[Cop}> “LA MUERTE NO EXISTE”: Elisabeth Kübler-Ross, la médica que dice haber confirmado la existencia del más allá

(Un tema que, aunque viejo, no pierde actualidad)

~~~

Abril 27, 2022

 

La doctora suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross recibió a lo largo de sus 40 años de profesión 28 títulos doctor honoris causa. Sus libros —el más conocido es el bestseller “Sobre la muerte y los moribundos”— han sido traducidos a más de 25 idiomas.

Una parte de su reconocimiento mundial se debe a que la médica psiquiatra se dedicó durante décadas a acompañar a enfermos terminales, aplicando modernos cuidados paliativos para que afrontaran el fin de su vida con serenidad e incluso con alegría. Mientras, estudiaba sus comportamientos, a partir de los cuales desarrolló su teoría sobre las cinco etapas del duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación), conocida mundialmente como el “modelo de Kübler-Ross”, hoy considerada la base teórica de los cuidados paliativos.

Pero lo que más la distinguió entre sus colegas fueron sus estudios sobre la vida después de la muerte o el “más allá”. A partir de la recopilación de miles de casos de pacientes con muerte clínica que vivieron experiencias extracorporales y luego volvieron a la vida, Kübler-Ross llegó a la conclusión de que la muerte no es más que un nuevo comienzo, y uno feliz. «El instante de la muerte es una experiencia única, bella, liberadora, que se vive sin temor y sin angustia”, ha declarado en numerosas ocasiones. A lo que también ha agregado: “La muerte es sólo un paso más hacia una forma de vida en otra frecuencia».

Sus investigaciones sobre el tema han trazado una línea divisoria entre sus colegas: hay quienes la critican y discuten sus hallazgos con contraargumentos racionalistas, como también quienes la admiran y la respetan como una eminencia en su especialidad, la muerte, o como ella la llamaba: “el mayor misterio para la ciencia”.

Umbral de la muerte: el primer caso que cambió su vida

Kübler-Ross se dedicaba a acompañar a enfermos terminales en distintos hospitales de Estados Unidos cuando trató por primera vez a una paciente que vivó la experiencia del umbral de la muerte. Se trataba de la señora Schwartz, que llegó a un hospital local de Indiana con un estado de salud extremadamente delicado. Al poco tiempo de estar internada, dejó de tener signos vitales.

«La señora Schwartz se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y luego flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada.

Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa, puesto que se encontraba bien, pero cuanto más se esforzaba en explicarles más la atendían solícitamente, hasta que comprendió que los demás no la oían.

Decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia, como nos dijo textualmente. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más»,

detalló la médica psiquiatra en una de sus conferencias sobre el tema, hoy recopiladas en el libro La muerte: un amanecer (1984).

Este caso representó para la psiquiatra el principio de una investigación que duraría décadas. «Nunca había oído hablar de tal experiencia de muerte aparente, aunque era doctora en Medicina desde hacía tiempo. La señora Schwartz produjo un cambio en mí», recordó Kübler Ross en la misma conferencia.

Desde entonces, la especialista y su equipo se dedicaron a reunir experiencias extracorporales de pacientes con muerte clínica que volvieron a la vida en Estados Unidos, Canadá, Australia y algunos otros países. La persona más joven tenía dos años, y la mayor, 97.

Recabaron casos de personas de diferentes orígenes culturales —hasta esquimales y aborígenes de Australia—, así como también de diferentes creencias religiosas: hindúes, budistas, musulmanes, cristianos, e incluso también a agnósticos y ateos. «Era importante poder hacer el recuento de los casos en ámbitos religiosos y culturales tan diferentes como fuese posible, con el fin de estar bien seguros de que los resultados de nuestras investigaciones no fuesen rechazadas por falta de argumentos», explicó años más tarde.

Cuanto más casos conocía y más profundizaba sobre el tema, más se sorprendía. «Ha habido personas que incluso nos han precisado el número de la matrícula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. No se puede explicar científicamente que alguien que ya no presenta ondas cerebrales pueda leer una matrícula», ha comentado.

En varias ocasiones, tanto en notas periodísticas como en seminarios y en conferencias, Kübler-Ross ha mencionado a una paciente en particular, que sentó un precedente en sus investigaciones sobre la vida después de la muerte.

«Tuvimos el caso de una niña de doce años que estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que ella relató que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura.

Después de haber contado todo esto a su padre, le dijo: “Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano”. Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, y que había muerto tres meses antes de que ella naciera».

A partir de los distintos casos recopilados —todos con grandes similitudes—, Kübler-Ross llegó a la conclusión de que la muerte es casi idéntica al nacimiento, porque implica el paso a un nuevo estado de conciencia, donde las personas ven, escuchan, se ríen e, incluso, en algunos casos, bailan.

«Los ciegos pueden ver, los sordos o los mudos oyen y hablan otra vez. Una de mis enfermas, que tenía esclerosis en placas, dificultades para hablar y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!». Las niñas que a consecuencia de una quimioterapia han perdido el pelo, me han dicho después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos», detalló la psiquiatra.

