[LE}> La expresión «a expensas de» no significa ‘a la espera de’

La locución a expensas de significa ‘a costa, por cuenta o a cargo de alguien’, por lo que no es apropiado emplearla como ‘a la espera de’ o ‘a la expectativa de’.

Uso no adecuado

• Este culto externo está a expensas de aprobarse por el arzobispado.

• La clasificación de los boricuas se encuentra en suspenso (están a expensas de que Venezuela pierda para clasificar).

• Está a expensas de lo que las autoridades quieran hacer con ella.

Uso adecuado

• Este culto externo está a la espera de aprobarse por el arzobispado.

• La clasificación de los boricuas se encuentra en suspenso (están a la espera de que Venezuela pierda para clasificar).

• Está a la espera de lo que las autoridades quieran hacer con ella.

El sustantivo ‘expensas’, que significa ‘gastos, costas’ según el Diccionario de la lengua española, se emplea habitualmente en la construcción ‘a expensas de’. La gramática académica señala que, en locuciones de este tipo, el significado del sustantivo a veces no resulta claro porque apenas se usa fuera de la expresión, por lo que el sentido completo ya no resulta transparente para el hablante y puede confundirlo.

Sí está bien empleado el giro ‘a expensas de’ en «El viaje fue a expensas de la empresa», pues se está diciendo que la empresa costeó el viaje.

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[LE}> «Tartesia», mejor que «Tartessos»

El nombre recomendado de la antigua región situada en el occidente de la actual región española de Andalucía es Tartesia, mejor que ‘Tartessos’, y su gentilicio es tartesio o tartésico, no tarteso, mientras que la capital es Tartesos.

Uso no recomendado

• Los tartesos, etruscos, fenicios o griegos han ido dejando su huella.

• En Tartessos se consumía vino.

• Se trataba de la misteriosamente desaparecida ciudad de Tartessos.

Uso recomendado

• Los tartesios, etruscos, fenicios o griegos han ido dejando su huella.

• En Tartesia se consumía vino.

• Se trataba de la misteriosamente desaparecida ciudad de Tartesos.

Tal como se comprueba en el diccionario académico, para aludir al pueblo prerromano que habitó el suroeste de la península ibérica la voz adecuada es tartesio, aunque también se recoge tartésico. Esta última forma es más habitual cuando se refiere a la lengua de ese pueblo.

En la definición ofrecida en esta obra, se comprueba que las denominaciones más adecuadas de la región y de su capital son Tartesia y Tartesos, respectivamente. Tienen también uso y resultan admisibles las variantes Tartéside para la región y Tarteso para la ciudad.

Tartessos, con doble ese, es adaptación directa del griego Ταρτησσός, pero, aunque se ve con relativa frecuencia, resulta menos aconsejable por no estar adaptada al español.

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[LE}> El día que David Gistau se rebeló por la supresión de una tilde en ‘sólo’ en ABC / Excelente artículo

09/03/2023

El día que David Gistau se rebeló por la supresión de una tilde en ‘sólo’ en ABC

«Se está llevando a cabo una matanza de tildes diacríticas», publicó en noviembre de 2014

«De todas las criaturas en peligro de extinción, la que menos compasión inspira es la tilde diacrítica. Concretamente, la que solía motejar el adverbio sólo con una gracia como de flequillo de Tintín que ya apenas sobrevive sino en los escasos renglones que aún resisten a las normas de rendición de la RAE. Entiendo que esta amputación no conmueva a nadie.

Que, con toda la fotogenia de la extinción ocupada en linces y ballenas, nadie repare en la crueldad con que estos pobres adverbios son desmochados uno a uno por sicarios de la RAE cuya diligencia en el exterminio algo tiene de perversión propia, pues la RAE no hizo sino una recomendación en la que algunos vimos una última esperanza para la conservación de algunos ejemplares de ‘sólo’.

