[LE}> ¿Cuál es el origen de la expresión “echar un polvo”?

07-12-2022

Ulises Fuente

¿Cuál es el origen de la expresión “echar un polvo”?

Aunque la frase, muy común en el habla de España, pueda parecer reciente, tiene su origen en el siglo XIX

Todos los días se generan en nuestro idioma expresiones y modismos. El uso de los hablantes y sus costumbres generan cada día nuevas maneras de hablar.

Muchas de las que utilizamos todos los días no tienen ni una década y, en cambio, hay otras que nos parecen muy modernas y no lo son en absoluto.

Ése es el caso de “echar un polvo”, una expresión que significa “tener sexo” y que se dice frecuentemente en España. Aunque pensemos que es moderna, en realidad tiene más de un siglo.

Pero, ¿qué tiene que ver el sexo con el polvo? Según parece, el origen de la expresión se remonta a comienzos del siglo XIX, cuando una de las costumbres era consumir rapé, un tipo de tabaco que no se fumaba, sino que se esnifaba.

Sin embargo, a pesar de que esa forma de consumo tiene mala imagen, el rapé no era más que tabaco muy triturado con aromas añadidos.

Esa mezcla de productos que era principalmente consumido por hombres, podía tomarse en público delante de otras personas (pues era habitual) pero no era de buena educación hacerlo delante de mujeres.

Además, algunos hombres preferían hacerlo en el servicio en caso de comenzar a estornudar tras consumirlo, cosa que era frecuente, y para poder limpiarse a continuación de los restos en las fosas nasales.

Ese momento para retirarse a “echar un polvo”, ya fuera a la calle o al servicio, era también el que elegían los consumidores de rapé (y los que no lo tomaban) para encontrarse con amantes en algún lugar discreto.

Con el tiempo, la frase comenzó a tomar cada vez más el uso de una disculpa para ausentarse y, finalmente, el de tener un encuentro sexual urgente.

Algunas teorías apuntan también a que la frase “Memento homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris” (Recuerda hombre, que eres polvo, y que al polvo regresarás) y que se hizo popular con “Polvo somos y en polvo nos convertiremos” también podría estar relacionada con la adaptación de polvo a la adaptación del término al origen de todo: el sexo.

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[LE}> ¿Cuál es el origen de las palabrotas?

02/12/2022

Belén Lázaro

¿Cuál es el origen de las palabrotas?

Las palabrotas son algo que lleva décadas en la sociedad y están más que integradas. No todos las dicen, pero mucha gente si. Pero, ¿Cuándo surgieron?

¿Se sabe realmente lo que se está llamando a alguien cuando es insultado? ¿Se han parado a pensar de dónde proceden las palabras despectivas?

El insulto cumple una de las funciones principales y necesarias dentro de la comunicación. Los humanos en ocasiones tienen la necesidad de insultar, y puede hacerse de muy diversas maneras, utilizando formas sutiles, disfrazadas, apoyándose exclusivamente en el tono de la voz o usando palabras especializadas en herir, sobajar y/o lastimar a las personas, es decir, haciendo uso de las llamadas «malas palabras» o groserías.

En la lengua española, las groserías poseen una carga semántica única, la cual no se lograría expresar si fueran reemplazadas con alguna otra expresión, por ejemplo, si en una situación determinada molesta el comportamiento inoportuno o lo dicho por alguna persona, y uno se siente con toda la libertad de ofenderla, existen dos opciones, o bien se le dice «eres una persona que posee poca inteligencia» o se recurre a una grosería: «eres un idiota».

Aunque en ambas formas lo que se está señalando es la poca capacidad intelectual del individuo, la segunda expresión refleja mayor énfasis en ese defecto.

Asimismo, las groserías representan una válvula de escape para la tensión por la que se pasa en un momento puntual, ya que al insultar se descarga a tal grado el enfado, la impotencia, el dolor, por lo que se podría decir que el insulto puede cumplir también una funcionan catártica en el ser humano.

