuente convicto y confeso.
  6. Tiene de cómplice a la Naturaleza, que lo que busca es perpetuar la especie. El bienestar o la felicidad de esa especie le importa poco.

Y me llama la atención que para fijar bien la diferencia entre amor y drogamor, el autor se refiere a éste como «amor (romántico)». Le ofrezco el término ‘drogamor’ que es más corto, realista y expresivo.

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14 FEB 2015

Jesús Méndez González

Cómo funciona el cerebro de una persona enamorada

La Ciencia no comprende la totalidad de ese sentimiento, pero hay mecanismos neurológicos que sí se conocen. Que no le pillen por sorpresa.

Quien más quien menos ha intentado dilucidar qué es el amor, qué ocurre cuando sucede. Y la Ciencia no es ajena a ese interés. Asumiendo que todo sentimiento tiene un correlato físico (el corazón no se acelera si un mensajero químico no “le dice” que lo haga), numerosos científicos han dirigido últimamente sus investigaciones para definir qué es lo que acontece en el cerebro cuando alguien se enamora. En un intento de ganar terreno a las leyendas, estas son cinco cosas, más o menos insólitas, que el amor hace con su mente.

1. Crea adicción

De entre las áreas cerebrales estimuladas por el amor, unas destacan sobremanera: son las que conforman el circuito de recompensa.

Entre ellas, se impone el llamado núcleo accumbens, una pequeña zona situada unos centímetros detrás de sus ojos, muy sensible a la dopamina —neurotransmisor que aumenta con el enamoramiento— y al que se conoce, popularmente, como el centro del placer.

Es el que se activa especialmente cuando recibimos un premio, cuando tenemos sed y bebemos agua, o cuando consumimos prácticamente cualquier tipo de droga.

De hecho, el circuito de recompensa es también el circuito de la adicción, de ahí el carácter adictivo de las primeras fases del amor. “El aumento de dopamina es muy grande al principio de las relaciones”, comenta Larry Young, investigador de la neurociencia del comportamiento en la Universidad de Emory, en Atlanta.

“De hecho, hemos visto que los ratones que pierden a su compañero se deprimen de una forma muy parecida a como lo hace un adicto al que se le retira la cocaína o la heroína”, añade. Pero no sólo eso: el aumento de dopamina corre en paralelo a la disminución central de otro neurotransmisor, la serotonina, y esta merma sucede también en los trastornos obsesivos, de cuyos rasgos principales el amor no está demasiado lejos.

2. Nos remite a la familia, queramos o no

La oxitocina y la vasopresina son dos pequeñas hormonas cuya máxima producción tiene lugar en momentos aparentemente lejanos al enamoramiento: en el parto y durante la lactancia (a medida que el bebé succiona del pezón). Entre sus muchas funciones están la de fortalecer el vínculo entre la madre y el hijo. Y de ello se aprovecha también el amor (romántico).

En el enamoramiento parece aumentar la producción de oxitocina y vasopresina, contribuyendo así a robustecer el nexo. Esto tiene sentido desde un punto de vista evolutivo: se gasta un tiempo y una energía considerables en encontrar a una pareja idónea.

Una vez conseguida, el lazo debe reforzarse para tratar de garantizar que ambos cuidarán de la posible descendencia. Así es al menos como la Naturaleza tiende a “pensar”.

3. Nubla el juicio y la razón

Para identificar las zonas del cerebro que se activan en el enamoramiento, los científicos suelen usar lo que se conoce como ‘resonancia magnética funcional’. Esta técnica capta la mayor o menor llegada de oxígeno a cada área, un sinónimo de la demanda que la actividad crea.

Aunque es un procedimiento un tanto problemático (procure no sacar mensajes de un solo estudio), varios trabajos han llegado a conclusiones parecidas. Así fue como se vio que, durante el enamoramiento, el circuito de recompensa trabaja con especial fervor, y que lo la corteza prefrontal parece “apagarse”.

