[*Drog}– (Drog)amor, según Ambrose Bierce

Locura temporal que se cura con el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias que le causaron ese desorden.

Anónimo

NotaCMP.- De acuerdo con el primer remedio, y en especial con la calificación de “desorden”, pero no con el segundo, al que creo que habría que añadirle “sin posibilidad de acercamiento por al menos unos 10 años”.

[*Drog}– Mujeres en su salsa

Como corroboración del dicho “La lengua es castigo del cuerpo”, después de haber publicado «Barbería unisex» y ante la cada vez mayor escasez de barberías sólo para hombres —al menos en lugares que me resulten accesibles—, para que me corten el pelo he tenido que caer en una peluquería que, aunque desde afuera parece que fuera sólo para damas, es unisex, y es una mujer la que me ha cortado el pelo.

Me dicen que muchas de las peluquerías que antes eran sólo para damas, son ahora unisex. Vamos bien; mientras no haya peluqueros….

He ido sólo dos veces y, sobre todo al salir de la segunda, cuando tuve que permanecer en el local durante una hora, lo hice impactado al haber palpado en vivo el comportamiento y temas de interés de las aproximadamente quince (15) damas que, promediando las dos visitas, había en el local.

En las barberías, o peluquerías para sólo hombres, las conversaciones, tanto de parroquianos como de barberos, giran en torno a deporte, política o mujeres, y sólo una minoría de clientes piden que les hagan manicure y otras mariqueras; los más piden servicios de apenas unos 20 minutos y se van.

En las de damas, y según me ha dicho la muchacha que me ha cortado el pelo las dos veces, las clientes están en promedio entre hora y media y dos horas. Y los temas —escuchados por mí— son moda, desempeño de féminas en eventos sociales, chismes acerca de otras mujeres, bodas (sin mención del novio), y otros de una frivolidad que espanta. Detalle curioso: no escuché que ninguna hablara de hombres.

Viendo y escuchando todo aquello tuve que preguntarme: ¿Son éstas las mujeres que van a educar a las nuevas generaciones? ¿Qué habría sido de la Humanidad si su desarrollo hubiera estado encomendado desde el comienzo a mujeres que tuvieran el entonces equivalente del comportamiento e intereses de éstas que encontré en la peluquería? Estaríamos aún en la Edad de las Cavernas (pero, eso si, ellas estarían coquetamente decoradas).

Probablemente, sería de gran beneficio social que todo hombre que pensara casarse pudiera ver, sin ser visto, cómo se comporta su novia en una peluquería; escuchar lo que dice, de qué habla, cuáles son las opiniones, intereses, prioridades, etc. que expone ante las clientes y peluqueras. En fin, que pudiera tener una muestra de cómo es su novia cuando, no estando él presente, se reúne con otras mujeres; o sea, cuando ella está en su salsa. Tal vez se lleve una grata sorpresa o un gran desengaño.

Lo que sigue tiene que ver mayormente con las mujeres del tipo que producirían ese desengaño.

En «Travestidas para triunfar« dije que salvo en casos puntuales, casi siempre de caza del varón, las mujeres no se maquillan, trajean, enjoyan, se hacen cirugía estética, etc. para gustar a los hombres sino para ver de deslumbrar y “darle casquillo” a otras mujeres. Por tanto, quienes crean que las mujeres se arreglan para deslumbrar a los hombres están equivocados de cabo a rabo. En reflejo de esto, presencié cómo al ausentarse una de las clientes —ya bien peinada, acicalada, maquillada, etc.; en fin, disfrazada— de inmediato se iniciaba una conversación de crítica hacia ella.

Sus bodas, que para ellas revisten una importancia capital, son SUYAS; es SU evento social. El novio está ahí porque es un accesorio necesario, no porque realmente importe como figura de relevancia.

El Dr. M. Scott Peck, alguien mucho más autorizado que yo, escribió que el drogamor y consiguiente matrimonio “es una trampa de la Naturaleza que busca perpetuar la especie”. Por esto, una vez que llegan los hijos, la mujer se concentra en ellos, en ejercicio del rol de madre —muy pocas veces de madre “biorracional”; las más, de madre “bioanimal”, según ya dije en «El (drog)amor es ciego … y maternal«— para el que fue primordialmente creada, y, a los ojos de su mujer, el marido pasa a tener el rol de proveedor, de alguien a quien la mujer necesita para que la mantenga a ella y, en especial, a sus crías, que, ¡ojo!, son las crías DE ELLA, pues así es como la mujer las ve.

Lo que copio más abajo, extracto del artículo titulado “El Supremo alemán concede devolver los gastos de crianza a un padre engañado que crió tres niños ajenos” y publicado en La Vanguardia (España) el 17/04/08, es una buena muestra de esto.

