[LE}> «A punto de», no «apunto de»

La locución a punto de, que seguida de infinitivo expresa la proximidad de una acción, se escribe en tres palabras, y no en dos, apunto de.

Uso inadecuado

  • Ahora, apunto de finalizar el 2022, ha concedido una entrevista y ha hablado sobre su familia.
  • El presentador ha revolucionado las redes sociales al estar apunto de cometer un gran fallo en su programa. ¿Qué hacer si están apunto de despedirte?

Uso adecuado

  • Ahora, a punto de finalizar el 2022, ha concedido una entrevista y ha hablado sobre su familia.
  • El presentador ha revolucionado las redes sociales al estar a punto de cometer un gran fallo en su programa.
  • ¿Qué hacer si están a punto de despedirte?

De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, ‘a punto de’, en tres palabras y seguida de infinitivo, y no ‘apunto de’, indica que una acción va a realizarse inmediatamente o que iba a realizarse, pero se vio interrumpida por alguna razón.

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[LE}> Los nombres de las festividades se escriben con mayúscula

Navidad, Navidades, Nochebuena, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes se escriben con mayúscula inicial cuando se trata de los nombres propios de las festividades.

Uso no recomendado

  • 6 destinos en los que deberías celebrar año nuevo al menos una vez en la vida.
  • El presidente del Gobierno deseó una Feliz Navidad a los periodistas.
  • La empresa deseó un próspero Año Nuevo a sus trabajadores con una original felicitación.

Uso recomendado

  • 6 destinos en los que deberías celebrar Año Nuevo al menos una vez en la vida.
  • El presidente del Gobierno deseó una feliz Navidad a los periodistas.
  • La empresa deseó un próspero año nuevo a sus trabajadores con una original felicitación.

Según la Ortografía de la lengua española, como norma general, los nombres de las fiestas se escriben con mayúscula inicial. No obstante, cuando Navidades y Navidad se refieren al periodo, se admite también su escritura con minúscula: «El truco definitivo para elegir tu jamón ibérico estas Navidades/navidades sin ser un experto». Por su parte, ‘año nuevo’ se escribe con minúscula cuando no se alude al día 1 de enero, sino a todo el año siguiente

Conviene tener en cuenta que términos como feliz, próspero, amor, paz, felicidad, que suelen verse con inicial mayúscula, se escriben, al tratarse de nombres comunes, con minúscula.

Asimismo, se recuerda que, aunque todas son correctas, se prefieren las formas Nochebuena y Nochevieja a las separadas Noche Buena y Noche Vieja.

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[LE}> «Encontrabilidad» y «descubribilidad», términos válidos

Los términos encontrabilidad y descubribilidad son adecuados para referirse a la facilidad para, respectivamente, buscar y hallar contenido conocido, y toparse con información inesperada en redes, bases de datos, bibliotecas o similares.

Uso adecuado

  • Está destinado a reforzar los sistemas de organización orientados a la encontrabilidad.
  • Un buscador avanzado que facilite la encontrabilidad de los productos.
  • Expresan su preocupación en relación con la descubribilidad de sus servicios en internet.

La voz ‘encontrabilidad’, sustantivo bien formado a partir del verbo ‘encontrar’, designa el grado en el que una determinada información o recurso puede rastrearse y utilizarse en la Red. No es un concepto aplicable sólo al ámbito digital, sino que se emplea en todos aquellos entornos en los que es necesario recuperar datos, como es el caso de las bibliotecas, los centros de documentación o los archivos. Una alternativa para expresar esta realidad es ‘facilidad de localización’, que tiene cierto uso.

En cuanto a ‘descubribilidad’, formado a partir de ‘descubrir’, alude a la cualidad que tiene un determinado contenido para que los usuarios lo encuentren fácilmente sin que éstos lo busquen intencionadamente. En los medios digitales, suele estar relacionado con los algoritmos y las sugerencias que ofrecen los motores de búsqueda, aunque también implica las distintas técnicas que sigue un determinado sector para que sus documentos, obras o productos lleguen a un público que originalmente desconoce su existencia.

Cabe señalar que ninguna de estas palabras necesita comillas ni ningún tipo de resalte, pues están bien formadas en español con la ayuda de los sufijos ‘-ble’ y ‘-dad’, que al unirse adoptan la forma ‘-bilidad’.