Esta última es el área del cerebro más propiamente humana, la responsable fundamental de nuestra capacidad de razonar y emitir juicios elaborados. Las consecuencias son evidentes: el amor nubla, al menos sobre la persona amada, la capacidad crítica. Eso explicaría la creencia de que “el amor es ciego”, o incluso la sentencia de Ortega y Gasset, que lo definió como “un estado de imbecilidad transitorio”.

Pero obedece a una razón: aumenta las posibilidades de unión. O, resumido con antelación por Nietzsche, “siempre hay algo de locura en el amor, pero siempre hay algo de razón en la locura”.

4. Produce estrés y da valor

El amor produce una ola de estrés a lo largo del tiempo. En un principio se trata de una activación del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal, lo que viene a querer decir, entre otras cosas, que el cerebro manda señales para que se produzca más adrenalina.

Una interpretación que se hace es que ese grado de estrés permite superar el miedo inicial, lo que se conoce como neofobia. Con los meses, sin embargo, el mecanismo disminuye, dando lugar a una sensación de tranquilidad (el resto de hormonas y circuitos implicados también se modulan con el tiempo).

Lo curioso es que este fenómeno es uno de los pocos en los que los acontecimientos cerebrales entre amor romántico y maternal no se solapan. Porque en el cerebro de una madre (posiblemente también en el padre, pero los estudios se han hecho especialmente en el primer caso, donde los cambios hormonales son más acusados) también tiene lugar una activación del área de recompensa y una subida de dopamina; igualmente, hay un aumento claro de oxitocina y vasopresina; e incluso también se produce una inhibición de la corteza prefrontal (la madre “suspende el juicio” cuando de su hijo se trata).

De hecho, tal correspondencia entre ambos tipos de amor ha llevado a pensar que el amor romántico ha evolucionado de un sistema más antiguo: el del amor de una madre por su hijo. Sin embargo, en este caso, no tiene lugar una reacción del hipotálamo, como la que se produce en las parejas.

5. Te hace monógamo (o no)

La Ciencia no ha sido capaz de determinar aún si por naturaleza somos monógamos, polígamos o monógamos secuenciales, pero sí se saben algunas de las cosas que influyen en esta realidad. Al menos en ratones.

Los roedores de campo son monógamos convencidos, profundamente fieles a su pareja. Los de monte, por el contrario, son promiscuos consumados. ¿La explicación?

Los primeros tienen muchos más receptores de oxitocina y vasopresina en las áreas de recompensa. De hecho, cuando en el laboratorio se bloquean estas hormonas, los ratones de campo que carecen de ellas se comportan como si fueran ratones de monte, sin ningún tipo de memoria ni predilección especial por ninguna de sus parejas.

Los humanos no somos ratones. Es evidente que nuestra fidelidad depende de mucho más factores que en estos animales. Pero tampoco parecemos inmunes. Algunas variantes de los receptores de vasopresina, por ejemplo, se han asociado con una mayor o menor promiscuidad.

Ni mucho menos la determinan, pero es un factor que puede llegar a terciar. Como comenta Larry Young, algunas investigaciones han observado que cuando se les daba oxitocina intranasal a hombres que estaban en una relación, encontraban más atractivas a sus parejas que si se les daba placebo.

«Pero únicamente sucedía con sus pares: la oxitocina no aumentaba su valoración de otras mujeres de atractivo similar, ni activaba sus áreas de recompensa como ocurría cuando veían a sus compañeras”, aclara.

En resumen, quizás piense que la Ciencia todavía no sabe mucho del amor. Puede ser. Quizá esté usted convencido de que la razón no puede comprender a la pasión en toda su complejidad; muchos científicos también lo creen. El propio Larry Young, sin ir más lejos, opina: “La Ciencia será capaz de decirnos muchas cosas sobre la química y los mecanismos cerebrales implicados en el amor, pero no nos hará entender su magia. Eso sólo se puede entender estando enamorado”.

Y añade: “Es posible que su esencia se entienda mejor desde la poesía, la música o el arte, pero la Ciencia puede contribuir a comprender parte de su misterio». Porque lo que resulta obvio es que todo sentimiento tiene su correlato físico, y que, en buena medida, éste puede estudiarse. Hasta dónde alcanzará su explicación, eso nadie lo sabe.

