[Hum}– El embarazo

Al llegar el autobús a una parada, sube una muchacha que, al ver que no había ningún asiento libre, se dirige a un señor sentado cerca de ella, y le dice:

—Señor, ¿sería usted tan amable de cederme el asiento? Es que estoy embarazada.

El señor la mira bien, y, al comprobar que no tiene muestras de embarazo, le dice:

—¿Embarazada tú? ¿Y de cuánto tiempo?

La muchacha responde:

—De hace media hora, ¡pero es que aún me tiemblan las piernas!

Cortesía de Charo Bodega

[*Drog}– Otra recopilación de verdades sobre el (drog)amor

27-02-15

Carlos M. Padrón

Como dije en el post Otra voz que denuncia el drogamor, cada vez son más las pruebas científicas que ratifican lo, lamentablemente, es aún para muchos casi una blasfemia.

El artículo que copio abajo menciona varias de tales pruebas, y deja bien claro lo del interés que en esto del drogamor mueve a las mujeres, que no es otro que el conseguir un buen proveedor que asegure la manutención de ella y, sobre todo, de sus crías, y por eso tardan más en enamorarse, o sea, son menos románticas.

Lo de que actúa como una droga ya es un lugar común que sólo un ciego querría ignorar, pero, claro, como la juventud es cada vez más dada a las drogas, ¿qué importa una más?

Y es por eso que si Helen Fisher llama al enamoramiento amor romántico, yo lo llamo drogamor.

Y eso de que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde —mencionado en el artículo de abajo— me hace recordar una gran verdad que publiqué en este blog el 18-10-2006: «Si quieres saber cómo es realmente la mujer con la que has estado casado, divórciate de ella«.

Artículo(s) relacionado(s):

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26/02/2015

María Rosa Verdejo

15 verdades sobre el amor demostradas científicamente

Que el amor es ciego, que las mujeres son más enamoradizas, que el hombre es infiel por naturaleza…son algunas de las afirmaciones más comunes sobre el amor.

Pero, ¿qué hay de cierto en todas ellas? ¿Es verdad que el amor a primera vista existe? ¿Y que la llama se apaga con los años? Estudios científicos tienen las respuestas a éstas y otras cuestiones del corazón.

1. El amor es un impulso.

«El amor no es una emoción, sino un impulso, una necesidad fisiológica para el ser humano», afirma Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey) que lleva dedicándose a la investigación del amor más de 30 años.

Ese impulso llamado amor surge cuando el cerebro se inunda de feniletilamina (anfetamina que segrega el cuerpo) a lo que responde liberando neurotrasmisores como dopamina, norepinefrina y oxitocina. También bajan los niveles de serotonina y se libera adrenalina, que inunda el torrente sanguíneo haciendo que aumente el ritmo cardiaco.

La mezcla de estas sustancias hace que se creen vínculos emocionales con la otra persona y aparezcan los típicos síntomas del enamoramiento: se acelera el corazón, empiecen los nervios y lleguen las mariposas al estómago.

2. El amor crea adicción, es como una droga.

Todos conocemos a alguien que es incapaz de estar solo, que solapa una relación con otra. ¿Por qué pasa eso?

Hay una explicación científica: cuando se está enamorado, la dopamina que se libera empieza a desplegar sus efectos. La euforia, el deseo, la satisfacción, el placer y la plenitud son consecuencia de la acción de esta hormona o neurotransmisor, que activa las mismas áreas cerebrales que el alcohol, el tabaco y otras sustancias adictivas.

Según un estudio realizado por la antropóloga Hellen Fisher en 2010, tanto la droga como el amor provocan los mismos sentimientos placenteros. Por eso, cuando ya no está esa sustancia (la dopamina), aparece el mismo síndrome de abstinencia, como ocurre con las drogas.

3. El amor a primera vista existe.

Estás en un bar, en el Metro o vas por la calle y, de pronto, te cruzas a alguien y piensas: «Me acabo de enamorar». Si eres hombre posiblemente tengas razón, pero si eres mujer las cosas cambian.

