—Supe que te casaste, ¿cómo te va?
—No me puedo quejar
—¡Qué bueno! Eso significa que te va bien
—No me puedo quejar porque mi mujer está aquí al lado
Cortesía de Hiram Pérez
Chistes de aquí y de allá
—Supe que te casaste, ¿cómo te va?
—No me puedo quejar
—¡Qué bueno! Eso significa que te va bien
—No me puedo quejar porque mi mujer está aquí al lado
Cortesía de Hiram Pérez
Discutir con una mujer es como tratar de desactivar una bomba cuyos cables son todos del mismo color
Cortesía de Hiram Pérez
Comentario de la recién casada apenas salir de la iglesia:
—¡No me gustó el tono con el que dijiste “Sí, acepto”!
Cortesía de Hiram Pérez
Nunca discutas con una mujer, pues ellas son capaces de recordar cosas que nunca ocurrieron.
Cortesía de Hiram Pérez
El humorista y actor argentino Diego Capusotto tiene una ocurrente manera de definir las palabras.
Cortesía de Eva Matute
Las mujeres son como los chinos: nadie las entiende y están dominando el mundo.
Cortesía de Hiram Pérez
No es posible complacer a las mujeres
· Dios les dio cejas, pero ellas las rasuran y dibujan las suyas
· Dios les dio uñas, pero ellas se las cortan y decoran a su gusto
· Dios les dio cabello, pero ellas se lo cortan y acomodan como quieren
· Dios les dio senos, pero ellas van y se los hacen de la forma y tamaño que les apetece
· Dios les dio un culo, pero ellas lo alteran en forma y volumen
Si Dios no pudo complacerlas, ¿qué te hace pensar que tú sí podrías?
Cortesía de Hiram Pérez
Cuando una mujer te dice “¿¡Que qué!?” no es que esté sorda, es que, en su infinita misericordia, te está dando la oportunidad de arrepentirte de lo que dijiste.
Cortesía de Hiram Pérez