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Cortesía de Fabián Trujillo
Hechos, imágenes o escritos acerca de Canarias, pero no de El Paso, y de autores no pasenses.
06/05/2013
Aquí se presentan diez de las muchas playas de las Islas Afortunadas, y detalles de sus alrededores con énfasis en lo que suele interesar al turismo.
Las islas Canarias cuentan durante todo el año con temperaturas suaves que permiten disfrutar de un paisaje volcánico original y de playas o calas sorprendentes.
Llega el buen tiempo y no podemos dejar de pensar en nuestra escapada perfecta: ir a la playa, una de las aficiones más implantadas en nuestro país.
En nuestro caso, afortunadamente, no tenemos que limitarnos al verano, ya que contamos con las Islas Canarias, donde podemos disfrutar de la playa todo el año. Hay que visitarlas, por lo menos, una vez en la vida.
1.- LA PLAYA DEL INGLÉS. APROVECHAR A FONDO LA GOMERA
La Playa del Inglés está considerada por muchos como la mejor de La Gomera, tanto para sus habitantes como para los turistas. Se encuentra en el municipio de Valle Gran Rey y servirá de base de operaciones para conocer mejor la isla.
Cuando se llega a la playa, algunos se llevan la primera sorpresa ya que, como otras playas Canarias, es de arena negra al ser de origen volcánico. No es muy grande, unos 400 metros de largo.
Está salpicada de rocas y enclavada entre el mar y los acantilados. El lugar es de película. Aquí se puede acceder a pie, aunque hay una parada de guagua (autobús Canario) municipal para las líneas 01, 05, 25, 32, 39, 61, 86 y 90.
Es una playa idílica, pero hay que ser prudentes en el baño porque aquí el Atlántico bate fuerte y hay que tener cuidado con el oleaje. La falta de equipamientos y el escaso terreno propicio para edificar han contribuido a mantener su estado, casi virgen.
También dispone de una amplia zona para practicar el nudismo. La tranquilidad aquí es absoluta.
Avistamiento de delfines y cachalotes
No muy lejos de la Playa del Inglés se encuentra el Puerto de Vueltas, fondeadero de falúas de pescadores y embarcaciones de recreo.
La bondad del clima local permite que casi todas las actividades marinas se mantengan operativas en invierno. Una de ellas es de lo mejor que se puede ver en la vida. Excursiones diarias para el avistamiento de cetáceos (delfines, cachalotes, rorcuales) y tortugas marinas. Es una experiencia que no se puede olvidar fácilmente.
Otra de las excursiones, más larga, conduce hasta el famoso Monumento Natural de Los Órganos. Se trata de un acantilado en el que el magma, al enfriarse, ha dibujado curiosas formas que, desde la distancia, parecen un órgano. Mide 175 metros de altura y sólo puede apreciarse en su totalidad desde el mar.
Por tierra, la ruta más recomendada inicia la subida hacia el interior, pasando por el Mirador del Palmarejo, diseñado por César Manrique.
Desde aquí se puede volver la vista sobre el Barranco de Valle Gran Rey y sus laderas, salpicadas de pequeñas explotaciones agrícolas en forma de terrazas superpuestas. El paisaje resulta muy curioso, especialmente para los niños.
Artesanía y tradición de La Gomera
La ruta pasa por los pueblos de El Cercado, centro de cerámica local, y Chipude, donde seguramente se puede oír el famoso silbo gomero.
El lenguaje silbado característico de La Gomera nació cuando los pobladores prehispánicos tuvieron que aprender a comunicarse salvando las montañas de la isla. Desde hace unos años se ha iniciado un trabajo para protegerlo, y actualmente forma parte del sistema de educación de La Gomera.
Poco después, se llega al Parque Nacional de Garajonay. Creado en 1981, representa todo lo contrario a la aridez volcánica que caracteriza la zona.
Ocupa el macizo del Alto de Garajonay, el más alto de la isla (1.487 metros) y dispone de un microclima propio, marcado por la elevada humedad y la niebla frecuente.
De repente, parece que se ha cambiado de continente. Esto ha hecho que permanezca cubierto de forma permanente por el conocido monte verde Canario: la laurisilva. Árboles y arbustos de origen milenario recuerdan la vegetación que pobló la cuenca mediterránea hace millones de años, antes de los cambios climáticos que afectaron a Europa y África.
Para terminar de conocer La Gomera hay que probar la miel de palma, que se usa tanto para postres como para ambientar cócteles, o el queso fresco hecho con leche de cabra autóctona, una raza prehispánica.
Otra receta tradicional es el potaje de berros, siempre servido en platos de madera, por ejemplo, de sabina.
2.- EL CHARCO AZUL, UNA PISCINA EN EL MAR EN EL HIERRO
El Golfo es el nombre que recibe la costa de la isla de El Hierro, orientada hacia el Atlántico abierto. El Charco Azul se encuentra situado en medio del mismo. Es una playa única porque acoge una fantástica piscina natural formada por el propio oleaje del mar, algo que se puede ver en muy pocos lugares de Europa.
Las dos piscinas naturales que componen el Charco Azul no son las únicas que permiten bañarse sin riesgo alguno en las aguas del Atlántico. Su atractivo es la espectacularidad del paisaje. Una parte de la piscina forma una pequeña cavidad, perfecta para protegerse del sol y del viento, en caso necesario.
El Charco Azul ha sido acondicionado para el visitante. Cuenta con protecciones frente al mar y con escaleras para facilitar el acceso, ya que se tiene que bajar al nivel de mar desde la costa, lo que puede llevar unos 20 minutos.