En el lenguaje escrito la presencia de insultos ha sido común, su uso ha quedado registrado en todas las épocas del español, incluso en el lenguaje poético.

En este punto se hace necesario aclarar que no siempre se ha insultado con las mismas palabras, es decir, una expresión que era ofensiva en el s.XV, ahora pudiera ya no serlo, ya que las lenguas son entidades vivas: se transforman a lo largo del tiempo.

El idioma español ha registrado numerosos cambios en el transcurso de su historia, tanto en su morfología como en su fonética, en su sintaxis y, desde luego, en su semántica; han desaparecido algunas palabras y han surgido otras.

Así pues, las palabras de una lengua sufren procesos que pueden ser motivados tanto por causas externas (sociales, psicológicas, influencias de otras lenguas, etc), como por causas internas (procesos internos a la lengua misma).

Las llamadas «malas palabras» no han quedado fuera de estas transformaciones. A continuación, una serie de ejemplos de palabrotas y sus significados y orígenes.

  • Idiota

Para los antiguos helenos el idiótes era el ciudadano que no ocupaba un cargo público y se despreocupaba de los asuntos del Estado, o sea, que tan sólo se dedicaba a sus asuntos en particular.

En griego, el adjetivo idios, significaba precisamente ‘propio, personal, peculiar’, raíz que se conserva en la palabra ‘idioma’. Conforme iba pasando el tiempo, idiótes fue adquiriendo el sentido de ‘tonto’ o ‘ignorante’, por referirse a alguien que se desentiende de la política que le afecta.

  • Imbécil

Imbécil del latín imbecillis ‘débil en grado sumo’, con este significado es utilizado ya en español en 1524, pero es hasta el s. XIX cuando es usado con el sentido de ‘alelado, escaso de razón’. En latín hacía referencia a una debilidad física, sólo en escasas ocasiones y, por extensión, aludía a una ‘debilidad mental’.

En la actualidad esta situación se ha invertido, es decir, el uso que realizamos de la palabra imbécil, en para denotar la debilidad mental. Como insulto su significado es muy ofensivo.

  • Tonto

Tonto es registrado por primera vez en 1577 ya con el significado actual, es decir, persona de poca inteligencia correspondientemente a sus actos, comportamiento, palabras, etc.; a partir de ese momento se encuentra recurrentemente. Corominas señala que tonto es una palabra que se utiliza más en España que en América, pues en América compite con zonzo, término que se utiliza con el mismo significado que tonto.

  • Bobo

Bobo proviene del latín balbus, ‘tartamudo‘, muy probablemente, esta palabra latina tiene un origen imitativo, es decir, provendría de la repetición de sílabas b…b.

En el español es registrada por primera vez en 1490, aunque en la actualidad su significado haga referencia a una persona cuya inteligencia es menor, lo cierto es que, de este grupo de insultos, es una de las palabras más tenues en cuanto a su significado ofensivo, incluso bobo es más veces utilizado con un sentido amigable o cariñoso.

  • Estúpido

Estúpido del latín stupidusaturdido, estupefacto‘. Aunque es documentado por primera vez en el español en 1691, Corominas señala que es una voz rara en los clásicos españoles (Rojas, Góngora, Cervantes), sin embargo, en el francés de ese tiempo sí es una palabra muy usada, por lo que probablemente, el español la toma del francés.

En el s. XIX ya es muy frecuente en nuestra lengua con el significado actual: ‘necio, falto de inteligencia’. Estúpido es una palabra con gran carga ofensiva.

  • Puta

La historia de esta palabra es incierta. Una de las hipótesis defiende que puta guardaría relación con el vocablo latino putido, ‘podrido’, porque una prostituta «está siempre escalentada y de mal olor», en palabras de Sebastián de Covarrubias. Esta conjetura nace, sin duda, de la estricta moral religiosa que imperaba en la época de este erudito, el siglo XVII.

