[LE}– ‘Incumplir algo’, mejor que ‘incumplir con algo’

25/11/2013

Incumplir algo, mejor que incumplir con algo, es el modo recomendado de indicar que aquello a lo que uno se había comprometido no ha llegado a hacerse realidad.

En los medios de comunicación, sin embargo, es habitual encontrar frases como

  • «Las acciones de sus compañías se hundieron este año al incumplir con sus objetivos» o
  • «Mas está convencido de que el obstáculo para salir de la crisis es el Gobierno de Rajoy, que mantiene bloqueados los fondos autonómicos para políticas activas de empleo e incumple con sus compromisos».

Aunque el Diccionario Panhispánico de Dudas sí recoge el uso de cumplir seguido de la preposición con, no sucede igual con incumplir, verbo que aparece en todos los diccionarios de referencia principales únicamente como transitivo, esto es, sin régimen preposicional.

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «Las acciones de sus compañías se hundieron este año al incumplir sus objetivos» y
  • «Mas está convencido de que el obstáculo para salir de la crisis es el Gobierno de Rajoy, que mantiene bloqueados los fondos autonómicos para políticas activas de empleo e incumple sus compromisos».

Sí se considera adecuado, sin embargo, introducir con la preposición con la persona o la parte perjudicada por el incumplimiento, como sucede en

  • «El gobernador incumple con sus socios»,

frase correcta, donde lo incumplido no son los socios en sí, sino que, más bien, lo que se está dando a entender es que el gobernador incumple alguno de los compromisos alcanzados con sus socios.

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[LE}– Neologismos o nuevos significados: Resiliencia

17-10-13

Amando de Miguel

Francisco Moreno Doncel vuelve a la carga con lo de la resiliencia —y, lógicamente, resiliente, aplicado a la conducta humana, palabra que viene a significar algo así como la capacidad para reponerse de las adversidades, con la paciencia del santo Job.

De acuerdo, don Francisco. Creo que debemos aceptar esa palabra tan útil ante tanto estrés como nos rodea. Podríamos seguir usando resistencia o dureza, pero no son tan expresivas.

Además, da placer el empleo de palabras nuevas y de difícil pronunciación, como resiliencia. Me han dicho que ya se anuncian cursos sobre la materia.

[LE}– ‘Productos «sin»’, con ‘sin’ entre comillas

21/11/2013

La preposición sin se escribe entre comillas cuando se añade a los nombres de algunos productos en los que se deja sobrentendido aquello que supuestamente no tienen, principalmente alcohol, cafeína, calorías y aditivos.

Se trata de una fórmula esencialmente publicitaria aplicada en especial a ciertas comidas y bebidas, de modo que se habla de una cerveza «sin» (‘sin alcohol’), un refresco «sin» (‘sin cafeína’ o ‘sin calorías’, según el caso) o, más en general, de productos «sin».

Dado que este uso no ha pasado a la lengua con un sentido general, sino que, en esencia, se cita la denominación comercial asociada a tipos concretos de productos, se recomienda destacar la preposición con comillas o, alternativamente, en cursiva, como

«En los últimos ocho años se ha duplicado el número de nuevos productos “sin” en el mundo».

Además, en los medios de comunicación es preferible, cuando se aplica a casos concretos, especificar de qué se trata, como por ejemplo refrescos sin cafeína en lugar de refrescos «sin», a menos que se trate de una cita literal, en cuyo caso puede ser conveniente una explicación.

En la lengua coloquial se ha lexicalizado como sustantivo aplicado específicamente a la cerveza, y en este caso se puede escribir sin comillas ni otro destacado (una sin).

En todos los casos es invariable en plural: productos “sin”, cervezas “sin”, unas sin.

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[LE}– Neologismos o nuevos signifcados: Tribada

17-10-13

Amando de Miguel

A propósito de la tribología (= la ciencia del rozamiento) y su aplicación a la vida humana, Gabriel Ter-Sakarian Arambarri me da una pista muy interesante.

Por lo visto, al goce del rozamiento de la piel en una pareja las lesbianas lo llaman tribada, un galicismo.

Por cierto, hora es ya de cambiar el nombre de lesbianas por safistas. No creo que en la isla de Lesbos todas las mujeres fueran homosexuales, fuera de la poetisa Safo y sus amigas.

[LE}– Neologismos o nuevos significados: Vergonzante

17-10-13

Amando de Miguel

Un caso de confusión es la voz vergonzante.

Su sentido original es el de calificar a la persona que siente vergüenza. Por ejemplo, un pobre de solemnidad, un pobre vergonzante, que ni siquiera se atreve a pedir limosna.

Pero ahora ha entrado con fuerza otro sentido muy diferente: la persona, situación o conducta que causa vergüenza.

Para eso último teníamos vergonzoso, pero ahora lo que priva es vergonzante para todo.

Todas estas alteraciones simplifican el lenguaje, pero también lo oscurecen

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Sicario

20-07-12

El término sicario proviene de los tiempos del Imperio Romano, en el que se popularizó el uso de un pequeño puñal llamado sica, fácilmente camuflable entre la ropa.