Es un espacio público, por lo que su uso es totalmente libre y gratuito.
Relax y romanticismo en El Hierro
El estar justo en la mitad del litoral, hay que decidir hacia qué lado se prosigue la visita por El Golfo. Si se opta por el norte, se llega a la cabeza del municipio: La Frontera. Después se puede seguir hacia Las Puntas y visitar el Hotel Punta Grande: un lugar de récord. El Libro Guinness de los récords lo considera el hotel más pequeño del mundo.
Es un lugar curioso porque era un antiguo almacén de aduanas reconvertido en un coqueto establecimiento con apenas cuatro habitaciones y un restaurante.
Parte de la decoración interior proviene de los restos de barcos naufragados o abandonados. Las habitaciones no tienen teléfono ni televisor. Situado sobre el mar, el ruido de las olas rompiendo contra el embarcadero es prácticamente el único sonido que se puede escuchar a cualquier hora. Es ideal para tener unos días de relax total.
Si se escoge la dirección sur, la carretera de Los Llanillos conduce hasta el balneario del Pozo de la Salud, reconocido por las propiedades medicinales de sus aguas, y a Sabinosa, el pueblo más occidental de España.
Sabinosa debe su nombre a las sabinas, pequeños árboles autóctonos retorcidos por la fuerza del viento que llega a El Hierro con toda la furia del Atlántico.
Punta Orchilla, el faro del fin del mundo
La ruta por El Hierro depara una visita a la playa del Verodal, la única de arena rojiza. Su color procede de la tierra vertida en ella durante las obras de una carretera, hace años.
Al estar desprotegida, suele tener un fuerte oleaje, y un cartel avisa del riesgo de desprendimientos. Más adelante, se llega «al fin del mundo»: el faro de Punta Orchilla. Este lugar estuvo considerado, antes del descubrimiento de América, como el final de la tierra conocida.
En el camino al pueblo de La Frontera, se pasa por el santuario de Nuestra Señora de los Reyes, patrona de la isla, y por el Centro de Interpretación del Parque Cultural de El Julán, dedicado a los primeros pobladores de El Hierro, los bimbaches. Paseando por este centro, se puede comprender un poco mejor a los habitantes de las isla.
3.- PLAYA DEL PAPAGAYO, EL EMBRUJO DE LANZAROTE
En el extremo sur de la isla, Playa del Papagayo es quizás la preferida por los lanzaroteños. Son siete kilómetros de calas situadas entre roquedales y peñascos. Después, se puede completar el viaje con una visita a otra maravilla de la naturaleza: el Parque Nacional de Timanfaya.
Las aguas de Playa Papagayo fueron, en su momento, un fondeadero de pescadores. Hoy en día son una irresistible atracción: agua limpia, espacio para poner la toalla sin problemas, y sol garantizado.
Si se quiere andar un poco, es importante aprovechar la marea baja para poder ir de una zona a otra sin demasiadas dificultades.
Puerto Muelas, ya pasada la Punta del Papagayo, cuenta con zona nudista y camping. Los amantes del trekking lo pueden usar como base para las rutas de senderismo en el Monumento Natural de los Ajaches.
De compras en Playa Blanca
Al otro lado de Playa Papagayo, se llega a Playa de las Mujeres, más grande y abierta. Esta zona se encuentra entre Playa Blanca y el Puerto Deportivo Marina Rubicón.
El puerto ofrece una amplia oferta de actividades, como cruceros en catamarán, buceo o subir a un barco-taxi con visión submarina hasta Playa Papagayo. Desde Playa Blanca, se puede llegar cómodamente a Yaiza, capital del municipio. Es un coqueto pueblo de casitas blancas que parecen haber sido ubicadas al azar sobre la superficie volcánica de la isla.
No muy lejos, se puede visitar Los Hervideros, donde las aguas del Atlántico rompen contra la costa de lava basáltica. También en la misma zona se encuentran las Salinas de Janubio, que conservan restos de su antigua actividad. Es todo un espectáculo de la Naturaleza.
En dromedario por el Parque Nacional de Timanfaya
Yaiza es también la puerta de entrada al Parque Nacional de Timanfaya. Este parque es el resultado de una serie de erupciones volcánicas que, entre 1730 y 1824, sepultaron varios pueblos en un mar de lava, e hicieron emigrar a miles de personas.
El paisaje de las Montañas de Fuego recuerda mucho a las imágenes del hombre sobre la Luna. En esta zona, apenas sobreviven algunos animales, como las musarañas, pero uno de ellos es el símbolo de Lanzarote: el lagarto de Haria.
Timanfaya ocupa una cuarta parte de Lanzarote. Se puede visitar a pie o en autobús, pero lo más auténtico es hacerlo en dromedario, desde el Punto de Información de Echadero de los Camellos. Otra alternativa para los que cuenten con unas condiciones físicas aceptables es la ruta que recorre el litoral, entre Playa del Paso y Playa de la Madera.
Es una maravilla. Esta zona, de acceso libre, deja el mar a un lado y las montañas de lava al otro. Para regresar, hay que volver por el mismo camino, con lo que es preciso calcular con bastante exactitud el tiempo.
En el mismo parque, en el Islote de Hilario (punto de salida de los autobuses), se encuentra el restaurante El Diablo, otra creación de César Manrique. Está diseñado de tal forma que aprovecha el calor que emana de la tierra para cocinar platos típicos de Lanzarote. El resultado es una cocina puramente volcánica. Visitarlo es imprescindible; sus vistas y su diseño son impresionantes.