Ante un cuadro así uno se pregunta hasta cuándo va a durar este estado de cosas en la relación hombre-mujer, y logra entender por qué en los bajos estratos sociales son tantas las mujeres que, tratando de retener al hombre de turno, quedan preñadas de él deliberadamente, aunque se llenen de hijos.

Otro fenómeno al que puede apostarse con altas posibilidades de acertar es el de que la mujer divorciada que consigue nuevo marido, buscará tener un hijo con él, pero sólo uno. No importa que ya ella tenga hijos del marido anterior, de éste necesita uno para ver de “amarrarlo”, para reducir las probabilidades de ser abandonada y verse de nuevo sin un proveedor.

Termino con este PPS (tiene sonido) que enaltece las facetas realmente valiosas de la mujer, ninguna de las cuales está entre las arriba descritas:

17/04/2008

El Supremo alemán concede devolver los gastos de crianza a un padre engañado que crió tres niños ajenos.

Berlín. (EFE).- El Tribunal Supremo Alemán dio hoy la razón a un hombre que exige la devolución de los gastos de crianza de tres llamados «niños cuco», que resultaron no ser sus hijos y que ahora viven con su antigua esposa y el verdadero padre. Los jueces del tribunal con sede en Karlsruhe dictaminaron que el demandante tiene derecho a reclamar del auténtico padre el dinero que lleva invertido desde hace años en los tres hijos que resultaron no ser suyos y cuya manutención se ve obligado a seguir pagando, pese a no ser su verdadero progenitor.

El término «niños cuco» es utilizado en Alemania —en referencia al pájaro que pone sus huevos en nido ajeno— para aquellos menores que son criados por padres engañados por sus esposas y que son fruto de una relación con otros hombres.

La Vanguardia

[*Drog}– ‘Lo que necesitas es amor’, un título engañoso

En Periodista Digital (España) de hoy encontré el artículo que copio más abajo, cuyo contenido me parece casi totalmente correcto pero no su engañoso título.

Veamos. El artículo describe, una vez más, el proceso del drogamor, repitiendo lo que ya sabemos y que he destacado varias veces en esta sección, o sea: que los mecanismos que se ponen en marcha durante el (drog)amoramiento son los mismos que los que actúan cuando una persona se vuelve adicta; que el (drog)amor es una adicción que tiene un tiempo límite y sólo dura entre dos y tres años; y una vez que termina, terminan también con él el placer y la tranquilidad.

Sin embargo eso de que “Lo que necesitas es amor” sugiere que el amor es una panacea, pero no es así.

Aunque el contenido del artículo deja más que claro que el tal “amor” es en realidad drogamor, ese contenido tiene una falla: olvidó mencionar que el drogamor contribuye a fortalecer el sistema inmunológico [de la pareja de drogamorados] siempre y cuando sea correspondido en igual medida por los dos miembros de la pareja, pues, de no ser así, puede llegar a minar hasta extremos graves la salud del que se sienta en desventaja, del miembro que se crea más drogamorado de su pareja que lo que ésta lo está de él.

Carlos M. Padrón

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28.04.08

(PD).- Las reacciones bioquímicas que experimenta el cuerpo de una persona cuando está en fase de enamoramiento ayudan a mejorar el estado de salud y contribuyen a “fortalecer su sistema inmunológico», según explicó el investigador de genética de la Universidad de Barcelona, David Bueno.

El profesor señaló que el enamoramiento es un “conjunto de reacciones bioquímicas y conexiones en el cerebro” que hacen que las personas se sientan en un estado diferente al habitual. Sin embargo, comentó que los síntomas pueden ser distintos dependiendo de la persona.

Aunque el efecto del amor puede variar en cada uno, el proceso químico de enamoramiento siempre es el mismo. “Existe una primera fase de flechazo, en el que el cuerpo humano segrega unas hormonas sexuales denominadas feromonas” que contribuyen a que nos fijemos en alguien. Después, en una segunda fase, se activan las dopaminas “que aseguran la atracción” hacía esa persona.

Bueno comentó que “los mecanismos que se ponen en marcha durante el enamoramiento son los mismos que los que actúan cuando una persona se vuelve adicta” a alguna sustancia. Por lo que sentenció que el amor “es una adicción».

Sin embargo, esta “adicción” tiene un tiempo límite y “solo dura entre dos y tres años». Después de esto “los receptores de estímulos se van saturando y pasan a actuar las hormonas endorfinas que son las causantes, entre otros aspectos, del placer y la tranquilidad».