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[LE}> El idioma español tiene más de 90.000 palabras: ¿quién inventó cada una y por qué?

16/12/2022

C. Macías

La vida podría ser eso que sucede mientras las palabras nacen y se reinventan, algunas acumuladas en el olvido, otras directamente desaparecen en el silencio mientras surgen más y más formas de nombrar la vida.

Si hay algo que nos constata es el lenguaje, como un árbol infinito de voces que siempre nos buscan, y a veces buscamos nosotros, intentando llegar a aquella primera voz que pronunció la primera palabra.

De ese enigma que nos interpela no podemos desconectarnos: ¿Cuál fue el comienzo? ¿Quién inventó esta palabra? ¿De dónde proviene esta otra?

Con casi 600 millones de personas en el mundo, el español es uno de los idiomas referentes a nivel mundial. Una lengua que convive con otras muchas lenguas vivas y dialectos diferentes que brotan de él y que pueden, incluso, cruzarse en algún momento.

Por todo ello, nuestro idioma también destaca por ser uno de los más amplios, por su elevado número de palabras y términos.

A finales de 2010, el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) contenía 88.000 palabras. Se suele estimar el léxico de una lengua añadiendo un 30% al de los diccionarios, pero por supuesto, estos son datos y nociones aproximados.

¿Podemos entonces saber quién dijo tal o cual cosa por primera vez? ¿Quién le dio nombre a determinada existencia? ¿Quién diría por primera vez esa palabrota que ahora no nos quitamos de la boca?

Miles de palabras

La única forma de medir la cantidad de palabras que tiene en la actualidad el español es teniendo como referencia el número de términos recogidos a través del diccionario de la RAE.

Sin embargo, ni en este ni en ningún otro diccionario podremos encontrar todas las palabras utilizadas en un idioma. Siempre aparecerán nuevas palabras que escaparon, o que aún no están recogidas.

En la actualidad, según dicha institución, el español cuenta con más de 93.000 palabras, entre las que es posible encontrar más de 19.000 palabras calificadas como americanismos.

Aunque la cifra varía en función de la fuente que consultemos, como por ejemplo con el Diccionario Histórico de la Lengua Española, que también pertenece a la RAE y que aglutina más de 150.000 palabras, entre las que además se encuentran arcaísmos y palabras en desuso que ya no se utilizan en el lenguaje hablado.

Otro de los diccionarios conocidos, aunque injustamente vilipendiado, es el que creó la filóloga y bibliotecaria María Moliner dedicándole 15 años de su vida. El conocido como Diccionario de uso del español cuenta con dos tomos y unas 3.000 páginas en total.

La primera edición de este diccionario, publicada en 1966, ronda las 80.000 entradas, cifra que ha ido incrementándose hasta las 92.700 de la cuarta, aunque solo la primera tiene el visto bueno de sus herederos.

El poder de la literatura

Aunque existen procesos para formar una nueva palabra, muchas veces las inventamos sin darnos cuenta. Como explicaba Javier Bezos, especialista en ortotipografía de la Fundación del Español Urgente (Fundéu) a la periodista Analía Llorente en un artículo para la BBC: «Las palabras las vamos creando los hablantes de modo espontáneo, simplemente porque necesitamos expresar un concepto. Y si no tenemos la palabra, intentamos explicarlo o la inventamos». Pero también hay palabras que se crean con premeditación

Así, por ejemplo, se sabe que Miguel de Cervantes dio vida a diversas palabras de las que algunas no forman parte de nuestra cartilla habitual, pero se requieren para seguir sus lecturas.

No es de extrañar lo de Cervantes, pues en El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha empleó casi 23.000 palabras diferentes. Para que te hagas una idea de las dimensiones: de media, una persona utiliza unas 5.000.

Baciyelmo es uno de esos términos que creó el escritor para esta obra. Aparece cuando don Quijote, convencido de que lleva puesto el yelmo de Mambrino (elemento que protege la cabeza de un guerrero y que, en este caso, del literario rey moro Mambrino), trata de convencer a los demás que sólo ven una bacía de barbero. Para zanjar la discusión, su fiel escudero, Sancho Panza, bautiza al accesorio como baciyelmo.

