[*Opino}– Más sobre la cultura

En el artículo que sigue, Amando de Miguel aporta algunas guías de lo que al respecto entiende él por cultura.

Como me parecieron interesantes, me permití resumirlas en una única definición:

«Lo propio de una persona culta es no pegarse a los dogmas de ninguna especie, la capacidad de relacionar conocimientos, el gusto por éstos y por el aprendizaje.

En tal sentido, la cultura es un almacén de lo valioso, que puede corresponder a un individuo o a un pueblo. La civilización, en cambio, la entiendo más como los elementos históricos de poder que se añaden a una cultura».

Repito lo que dije en el artículo arriba ya citado:

«El mejor ejemplo de lo que me enseñaron que era cultura y civilización es el de dos libros: uno elegantemente impreso y encuadernado, con papel de primera calidad y brillantes ilustraciones a color, que trata sobre el desarrollo de una corrida de toros; y otro con pobre encuadernación, peor papel y muy malas ilustraciones, que es la novela “La guerra y la paz”, de león Tolstoi.

El primero es ejemplo de avanzada civilización; el segundo lo es de cultura».

***

06-12-11

A. de Miguel

Buena la hice al tratar de definir lo que puede ser la cultura.

Está visto que se trata de una voz polisémica. Yo tomaba sólo la parte que corresponde a la definición de una persona culta. Es una idea corriente, nada metafísica ni historicista. Simplemente, para mí una persona culta es la que viaja, lee y escribe (o pinta, o cualquier otra actividad artística) con una inquietud curiosa de aprender.

Un poco en broma, Hug Banyeres me regala estos axiomas o silogismos: «(1) Si culto es quien viaja y lee, entonces son cultos todos los transportistas. (2) Si cultura es disposición, usted tiene una mala disposición. (3) La curiosidad es el vicio opuesto a la estudiosidad».

Disiento de los tres. Es claro que los transportistas no tienen por qué ser cultos, ni las azafatas de avión, ni los antiguos viajantes. De ahí lo central que es para mí el hábito de la curiosidad, que es una virtud, no un vicio. No sé si mi disposición a aprender es mala, como sugiere el mosén; simplemente, va conmigo.

Antonio Gayo considera que la cultura es «lo que se ha de hacer», esto es, «expresa una posibilidad de hacer algo», frente a la Ciencia, que es lo que se ha hecho.

Otra vez disiento. Para mí la cultura es más bien una especie de gusto por el aprendizaje y el conocimiento. La Ciencia es algo más formalizado, pero no lo que está hecho, sino lo que está en camino de hacerse.

Continúa diciendo don Antonio que, siguiendo a Manuel Giménez Fernández, la cultura es lo que queda por hacer, frente a la civilización que es lo hecho.

Nuevamente siento disentir. Para mí la cultura es una especie de almacén de lo valioso, que puede corresponder a un individuo o a un pueblo. La civilización la entiendo más como los elementos históricos de poder que se añaden a una cultura. Pero, en fin, yo tampoco soy un filósofo. Si me meto en estos dibujos es porque el debate me ha llevado a ellos.

Mi pretensión era muy sencilla. Trataba de identificar los rasgos que trazan la biografía de un hombre culto. Era a propósito del denuesto que recibía Federico Jiménez Losantos de «inculto». Para mí, al contrario, estamos ante una de las figuras públicas actuales más cultas. Podría añadir otra más que conozco bien. Por ejemplo, Virgilio Oñate, Álvaro Delgado-Gal, José Antonio Gómez Marín, Agapito Maestre, Julio Iglesias de Ussel, Antonio Lamela, Jesús Laínz, Juan J. Linz, Octavio Uña, Pedro Schwartz, Gregorio Salvador, entre otros muchos. Cito solo nombres de personas que conozco bien, que me salen a voleo, de las que he aprendido mucho. Hay otras muchas, pero tampoco es el lugar para hacer un centón de ellas.

Félix Rodrigo sostiene que la curiosidad en sí no lleva a la cultura, sino más bien la capacidad de comprensión. Para don Félix lo propio de una persona culta es no pegarse a los dogmas de ninguna especie, la capacidad de relacionar conocimientos. Estoy muy de acuerdo. Quizá yo he exagerado lo de la curiosidad que, por cierto, no se corresponde con el sentido que le da el DRAE, más cercano al chismorreo, a las preguntas de los niños.

