[LE}– ‘Prevenir algo’ no es lo mismo que ‘prevenir de algo’

21/10/2013

La expresión prevenir de algo, con la preposición ‘de‘, significa ‘avisar o advertir de que algo puede ocurrir’ y por ello no es apropiado su uso en lugar de prevenir algo, sin la preposición, que significa ‘tratar de evitar o impedir un daño’.

En las noticias se pueden encontrar ejemplos donde aparece este giro usado de modo inapropiado:

  • «El ejercicio se presenta como la vacuna que previene de las enfermedades» o
  • «Se han instalado zócalos que previenen de rozaduras y el ensuciamiento de las paredes».

Tal como señala el Diccionario del Estudiante de la Real Academia Española, cuando prevenir significa ‘prever o tratar de evitar un daño o peligro’ o ‘prever un acontecimiento y tomar medidas y precauciones’, no se usa la preposición ‘de‘, que sí puede emplearse con el sentido de ‘informar con anticipación’.

Atendiendo a lo que se quiere expresar, las frases anteriores se podrían haber redactado del siguiente modo:

  • «El ejercicio se presenta como la vacuna que previene las enfermedades» o
  • «Se han instalado zócalos que protegen de rozaduras y el ensuciamiento de las paredes».

Sí se puede decir prevenir de algo cuando tiene los sentidos de ‘avisar’ y ‘alertar’, como en

  • «Sus compañeros le han prevenido de las consecuencias que tendría para su carrera»,

así como cuando se usa con pronombre, con el sentido de ‘protegerse ante alguien o algo’, como en

  • «Se aconseja la vacunación para prevenirse de (o contra) la gripe».

Fuente

[Hum}– Hija honesta, esposa….. común

Todos los ojos estaban clavados en la radiante novia y su padre, que la llevaba al altar.

Cuando llegaron a él, la novia besó a su padre y depositó algo en su mano. Los invitados que estaban cerca y vieron ese gesto reaccionaron con mal contenidas risas; hasta el cura sonrió abiertamente.

¿Qué había ocurrido? Que cuando el padre entregó a su hija en matrimonio, ella le devolvió la tarjeta de crédito.

Cortesía de Oscar del Barco

[*FP}– Canarias 2013: Un viaje de sentimientos encontrados

12-10-2013

Carlos M. Padrón

Nota preliminar. Aunque el viaje terminó el 06/09/13, comienzo a escribir hoy, 12/10/13 —y no sé cuándo la terminaré— la crónica sobre él, porque las fotos tomadas por algunos de mis amigos tardaron en llegarme, y, sobre todo, porque no he tenido el ánimo adecuado para darme a esa tarea.

 ***

Quise mantener en secreto este viaje para darle una sorpresa a mis hermanas. Pero la sorpresa —triste sorpresa— me la llevé yo.

Apenas aterrizar, a las 10 de la mañana del viernes 16 de agosto, en el aeropuerto internacional de Los Rodeos (La Laguna, Tenerife), Chepina, aún antes de levantarse de su asiento en el avión, encendió su celular BlackBerry, y el primer mensaje que entró fue uno de mi sobrina Laura en el que decía que su padre, mi hermano Tomás había muerto en la tarde-noche del jueves 15 de agosto, o sea, durante nuestro vuelo de Caracas a Tenerife. Una muerte inesperada por cuanto no era de sospechar que él estuviera enfermo.

Laura me envió ese mensaje también a mí, pero no lo recibí porque yo no tenía el paquete de datos para viajes que Chepina si había comprado antes de salir de Venezuela.

Desorientado, acongojado y aturdido, al llegar al puesto de inmigración, o de control de pasaportes, entré sin Chepina, y cuando ella quiso hacerlo no la dejaron pasar.

Salió todo el equipaje del vuelo, que sus dueños recogieron y se fueron, y allí, en el área correspondiente, quedé sólo yo, con nuestras maletas en un carrito, y Chepina no aparecía.

Cuando al fin vi que un policía salió del área de inmigración, lo abordé y le pregunté por qué mi mujer no salía. Muy amable, me dejó asomar al interior de ese área y pude ver a Chepina sentada allá, al fondo.

Al poco salió acompañada del funcionario que no la dejaba entrar, y ahí comenzó nuestra disputa (de Chepina y mía) con ese individuo, un tipo arrogante, descortés y autoritario, que ni siquiera se molestó en contestar apropiadamente mi pregunta de por qué Chepina había podido entrar a España sin problemas cinco veces, y ahora no podía; que qué ley había cambiado.

Transcurrido en discusiones un tiempo que me pareció una eternidad —durante el cual me alteré, y Chepina tuvo que contenerme—, el tipo nos dio una para mí rara explicación sobre el convenio de Schengen, que me sonó a pretexto. Luego, mirándome por unos segundos, me dijo sin más: «Bueno, la verdad es que usted no parece uno de ésos», y dejó entrar a Chepina (!?).

El significado de esa frase lo dejo a la imaginación del lector. Si alguien lo descifra, que me lo diga, por favor.

Afortunadamente, tanto en Tenerife como en El Paso, mis amigos se encargaron de hacerme más agradable ese viaje, creando así la disparidad de sentimientos.

Para comenzar, los amigos José (Pepe) Quirantes y su esposa Lita, que amablemente habían ido a recibirnos, ya estaban desesperados porque todos los pasajeros del vuelo habían salido menos nosotros.

Cuando al fin nos reunimos con ellos en la terminal les pedí por favor que me llevaran a la comisaría de Policía a renovar mi DNI que, para colmo, lo había dejado yo olvidado en Venezuela.