La antropóloga Helen Fisher ha comprobado que las mujeres cuando se enamoran empiezan a segregar dopamina y activan partes del cerebro encargadas de la memoria y la rememoración. Por eso, ellas tardan más en enamorarse, porque necesitan más interacción con la otra persona. En cambio, los hombres activan las zonas del cerebro que responden a los estímulos visuales. Para ellos el aspecto físico desencadena la liberación de esa sustancia, y por eso suelen enamorarse más rápidamente que las mujeres.

A esto se sumaría la teoría evolucionista según la cual los hombres buscan una persona con la que sea efectivo tener descendencia sana y así asegurar que su información genética pasará a la siguiente generación, como explica Brenda Eskenazi, directora del Center for Children’s Environmental Health Research de la School of Public Health, en la Universidad de California, Berkeley.

Las mujeres, por el contrario, intentan buscar que sea un buen compañero para la crianza de los descendientes.

4. Nos atraen las personas guapas y misteriosas.

Que te cruces con esa persona puede ser casualidad, pero que te fijes en ella, no. Que te parezca guapa y atractiva también depende de la Ciencia. Como dijo Helen Fisher en una entrevista con el divulgador Eduard Punset, «nos enamoramos de personas que resultan misteriosas».

Esto se debe a que el misterio está asociado con la novedad, y ésta a su vez con la dopamina. A ello hay que unir que, según un estudio realizado por la Universidad de Nuevo México en 2011, los seres humanos nos sentimos atraídos por la simetría. Esto quiere decir que las caras simétricas activan las áreas cerebrales implicadas en el enamoramiento.

Ignacio Morgado, catedrático en Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, defiende otro aspecto relacionado con la simetría, o más bien con las proporciones. «Los varones de prácticamente todas las culturas se sienten especialmente atraídos por la figura femenina cuya relación entre el diámetro de la cintura y el de la cadera es 0,7. Poco importa el peso del cuerpo si esa proporción se mantiene. El 0,7 es el modelo ideal desde la perspectiva masculina», explicaba en la revista Quo.

El especialista señala que hay datos que indican que las mujeres con esas proporciones [se calcula dividiendo los centímetros de cintura entre los de la cadera] tienen en general menos prevalencia de enfermedades, aunque hábitos como el tabaquismo o la polución y el estrés hayan modificado y oculten esa posible realidad. «Al elegir la forma parece que los varones estamos también inconscientemente eligiendo potencial reproductivo», añade Morgado,

5. Nos obsesionamos con la otra persona.

Sí, es amor, pero también un poco de obsesión. Que no puedas sacarte de la cabeza a la otra persona y que te acuerdes del más mínimo detalle de la primera cita, a priori puede parecer una locura, pero tiene su explicación. «El colocón del enamorado lo producen las sustancias que fabrica su cerebro: el alto nivel de norepinefrina produce euforia y pérdida del apetito, mientras que el bajo nivel de serotonina tiene que ver con la obsesión de estar con el amado», explicaba Helen Fisher.

6. El amor es ciego.

Y esta frase tan popular, es cierta. La razón es que «la pasión inicial se caracteriza por las desactivación de regiones del cerebro como la corteza frontal, implicada en la lógica y el razonamiento», afirma Morgado. De ahí que se diga que el amor es ciego.

7. Amores prohibidos son los más queridos.

Cuántas historias habremos escuchado de amores imposibles, frustrados, en los que los protagonistas sufren por no estar con la otra persona. ¿Por qué no pasan página y les cuesta superarlo? Pues parece ser que no es porque no quieran, sino que porque no pueden.

La dopamina, la sustancia que se libera al enamorarse, también se asocia con la motivación y las conductas para alcanzar un objetivo concreto. Percibir el impedimento aumenta los niveles de dopamina. Si surgen obstáculos, aumenta la necesidad de conseguir el objetivo, y los sentimientos se intensifican. Por eso, cuanto más se prohíbe ese objetivo, más atractivo resulta.

Prueba de ello son Romeo y Julieta, que dan nombre a este efecto, el «Efecto Romeo y Julieta». Como explicó Carolina Bayo: «No es de extrañar, por tanto, que los amantes crucen continentes para abrazarse unos pocos días, o que cambien de trabajo o incluso mueran el uno por el otro. Cuando el sistema se activa, poco podemos hacer»

8. La llama se apaga.

«Ya no es como antes», «hemos caído en la rutina», «la ilusión no es la misma»… Son frases que suelen oírse en parejas consolidadas y no les falta razón.