No, la curiosidad es lo propio del científico y, en general, de la persona culta. La curiosidad es la búsqueda de la respuesta a los porqués fundamentales. El curioso pertinente es el que no se satisface con las explicaciones usuales.

Fuente: Libertad Digital

[*Opino}– Acerca de la Crisis del Euro. Imagen ilustrativa y poema acorde

Carlos M. Padrón

La imagen —de humor negro pero muy realista— que incluyo aquí, y que me llegó por cortesía del amigo Rafael García Sánchez, trajo a la memoria de mis también amigos —y, además, paisanos y primos hermanos dobles— Juan Antonio Pino Capote y Tomás Capote Pino, un poemita que encaja muy bien con la tal imagen y que ambos me enviaron por separado

Ellos no saben quién es el autor del poema, pero por lo de la palabra ‘guanajo’ y la índole sarcástica, Juan Antonio sospecha que pueda ser Domingo Acosta Guión, un poeta palmero de quien dije y publiqué algo en el post Acerca de “Repartir Canarios”.

Sin embargo, repasé las «obras completas» de Domingo Acosta Guión —un grueso legajo de folios mecanografiados que en 1980 me diera Wifredo Ramos, otro amigo y paisano mío, entonces profesor de Bellas Artes en el Instituto de Santa Cruz de La Palma, y desde hace muchos años Cronista Oficial de El Paso— y no encontré ese poema, por lo que me inclino a creer que sea cubano, pues la palabra ‘guanajo’ llegó a Canarias procedente de Cuba.

Y al repasar esas «obras completas», me quedé pensando, una vez más, si podría yo publicar algo de ellas sin ofender castos oídos, pudorosos ojos, puritanos espíritus, mentes feministas, etc., pues Domingo Acosta se caracteriza por el lenguaje soez y grosero, carente de noñismos y eufemismos, y enmarcado en el sarcasmo.

Lo pensaré con la almohada, pero también escucharé opiniones. 🙂

Por ahora, aquí queda este magnífico maridaje entre imagen y poema acorde:

Este mundo es un relajo
en forma de gallinero,
que los que suben primero
se cagan en los de abajo.

Mas, si sube algún guanajo
de peso no muy ligero,
puede que se parta el gajo
y se vayan pa’l carajo
los que subieron primero.

¡Gracias a todos esos buenos amigos!

[Opino}– Acerca de la emigración y del cuento ‘Canarios de Santa Lucía’

14-11-2011

Carlos M. Padrón

Creo que al lector de este para mí bello cuento no se le haya escapado que Eulogio, el protagonista masculino, no volvió a ver a sus padres; murió en Uruguay sin haber vuelto a Canarias y sin haber hablado más con ellos, pues en aquel tiempo no había facilidades de comunicación como ahora las tenemos desde hace muchos años.

Cuando sus padres lo despidieron en el muelle ya habían asumido que no verían de nuevo a su hijo, pues eso estaba entonces implícito en la condición de emigrante: salir sin nada, y dispuesto a todo tipo de esfuerzos y sacrificios, incluyendo el no volver, con tal de labrarse un mejor porvenir.

Viniendo, como vengo, de una familia que por siglos fue emigrante, y siendo yo también emigrante, no puedo menos que asombrarme y preocuparme al recordar ese detalle de separación definitiva entre padres e hijos, y, sobre todo, de renuncias y sacrificios, y ver que ahora los hijos que emigran quieren comunicarse con sus padres a diario, y los padres se preocupan muchísimo cuando eso no sucede.

Como ejemplo real y que me toca de cerca, el cabeza de la segunda generación del árbol genealógico de la familia Padrón de El Paso, mi bisabuelo, tuvo, además de dos hembras, seis (6) hijos varones, y creo que todos ellos emigraron a Cuba a temprana edad, al igual que lo habían hecho su padre, su abuelo, su tatarabuelo, etc.

Los tres de los que estoy seguro de que sí emigraron a Cuba, nunca regresaron. Y desde 1956, cuando comencé a armar ese árbol, de ellos no sabe nada ninguna de las personas, principalmente parientes, con las que al respecto pude hablar desde entonces.

En ese árbol tengo al momento 1.396 personas, un número que podría ser el doble de haber podido yo dar con la descendencia de esos tres hermanos de mi bisabuelo que «se perdieron» en Cuba.