Estaré solo hasta las tres”. ¡Desambigüadme esto, criminales! Ah, no podéis, ¿verdad? Necesitáis un contexto, ¿verdad? Habéis procurado simplificar la gramática para evitar errores al tarugo, ¿y ahora necesitáis un contexto? ¡Pues no hay contexto, hala!

Os quedaréis sin saber si me iré a las tres o si permaneceré sin compañía hasta entonces. Mientras la duda os corroe, tal vez vayáis comprendiendo que de la extirpación de la tilde diacrítica puede decirse lo mismo que Fouché de la ejecución de Enghien: fue peor que un crimen, fue un error.

No lo olvidaremos cuando comencemos a excavar fosas comunes de tildes diacríticas, borradas con desdén por correctores de estilo a quienes les resultará inútil tratar de ocultarse detrás de un concepto de la Obediencia Debida a la RAE, en cuyos muros, como antes Umbral, nos meamos los activistas del adverbio tildado. Yo me arrojo contra el parabrisas de la furgoneta en la que se llevan la tilde diacrítica al sacrificio.

Esto no es un artículo, es un manifiesto como los que hace Rosa Montero para concienciar. Denuncio que en ABC se está llevando a cabo una matanza de tildes diacríticas que debe de haber dejado compungidos, llorando lágrimas de tinta, los rostros de los ilustres antepasados que jalonan, como en la galería de retratos de una dinastía, el salón de entrada a la Biblioteca.

El enemigo no tiene rasgos, pero está ganando la batalla pese a nuestras súplicas, a nuestras peticiones de piedad, aun a nuestras exigencias, en los escasos momentos de bravura ante el ciclópeo poder que nos abruma, de que se nos permita acentuar el adverbio ‘sólo’ e incluso ponerle guirnaldas si se nos canta. Nada. Inútil. La cuchilla se abate una y otra vez, y el matarife presenta a la muchedumbre la tilde diacrítica cercenada. No nos rendiremos.

Encontraremos modos de restituir su empaque al adverbio torturado, de devolverle su singularidad ajena al contexto. Pero el enemigo es tenaz. Su obra sangrienta de mutilación es lo primero que descubrimos cada día en la primera edición de Kiosko y más una espantosa montonera de adverbios pasados a cuchillo que nos obliga a llorar bajito en la cama para no despertar a la esposa.

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[LE}> Escritura adecuada de «euríbor»

El término euríbor, que alude a un indicador del tipo de interés de los préstamos interbancarios en euros, se escribe con minúscula y con tilde en la ‘i’.

Uso no adecuado

• El Euribor sube al 3,52 %, su nivel más alto desde 2008.

• Nuevo disgusto del Euribor: tiemblan los hipotecados.

• El problema con el Euríbor que puede llegar esta primavera.

Uso adecuado

• El euríbor sube al 3,52 %, su nivel más alto desde 2008.

• Nuevo disgusto del euríbor: tiemblan los hipotecados.

• El problema con el euríbor que puede llegar esta primavera.

La palabra euríbor es un acrónimo formado a partir de euro interbank offered rate, esto es, «tipo europeo de oferta interbancaria». Al igual que sucede con otros acrónimos y siglas que el uso ha convertido en sustantivos comunes (láser, sida, ovni, radar…), lo adecuado es escribirlo con inicial minúscula.

Lo apropiado, además, es tildar la ‘i’, ya que se trata de una palabra llana terminada en consonante distinta de ‘n’ o ‘s’: euríbor.

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[LE}> Uso de la coma antes de «sino»

La conjunción ‘sino’, por regla general, va precedida de coma en frases con valor adversativo.

Uso no adecuado

• El presidente les ha respondido que no está en política para conseguir votos sino para lograr beneficios para la comunidad.

• En el inicio de 2023 el problema de Venecia no es el exceso de agua sino la sequía.

• Los residentes de un pequeño pueblo fronterizo descubrieron que no eran mexicanos sino ciudadanos de Estados Unidos.