A esto se le ha denominado como «neologismo cervantino». Hoy, según explica el Diccionario de la lengua española (DRAE), un baciyelmo es una «situación o realidad caracterizada por la pretensión de conciliar, mediante una fórmula híbrida, posiciones o conceptos enfrentados».

Otra palabra curiosa que podemos rastrear es perogrullada. Definida como «verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla», procede del nombre del profeta Pedro Grullo.

El escritor Francisco de Quevedo fue el primero en utilizar esta palabra en su libro Los sueños, de 1622. El personaje del gran profeta, Pero Grullo, ofrece en sus páginas diez profecías que Quevedo denomina perogrulladas.

En la literatura, grullo representa de esta forma a un personaje cómico que se dedica a decir verdades redundantes («lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible», «en lo lleno no hay vacío»…).

Hacia los orígenes

También de los libros procede Intrahistoria, término creado por el escritor Miguel de Unamuno. El diccionario de la RAE lo define como «vida tradicional, que sirve de fondo permanente a la historia cambiante y visible».

Si bien no podemos saber los comienzos de muchas otras palabras, podemos adentrarnos en las primeras semillas del idioma que conforman. Según apuntan desde la Fundación Comillas, comenzaría a tomar forma en el año 1200 con el rey Alfonso X. «Él y su corte de eruditos adoptaron la ciudad de Toledo como la base de sus actividades.

Allí se escribieron obras originales en castellano y tradujeron historias, crónicas y obras científicas, jurídicas y literarias de otros idiomas (principalmente de latín, griego y árabe).

Este esfuerzo histórico de traducción fue un vehículo importantísimo para la diseminación del conocimiento en la Europa occidental antigua. Alfonso X también adoptó el castellano para el trabajo administrativo y todos los documentos y decretos oficiales».

Más tarde, las estrategias imperialistas de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón impusieron el dialecto castellano en los territorios americanos colonizados en 1492, haciendo entonces del castellano el idioma oficial de su reino.

En ese mismo año, apareció el primer tratado para estudiar e intentar definir la gramática de un idioma europeo del que se tiene constancia, Grammatica de Antonio de Nebrija.

Cómo nace el español

No obstante, si queremos ubicarnos en el primer esqueje de un habla específica en la Península Ibérica, podemos viajar al pasado aún más lejano, concretamente al período en que la misma fue conquistada por el Imperio Romano.

Por aquel entonces, lo que se hablaba era el latín, así que este se entiende como la lengua madre no solo del español, también del portugués, catalán, gallego, del francés y, por supuesto, del italiano.

Tras la caída del imperio romano, en el siglo V, la influencia del latín culto fue disminuyendo poco a poco, señalan desde la Fundación, pues además ya «se hablaba un latín vulgar, es decir, diferente en fonética, sintaxis y léxico.

En este contexto donde surgen las deformaciones del latín, nace el ‘romance castellano’, típico de la región que dio origen al Reino de Castilla y que se expandió por toda la península durante la Edad Media».

Los historiadores sitúan en ese momento el surgimiento de la primera versión del español, que inicialmente tenía «no sólo una influencia del latín vulgar, sino que también tenía vocablos provenientes del griego, celta y germánico».

Sin embargo, en el siglo VII, la invasión de los musulmanes haría que se formaran dos zonas bien diferenciadas: Al Ándalus al sur —donde irían poco a poco hablando dialectos romances como el mozárabe neoárabe, además de las lenguas de la minoría extranjera invasora árabe y bereber—, y las zonas centrales y del norte, dominadas por los reinos cristianos, donde comenzaría «una evolución divergente en la que surgieron las modalidades romances catalana, aragonesa, astur y gallego-portuguesa, además de la castellana que sería después dominante entre la población de la península».

De esta forma, lo que resulta evidente es que el español es un idioma híbrido, ya que lo que hablamos y escribimos ahora es una mezcla infinita de palabras que dejaron los distintos pueblos que pasaron por aquí.

Se calcula, por ejemplo, que el español moderno cuenta con aproximadamente 4.000 palabras con raíces árabes.

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[LE}> La voz «rais» es un término válido

El término rais es válido para aludir al presidente de ciertos países árabes.