Muchos de sus colegas la han cuestionado, argumentando que lo que ven los enfermos terminales en estas circunstancias no son más que proyecciones de deseo creadas por su inconsciente. Pero ella les respondió con más ejemplos, casos de personas ciegas que no tenían percepción luminosa desde hacía al menos diez años cuando tuvieron una experiencia extracorporal. «Estos ciegos pueden decirnos con detalle los colores y las joyas que llevaban los que los rodeaban en aquel momento, así como el detalle del dibujo de sus jerséis o corbatas. Es obvio que en estos casos no puede tratarse de visiones», afirmó en una conferencia.

Según sus propias estadísticas, recabadas en terapias intensivas de distintas partes del mundo, del total de enfermos con paros cardíacos graves que han vuelto a la vida después de una reanimación, solamente el 10% recuerda las experiencias vividas durante el cese de sus constantes vitales.

La muerte, tres etapas

Kübler-Ross dividió la experiencia de muerte en tres etapas. La primera ocurre a nivel físico y está ligada a la consciencia normal de la persona y a su cuerpo. En ese momento, el “yo real” emerge de su cuerpo físico y se traslada al segundo nivel, el psíquico, en el que la persona está completamente alerta, atenta a todo lo que está sucediendo a su alrededor, como un observador. Luego viene la etapa final: “La persona atraviesa algo que para ella representa una transición hacia el tercer nivel, o nivel espiritual. Este símbolo puede ser un pasaje de una montaña, el río Ganges, un túnel…la percepción que de la transición tiene cada individuo será determinada culturalmente.

En cualquier rango, al final del túnel, o lo que sea, usted verá una luz. Una vez que la has vislumbrado, no tendrás temor de la muerte. Cuando finalmente falleces, experimentarás la luz que te dará un inmenso sentimiento de amor y felicidad. Este nivel es el Reino de Dios y no puede ser manipulado por ningún ser humano”, sintetiza la psiquiatra.

“Nadie muere solo”

Kübler Ross aseguró hasta el día de su propia muerte, en 2004, que nadie muere solo: «Una vez que estás fuera de tu cuerpo físico, podrás ver a los familiares y amistades que te precedieron. Los encontrarás, reconocerás y estarás rodeado por más amor del que puedas imaginarte».

No es una opinión, dice, es una realidad. Ella misma investigó varios casos de tragedias familiares en las que un niño seriamente lastimado recobró la conciencia un tiempo largo después del accidente.

«Una vez, un niño que había tenido un accidente de auto con la familia me dijo: “Todo está bien, mi mamá y Peter me están esperando”. Yo sabía que su madre había muerto. A Peter, su hermano, lo habían enviado a otro hospital, a uno de quemados. Era la primera vez que un chico en esas circunstancias mencionaba a alguien que no había muerto.

Pero, como soy investigadora, tomé nota, aunque lo que decía contradecía mi teoría. Cuando salí de la habitación y pasé por cuidados intensivos, me informaron de que tenía una llamada del hospital de quemados: Peter había fallecido hacía 10 minutos»,

relató la psiquiatra en Buenos Aires (1991) durante una entrevista con el diario La Capital, minutos después de su conferencia en el aula magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Luego sumó: «En 15 años no he visto casos de niños que no nombraran personas que los hayan precedido en la muerte».

A los niños, Kübler-Ross les explicaba la muerte con una metáfora, la de la mariposa. «La muerte física del hombre es idéntica al abandono del capullo de seda por la mariposa. El capullo de seda y su larva pueden compararse con el cuerpo humano. Desde el momento en que el capullo de seda se deteriora irreversiblemente, ya sea como consecuencia de un suicidio, de homicidio, infarto o enfermedades crónicas (no importa la forma), va a liberar a la mariposa, es decir, a nuestra alma».

Durante su carrera, Kübler-Ross dictó cursos sobre muerte y agonía a más de 125.000 estudiantes en universidades, facultades de medicina, hospitales e instituciones de trabajo social. En 1970, pronunció “The Ingersoll Lectures on Human Immortality” en la Universidad de Harvard, sobre la muerte y los enfermos terminales.

La psiquiatra dedicó los siguientes 10 años a fundar más de 50 hospicios en todo el mundo. Se retiró finalmente a los 70 años, pero nunca abandonó su vocación: desde su casa, en Arizona, escribió cuatro libros más, incluyendo “Sobre el duelo y el dolor”, coescrito con David Kessler, experto en duelo. Su filosofía, expresada en sus libros, se convirtió luego en la base del actual Movimiento Hospice, que se dedica al cuidado de personas con enfermedades terminales en el final de sus vidas.

Más allá de sus logros, Kübler-Ross debió lidiar en todo momento con las críticas de colegas que consideraban que sus estudios sobre el “más allá” manchaban su integridad científica. Por eso, dedicó las primeras líneas de su libro, “La muerte, un amanecer”, a cuestionar estas mismas críticas: «Hay mucha gente que dice: “La doctora Ross ha visto demasiados moribundos. Ahora empieza a volverse rara”. La opinión que las personas tienen de ti es un problema suyo, no tuyo. Saber esto es muy importante. Si tienes buena conciencia y haces tu trabajo con amor, se te denigrará, te harán la vida imposible, y diez años más tarde te darán dieciocho títulos de doctor honoris causa por ese mismo trabajo. Así transcurre ahora mi vida».

Pocos años antes de fallecer, en un reportaje, un periodista le preguntó si la proximidad de su muerte le generaba miedo. Su respuesta fue contundente: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano». En la misma entrevista, declaró que la vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Ella siempre repitió la misma frase: “Morir es mudarse de casa, a una más bella”.

Luego de su muerte, Ken Ross, uno de sus dos hijos, creó la Fundación EKR en honor a su madre. La fundación tiene 11 filiales en distintas partes del mundo. Una de éstas es la Fundación Elisabeth Kübler-Ross Argentina-Uruguay, conformado por un equipo interdisciplinario, que surgió a fines de 2020.

«Nuestra misión es difundir en estas latitudes la obra de Elisabeth Kübler-Ross y continuar con su legado», dice Cynthia Frahne, su coordinadora, a La Nación. «Ofrecemos charlas gratuitas sobre diferentes temáticas y un encuentro llamado “Un té con Elisabeth”, que sería como un Dead Café, donde se conversa sobre la muerte, porque en nuestra sociedad ese es un tema del que no se habla. En breve, vamos a estar ofreciendo grupos de apoyo en duelo, también formaciones sobre acompañamiento en duelo y para el modelo hospice», resume Frahne.