PD

[*Drog}– Polémico incesto en Australia

El artículo que sigue, publicado en Periodista Digital (PD) el 09/04/08 es de los que pone los pelos de punta. A mí me causa ese efecto por dos motivos;

1. Ante un caso de claro incesto entre padre e hija, del cual han nacido dos hijos, uno con malformaciones, la Justicia impone la condena de un período de tres años durante los cuales no pueden tener relaciones sexuales. Esto es degeneración social que ha alcanzado a la supuesta Justicia

2. A título de justificación —para quien así quiera creerlo—, el padre explica lo ocurrido entre él y su hija porque las emociones pudieron más, porque las emociones mandan, y, “como la gente sin duda sabe, hay momentos en la vida en que las emociones guían el corazón y la cabeza”.

Esta explicación, que no justificación, contiene dos terribles aseveraciones:

• Lo de que “como la gente sin duda sabe”, que apela a lo que mencioné en un artículo sobre este tema: el convencimiento social actual, y la creencia muy extendida, de que el drogamor es bueno y fiable como base para llegar al matrimonio.

• Lo de dar por sentado y aceptable que “hay momentos en la vida en que las emociones guían el corazón y la cabeza”. Cuando en una relación entre hombre y mujer se deja que las emociones guíen la cabeza, estamos ante un claro caso de drogamor, peligroso como todos ellos, y asqueroso especialmente en éste en el que hay involucradas vidas inocentes.

Carlos M. Padrón

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09.04.08

Una mujer australiana de 39 años ha defendido en un programa de televisión la relación que mantiene con su padre, 22 años mayor.

Ella era un bebé de apenas doce meses cuando se separó de su padre. Treinta años después se reencontraron, se enamoraron y tuvieron hijos. Uno murió y otro ha nacido con malformaciones. Han sido condenados a vivir tres años sin mantener relaciones. Ellos piden “respeto y compresión».

En declaraciones al programa “60 Minutes», Jenny Deaves dijo que ella y su padre están en una relación con consentimiento. “Sólo pedimos un poco de respeto y comprensión», añadió.

Jenny tenía 31 años cuando volvió a verse con su padre John Deaves, quien se separó de la madre de ella treinta años antes cuando Jenny era un bebé de apenas doce meses. Poco después del encuentro, Jenny ya había pensado en iniciar una relación sexual con su padre. “Lo miraba como diciendo, vaya, no está tan mal», recordó.

La pareja se presentó en el programa con su pequeña hija de nueve años. La menor es la tercera hija, y en este caso también medio hermana de Jenny.

John Deaves reconoció saber que era ilegal tener relaciones sexuales con su hija, pero que las emociones pudieron más. “Las emociones mandan, como la gente sin duda sabe; hay momentos en la vida en que las emociones guían el corazón y la cabeza“, dijo.

Tanto el padre como la hija fueron hallados culpables en marzo pasado de dos cargos de incesto. El juez impuso una medida de “buena conducta” por un período de tres años y por la que no pueden tener relaciones sexuales, según informó la agencia AFP.

PD

[*Drog}– El (drog)amor es ciego … y maternal

Ésta sí que es una noticia importante: la similitud entre el amor romántico —léase drogamor— y el maternal, pues en ambos se pierde la capacidad de criticar a la pareja (romántico) o a los hijos (maternal).

Entre las muchas madres biológicas que he conocido, muy pocas se han revelado como capaces de ver, y de aceptar que son reales, los defectos de sus hijos, y menos aún el que ellos hayan delinquido.

Por el contrario, al decir de estas madres, sus hijos son lo mejor de lo mejor, y sin rubor lo pregonan a los cuatro vientos. Y cuando oigo que una madre se expresa así, compadezco al hijo, aun sin conocerlo, y me pregunto cuándo podrán las mujeres dejar de reaccionar como madres animales —o “bioanimales” (= madre biológica que en su rol de madre se comporta como una madre animal), y hacerlo como seres racionales —o como madres “biorracionales” (= madre biológica que en su rol de madre se comporta como un ser racional)—, sin dejarse llevar por un instinto de origen animal destinado a proteger a las crías.

¿Dónde queda eso de que somos seres racionales? Hasta los animales usan este instinto mejor que las madres humanas, pues las madres animales protegen como tales a sus crías hasta qué éstas alcanzan cierta edad; luego, si te vi no te conozco. No sería bueno, ni sería racional, que las madres humanas llegaran a ese extremo, pero tampoco que se sitúen en el opuesto, que es donde están las más de ellas.

Tal vez yo sea sensible a esto porque en El Paso, el pueblo en que me crié, se hacían burlas a a espaldas de los padres o madres que vivían en perenne alabanza de sus hijos, o se les enfrentaba cara a cara cuando se negaban a aceptar la evidencia de que sus vástagos habían hecho algo malo. En El Paso de entonces era común que los padres le hicieran notar a sus hijos los malos rasgos de su carácter o conducta, pero no que alabaran los buenos, ya fueran reales o supuestos.

