[LE}– Polisemia vs. ambigüedad expresiva

26-12-12

A. de Miguel

Gabriel Ter-Sakarian me critica que utilice yo el término polisemia para indicar las palabras y frases con significados varios, a veces obscuros y contradictorios.

Don Gabriel prefiere el término ambigüedad expresiva.

De acuerdo. Todos los días se aprende algo nuevo.

Fuente: Libertad Digital

[LE}– Terremotos: algunas claves para una redacción más precisa

07/12/2012

En las noticias sobre desastres naturales de origen geológico, en especial en las referidas a volcanes, terremotos y maremotos, se observan una serie de vacilaciones en el tratamiento de algunos términos y expresiones que conviene aclarar.

Sismo y seísmo. Ambas formas son apropiadas para nombrar a un terremoto o sacudida de la tierra. La primera es más común en Hispanoamérica, y la segunda, en España.

Hipocentro y epicentro. No deben confundirse: mientras que el hipocentro, también llamado foco sísmico, es el lugar en el interior de la corteza terrestre donde tiene origen un sismo, el epicentro es el punto en la superficie terrestre —aunque puede estar sumergido— donde el terremoto es más intenso. Además, puesto que no son hechos o eventos, sino lugares o puntos de la corteza terrestre, lo apropiado es decir que se localizan, no que ocurren o se producen.

Maremoto y tsunami. Dos términos que no hay que confundir, pues no son sinónimos. Mientras que un maremoto es un terremoto cuyo epicentro se localiza en el fondo del mar, un tsunami es la ola gigantesca producida por un maremoto o por la erupción de un volcán submarino.

Escalas de Richter y de Mercalli. Mientras que la primera mide la magnitud de un movimiento sísmico, la energía que libera («una magnitud de 6,5 en la escala de Richter»), la escala de Mercalli mide su intensidad, los efectos que produce («una intensidad de grado VII en la escala de Mercalli»).

Asolar, conjugación correcta. El verbo asolar, cuando significa ‘destruir o arrasar’, puede conjugarse de forma regular o irregular, tal como recoge la Gramática Académica. Así, se puede decir asuelo, asuelas, asuela, asuelen…, pero también asolo, asolas, asola, asolen…, siendo esta última la única conjugación apropiada del verbo asolar cuando significa ‘secar los campos o causar sequía’.

Devastar, no desvastar. El verbo devastar es ‘destruir’, ‘arrasar un territorio’, y no hay que confundirlo con desbastar, que significa ‘quitar lo basto’ o ‘debilitar, gastar’, ni con desvastar, que es una forma híbrida inexistente en español y que, por tanto, debe evitarse.

El adjetivo severo. El uso del adjetivo severo con el significado de ‘grave’ o ‘serio’ es un calco inapropiado de la palabra inglesa severe, por lo que lo adecuado es hablar de graves daños o daños serios, no de severos daños.

Segar vidas, no sesgar vidas. Cuando se quiere significar ‘matar, acabar con la vida de alguien’, lo apropiado es emplear el verbo segar, no sesgar; por ello, la expresión adecuada es segar vidas, no sesgar vidas.

Tsunamirresistente y tsunamirresiliente. Éstos dos neologismos, que aluden a la propiedad que tienen algunas construcciones de ser resistentes a los tsunamis, se escriben en una sola palabra, en redonda y con doble ere.

Tremor, no trémor. En sismología, tremor alude a ‘un terremoto característico de los volcanes que refleja modificaciones en su estado interno’. Hay que tener en cuenta que se trata de una palabra aguda, es decir, que en su pronunciación se acentúa la última sílaba, /tremór/, y que no está justificado pronunciarla como llana, /trémor/.

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Alertar de que’, no ‘alertar que’

22/04/2013

El verbo alertar, cuando va seguido de una oración encabezada por la conjunción que, requiere la preposición de, tal y como explica el Diccionario del Estudiante.

Sin embargo, el queísmo, el uso incorrecto de la conjunción que en lugar de la secuencia de que, es muy frecuente en las noticias en las que aparece el verbo alertar:

  • «La Universidad Nacional Autónoma de México alertó que en los meses de verano la radiación ultravioleta alcanza niveles de hasta 42 watts por metro» o
  • «Alertó que los días por venir serán complejos y se va a requerir de mucho diálogo y debate».

Lo correcto en estos ejemplos habría sido escribir alertó de que.

Asimismo, cabe señalar que, tal y como se indica en el Diccionario del Español Actual, de Seco, Andrés y Ramos, alertar también puede construirse con la preposición sobre:

  • «La ONU alerta sobre la falta de fondos para refugiados sirios».