Fuente

[Col}> Algunas notas sobre el Vía Crucis hasta El Calvario en El Paso / Carlos Valentín Lorenzo Hernández

21-04-2022

Algunas notas sobre el Vía Crucis hasta El Calvario en El Paso

Aún reciente la celebración de los actos de la Semana Santa, en la cual se rememora la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, dirigimos nuestra mirada escrutadora hacia la observación de elementos o símbolos que se encuentran en rincones de calles y que tienen una relación directa con las festividades que vivimos estos días pasados.

Nos referimos a las cruces repartidas a lo largo del recorrido hasta El Calvario. Simboliza este Vía Crucis (Camino de la Cruz) la pasión de Jesucristo a lo largo del camino que siguió hasta El Calvario, donde finalmente fue crucificado y sepultado.

En muchos pueblos de nuestra geografía nacional se conserva, normalmente en las afueras, un lugar denominado “Calvario”, donde suelen levantarse tres cruces.

En el caso concreto de El Paso, la capilla de El Calvario data de los años veinte del siglo XX. El sacerdote Norberto Pérez Díaz (1862 – 1924), durante el periodo que sirvió en la parroquia de El Paso, fue un gran impulsor de esa obra.

Así, en el Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Tenerife, de 1 de julio de 1924, en el apartado de crónicas diocesanas se señala: “Los vecinos de El Paso han puesto todos sus entusiasmos en el ensanche y alineación del camino de Tacande (actualmente hermosa calle). El público ha contribuido con donativos que arrojan cerca de 1.000 pesetas, y el resto de la suscripción pasó de 300. Lo demás, fuera del trabajo personal gratuito de aquellos vecinos, fue costeado por el párroco, señor Pérez Díaz. La construcción del Calvario, es también iniciativa suya y será una elegante obra”.

El 1 de julio de 1925 el pleno del Ayuntamiento de El Paso tomó el acuerdo de aprobar la propuesta de Francisco Tabares Capote de ponerle el nombre de Norberto Pérez Díaz al camino de Tacande que conduce hasta El Calvario “en gratitud por los desvelos” con los que actuó durante su permanencia en nuestro pueblo y en obras como las de El Calvario.

image

Calle Norberto Pérez Díaz

El promotor del establecimiento en El Paso de un Vía Crucis hasta El Calvario fue el sacerdote, natural de Puerto de la Cruz, José García Pérez (1912 – 1958) que ocupó la parroquia de Ntra. Sra. de Bonanza desde 1936 hasta 1941. Llegó muy joven a nuestro municipio, se trataba de un brillante, elocuente y fogoso orador, “lleno de erudición y amor patrio”. Dadas las circunstancias políticas de la época que le tocó vivir, la forma vehemente con la que defendió sus ideales y credo pudieran parecer inadecuadas para un ministro de la Iglesia. Pero quienes lo trataron directamente, lo recuerdan como un hombre de “buena palabra y dulce sentimiento”.

image

En 1941 fue trasladado a la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en San Cristóbal de La Laguna, donde permaneció hasta su fallecimiento ocurrido en 1958. Allí continuó destacando por sus dotes oratorias que le hicieron uno de los predicadores de más prestigio de la época.

José García Pérez llevó a cabo una amplia y acabada labor de restauración histórica y artística de la parroquia de Santo Domingo que cuenta con preciadas obras del Conde de Belalcazar y de los admirados pintores Mariano de Cossío, Antonio González Suárez y Pedro de Guezala. Desde 1973 sus restos reposan en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, y La Laguna tiene una calle con el nombre de “Párroco García Pérez”.

Tras estas notas biográficas de José García Pérez, el gran valedor del Vía Crucis hasta El Calvario en nuestro pueblo, señalamos que en la sesión plenaria del Ayuntamiento de El Paso de 24 de abril de 1937 se presentó una instancia por parte de don José García Pérez, cura párroco de El Paso, “solicitando le sea concedida autorización para colocar trece cruces desde la Iglesia Nueva hasta el Calvario accediendo la Gestora a tal solicitud”.

El Vía Crucis fue colocado, por las calles y caminos hasta El Calvario, en un acto emotivo, al cual asistieron sus donantes portando las cruces. Reseñamos a continuación quiénes fueron las personas donantes —de las cuales citamos algunos datos de su trayectoria vital— y el orden de la colocación de las cruces, que se corresponde con las catorce estaciones del Vía Crucis vivido por Jesucristo en su pasión, muerte y sepultura.

image

I. Fermín Sosa Pino (1852 – 1939). Fue alcalde de El Paso en dos etapas, y juez municipal durante muchos años. Verdadero gestor de la independencia eclesiástica de El Paso. El municipio pasense ha honrado su memoria haciendo que una de sus calles lleve su nombre.

image

II. Juan Pérez Capote (1890 – 1940). Licenciado en Medicina y Cirugía. Se dedicó a la Medicina rural en su pueblo y desempeñó el cargo de inspector médico municipal. Su pueblo le tiene dedicada una calle.

image

III. Miguel Jurado Serrano (1890 – 1983). Natural de La Rambla (Córdoba). Se estableció en nuestro municipio como farmacéutico a comienzo de los años veinte del pasado siglo. Llegó a desempeñar la alcaldía de El Paso. Fue nombrado hijo adoptivo de nuestro pueblo. Se le concedió la Cruz de Caballero de la Orden del Mérito Civil, junto al alcalde Manuel Fermín Sosa Taño y los concejales Pedro Capote Lorenzo y Juan A. Fernández Fernández, por su intervención en el Comité Local de Unión Patriótica en el periodo de 1927 a 1930.

image

IV. Antonio Pino Pérez (1904 – 1970). Odontólogo. Alcalde de El Paso en varios periodos. Se distinguió como orador vibrante y gran poeta. Cronista oficial de la Ciudad. Fueron notables sus creaciones de los Carros Alegóricos que dieron brillantez a las Fiestas del Sagrado Corazón de Jesús. La Corporación Municipal lo nombró Hijo Predilecto de la Ciudad de El Paso, dedicándosele, con posterioridad, una calle. El 25 de junio de 2014, coincidiendo con la celebración del día del municipio, el Ayuntamiento de El Paso pone a la Biblioteca Municipal el nombre de Antonio Pino Pérez.

