[*Opino}– Leer en pantalla vs. leer en papel

26-12-14

Carlos M. Padrón

El artículo que copio abajo ha sido un alivio para mí porque, simplemente, tengo problemas para leer en pantalla.

Por ejemplo, si bien detecto de inmediato las faltas de ortografía que haya en un texto escrito en papel, si ese mismo texto lo despliego en pantalla no ocurre lo mismo: puedo tener ante mis narices una de tales faltas, que no la notaré.

Es más, buscar dentro de un texto desplegado en pantalla algo que vi en una primera lectura es para mí un largo proceso que a veces requiere que lea desde el comienzo. Y si ese algo está resaltado, entonces su búsqueda se me hace más difícil,

Tendré que vivir con eso porque ya mi cerebro no está en edad de muchas adaptaciones.

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26/12/2014

Pilar Quijada 

Al cerebro le cuesta menos leer en papel

Algunos estudios reflejan preferencia por el formato impreso frente al digital. Los más jóvenes, «nativos digitales», se adaptan a ambos.

Hace 25 siglos, Sócrates veía en la palabra escrita una amenaza para la oratoria y la memoria, que decrecería al plasmar las ideas en un papel.

Entonces la lectura estaba reservada a unos pocos. A medida que se extendía, muchos ojos perdían facultades a la luz de una vela por el nuevo entretenimiento, y tal vez la vista cansada de la madurez lo estaría menos sin la lectura. Pese a esas desventajas, la lectura fue un enorme avance y un gran reto para el cerebro.

Ahora el soporte digital amenaza con desplazar al papel. El cambio suscita quejas parecidas a las del filósofo, como mayor dificultad para memorizar y comprender cuando se lee en una pantalla, y mayor fatiga visual.

Hace apenas dos siglos, nada comparado con nuestra historia evolutiva, la mayoría de la gente no sabía leer. Cambiar el formato de lectura no parece tan grave para el cerebro. Es más, el cerebro no «viene programado de serie» para leer. Cada vez que alguien aprende a hacerlo, ya sea un niño o un adulto, ciertas regiones destinadas a otras funciones, como el reconocimiento de caras y objetos, se «reconvierten» para interpretar palabras.

La plasticidad de nuestro cerebro hace posible ese cambio, que mejora en gran medida su rendimiento. Por eso, lo importante es leer.

Cerebro flexible

El cerebro tiene más limitaciones de las que pensamos, pero encuentra la manera de salvarlas. Una podría ser la dificultad de leer en una pantalla cuando está «acostumbrado» al papel. ¿Pero es real?

Los más pequeños se están convirtiendo en «nativos digitales», capaces de manejar una pantalla táctil antes de caminar. Son los cerebros acostumbrados al papel los que notan el salto «tecnológico».

Nuestro cerebro se adapta a cualquier situación. Es posible que en esta era digital, con un exceso de información (anuncios, ventanas emergentes,…) sea horrible para la generación que creció con el papel, pero los jóvenes se están educando en este formato. Cómo se adaptará su cerebro, no lo sabemos, pero no hay que ser catastrofistas. Tal vez logre un funcionamiento multitarea más efectivo.

Muchas investigaciones tratan de resolver el debate pantalla o papel. La balanza que antes se inclinaba hacia el papel, ahora cambia su tendencia. La incomodidad inicial del formato digital está mejorando, y uno de cada cinco libros que se vende es digital. Pese a todo, para algunos investigadores, como Maryanne Wolf, de la Universidad de Tufts (EEUU), el papel tiene ventajas.

A su juicio, un texto es un paisaje escrito que se asemeja a un mapa topográfico que guía la lectura. El soporte digital restaría referencias: no vemos la extensión, esquinas o márgenes, ni tiene casi ilustraciones, que ayudan a recordar. La memoria visual también es importante.

Otros estudios no ven tan claras esas ventajas, sobre todo cuando la edad de los lectores disminuye. Un trabajo de 2012 del «Brithish Journal of Educational Tecnology» no halló diferencias entre universitarios que leían un texto de 600 palabras en formato digital o impreso. La comprensión y detección de errores fue igual en ambos casos, aunque la tarea se acortó en la pantalla.

Es cierto que ha habido trabajos mostrando la “superioridad” de la lectura en papel. Si exceptuamos los más antiguos, cuando la resolución de la pantalla y la forma de las letras era de menor calidad, o trabajos con deficiencias metodológicas, las posibles diferencias no están tanto en los aspectos propiamente cognitivos, como los procesos básicos de la lectura, como los movimientos oculares, que son los mismos en papel y pantalla. Las diferencias son más bien metacognitivas.