Pero todos mis esfuerzos al respecto, a pesar del poder de internet, de haber puesto yo lo del árbol en este blog, y de haber yo enviado e-mails a cuanto Padrón he encontrado en Cuba, México y USA, han sido en vano: o no obtengo respuestas, o los pocos que me responden dicen no ser descendientes de tales Padrón o, lo que es peor, no saber si sus antepasados, tan cercanos como abuelos, vinieron de Canarias.

Creo que esto da una buena idea de lo que entonces conllevaba emigrar y de la cultura que a este respecto heredé y se infiltró en mí, como por ósmosis, desde pequeño.

Y explica también el motivo de la diferencia que en el cuento en cuestión establecía Dorotea entre Canarios de las Islas y Canarios de Uruguay, pues resulta triste que si bien los nacidos en América de padres Canarios, o cuyos abuelos fueron Canarios, muy poco se ocuparon por saber sobre sus ancestros, y hasta algunos se referían —y aún se refieren— a ellos con cierto desprecio (caso de los montevideanos con respecto a los que ellos llaman Canarios, que equivale a campesinos), ahora, porque les interesa por motivos económicos, andan desaforados pidiendo ayuda para conseguir la partida de nacimiento, o fe de bautismo, de esos ancestros, y las más de las veces no saben no sólo en qué pueblo de Canarias nacieron sino ni siquiera en qué isla.

Aunque dejé Canarias en 1961, la única llamada telefónica que en 6 años crucé con mi familia —padres y hermanas— que estaban en Canarias fue la que desde El Paso me hizo mi hermana mayor para decirme que nuestro padre había sufrido un ACV.

La comunicación fue siempre por cartas que, en el mejor de los casos, tardaban una semana en llegar a destino.

Es la ausencia de tal cultura lo que explica que muchos jóvenes venezolanos que han emigrado, han regresado a Venezuela porque, al no ser éste un país de tradición migratoria sino de recepción de emigrantes, el venezolano no ha asumido desde su niñez, como sí lo hicimos los Canarios, que emigrar significa separación y, sobre todo, sacrificios y privaciones.

Y como, para colmo, estos emigrantes venezolanos crecieron en la Venezuela «saudita», llena de comodidades y rodeados de parientes, no consiguen acostumbrarse a la ausencia del calor parental y mucho menos a las estrecheces a las que deben enfrentarse, ya que en el país al que emigraron no logran ganar lo que necesitarían para pagarse las comodidades a que Venezuela los tenía acostumbrados, y no parece que estuvieran dispuestos a soportar esa condición por el tiempo necesario para alcanzar el nivel económico que les permita al menos la igualdad.

Es éste un gran hándicap y una dependencia que, como casi todas ellas, no es buena. Cuando este fenómeno se daba en El Paso, lo cual era una verdadera rareza, salía a baleo lo de «No es fácil pasar de silla para albarda» y «A quien no está acostumbrado a bragas, en el culo le salen llagas».

Seguro estoy de que Eulogio y Dorotea —al igual que muchos otros emigrantes que he conocido, y al igual que yo— no pudieron hacer entender a sus hijos, y mucho menos transferirles, las vivencias de su juventud y lo trascendental y traumático del desarraigo, del viaje a Uruguay y del trasplante a un mundo nuevo habiendo dejado por detrás TODO lo que su tierra y su familia les daba.

Esta imposibilidad es para el emigrante un gran motivo de frustración porque tiene que presenciar, impotente, como se pierden las tradiciones y los valores con que se crió. Como no permea en sus hijos el sentido de lo frugal, del ahorro, de lo práctico y funcional por encima de lo «bonito», del fondo sobre la forma, de que primero está el deber y luego el placer, etc.

Al emigrante forjado en esos valores sólo le queda pedir que ojalá nunca su descendencia los necesite o tenga que arrepentirse de no haberlos asimilado y puesto en práctica.

[*Opino}– Cuarenta años después

Creo que el poema que sigue debe haber sido escrito pensando en la época en que a los 50 años de edad se era anciano.

Dependiendo del estado de ánimo del lector, el poema puede resultar jocoso o muy triste, pero es real,… cuando todo va bien.

Carlos M. Padrón

***

 

¡Qué rico hueles, mi vida!
¡Qué perfumada, mi amor!