image

V. Segundo Capote Pino (1856 – 1949). Propietario de tierras. Perteneciente a una familia de acendradas virtudes cristianas. Una de sus hijas, Blanca Capote Padrón (1902 – 1977), fue la madrina en la ceremonia de bendición e inauguración del nuevo templo parroquial de El Paso en 1934.

image

VI. Carmen Cordovez Hernández. En las inmediaciones a la antigua casa familiar se sitúa la cruz que donara. Hermana de Mela Cordovez, muy recordada en los ámbitos culturales de nuestro pueblo.

image

VII. Antonio Capote Lorenzo (1902 – 1984). Vinculado a la empresa tabaquera de su hermano Pedro.

image

VIII. Pedro Capote Lorenzo (1899 – 1971). Estudió la carrera de Administrador de Correos, pero destacó como empresario e industrial tabaquero de prestigio. Propietario de la empresa Tabacos Capote, que se convirtió en la principal fuente de sostenimiento de las familias de El Paso y único medio de trabajo estable en el pueblo. Sus labores del tabaco fueron premiadas en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, en 1929, donde obtuvo Medalla de Oro.

La participación en la actividad política de su municipio, como ya se ha señalado, hizo que se le concediese la Cruz de Caballero de la Orden del Mérito Civil. Persona de mucho peso en el apartado social y cultural de su pueblo. Presidente–fundador del Club Deportivo Atlético Paso. Entusiasta propulsor de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús en nuestro municipio.

image

IX. Pedro Capote Gutiérrez (1865 – 1951). Patriarca de una arraigada familia pasense. Personalidad representativa de nuestro pueblo que fuera alcalde del mismo. Siempre se hizo necesario su sereno consejo cuando de importantes gestiones para la localidad se tratase. Como reconocimiento a esa gran labor en pro de su pueblo, la plaza de la antigua Iglesia de Ntra. Sra. de Bonanza (Iglesia Vieja) lleva su nombre. (Destacamos, como queda reflejado, que sus hijos Pedro, Antonio y Tomás también fueron donantes de cruces).

image

X. José García Pérez (1912 – 1958) —párroco— o Srta. Albertina Pérez Quintana (1907 – 2010). Albertina fue maestra de la Escuela de niñas de Tacande. Como dato curioso destacamos su longevidad, pues murió a los 103 años de edad.

image

XI. Justo Pérez Hernández. Hasta la fecha no hemos podido recoger notas biográficas del mismo. Deseamos que la divulgación de este pequeño trabajo nos permita recibir alguna información sobre esta persona.

image

image

XII. Calvario. En el interior del oratorio se encuentran las tres cruces, colocadas antes que las ya nombradas, que rememoran la crucifixión de Jesucristo entre los dos malhechores, Dimas y Gestas.

image

XIII. Tomás Capote Lorenzo (1904 – 1964). Profesionalmente desarrolló su labor en la empresa Tabacos Capote. Ocupó la alcaldía de El Paso. Durante su mandato se inauguró el cementerio de San Vicente Ferrer.

image

XIV. Juan Simón Rocha (1907 – 1985). Fue alcalde de El Paso. En el momento de la colocación de las cruces ocupaba ese cargo, presidiendo la Comisión Gestora que regía los destinos del Ayuntamiento de El Paso (junto a él componían la Comisión Gestora municipal, Domingo Hernández Hernández, y Vicente García Sosa).

Las calles donde se ubican las cruces del Vía Crucis son la actual Salvador Miralles Pérez, rotulada desde 1996 con el nombre de quien fuera sacerdote de El Paso (anteriormente se denominaba 13 de septiembre, antigua calle que conducía al cementerio hasta 1939), la calle Norberto Pérez Díaz y la carretera de San Nicolás. Apenas en un kilómetro de trayecto, desde el templo parroquial hasta El Calvario, se encuentran distribuidas, a la vera de las vías, sobre pedestales, muros y alguna hornacina.

Hoy día, el perfil del trazado inicial del Vía Crucis puede estar algo desdibujado por las edificaciones y ampliaciones de los antiguos caminos, principalmente la carretera a San Nicolás que sufrió una importante modificación con el establecimiento de acerado. Algunas de las cruces han sido movidas del sitio original y, otras, por el normal transcurso del tiempo, han tenido que ser remozadas o sustituidas.

Tradicionalmente, el Viernes Santo, al alba, parte desde la iglesia parroquial en procesión a El Calvario la venerada imagen del Cristo crucificado, cantándose en el recorrido el Vía Crucis. Cada una de las estaciones se corresponde con uno de los pasajes vividos por Jesús camino de la cruz.

  • Primera Estación: Jesús es condenado a muerte.
  • Segunda Estación: Jesús carga la cruz.
  • Tercera Estación: Jesús cae por primera vez.
  • Cuarta Estación: Jesús encuentra a su madre María.
  • Quinta Estación: Simón el Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz.
  • Sexta Estación: Verónica limpia el rostro de Jesús.
  • Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez.
  • Octava Estación: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén.
  • Novena Estación: Jesús cae por tercera vez.
  • Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.
  • Undécima Estación: Jesús es clavado en la cruz.
  • Duodécima Estación: Jesús muere en la cruz.
  • Decimotercera Estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en brazos de su madre.
  • Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado.

De esta manera hemos querido aproximarnos un poco más a la historia de ese conjunto de cruces, que conforman el Vía Crucis hasta El Calvario, tan cargado de simbología, presentes en el panorama urbano, como mudos testigos del discurrir del tiempo en nuestra Ciudad, y que cobran protagonismo durante las fechas de Cuaresma y Semana Santa.

Carlos Valentín Lorenzo Hernández

[Col}> Diplomacia y fútbol / Carlos Valentín Lorenzo Hernández

10-03-2022

Carlos Valentín Lorenzo Hernández

DIPLOMACIA Y FÚTBOL