A regañadientes, el funcionario de la comisaría le dijo a Lita que posiblemente no podrían atenderme porque había mucha gente, pero que, por si acaso, que fuera yo a que me tomaran la foto, y volviera a las 13:30.

Así lo hice, y el mismo funcionario me anunció que no podía atenderme; que pidiera cita por internet que, con buena suerte, me la darían ¡para finales de septiembre o comienzos de octubre! Otro tropiezo más.

Y, de nuevo, Pepe y Lita nos hicieron el favor de llevarnos al hotel que habíamos reservado en Santa Cruz, desde donde pude hacer unas llamadas a Caracas para obtener más detalles sobre la muerte de mi hermano, y otras a USA para hablar con mis hijas, antes de intentar conciliar un sueño que se negaba a llegar.

En la mañana del sábado 17, Eleuterio Sicilia nos recogió en el hotel y nos llevó a casa de Pepe, en Guamasa, para que yo cumpliera con el ofrecimiento que le había hecho a Pepe de instalarle en su flamante PC de mesa un Windows XP en vez del Windows 7 que había venido instalado en esa máquina.

De haber estado yo en condiciones anímicas normales todo habría salido bien, pero como no lo estaba, metí la pata haciendo algo que he hecho sin problemas varias veces, pero que esta vez dejó a la PC de Pepe sin un sistema operativo que él pudiera usar. Tercer tropiezo, y, para colmo, fracasé también los días 20 y 21/08 cuando, para ver de encontrar solución, volví de nuevo a casa de Pepe.

No obstante, ese día 17/08 allí almorzamos los seis (Pepe, Eleuterio y yo, más nuestras respectivas consortes) acompañados de familiares y amistades de los Quirantes.

Siguen, por orden cronológico, las descripciones de los eventos de los que hay fotos, separados éstos por ***, y las fotos tomadas durante ellos, separadas por ~~~. A las personas que aparecen en esas fotos las nombro de izquierda a derecha, salvo que indique otra forma; las fotos que no van precedidas de «Cortesía de…» fueron tomadas por mí o con mi cámara.

Debo aclarar, y disculparme por ello, que fueron muchas las fotos que debí tomar y no tomé, y por esto en lo que sigue no aparecen amigos que asistieron a los eventos que describo, o los anfitriones que organizaron alguno para nosotros.

17/08. En casa de los Quirantes.

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17/08. Pepe da cuenta de un trozo de conejo en salmorejo preparado por Lita

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17/08. José (Pepe) Quirantes, y Lita

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17/08. Eleuterio Sicilia, y su esposa Charo

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Las dos fotos que siguen son cortesía de Eleuterio Sicilia.

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17/08. Peleo con mi nuevo «complicatedphone» y su recién instalada tarjeta SIM, ante la sonrisa de Chepina.

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17/08. Ya bajo control el aparatico, reviso los mensaje que comenzaban a llegarme desde América por la muerte de mi hermano. Ya no hay sonrisa

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El domingo 18, Juan Enrique y su esposa, María, nos invitaron a almorzar en El Sauzal. Ni me acordé de tomar fotos.

En la noche fuimos a Candelaria con mi prima María Celia Padrón Acosta y sus hijas, Lucy y Fátima; Airam, el hijo de Lucy; y Elena Morales, la hija de Fátima.

Todas las todos del 18/08 son cortesía de Lucy de Armas Padrón.

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18/08. María Celia Padrón Acosta, Carlos M. Padrón, Lucy de Armas Padrón

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18/08. María Celia Padrón Acosta, y Carlos M. Padrón

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18/08. Lucy de Armas Padrón, y Carlos M. Padrón

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18/08. Fátima de Armas Padrón, y Carlos M. Padrón

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18/08. Carlos M. Padrón, Chepina Pernía, Fátima de Armas Padrón, María Celia Padrón Acosta, Elena Morales, Airam López. Al fondo, la torre de la basília de la Candelaria

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18/08. Airam López, Elena Morales, y Chepina Pernía

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18/08. Carlos M. Padrón, Chepina Pernía, María Celia Padrón Acosta, Elena Morales, Airam López, y Fátima de  Armas Padrón

***

Para colmo, el 19/08 fuimos a visitar a Pedro Bravo Padrón, primo mío y también compadre, a quien quiero mucho porque en momentos críticos fue para mí como un hermano.

En agosto/2012 le dio un ACV, y siendo él, como siempre ha sido, un hombre optimista, batallador y altruista, lo encontré en tan mal estado de ánimo, alicaído, desmemoriado (creyó que Chepina, a quien conoce muy bien, era una de mis hermanas) y entregado que, convencido de que no volveré a verlo, salí de allí con el alma en el piso. (Ver nota al final).

***

Ya un tanto repuesto fuimos a la Plaza Weyler a la acostumbrada cita con Ricardo García y su hija Fabiola.

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19/08. Ricardo García y su hija Fabiola, en Plaza Weyler.

***

El 21/08, con Gilberto y su esposa Candelaria (Yaya), almorzamos en El Sauzal, luego de que fracasara nuestro intento de hacerlo en el Restaurante La Bicicleta, ubicado en Las Mercedes y propiedad de una pariente mía.

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21/08. Yaya, Chepina Pernía, y Carlos M. Padrón. Al final del almuerzo y frente al restaurante

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21/08. Chepina Pernía, Carlos M. Padrón, y Gilberto Cruz. Al final del almuerzo y frente al restaurante

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De regreso de El Sauzal, Gilberto nos dejó en casa de los Quirantes porque yo quería ver de remediar el entuerto que le había causado en su PC, pero, una vez más, y como ya dije, fracasé en el intento.