En multitud de ocasiones la sica era utilizada por simpatizantes que se acercaban a los rivales políticos de sus representantes y los apuñalaban. Esta práctica se realizaba con tanta asiduidad que, en el año 81 a. C., se tuvo que promulgar una ley para dar castigo a aquéllos que, por encargo de otros, herían o mataban a cambio de unas monedas.

La ley, promulgada durante la dictadura de Lucio Cornelio Sila, fue conocida como “Lex Cornelia de sicariis et veneficis” (Ley Cornelia sobre apuñaladores y envenenadores).

Desde entonces, y hasta nuestros días, la figura del asesino por encargo o a sueldo se ha ido introduciendo cada vez más en nuestra sociedad, quedando el nombre genérico de sicario como sello identificativo de este colectivo.

Cortesía de Leonardo Masina

LE}– Claridad vs. comprensión

18-10-13

Amando de Miguel

Hay veces en las que la expresión parece muy clara, pero su comprensión se hace ardua.

Por ejemplo, cuando la información sobre el tiempo (la que tiene más audiencia) nos dice que va a haber «lluvias dispersas». Es decir, que no nos pueden decir si va a llover o no en nuestro pueblo.

Igual de impreciso es lo de «grandes claros». Tampoco nos dice mucho que se anuncien “nubes de evolución”. ¿Es que hay nubes que no evolucionan?

Por cierto, los meteorólogos de la radio o la televisión nunca piden perdón cuando se equivocan en sus predicciones. Bueno, tampoco los economistas o los sociólogos.

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[LE}– Los errores más frecuentes de nuestra lengua

13/11/2013

El español es la lengua que compartimos 500 millones de personas.

Es la lengua en la que pensamos y dialogamos, en la que juramos y discutimos, en la que nos equivocamos.

La corriente de la consciencia de estos 500 millones de personas fluye en este idioma que, según tantos indicios, cada día cuidamos menos. Nadamos en esa corriente, y con nosotros fluyen nuestras dudas.

Tantas dudas como hablantes o más. Para todos se ha creado una guía muy útil en el Instituto Cervantes, publicada por Espasa. Resume en 500 casos muchos millones de consultas frecuentes, de tropiezos y trabalenguas en los que caemos a menudo. El que tiene boca se equivocam y el que tiene Twitter no digamos.

No maltrate el español

Saber si en los SMS se permiten faltas de ortografía, o abreviaturas sin puntos, poder consultar de un vistazo todas las dudas, ordenadas a tal efecto, es el fin de este libro. Aunque también es un gusto hojearlo (y ojearlo, a la caza de nuestros propios errores) .

En el acto, que tuvo lugar ayer en el Instituto Cervantes de Madrid, se presentó el volumen «Las 500 dudas más frecuentes del español», un volumen que da continuidad al publicado el pasado año: «El libro del español correcto».

Pero para Víctor García de la Concha, director del Cervantes, habría que dar un paso más y emprender una campaña: «No maltrate el español. Hable y escriba bien».

Durante la presentación del textom dirigido por Florentino Paredes y en el que han colaborado Salvador Álvaro García y Luna Paredes Zurdo, García de la Concha se refirió al Cervantes como la «casa del bien hablar y bien escribir» y señaló que los institutos «están en la calle de muchos países. Se trata de enseñar un español correcto pero muy vivo».

El esfuerzo de resumir las infinitas dudas en las 500 más habituales ha sido ímprobo. «Dudar es comenzar a acertar», dicen sus responsables, y el libro pretende responder a «esas dudas que todos tenemos y que es importante que tengamos».

La tecnología ha sometido a nueva presión al idioma, ya que nos comunicamos en cada vez más plataformas. Como consecuencia, en los últimos años internet y el uso de los teléfonos celulares han acelerado el proceso de mutación y han traído consigo numerosos cambios significativos, variando la forma en la que nos comunicamos.

El lenguaje está más vivo que nunca, y las dudas son un mar cada vez más inmenso. Este libro permite navegarlo.

Rigor y claridad son las virtudes buscadas, y a buen seguro logradas, en el proyecto: es «fácilmente legible evitando los tecnicismos gramaticales» y es actual, «ya que se ajusta a lo que hoy es la norma, que se va transformando con el paso del tiempo».

Por eso tiene tres apéndices sobre la bibliografía utilizada, un índice de dudas y un índice de palabras, expresiones y materias. Todo ello ayudará a una mejor utilización del español en el que es imprescindible, en opinión del director del Instituto Cervantes, la lectura.

Pero no se aprende a hablar bien leyendo tratados, por más que ayuden; de lo que se trata es de aprender leyendo. Y en eso, García de la Concha reconoce que España, al menos, no lo está haciendo bien. Cada día llegan estudiantes más incapacitados para la expresión y el raciocinio a la Universidad. Hablemos bien.