Según recogía una entrevista a Eduardo Calixto, jefe de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, en National Geographic, el paso del tiempo hace que los receptores de dopamina empiecen a perder sensibilidad.

En un periodo de tres años dejarán de responder al estímulo, y desaparece esa sensación placentera de enamoramiento. Su sustituta es la oxitocina que está relacionada con la sensación de apego.

Esto explica que el sentimiento cambie, las emociones no sean las mismas: se sale de esa fase de enamoramiento, a la que Helen Fisher llama amor romántico, y se pasa a una fase más calmada en la que, si la relación no está construida en algo más que en el enamoramiento y la atracción sexual, la llama se apaga.

9. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Según Helen Fisher, cuando rompen con nosotros, experimentamos la llamada «atracción de la frustración «. Esto significa que volvemos a sentir la pasión que no había al final de la relación amorosa.

Así, es normal que la persona que no decide dejar la relación, aunque ésta ya estuviera rota, intente por todos los medios recuperar a su pareja porque en el momento de la ruptura se activa el área del cerebro que segrega la dopamina. Es decir, actúa igual que al principio de la relación, igual que el primer día.

10. Romper fotos y quemar las cartas ayuda.

Deshacerse de las cosas que te recuerdan a la otra persona, para olvidarla, probablemente sea un hábito que se practica desde que el mundo es mundo.

Alguien que nunca lo haya hecho puede pensar que eso de que la persona que ha sido dejada se líe a romper las cosas y las fotos que le recuerdan al otro, porque está dolida, se trata de una reacción de despecho. Y puede ser así en algún caso, pero lo cierto es que, generalmente, es una forma de protegerse.

Como dice Fisher, el amor crea dependencia. Esto hace que, para pasar página y para superar la ruptura, haya que cortar de raíz. Igual que cuando se quiere dejar de consumir cualquier sustancia adictiva. Se trata de evitar cualquier cosa que te recuerde a esa persona.

«Yo recomiendo a los que sufren mal de amores el programa de Alcohólicos Anónimos. Suprima de su vida todo lo que le recuerde a su examor. Nada de cartas, y no llamar bajo ningún concepto», aconsejaba la antropóloga en 2005.

11. El chocolate es la solución.

Cuando se termina una relación en la fase de enamoramiento, el subidón de feniletilamina (esa anfetamina que produce nuestro cuerpo) cae de golpe. Esto hace que la persona piense que no puede vivir sin la otra.

Pero en realidad lo que pasa es que tiene el “mono” como explica Jesús. J. de la Gándara, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos. Tu cuerpo necesita la feniletilamina, y la necesita ya. Ante esta ausencia es normal que, aferrándose al chocolate, se prepare para pasar sus peores momentos. Esto se explica porque es un alimento rico en feniletilamina que le hará sentir, por lo menos, un poco mejor.

12. Del amor al odio sólo hay un paso.

El amor y el odio están íntimamente relacionados porque producen las mismas sustancias químicas, tienen mucho en común, según afirma Fisher. De ahí la expresión tan famosa. Sólo hace falta un detonante, un pequeño detalle para que de forma radical pases de un sentimiento al contrario.

Un ejemplo clarísimo de este tipo de detalles, aunque no tan pequeño, es la ruptura. Es muy probable que, en la escala del odio, una persona a la que han dejado de mala manera pase de cero a cien en cuestión de segundos. Carolina Bayo asegura que «si se analizan los ciclos cardíacos de una persona no se puede apreciar diferencia entre si una persona acaba de matar o ha tenido un orgasmo».

13. La mayoría de las mujeres se quedan «pilladas» cuando tienen sexo.

«Amor y sexo son diferentes en cuanto a que pueden darse el uno sin el otro; funcionan y dependen de mecanismos cerebrales y hormonales que, aunque solapados, son en buena medida también diferentes”, afirma Ignacio Morgado.