A las 19:00 nos recogieron de allí Roberto González y su esposa Asela, y fuimos todos a casa de Claudio González, que nos había invitado a cenar.

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21/08. Roberto González, Asela, Chepina Pernía, Claudio González, y detrás, Mayela (esposa de Claudio).

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Las foto que sigue es cortesía de Roberto González Rodríguez, y fue tomada en automático.

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21/08. Roberto González, Chepina Pernía, Carlos M. Padrón, Asela, Claudio González, y Mayela

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El 22/08 nos recogió Lucy en el hotel a las 11:00, fuimos con ella a su casa, almorzamos allí, y en la tarde nos dejó en el aeropuerto para el vuelo a Barcelona-Stuttgart.

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22/08. Carlos M. Padrón, Lycy de Armas Padrón, y Chepina Pernia. Almuerzo en casa de Lucy

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Desde el 23/08 y hasta el 27/08 estuvimos en Stuttgart (Alemania), pero ese viaje no es objeto de este reportaje. Volamos el 22/08, vía Barcelona, llegando a Stuttgart el 23/08. Y el 27, también vía Barcelona, regresamos a Tenerife, llegando sobre las 10:00 del día 28. A las 13:00 tomamos un avión hacia La Palma.

En el aeropuerto de La Palma nos esperaban Javier Simón y Francisco Lorenzo, y con ellos, y en el carro de Javier, llegamos a mi casa natal, en El Paso.

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28/08. Mi casa natal

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A la casa —ahora un poco diferente a cómo se ve AQUÍ se llega por este «amplio y moderno» bulevar, al que seguimos llamando «El callejón». El extremo del fondo —entrada y salida de la casa— conecta con la calle Dr. José María Brito Pérez, y el extremo contrario —primer plano en la foto— termina en el patio delantero de la casa.

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En la casa nos recibieron mis hermanas, María Celia Padrón, y María del Carmen Padrón.

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29/09. A las 18:00 se celebró en la iglesia del pueblo una misa, encargada por mis hermanas, por el descanso del alma de mi hermano Tomás.

Fue una misa oficiada sólo para él, y me asombró la gran cantidad de familiares, vecinos, amigos y conocidos que se congregaron para ese acto. Desde aquí, y una vez más, mi agradecimiento a todos ellos.

***

Tal vez para tratar de levantarme el ánimo cuanto antes, varios de mis amigos nos habían organizado un almuerzo en el restaurante La Casa del Mar (Tazacorte), y allá fuimos el viernes 30/08 a mediodía.

Las dos fotos siguientes son cortesía de Gilberto Cruz.

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30/08. Wifredo Ramos (trasegando gofio escaldado y pescado), Álvaro (Adolfo) Taño, y Francisco Lorenzo

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30/08. José María Brito Pérez, Carlos M. Padrón, Juan Enrique Brito, Laura (esposa de José María), y Javier Simón

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30/08. Chepina Pernía, y Loly (esposa de Wifredo Ramos).

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30/08. Juan Antonio Pino, y su esposa Begoña

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30/08. Wifredo Ramos, y Álvaro (Adolfo) Taño

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30/08. Francisco Lorenzo, y José María Brito

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30/08. Detrás: Oswaldo Izquierdo, y Javier Simón. Delante: Juan Enrique Brito, y Laura

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30/08. De pie y al fondo: Oswaldo Izquierdo. Sentados: Wifredo Ramos, Álvaro (Adolfo) Taño, Francisco Lorenzo, José María Brito, Carlos M. Padrón

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30/08. Isabel Rodríguez (esposa de Javier Simón), y Chepina Pernía

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30/08. Juan Antonio Pino, y Oswaldo Izquierdo

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30/08. Juan Enrique Brito, y Laura

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Terminado el almuerzocto, Wifredo Ramos, cronista oficial de la ciudad de El Paso, nos hizo una exposición en homenaje al pintor, fallecido recientemente, Juan Fernández González, nombrado Hijo Adoptivo de El Paso.

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Las fotos que siguen, hasta las dos de las tertulias inclusive, son cortesía de Juan Antonio Pino.

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30/08. En el sentido de las agujas del reloj: Chepina Pernía, Loly, Begoña, Gilberto Cruz (en la cabecera de la mesa), Wifredo Ramos. Francisco Lorenzo (sólo la parte posterior de su cabeza), José María Brito (apenas la parte superior de su cabeza), Carlos M. Padrón, Juan Enrique Brito

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30/08. Chepina Pernía

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Tertulias a la salida del restaurante.

La de damas:

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30/08. Loly, Begoña, Laura y Chepina

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Y la de caballeros:

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30/08. Juan Enrique Brito, José María Brito, Carlos M. Padrón, Gilberto Cruz, Álvaro Taño, Oswaldo Izquierdo, Juan Antonio Pino

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En la tarde del 30/08 fuimos a Puerto Naos con mis hermanas, donde pudimos disfrutar de las puestas de sol que desde allí son tan comunes y bellas.