García de la Concha: «Todos somos unos deslenguados»

–¿Cuáles son los errores más comunes?

–Depende. Unos se hacen comunes en una época, otros desaparecen. Hay cosas que empiezan siendo errores y al final dejan de serlo. Álgido es frío desde el punto de vista léxico, y ya todos lo entendemos como el punto candente. Casi todo el mundo dice «de este agua no beberé», en lugar de «de esta agua…» que es lo correcto.

–¿Y los medios somos culpables?

–Basta que, en un programa del corazón alguien haya dicho «punto y final» para que todo el mundo lo repita.

–¿Qué fue del dequeísmo?

–Pues hubo una época en la que todo el mundo era dequeísta, y ahora ha decaído hasta el extremo de que la mayoría es queísta. Cada gazapo va evolucionando, porque la norma es cambiante

–Pero la fija la Academia.

–La norma la hace el pueblo. Porque el lenguaje es dominio del pueblo, y el uso es el que hace que una cosa sea considerada más o menos correcta.

–¿Hay alguien que no cometa errores?

–Sería alguien bastante intratable.

–¿Y Víctor García de la Concha? ¿Cuál fue su último error, o duda?

–El otro día estaba escribiendo y dudé si «a gusto» era junto o separado. Primero pregunté a la secretaria y ella tampoco estaba segura, así que fuimos al diccionario los dos para resolverlo. La duda surge de la manera más estúpida.

–Usted dice que usamos un español zarrapastroso…

–Lo dije el año pasado y ha tenido mucho eco. Estamos en una etapa de poco cuidado de la lengua. Tendríamos que hacer una campaña: «No maltrate usted el español, hable bien y escriba bien». Lo maltratamos. Todos sabemos que no es lo mismo hablar coloquialmente que en un discurso, pero lo que está ocurriendo es que el lenguaje conversacional se ha deslenguado. Somos todos unos deslenguados. La vida social comportaba condicionamientos antes. Hoy una chica de 14 o 16 habla como un carretero. Con el respeto que merecen los carreteros que era una profesión muy digna, pero trabajaban con las bestias y no las decían: «Caballo, adelante por favor».

–¿No es de temer la fragmentación que provoca el SMS y el Twitter?

–Le tengo menos miedo, es un lenguaje convencional. La escritura nació con abreviaturas porque el espacio era poco…

–Sí, el español nació en los márgenes, con las glosas.

–Sí, y aprovechaba la abreviatura para ganar espacio a la comunicación.

–¿Pero es culpa de los periodistas?

–Los periodistas son profesionales del lenguaje que no son muy proclives a cometer errores, lo que ocurre es que cuando los cometen son mucho más evidentes.

–¿Echa en falta «El dardo en la palabra», aquellos artículos de Lázaro Carreter?

–Marcaron una época. Pero muchos de aquellos pecados son hoy virtudes.

–¿No es un dardazo este libro?

–No, es un libro que invita a repensar.

–Un ciudadano que habla peor…

–Es menos libre y está empobrecido. La riqueza lingüística de la persona no va al terreno de ser erudito, se trata de un problema que afecta al ser. Es que somos lengua, y si nuestra lengua se degrada, se degrada nuestro ser. ¡Se degrada nuestro ser! Nuestra capacidad de pensar, enjuiciar, defender, reclamar…

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LE}– Las ‘puntocoms’, grafía adecuada

12/11/2013

Las puntocoms, en redonda, en una sola palabra y con plural terminado en ‘s’, es la forma adecuada de referirse a las empresas que desarrollan su actividad principal en internet.

Es habitual, sin embargo, encontrar noticias en las que se escribe con otras grafías

  • «En un sector como el de las puntocom, la red del pajarito y los 140 caracteres ha recaudado un buen colchón de dinero»,
  • «Antes de la crisis de las punto.com el índice llegó a los 1553 puntos» o
  • «El índice llegó a niveles similares a los que conquistó durante la burbuja de las punto com».

Dado que se trata de un término ya maduro en nuestra lengua, puntocom ha perdido la tonicidad en /púnto/ para trasladarla a /cóm/, dando como resultado la pronunciación /puntocóm/, que es la base de la grafía de este neologismo.

Respecto al plural de puntocom, aunque el uso mayoritario es las puntocom, invariable, lo aconsejable es las puntocoms, terminado en ‘s’, de acuerdo con las normas académicas sobre la formación del plural y con la entrada al respecto del diccionario Clave.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «En un sector como el de las puntocoms, la red del pajarito y los 140 caracteres ha recaudado un buen colchón de dinero»,
  • «Antes de la crisis de las puntocoms el índice llegó a los 1553 puntos» o
  • «El índice llegó a niveles similares a los que conquistó durante la burbuja de las puntocoms».

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NotaCMP.- La pronunciación de la ‘s’ en puntocoms lo veo tan crudo como la pronunciación de la ‘g’ en cíborg. Y, a propósito, ¿qué pasará con la pronunciación de la ‘s’ en cíborgs?