Sin embargo, Eduardo Calixto explica que la zona de liberación de dopamina se activa durante el sexo, y el hecho de que en las mujeres este área sea un 70% más grande que en los hombres puede hacer que ellas se impliquen emocionalmente. Por eso, Helen Fisher afirma: «No hagas el amor con la persona de quien no quieras enamorarte».

14. Infieles por naturaleza.

Desde el punto de vista evolutivo, uno de los principales intereses biológicos del ser humano es que su ADN pase a las siguientes generaciones.

El individuo seguirá la estrategia de reproducción que le permita tener más hijos, ya que así tendrá más posibilidades de que sus genes sigan transmitiéndose. Es decir, la monogamia no sería la mejor opción para conseguir ese objetivo. Por eso, se podría afirmar que el ser humano es infiel por naturaleza, para cumplir sus intereses biológicos.

Tal y como explica el doctor en psicología, Christopher Ryan, la poligamia sería un comportamiento evolutivo, mientras que la monogamia sería un comportamiento social: «La monogamia es antinatural; antes de ser sedentarios la reproducción no se limitaba a una sola pareja, pues cuantas más parejas tuvieran las hembras, tenían mayores posibilidades de tener hijos».

Aunque esto no debería ser así necesariamente. El propio Ryan lo aclaraba en una entrevista al diario ABC: «Tenemos la capacidad de controlarnos. La monogamia es como ser vegetariano. Tú puedes decidir ser vegetariano, y puede ser una decisión sana, inteligente y ética. Pero ser vegetariano no cambia el hecho de que, por naturaleza, eres omnívoro. En nuestra especie somos omnívoros tanto en la dieta como en el sexo».

Se han encontrado dos razones por las que el hombre ha evolucionado hacia la monogamia. En 2013 se publicaron sendas investigaciones en mamíferos que daban la respuesta definitiva al porqué de esta evolución, aunque con resultados diferentes.

El primer estudio, de la Universidad de Cambridge, establece que la razón es la protección de la hembra para evitar la competencia con otros machos. La otra investigación publicada en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, afirma que los mamíferos monógamos lo son para evitar el infanticidio: que otros machos maten a sus hijos para concebir con la madre.

15. Al hombre le duele más la infidelidad sexual, mientras que a la mujer la emocional.

¿Te dolería más que te engañaran emocionalmente o físicamente? Morgado asegura que, “aunque las parejas no tiene que permanecer unidas toda la vida, el amor crea la impresión de que es así, y por eso contribuye a estabilizar la unión. Los celos ayudan a impedir que se rompan esos compromisos».

A partir de esto se deduce que «desde un punto de vista evolutivo, la idea es que la mujer resultaría más afectada por la infidelidad romántica de su pareja masculina que por su infidelidad sexual, pues la romántica le haría perder los apoyos que necesita en su misión reproductora. El hombre, por el contrario, asume más riesgo por la infidelidad sexual de su pareja femenina que por la romántica, pues esta última nunca le llevaría a invertir energías y tiempo en la cría de un descendiente que no fuera biológicamente suyo».

Morgado lo resume: «Visto así, el hombre se sentirá más perturbado por las relaciones sexuales extramatrimoniales de su pareja que por sus amores, y al revés en la mujer, que acusaría más los amores de su pareja masculina».

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[LE}– ‘Cibercondría’ es la hipocondría en internet

27/02/2015

El neologismo médico cibercondría es adecuado para referirse a la preocupación obsesiva por la salud que lleva a consultar internet continuamente para confirmar enfermedades que se cree o se teme padecer, por lo general graves, o en busca de síntomas, efectos o posibles tratamientos.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Nomofobia, cibercondría y los nuevos males causados por internet»,
  • «Hay una delgada línea entre ser aprensivo y vivir en la cibercondría» o
  • «Los médicos creen que varios factores pueden influir a la hora de sufrir cibercondría»,

todas ellas adecuadamente escritas.

Este vocablo nace de la combinación del elemento compositivo ciber-, que hace referencia al mundo digital en general, e hipocondría, afección que padecen aquéllos que manifiestan una ‘preocupación constante y angustiosa por su estado de salud’.