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31/08. Al estar en casa no podían faltar, al menos para un almuerzo, los platos que comí a diario por unos 18 años: gofio escaldado, potaje, carne de res o de cochino, y mojo verde. Esta vez preparados por mis hermanas,

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31/08. Mis hermanas, María Celia Padrón Pérez (el Pérez es para distinguirla de nuestra prima, María Celia Padrón Acosta), y María del Carmen Padrón, en la cocina de la casa

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31/08. Eduardo Lorenzo, Chepina Pernía, María del Carmen Padrón, y María Celia Padrón, durante el almuerzo

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31/08. María del Carmen Padrón, y Carlos M. Padrón. En primer plano, un recipiente con gofio escaldado y un plato con potaje.

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El domingo 01/09 subimos con mis hermanas al Pino de la Virgen porque se celebraba la romería. Tampoco allí tomé fotos.

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02/09. Desde 2006, los cuatro que en 1956 vivimos la Odisea en La Caldera —Ángel Díaz (Lelo), Wifredo Ramos, Gilberto Cruz, y Carlos M. Padrón— hemos adoptado la costumbre, siempre que yo esté por allá, de ir en grupo a La Cumbrecita y a El Riachuelo a conmemorar nuestra inolvidable odisea, y esta vez lo hicimos de nuevo para conmemorar el 57° aniversario de tan memorable aventura.

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02/09. Carlos M. Padrón y Chepina Pernía. En el patio frente a la bodega de la familia de Lelo, donde paramos a surtirnos de vino de la tierra.

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02/09. En La Cumbrecita, al borde de La Caldera —punto que desde nuestra odisea estableció Lelo como el más próximo a La Caldera al que él llegaría en adelante (y lo ha cumplido)—, Carlos M. Padrón, Wifredo Ramos, Gilberto Cruz, y Ángel Díaz (Lelo)

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Foto cortesía de Gilberto Cruz

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02/09. Los dos principales protagonistas de la odisea en La Caldera: Ángel Díaz (Lelo), el rescatador, y Carlos M. Padrón, el rescatado.

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02/09. Carlos M. Padrón, Chepina Pernía, Ángel Díaz (Lelo), y Gilberto Cruz

Una vez hechas en La Cumbrecita las fotos de rigor, el programa exige bajar a El Riachuelo a celebrar debidamente con un refrigerio generosamente regado con vino de la tierra.

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02/09. Frente a «la mesa» del refrigerio, Wifredo Ramos, Carlos M. Padrón, Gilberto cruz, y Ángel Díaz (Lelo)

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02/09. Terminado el refrigerio, mientras Gilberto Cruz hace una siesta, Ángel Díaz (Lelo) explica a Chepina algunos detalles de nuestra odisea.

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02/09. Sigue la siesta y la explicación. Gilberto Cruz, acostado, y detrás Ángel Díaz (Lelo), Chepina Pernía, y Wifredo Ramos

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02/09. Artista al fin y al cabo, Wifredo nos sorprendió con esta especie de pancarta conmemorativa del evento que celebrábamos.

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02/09. Pancarta que aquí puede verse en más detalle

Al final nos comprometimos a reunirnos de nuevo —sin perjuicio de que también sea antes— a celebrar el 60° aniversario, o sea, en 2016. Esperemos que, como dice la pancarta, haya para entoces salud y vida, y todos podamos asistir a esa cita.

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El martes 03/09, Javier Simón nos llevó en su carro a Santa Cruz de La Palma porque, por insistencia suya, el viernes 30/08 entré a la página web de la Policía de esa ciudad, pedí cita para renovar mi DNI y, para mi grata sorpresa, me la dieron para el 03/09.

Entre espera y trámite, sólo tuve que estar unos 20 minutos en las oficinas de la Policía, y salí con mi DNI renovado por última vez, o sea, que no tiene fecha de caducidad. A veces el ser viejo trae sus ventajas 😦

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04/09. El amigo y vecino de la infancia, Luis Herrera, nos organizó un almuerzo en su bodega ubicada en la vertiente norte de la Montaña de Enrique, desde donde se disfruta de esta hermosa vista de la parte alta de El Paso, con el malpaís abajo, y el Bejenado al fondo. Gracias, Luis, por tan amable invitación.

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A fin de «ganarse el pan», antes de la comida —que estuvo de calidad A1, y más que amena por la amistosa concurrencia— Chepina ayudó en la elaboración de taquitos de jamón con melón.

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04/09. Chepina Pernía

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04/09. Fidel González, Wifredo Ramos, Javier Simón, y Carlos M. Padrón

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04/09. Al fondo: Miguel Díaz, Manuel Ángel Yanes, Felipe Yanes, Jose María Brito, Oswaldo Izquierdo (buscando señal para su celular). De espaldas: Juan Enrique Brito. Delante: Carlos M. Padrón

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03/09. Para probar la mayor cantidad de productos de la tierra —además del vino—, nada mejor que un surtido desayuno representativo de El Paso agropecuario de mis tiempos.

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03/09. En la noche, cena familiar en Puerto Naos, a base de papas fritas, calamares y cerveza.

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05/09. Almuerzo en casa antes de que Javier Simón nos llevara en su carro al aeropuerto para iniciar el regreso con el vuelo a Tenerife.

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05/09. María del Carmen Padrón, Víctor Hernández Padrón, Carlos M. Padrón, Chepina Pernía, y María Celia Padrón

El 05/09 nos recogió Lucy en el aeropuerto de Los Rodeos, fuimos con ella a su casa y participamos en la celebración de un cumpleaños.

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05/09. Fila trasera: María Celia Padrón Acosta, Román Morales, Lucy de Armas Padrón, Elena Morales, Airam López. Fila delantera: Daniela Martínez, Alejandro López, Marina Martínez, Sofía Martínez

En esta foto, cortesía de Lucy de Armas Padrón, hay 4 generaciones.