Para complicar la situación, cuando más bioanimal es una madre, peor pareja es, pues la dedicación a su cría —sea una o sean varias— le exige tiempo y atención que, de no ser por la cría, podría dedicar a su relación de pareja. De ahí el origen del “Para la pura relación de pareja, los hijos son un estorbo”. Y tanto más estorbo son cuanto más bioanimal sea su madre.

Dicen que se ha descubierto que existen diferencias entre géneros —¿insólito, verdad?—, y en la lista de tales diferencias está la forma en que hombres y mujeres ven a sus hijos, pues son más las madres bioanimales que los padres bioanimales. De esto se deduce que llegar a la tan cacareada igualdad entre los sexos requiere que las mujeres bajen su nivel de “bioanimalidad”, que es el que les lleva a casi la histeria cuando creen o saben que no podrán ser madres.

Como ya he mencionado antes, el drogamor sí es un sentimiento, pero el amor no, aunque la RAE diga que sí. El drogamor, como muy bien lo define Mara Dierssen —que en su definición se refiere al enamoramiento o drogamor—, es “una adicción química entre dos personas”. Nótese lo de adicción, muy propio de las drogas, y recuérdese lo que éstas pueden hacer a sus adictos.

Y si el amor romántico —o sea, el drogamor— vuelve imbécil a quien lo padece, ¿qué calificativo merece la bioanimal?

Carlos M. Padrón

P.D.: Un chiste que ilustra cómo suele pensar una madre bioanimal:

Dos señoras se encontraron después de un buen tiempo sin verse. Una le preguntó a la otra:

—¿Cómo están tus hijos, Rosa y Francisco?

—Ay, querida, Rosa se casó muy bien. Tiene un esposo maravilloso. Es él quien se levanta de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, prepara el café en la mañana, lava los platos y ayuda en la cocina. Después de todo esto se va a trabajar. Un amor de yerno, gracias a Dios.

—¡Que bien, querida amiga! Y tu hijo Francisco, ¿también se casó?

—También se casó, pero tuvo mala suerte; su matrimonio anda muy mal. Imagínate que él tiene que levantarse de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, hacer el café en la mañana, lavar los platos y ayudar en la cocina. Y después de todo esto, ¡¡¡sale a trabajar para mantener a la perezosa y desgraciada de mi nuera!!!

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24.03.08

(PD).- Las últimas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro sostienen que las personas que están realmente enamoradas pierden la capacidad de criticar a sus parejas, es decir, se vuelven incapaces de ver sus defectos, lo que viene a confirmar aquel popular refrán que asegura que “el amor es ciego».

Al menos esto es lo que sucede en los casos de amor romántico o maternal, en los que se ha detectado que, ante determinados sentimientos, se activan las mismas regiones del cerebro, según ha explicado la neurobióloga Mara Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona.

Lo más curioso del caso, sin embargo, es que, paralelamente a esta estimulación que se produce en las mismas regiones cerebrales, en ambos tipos de amor se “desactiva” la zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de las personas. Se suprime, por tanto, la capacidad de criticar a los seres queridos, una situación que se reproduce tanto en humanos como en animales.

“Cuando nos enamoramos perdemos la capacidad de criticar a nuestra pareja, por lo que puede decirse que, en cierta manera, el amor es ciego», señala Dierssen, que recientemente ha participado en un ciclo sobre Amor, ciencia y sexo organizado por la Obra Social de La Caixa.

Adicción química

Los estudios que desde hace varios años se llevan a cabo en humanos y ratones para conocer el complejo funcionamiento del cerebro están aportando datos tan novedosos como sorprendentes en el siempre estimulante terreno del amor. Estos avances están ayudando, por ejemplo, a responder a preguntas tan básicas, pero también tan enigmáticas y sugestivas, como qué pasa en nuestro interior cuando nos enamoramos, qué sucede en el cerebro o por qué sentimos, o no, deseo sexual.

El diccionario de la Real Academia Española define el amor como “un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser». Para Mara Dierssen, sin embargo, el amor es algo más simple: “Una adicción química entre dos personas».

Dice esta investigadora que cuando existe enamoramiento de verdad se dan, en mayor o en menor medida, una serie de circunstancias comunes, como la atracción física, el apetito sexual o el afecto y el apego duradero. Estos sentimientos desencadenan en nuestro interior un conjunto de alteraciones químicas que generan sustancias como la dopamina, responsable de la sensación de atracción, o la serotonina, implicada en los pensamientos obsesivos.