Próximos a la celebración de la efeméride del setenta aniversario de la fundación del Club Deportivo Atlético Paso, repasamos el primer cuadro de jugadores con los que contó el conjunto verdinegro y nos detenemos en la figura de uno de los integrantes de aquella primera plantilla. Se trata de Manuel Cabrera García (1933 – 2010) quien goza de una biografía deportiva y profesional muy llamativa.

clip_image002Natural del municipio de Los Llanos de Aridane, es allí donde comenzó a jugar al fútbol en equipos locales, tales como el Aceró y, posteriormente, la Unión Deportiva Aridane. También llegó a pertenecer a la disciplina del Rácing Club San Sebastián, de Santa Cruz de La Palma.

En 1952 Cabrera se incorporó al recién creado equipo del Atlético Paso. En el club pasense permaneció por espacio de dos temporadas, destacando como un defensa lateral de plenas garantías.

Durante la temporada 1953/54 se proclamó campeón insular de liga con el representativo de la “Ciudad de los almendros”. Un equipo entrenado por el tinerfeño Antonio Fuentes Fajardo (1917-1992) quien depositó gran confianza en este jugador poniendo sus ilusiones en que podría tratarse de un futuro jugador de categoría nacional. Estas esperanzas se vieron truncadas al priorizar el futbolista su futuro profesional laboral.

Manuel Cabrera comenzó su carrera en el ámbito de la diplomacia en el año 1954 cuando se trasladó hasta Monrovia, capital de Liberia, en la costa occidental africana.

Ese año se elevó a embajada la categoría de la representación diplomática de España en la República de Liberia, nombrándose como primer embajador a Urbano Feijoo de Sotomayor, Marqués de Santa Ilduara, que desde un año antes ostentaba el cargo de ministro plenipotenciario al frente de la legación española en aquel país.

Manuel Cabrera se integró en la delegación diplomática española en Monrovia y ocupó durante un largo periodo de tiempo el cargo de canciller encargado de asuntos consulares.

En el país africano continuó practicando su deporte preferido, el fútbol. Así, pocos meses después de su llegada a Liberia y, coincidiendo con la escala en el Puerto de Monrovia del buque escuela de la Armada española, el Juan Sebastián de Elcano, en su XXVIII Crucero de Instrucción, se organizó un partido de fútbol entre los jóvenes marineros españoles y un combinado liberiano.

Cabrera se alineó como delantero centro junto a los españoles, y comentaba al respecto: “Supóngase usted, en este ambiente tan extraño, oír desde el centro del campo, con algunos minutos de silencio, nuestro himno nacional de España, entonado por los cadetes del buque escuela”.

Tuvo el honor de ser considerado el mejor jugador blanco que actuaba en el país y cuyo color de piel suponía una atracción durante sus evoluciones por los terrenos de juego en clara contraposición al resto de jugadores de raza negra.

Llegó a defender la camiseta de la selección de Liberia —Liberian Team— en varios encuentros internacionales. Cabe destacar su gran actuación en el partido frente a Sierra Leona, con resultado adverso de 2 a 1.

Cabrera recordaba aquella actuación: “Puse todo mi corazón en el juego y, al finalizar el partido, me sacaron a hombros del Antoinette Tubman Stadium de Monrovia. Ese día lloré como un niño”.

clip_image003

C. D. Atlético Paso. Temporada 1952-53. En pie: 1. Enrique Perucho Rosell (Perucho); 2. Juan Martín Morales (Canarito); 3. Manuel Herrera Expósito (Tatá); 4. Manuel Cabrera García; 5. Pedro Pedrianes Rodríguez (Pedrianes); 6. José Miguel Jurado Pérez (Jurado); 7. Elías Núñez Hernández (Elías) || En cuclillas: 1. Victoriano Miguel Hernández Díaz (Zapatero); 2. Eduardo Rodríguez Torres; 3. José Miguel Pedrianes Rodríguez (Peacho); 4. Tomás Martín Marrero (Zurdo); 5. Alfredo Rodríguez Agüín (Farrique).

A finales de los años cincuenta y principio de la década de los años sesenta del siglo XX muchos países de África subsahariana estrenaban su independencia. El fútbol constituiría un instrumento fundamental para generar un espíritu de unidad nacional.

Estos nuevos países se incorporaron a la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) y de esta manera se intensificaron los encuentros internacionales en la zona. Las nuevas naciones organizaron torneos conmemorativos con el propósito de afianzar los lazos entre los pueblos de África.

El 17 de febrero de 1962, valedero para la copa de oro Kwuame Nkrumah (denominada en honor al padre de la independencia de Ghana y uno de los máximos seguidores de las corrientes del panafricanismo), tuvo lugar el encuentro entre Liberia y Guinea, ganando el primero por 1 – 0.

Con gran satisfacción recibió Manuel Cabrera la convocatoria por parte del presidente de la Soccer and Olympic Games Association de Liberia invitándole a participar en dicho encuentro, en el que finalmente no se alineó “por falta de preparación”.

Respecto al fútbol liberiano que él conoció en aquellos años señalaba: “Aquí en Liberia hay jugadores que dejarían eclipsados a muchos famosos de nuestra patria. Lo más que admiro en ellos es su increíble rapidez y dominio del balón”.

En el año 1971 se produjo el primer cierre de la embajada de España en Liberia. Las relaciones entre ambos países pasaron a depender de la embajada española en Costa de Marfil. Posteriormente se produce su reapertura en 1979 hasta volver a cerrar de manera definitiva en 1990 con motivo de la guerra civil en aquel país.

El 15 de agosto de 1990 Manuel Cabrera y su esposa, Maribel Lorenzo, junto a otros dieciséis españoles, numerosos europeos y otros ciudadanos no comunitarios —hasta un total de sesenta y tres— llegaron como repatriados a la base aérea de Gando (Gran Canaria) a bordo de un Hércules del Ejército del Aire tras abandonar el país, a través de Sierra Leona, después de ocho meses de una intensa y cruenta guerra que ya se había cobrado más de 5.000 víctimas mortales.

El embajador de España en Liberia, Manuel de Luna Aguado (1940-2009), que coordinó la evacuación, calificó la situación vivida como apocalíptica.