Uso adecuado

• El presidente les ha respondido que no está en política para conseguir votos, sino para lograr beneficios para la comunidad.

• En el inicio de 2023 el problema de Venecia no es el exceso de agua, sino la sequía.

• Los residentes de un pequeño pueblo fronterizo descubrieron que no eran mexicanos, sino ciudadanos de Estados Unidos.

De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, ‘sino’ es una conjunción que se usa ‘para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo anterior’. Por su parte, la Ortografía de la lengua española señala que antes de las oraciones coordinadas encabezadas por la conjunción ‘sino’ se escribe coma.

Según esta última obra, existe una excepción a esta regla: cuando ‘sino’ tiene un significado aproximado a más que, otra cosa que, salvo, excepto, aparte de, no se escribe coma: «¿Quiénes son los responsables sino (más que) los Gobiernos?» y no «¿Quiénes son los responsables, sino los Gobiernos?».

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[LE}> «Racionar el agua», no «racionalizar el agua»

Racionar es el verbo adecuado para expresar que se restringe o se distribuye ordenadamente algo, no ‘racionalizar’.

Uso no recomendado

• Cómo racionalizar el agua para ayudar con la emergencia hídrica.

• La consejería alega que hay que racionalizar el dinero.

• El futuro de la viticultura pasa por racionalizar el agua.

Uso recomendado

• Cómo racionar el agua para ayudar con la emergencia hídrica.

• La consejería alega que hay que racionar el dinero.

• El futuro de la viticultura pasa por racionar el agua.

El Diccionario de la lengua española señala que racionar es ‘someter algo a una distribución ordenada’ o ‘limitar el consumo de algo’. Como apunta el diccionario combinatorio Práctico, se utiliza normalmente con nombres que denotan víveres y otras unidades de consumo (luz, medicamentos…): «A partir de enero se implementó un sistema de cupones para racionar la comida». Por su lado, racionalizar significa ‘hacer racional algo’, según el Diccionario del estudiante, y se combina con sustantivos que indican administración, gasto o gestión: «La organización pide racionalizar el consumo de agua potable».

Por ello, lo conveniente es reservar ‘racionar’ para los productos restringidos y ‘racionalizar’ para el consumo, la gestión, el manejo, etc., de estos, tal y como precisa la Real Academia Española en su cuenta de Twitter: racionar el agua, racionalizar el gasto de agua.

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[LE}> La Real Academia Española niega haber modificado la norma sobre el uso de la tilde en solo

La Real Academia Española niega haber modificado la norma sobre el uso de la tilde en solo

La institución aclara que se trata de “un cambio de redacción” para dejar más clara la opción de tildar el adverbio en caso de ambigüedad, una posibilidad que ya incluía la norma desde 2010

NotaCMP. Después de tantos años en que la Gramática nos dijo que había que poner tilde al adverbio ‘solo’ y a algunos pronombres demostrativos, me pregunto quién y por qué decidió proponer la abolición de esa norma.

Sólo se me ocurre que el motivo fue —o, mejor, dicho ES— irse por la línea de menor dificultad para facilitar la vida a quienes no saben gramática española y, por tanto, no saben cuando tildar o no tildar ‘solo’.

Ahora la RAE habla de la necesidad de esa tilde en caso de ambigüedad, o sea, en uno como éste: “Practico sexo solo los fines de semana”. Diga lo que diga la RAE, seguiré usando esas tildes.

[LE}> ‘Sólo’ contra ‘solo’: los escritores ganan la guerra a los filólogos.

NotaCMP.- Con esta para mí extraña decisión, a la que en mis tiempos llamaban “Ilustre caimana de Madrid” habría que añadir el adjetivo ‘tozuda’ porque no ha devuelto del todo el uso de esta tilde, sino que se ha refugiado en lo de la confusa ambigüedad.