El análisis de estos aspectos, así como de la actividad cerebral, también ha permitido constatar que el cerebro de hombres y mujeres funciona de manera diferente en cuanto al amor se refiere, y que cuestiones como los diferentes niveles de apetencia sexual tienen una explicación científica. “Se ha descubierto que existen diferencias entre géneros, de manera que el hombre es más sexual, tiene un apetito sexual más constante, mientras que la mujer es más sensitiva», explica Dierssen. Incluso la infidelidad afecta de manera diferente a unas y otras especies.

PD

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01/04/2008

Jesús Sancho

La neurobióloga e investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, Mara Dierssen, participó en una conferencia que trató estos temas y que sirvió para clausurar la Semana Mundial del Cerebro celebrada en la Ciudad Condal. Dierssen ahora desgrana en esta entrevista con todo detalle científico aquel tópico de que el amor es ciego.

La Ciencia se ha lanzado a descubrir los secretos del amor. Las últimas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro han revelado que las personas cuando se enamoran pierden la capacidad de criticar a sus parejas al desactivarse las áreas del cerebro que tienen que ver con las emociones negativas.

-¿Qué es lo que pasa en el interior de nuestro cerebro cuando nos enamoramos?
-Estudios de neuroimagen muestran que en las primeras fases de amor romántico se desactivan las áreas del cerebro que tienen que ver con las emociones negativas. Y eso se podría interpretar como que cuando estamos enamorados nos sentimos más fuertes, capaces de todo, y las emociones positivas imperan, según la antropóloga Helen Fisher o el neurobiólogo Semiz Zeki.

-Entonces, ¿se puede decir que el amor es ciego?
-En cierta manera el hecho de que las áreas que tienen que ver con el juicio crítico social se desactiven proporcionaría una explicación neurológica de que el amor es ciego ya que, cuando valoramos a la persona que queremos, nuestra capacidad de juicio se reduce. Pero todas las fases del enamoramiento no son iguales, y estamos hablando fundamentalmente de una fase relativamente todavía inicial.

-¿Y qué queda de aquello del amor romántico?
-¡Incluso en la literatura el amor romántico tampoco es eterno! De hecho, desde un punto de vista biológico, ese amor romántico requiere una inversión energética muy importante, y nuestro cerebro está construido para poder habituarse a los estímulos. La habituación es un tipo de aprendizaje en el cual la respuesta frente algo novedoso va disminuyendo con el tiempo lo mismo sucede con las personas que conocemos aunque no estemos enamoradas de ellas.

-¿Usted cómo definiría el amor?
-Desde un punto de visto neurobiológico, el amor es una emoción compleja, un sentimiento privado que se acompaña de elementos de pasión, de deseo y de placer, pero que tiene diferentes fases, según la antropóloga Helen Fisher. Y ese enamoramiento romántico y obsesivo daría paso a una emoción más compleja y elaborada que requiere la formación de lazos estables. Para mí el amor también es entrega, dar sin esperar a recibir nada a cambio.

-¿El proceso de enamoramiento entre el hombre y la mujer es el mismo?
-Los trabajos de Fisher indican que el hombre tiende a ser estimulado más por señales visuales y de forma más constante, mientras que la mujer está influida por otro tipo de elementos. Por ejemplo, existen algunos estudios en los que se realizaron encuestas a estudiantes de un entorno universitario y mostraban que las mujeres tenían más preferencia por personas que denotaban capacidad de protección, un aspecto más tierno o una mayor intención de mantener una relación estable e invertir en ella, y no por los que tenían el aspecto musculoso, que típicamente asociamos al concepto de atracción.

-¿Científicamente también me puede explicar cómo se inicia el deseo sexual?
-Aquí hay mucha controversia, y además hay que puntualizar que en el enamoramiento se dan unos condicionantes culturales y sociales importantes. Pero hay dos elementos fundamentales que influyen en la atracción. El primero es visual, los humanos tenemos un cerebro muy visual y te puedes enamorar de una persona que, por ejemplo, sale en una película. Y el otro elemento que influye es el sistema olfatorio, que parece ser que tiene una gran importancia en el deseo sexual y la capacidad de reconocer el atractivo de la persona querida.

-Una de las caras amargas del amor, sobre todo quien la sufre y causa de ruptura de muchas parejas, es la infidelidad. ¿Se puede hablar de una base genética de la infidelidad?
-En cualquier caso si nos hemos de basar en el hecho cultural y en los perfiles conductuales que observamos en la población general, parece que no se puede concluir que somos monógamos por naturaleza porque la tendencia es más bien a la promiscuidad sin que eso quiera decir que no podamos establecer relaciones monógamas y que no haya muchas parejas que lo sean.