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Precariado’ es un neologismo válido

15/04/2013

Precariado es un neologismo válido, respetuoso con las normas académicas sobre formación de palabras.

Puede definirse como ‘sector social que se ve sometido a inestabilidad e incertidumbre laboral prolongadas, y que no percibe ingresos o éstos son bajos’.

De origen incierto, puede considerarse un acrónimo de precario y proletariado, opción mayoritaria en otros países, o interpretarse simplemente como un sustantivo derivado de precario, del mismo modo que, a partir de proletario, voluntario o notario, se crean proletariado, voluntariado o notariado con idea de clase, conjunto o colectivo, de acuerdo con las definiciones del Diccionario Académico.

En España, el precariado engloba un sector social constituido por personas de muy diversa condición y que no pertenecen necesariamente al proletariado, como desempleados, universitarios con salarios mínimos y contratos temporales, nativos o inmigrantes empleados sin contrato, jubilados con pensiones mínimas, jóvenes sin recursos para acceder a una vivienda o parejas sin medios para formar una familia.

Fuente: Fundéu

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Valladolid

Con sus añejas construcciones alineadas a lo largo de los siglos en callejuelas estrechas y zigzagueantes, Valladolid es más antigua que el idioma de Cervantes, la lengua milenaria de andariegos e inmigrantes, que la llevaron a cuatro continentes.

La ciudad, de doscientos mil habitantes, está situada en un valle entre el Duero y el Pisuerga, dos ríos que formaron fronteras entre moros y cristianos en algún momento de la Edad Media.
Hace unos doce siglos, se instaló en aquel valle un rico señor moro de nombre Olid, que legó su nombre al lugar, conocido desde entonces como Valle de Olid.

Alrededor de aquella propiedad medieval se fueron formando caseríos y barrios, pero aquel pueblo del valle de Olid creció considerablemente cuando Carlos V construyó allí un palacio en el que nacería Felipe II. Fue por entonces cuando el nombre de la ciudad del Valle de Olid empezó a escribirse con su grafía actual: Valladolid. 

Cortesía de Charo Bodega

[LE}– Últimos desmadres del politiqués

2013-01-21

Amando de Miguel

Tengo ya una libretilla rebosante de nuevas adquisiciones del politiqués.

No se trata sólo de desmesuras léxicas. Simplemente los políticos gustan de introducir en sus discursos y declaraciones palabras rimbombantes, grandilocuentes, cultistas. De esa forma parecen muy leídos.

Adelanto algunos de esos vocablos para impresionar al personal: paradigma, pluridimensional, multipolar, espacio (en sentido figurado), enormemente, gestionar, intangible, reflexión, herramienta (en sentido figurado), entorno, proactivo, compartir, priorizar.

Lo fundamental no es dejar caer algunas de esas palabras sino repetirlas todo lo posible, vengan o no a cuento, hasta el hartazgo.

Jesús Laínz (nunca sabré si es Lainz o Laínz) se ha convertido en el principal trujimán de vocablos politiqueses. Ahora ha registrado en un restaurante este rótulo: «Menú sostenible». Es decir, el politiqués ha llegado al pueblo.

Desde luego, lo emplean a placer los economistas, según el montañés. La prueba es que ha oído decir a un economista prominente lo de «investimento» (= inversión).

Añado que puede haber un contagio entre el neologismo investir y el castizo embestir. Ambas acciones son decididas, violentas incluso. En la iconografía useña se maneja la imagen del toro para los inversores. No debe confundirse el toro con el buey (= toro castrado).

Blas de Lezo (un seudónimo) me envía un dolorido memorial en el que compara la sociedad española con «un buey al que se le puede conducir enganchado a un aro que le atraviesa la nariz». Supongo que sería mejor decir una argolla. La imagen es típicamente regeneracionista, como todas las organicistas. El origen está en el Leviatán de Hobbes o quizá en Santo Tomás, el Aquinate. Vaya usted a saber. Pero la sociedad no es un organismo.

Ignacio Frías me comunica que Aurelio Arteta tiene la misma afición que yo, coleccionar lo que él llama archisílabos y yo sesquipedalismos.

He elegido esa última voz precisamente por la ironía que supone ser una palabra más larga. Me congratulo de la afición de don Aurelio.

Mi siempre admirado Don Ignacio ha encontrado un sesquipedalismo en el ABC, de jugosa significación. En lugar de jurar un cargo público, los abecedarios ponen juramentar. Como es más largo, impresiona más. Pero juramentar es otra cosa, equivale a tomar el juramento a alguien, dice don Ignacio.