Menos referencias

Son precisamente esos aspectos, más subjetivos, los que suponen ciertas limitaciones para los que no somos «nativos digitales». Todos tenemos la experiencia de imprimir las páginas que vemos en la pantalla para leerlas más a gusto y captar mejor los detalles, especialmente si hemos de interiorizar su contenido. Algo acorde con el formato en el que aprendimos a leer.

Al menos para los no nativos digitales, la limitación está a la hora de leer libros electrónicos de texto o de referencia.

Por otro lado, el formato electrónico, con hipertexto (enlaces) permite ahorrarse la visita al diccionario o a otro sitio de consulta, y acceder de inmediato a contenidos extra, pero es cierto que implica estrategias de lectura diferente.

La cuestión no son las posibles diferencias entre leer en papel o pantalla, sino cómo mejorar la lectura digital, dado que parece inevitable la transición.

Pese a todo, muchos niños disfrutan leyendo con sus padres un cuento en papel a la hora de dormir, aunque el formato digital permite incluir vídeos y sonidos. El mundo está cambiando en esta era digital, y nuestro cerebro, como siempre, logrará adaptarse a ese nuevo reto.

Las ventajas de un texto digital

Facilita la lectura a niños con dislexia. Un texto digital puede tener ventajas que no ofrece el papel. Por ejemplo, para quienes tienen deficiencias visuales aumentar el tamaño de la letra supone un gran alivio. Pero quizás lo más novedoso y alentador esté en el campo de las dificultades de aprendizaje de los más pequeños.

Varias investigaciones recientes han mostrado que un ligero aumento del espaciado entre las letras (respecto al espaciado estándar) produce tiempos de lectura más rápidos en los niños con dislexia, así como mejoras en la comprensión de los textos.

Si bien el aumento en el espaciado de las letras no “cura” la dislexia, sí permite mejorar el proceso de lectura. La posibilidad de modificar el espaciado entre letras, disponible en los programas de procesamiento de texto, debería incorporarse también a los libros electrónicos, en opinión de los autores.

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[*Opino}– El amargo sabor de la percepción del tiempo

24-12-14

Carlos M. Padrón

Como ya dije en Reflexiones sobre el TIEMPO, el tema de cómo cambia la percepción que acerca de él tiene uno durante su vida es algo que se me antoja de suma importancia, y tanto que, repito, debería ser de enseñanza obligatoria desde la Secundaria, aunque sólo sea por aquello de que «guerra avisada,…».

La explicación que al respecto da el artículo que copio abajo —eso de que el cerebro gasta más en memorizar cosas nuevas— no me satisface, pues muchas de las cosas que ahora veo pasar a enorme velocidad no las había visto yo antes. Adempás, lo que noto que pasa a gran velocidad es el tiempo en sí, no las cosas, hechos, eventos, etc. a él asociados; noto la tal velocidad la noto en trozos de tiempo, como, por ejemplo, un año, 5 años, 10 años,…

Y lo peor es que si noto que los últimos 10 años pasaron a gran velocidad, debo concluir que los 10 próximos, si es que alcanzo a vivirlos, pasarán aún más rápido. El desagradable sentimiento que eso produce podría no serlo tanto si desde mi juventud estuviera yo consciente de que eso es parte de la vejez.

Así que ahora sólo me queda aferrarme a lo que escribí cuando aún tenía yo 19 años:

El tiempo corre, se aleja,
y en su veloz transcurrir
tristes recuerdos nos deja;
trozos de la vida vieja
que se resiste a morir.

Recuerdos que al revivir
lastiman el corazón
y duelen con un dolor
que nos mueve a sonreír.

Y no podemos huir
de ese dulce padecer.
Mejor, pues, es comprender
y dentro del pasado gris
recordar como feliz
lo que feliz pudo ser.

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24/12/2014

¿Por qué el tiempo pasa más deprisa a medida que nos hacemos mayores?

En la infancia, las vacaciones se hacen interminables, y la Navidad parece que dure meses. En cambio, conforme avanzan los años, los meses empiezan a pasar volando… ¿Por qué ocurre?

Neurocientíficos y psicólogos han intentado encontrar una explicación con varias teorías, de las que este miércoles se hace eco «El Correo».

Al parecer, nuestro cerebro funciona como si fuera un computador que interpreta la realidad de forma distinta según las circunstancias.

Así, cuando la información es nueva, el cerebro gasta más energía en procesarla. Prestamos más atención y registramos más detalles que cuando la experiencia es repetida, y este esfuerzo mental nos produce la sensación de que el tiempo transcurrido es mayor.

La mayoría de las experiencias nuevas se acumulan durante la niñez, adolescencia y primera juventud. Por eso, durante esos años parece que el tiempo es más largo.