-Entonces se puede concluir que somos un poco promiscuos…
-Lo que está claro es que si hubiera por naturaleza una tendencia a la monogamia, no existiría la poligamia. El perfil global de la población sugiere más bien que somos tendentes a la monogamia de forma cultural, aunque tenemos también un componente de promiscuidad. De hecho, algunos investigadores, como Tom Insel, apuntan a que la monogamia no existe, aunque si puede existir una monogamia sucesiva, es decir, que somos monógamos durante un tiempo y luego cambiamos de pareja y somos monógamos durante otro tiempo.

-El cerebro ha sido uno de los órganos más estudiados pero a la vez uno de los más desconocidos. ¿A qué se debe?
-Hemos avanzado mucho en el conocimiento del cerebro, pero todavía no tenemos muy claro el por qué, es decir, cómo se traduce toda esa información en consciencia, abstracción o sentimientos, y cómo pasamos de esos patrones de activación cerebral al proceso mental.

-¿Considera que la Ciencia se puede ocupar de cualquier cuestión o tiene también sus propios límites?
-Todo lo que surge en nuestro cerebro es susceptible de ser estudiado por la neurociencia. Otra cosa es que, por supuesto, existen límites técnicos o derivados del propio interés temático del científico.

La Vanguardia

[*Drog}– ¿Por qué se va el (drog)amor?

Me satisface que una autoridad como Walter Rizo diga algo a lo que yo llegué por lectura, observación y escarmiento en carne propia.

No hay mucho que yo pueda comentar a tan sabias conclusiones, sólo puedo repetir que el drogamor pasa. Rizo dice que dura 6 meses, otros dicen que 18, otros que 48, … pero lo que cuenta es que dura poco; que se acaba. En mi caso, y como ya dije, uno de mis episodios de drogamor resistió incólume 31 meses de separación física, y, de haber sido necesario, yo habría resistido más. Sin embargo otro episodio en el que no hubo separación, lo sufrí por 24 meses, y me tomó casi otros 24 zafarme de él.

Hay que dar gracias a Dios de que el drogamor dure tan poco, a menos que bajo sus efectos alguien decida casarse, en cuyo caso, del desastre que esto supone viene el famoso consejo que tanto enfurece a la mayoría de los jóvenes y a muchos que ya no lo son: “No te cases enamorado”. Sabias palabras.

Rizo distingue entre amor y enamoramiento (drogamor), destaca el componente hormonal que hay en el segundo, y aclara que, al contrario que el drogamor, el amor sí puede durar mucho tiempo, pues se fundamenta en bases distintas a las del drogamor y, por ello, muy raras veces, por no decir que ninguna, va a causar que quien por la vía del genuino amor haya llegado a formalizar una relación se pregunte de pronto “¿Qué estoy haciendo aquí?”, “¿Qué es esto que tengo a mi lado?”.

La afirmación de que todo enamorado es idiota, estúpido o imbécil es ya factor común en los análisis sobre el drogamor, pero a pesar de todo esto y del alerta de voces autorizadas, nuestra sociedad se hace de oídos sordos y sigue alentando el drogamor, considerando que es maravilloso y que constituye la base más sólida, casi una sine qua non, para un matrimonio.

Lamentablemente, nuestro mundo occidental tratará de mantener siempre activo tal aliento porque si de pronto se prohibiera que salieran al mercado los libros, películas y canciones basados en el drogamor y que, de una u otra forma, lo promocionan, la mitad de las empresas quebrarían. Por tanto, parece que el problema deberá ser abordado, y espero que pronto, como de salud pública, algo así como el fumar, el vender bebida a menores de edad, etc.

Carlos M. Padrón

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Respuestas dada por el psicólogo, escritor y conferencista internacional Walter Rizo a dos preguntas sobre el amor y sobre el enamoramiento, al que llamo drogamor.

¿Por qué se va el amor?

Depende de lo que entiendas por ‘amor’. Si entiendes por ‘amor’ solamente la parte emocional, las hormonas alborotadas, etc., a eso lo llamamos enamoramiento, y tiene un ciclo de seis meses y se acaba.

El amor, el que no es enamoramiento, puede durar mucho tiempo porque intervienen variables cognitivas, mentales y culturales. Por eso la gente cuando se casa bajo el estado de ‘embriaguez’ del enamoramiento, después de seis meses dice: “¿Qué estoy haciendo aquí?”, “¿Qué es esto que tengo a mi lado?”.

¿Cómo se comportan un hombre y una mujer cuando realmente se enamoran?

El hombre se ‘estupidiza’, la mujer se vuelve peligrosa.

El hombre se vuelve un idiota, un estúpido, como con un retardado leve. Un gesto bobalicón lo invade, los músculos faciales se aflojan, dice ’sí’ a todo lo de ella, como un cordero. Si tú dudas que está enamorado de ti, es que no está. Cuando a uno lo quieren, uno no duda.