Con este mismo significado, también es válida la expresión hipocondría digital.

Dado que se trata de un vocablo bien formado, extendido y comprensible a partir de sus partes, no necesita cursiva ni comillas.

Por otro lado, se recuerda que el acento recae sobre la penúltima letra, por lo que lo apropiado es escribir este sustantivo con tilde: cibercondría, no cibercondria, con sílaba tónica -con-.

No obstante, quien padece tal desorden puede denominarse tanto cibercondríaco como cibercondriaco, igual que ocurre con otros pares de palabras que incluyen la terminación -íaco/-iaco: maniaco y maníaco, policiaco y policíaco o austriaco y austríaco.

Cabe señalar, por último, que el prefijo ciber- se escribe unido a la palabra a la que acompaña: cibercondría y no cíber condría ni cíber-condría.

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[Hum}– Entre catalanes y canarios

CARTA DE LA EMPRESA CATALANA AL ORGANISMO CANARIO

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RESPUESTA DEL ORGANISMO CANARIO

Organismo/Empresa: HOTEL CIUTAT IGUALADA

Fecha envío: 29/03/07

Número de hojas inclusive ésta: dosh

Referencia: ¡Oh! ¿qué pasó? Ño, chacho, la carta que nos enviaron ustedes pidiéndonos los datos de 2006 a declarar en el Modelo 347 estaba un fisco fule de entender, cámbate las patas. A lo primero, pensé que estaba aguanajada al no entender nada y pensé en meterla en la gaveta y echarle el fechillo, pero me fui dando cuenta de que el palique de la carta era en….catalán. ¡Chiquito palique! Ay, mi niño…que este Cabildo está en la isla de La Palma, en las Islas Canarias, y aquí sólo entendemos el canario y un fisco de inglés. Pensé en pegarles el tranque y no contestarles, pero, como los números son los mismos en Cataluña que aquí, me las apañé para entender alguito. A ver si no quedo como una belilla y me ageito a contestarles los bisnes que hemos mantenido en 2006 con ustedes. Golifiando en nuestra contabilidad, podemos decirles que se arrayen un millo, porque la cifra es correcta. Como no me gusta hacer las cosas al trancazo, les mando pa’llá también el listado de obligaciones reconocidas y liquidadas con ustedes en 2006, quitadas de nuestra base de datos.

Espero que no se rebujen y me entiendan, ni se enroñen conmigo por el tono de este alegato (más chungo es traducir el catalán). Una sugerencia: para la próxima vez, tengan fundamento y escríbannos en español.

Privada de abanarles.

[*Opino}– Y que minúsculas en vez de mayúsculas

23-02-15

Carlos M. Padrón

Sinceramente, no lo entiendo.

Según el artículo que copio abajo, Imperio otomano se escribe con la ‘o‘ de otomano en minúscula.

Mi lógica me dice que Imperio Otomano es el nombre específico e identificador de un único imperio, lo que lo hace el nombre propio de ese imperio. Por tanto, debería escribirse con mayúscula inicial, o sea: Imperio Otomano.

Caso parecido es el de Iglesia Católica, pues Iglesias hay muchas, pero católica sólo una.

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23/02/2015

Imperio otomano se escribe con otomano en minúscula

En la expresión Imperio otomano, Imperio se escribe con mayúscula inicial, pero otomano comienza por ‘o’ minúscula.

A propósito de la tumba por la que Turquía y Siria están enfrentándose, en los medios de comunicación pueden verse frases como

  • «Tropas y vehículos turcos ingresaron el sábado en territorio sirio para trasladar un mausoleo donde el precursor del Imperio Otomano fue enterrado» o
  • «572 soldados turcos viajaron a Siria para rescatar la tumba del abuelo del fundador del imperio Otomano».

Tal como indica la Ortografía de la Lengua Española, en las denominaciones de los diferentes imperios «se escribe con mayúscula la palabra imperio, pero no el especificativo subsiguiente […]: el Imperio romano, el Imperio maya, el Imperio bizantino, el Imperio austrohúngaro».