Hoy, los expertos de la lengua coinciden en afirmar que dicho término hunde sus raíces en la forma femenina del latino putus, ‘niño’. Así, puta acabaría vinculándose a la muchacha que ejerce la prostitución y, más tarde, pasaría a designar a las prostitutas en general.

Se ignora cuándo la palabra adquirió tamaña carga peyorativa (también presente en el francés putain o el italiano puttana), pero lo cierto es que está entre los insultos más ofensivos del español y ha dejado una notable descendencia léxica: putear, putada, putañero, putañear, putanga…

  • Golfo

Aunque a simple vista no lo parezca, entre el golfo sinvergüenza y el golfo marítimo existe un vínculo. Veamos: el primero, el golfo con sentido de ‘pillo’, es un derivado regresivo de golfín, voz usada en el siglo XIV con el significado de ‘ladrón que asalta en cuadrilla’. 

Este nombre dado a los delincuentes era el que se usaba popularmente para designar a los delfines, y surgió del cruce de las palabras ‘delfín’ (‘mamífero marino’) y nuestro segundo ‘golfo’, que define la gran extensión de mar que se interna en la tierra entre dos cabos, y que procede del latín vulgar colphus, ‘ensenada grande’, y este del griego kólpos, ‘seno de una persona’.

Los saltos que estos cetáceos efectúan en manada sobre las aguas y con los que antaño sorprendieron y atemorizaron a los navegantes fueron identificados con el asalto súbito de bandas de malhechores.

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[LE}> «Lo más completos posible», no «lo más completos posibles»

El término posible se mantiene invariable en las construcciones lo más/lo menos + adjetivo + posible, aunque el adjetivo esté en plural: lo más completos posible, no lo más completos posibles.

Uso inadecuado

  • Enviaremos informes lo más completos posibles.
  • Pedimos que sean lo más explícitos posibles.
  • Su misión es que los fondos queden lo menos afectados posibles.
  • Las medidas serán lo menos traumáticas posibles.

Uso adecuado

  • Enviaremos informes lo más completos posible.
  • Pedimos que sean lo más explícitos posible.
  • Su misión es que los fondos queden lo menos afectados posible.
  • Las medidas serán lo menos traumáticas posible.

El Diccionario panhispánico de dudas explica que, cuando este tipo de expresiones comienza por ‘lo’, la palabra ‘posible’ ha de permanecer invariable: «Hicieron casas lo más baratas posible».

Por el contrario, si lo que aparece antes de más o menos es un sustantivo en plural, sin ‘lo’, se empleará posibles: «Hicieron las casas más baratas posibles», como señala la misma obra académica.

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[LE}> «Proveer» y «proveer de», diferencias

Proveer de algo significa ‘suministrar una cosa necesaria’, mientras que proveer algo tiene el sentido de ‘preparar, disponer lo que sea necesario para algo’.

Uso inadecuado

  • Es el director de la empresa encargada de proveer materias primas y auxiliares químicos a industrias.
  • El primer ministro proveyó los documentos a la prensa.
  • El laboratorio podría dejar de proveer vacunas a la Unión Europea en el segundo semestre.

Uso adecuado

  • Es el director de la empresa encargada de proveer de materias primas y auxiliares químicos a industrias.
  • El primer ministro proveyó de los documentos a la prensa.
  • El laboratorio podría dejar de proveer de vacunas a la Unión Europea en el segundo semestre.

Según el Diccionario del estudiante, cuando el verbo ‘proveer’ significa ‘proporcionar (a alguien o algo) una cosa necesaria’, se construye con un complemento precedido por la preposición ‘de’, como se ilustra en el ejemplo «El ministerio proveerá de libros a las bibliotecas». Sin embargo, con el sentido de ‘preparar (lo necesario) para algo’, el complemento va sin preposición, como en «Proveyó los víveres para la excursión».

Probablemente el error se deba a que los verbos ‘proporcionar’ y ‘suministrar’, que son los sentidos de ‘proveer de’, se construyen sin preposición.