03/03/2023

Irene Hdez. Velasco

‘Sólo’ contra ‘solo’: los escritores ganan la guerra a los filólogos

Según informan fuentes de la Academia, el pulso que ha enfrentado a lexicógrafos y escritores en el seno de la institución se ha saldado, por fin, con el indulto del acento, tanto en sólo como en los demostrativos éste, ése y aquél

Javier Marías seguía poniendo tranquilamente la tilde a sólo en sus novelas y artículos. Arturo Pérez Reverte también se resistía a cumplir con las normas de la Real Academia de la Lengua al respecto y persistía en poner el polémico acento. El propio Darío Villanueva, presidente de la RAE entre 2007 y 2014, admitía asimismo que continuaba tildando solo cuando éste era adverbio.

Entre los académicos de la institución encargada de velar por el buen uso del castellano, sobre todo entre los académicos-escritores, había una fuerte oposición a la norma emitida en 2010 por la propia RAE, que en su nueva edición ese año de la Ortografía de la lengua española estableció: “A partir de ahora se podrá prescindir de la tilde incluso en casos de doble interpretación”.

El argumento de la RAE para tomar tal decisión era que los casos de anfibiología (es decir, de posibles equívocos) tanto en el caso de solo como de los demostrativos éste, ése y aquél eran en realidad muy pocos.

El problema es que esa decisión desencadenó una especie de doble rasero. Mientras muchos escritores (académicos de la lengua incluidos) seguían poniendo la tilde a solo cuando les apetecía e incluso se jactaban de ello, en las oposiciones y exámenes oficiales comenzó a considerarse que acentuar ese adverbio constituía un error ortográfico y que como tal debía de ser penalizado.

“La clave ha sido la penalización. La última formulación sobre la acentuación del adverbio solo era muy punitiva. Los creadores, por supuesto, han seguido haciendo lo que les ha dado la gana, porque un creador tiene siempre libertad para ello. Pero la ortografía de 2010 estaba sin embargo condicionando la carrera de muchos jóvenes, que al presentarse a exámenes se veían perjudicados por ponerle la tilde a solo”, asegura a El Confidencial la escritora y académica Soledad Puértolas.

Numerosas quejas

En los 13 años que han transcurrido desde la publicación en 2010 de la Ortografía de la lengua española que prohibía el uso del acento en el adverbio sólo, en la RAE se han recibido numerosas quejas de personas que se han visto afectadas negativamente por esa disposición. Hasta tal punto que la Academia ha decidido dar marcha atrás y dejar al criterio del que escribe el tildar o no solo. De ese modo, escribir el adverbio sólo con acento ya no se considerará un error ortográfico. Se vuelve así a la formulación ortográfica de 1999, que dejaba en manos de quien escribía la potestad de tildarlo o no.

“No me parece que sea ningún problema corregir algo que estaba generando conflictos”, afirma Puértolas, quien entró en la RAE justo cuando se aprobó la Ortografía de la lengua española de 2010 que castigaba el acentuar la palabra solo. “En ese momento, y recién llegada a la institución, me pareció que era un debate menor”, confiesa. En cualquier caso, y a partir de entonces, Soledad Puértolas dejó de acentuar sólo cuando era adverbio. “Acaté la norma de manera natural. Aunque ahora igual vuelvo a ponerle la tilde”.

“Yo estuve muy de acuerdo con quitar la tilde diacrítica a la palabra solo, ya que la norma, aunque fuera tradicional, no era consonante con otras palabras que puedan tener dos funcionamientos gramaticales”, nos cuenta Lola Pons, catedrática de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Literatura de la Universidad de Sevilla. De hecho, la práctica totalidad de los filólogos de la RAE opinan de ese mismo modo, pero han sido los académicos escritores (contildistas en su inmensa mayoría) los que han acabado ganado el pulso.

“Entiendo que la decisión tomada ahora refrenda el hecho de que la norma propuesta no fue secundada unánimemente —afima Pons—, pero en mi caso seguiré sin poner la tilde a solo”, concluye.

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