4.- MASPALOMAS, LA GRAN DUNA DE LAS PALMAS
La playa de Maspalomas parece una porción del Sáhara que haya cruzado el Atlántico hasta la isla de Las Palmas. Es una visión espectacular. Esta zona, con dunas de arena que rompen en el horizonte, es uno de los destinos turísticos con más fama de Canarias. Todo está pensado para disfrutar del sol, del relax y del ocio en cualquier época del año.
Muy cerca de estas dunas se encuentra la playa: una extensión de casi tres kilómetros de arena blanca y fina. A pesar de enfrentarse al Atlántico sin obstáculos naturales, sus aguas son tranquilas y permiten el baño durante todo el año.
Su extensión y la cercanía a otras playas, como las del Inglés o Meloneras, situadas al otro lado del faro de Maspalomas, multiplican las posibilidades de la estancia.
Excursiones entre dunas y volcanes
La visita puede continuar en la Reserva Natural de las Dunas. Las dunas son móviles, es decir, el viento (los famosos alisios) procedente del mar las sigue empujando y cambiando de sitio, aunque a simple vista no se detecte.
Se puede pasear entre estos gigantes de arena, o atreverse con una expedición a lomos de un camello. Si no hay prisa, se recomienda esperar a la puesta de sol y sacar unas fotografías espectaculares del litoral Canario.
Maspalomas es el punto ideal para realizar excursiones por el interior de Las Palmas y llegar hasta el mirador del Pico de las Nieves, a 1.945 metros de altura, la cumbre de la isla. Al mirador se puede acceder en coche propio o en un 4×4 alquilado, que se adaptará mejor a las pistas forestales.
Habrá que atravesar el Barranco de Fataga y la Caldera de Tirajana, con un espectacular cráter de más de 40 kilómetros de diámetro; toda una visión de tierra de origen volcánico quemada por el sol.
El esfuerzo dará su recompensa al llegar al mirador, ya que permite unas vistas sobre el Roque Nublo, la otra cima de la isla, y el Teide, en la cercana Tenerife.
Si se viaja con niños, se puede visitar Palmitos Park. Este parque, además de tener una gran colección de orquídeas, reúne decenas de animales, entre aves exóticas, rapaces, primates, ualabis, suricatas, etcétera.
Para quienes prefieran remojarse a fondo, muy cerca se encuentra el parque acuático Aqualand Maspalomas.
Maspalomas, zona de ocio y diversión
Por la noche, Maspalomas se transforma. La tranquilidad da paso a restaurantes con música en vivo, locales de cualquier tendencia y nivel, y espectáculos de variedades.
5.- PLAYA BLANCA, ZONA SURFERA DE FUERTEVENTURA
Se trata de la playa más famosa de Fuerteventura, y es el lugar que escogen muchos de sus habitantes para disfrutar del mar y del sol. Pero, sobre todo, les encantará a los surferos.
Sus condiciones meteorológicas —sopla bastante viento— hacen de ella un lugar ideal para la práctica de deportes acuáticos, como el windsurf.
Esta zona también es famosa porque contó entre sus habitantes con un ilustre escritor español: don Miguel de Unamuno.
Playa Blanca no es la única que pertenece al municipio de Puerto del Rosario. Hay otras playas, como El Matorral, Puerto Lajas o Los Molinos, que también disponen de todos los servicios necesarios.
Sin embargo, Playa Blanca, que mide 875 metros de longitud, es la más frecuentada por los habitantes de la capital. Aquí se puede llegar cómodamente, incluso en guagua, con lo que se ahorra el alquiler de un coche. Una vez en la playa, es fácil acostumbrarse a su arena.
Al estar en una zona abierta al Atlántico, sin barreras de por medio, es muy frecuente que los vientos levanten oleaje. Es precisamente este viento el que, en temporada, sobre todo en invierno, hace las delicias de los aficionados a deportes como el surf, el windsurf o el kitesurf.
Si no se ha probado antes alguna de estas actividades, es una buena ocasión para hacerlo. Escuelas y cursos rápidos de iniciación hay de sobras.
Unamuno, un visitante ilustre
La cercanía con Puerto del Rosario permitirá conocer a fondo la capital de Fuerteventura. Esta ciudad se enorgullece, ante todo, de su bagaje cultural. Puerto del Rosario dispone de un parque escultórico con más de 50 obras que aparecen sorprendentemente en cualquier esquina, plaza o calle.
Una parada cultural obligatoria es la Casa Museo Unamuno. Se trata de un edificio del siglo XIX en el que se encontraba el Hotel Fuerteventura. Aquí vivió el filósofo y escritor, desterrado por orden del dictador Primo de Rivera.
El 12 de marzo de 1924, don Miguel de Unamuno llegó a Puerto de Cabras, nombre oficial de Puerto del Rosario hasta 1956.
En aquella época, Fuerteventura estaba considerada un territorio de ultramar. Después de la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, éste era el destino de los exiliados políticos españoles.
En la Casa Museo se reproduce fielmente, con objetos de su uso personal y textos originales, el ambiente en el que Unamuno pasó una buena temporada. Finalmente, regresó a España en 1930, después de pasar por París.
La Fuerteventura tradicional
De camino al interior, es muy interesante la visita al Mercado Artesanal de Vega de Tetir, que se celebra en esta localidad el segundo domingo de cada mes. En él se encuentra la mejor artesanía local, en muchos casos procedente de oficios rescatados del olvido.
Muy cerca, en Tefía , se halla el Ecomuseo de La Alcogida. Se trata de un conjunto de casas antiguamente ocupadas por los campesinos del pueblo, que acabó perdiendo la mayoría de su población.