clip_image004Las páginas del Diario de Avisos del 26 de agosto de 1990 recogieron una amplia entrevista a Manuel Cabrera sobre la precipitada y accidentada salida de Liberia por la guerra civil en la que se encontraba inmerso el país. El canciller de la embajada española recordaba su amplia estancia en un país maravilloso que se había difuminado en poco más de cien angustiosos días.

Comentaba que: “La guerra de Liberia se reduce a un conflicto tribal. Las cuatro tribus del país luchan enfrentadas en dos bandos. Es un asunto generacional, y sólo se trata de revanchas. Es una guerrilla de odios enfrentados”.

Manuel Cabrera permaneció durante veintiocho años como jefe de la cancillería de la embajada española en Liberia. Trabajó en embajadas españolas en otros países del continente africano, como Ghana o Etiopía.

Sus últimos servicios en una embajada los cumplió en el país centroamericano de Costa Rica. También ejerció durante un tiempo en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid, tras su salida de Liberia en 1990.

clip_image006Manolo Cabrera —así era conocido entre sus amistades—, durante su estancia en las distintas representaciones diplomáticas españolas mantuvo un nexo de unión con el resto del mundo, principalmente con Canarias, a través de su emisora de radioaficionado. Recordamos sus indicativos: EA8AA (España), EL2AA (Liberia), ET2MC (Etiopía) y TI2AAK (Costa Rica).

La República de Liberia, tras superar dos guerras civiles en las que los “señores de la guerra” sembraron el terror y se calcula que murieron unas 200.000 personas, tiene como presidente en la actualidad, y desde 2018, a George Weah (Monrovia, 1966).

Leyenda del fútbol liberiano, primer y único jugador africano distinguido con el galardón del Balón de Oro (1995) que tuvo una destacada trayectoria en grandes clubes del fútbol europeo, como Mónaco, París Saint Germain, Milán, Chelsea…

Ayer ídolo futbolístico, a quien también le tocó vivir de cerca la crueldad de la guerra en su país, hoy presidente de la nación.

La figura de George Weah, como mejor futbolista liberiano de todos los tiempos, nos da pie a recordar que, en los albores del combinado nacional de Liberia, en los ya lejanos años cuando las naciones africanas se asomaban al panorama futbolístico internacional, un palmero, miembro de la embajada española en aquel país vistió la camiseta del Liberian Team.

Nota del Autor

Este pequeño texto que rememora la figura de Manuel Cabrera García es el resultado de la curiosidad e inquietud que me produjo la lectura de una crónica periodística que cayó en mis manos, allá por el año 2007, titulada: “Desde Liberia, un palmero jugador internacional del Liberian Team” publicada en el desaparecido semanario deportivo tinerfeño Aire Libre, de fecha 19 de marzo de 1962.

El artículo lo firmaba Buenaventura Pérez Pérez (1930 – 1997), funcionario en la Embajada de España en Monrovia, capital de la república africana de Liberia. Durante más de 12 años, de 1960 a 1973, colaboró desde la mencionada capital africana con el diario vespertino La Tarde —Sección ‘Desde Liberia’—. También publicó en Aire Libre algunos de sus artículos.

Quiero agradecer a Roberto Perera Díaz —paisano de El Paso y amigo personal de Manolo Cabrera— porque, tras comentarle el curioso hallazgo del citado artículo, me hizo llegar la información del mismo.

Como muestra de gratitud recibí una llamada telefónica de Cabrera, que residía en Santa Cruz de Tenerife, y mantuvimos una entrañable conversación, de la que conservo un grato recuerdo, sobre aspectos de su estancia en Liberia y de sus años de futbolista en el Club Deportivo Atlético Paso.

Manuel Cabrera García falleció en Santa Cruz de Tenerife el 13 de diciembre de 2010, a la edad de 77 años.

Carlos Valentín Lorenzo Hernández

[Col}— Creación del "Colegio Oficial de Nuevas Profesiones Huérfanas" / Juan Antonio Pino Capote

Marzo de 2021

Juan Antonio Pino Capote

Creación del Colegio Oficial de Nuevas Profesiones Huérfanas

Debido a los grandes cambios sociales ocurridos en las últimas décadas, surgen nuevas profesiones no bien filiadas y con diferentes orígenes. La mayoría de sus miembros son bachilleres de nuevo cuño, sin aprobar un montón de asignaturas y que, sin concluir estudios, pasan a formar parte del amplio grupo Ni-Ni (ni estudia ni trabaja).

Luego vienen los del grupo algo más preparado que ya hacen trabajos más dignos, como blogueros, youtubers, raperos, etc. Todos son trabajadores autónomos, y algunos ejercen dos o tres de estas nuevas profesiones. Los de cualquier nivel, que tienen capacidades innatas de buena comunicación, son absorbidos por los partidos políticos y no necesitan colegiación alguna.

Una nueva profesión, importante por el ruido social que arman, es la de los manifesteros. Éstos tienen varias especialidades. En general hay manifesteros de ciudad y manifesteros itinerantes, que van de ciudad en ciudad según requerimientos de los que mandan y pagan.

Hay varias especialidades de manifesteros que pueden ser especialistas en pancartas; megafonistas; toreros de policías; insultadores; buscadores de adoquines, piedras y armas arrojadizas; incendiaros de contenedores, coches y otras propiedades; ladrones disfrazados de inocentes estudiantes; animadores camuflados; gritones que no son profesionales pero que arman mucho ruido cuando concurren a los actos motivados por algún otro tipo de rebeldía o frustración, y que se lo toman como una fiesta de amigotes o algarada juvenil.

Los servicios jurídicos del Colegio se encargarán de hacer las reclamaciones oportunas por abuso de la Policía o la Justicia. Se encargarán de la fianza y defensa, al tiempo que la Tesorería percibirá y repartirá el dinero de los clientes anónimos que promueven los actos, tomando en cuenta que la mayoría de ellos no tiene otra forma de ingresos, aparte de convivir con sus padres.

Entre ellos hay grupos especializados en agitación y violencia que perciben unos honorarios más importantes y que también reciben cursos de formación especial.

[Col}— Diciembre 2020, el domingo de un siglo

A quienquiera que sea el autor de esta para mí excelente reflexión, le hago llegar mi felicitación