  • 1ª.- María Celia Padrón Acosta (pongo el segundo apellido para distinguirla de mi hermana, María Celia Padrón Pérez).
  • 2ª.- Lucy y Fátima son hijas de María Celia. Fátima no aparece en esta foto pero sí en las de Candelaria, del 18/08.
  • 3ª.- Airam y Alejandro son hijos de Lucy
  • 3ª.- Elena y Román son hijos de Fátima
  • 4ª.- Daniela, Marina y Sofía son hijas de Elena

Dormimos esa noche en casa de Lucy, y en la mañana del viernes 06/09 ella nos dejó en el aeropuerto y volamos de regreso a Caracas.

***

Al rememorar todo esto, sólo me queda hacer llegar mi agradecimiento a todos los amigos que, al igual que en viajes previos, como el de 2009, se preocuparon, esta vez con más ahinco, de levantar mi ánimo y hacer agradable esta nuestra estada en Tenerife y en La Palma. ¡Un abrazo para todos!

 

(1) El domingo 20/10/13 nos dejó mi querido primo (q.e.p.d.), campeón de la concordia y la conciliación, y padre por excelencia. Aquí la foto más reciente que de él tengo.

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Agosto/2009. Pedro Bravo Padrón †

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COMENTARIOS

CMP

En respuesta a Ana M. Padrón.

Cierto. Gracias.No ando bien.

 

Ana M. Padrón
Creo que te equivocaste en la fecha de la muerte de Pedro. En lugar de 20 de septiembre fue 20 octubre.

 

María Elena Veronese

Hola, Carlos y Chepina, antes que nada, sentido pésame.

¡Un abrazo!

 

CMP
En respuesta a Lucy de Armas Padrón.

Lucy, gracias por entender mi estado de ánimo, y disculpa si por ese motivo les agüé la fiesta.

Como ya dije, hice tiempo para que llegaran las fotos, pero las tuyas, que yo recuerde, no las he visto, aunque he revisado entre los e-mails recibidos después del pasado 06/09.

Si quieres, mándamelas que con gusto las añado. Y gracias anticipadas.

 

Lucy de Armas Padrón
Como siempre, un reportaje estupendo y esperado por mí, aunque en éste echo en falta tu humor y las pequeñas anécdotas que sueles contar y que te caracterizan, pero es comprensible, pues es de las veces que mas “pocho” y ausente te he visto, y no era para menos.

Fue un duro palo el que la vida nos ha dado, y lo peor es que nos lo seguirá dando, desapareciendo nuestros seres queridos y, más aún, sin esperarlo. Es ley de vida aunque nos cueste aceptarlo. Así que no nos queda otra que resignación y recordarlo con cariño, como es mi caso, y aprovechar al máximo el tiempo en unión con nuestras familias y disfrutarlas mientras podamos.

Los amigos los buscamos, pero la familia es la que es, y no hay más, y para los dos días que vivimos resulta cuando menos una pérdida de precioso tiempo, que cada vez entiendo menos, el que no pasemos de largo de las desavenencias que muchas veces ocurren, porque lo bonito es estar en paz y armonía, y vivir desinteresadamente con todos, pues, a fin de cuentas, todo se queda aquí, y lo único que nos llevaremos serán las vivencias y los recuerdos, que deberían ser todos buenos.

Sí, buenos recuerdos, a pesar de los pesares, como de seguro te los habrás llevado tú de los días transcurridos en estas islas. Abrigo la la esperanza de que tu próximo viaje sea mucho mejor, y yo pueda colaborar en ello.

Por cierto, faltan las fotos que tomé y que creo que te di. Te lo perdono porque sé que no estabas bien y tal vez por eso no lo recuerdes, pero hacerlas las hice, tanto en Candelaria como en el almuerzo en casa.

El fuerte calor que hacía esos días también pudo haber contribuido a tu olvido. Lo importante es que estuvimos reunidos y compartiendo, estrechando lazos familiares y de amistad.

Un fuerte abrazo esperando que pronto volvamos a reunirnos para disfrutar de vuestra presencia.

Gracias por tu entrañable relato.

Un abrazo.

 

Chepina
Carlos, leyendo tu crónica recuerdo cada instante del viaje. Fue impactante la noticia de la muerte de Tomás, pues unos días antes se había despedido de mí como siempre lo hacia: “Hasta luego, cariño”. Siempre lo recordaré.

Como en viajes anteriores, la familia y amigos siempre nos han recibido y atendido como si nos hubiéramos visto ayer. Gracias a todos por tanto cariño. Se les quiere.

 

Vivian
Carlos, conociéndote como te conozco, la expresión que tienes en muchas de las fotos dice mucho de tu estado de ánino. Lo siento.

 

CMP
Ana, aún consciente como estoy de lo cierto que dices acerca de lo apreciado que fue tu padre (q.e.p.d.), mi asombro viene porque la misa fue un día entre semana y época veraniega, cuando mucha gente se va del pueblo (por ejemplo, a Puerto naos), convocada con poca antelación a la acostumbrada, y porque a ella asistieron personas que, por muy jóvenes o por ser de otros pueblos, no conocieron a Tomás.

 

Ana M. Padrón
Muy emotivo el inicio de tu resumen, aún con lágrimas en los ojos, después de dos meses, al recordar la muerte de mi amadísimo padre.

Me permito indicarte lo siguiente, copio textual: “Fue una misa oficiada sólo para él, y me asombró la gran cantidad de familiares, vecinos, amigos y conocidos que se congregaron para ese acto”.