Las casas se han rehabilitado siguiendo la tradición de las viviendas de piedra de los majoreros, incluso conservan los nombres de sus antiguos inquilinos: los Cabrera, los Herrera, la señora Herminia, o el señor Donato.
Este museo permite echar la mirada atrás y conocer la curiosa y dura vida rural de la isla en las décadas anteriores a la explosión del turismo.
6.- EL PUERTITO, PUERTA DE ENTRADA A LA ISLA DE LOBOS
El Puertito no es exactamente una playa; en realidad, es un conjunto de pequeñas calas al amparo de un diminuto embarcadero de pescadores que lo hace pintoresco y especial. Al ser un puerto natural protegido por rocas y arrecifes, sus aguas son muy tranquilas.
Uno de los grandes atractivos de El Puertito, además, es que está enmarcado en el Parque Natural de la Isla de Lobos.
La Isla de Lobos toda es un parque natural, y debe su nombre a la población de focas monje, o lobos de mar, que antes recalaba en sus costas pero que ahora, desgraciadamente, ya no existe debido a la acción de los cazadores y pescadores.
Es una zona de gran riqueza ornitológica y cuenta con flores autóctonas, como la siempreviva. Su fondo marino también es reserva natural. Los aficionados al submarinismo podrán disfrutar de una inmersión única.
Es importante tener presente que para moverse entre las playas y la isla de Lobos y Corralejo, en la costa de Fuerteventura, se tiene que hacer en barco. Para ello, existen tres embarcaciones de línea regular que están operativas entre las diez de la mañana y las cinco de la tarde.
Así que se debe confirmar previamente el regreso desde Lobos para no quedarse en la isla, ya que ésta no cuenta con plazas de alojamiento, tan sólo con una pequeña zona de acampada. Para pernoctar en ella hay que pedir previamente un permiso al cabildo (la entidad administrativa de Fuerteventura).
Una visita completa
Si se quiere visitar a fondo la Isla de Lobos, es mejor madrugar. Así, uno se puede bañar temprano en la playa y, posteriormente, dar un paseo por la isla, que no es muy extensa (apenas 4,5 kilómetros cuadrados).
La Caldera, con 120 metros, es el punto más alto de Isla Lobos, y permite una excelente panorámica sobre la isla: una especie de portaaviones rocoso y desértico anclado en el mar.
El camino marcado conduce al faro de Martiño y a la playa de La Concha, que prefieren los amantes de los espacios abiertos. Ésta es la última parada antes de regresar al punto de partida: El Puertito, y el embarcadero de los barcos que devuelven a los visitantes a Corralejo.
Las dunas de Corralejo
Corralejo también dispone de playas muy concurridas, como las de Puerto Remedios, Las Agujas o Punta Prieta. Un poco más lejos, se puede visitar la Reserva Natural de las Dunas, que incluye el cono volcánico de la Montaña Roja. Desde estas playas se tiene una visión perfecta de Isla de Lobos, que ocupa toda la línea del horizonte.
Corralejo pertenece al municipio de La Oliva, que tiene otros lugares de interés si se mira hacia el interior. En la Escuela de Calados de Lajares se puede ver algo único en el mundo: las caladoras tejiendo con mucho cuidado y concentración los manteles artesanales típicos de la isla.
En La Oliva destaca la Casa de los Coroneles: un imponente edificio con forma de fortín levantado en el siglo XVII por la poderosa familia Cabrera Béthencourt, los señores de la isla. Durante muchos años, estuvo considerada la construcción más importante de Fuerteventura.
7.- PLAYA GRANDE, EN EL ANIMADO PUERTO DEL CARMEN
Este puerto de pescadores se ha convertido, con el paso de los años, en una de las zonas turísticas más importantes de Lanzarote. Para muchos viajeros, Puerto del Carmen y sus playas, entre las que destaca Playa Grande, son el primer contacto con la isla.
Ésta es una opción ideal para aquéllos que gusten de disfrutar de unos días de sol y mar, rodeados de servicios y comodidades. Puerto del Carmen se encuentra a apenas diez minutos en coche del aeropuerto de Arrecife, por donde llega prácticamente todo el turismo a Lanzarote.
Playa Grande, como su nombre indica, es la más extensa de Puerto del Carmen. Cuenta con más de seis kilómetros de litoral, apenas salpicado por algunos obstáculos rocosos. Por tanto, aquí no hay ninguna dificultad para encontrar el mejor lugar y aprovechar a fondo las horas de acción del suave y relajante sol invernal.
Al igual que en las playas de Pocillos y Matagorda, la arena de Playa Grande es fina y dorada, algo que por estas zonas no es muy habitual.
Es una playa urbana unida al paseo marítimo, lo que facilita el acceso también en casos de personas con movilidad reducida. En los últimos años, se ha convertido en una de las playas más visitadas de toda la isla.
Una ciudad activa y pensada para la familia
Por la noche, la principal actividad de los visitantes es callejear por el animado Puerto del Carmen y curiosear entre sus tiendas de ropa, artesanía y recuerdos tradicionales canarios.
Esta zona de Lanzarote se caracteriza por potenciar el turismo familiar. Los hoteles y los parques de ocio están pensados para que los niños no se aburran. Una de las atracciones más interesantes es el parque temático Rancho Texas Park, que cuenta con una colección de animales norteamericanos (bisontes, pumas, etc.) y ofrece espectáculos de lazo vaquero o actuaciones de baile country.
Cetáceos en Puerto Calero
Puerto Calero, al sur de Puerto del Carmen, es una zona de turismo de calidad. El edificio del antiguo varadero, en el puerto deportivo, se ha transformado en el Museo de Cetáceos de Canarias.
