Un anciano va a ver al médico:
—Doctor, ¿me puede dar algo que me baje el deseo sexual?
—Pero… —objetó el médico—, no cabe duda de que, a su edad, el deseo sólo está en su mente.
— Sí —contestó el anciano—, ¡por eso quiero que me lo baje!
Un anciano va a ver al médico:
—Doctor, ¿me puede dar algo que me baje el deseo sexual?
—Pero… —objetó el médico—, no cabe duda de que, a su edad, el deseo sólo está en su mente.
— Sí —contestó el anciano—, ¡por eso quiero que me lo baje!