No comprendo tu asombro, ya que mi padre fue una persona muy querida, respetada y admirada por todos. Eso se lo ganó con su forma de ser y su actitud, cosa, que de lo poco que recuerdo, heredó de su padre, que es el tuyo, mi querido abuelo Tomás.

Todos los días le agradezco a Dios por haberme privilegiado con ser su hija, hija de Tomás J. Padrón.

Ana M. Padrón

 

CMP
En respuesta a Charo.

Gracias, Charo.

Lo de la memoria es relativo, pues, si quieres, te puedo decir qué de notorio hicimos, y cuándo (hora aproximada incluida), cuando estuvimos ahí. Para eso sirven las agendas.

Uno de los “deportes” favoritos en Canarias es comer. ¡Qué va uno a hacer sin encima te invitan!

[*ElPaso}– La sabiduría de dos madamas pasenses

30-09-13

Carlos M. Padrón

En la época a que se refiere la anécdota —verídica pero con nombres ficticios—, que conté en Mujeres de vida alegre, había en El Paso otras mujeres de igual estilo de vida.

Incluso, y como supe en mi reciente estadía allá, había muchas más de las que yo creí que había, y, por tal creencia, en el mencionado artículo escribí que La Cantona era una de las pocas mujeres de vida alegre que entonces había en el pueblo.

¡Craso error! Había muchas más, y entre ellas, y como suele ocurrir en toda sociedad, existían rangos, jerarquías; diferencias tal vez sutiles, pero diferencias al fin y al cabo.

Muchas iban por libre, y ejercían en solitario, pero otras eran miembros de una misma familia, como Las Pechugonas, Las Reducidas, y algunas familias más conformadas por varias féminas, en las que todas éstas ejercían, de forma más o menos explícita o pública, la profesión más vieja del mundo.

Y en algunas de esas familias, la madre era la alcahueta o regenta; digamos que la madama.

La madre de Las Pechugonas era una madama atípica, pues trabajaba «hombro a hombro» con sus hijas, y era tal su apego a la perfección en el ejercicio profesional de la familia que en cierta ocasión vio que la mayor de sus hijas hacía con un cliente algo que podía mejorarse, y diciéndole «Boba, ¡eso no se hace así!», la empujó fuera del catre, ocupó ella su lugar junto al cliente, y diciéndole a la hija «¡Mira cómo se hace!», puso «manos a la obra».

¡Qué abnegada demostración de espíritu docente y búsqueda de la excelencia!

Flor, la menor de esas hijas, resultó la alumna más aventajada, traviesa y conflictiva, y por sus hazañas en sexo, sus escándalo sociales y sus tropiezos con la Guardia Civil, llegó a ser el buque insignia de su clan familiar, lo cual preocupó mucho a La Cantona quien, por aquello de la competencia —que en los pueblos pequeños suele ser más ruin que en los grandes—, quiso saber si realmente Flor representaba una amenaza para su fama profesional, y un buen día se dirigió a su madre —la anciana que, según Julián Lara, necesitaba «un verde». Véase Mujeres de vida alegre— y le preguntó:

—Mamá, ¿quién es más puta, Flor La Bonchona o yo?

La anciana miró de soslayo a su hija, meditó por unos segundos, y, mientras se alejaba con prudencia, en una demostración de profunda sabiduría de vida y elegante salida por la tangente, dio por respuesta una expresión de sólo tres palabras que aún hoy, cerca de un siglo después, se usa en El Paso —y posiblemente en otros pueblos de La Palma— como lo que con más precisión indica la conveniencia de no abrir la boca para evitar meter la pata, de reservarse la propia opinión, de crearle al otro un completo suspense aumentando su curiosidad, de dejar en el aire, de forma breve y concisa, la duda de si se está o no de acuerdo con lo que a uno le han preguntado, etc.

El encanto de esa expresión, y en el contexto en que fue dicha, es que podría expresar burla, ironía, sarcasmo, compasión, discreción, desinterés,… Y no sólo eso, sino que, además, podrían dársele o todas estas acepciones, sólo algunas, o sólo una.

La anciana dijo: «Larán, larán, callareme«.

Otra versión —con base vez más lógica, y de fuente que conoció a las protagonista—, cuenta que, por un descuido, La Cantona quedó en estado, y no queriendo que se supiera lo mantuvo tan en secreto como pudo.

Cuando por fin dio a luz, también en secreto, metió a su anciana madre en la cama —algo más fácil que estacarla en la huerta—, puso a su lado al recién nacido, y salió a decir a los vecinos que su madre, a pesar de su avanzada edad, había dado a luz de nuevo.

Cuando los curiosos vecinos fueron a conocer a la criatura, La Cañona les dijo:

—¿Ustedes creen que no es una vergüenza que a la edad que tiene mi madre haya parido otra vez?

A lo que la anciana, mirando al techo, exclamó:

—»Larán, larán, callareme».

¡Qué riqueza de sutiles contenidos en tan breve frase! De ahí que siga usándose hoy para, ante una pregunta o planteamiento que resulte escabroso, ridículp o comprometedor para quien lo hizo, dar a entender, sin nombrarlas, cualesquiera de las acepciones mencionadas.

No se supo —o al menos no ha llegado a mis oídos— cuál de ésas le dio La Cantona, quien tampoco sospechó siquiera, como tampoco sospechó su madre, que su elocuente «Larán, larán, callareme» ganaría la fama de que aún goza, sobreviviría a las dos, y mantendría en el tiempo el recuerdo de ambas.