Lo mismo ocurre cuando realizamos un viaje, por ejemplo. Nuestro cerebro se esfuerza por memorizar cada detalle, lo que produce la sensación de que el tiempo se dilate. Cuando las vivencias se convierten en rutina, los recuerdos se diluyen en nuestra memoria.

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[LE}– ‘El maratón’ y ‘la maratón’, formas adecuadas

05/01/2015

La palabra maratón puede emplearse tanto en masculino (el maratón) como en femenino (la maratón).

Esto, según el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD).

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Un tribunal rechaza aplazar el juicio por el ataque del maratón de Boston» o
  • «Empieza el juicio por el atentado en la maratón de Boston en 2013»,

que son ambas válidas.

De acuerdo con la Academia, el sustantivo maratón, que alude a una ‘carrera pedestre de resistencia’ y, en general, a una ‘competición de resistencia o actividad larga e intensa’, comenzó a circular en el primer tercio del siglo XX con género masculino, aunque más tarde, por influencia del género de prueba o carrera, se extendió su uso en femenino, que también se considera apropiado.

El DPD desaconseja, en cambio, la grafía marathón.

Se recuerda asimismo que los términos maratoniano y maratonista son los adecuados para referirse a los participantes en esa prueba.  

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[LE}– ‘Catastrazo’, ‘decretazo’ o ‘ivazo’ no necesitan comillas

02/01/2014

Los sustantivos catastrazo, decretazo, ivazo, tasazo o recetazo, entre otros, no necesitan comillas.

La razón es que están formados de acuerdo con las indicaciones de la Nueva Gramática de la Lengua Española sobre el uso del sufijo –azo.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «Cuenta atrás para otro “catastrazo”»,
  • «Obama irá hasta el final con el ‘decretazo’ de la reforma migratoria»,
  • «El “IVAzo” del PP dejó a la música en vivo “en el fango” en 2013»,
  • «El ‘tasazo’ de Gallardón cumple dos años» o
  • «Los parados sin subsidio son el único sector de la población al que no perjudica el ‘recetazo’».

Conforme a la Academia, el sufijo -azo, originalmente empleado en nombres de golpe, como martillazo, codazo o escobazo, traslada este matiz a sustantivos que expresan «acciones o decisiones políticas o administrativas que poseen carácter público, generalmente actuaciones sonadas o sorpresivas de cierta trascendencia, unas veces autoritarias y otras reivindicativas».

Pese a no hallarse todos en los diccionarios, se trata de sustantivos respetuosos con las normas de derivación y se encuentran ampliamente extendidos, o, en los casos de más reciente creación, se entienden de inmediato con facilidad por analogía con los ya asentados, por lo que no necesitan, en cualquier caso, ningún tipo de resalte.

La propia Gramática recoge términos como catastrazo, decretazo, medicamentazo, salariazo o tarifazo.

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «Cuenta atrás para otro catastrazo»,
  • «Obama irá hasta el final con el decretazo de la reforma migratoria»,
  • «El ivazo del PP dejó a la música en vivo “en el fango” en 2013»,
  • «El tasazo de Gallardón cumple dos años» o «Los parados sin subsidio son el único sector de la población al que no perjudica el recetazo».

En el caso de ivazo, cabe señalar que lo apropiado es escribir tal sustantivo en minúscula, pese a que la sigla IVA requiera la mayúscula, de igual manera que sucede con los derivados ugetista o priista a partir de UGT y PRI.

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[Hum}– Texas Redneck

His name was Bubba, he was from Texas, He needed a loan, so he walked into a bank in New York City and asked for the loan
officer.

He told the loan officer he was going to Paris for a international redneck festival for two weeks, and needed to borrow $5,000, and he was not a depositor of the bank.

The bank officer told him they would need some kind of security for the loan, so the Redneck handed over the keys to a new Ferrari. The car was parked on the street in front of the bank.

The Redneck produced the title and everything checked out. The loan officer agreed to hold the car for the collateral, and apologized for having to charge 12% interest.

Later, the bank’s president and officers had a good laugh at the Redneck from Texas for using a $250,000 dollar Ferrari for a $5,000 loan. An employee later drove the car to the bank’s private underground parking garage and parked it.

Two weeks later, the Redneck returned; repaid the $5,000 loan and $23.07 interest. The loan officer said,

—Sir, we are very happy to have your business, but we are puzzled. While you were away we checked Dunn and Bradstreet and found out you are a distinguished alumni from Texas A&M; a very sophisticated investor and a multi-millionaire with real estate and financial interests all over the world. Your investments include a large number of wind turbines at Sweetwater, Texas. What puzzles us is why would you borrow $5,000?