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[*Opino}– Escuchar música mientras se trabaja o estudia

13-02-15

Carlos M. Padrón

Estoy de acuerdo con el título del artículo que copio abajo, porque sí, la música es un bálsamo para el alma, pero la MÚSICA, término que, para mí, no incluye la llamada salsa y demás ruidos basados en el alienante tucutú-tucutú selvático.

Además, yo debo haber nacido viejo porque no puedo escuchar MÚSICA y hacer, al mismo tiempo, algo que requiera concentración; la MÚSICA me absorbe por completo, y si no lo hace es porque me fastidia, o me tortura si, encima de que es ruido —como la salsa, reggaetón y afines—, tengo que soportarla durante una reunión en la que quiero prestar atención a lo que se habla; o sea, no me permite concentrarme en una conversación.

En resumen: si escucho MÚSICA —que para mí es la que habla al espíritu—, no puedo hacer otra cosa que requiera de mi concentración; y si escucho ruido —que para mí es el que habla a los instintos—, tampoco. La diferencia es que mientras la MÚSICA me extasía, el ruido me exacerba.

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12/02/2015

La música resulta un bálsamo para el alma.

Ayuda a muchas personas a relajarse cuando tratan de concentrarse en una tarea. Ésa es la parte positiva, pero si usted es de los que acostumbra a situarse delante del computador con los auriculares puestos, debe saber una cosa: no ayuda a memorizar aquello a lo que se está presentado atención, especialmente a medida que envejecemos.

Ésta es la principal conclusión de un estudio elaborado por el Instituto de Tecnología de Georgia (EE.UU.), que desafió a un grupo de adultos jóvenes y mayores a tratar de recordar una serie de nombres mientras escuchaban música.

Los participantes universitarios no tuvieron problemas, la melodía no afectó a su rendimiento, pero los mayores recordaban un 10% menos de nombres cuando escuchaban música de fondo en vez de silencio.

Los investigadores del Georgia Tech querían replicar la vida cotidiana, porque la música y el ruido de fondo están en todas partes. Su estudio examinó los efectos sobre la memoria asociativa, lo que incluye la posibilidad de relacionar un nombre con una cara y recordarlo.

Los participantes del estudio observaron una serie de caras y nombres, y se les preguntó si la persona tenía pinta de llamarse con ese nombre. Los rostros se mostraron de nuevo unos minutos más tarde, y los participantes tenían que determinar si las combinaciones de nombres y caras eran las mismas que antes.

A veces, los voluntarios hicieron la prueba en silencio. Otras veces se escuchaba música ambiental o rock no lírico, como canciones poco conocidas de Eric Clapton, Jefferson Airplane y Rush.

Concentración y memoria asociativa

«Ambos grupos de edad estaban de acuerdo con que la música era una distracción», dice Sarah Reaves, responsable del estudio. «Pero sólo los adultos mayores bregaban de verdad con la música de fondo». Los investigadores vinculan los resultados con el fenómeno que permite a la gente centrar su atención exclusivamente en una conversación en una fiesta, incluso mientras está rodeada de múltiples conversaciones o de música a todo volumen.

«Los adultos mayores tienen problemas para ignorar los ruidos irrelevantes y concentrarse», dice Audrey Duarte, quien supervisa el Laboratorio de Envejecimiento en el Georgia Tech. «La memoria asociativa también disminuye con la edad. A medida que envejecemos, es más difícil recordar qué nombre corresponde a una cara o dónde tuvo lugar una conversación».

Reaves señala que el estudio podría ayudar a los trabajadores en los centros asistenciales de mayores en la medida que planifiquen actividades. «Deben ser conscientes de su entorno. Tal vez los empleados deben apagar la música durante las actividades de aprendizaje», explica.

«Del mismo modo, los adultos mayores que tienen dificultades para concentrarse durante una reunión con compañeros de trabajo en una cafetería, por ejemplo, deben programar reuniones en lugares más tranquilos». Y un consejo:«Cuando la gente se pierde mientras conduce, lo mejor es apagar la radio».