~~~

DICIEMBRE 2020

Diciembre es el domingo del año, pero este diciembre parece el domingo de un siglo.

Fue un año largo, pero se nos pasó rápido; fue terrible, pero aprendimos y nos hicimos fuertes; fue de aislamiento, pero estuvimos más cerca que nunca. Tuvimos miedo, angustia, bronca, dolor, incertidumbre. Estuvimos perplejos, incrédulos, asustados, enojados. Lloramos, aplaudimos, gritamos, nos ayudamos.

Enterramos a nuestros muertos sin velorio. Los despedimos en silencio. Crecimos. Aprendimos epidemiología, tecnología y virología. Supimos de anticuerpos, curvas y PCR, y también de Meet, Team, Instagram Live, y Zoom. Nunca nos pasó tanto en tan poco tiempo, y aquí estamos. Somos sobrevivientes de un tiempo que nos estalló en la cara.

Es diciembre y tenemos derecho a emocionarnos, a llorar, a abrazarnos en silencio por tantos abrazos que no nos dimos, a besarnos con el alma, a acariciarnos con las miradas.

Y, ¿sabes?, vamos a celebrar más que nunca, porque ahora sabemos lo que el tiempo vale, lo que significa abrir los ojos cada mañana. Llegamos al final y sólo es el principio, porque nos hemos despertado y por eso no fue un año perdido; si sabemos verlo, habremos ganado más que nunca.

Así que este diciembre tenemos que pensar en algo más importante que los turrones y los arbolitos. Corramos a decirles del amor a los que queremos, salgamos a pedir perdón a los que herimos, miremos alrededor para ayudar a los que se quedaron en el camino. Y no perdamos tiempo, seamos mejores, porque el nuevo mundo nos necesita unidos para seguir avanzando y para amar la vida más que nunca.

GRACIAS, la palabra más linda del año.

Cortesía de Eva Matute.

[Col}— EXPERTOS / Dr. Juan Antonio Pino Capote

Noviembre de 2020

Dr. Juan Antonio Pino Capote

EXPERTOS

Según la definición de la Real Academia Española, experto es lo que se dice de una persona práctica o experimentada en algo.

La Covid-19 lleva ya varios meses preocupándonos y dándonos que pensar tratando de escuchar la voz de los “expertos”. Primera falsedad porque estos mal llamados expertos no existían: no puede haber expertos en algo que es nuevo, así que estos “expertos”, entendidos o “enterados” no se enteran de nada, aunque si podrían tener alguna experiencia de situaciones similares, como la gripe y otras viriasis, en nada parecidas, en cuanto a capacidad de difusión y severidad, con la actual pandemia.

Y aunque aún no existe ni la suficiente experiencia con la enfermedad, pensando que ha habido más errores y fallos que éxitos, algunos ya se permiten especular y difundir consejos más allá de lo científicamente aceptable, sembrando confusión y desconfianza.