Es una buena iniciativa para saber más sobre la vida de estos mamíferos desde un enfoque interactivo. Allí se puede hacer lo que nunca dejan en un museo: tocar huesos y dientes, incluso barbas de ballena, oír el sonido de los delfines, y apreciar las reproducciones a tamaño real. Se trata de una visita especialmente recomendable para las familias.
8.- EL CHARCÓN, SABOR A FUERTEVENTURA
Fuerteventura, la primera isla Canaria en superficie de litoral, presume de tener las mejores playas del Atlántico. Un ejemplo es la zona de El Charcón, en El Cotillo, rodeada de un paisaje prácticamente virgen.
El Charcón tiene más de trescientos metros de longitud y es una playa abierta, sin obstáculos. Se encuentra en la población de El Cotillo, que pertenece al municipio de La Oliva, algo alejado de las zonas más concurridas de Fuerteventura.
Al pasear por esta playa, se puede apreciar cómo su fina arena dorada se mezcla con gravilla y piedra.
El viento llega directamente del Atlántico, pero esto no impide que el baño sea relativamente cómodo. Al igual que en el resto de las playas de Fuerteventura, el oleaje es tranquilo.
Una de las actividades preferidas de los turistas es pasear sin prisas por el agua mientras se toma el sol, algo muy relajante e imprescindible.
Los Lagos, un espectáculo de color
La playa de El Charcón se encuentra a apenas veinte metros de la carretera que lleva a El Cotillo, cuyo centro está a unos siete kilómetros.
De camino, se puede parar para visitar el faro de Tostón (en la Punta de la Ballena), que parece una torre que se hayan dejado abandonada en la playa.
La siguiente zona de interés son Los Lagos. Se trata de un trozo de litoral de Fuerteventura que lucha contra la presión urbanística.
Se caracteriza por los arrecifes que contienen el oleaje del Atlántico a escasos metros de la costa. El agua queda mansa en los lagos, lo que permite un baño tranquilo, especialmente para los niños, que disfrutarán como nunca.
La combinación de arena blanca, agua turquesa y rocas volcánicas negras llama poderosamente la atención de los viajeros. Los turistas procedentes del norte de Europa suelen acaparar los mejores sitios por lo que es recomendable madrugar si uno quiere bañarse en ellos.
El Cotillo, centro de vida marinera
El Cotillo es un antiguo puerto natural en el que se encuentran muestras de su vida marinera. Se puede pasear por su puerto y por sus calles, y sentarse a disfrutar con tranquilidad de sitios como el Rincón de las Mentiras. En él todavía se reúnen los pescadores majoreros, nombre que reciben los originales de Fuerteventura.
Otro punto de interés es la torre de Tostón, levantada en 1743.
Es un pequeño castillo de estilo quesero, de forma cilíndrica y achatada. Se construyó para defender la zona de los ataques de los piratas.
En el interior se puede visitar la exposición dedicada a la cultura majorera y el punto de información, que servirá para planificar mejor la visita. Este lugar, sobre todo, es el sitio ideal para observar la puesta de sol.
Un poco más alejada, hacia el interior, se encuentra una pequeña ermita de paredes blancas y curioso nombre: Nuestra Señora del Buen Viaje.
9.- LAS CANTERAS, EL PULSO DE LAS PALMAS
Las Canteras marca como ningún otro lugar la personalidad de Las Palmas, las 24 horas del día, todos los días del año. Por eso es el sitio perfecto para planificar una visita a la ciudad capital de esa isla.
Las Canteras es una playa urbana de grandes dimensiones, en la que todo el mundo, visitantes y locales, puede encontrar su sitio.
Debe buena parte de su encanto a la Barra de las Canteras, unos arrecifes que frenan el oleaje del Atlántico y permiten un baño tranquilo, incluso cuando, tras esta barrera, se observa un mar enrabietado. Cuando la marea baja lo suficiente, se puede acceder a la Barra sin problemas.
En Las Canteras hay zonas muy diferenciadas. Si se quiere un ambiente más relajado y familiar, hay que ir a la Playa Chica. En Peña la Vieja y La Cícer, donde la Barra disminuye, se puede ver cómo decenas de surfistas se lanzan en busca de la ola adecuada para “montarla”.
Para conseguir una foto particular, conviene ir hasta el extremo sur de la playa. La zona de Los Muellitos ofrece una buena panorámica sobre Las Canteras y el vecino Auditorio-Palacio de Congresos Alfredo Kraus, obra de Óscar Tusquets.
Al otro lado de Las Canteras, en La Puntilla, se divisa la escultura Juego del viento, obra de César Manrique.
Una playa con página web propia
Desde Las Canteras es muy fácil acceder a las zonas con mayor animación de Las Palmas. Al caer el sol, se recomienda mezclarse entre los lugareños y pasear por El Confital, situado al norte de la playa. El paisaje que se contempla desde ahí es extraordinario a esas horas.
Otras zonas bulliciosas son el parque de Santa Catalina y el centro histórico de la capital, la Vegueta.
Las Palmas, una ciudad de museos
Las Palmas cuenta con varios museos cuya visita es más que interesante. Uno de ellos es la Casa de Colón, mal llamada así porque el almirante nunca vivió en ella.
Este palacete de estilo gótico-isabelino fue la casa de los gobernadores. En su interior esconde el Patio de Armas y el Patio del Pozo. Por su parte, el Museo Canario recuerda a los antiguos pobladores de las islas.
El Museo Néstor, en la Plaza del Pueblo Canario, está dedicado a la figura de Néstor Martín-Fernández (1887-1938). Fue uno de los grandes pintores simbolistas, y su obra influyó en Salvador Dalí. El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) es un decidido esfuerzo por integrar Canarias en el circuito del arte contemporáneo.