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[LE}> «Artivismo» no necesita comillas ni cursiva

El sustantivo artivismo, que se usa para referirse a la práctica del activismo a través del arte, es un término válido y no requiere ningún tipo de resalte.

Uso no recomendado

  • Claves del «artivismo» para crear la era pospandemia.
  • Arte urbano: llega la era del «artivismo».
  • La muestra es el resultado del concurso de «artivismo» desarrollado durante este año por ambas organizaciones.

Uso recomendado

  • Claves del artivismo para crear la era pospandemia.
  • Arte urbano: llega la era del artivismo.
  • La muestra es el resultado del concurso de artivismo desarrollado durante este año por ambas organizaciones.

Se trata de un acrónimo, esto es, una palabra compuesta por segmentos de dos o más voces, como es el caso también de ofimática (de oficina e informática) o docudrama (de documental y drama). Puesto que está bien formado a partir de arte y activismo, su uso es válido y no necesita comillas ni cursiva.

También es innecesario aplicar cualquier resalte a la palabra ‘artivista’ (de arte y activista), que se emplea para aludir a quien practica este tipo de activismo o a lo perteneciente o relativo a él: «La artivista ecuatoriana utiliza sus obras para mostrar sus orígenes mixtos y su lucha contra la discriminación».

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[LE}> ¿Sabe cuál es el superlativo de frío? ¿Y de pulcro?

15-11-2022

Ulises Fuente

¿Sabe cuál es el superlativo de frío? ¿Y de pulcro?

Aquí hay una lista para hablar súper bien

Su uso en castellano es muy común, pero algunos de ellos tienen una forma irregular que resulta complicada para los hablantes

El superlativo es el grado máximo de expresión al que pueden someterse los adjetivos y algunos adverbios en español para enfatizar su dimensión. Su uso es muy frecuente en castellano y, sin embargo, pocos utilizan bien las formas irregulares de algunos de los de uso más común.

Por ejemplo, el grado máximo de frío es frigidísimo y el de pulcro es pulquérrimo. Aquí están algunos ejemplos para hacer un uso, más que bueno, óptimo del lenguaje.

La mayor parte de los superlativos se forman de la forma más sencilla, con el sufijo ‘-ísimo’. Ya saben, de guapa o de guapo, guapísima y guapísimo. De alto, altísimo; de gordo, gordísimo. Sin embargo, otros adjetivos más infrecuentes también tienen forma con ese sufijo.

Por ejemplo, si quieren hablar súper bien, y quieren referirse a alguien de una crueldad extrema, digan de esa persona que crudelísima. Otro más difícil: de sagrado, debe decirse sacratísimo. El diccionario María Moliner admite parcísimo y espurcísimo como superlativos absolutos de parco y de sucio respectivamente.

Otro segundo grupo de los más abundantes, pero de uso menos frecuente porque muchos hablantes no lo dominan, es el que se forma con el sufijo “-érrimo”. Si algo es mucho más que mísero, es misérrimo. De célebre, tenemos celebérrimo y de libre, libérrimo. De íntegro, uno difícil: integérrimo.

La formación del superlativo de pobre era irregular, pero la Real Academia ha terminado por aceptar la fórmula más común entre los hablantes. La versión más correcta es paupérrimo, pero hoy en día ya se admite pobrísimo.

Ocurre algo similar con el superlativo de bueno, cuya forma culta y correcta es óptimo, pero también puede decirse buenísimo, al igual que de malo existe pésimo pero se utiliza habitualmente malísimo.

Idéntica situación se da con pequeño y mínimo (y el más común pequeñísimo), grande y máximo (grandísimo), bajo e ínfimo (bajísimo) y, finalmente, alto y supremo (altísimo).

En una categoría superior de dificultad están las formas derivadas del latín, muchas de ellas, en desuso. Por ejemplo, si conocen a alguien que es mucho más que un enemigo, digan de esa persona que es su “inimicísimo”.