Cuando era recién casada
fueron frases de rigor;
Después del baño, él olía
a Yardley, o a qué sé yo,
mientras yo me perfumaba
con frascos de Christian Dior.

Pero hoy, ¡qué diferencia!
El huele a ungüentos,… y yo,
a la Pomada del Tigre
que me pongo al por mayor.

¡Cómo han cambiado los tiempos
de cuando él me conoció!

Él me ayuda a friccionarme:
«Más abajo, ¡por favor!»
Y luego entro yo a sobarle
corvas, codos y esternón.

¡Qué distintos camisones!
Y las pijamas, ¡qué horror!
Ahora ya son de franela
porque ésas si dan calor.

A él sus zapatos de estambre
que su nieta le tejió
porque sus pies se le enfrían
y le duele el corazón.

¡Cómo han cambiado los tiempos
de cuando él me conoció!

Antiguamente lucían
encima de mi buró,
una rosa, un retrato,
un perfume y un reloj.

Ahora, un frasco de aspirinas,
el ungüento de rigor,
unas vendas, mis anteojos,
las píldoras de alcanfor,
la jeringa, la ampolleta,
el algodón y el alcohol.

Y en su buró, amontonados,
para que quepan mejor,
el vaso para sus “puentes”,
el frasco con la fricción,
un libro abierto, sus lentes,
jarabe para la tos
y agua para la aspirina
por si nos viene un dolor.

¡Cómo han cambiado los tiempos
de cuando él me conoció!

Sin embargo, recordamos
“lo que el viento se llevó”
Saboreamos lo que fuimos
y vivimos nuestro hoy.

En las mañanas, sin prisa,
siempre la misma canción.
«¿Cómo dormiste, mi cielo?»
«Un dolor me despertó».
«¿Y qué te duele, mi vida?»
«Hoy tengo un nuevo dolor».

Y por las noches, acaso
recordando algo mejor,
oliendo a salicilato,
a pomadas y a fricción,
repetimos lo de siempre;
lo mismo de ayer y hoy:
«Ojalá duermas, mi vida».
«Ojalá duermas, mi amor».

Rezamos un Padrenuestro
y damos gracias a Dios.

Mercedes Eroza

Cortesía de Leonardo Masina

[*Opino}– La determinante importancia de olfato y olores

Carlos M. Padrón

Totalmente de acuerdo con la base del artículo que sigue.

Para mí, la foto es muy apropiada al caso, pues no puedo evitar relacionar lo erótico con el olor que despida quien me produce ese sentimiento; y si es en relación con sexo, más fuerte es el peso del olor: puede promover una excitación o arruinarla por completo.

Es más, si algún tipo físico de mujer —en particular la delgada y huesuda— me olió mal en algún momento de mi adolescencia, cada vez que veo un tipo igual recuerdo aquel olor y enseguida me surge un sentimiento de rechazo.

En cuanto al olor que tienen ciertas tiendas, los supermercados Central Madeirense, al menos los que hay en Caracas, huelen todos igual de mal independientemente de la zona en que estén.

***

03/11/2011

El ser humano recuerda hasta el 35% de lo que huele frente al 5% de lo que ve

Esto según un estudio de la marca Ambi Pur bajo el nombre de «Las olores y las emociones» que tiene como objetivo conocer la importancia del sentido del olfato y su relación con los recuerdos y las emociones de las personas.

 

En el estudio han participado mil hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 25 y los 45 años, de los cuales.

  • El 45% de los mil piensan que su sentido más desarrollado es el olfato, seguido de la vista (21%) y el oído (17%).
  • La mayoría, un 70%, consideran que el olfato es igual de importante que el resto de los sentidos.
  • El 28% lo califican como el más importante, y sólo un 3% creen que es el menos fundamental.

Un olor se registra en nuestro cerebro como una emoción relacionada íntimamente con las situaciones en las cuales se percibió por primera vez, han informado los autores del estudio.

La memoria puede retener hasta 10.000 aromas distintos, mientras que únicamente es capaz de reconocer 200 olores.

Los datos del estudio confirman esto, pues el 83% de los entrevistados aseguran que evocan momentos felices asociados con ciertos olores.

Concretamente, un 46,3% de la muestra reconocen que volver a oler algo familiar les influye más que volver a verlo o escucharlo.

