¿A quién quieres más: al español o al castellano?
La RAE vela por el español y la Constitución entroniza el castellano. EL PAÍS pregunta a filólogos y escritores sobre las distintas sensibilidades ante la denominación de la lengua
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¿A quién quieres más: al español o al castellano?
La RAE vela por el español y la Constitución entroniza el castellano. EL PAÍS pregunta a filólogos y escritores sobre las distintas sensibilidades ante la denominación de la lengua
Los adjetivos consciente e inconsciente se escriben con ‘s’, por lo que las grafías conciente e inconciente resultan inapropiadas.
Uso inadecuado
Uso adecuado
De acuerdo con el Diccionario panhispánico de dudas, a pesar de que tanto conciencia como consciencia son términos válidos (aunque no siempre intercambiables), los adjetivos correspondientes a estas formas son consciente e inconsciente, con ‘ese’ tras la primera ‘ene’.
Además, se recuerda que las voces consciente e inconsciente se construyen con los verbos ser o estar según el sentido de la frase. Normalmente se emplea ‘estar consciente’ en los casos referidos a una persona que no ha perdido el conocimiento: «El poeta está consciente, a pesar de sus graves lesiones»; mientras que se usa ‘ser consciente’ cuando se refiere a ‘saber algo o tener conciencia de ello’: «La edil es consciente de las dificultades laborales de los ciudadanos».
No obstante, y tal y como señala la obra mencionada anteriormente, con este último sentido, en algunos países de América se emplea la expresión ‘estar consciente’, como en «El presidente está consciente de su deber» o también «El presidente está consciente de que es su deber».
La combinación apresurarse a, cuando va seguida de un infinitivo, es preferible a ‘apresurarse en’ para expresar la idea de dar o meter prisa.
Uso no recomendado
Uso recomendado
Tal como señala el Diccionario del estudiante, de la Real Academia Española, cuando apresurarse tiene el sentido de ‘darse prisa’, se usa frecuentemente en la construcción ‘apresurarse a’ hacer algo. No obstante, y tal vez por influencia de darse prisa en algo, se ha extendido ‘apresurarse en hacer algo’, que resulta admisible.
Sin embargo, el giro ‘apresurarse en’ podría ser interpretado por muchos hablantes de un modo distinto, como algo que se ha hecho de modo precipitado y antes de tiempo. Así, en el ejemplo «Se apresuró en decir que esta situación finalizará pronto» es posible considerar que lo dijo con prontitud, con independencia de cuándo terminó la situación, o bien que no se cumplió su pronóstico porque se adelantó demasiado en sus conclusiones.
Dado que la forma asentada es con la preposición ‘a’ y que el uso de ‘en’ podría dar lugar a equívocos, es preferible mantener la primera de ellas en las noticias, por lo que en los dos primeros ejemplos, en los que se trata sÓlo de la rapidez con la que se lleva a cabo la acción, habría sido más aconsejable emplear ‘a’.
El significado del verbo acuciar es ‘apremiar’ o ‘inquietar’, no así ‘agravar’, para lo que se emplea agudizar.
Uso inadecuado
Uso adecuado
El Diccionario de la lengua española recoge ‘agravar’ con el sentido de ‘hacer algo más grave o molesto de lo que era’. Por su parte, está asentado el uso de ‘agudizar’ para referirse a las enfermedades que se agravan, y puede extenderse para aludir en general a aquello que se hace más grave o se intensifica, como señala la Real Academia Española en su cuenta de Twitter.
Acuciar, pese a que etimológicamente está relacionado con la noción de ‘agudo’, no conserva esta idea en ninguna de sus acepciones, entre las que sí se encuentra la de ‘apremiar’: «Los críticos le acuciaron para que diera el salto al modernismo».
No conviene, por tanto, emplear esta voz para indicar aquello que se hace más intenso, para lo cual hay alternativas como agravar, agudizar o intensificar, si la intensificación no tiene un sentido negativo, como en «La diputación ha intensificado el trabajo con los ayuntamientos para reforzar los servicios sociales».
La voz gap, que alude a una brecha entre dos términos, no necesita marcarse con cursiva o comillas. (NotaCMP.- Esta aceptación es todo un logro)
Uso no recomendado
Uso recomendado
El Diccionario de la lengua española define gap como ‘vacío o distancia excesiva entre dos términos que se contrastan’. Se trata de un extranjerismo adaptado al español sin ningún problema entre grafía y pronunciación. Por tanto, y del mismo modo que ocurre con otros sustantivos como box, kit, chip, blog, etc., no es necesario resaltar gap ni con comillas ni con cursiva, tal como señala la ortografía académica.
Se recuerda que, al ser un término procedente de otra lengua acabado en ‘pe’, el plural se forma añadiendo una ese (gaps), y que también se pueden utilizar otras alternativas a gap, como brecha, distancia o diferencia.