Cuando la mujer se enamora, se vuelve peligrosa, perseguidora, como en la película “Atracción fatal”. Se vuelve demandante, pierde el control, pelea por el hombre que quiere.

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El texto de la entrevista a Walter Rizo lo debo a una cortesía de Manuel Alberto Gutiérrez

[*Drog}– Sobre el drogamor, la pareja, el matrimonio, felicidad …

Abajo copio parte de una entrevista hecha al psicólogo, escritor y conferencista internacional Walter Rizo.

Tal parece que en lo del drogamor a distancia es válido aquello de que no existen enfermedades sino enfermos, pues uno de mis episodios de drogamor resistió incólume 31 meses de separación física, y, de haber sido necesario, tal vez yo habría resistido más. Sin embargo otro, en el que no hubo separación, lo sufrí por 24 meses, y me tomó casi otros 24 zafarme de él.

Tres abogados de Venezuela me dijeron que el 90% de los divorcios por ellos manejados habían sido producto de una decisión de las mujeres de las respectivas parejas en trámites. Tal vez esto sea cierto en la cultura latina, pero volvemos a la misma pregunta: ¿no fueron mujeres quienes educaron a esos hombres que, por lo visto, padecen de “mamitis”?

No comparto la opinión de que el temor a la soledad sea también propio de una cultura; para mí, es personal. Por ejemplo, mi hermano temía tanto a la soledad que hasta se resistía a ir solo a comer en un restaurante, en cambio yo disfruto de la soledad.

Lo de la fidelidad es asunto de voluntad y de autoestima. El cuento de los cuernos es un invento social para ejercitar la burla, pero un invento que no resiste un análisis lógico. Si soy fiel, es más por respeto a mí mismo que a mi pareja, pues sin con ésta tengo, por ejemplo, tres hijos, y mi mujer me es infiel, el problema es de ella, ante sí misma y ante sus hijos; no es mío, pues si no tengo la potestad de controlar la conducta ajena, ¿cómo van a responsabilizarme por ella?

Y sí, se puede amar, con amor de verdad, a más de una persona, pero, como ya estableció Scott Peck, como el amor requiere trabajo, los recursos que tenemos disponibles para eso no alcanzan para mantener muchos amores; pero si se trata de drogamor, se puede estar una vida saltando de uno en otro. Por tanto, ambos requieren de la disciplina si se desea llevar una vida digna y sin hacer daño a otras personas.

Debo destacar, porque ya hablé al respecto en este blog, lo de los ‘puntos’ y lo de la felicidad.

Acerca de los por Rizo llamados ‘puntos’ en que se basa el posible éxito de una pareja, ya había establecido yo cinco:

* CONFIANZA. Fundamentada en los valores morales del otro, como lealtad, fidelidad, honestidad, etc.

* RESPETO. Por lo que el otro es y por cómo maneja su vida; por su prudencia en el hacer, el decir y el callar; por su integridad social, o una misma personalidad ante todos los demás; por cómo reacciona ante situaciones críticas o del día a día; por cómo trata a quienes cree superiores o inferiores. (Incluye lo que Rizo divide entre Admiración y Respeto).

* COMUNICACIÓN. Para exponer los hechos y estados de ánimo importantes para la relación, para alimentar el diálogo sobre intereses comunes y enfoques individuales relevantes, y para conciliar. (Incluye lo que Rizo divide entre Humor-sintonía, y la propia Comunicación). Y,

* VOCACIÓN DE PAREJA. Deseo de compartir una vida en común, y de aceptar, por tanto, las renuncias que ello conlleva. (Punto que, al igual que el de Confianza, echo de menos en la lista de Rizo. Sin embargo, Rizo dedica todo un aparte a la desconfianza).

Y éstos tienen asiento sobre unos cimientos o plataforma común que es también de ‘doble vía’,

* QUÍMICA. Atracción física asociada a esa vocación, a un deseo de pertenencia, de proteger y salvar lo que se tiene. (Es lo que Rizo llama Deseo-atracción).

Como la de todo edificio, la construcción de éste comienza por los cimientos, y se desarrolla y fortalece con la aplicación mutua de la fórmula
que llamo ERA (Espiral de la Reciprocidad Activa): ‘No doy menos de lo que me dan ni acepto menos de lo que doy’, pues amar a quien no te corresponde no te reportará amor sino amargura.

Y también había dicho yo que la felicidad no existe, que sólo existen momentos felices.

El amor se construye día a día —incluyendo la aplicación del ERA— y, por tanto, implica atención y trabajo. No es, como popularmente se cree, un sentimiento; es un acto de voluntad, como dijo el Dr. Scott Peck.