Hay que reconocer que estas dos madamas —la madre de Las Pechugonas y la de La Cantona— fueron mujeres adelantadas a su tiempo, pues la una fue pionera en el servicio al cliente, los reality shows (subidos de tono), y la presentación de espectáculos en vivo, en directo y en tiempo real; y la otra, en el sapiente uso de lo que hoy se llama una respuesta políticamente correcta.

[LE}– ‘Cíborg’, adaptación española del inglés ‘cyborg’

18/10/2013

Cíborg, y en lugar de cyborg, es la escritura recomendada en español de esta palabra que se refiere a los seres compuestos de elementos orgánicos y cibernéticos.

En las noticias relacionadas con la cibernética y la ciencia ficción aparece a menudo esta voz escrita en su forma inglesa:

  • «En esa sociedad futurista la tecnología ‘cyborg’ es un modo de vida»,
  • «Es el primer ciudadano del mundo en obtener el estatus de ‘cyborg’».

Esta palabra se ha formado en inglés a partir de cyber y organism, y puede adaptarse sin problema alguno a la ortografía española como cíborg, sobre todo si se tiene en cuenta que ya existe ciber-, usado en palabras como cibernauta y ciberespacio.

La palabra se escribe con tilde en la <i>, según la reciente Ortografía de las Academias de la Lengua, como le corresponde por la pronunciación mayoritaria.

Fuente

NotasCMP

Me parece muy bien, pero

  1. ¿por qué no hacen lo mismo con affair?
  2. ¿por qué no lo dejaron en ‘cíbor’ ya que serán muy pocos los que pronuncien esa ‘g’ final?

[LE}– Las palabras más autóctonas de México, Panamá y Uruguay

18-10-13

¿Cuál es el mexicanismo más Mexicano? ¿Cuál es el panameñismo más Panameño? ¿Cuál es el uruguayismo más uruguayo?

Con estos tres países empezamos la creación del Atlas sonoro de las palabras más autóctonas del español.

Lo hacemos en el contexto del VI Congreso Internacional de la Lengua que se celebrará en Panamá, del 20 al 23 de octubre.

Tres escritores de los países citados han elegido una palabra con la que dan el pie para que ustedes propongan el vocablo que consideren más auténtico, o que refleje o represente mejor al respectivo país.

Es una manera de recordar la gran diversidad de una lengua hablada por cerca de 500 millones de personas y que puede ser entendida por sus hablantes en un 80%. Un idioma policéntrico, polifónico y en expansión. Forma parte de nuestra cobertura especial de la cita más importante del español.

Cada día, desde hoy y hasta el jueves próximo, propondremos tres países en los que sus respectivos escritores sugieren un vocablo por cada país, y ustedes lanzan con sus comentarios otras palabras.

Esta iniciativa de pluralidad y diversidad del español coincide con la presentación en Panamá de la edición digital del Diccionario de Americanismos, publicado por la RAE y la Asociación de las 22 Academias de la Lengua, a cargo del académico Humberto López.

Un gran libro de consulta gratuita en la Red que contiene más de 70.000 entradas y unas 120.000 acepciones sinónimos y variantes de muchas de las voces, etimología o procedencia de las palabras en la mayoría de casos.

Ahora sí, las palabras propuestas hoy por escritores de México, Panamá y Uruguay:

México: PINCHE. Por José Emilio Pacheco

En México, pinche canceló su acepción normal para adquirir, no se sabe cuándo, las características de un epíteto derogatorio que sorprende por su omnipresencia y durabilidad.

El más amplio catálogo de acepciones lo consigna el excelente Diccionario del Español Usual en México, de Luis Fernando Lara, en su segunda edición de 2009. Lara advierte que se trata de una grosería: «Pinche” 1. Que es despreciable o muy mezquino. 2. Que es de baja calidad, de bajo costo o muy pobre.

“Pinche” puede ser un empleado, el hábito de fumar, la suerte, un policía, una camisa, un perro, una casa, una persona, el mundo entero, una comida, un regalo, un sueldo o bien lo que a usted se le ocurra. Se trata, pues, de un epíteto que degrada todo lo que toca. Normaliza y vuelve aceptable una furia sin límites contra algo que nos ofende y humilla pero no podemos cambiar.

Admite grados y amplificaciones: “Esa novela me pareció un poco pinche”. “El racismo es una actitud pinchísima”. A veces puede ser un sustantivo inapelable: “No te lleves con él: es un tipo de lo más pinche.” Puede adquirir el rango de injuria máxima: “No me vuelvas a hablar, hijo de tu pinche madre.”

No sé cuándo empezó a emplearse, y nunca he leído nada sobre su origen. Ya que “pinche” en español común es “el ayudante de cocina”; sin ninguna pretensión ni autoridad, se me ocurre que el término se originó en tiempos de la hacienda y el latifundio. Nació entre los peones obligados a trabajar la tierra para beneficio de los amos y que veían con explicable resentimiento a quienes laboraban en ocupaciones serviles dentro de la casa grande.

Si el uso está restringido a México, resulta algo anecdótico e insignificante frente al hecho de que, a diferencia de tantos otros idiomas, quinientos millones de personas podamos entendernos en nuestra lengua materna. Es una “pinche” desgracia que muy pocas veces tengamos conciencia de este prodigio.