Fuente

[*Drog}– Otra voz que denuncia el drogamor

12-02-15

Carlos M. Padrón

Cada vez son más las voces autorizadas, como la referida en el artículo que copio abajo, que aseguran que el enamoramiento —al que llamo drogamor— desactiva el razonamiento, crea adicción y obsesión, y es una droga con efectos muy difíciles de evitar, algo que he dicho en varios artículos de esta sección.

Pero tal parece que quienes deberían preocuparse por controlar la expansión de esta droga, no lo hacen, tal vez porque es romántica.

Por otra parte, el llegar al amor y al «Amor compañero» lo presuponen como parte de una evolución natural, pero, lamentablemente, no lo es, pues el drogamor no siempre lleva ahí, y cuando lo hace no es casi nunca para bien.

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11/02/2015

Carlota Fominaya

Por qué nos enamoramos de una persona, y no de otra

Cómo influyen la bioquímica del amor y de nuestra psicología a la hora de elegir pareja. Rubios o morenos, altas o bajas. ¿Por qué nos gustan unas personas, y no otras?

Varios factores influyen a la hora de elegir pareja, explica la psicóloga Ciara Molina. «Lo que hace que nos enamoremos de una persona y no de otra se debe principalmente a dos factores. Por un lado lo que se conoce con el nombre de la bioquímica del amor, y por otro lo derivado del sistema de creencias (pensamiento), necesidades, gustos y experiencias personales que se complementen o asemejen con los nuestros. Es decir, comporta tanto un componente físico como psicológico», aclara.

Pero, ¿qué es exactamente la bioquímica del amor? Según Molina, «se trata de todo un conjunto de reacciones emocionales que circulan por nuestro cerebro a través de toda una serie de descargas neuronales (biología) y de una concatenación hormonal (química). La interrelación entre ambos aspectos produce la sensación placentera que conocemos como el amor».

Pero la bioquímica no es la misma en todo el proceso amoroso, y, según esta psicóloga, va cambiando a medida que la relación avanza, pudiendo identificar hasta cuatro fases:

1. Enamoramiento.

Es la fase más pasional del proceso, de un año o año y medio de duración, donde lo que predomina es el deseo sexual gracias a la producción y liberación constante de hormonas, como la oxitocina o la vasopresina, que contribuyen a la pasión.

Dicha pasión inicial se caracteriza también por inhibir la serotonina (estabilizadora del humor y la ira, entre otras cosas) y desactivar ciertas regiones de la corteza frontal que se encuentran implicadas en los procesos lógicos o de razonamiento, de ahí que tengamos la sensación de que vivimos el amor de una forma mucho más alocada e instintiva en estos primeros momentos.

Por otro lado, existen sustancias químicas que captamos a través del olfato, las llamadas feromonas, que son producidas de manera natural para comunicar, entre otras cosas, el estado anímico y de salud, o la disponibilidad o compatibilidad sexual.

2. Amor Romántico.

Desde el punto de vista de la bioquímica del amor, es una fase donde la mayor concentración de funciones se encuentra en la zona del cerebro conocida con el nombre de área tegmental ventral de Tsai (ATV) que no es más que un grupo de neuronas implicadas en el sistema de recompensa natural del cerebro, el mismo que actúa en numerosas adicciones, de ahí que sintamos en esta etapa como cierta obsesión por la persona amada.

Dicha área es importante en la cognición, la motivación, el orgasmo y muchas de las emociones intensas que experimentamos en el amor, entre otras cosas. Esta parte del cerebro se encuentra en el llamado cerebro reptiliano (primitivo), que es el que tiene que ver con la supervivencia: comer, beber, mantener relaciones sexuales y sentir la necesidad de protección. Por lo que convierte al amor romántico como una necesidad casi imposible de evitar.

La principal actividad se encuentra en una serie de células que sintetizan la dopamina, sustancia relacionada con los cambios de humor, la euforia y la motivación por conseguir un objeto concreto, en este caso mantener la relación con la persona amada.