Uso no recomendado

  • El rais palestino, de 86 años, se mantiene en el cargo desde 2005.
  • Es la primera vez que El Rais pisa el rico país desde que tomó el poder.

Uso recomendado

  • El rais palestino, de 86 años, se mantiene en el cargo desde 2005.
  • Es la primera vez que el rais pisa el rico país desde que tomó el poder.

La voz ‘rais’ es adecuada y se recoge en el Diccionario de la lengua española desde el 2014 con el sentido de ‘en algunos países árabes, jefe del Estado’. Al ser una palabra incorporada y adaptada al español no necesita cursiva ni comillas, como tampoco mayúscula, pues se trata del nombre común de un cargo, incluso cuando se aplica a una persona concreta.

Tiene su origen en un término árabe que se puede traducir como ‘cabeza’ o ‘jefe’, aunque ha sido habitual trasladarlo al español como ‘presidente’, forma que puede resultar más transparente en las noticias.

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[LE}> «Janucá» o «Jánuca», transcripción en español del nombre de la festividad judía

La adaptación gráfica en español del nombre de la festividad judía es Janucá o Jánuca, y su traducción es ‘Fiesta de las Luminarias’, que se escribe con mayúsculas iniciales.

Uso no recomendado

  • Comenzaron los festejos de Hanuká en la colectividad judía.
  • 250 personas encendieron la primera vela de Januká en Madrid.
  • El museo abrirá el sábado para celebrar el inicio de la Hanukkah.

Uso recomendado

  • Comenzaron los festejos de Janucá en la colectividad judía.
  • 250 personas encendieron la primera vela de Janucá en Madrid.
  • El museo abrirá el sábado para celebrar el inicio de la Jánuca.

La forma recomendada de transcribir el nombre de esta festividad del hebreo al castellano es Janucá, con ‘j’ y una sola ‘c’. En cuanto a su acentuación, aunque la opción aguda (Janucá) es la mayoritaria, también es válida ‘Jánuca’, con tilde en la primera ‘a’. Además, a pesar de que lo habitual es prescindir del artículo, se documenta su empleo en ambos géneros, si bien la voz hebrea originaria es femenina.

Cabe recordar que esta palabra, al igual que su traducción, Fiesta de las Luminarias, y el nombre de otras fiestas, como la Navidad, se escribe con mayúscula inicial.

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[LE}> "Micromachismo", "puntocom" o "conspiranoia", nuevas palabras del diccionario

20-12- 2022

La Real Academia Española ha presentado la actualización 23.6 del Diccionario de la lengua española (DLE), que incorpora 3.152 novedades, entre las que no sólo se encuentran nuevos términos, sino también enmiendas a artículos ya existentes y supresiones.

El Diccionario de la lengua española incluye en su más reciente actualización novedades relativas a terminología procedente del ámbito social. Entre ellas encontramos la adición de la palabra edadismo, definida como ‘discriminación por razón de edad, especialmente de las personas mayores o ancianas’.

Otras de las incorporaciones de este ámbito son conspiranoico, micromachismo, ruralizar o una nueva acepción para el término brecha como ‘diferencia o distancia entre situaciones, cosas o grupos de personas, especialmente por la falta de unión o cohesión’. También se han revisado y modificado las definiciones de discapacidad y racismo.

En esta versión, ya disponible en la plataforma en línea, pueden encontrarse nuevas incorporaciones relativas al ámbito tecnológico como macrodatos, puntocom, videojugador o las expresiones comercio electrónico, minería de datos, obsolescencia programada o vida útil.

Como cada año, también es reseñable el enriquecimiento de la obra con terminología procedente del mundo gastronómico. En esta actualización se suman a la obra panetone y panetón, nuevas acepciones de sancocho, en referencia al guiso canario, y compango, en alusión al conjunto de ingredientes cárnicos, ahumados o embutidos, con que se elaboran la fabada y algunos cocidos.

De las ciencias naturales, se incorporan voces pertenecientes a la zoología como dingo, facóquero y mantarraya, y al ámbito de la Medicina como cortisol, hiperinmune, lidocaína o monodosis.

Otras palabras que aparecen en la actualización son micromecenazgo, microplástico, manguito, cuarentañero; las literarias garciamarquiano y cortazariano, o expresiones del habla coloquial como copiota, gusa o habemus.