10.- EL ARENAL, LA PLAYA MENOS CONOCIDA DE TENERIFE
Esta playa, de arena negra y poco frecuentada, permite conocer una de las zonas más interesantes del litoral de Tenerife, y acercarse hasta San Cristóbal de La Laguna, una de las trece ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad.
La Playa del Arenal se encuentra entre Punta del Hidalgo y Bajamar, al norte de Tenerife. A esta zona se llega por un pequeño sendero que parte de la carretera, junto al Hotel Neptuno.
A pesar de contar con una estación de guaguas próxima y con un camping, no es una playa masificada.
En invierno, su arena negra sirve de base de operaciones a decenas de amantes del surf, que se benefician del aumento de la fuerza del viento coincidiendo con el fin de la estación más cálida. La convivencia entre bañistas y surfistas es muy buena.
En El Arenal, es aconsejable combinar la estancia con visitas a otras zonas vecinas, como las sorprendentes piscinas intermareales de Puerto Hidalgo y Bajamar. Son barreras levantadas mediante el uso de barandillas y muros que rompen la fuerza del mar y permiten bañarse con tranquilidad.
Entre ambos puntos, se sitúa El Puertito, refugio para las pequeñas barcas de los pescadores de la zona, y el faro de Punta del Hidalgo.
Este faro mide 50 metros de altura, y llama la atención por la originalidad de su diseño: una flecha de hormigón blanco que apunta al cielo. Es uno de los faros más modernos de España, ya que entró en funcionamiento en 1994.
La Laguna, Patrimonio de la Humanidad
Desde El Arenal, se puede emprender el camino hacia San Cristóbal de La Laguna, cabeza del municipio. Es una de las trece ciudades españolas distinguidas como Patrimonio de la Humanidad, lo que la equipara a Santiago de Compostela, Toledo, Córdoba o Salamanca.
Esto da una idea de lo que se puede encontrar allí: una ciudad universitaria y monumental que fue la capital de la isla hasta 1833.
Hacer una enumeración de los edificios remarcables de San Cristóbal de La Laguna es una tarea inútil. Lo mejor es dejarse llevar por un guía oficial en la primera visita para después regresar y perderse. Así se puede conocer mejor la iglesia de la Concepción, el ayuntamiento (en la antigua Casa del Corregidor), el palacio de Nava y Grimón, el Real Santuario del Cristo de La Laguna, el exconvento de San Agustín, o el mercado de San Miguel, que muchos siguen considerando el epicentro de la actividad local.
Un diseño que hizo historia
También hay que fijarse en la insólita distribución en cuadrícula de Villa de Abajo, uno de los dos núcleos en los que se divide la ciudad.
Esta distribución, pionera en los siglos XVI y XVII, pasó posteriormente al Nuevo Mundo y fue adaptada en ciudades como La Habana y Lima.
Pero no todo son guiños al pasado. La Laguna también cuenta con un joven museo dedicado a la divulgación: el Museo de las Ciencias y el Cosmos. Es muy interactivo y está pensado especialmente para “aliviar” a los más jóvenes de tanta referencia histórica. Será una visita ideal para toda la familia, en particular cuando cae la tarde.
Fuente: ABC
03-05-2013
Si algo son las Islas Canarias es heterogéneas. Cada una de las islas del archipiélago Canario tiene un marcado carácter individual.
Foto tomada desde el Roque de los Muchachos hacia el sur de la isla. Bajo el primero y mayor mar de nuebes, La Caldera; bajo el segundo, después de la pequeña cordillera que emerge de las nubes —con Bejenado como punto sobresaliente—, el Paso.
Frente a las grandes islas, más habitadas y más turísticas, La Palma es la alternativa más salvaje e inexplorada del territorio Canario. Aquí la Naturaleza se muestra esplendorosa gracias a la menor y más discreta acción del hombre.
La isla se distingue de las demás por el verdor de sus montes y la abundancia de agua, siendo La Palma la única isla Canaria que tiene arroyos o pequeños ríos, muestra de ello son los manantiales donde existen los únicos arroyos de aguas transparentes.
El Paso. Llano de los Jables
De su paisaje escarpado destaca el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, donde contrastan sus desniveles y barrancos con los bosques de pino canario y múltiples riachuelos y cascadas. Lo rodean elevadas cimas que superan los 2.000 metros.
Nos deslumbran el Roque de los Muchachos, el Pico de la Cruz, el Pico de la Nieve, o la Punta de los Roques. En los miradores de las cumbres entre cedros canarios, retama y tomillo, las vistas son tan extraordinarias que las nubes parecen quedar a los pies del visitante.
El Paso. Foto tomada desde La Cumbrecita, una de las dos entradas naturales a La Caldera. En primer plano, el bosque de El Riachuelo, o Adamancasis, con la Fuente del Pino, y al fondo, la famosa brisa cabalgando sobre la Cumbre Nueva.
El suelo volcánico de La Palma conserva reliquias del Terciario y numerosos endemismos canarios. En los barrancos se encuentran, por ejemplo, la rara violeta de La Palma, la jara y los bejeques, de los que existen varias clases.
La isla conserva importantes vestigios de vegetación, como los bosques de laurisilva del norte: El Cubo de La Galga, y El Canal.
El Paso. Interior de la Caldera de Taburiente
Los Tilos están declarados como reserva de biosfera y protegidos por la Unesco. También el pino Canario puebla gran parte de la isla y, desde hace años, está prohibida su explotación.