Por ejemplo, un 67,3% de los encuestados asocian el olor del material escolar a la infancia, o el olor de crema solar a las vacaciones pasadas.

Se afirma que el olor estimula el sistema límbico. Un 51,3% de los participantes del estudio piensan que el olor de los ambientes se vincula a la memoria, y sólo el 7% niegan esta relación.

Además, los olores repercuten en el estado anímico de las personas.

Los resultados del estudio muestran que el 48,7% de los encuestados se animan con el olor a flores y naturaleza. Otros (37%), con el olor a mar y salitre, o con el olor a dulce (29,4%).

El estudio también recoge las opiniones de los encuestados en relación a los olores en el hogar y los lugares públicos. Destaca que el 76,4% creen que el olor de un dormitorio influye en los sueños, a pesar de que no hay estudios que lo demuestren.

Casi un 67% afirman que el aroma del hogar es clave y ayuda a definir la personalidad de quien lo habita. Un 58,1% declaran que se preocupan de que su casa huela bien. De hecho, un 38% prestan atención primero al aroma cuando entran en casas de terceros.

La basura es el olor que la mayoría considera más desagradable (45%), seguido del tabaco (26%).

Por otro lado, en los lugares públicos, el sudor (63,2%) o la comida en mal estado (31,6%). De hecho, el 84,2% opinan que les influye el olor de una tienda a la hora de entrar o no.

Fuente: ABC

[*Opino}– A vueltas con ordenador vs. computador

Carlos M. Padrón

Esto ya roza lo patético, aunque tal vez sea un signo esperanzador el que a veces usen el término ordenador y otras, muchas más que antes, computador.

En el artículo que sigue resalté en rojo las veces que se usa el para mí ridículo, y hasta ofensivo, ordenador, y en azul las veces que se usa el para mí correcto: computador.

Sigo preguntándome si no les da vergüenza que cuando tienen que hablar de supercomputación, fieles a su ridículo ‘ordenador’ tendrían que decir ‘superordenación’, lo cual nada tiene que ver con computación.

Pero en este caso —y es aquí donde encaja lo de la falta de vergüenza— sí dicen ‘supercomputación’.

Entonces, ¿en qué quedamos? El tal ‘ordenador’ ¿computa u ordena?

***

04/11/2011

El superordenador más grande de España

El superordenador con más capacidad de cómputo de España estará en junio en Tenerife.

Se trata de una máquina que, con una suficiencia de 1.0 petaflops —un millón de veces más rápido que un ordenador normal— superará a los dos ubicados en el Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona, con 183 y 94 teraflops, respectivamente.

Con un costo de ocho millones de euros, de tecnología Intel, con 3.120 microprocesadores y con un total de 24.960 núcleos y 30 bastidores, el superordenador TEiDE 1.0 se ubicará en el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), concretamente en su centro de proceso de datos del NAP (Neutral Acces Point), ha anunciado hoy el gerente del ITER, Manuel Cendagorta.

Un petaflop es una medida de rendimiento, mientras que el núcleo procesa los datos por medio de operaciones matemáticas, un microprocesador define la velocidad del ordenador y el número de operaciones que puede realizar, y un bastidor es un armario en el que se ubican los equipos informáticos.

Análisis climático

Predicciones metereológicas y análisis climático, simulaciones aerodinámicas, modelos geológicos, análisis de ADN, y el modelado de interacción de moléculas en fármacos, son algunas de las aplicaciones de las que dispone este equipamiento, que se pondrá al servicio de empresas privadas y de la Universidad de La Laguna.

Según el responsable del ITER, el superordenador de Tenerife, además de ser el primero en España en cuanto a capacidad de cómputo, es el número dos en Europa, y está dentro de los diez primeros en todo el mundo.

El costo total del proyecto, que es de ocho millones de euros, ha sido financiado por la convocatoria Innplanta del Ministerio de Innovación y Ciencia, a los que habrá que devolver seis millones de euros antes de octubre de 2017.

Fuente: ABC

[*Opino}– Con motivo de Halloween, nada mejor que «La negra historia de ‘Raska-yú’, una canción de difuntos»

Carlos M. Padrón

Hacía años de años que no recordaba yo esta canción que tan popular fue en las fiestas de Carnaval que se celebraron en El Paso en los años ’50s.