¿Por qué decimos que, en cierto modo, convertimos a la otra persona en una obsesión? Porque la combinación de norepinefrina y dopamina hacen que enfoquemos la atención sobre esa persona en concreto, y eso, ayudado por los bajos niveles de serotonina, hace que el pensamiento se vuelva repetitivo, obsesivo en parte.

3. Amor Comprometido.

En esta etapa del amor, empiezan a destacar aspectos más psicológicos del proceso, como la negociación de roles dentro de la pareja, la solución de los primeros conflictos, el aumento del compromiso de lealtad y la exclusividad como pareja.

¿Quiere decir esto que no existe pasión sexual? Sí existe, pero deja de ser lo primordial, dejando paso a unas emociones mucho más relajadas, de satisfacción y bienestar, gracias a la segregación de endorfinas y encefalinas. Producen una gran sensación de felicidad lo que hace que la adicción al amor se mantenga.

4. Amor Compañero.

Y, por último, está el amor compañero, que no se da en todas las parejas, donde la pasión romántica y erótica se ve reducida normalmente por la falta de incentivos, y la monotonía entra en la unión. Al no tener tantas relaciones sexuales los niveles de oxitocina bajan, dando lugar a un amor más sereno, de asentamiento de la pareja, de compañerismo.

A modo resumen, «podemos decir que el enamoramiento implica el deseo que se tiene sobre la imagen de la persona por la que te sientes atraído/a. Es común que en esta fase no racionalicemos lo que hacemos, nos dejamos llevar y queremos agradar por encima de todo. Cuando llega el amor, sin embargo, desaparece la idealización para dejar paso a descubrir lo que nos gusta y nos llena de la persona con la que compartimos la vida. Podríamos decir que entramos en una etapa de amor profundo y comprometido, en el que ambos miembros de la pareja se complementan, respetan y cuidan mutuamente».

Sistema de creencias

Pero el amor no es sólo bioquímica, «ya que, aunque nuestros sentimientos dependen, como acabamos de ver, de la actividad cerebral y la acción química de neurotransmisores y hormonas, existen otros condicionantes que favorecen el enamoramiento de una u otra persona».

«Somos seres sociales y, como tales, nos relacionamos a todos los niveles, también cuando nos enamoramos. El amor es una emoción que se expresa a través de un sentimiento, y se canaliza a través de una acción que guarda coherencia con nuestro pensamiento (sistema de creencias). Por lo que tendemos a fijarnos en personas que guarden relación con nuestra manera de ver la vida o nuestros gustos, aquello que nos haga sentir plenos. Una cosa es la reacción instintiva (química) sobre la que no tenemos control, y otra la parte más reflexiva y analítica que identifica si la persona por la que sentimos atracción nos complementa».

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[*Opino}– La manida mala interpretación de señales entre hombres y mujeres

03-02-15

Carlos M. Padrón

Sí, sé que soy de la vieja escuela, pero, hasta donde sé, incluso por boca de miembros de la nueva, las más de las mujeres que van a un bar no andan buscando amigos.

De ahí que tenga bastante lógica eso de que, según el artículo que copio abajo, cuando «ella se muestra encantadora, simpática y sonriente, él interpreta su comportamiento como interés sexual».

Por tanto, si las mujeres aseguran que los hombres malinterpretan a menudo sus señales de amistad y las toman como señales sexuales, y, por el otro lado, los hombres afirman que las mujeres suelen malinterpretar sus señales de interés sexual y las toman como de amistad, queda claro que, salvo excepciones que no he visto, en esos casos hay tensión sexual, sobre todo por parte del hombre, y por eso ratifico lo que dije en este artículo: “Donde haya tensión sexual no puede haber amistad químicamente pura”, donde explico lo que entiendo por «químicamente pura».

Además, es lógico que exista esa tensión sexual porque, como dice el artículo, el hombre siempre tenderá a tomar la vía de conseguir sexo porque l»a Naturaleza lo impulsa a aprovechar cualquier oportunidad de reproducirse».

