[Hum}— El sexo de sexo

Un niño le preguntó a su padre:

– Papá…

– Uhúuu

– ¿Cómo es el femenino de sexo?

– ¿Qué?

– El femenino de sexo.

– No tiene.

– ¿Sexo no tiene femenino?

– No.

– ¿Sólo hay sexo masculino?

– Sí. Es decir, no. Existen dos sexos, masculino y femenino.

– ¿Y cómo es el femenino de sexo?

– No tiene femenino. Sexo es siempre masculino.

– Pero tú mismo dijiste que hay sexo masculino y femenino.

– El sexo puede ser masculino o femenino. La palabra «sexo» es masculina. El sexo masculino, o el sexo femenino.

– ¿No debería ser «la sexa»?

– No.

– ¿Por qué no?

– ¡Porque no! Disculpa: porque no. «Sexo» es siempre masculino.

– ¿El sexo de la mujer es masculino?

– Sí. ¡No! El sexo de la mujer es femenino.

– ¿Y cómo es el femenino?

– Sexo también, igual al del hombre.

– ¿El sexo de la mujer es igual al del hombre?

– Sí. Es decir… Mira. Hay sexo masculino y femenino. ¿No es cierto?

– Sí.

– Son dos cosas diferentes.

– Entonces, ¿cómo es el femenino de sexo?

– Es igual al masculino.

– ¿Pero no son diferentes?

– No. ¡O sí! Pero la palabra es la misma. Cambia el sexo, pero no cambia la palabra.

– Pero entonces no cambia el sexo. Es siempre masculino.

– La palabra es masculino.

– No. «La palabra» es femenino. Si fuera masculino sería «el pala…» ¡Basta! Anda a jugar.

El niño salió. En eso entró la madre, y el padre le comentó:

– Tenemos que vigilar al chiquillo.

– ¿Por qué?

– ¡Sólo piensa en gramática!

[Hum}— De Pepito

La mamá de Pepito estaba embarazada. Un día, acariciando la cabeza de su Pepito, de sólo 6 años de edad, le preguntó con ternura:

”¿Qué quieres que te traiga el Niño Jesús, hijo, ¿un hermanito o una hermanita?»

 

Y Pepito, mirándola con admiración, le respondió:

”Ay, mamá, pues, aunque te duela mucho… ¡yo quiero una bicicleta!”

[Hum}— Jonás y la ballena

Una niñita le estaba hablando de las ballenas a su maestra.

La profesora dijo que era físicamente imposible que una ballena se tragara a un ser humano porque, aunque era un mamífero muy grande, su garganta era muy pequeña, pero la niña afirmó que Jonás había sido tragado por una ballena.

Irritada, la profesora le repitió que una ballena no podía tragarse a ningún humano porque era físicamente imposible. Entonces, la niñita le replicó:

«Cuando llegue al Cielo le voy a preguntar a Jonás»

Sarcástica, la maestra le preguntó,

«¿Y qué pasa si Jonás se fue al Infierno?»

La niña le contestó:

«Entonces le toca a usted preguntarle»