Tampoco sabía que su título se escribe Raska-yú; aunque nunca lo vi escrito, supuse que se escribiría Rascayú.

Lo que acerca de ella se cuenta en el artículo que sigue me resulta interesante, y es casi paradójico que nadie de los que entonces la cantábamos sospechara lo bizarro de sus orígenes.

Me extraña que fuera prohibida por el régimen franquista, pues, repito, en mi pueblo se cantaba abiertamente, y en lugares públicos,…. a menos que la letra que allá teníamos no fuera la que motivó la prohibición.

Si sé que al cura no le gustaba porque, decía él, la canción era irreverente con la sacrosanta muerte y tenía tintes de superchería.

Y sé también que fueron muchas las veces que el grupo de muchachos y muchachas —adolescentes que nos íbamos al espacio que había detrás del telón de fondo que en el escenario del Teatro Monterrey enmarcaba el área destinada a la orquesta— nos ocultamos en aquel estrecho pasillo, para estar a salvo de la vista de las «brujas» que se apostaban en los palcos a chismorrear y vigilar, y bailamos a placer el Rascayú mientras cantábamos su letra, de la cual sólo recuerdo el estribillo y una de las estrofas:

Rascayú, cuando mueras, ¿qué harás tú?
Tú serás un cadáver nada más.

Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de su hermosa,
y la gente se decía en el misterio
«Es un muerto escapado de la fosa».

Rascayú, cuando mueras, ¿qué harás tú?
Tú serás un cadáver nada más.

Tiempos, tiempos,…

***

31-10-11

David Bizarro

En 1943 Bonet de San Pedro cosechó un notable éxito en España con un polémico fox-trot titulado Raska-Yú.

Prohibido por la censura del Régimen por supuestas alusiones al Caudillo, su letra abordaba la necrofilia con insólitas dosis de humor negro en una época poco dada a semejantes irreverencias.

 

Una cancioncilla aparentemente banal y de cuestionable buen gusto que resultará entrañablemente familiar a varias generaciones de españoles, desconocedores de su auténtico significado. Porque, a pasar de que se recuerde como un chascarrillo recurrente para el Día de Difuntos, detrás de sus macabros versos se esconde una historia trágica y siniestra.

Ya con la mosca detrás de la oreja, el curioso hallazgo de un antiguo cortometraje animado de Betty Boop pone sobre la mesa la hipótesis del plagio. Se trata de «I’ll be glad when you’re dead, Rascal you» dirigido por Dave Fleischer en 1932, una de las primeras apariciones cinematográficas de Louis Amstrong.

Estereotipos racistas aparte, la cinta posee un encanto indudable y ofrece la oportunidad de disfrutar con la rudimentaria mezcla de imagen real y animada en el momento en que el gran Satchmo persigue a dos de los protagonistas (Bimbo y Koko) mientras interpreta el tema titular.

El innegable paralelismo instrumental no es la única prueba que confirma el conocimiento previo de Bonet del original de Amstrong: el propio título, Raska-Yú, se revela como una transcripción fonética del Rascal you al que hacía referencia el genio de Nueva Orleans.

Resulta paradójico que sea precisamente Bonet, uno de los fundadores de la SGAE, quien incurra en un delito contra la propiedad intelectual; así que concedamos el beneficio de la duda: ¿Es una flagrante copia o un velado homenaje?

Rastreando otros posibles antecedentes apócrifos, los pasos de Raska-Yú llevan a Cuba, patria natal del maestro Alberto Villalón, a quien se atribuye la autoría de Boda Negra.

Popularizado por Julio Jaramillo, Ana Gabriel, el Trío Los Condes, Óscar Chávez y Lydia Mendoza entre otros, la letra del viejo bolero guarda un parecido, más allá de toda duda razonable, con la versión de Bonet.

Las pesquisas toman nuevamente un rumbo inesperado al constatarse que el propio Villarón tomó como punto de partida un poema homónimo sobre el que todavía se cierne la controversia.

Incluido en una recopilación póstuma del poeta colombiano Julio Flórez, hay quien se remonta a finales del siglo XIX para otorgarle el mérito del mismo al sacerdote venezolano Carlos Borges. Pero si en algo coinciden los estudiosos de la materia, es en la naturaleza supuestamente verídica de los acontecimientos.