Eso de que la mujer evita el sexo porque «corre el riesgo de embarazo, parto, lactancia y la crianza del niño», hace tiempo que es historia. Ellas saben bien que hoy pueden disfrutar del sexo sin correr esos riesgos.

En fin, que cada vez encuentro más acertada la sentencia de que “El  hombre  por el  que  una  mujer  dice  sentir  sólo amistad, es en realidad un amante con el que ella no quiere acostarse”.

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31/01/2015

Ella piensa en amistad, él piensa en sexo

Psicólogos evolutivos explican por qué hombres y mujeres malinterpretan tan a menudo sus intenciones en las relaciones personales

Un hombre y una mujer acaban de conocerse en un bar presentados por un grupo de amigos. Entablan una animada conversación.

Ella se muestra encantadora, simpática y sonriente. Él interpreta su comportamiento como interés sexual.

En otro grupo cercano, la misma escena. Él se siente sexualmente atraído por la mujer que acaba de conocer. Igualmente, entablan una conversación y él se muestra encantador, simpático y sonriente. Ella piensa que él sólo está siendo amable.

Quizás suene algo tópico, pero probablemente sea fácil identificarse con la situación. ¿Es que los dos sexos no se entienden? Pues según un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega (NTNU), precisamente uno de los países con mayor igualdad de género y sexualmente liberal, las mujeres aseguran que los hombres malinterpretan a menudo sus señales de amistad como señales sexuales.

Por el contrario, los hombres que participaron en el estudio afirman que las mujeres suelen malinterpretar sus señales de interés sexual como de amistad.

Los investigadores, que entrevistaron a 308 hombres y mujeres heteroseuxales de entre 18 y 30 años, creen que hay una explicación evolutiva: la capacidad de un hombre para reproducirse implica aprovechar cualquier oportunidad. Puede gastar mucha energía en el cortejo y quedarse sin relaciones sexuales, sí, pero el costo de no intentarlo sería mayor, ya que entonces no sería capaz de reproducirse.

«La capacidad reproductiva de un hombre, es decir, la cantidad de hijos que tenga, depende de la cantidad de mujeres que sea capaz de dejar embarazadas. Pero eso no funciona así en las mujeres», explica Bendixen.

Una mujer puede tener sexo con diferentes hombres en un corto período de tiempo, y sin producir más hijos. Así que para los hombres es una situación de bajo riesgo con una recompensa potencialmente alta tener relaciones sexuales cada vez que la oportunidad se presente, pero no para las mujeres.

El listón más alto

Una mujer corre el riesgo de embarazo, parto, lactancia y la crianza del niño, así como la pérdida de oportunidades de reproducirse con otros compañeros más interesantes. A través de miles de generaciones, la psicología de la mujer ha evolucionado para poner el listón más alto, lo que significa que necesitan señales mucho más claras que los hombres antes de considerar el sexo.

«A pesar de que estos procesos no son conscientes, aún podemos medir empíricamente los resultados», dicen los investigadores. Las mujeres del estudio contestaron que su interés amistoso en un hombre había sido malinterpretado como sexual alrededor de 3,5 veces durante el último año, como promedio.

Los participantes masculinos también informaron de que habían sido malinterpretados por el sexo opuesto de esa manera, pero con mucha menos frecuencia. Eso sí, ellos rara vez malinterpretan a las mujeres que realmente les hacen señales de interés sexual.

Cuidado con el acoso sexual

Los investigadores quieren conocer ahora si estos problemas de comunicación podrían conducir al acoso sexual.

«A pesar de que la psicología evolutiva y nuestros hallazgos pueden ayudar a explicar algún comportamiento sexual inapropiado en los hombres, eso no quiere decir que los psicólogos evolucionistas defiendan que eso ocurra. Se pueden tomar medidas para prevenir el acoso sexual —subrayan—. Ayudará simplemente si enseñamos a los hombres que si una mujer se ríe de tus chistes, se acerca o toca tu brazo en una fiesta no significa que esté interesada sexualmente, ni siquiera si tú piensas que lo está».

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