La flora endémica de esta isla está compuesta por 70 especies; otras 104 son endemismos canarios y 33 macaronésicos.
La isla conserva importantes vestigios de vegetación, como los bosques de laurisilva del norte: El Cubo de La Galga, y El Canal.
Fuente: 20 Minutos
Cortesía de Leonardo Masina
28-04-13
Carlos M. Padrón
En julio de 2006, a pocas semanas de haber comenzado yo este blog, publiqué el artículo El volcán Cumbre Vieja: trágico pero espectacular (1) en el que narré los detalles de las diferentes etapas de esa erupción —explosión, columna de humo «sólido», lanzamiento explosivo de rocas incandescentes, emanación de polvo, y fluir de la lava— tal y como los viví cuando yo tenía apenas 9 años de edad.
Entonces no se hacían videos ni se tomaban fotos a color; no al menos en La Palma de 1949. Sin embargo, volcán es volcán, y para ilustrar alguna de las etapas por las que el Cumbre Vieja pasó, adjunto un vídeo —cortesía de Mary Carmen Barbuzano— tomado al que fuera el siguiente volcán palmero: el Teneguía, que hizo erupción en 1971.
Se le llamó el «volcán del turismo» porque su cráter, ubicado en el municipio de Fuencaliente, atrajo mucho turismo porque estaba entre la costa y el tramo de la carretera de circunvalación que pasa por ese municipio, y más cerca de ésta que de aquélla, por lo cual desde esa carretera se tenía una vista privilegiada del cráter y de todo lo que en él pasaba.
Para ver/bajar el archivo, clicar AQUÍ y luego en Download. Todo lo que puede verse en este archivo podría ser aplicado al Cumbre Vieja.
(1) NotaCMP.- De forma para mi sorpresiva, y por demás desagradable, este artículo ha cobrado actualidad siete años después de publicado porque alguien entendió que en él ofendí la memoria de un pasense a quien admiro y cuyo nombre ni siquiera mencioné en el tal artículo.
25/04/2013
El gofio Canario, un manjar dietético, natural e integral, presente en muchos platos de la gastronomía de Canarias, da el salto a Japón, donde una empresa familiar lo promociona en sustitución de la harina kinako, elaborada a base de habas tostadas y molidas, y utilizada para hacer dulces.
El empresario José Luis García, propietario de La Molineta, un molino de gofio que su tatarabuelo puso en marcha en Tenerife en 1886, se ha propuesto vender el gofio, un tipo de harina tostada, en los supermercados de Japón, tal y como ya lo hace en Estados Unidos y Alemania.
«Hay muchas posibilidades en Japón, llevamos dos años ya allí», manifiesta José Luis García en una entrevista a Efe, en la que explica que su empresa ha impulsado una página web en cinco idiomas, entre ellos el japonés, en la que se explica qué es el gofio, y se ofrecen varias recetas.
Aunque de primeras la combinación de sushi y gofio en un mismo plato sea difícil de visualizar, este emprendedor asegura que el mercado japonés tiene interés por el producto Canario, que se puede degustar en forma de mousse, magdalenas y helados.
No obstante, en Canarias, de donde es típico, se asocia de forma tradicional a otro tipo de comidas, como el escaldón, compuesto por gofio y cazuela de pescado rociado de mojo; o el frangollo, un postre que mezcla gofio, leche, huevo, canela, limón, pasas y almendras1.
Estos platos, cotidianos en los fogones de las abuelas, dan paso a otros más «universales» que traspasan fronteras y presentan el gofio en los hogares extranjeros como un alimento natural ideal para los desayunos en los meses fríos de invierno.
La Molineta ofrece diferentes tipos de gofio elaborados con distintos tipos de cereales y tuestes: unos enfocados para niños, con tres cereales; otro para jóvenes, que contiene siete cereales; y el tradicional que, en el caso de Tenerife, es el de trigo, y en el de Las Palmas el de maíz.
También hay gofio para diabéticos, que no contiene sal y está más tostado; para las personas que necesitan fibra en su dieta, a base de cebada; y la joya de la corona es el gofio elaborado con garbanzos, con una textura y un aroma exquisitos.
Estas innovaciones se suman a otras, que, aunque menos tienen que ver con seducir los paladares de los clientes, hacen por mejorar la sostenibilidad de la empresa, que intenta eliminar el plástico de los envases, prefiriendo el papel, y lleva a cabo un proyecto con la Universidad de La Laguna para desarrollar un horno tostador que funcione con energías limpias.
El I+D+i y la tradición se dan la mano en este molino de gofio, situado en el centro de La Laguna y donde cada día acuden madres buscando el mejor alimento para sus hijos, deportistas y, en general, personas preocupadas por una alimentación natural.
Así lo asegura el empresario, que cuando tomó las riendas del negocio se propuso dar a conocer el gofio, que también se vende en Estados Unidos, donde se toma en batido frío como la horchata.
«Nuestra filosofía no es vender», continúa José Luis, quien, entre bromas, indica que La Molineta es una microempresa «y no la Coca-Cola», cuyo sentido es crecer en consonancia con las ventas, que dice que han caído con la crisis económica.
Aunque en la calle se diga lo contrario por lo barato que es adquirir este producto, el empresario confiesa que la crisis económica afecta al negocio, que ha visto cómo muchas de las pequeñas ventas a las que surte cierran sus puertas.
Pese a ello, José Luis no pierde el ánimo ni las fuerzas para seguir adelante con su molino de gofio, donde empezó haciendo unas prácticas de verano y donde ahora pasa el mayor tiempo del día atendiendo a sus clientes, saboreando el gofio y pensado en la próxima innovación.