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir 

  • «Tropas y vehículos turcos ingresaron el sábado en territorio sirio para trasladar un mausoleo donde el precursor del Imperio otomano fue enterrado» y
  • «572 soldados turcos viajaron a Siria para rescatar la tumba del abuelo del fundador del Imperio otomano».

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[*Opino}– Gracias a la tecnología, el inglés, aunque sea chapoteado, va entrando en España

20-02-15

Carlos M. Padrón

Vaya, vaya, ¡buenas noticias!

De nuevo, en el artículo que copio abajo Cristina Reglero pone el dedo en la llaga con lo del inglés en España. Lo que Cristina no explica —salvo en el caso de Wi-Fi— es cómo se pronuncian allá esas palabras técnicas que ella incluye en su lista.

Lo haré aquí, según lo que he escuchado, poniendo entre <> la pronunciación.

  • WhatsApp, <guasá>
  • Smart, <esmar>
  • Smartphone, <esmarfone> o <esmarfón>
  • Call, <cal>

De mi cosecha añado:

  • Firefox, <firefox>
  • Google, <google>

Lo de «difusión en flujo» me ha hecho reír un rato, pues es un rebusque como el de «octeto» en vez de byte, o «compaginador de vinculación» en vez de linkage-editor.

Eso sí, siguen con lo de «puenting«, «balconing» y demás estrafalarias palabras terminadas en -ing —sin pronunciar la g final, claro está— para que suenen como inglesas.

Artículo(s) relacionado(s):

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20-02-15

Cristina Reglero

¿Alguien recuerda cómo decir ‘smartphone’ en español?

El inglés, cada vez más en nuestro día a día, gracias a la tecnología. En 1969, la campaña publicitaria “El hombre de la tónica”, de la alemana Schweppes, introdujo en nuestro país una de esas marcas cuya sola pronunciación suponía un problemón.

Un luminoso en el Capitol de la Gran Vía madrileña, y miles de las antiguas pesetas… toda una inversión durante los doce años que la campaña —en sus diferentes versiones— se mantuvo en antena, con un objetivo no sólo de ventas, sino de conseguir que los españoles aprendiéramos a pronunciar el nombre de la marca.

Para muchos, el intento se quedó en un digno “suepes”; en cuanto a escribirlo correctamente, aún hoy sigue siendo una utopía. Y es que era todo un reto en un país en el que ya nos costaba hincarle el diente fonético a términos como “pizza” o “sexo”.

Cómo han cambiado las cosas…

La globalización y la tácita aceptación del inglés como idioma universal de los negocios y la tecnología han convertido lo “hortera” en “cool”, y nuestra orgullosa negativa a decir cualquier cosa en un idioma diferente al nuestro en creciente amor a los anglicismos.

Si bien es cierto que en América Latina hace años que pronuncian WI-Fi correctamente (/?wa??fa?/), y nosotros seguimos a lo nuestro… parecemos sentirnos cada vez más cómodos al utilizar palabras en inglés. Y, en este sentido, mucho le tenemos que agradecer a la tecnología.

Los términos en español para hablar de tablets, e-books o smartphones empiezan a acumular telarañas. ¿Alguien recuerda hoy en día el equivalente en español de estas palabras:

Tablet: tableta

  • e-book: libro electrónico
  • Smartphone: teléfono inteligente
  • Smart TV: televisor inteligente
  • Webinar: conferencia web
  • Conference call: teleconferencia
  • Whatsappear: ¿chatear?
  • Selfie: autofoto
  • Apps: aplicaciones
  • Hashtag: etiqueta
  • Streaming: difusión en flujo
  • Post: mensaje, artículo (en un blog)
  • Blog: bloc/bitácora digital

WI-Fi: realmente hace referencia al nombre de una marca comercial

Buenas noticias, por otro lado, y quizás un paso más para concienciarnos de la necesidad de aprender inglés desde el origen, desde pequeños.

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[Hum}– Sabia advertencia

Un hombre mayor está en la mesa de operaciones esperando al cirujano. Éste, que es su yerno, es un profesional de renombre, y será el que le practique la operación.

Antes de que lo seden, el hombre pide hablar un minuto con su yerno y le dice:

—No te pongas nervioso, haz lo mejor que sabes, y recuerda que, si por desgracia algo saliera mal y me muero, tu suegra se iría a vivir con vosotros.