Otra forma de crear estos superlativos es mediante adverbios como bien, muy, sumamente, súper o tan, por ejemplo. También mediante prefijos como “archi-”, “requete-” o “extra”.

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[LE}> «Hacer luz de gas», mejor que «gaslighting»

La expresión hacer luz de gas es una alternativa en español al extranjerismo gaslighting, que alude a un tipo de manipulación psicológica.

Uso no recomendado

  • ¿Qué es el gaslighting y por qué es peligroso para el desarrollo de tus hijos?
  • El concursante le ha hecho gaslighting a su novia.
  • ¿Tu pareja te hace gaslighting?

Uso recomendado

  • ¿Qué es hacer luz de gas y por qué es peligroso para el desarrollo de tus hijos?
  • El concursante le ha hecho luz de gas a su novia.
  • ¿Tu pareja te hace luz de gas?

El anglicismo gaslighting puede sustituirse por la construcción ‘hacer luz de gas’, que el Diccionario de la lengua española recoge con el sentido de ‘intentar que (alguien) dude de su razón o juicio mediante una prolongada labor de descrédito de sus percepciones y recuerdos’. La expresión procede de la película “Luz de gas” (en España, “Luz que agoniza”), cuyo título original es “Gaslight”, en la que la protagonista sufre este tipo de manipulación psicológica.

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[LE}> Pádbol y padbol, formas adecuadas

Tanto pádbol como padbol son formas válidas para el deporte que combina el pádel con el fútbol o futbol.

Uso adecuado

  • El padbol tendrá en enero su tercer campeonato mundial.
  • Los hermanos platenses que exportaron el padbol.
  • El pádbol mallorquín ha regresado a la cima.

En un partido de esta modalidad deportiva, creada en la Argentina, participan dos equipos de dos jugadores en una pista similar a la de pádel, con red, pero la pelota se impulsa con los pies, la cabeza…, como en el fútbol o futbol.

Su nombre se ha formado por acronimia de estas voces y, al igual que la última de ellas, admite dos pronunciaciones: aguda y, por tanto, sin tilde (padbol), así como llana o grave y, por tanto, con tilde (pádbol).

Como otros nombres de deportes, se escribe en minúscula, por lo que no son adecuadas las grafías Pádbol o Padbol.

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[LE}> Día Mundial de la Lucha contra el Sida: claves de redacción

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, se ofrecen algunas recomendaciones sobre términos que pueden plantear dudas.

1. La palabra sida, en minúsculas. La palabra sida, que procede de la sigla SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), está lexicalizada (como láser u ovni) y se escribe con minúscula por ser el nombre común de una enfermedad, como gripe o diabetes.

2. Día Mundial de la Lucha contra el Sida, con iniciales mayúsculas. Los nombres de las celebraciones se escriben con iniciales mayúsculas en los adjetivos y sustantivos.

3. Antirretroviral, con doble ‘r’ y en una sola palabra. El término antirretroviral, formado por el prefijo ‘anti-‘ y el adjetivo ‘retroviral’, se escribe con el prefijo unido a la palabra y duplicación de la ere, no ‘anti-retroviral’ ni ‘anti retroviral’ o ‘antiretroviral’.

4. El lazo rojo, en minúsculas. La expresión ‘lazo rojo’ se escribe con minúsculas iniciales y sin entrecomillar.

5. Sida no es lo mismo que VIH. Sida no es lo mismo que VIH, pues sida es el nombre de la enfermedad, mientras que la sigla VIH (virus de inmunodeficiencia humana) designa al virus que la causa: se puede ser portador del virus y no padecer nunca la enfermedad.

6. Viral y vírico son equivalentes. ‘Viral’ y ‘vírico’ pueden utilizarse indistintamente, ya que se consideran sinónimos.

7. Serofobia, término válido. ‘Serofobia’ es un neologismo válido para aludir al miedo o rechazo hacia las personas seropositivas y específicamente a las portadoras del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

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