Fuente: La Vanguardia
(1) NotaCMP.
Aunque muchos no conozcamos en profundidad a Agustín de Betancourt y Molina —su nombre completo era Agustín José Pedro del Carmen Domingo de Candelaria de Betancourt y Molina—, y nunca haya tenido él su merecido reconocimiento, fue como un «Leonardo da Vinci» Canario, nacido en el Puerto de la Cruz (Tenerife), en 1758.
(Agustín de Betancourt y Molina)
Fue tan prolífico y genial como el italiano —cada uno a su tiempo, obviamente—, pues entre sus inventos se cuenta,
Creó la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales, fue director General de Correos, Consejero de Hacienda, etc.
(Estatua de Agustín de Betancourt y Molina, en el Puerto de la Cruz, Tenerife)
Como quiso dibujar bien para sus diseños, se presentó en la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, de Sevilla. Allí no fue aprobado, sino que ¡le hicieron Miembro de Honor de la Academia!
Fue gran matemático, ingeniero hidráulico, de minas, de caminos y canales, y dominaba la mecánica.
Unió Madrid con Aranjuez mediante telegrafía eléctrica el año 1797, es decir 47 años antes de que Samuel F. B. Morse lograra enviar sus puntos y rayas por un cable. Lo hizo cuando aún le faltaban 5 años a Alejandro Volta para descubrir la pila de corriente eléctrica, es decir, cuando aún no existía la electricidad que hoy conocemos.
Utilizó impulsos electrostáticos de la descarga de unas botellas de Leyden (antiguos condensadores eléctricos), cargadas con una máquina de Whimshurt, adelantándose casi 200 años a su época.
Los impulsos iban en codificación binaria en octetos, o conjuntos de 8 bits (cómo las computadoras) mediante 8 cables. Pero se adelantó tanto a su época que la electricidad que pudo usar (estática) no era fiable, por lo que se dedicó a perfeccionar la telegrafía óptica tipo Chappé.
Y así, el ingeniero Canario del que hablamos, llamado Don Agustín de Betancourt y Molina, tuvo una idea genial: Utilizó una «T» que giraba por su centro de gravedad con un timón similar al de un barco, con 36 brazos, con lo que podía representar 10 números y 26 letras. Los operadores no necesitaban saber los códigos, porque las letras estaban anotadas en el timón que posicionaba la gran «T» exterior.
El sistema era mucho más sencillo, efectivo y rápido que el de Chappé, funcionó entre Madrid y Cádiz, Madrid y Bayona, Madrid y los Reales Sitios de Aranjuez, El Escorial y Segovia, e incluso el propio Napoleón dijo que quería que en Francia se instalara un telégrafo «como el de Cádiz».
El mismísimo Chappé no lo permitió, porque su propio telégrafo iría al rincón de los olvidos y él era Director General de los Telégrafos franceses.
Godoy, Príncipe de la Paz y afrancesado, denunció a Betancourt por su herejía de decir que también podía enviar la palabra por medio de un cable electrizado, lo cual sonaba a brujería, y Betancourt tuvo que salir a toda prisa de España, pidiendo asilo en la embajada rusa.
A finales de 1807 viajó a San Petersburgo invitado por el Zar Alejandro I de Rusia y permaneció allí durante seis meses. Tras regresar a París para presentar con Lanz el Ensayo, regresó a Rusia donde permaneció hasta su muerte al servicio de Alejandro I.
Medalla, emitida en Rusia, para conmemorar los 250 años del nacimiento de Agustín de Betancourt
Llegó a ser mariscal del ejército ruso, quedó adscrito al Consejo Asesor del Departamento de Vías de Comunicación. Posteriormente fue nombrado Inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros y, en 1819, Director del Departamento de Vías de Comunicación.
A lo largo de los 16 años de su estancia en Rusia alternó la dirección académica del Instituto de Ingenieros con numerosas obras públicas, como
A partir de 1822 comenzó a tener problemas con el Zar y fue sustituido en la dirección del Instituto, quedando relegado hasta su muerte, ocurrida en 1824.
En 2008 se emitió en Rusia un sello (imagen de la derecha) conmemorativo celebrando los 250 años de su nacimiento,
A su muerte, en 1824, comenzó a utilizarse un telégrafo óptico con transmisión binaria de 10 bits que permitía 1.024 signos diferentes.
Fuente: Museo Elder
Rescatado para este blog por Manuel Alberto Gutiérrez
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COMENTARIOS
Roberto
Gracias a los dos, Carlos y Don Manuel A. Gutiérrez, por recordar a este ilustre e insigne canario que no ha recibido todavía el homenaje que se merece.
Aquí, junto a mi casa, en el Instituto Cabrera Pinto, de La Laguna (Tenerife) sí que le hemos honrado con un pequeño acto.
CMP
En respuesta a Manuel A. Gutierrez V..
Sí, amigo Manny, me dijiste eso, pero ocurre que yo no recordaba la existencia de ese ilustre Canario, y menos recordaba haber distribuido algo acerca de su obra. Por tanto, lo tuyo fue para mí un rescate. Gracias d enuevo.
Manuel A. Gutierrez V.
Estimado Carlos, debo recordarte que el rescate mencionado está dentro de un archivo de respaldo titulado “Correos especiales (para mí) enviados por CMP” . Este tiene fecha 07/04/2003. O sea, acaba de cumplir diez años, y es, además de educativo, maravilloso.
Gracias otra vez.
Para ver/bajar el archivo, clicar AQUÍ, y luego en Download.
Un vídeo de Palmeros en el Mundo
Cortesía de Lucy de Armas Padrón