No estoy muy de acuerdo. Existe el verbo juramentarse (= comprometerse a algo mediante un juramento). Por tanto, los altos cargos juran su cargo y, en consecuencia, se juramentan a cumplir lo jurado. Bueno, en la realidad ni juran ni se juramentan. Ahora prometen, como dicen los niños.

Sobre los sesquipedalismos tengo algunas propuestas más. Ahí van: contextualización, interactuaccionar, transversalidad, sensibilizacionar. Por sílabas, que no quede.

El politiqués ama el cero

Lamento que a mí me guste mucho decir lo de «suma cero»; reconozco que es politiqués puro. Aunque tendría que decir «puro y duro». Lo mejor es «tolerancia cero», «coste cero», «crecimiento cero». Cero al cociente o cero patatero, vaya.

Eso que ahora está prohibido que los profesores pongan un cero a los alumnos ignaros. Podrían herir las sensibilidades de los pupilos y de sus progenitores.

Fuente: Libertad Digital

[LE}– Curiosidades estadísticas de las palabras

23-03-13

A. de Miguel

  • El término arte es masculino en singular y femenino en plural.
  • En la voz centrifugados todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
  • El número cinco tiene cinco letras, coincidencia que no se registra en ningún otro número.
  • La palabra corrección tiene dos letras dobles.
  • Las voces ecuatorianos y aeronáuticos poseen las mismas letras pero en orden diferente.
  • Con 23 letras, la palabra electroencefalografista es la que tiene más letras del diccionario.
  • La voz estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético (s, t, u, v).
  • Con nueve letras, la palabra menstrual es la más larga con sólo dos sílabas.
  • El vocablo pedigüeñería es un prodigio ortográfico: tiene la virgulilla de la ñ, la diéresis de la u, y la tilde del acento en la i.
  • La voz reconocer es un palíndromo, es decir, se lee lo mismo de izquierda a derecha que al revés.
  • La palabra euforia tiene las cinco vocales.
  • El término argentino puede combinar las letras de otra forma y dar ignorante.
  • Dificilísimo contiene cinco íes.

Fuente: Libertad Digital

[LE}– ‘in vitro’ se escribe en cursiva

11/04/2013

La locución latina in vitro, que significa ‘en vidrio’ y se emplea con el sentido de ‘que sucede o que tiene lugar en un tubo de ensayo, en un medio de cultivo o en otro ambiente artificial en el laboratorio’, de acuerdo con el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, se escribe en cursiva.

Pese a que el Diccionario Panhispánico de Dudas recoge numerosas locuciones latinas en redonda, in vitro entre ellas, la Ortografía Académica, publicada con posterioridad, rectifica ese criterio y establece como norma vigente que éstas han de escribirse con la cursiva característica de las locuciones y términos extranjeros.

Sin embargo, con motivo del fallecimiento de sir Robert Edwards, pionero de la fecundación in vitro, los medios informativos están escribiendo en ocasiones in vitro sin ningún tipo de resalte:

  • «Muere el padre de la fecundación in vitro» o
  • «Junto al doctor Patrick Steptoe, Edwards desarrolló la fecundación in vitro»,

donde lo apropiado habría sido escribir in vitro en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas.

Fuente: Fundéu

[LE}– Se pronostica el resultado de un partido, no de un sorteo

11/04/2013

Pronosticar, según el Diccionario Académico, significa ‘conocer por algunos indicios lo futuro’, por lo que no es apropiado su uso para referirse al resultado de un sorteo, que depende única y exclusivamente del azar.

Para este caso, lo adecuado sería emplear el verbo predecir.

Es bastante común, sin embargo, leer y escuchar noticias en las que se «pronostica» el resultado de un sorteo, como los que se celebran para establecer las eliminatorias en algunas competiciones deportivas:

  • «Los lectores pueden dejar sus pronósticos para el sorteo de la Champions en nuestra página»,
  • «El jugador blanco ya pronosticó el cruce con el club bávaro» o
  • «No se cumplieron los pronósticos de muchos madridistas: el Real no se cruzará con el Barça en cuartos».

En todos estos casos lo apropiado habría sido hablar de predicciones o presentimientos, pero no de pronósticos, pues en los sorteos, salvo que sean amañados, no se da ningún indicio o señal que ofrezca pistas sobre sus resultados y, por lo tanto, no pueden pronosticarse.

Se pronostica el tiempo, el resultado de un partido, o una posible enfermedad, porque se dispone de alguna información o indicio sobre ellos (una secuencia meteorológica habitual, el estado de forma de un equipo, o una serie de síntomas), pero no se puede pronosticar el resultado de lo que sólo depende del azar.

Fuente: Fundéu