Para dar fe de ello, hay que remontarse a los albores del siglo XX en La Habana, en el preciso instante en que Francisco Caamaño de Cárdenas —un joven aspirante a poeta y colaborador ocasional de prensa de la época— sufrió la pérdida de su prometida (Irene Gay, de apenas 18 años) víctima de la tuberculosis.

Respetando la última voluntad de la muchacha, es enterrada con su traje de novia y cubierta bajo un manto de flores blancas en el llamado «tramo de los pobres» de la Necrópolis de Colón.

Sus restos serían exhumados a los tres años para pasar a engrosar el osario común del camposanto, una práctica común entre las familias más humildes, incapacitadas para sufragar las cuantiosas tarifas funerarias.

Francisco intentó en vano recaudar fondos para cubrir las cuotas. En un último y desesperado intento por preservar el descanso eterno de su amada, recurrió a un amigo cirujano para reclamar el esqueleto de Irene, alegando que sería donado para un supuesto estudio anatómico.

Sin embargo, cuando Francisco se presentó ante los sepultureros éstos le comunicaron que el permiso del médico no tenía validez ya que, al ser la causa de la muerte una enfermedad infecciosa, los despojos no podían salir del recinto para evitar contagios.

Aún así, Francisco consiguió finalmente eludir los obstáculos burocráticos mediante el soborno. Una vez en su casa, decidió poner a buen recaudo los restos de Irene; de ese modo, llegado el momento de su muerte, los dos podrían al fin descansar juntos.

Es en este punto donde la realidad difiere de la ficción: Francisco, lejos de «celebrar sus bodas con la muerta», conservó lo que quedaba de ella con auténtica devoción e infinito respeto.

Por desgracia, los rumores de su pasión necrófila comenzaron a circular por la villa. El miedo de sus vecinos a un posible brote tuberculoso y el temor ante las posibles represalias policiales, obligaron al joven a poner tierra de por medio.

Para cuando Francisco regresó a La Habana varios años después, el bolero de Villalón ya corría de boca en boca. Al visitar la barbería del barrio, regentada por su amigo Guillermo Muñiz, éste le confesó a Francisco que fue él quien relató los hechos al mismísimo Julio Flórez; y que fue allí mismo, en el propio sillón de la barbería, donde el colombiano escribió de un tirón el poema.

Al empeñarnos en seguir el hilo, corremos el riesgo de perdernos en la madeja. Tal vez por eso, al final de nuestro recorrido el Raska-Yú de Bonet de San Pedro adquiere las dimensiones de un Pierre Menard posmoderno, prestándose a cuestionar el papel del autor y los límites de la propia obra.

Como todo en la vida, es una simple cuestión de perspectiva. Elijan ustedes.

Fuente: El País

[*Opino}– España: Más del 70% de los jóvenes prefieren un ingreso fijo a crear su empresa

Carlos M. Padrón

Creo que lo que denuncia este artículo, que copio más abajo, tiene mucho que ver con lo que ya dije acerca del funcionariato y de la aversión al trabajo.

Me llama mucho la atención, sin embargo, que de los españoles que he conocido en Venezuela, un porcentaje mucho más alto que el 5.1% son emprendedores, o sea, tienen negocio propio. ¿Será porque, en su mayoría, salieron de España durante la dictadura de franquista?

El origen de la tendencia actual apunta al bendito «estado de bienestar» o a la «cultura del maná«.

***

28/10/2011

Almudena Martínez-Fornés

Los españoles no han sido educados para emprender

Además, si un emprendedor fracasa en un primer intento, se le estigmatiza, y si a pesar de todo persiste y tiene éxito, no se le valora más que a un funcionario, pues los que de verdad están reconocidos en nuestro país son los profesionales independientes, los científicos y los artistas.

Esto es lo que se desprende del Libro Blanco de la Iniciativa Emprendedora en España, un trabajo que la Fundación Príncipe de Girona encargó en mayo de 2010 a expertos de Esade y que sus autores entregaron ayer en persona a los Príncipes de Asturias.

Con este panorama, no es de extrañar que sólo el 5,1% de los españoles sean emprendedores, en comparación con el 8,5% de los noruegos o el 8% de los estadounidenses. Además, la crisis está haciendo que la cifra disminuya.

El libro, que recoge una encuesta en la que han participado más de 7.000 jóvenes españoles, hace una radiografía del emprendimiento en nuestro país, cuyos resultados dejan bastante que desear.