The good ole boy replies,

—Where else in New York City can I park my car for $23.07 for two weeks and expect it to be there when I return.

Keep a eye on those Texas boys!

Courtesy of Bob Meehan

[*IBM †}– Jesús Urdaneta

Jesús Urdaneta                                  

Fecha: 02-01-2015
• Lugar: Maracaibo
• Causa: Cáncer de páncreas
• Edad: 63
• Posición en IBM: Gerencia Administración Maracaibo
• Nació en: Maracaibo, el 06-12-1952
• Reposa en: Cementerio San josé (El Redondo), Maracaibo

Información adicional
Datos suministrados por el exIBMista Gustavo Badell.

[*Opino}– Contradicciones en neologismos, acrónimos y siglas

21-12-58

Carlos M. Padrón

El uso que en España se da a los acrónimos y abreviaturas es algo que sigue llamándome a confusión.

Alguna vez —y lo publiqué AQUÍ— dijo Fundéu que «La Ortografía Académica precisa que muchas siglas que, como ERE, son pronunciables como palabras, acaban por convertirse en vocablos plenos (como uci, mir, pyme, etc.) y, como tales, pueden llevar una ‘s’ para marcar el plural: ere, plural eres».

Sin embargo, en el artículo que copio abajo noto que RAE aparece escrito con mayúsculas, pero CEO —acrónimo del inglés chairman executive officer— está en minúsculas. ¿Por qué? Si es por copia del inglés, en ese idioma se escribe con mayúsculas, o sea, CEO.

Creo que don Amando debería ser más consistente.

Además, ¿por qué si siglas como ere admiten una ‘s’ como plural, no puede admitirla CEO, que sí la admite en inglés?

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2014-12-19

Amando de Miguel

Modas, manías y mendacidades en los neologismos

José Luis García Valdecantos critica algunas incorporaciones de neologismos en la última versión del Diccionario de la RAE. Por ejemplo, externalizar, que en su opinión podría servir mejor subcontratar. Por lo mismo, backstage (cuatro consonantes seguidas) estaría mejor con trastienda.

La discusión se me antoja fatigosa. La RAE no admite palabras; simplemente muestra las que se repiten en los libros de cierta entidad. Ésas son las que van al Diccionario. Tal criterio me parece reduccionista. Mejor sería aceptar las palabras nuevas que se utilizan ampliamente en libros, artículos y redes, siempre que fuera por autores de reconocido prestigio.

No estaría mal que la venerable RAE diera paso a nuevos académicos de distintas profesiones y no necesariamente de la cuerda. Vamos, lo que se llama el Establishment (por favor, con <e> inicial y mayúscula). Lo libertarios ya me entienden.

Juan J. Carballal manifiesta el asombro que le produce la generalización del trivial «¿vale?» para lograr el acatamiento del interlocutor. Don Juan lo califica como una «túrmix homogeneizadora de los tiempos presentes». Confieso que yo utilizo el “vale”, pero como forma de despedida en correos y mensajes. Así lo hacían los clásicos con el significado de “cuídate”. Es la palabra con la que termina el Quijote.

Algunos neologismos me resultan simpáticos. Por ejemplo, conspiranoico, el resultado de combinar conspiratorio y paranoico. En cambio, me pone malo lo de referente en el sentido de «modelo a imitar».

Algunos nuevos significados son divertidos por lo despistantes que resultan. Así, plausible siempre ha sido «digno de aplauso», pero indica más bien «probable», seguramente por influencia del inglés. La lengua del imperio nos obliga a llamar dircom al jefe de ventas y CEO al director general (chairman executive officer). Me parecen cursiladas. Un ceo es el que tiene la potestad de ponerse el sueldo a sí mismo, donoso privilegio.

En esta seccioncilla he mantenido la tesis de que la profusión de siglas sirve algunas veces para despistar; peor, para engañar.

Juan Díaz López-Canti razona que el famoso IRPF no siempre es lo que predica, un impuesto sobre el rendimiento del trabajo personal. (No va a ser sobre el trabajo no personal).

La prueba es que se aplica tranquilamente a los pensionistas; en tal caso se trata verdaderamente de una doble imposición. Ese impuesto se aplicó en su día al pensionista cuando se encontraba en activo. Resulta que la doble imposición es un grave atentado contra el principio de equidad. Añado que me parece más bien una gigantesca estafa continuada.

Lamentablemente nuestros legisladores y jueces no se plantean que el Fisco pueda estafar a nadie. Y así seguimos, aunque digamos que somos una democracia. A cualquier cosa llaman chocolate las patronas.

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