Panamá: SINVERGÜENZURA. Por Carlos Wynter Melo

Sinvergüenzura es el sustantivo de la infinitud y, en consecuencia, de la libertad absoluta. Una sinvergüenzura es comerse el mundo de un bocado. Es un escape —a veces son francamente inmorales las reglas morales— o el motivo de que exclames de repente, porque te nació de las vísceras: ¡Qué sinvergüenzura!, para quejarte o decir, oye, es asombroso que los humanoides seamos inmensos.

Uruguay: CELESTE. Por Claudia Amengual

Algún distraído diría que el término celeste proviene de la camiseta de la selección de fútbol, pero lo cierto es que ésta lo toma de nuestra bandera nacional. De ahí derivan expresiones populares, como la celeste o soy celeste que han enriquecido el significado de este color y lo han transformado en una marca de la identidad nacional uruguaya.

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[*Opino}– El derecho de toda empresa a proteger sus activos, a no ser robada ni traicionada

13-10-13

Carlos M. Padrón

Exabrupto es el término más suave que se me ocurre para calificar esta sentencia.

Lo que se ha sentenciado, según el artículo que copio abajo, viene a decir que cualquier trabajador tiene derecho a usar los recursos de la empresa para la que trabaja, y el tiempo de trabajo que debe a ésta, para apuñalarla por la espalda pasando información a una empresa competidora. ¡Qué lindo que les quedó!

¿En qué cabeza cabe eso? Pues en la misma en que cabe que un sindicalista pueda usar gratuitamente los recursos de la empresa a la que pertenece su sindicato —locales, mobiliario, máquinas, tiempo debido al trabajo, etc.— para, por ejemplo, fotocopiar y distribuir panfletos que van en contra de esa empresa, como vi hacer en España.

¿Es que acaso la empresa tiene que estipular ante cada trabajador que éste no debe traicionarla? Esto suena como si ya tuviera que llevar colgado al cuello un cartel que dijera «Prohibido robarme» como medida legal para que la Policía pudiera proceder contra un carterista que me sustrajera la cartera.

Con razón decía hace poco un titular de la prensa española En este país, si tienes una empresa, de entrada piensan que eres un hijo de puta. Y, claro, a un hijo de puta sí se le puede traicionar impunemente.

Así va «este» país.

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13/10/2013

Javier Prenafeta

¿Puede la empresa examinar mi e-mail?

La reciente sentencia del Tribunal Constitucional de 7 de octubre de 2013 define con mayor precisión el alcance de la privacidad de los e-mails (correos electrónicos) en el entorno laboral.

La sentencia resuelve una petición de amparo instada por un trabajador de una empresa de la industria química que había revelado a una empresa competidora información interna y confidencial sobre la primera. Ante las sospechas de un trabajador, la empresa realizó ante notario el examen del ordenador del trabajador sospechoso y encontró mensajes de correo electrónico enviados a terceros relativos a la cosecha de los productos de su empresa durante dos años. Debido a lo anterior, la empresa despidió al trabajador por transgresión de la buena fe.

El antiguo trabajador alegó ante el Tribunal Constitucional que, al examinar el contenido de sus correos electrónicos, la empresa había vulnerado el secreto de las comunicaciones, en tanto por parte de la empresa no existía una política o instrucciones a propósito del uso del correo electrónico, tal como establece la sentencia del Tribunal Supremo de 26 de septiembre de 2007.

El control empresarial de los medios informáticos de la empresa está fundamentado por la potestad de vigilancia del trabajador bajo el Estatuto de los Trabajadores, si bien dicha facultad de control no es absoluta, sino que debe pasar un triple filtro de idoneidad, necesidad y proporcionalidad. En este sentido, la sentencia del Tribunal Supremo venía de indicar que, en la medida en que en la práctica existe en las empresas un uso tolerado de los medios informáticos, en especial el correo electrónico, para fines no estrictamente profesionales, los trabajadores tienen una expectativa de privacidad respecto a los mensajes recibidos y enviados por esta vía. Por ello, es deber del empresario establecer los límites en cuanto al uso de dichas herramientas, debiendo definir si se permite o no un uso personal del correo electrónico de la empresa, a fin de que éstos puedan actuar conforme a la política de la empresa.

En el presente caso, la empresa efectivamente no había definido una política de uso del correo electrónico, si bien el propio convenio colectivo aplicable al trabajador claramente establecía una prohibición del uso del ordenador para fines personales. Este hecho tiene especial relevancia en este asunto, pues lo importante no es realidad si existe o no una regulación interna específica en la empresa sobre el uso de los medios informáticos en la misma, sino si, por las vías que sea, el trabajador tiene una «expectativa razonable de confidencialidad» en la utilización dichos medios.

En este supuesto, en la medida en que el trabajador debe conocer el convenio colectivo aplicable a su situación, debía saber que el ordenador y el correo electrónico de la empresa sólo podían utilizarse para fines estrictamente relacionados con la actividad laboral, no para usos privados, sin que por tanto gocen dichas comunicaciones de la protección del art. 18.3 de la Constitución Española.

Al respecto, señala la sentencia:

La expresa prohibición convencional del uso extralaboral del correo electrónico y su consiguiente limitación a fines profesionales llevaba implícita la facultad de la empresa de controlar su utilización, al objeto de verificar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales, incluida la adecuación de su prestación a las exigencias de la buena fe.

Por otro lado, el examen del correo electrónico que llevó a cabo la empresa se circunscribió a comunicaciones no personales, precisamente sobre hechos relativos a la actividad de la empresa en la que prestaba sus servicios, por lo que en modo alguno puede considerarse vulnerada su intimidad.

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Javier Prenafeta es abogado experto en Tecnología de la Información