[*Opino}– Alguien más opina sobre los cambios de nombre que hacen en España

23-02-15

Carlos M. Padrón

¡Por fin alguien me secunda!

El pasado viernes, en el post titulado ¿Por qué la BIOS y no el BIOS? ¡Qué manía la de cambiar nombres! opiné sobre la manía —y aunque dije manía, tal vez es algo peor— que tienen en España de cambiar nombres a lo que venga de afuera, en especial si son nombre en inglés.

Y hoy, en el artículo que copio abajo hay una lista de algunas de las películas cuyos títulos cambiaron en España porque sí, porque les gusta y, como seguramente dirán algunos españoles, «Porque aquí es así, ¡y punto!».

A la lista yo añadiría un cambio que, por lo breve, ejemplifica a las claras el apetito de cambiar por cambiar. Se trata de una película, sobre la prisión de Alcatraz, cuyo título original es «The rock», que en español significa «La roca» y que encaja muy bien como traducción del original.

Pero no, como eso no podía aceptarse, el título que en español le dieron a esa película es «La roca asesina«, algo que pasa de lo ridículo, pues la tal roca no mató a nadie, y raya en el cinismo.

Hoy supe de otro cambio de título. A la serie de la BBC titulada en inglés «The fall» —que en español sería textualmente «La caída», pero que, dada la índole del tema, podría ser «El fracaso» o algo equivalente— la han titulado en España «La caza».

Supongo que el pretexto para justificar ese título es que la serie trata de una detective que persigue a un asesino serial, pero, ¿qué serie/película de asesinos seriales no implican una caza de ese tipo?

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20-02-15

Cristina Reglero

Las traducciones más cutres del título de algunas películas

Ya que estamos en una semana de película, galardones y pases de moda sobre la alfombra roja, qué mejor que hablar de cine. Y,  por qué no, de esas traducciones de los títulos de películas que hacemos aquí en España. Títulos que, en algunas ocasiones, no tienen nada que ver con el original.

Charlando hace tiempo con un amigo de Londres me decía in astonishment (con asombro) que es del todo imposible que yo no haya visto The Sawshank Redemption. Pues no, ni había oído hablar de ella. ¿Alguno de vosotros ha visto Cadena Perpetua? Pues entonces, al igual que yo, habéis visto The Sawshank Redemption.

Seguramente “La redención de Sawshank” (Shawsank es el nombre de la prisión escenario de esa película) era poco comercial en nuestro idioma, pero, aún así,… ¡menudo lío!

Aquí os dejo un pequeño listado de 15 rather well-known (películas, de sobra conocidas), con su título original, seguido del título por el que las conocemos en España, y después por lo que sería, más o menos, la traducción literal del título original.

  1. Some like it hot – “Con faldas y a lo loco” – A algunos les gusta caliente
  2. Point Break – “Le llaman Bodhi” – Punto de inflexión, punto de ruptura (de la ola)
  3. Die hard – “La jungla de cristal” – Duro para morir
  4. Jaws – “Tiburón”– Mandíbulas
  5. Child’s play – “El muñeco diabólico” – Juego de niños
  6. Airplane – “Aterriza como puedas” – Aeroplano
  7. Naked gun – “Agárralo como puedas” – Pistola desnuda
  8. Goodfellas – “Uno de los nuestros” – Buenos colegas
  9. Highlander – “Los inmortales” – El montañés
  10. There will be blood – “Pozos de ambición” – Habrá sangre
  11. Butch Cassidy and the Sundance Kid – “Dos hombres y un destino” – Butch Casidy y el chico Sundance
  12. The killing – “Atraco perfecto” – El asesinato
  13. The sound of music – “Sonrisas y lágrimas” – El sonido de la música
  14. First Blood – “Acorralado” – Primera Sangre
  15. Ethernal sunshine of the spotless mind – “¡Olvídate de mí!” – El eterno resplandor de la mente vacía/limpia. (Película-obra maestra que HAY que ver, por cierto)

¿Os gustan más las originales o las traducidas?

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