La voz preúvas, con la que se alude a una fiesta en la que se toman con antelación las uvas de la Nochevieja, se escribe en una palabra, es decir, sin espacio ni guion, y con tilde en la ‘u’.
Uso inadecuado
Uso adecuado
En estos festejos, que se han extendido en muchas localidades de España, se toman las uvas un día o medio día antes de la llegada del año nuevo, ya sea como ensayo, como forma alternativa de celebración o con el fin de evitar las aglomeraciones de Nochevieja.
Dado que preceden a las campanadas que realmente marcan el nuevo año y sus correspondientes uvas, han recibido el nombre preúvas, con la adición del prefijo ‘pre-‘, que indica anterioridad.
Al igual que con otros prefijos, lo más adecuado, tal como señala la ortografía académica, es escribirlo junto, sin espacio ni guion. Una vez formada la palabra, ésta ha de atenerse a las normas generales de acentuación, que establecen que toda vocal cerrada tónica unida a una vocal abierta ha de llevar tilde, incluso si es llana o grave acabada en ese. Se trata de un caso similar a cortaúñas o arcoíris.
Una capilla ardiente se instala, se dispone, se abre…, pero no se celebra ni tiene lugar.
Uso no recomendado
Uso recomendado
La voz ‘capilla ardiente’ se refiere a una ‘cámara donde se vela un cadáver o se le tributan honras’, de modo que se trata de un lugar, no de un acto. Otras definiciones que ofrece el diccionario académico son ‘la [capilla] de la iglesia en que se levanta el túmulo y se celebran honras solemnes por algún difunto’ y ‘oratorio fúnebre provisional donde se celebran las primeras exequias por una persona, en la misma casa en que ha fallecido’.
Como puede verse, en los tres casos se habla de un lugar, no de un acto. Y dado que los lugares no pueden celebrarse ni tener lugar, lo adecuado es emplear verbos como instalar, disponer o abrir, entre otros.
La Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Agencia EFE y la Real Academia Española, otorga el título de palabra del año a la expresión compleja inteligencia artificial.
Esta construcción está definida en el diccionario académico como ‘disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico’.
Este concepto se incorporó al diccionario de la Academia en su edición de 1992, y este año la FundéuRAE lo ha seleccionado por su importante presencia en los medios de comunicación durante estos últimos doce meses, así como en el debate social, debido a los diversos avances desarrollados en este ámbito y las consecuencias éticas derivadas.
El análisis de datos, la ciberseguridad, las finanzas o la lingüística son algunas de las áreas que se benefician de la inteligencia artificial. Este concepto ha pasado de ser una tecnología reservada a los especialistas a acompañar a la ciudadanía en su vida cotidiana: en forma de asistente virtual (como los que incorporan los teléfonos inteligentes), de aplicaciones que pueden crear ilustraciones a partir de otras previas o de chats que son capaces de mantener una conversación casi al mismo nivel que una persona.
No obstante, también ha estado muy presente por las implicaciones éticas que supone el desarrollo de la inteligencia de las máquinas. Las dudas sobre hasta qué punto el trabajo que es capaz de realizar esta tecnología supondrá la sustitución de ciertos profesionales ha sido uno de los grandes debates de este 2022.
Desde el punto de vista lingüístico, la FundéuRAE ha seleccionado esta construcción como su palabra del año por las dudas que ha generado su escritura. La expresión inteligencia artificial es una denominación común y, por lo tanto, lo adecuado es escribirla enteramente con minúsculas. Es también habitual el empleo de la sigla IA, que sí se escribe con mayúscula, y que es preferible a la inglesa AI (correspondiente a artificial intelligence).
Igualmente, uno de los desafíos que implica la inteligencia artificial es enseñar a las máquinas cómo emplear adecuadamente el español, a fin de conservar la unidad del idioma que comparten más de 500 millones de personas. Precisamente con este objetivo nació el proyecto LEIA de la Real Academia Española (RAE).
Los años se escriben sin punto, coma ni espacio entre la cifra que marca los millares y la que indica las centenas.
Uso inadecuado
Uso adecuado
De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, en los números que designan los años nunca se utiliza punto, coma ni espacio entre las unidades de millar y las de centena.
Cuestión distinta es que ese número no exprese un año en sí, sino una cantidad de años, caso en el que sí es posible introducir un espacio fino (Hace 40 000 años), pero no el punto ni la coma, de modo que las siguientes grafías no serían apropiadas: ni Hace 40.000 años ni Hace 40,000 años. NotaCMP.- Seguiré poniendo punto, y nada de espacios ni gruesos ni finos. Además, ¿cuál es la diferencia entre los dos? No conozco teclados que los distingan.