Sobre todo, si tenemos en cuenta que los principales partidos políticos haciendo énfasis por la emprendeduría para ayudar a salir de la crisis.

Una juventud «acomodada»

Uno de los datos más inquietantes es que los jóvenes españoles no emprenden porque están «acomodados» y prefieren la estabilidad (77%) y los ingresos fijos (70%) del trabajo asalariado, antes que crear su propia empresa.

El otro dato inquietante del Libro Blanco indica que el 10,9% de los jóvenes españoles que tienen entre 15 y 19 años son «ni-ni», es decir, que ni estudian ni trabajan. Esta cifra sitúa a España a la cabeza de otros países europeos y de Estados Unidos, incluso por delante de Portugal, en porcentaje de jóvenes ociosos.

Además, la situación no se corrige a medida que van cumpliendo años, sino todo lo contrario, pues los «ni-ni» aumentan al 17,2% entre los jóvenes de 20 a 24 años, tramo de edad en el que sólo nos supera Italia, con el 22,6%.

Pero el Libro Blanco no se limita a describir la lamentable situación de la iniciativa emprendedora en España, sino que también aporta recomendaciones para ayudarla a despegar.

Entre otras, afirma que la iniciativa emprendedora puede aprenderse en la escuela y debería potenciarse para que los jóvenes desarrollen competencias, como la autonomía, la confianza en uno mismo y la toma de decisiones en entornos de riesgo.

También recomienda mejorar la financiación de los nuevos proyectos empresariales, especialmente en forma de capital riesgo en sus primeras etapas.

Fuente: ABC

[*Opino}– Con lo de coma antes de la ‘y’, ¡gané una!

Carlos M. Padrón

Sí, gané una por anticipación. lo de anticipación es porque parte de lo que argumenté en el artículo La vieja regla de que no se pone coma antes de ‘y’ , y que ahora ratifica Fundéu, fue todo de mi cosecha, aunque también «cosechó» varias discrepancias.

Es de celebrar que la RAE imponga la lógica, sobre todo en beneficio de evitarle al lector confusiones innecesarias.

***

27/10/2011

En las enumeraciones de elementos separados por comas no es correcto escribir una coma delante de la ‘y’ que precede al último de ellos, según recoge el Diccionario Panhispánico de Dudas.

A menudo, en textos de diversa índole, se escribe coma delante de la ‘y’ que introduce el último elemento de una enumeración: «En la época republicana trabajó en los ferrocarriles, se convirtió en líder sindical, y viajó por Centroamérica».

El empleo en español de esta coma no es apropiado porque la ‘y‘ sustituye precisamente a la coma del último elemento de la enumeración.

De este modo, en el ejemplo anterior lo adecuado hubiera sido: «En la época republicana trabajó en los ferrocarriles, se convirtió en líder sindical y viajó por Centroamérica».

Sin embargo, sí se escribe coma delante de la ‘y’ en otros casos, como:

  • Cuando la enumeración tiene elementos complejos que deben separarse por punto y coma: «Agradezco su ayuda a Enrique, biólogo; a Pedro, botánico; a Luis, zoólogo, y a Martín, fotógrafo».
  • Cuando la ‘y‘ introduce un elemento que no pertenece a la enumeración anterior: «García Márquez retiene una voz admirable, vital, clara, y la pluma de un ángel».
  • Cuando la ‘y‘ sirve de unión con el predicado anterior, no con el último elemento de la enumeración: «Bebió dos tazas de café negro, amargo, espeso, y encendió un cigarro enorme».
  • Cuando la ‘y‘ equivale a pero: «Le dije que te llamara, y no se acordó».
  • Cuando la ‘y‘ va detrás de un inciso: «El presidente de Francia, Nikolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, se volvieron a reunir ayer».

Asimismo, se recuerda que debe escribirse coma delante o detrás de ‘y‘ si va antes o después de un inciso (que siempre se ponen entre comas): «Los inspectores se desmarcan del escándalo de las indemnizaciones millonarias y, en este sentido, sugieren que …», y no: «Los inspectores se desmarcan del escándalo de las indemnizaciones millonarias, y en este sentido, sugieren que …».

Puede encontrarse más información AQUÍ, en (apartado 2.).

Fuente: Fundéu