Lo único que parece cierto y verdadero, aunque no lo sea al cien por cien, es que la vía de propagación y difusión del virus es la aérea, con puerta de entrada y salida en la nariz y la boca. Si esto es así realmente —aunque se pueda pensar que aún podría existir otra forma inexplicable e inédita de transmisión, dada su alta capacidad de difusión y penetración—, podemos afirmar que el cierre de estas puertas debería acabar con el virus en pocos días. Esto parece lo más cercano a la verdad que conocemos, y es así porque las declaraciones de los auténticos científicos de la microbiología, a los que he oído hablar sobre el tema, coinciden en esto. Y son científicos que están en la élite de la Ciencia, pero no en el candelero de los medios o de los gobiernos.

También están desaparecidos los científicos de la sociología y de la psicología de masas que habrían hecho el diseño de las conductas humanas, o prever la reacción social de determinadas medidas sociales. La pedagogía de masas también es imprescindible.

¿Creeríamos a alguien que afirmara que el virus puede desaparecer en unos pocos días? Yo diría que SÍ. Puesto que el virus no puede vivir más que en nosotros y en algunos pocos animales, si le cerramos las puertas de entrada y salida, la conclusión es evidente. Pero esto es muy difícil de llevar a cabo porque, aún en pleno confinamiento (confino y miento), hay gentes que, con la aquiescencia de todos, han burlado las normas. Y las normas, los confinamientos y demás no bastarán para la liquidación del virus si no existe el convencimiento profundo de la auto confinación, lo cual es difícil en una población individualista y hedonista que sólo cree en lo que le parece conveniente para sí misma. Parece que está claro que los rebrotes vienen de grandes y pequeñas aglomeraciones.

A estas alturas no vamos a reincidir en las manifestaciones del 8-M ni en otras muchas posteriores. Basta con referirse a la época de la desescalada y el efecto antipedagógico y falto del más elemental sentido común de decir que hemos vencido al virus cuando ya estábamos saturados de encierro. Era un respiro para los hospitales y para el gobierno y más aún para todos los ciudadanos que se lo creyeron porque estaban deseosos de que así fuera y se relajaron las barreras con escandalosos ejemplos de aglomeraciones sin mascarillas. Esto es consecuencia de los mensajes equivocados.

Mascarillas reutilizables, fiables, y biodegradables, no sólo sin impuestos sino con una buena subvención y gratuidad para muchos ciudadanos. Éste es un buen mensaje positivo.

No entraremos a recriminar las manifestaciones del 8-M porque ya hay pruebas de que fueron algo nefasto, igual que ha sido nefasta la desescalada y las manifestaciones de triunfo del gobierno.

Se necesita una mayor propaganda, formación sobre buen uso, habilitar formas de trabajo con distanciamiento, y hasta tener en cuenta no bajar las defensas orgánicas; reposo y evitar cualquier estrés. Todos a trabajar con las máximas garantías. La Ciencia, y no los “expertos estampillados” como en la España de la postguerra, deberían formular, junto con los empresarios y trabajadores, normas para que, según el tipo de industria o trabajo, tener las máximas garantías de aislamiento, especialmente los transportes públicos de la masa trabajadora que deben dejar de ser masa para convertirse en unidades de aislamiento.

No soy psicólogo ni siquiera “experto”, pero sí sé que existen abundantes conocimientos verdaderamente efectivos para modificar las conductas, especialmente en lo referente al mercado, junto con la sociología. Hay mucho escrito sobre la conducta de masas. A mi sólo se me ocurre una cosa que no llega a ser una utopía porque se basa en lo poco que hay de evidencia científica en cuanto a los test, y con tantos falsos negativos y positivos, para las vacunas sólo hay aproximaciones lógicas y coherentes, pero sin el adecuado nivel de evidencia científica.

Algo que realmente parece creíble es que la vía de transmisión es la aérea de las gotitas respiratorias por la transmisión oro-nasal entre personas y por las manos que, después de tocar una superficie contaminada, se llevan a la cara, siendo éstas, hasta el momento del conocimiento, las únicas puertas de entrada y salida del virus. No está claro el tiempo que éste puede subsistir en las distintas superficies u objetos, una vez expulsados, pero algunos se permiten negar su existencia totalmente.

Aquí empieza la propuesta no-utópica de la solución global. Según lo dicho, si todo el mundo cierra estas puertas por unos pocos días, el virus dejaría de vivir y la pandemia habría terminado. Todos sabemos que no es tan difícil, con los actuales medios de propaganda llegar a un elevado porcentaje de la población mundial para cumplir estos requisitos. Tómese como ejemplo lo ocurrido en las cárceles españolas, que la OMS ha puesto como ejemplo. El 85% de las cárceles están exentas de virus. Pero ésta es una población ya confinada y fácil de mentalizar cuando se ha repartido información de todo tipo, oral, panfletaria y con pegatinas. En el exterior no se han hecho grades campañas de mentalización e interiorización de todas las medidas de aislamiento. Un buen ejemplo de ello es el video viral, impactante, del joven canario Willy Suárez. No se puede decir más en 59 segundos, porque no hace falta más para conseguir un efecto ejemplarizante. Una llamada a las conciencias individuales.

No sé si en esos misteriosos comités de “expertos” habrá algún psicólogo o sociólogo de masas. Lo más probable es que no, pero el sentido común dice que nunca se insistirá lo bastante en explicar y responsabilizar a todos y cada uno de los ciudadanos de lo importante que es cumplir con este único instrumento razonable que tenemos para vencer al virus. Yo propondría algo así como el DÍA MUNDIAL DEL CORONAVIRUS en que la mayor cantidad de población posible lleve un día de rigor máximo de todas las normas. Creo que estos días mundiales, que se celebran por otras causas, tienen un gran efecto pedagógico, y por ello podría ser mensual, hasta el fin de la pandemia. Al mismo tiempo sería, para los creyentes, una oportunidad para invocar una inmensa oración fundida en un eterno abrazo global, nacional o provincial.