Propuestas de Javier Marías

Esta actualización incluye, asimismo, propuestas que el escritor y académico Javier Marías presentó ante las comisiones en las que se articula el trabajo académico.

Destaca la adición al término traslaticio de la acepción ‘perteneciente o relativo a la traducción’, oficio que el académico madrileño ocupó profesionalmente y que fue una de sus pasiones desempeñada con maestría.

El autor de Corazón tan blanco propuso también la incorporación de las voces hagioscopio y sobrevenido, que también se añaden al diccionario en su actualización 23.6.

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Artículos relacionados:

[LE}> «Ser eximido» o «estar exento», no «ser exento»

El participio eximido, y no el adjetivo ‘exento’, es la forma adecuada al combinarse con el verbo ser.

Uso no recomendado

  • Nadie puede ser exento del pago del agua.
  • El proyecto pretende que la razón para ser exento de multa sea la enfermedad.
  • Este es un trámite que no ha sido exento de polémica.

Uso recomendado

  • Nadie puede ser eximido del pago del agua.
  • El proyecto pretende que la razón para ser eximido de multa sea la enfermedad.
  • Éste es un trámite que no ha estado exento de polémica.

Como señala el Diccionario panhispánico de dudas, el participio del verbo ‘eximir’ (‘librar de obligaciones, culpas, etc.’) es ‘eximido’, que se emplea en tiempos verbales compuestos («El juez lo ha eximido de entrar en prisión») y en oraciones pasivas formadas con ‘ser’ («Este oleoducto fue eximido de las sanciones europeas»). Es inadecuado, por tanto, sustituir en tales construcciones eximido por el adjetivo exento, que sí se puede combinar con el verbo estar: «El concurso no ha estado exento de críticas».

La confusión puede deberse al parecido de estas dos formas, lo cual se aprecia también en otros pares de adjetivos y participios (lleno y llenado, borracho y emborrachado, etc.), como indica la Nueva gramática de la lengua española: «La piscina será llenada con agua de lluvia», «La gala estará llena de sorpresas divertidas».

Así pues, lo recomendable es reservar ‘eximido’ para las formas con ‘haber’ del verbo eximir y para las oraciones pasivas con ser, y mantener exento con nombres y con estar, al ser un adjetivo.

Cabe añadir, como apunta el Diccionario de americanismos, que en algunos países americanos ‘eximir’ significa ‘aprobar una asignatura sin tener que hacer el examen final’. También se recoge ‘eximido’ en Venezuela con dos sentidos y uso adjetival (‘asignatura aprobada durante el curso’ y ‘persona que aprueba sin hacer un examen final’), por lo que es posible combinarlo con estar: «Mis materias están eximidas».

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[LE}> La expresión «río atmosférico» no necesita comillas ni mayúsculas

La expresión río atmosférico, que alude a un flujo estrecho de la atmósfera que transporta vapor de agua y puede provocar precipitaciones, no necesita comillas ni mayúsculas.

Uso no recomendado

  • Un «río atmosférico» va a causar lluvias muy fuertes en España.
  • Después de las intensas lluvias llega el Río Atmosférico.
  • Los gigantescos «ríos atmosféricos» regulan el clima de nuestro planeta.

Uso recomendado

  • Un río atmosférico va a causar lluvias muy fuertes en España.
  • Después de las intensas lluvias llega el río atmosférico.
  • Los gigantescos ríos atmosféricos regulan el clima de nuestro planeta.

Como indica el Glosario meteorológico visual de la Aemet, la denominación ‘río atmosférico’ alude a un flujo de la atmósfera estrecho, a semejanza de las corrientes naturales y continuas de agua, cargado de vapor de agua y viento, que puede causar precipitaciones de distinta intensidad. El Diccionario del español actual de Seco, Andrés y Ramos define río como ‘masa que fluye o corre en abundancia’, lo cual se puede aplicar en este caso, pues un río atmosférico es una masa estrecha de aire y vapor de agua perteneciente a la atmósfera.

Al ser una formación descriptiva a partir de términos comunes, esta expresión no necesita resalte, ni comillas o cursivas, ni mayúsculas.

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