A quienes siguen creyendo en el drogamor como guía segura para formalizar una relación, eso de que el matrimonio no es sólo un problema de amor sino de conveniencia también debe sonarles a blasfemia, pero es una verdad como un templo, porque si llegar al matrimonio por vía del drogamor es una locura, y si el éxito de éste depende de los puntos arriba mencionados, el amor requiere trabajo

Y poca cosa es el paso por este mundo si no se tiene ese “sentido de vida”, ese bregar hacia el mejoramiento espiritual y el desarrollo de talentos naturales. El darse buena vida no es sentido de vida; el vivir para la alternancia social, la ostentación, la frivolidad, etc. no es sentido de vida.

Carlos M. Padrón

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FRAGMENTO DE LA ENTREVISTA A WALTER RIZO

¿Por qué la desconfianza en la pareja y cómo se puede eliminar?

Hay una desconfianza que es fundamentada o lógica si ves a tu pareja desnuda abrazando a otra persona desnuda, pero hay una desconfianza que no depende de los hechos objetivamente sino que es ‘idiosincrática’, muy personal.

Una persona que sienta una desconfianza exagerada puede ser que tenga una historia previa de pérdidas o engaños, o que tenga una enfermedad psicológica; para estos casos hay que buscar ayuda profesional.

Hay una desconfianza más común, que surge de la inseguridad personal, cuando empiezas a pensar: ‘Que bueno que la tengo yo a ella’, en vez de pensar: ‘Qué bueno para ella que me tenga a mí’. Para solucionar eso, hay que elevar la autoestima.
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¿Cómo se mantiene una relación a larga distancia?

Doménico Modugno, un cantante italiano de la época de los ‘60s, tiene una canción que dice que la distancia es como el viento porque apaga los fuegos pequeños pero enciende los grandes. No conozco una relación a distancia que funcione después de determinado tiempo.

Según las estadísticas, después de un año y medio estas relaciones se acaban porque, por puro azar, puedes conocer a alguien más.
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¿Cómo convencer a un hombre en proceso de divorcio de entrar en una nueva relación?

Hay hombres que se quedan toda la vida ‘en proceso’.

En la cultura latina se separan más fácilmente las mujeres que los hombres. Las mujeres son más valientes y no le temen tanto a la soledad como los hombres; al hombre hay que echarlo de la casa.

Los hombres piensan que cuando se separan, se separan de los hijos, la televisión, la esposa, de todo, porque se casan con mujeres que tienen complejo de mamá y los ‘adoptan’. Entonces el hombre no quiere dejar a la mamá-esposa.

Cuando un hombre dice que está ‘en proceso de separarse’, yo le digo a la mujer que está en espera de que tal separación ocurra que deje de comunicarse con él y que le diga con dignidad personal: “El día en que estés disponible para mí y que termines tu ‘proceso’, me llamas. Si yo estoy disponible, bien; y si no, te jodiste. Es un riesgo que vas a correr tu, no yo”.
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¿Por qué ocurre la infidelidad tanto en hombres como mujeres?

Tengo un libro completo sobre esto, ‘Jugando con fuego’. El ser humano tiene dos fuerzas que se oponen: la búsqueda de familia y estabilidad, y la otra, la variabilidad. Los científicos dicen que esta variabilidad —tener muchas parejas— tiene una raíz profunda en el hecho de que el hombre tenía necesidad de desparramar genes, y las mujeres de asegurar la alimentación de sus crías

Puede existir la fidelidad, un autocontrol, pero hay que entender que nos podemos enamorar de dos personas al mismo tiempo.
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¿En verdad se puede amar a dos (o más) personas a la vez, y con la misma intensidad?

Tres sería un suicidio. No conozco un caso, pero mi consultorio está lleno de personas que aman a dos personas. Las ponen a las dos en la balanza y ésta no se mueve. Yo diría que el 90% de la gente tiene un amor oculto debajo de la almohada, un amor que no comenta, un amor imposible, lo que pudo haber sido y no fue, el santuario inconcluso.

No sé si es sano o no, lo que no es sano es sufrir por eso, porque no tiene nada que ver con la infidelidad. Puedes amar a dos, y puedes ser fiel.
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¿Cómo se sabe que la pareja que uno tiene es la adecuada para casarse, y que luego uno no se va a arrepentir?

Hay que tener estos seis puntos:

1. Deseo-atracción
2. Admiración
3. Humor-sintonía
4. Comunicación
5. Sensibilidad por el otro; y,
6. Respeto.

Cuando estas seis cosas se dan, el pronóstico es buenísimo; si una sola de éstas no está, el pronóstico es malo. Algunas personas conviven antes de casarse; a algunas les funciona, a otras no.

Las personas que dudan sobre comprometerse o no, deben saber que cuando uno realmente quiere a alguien no piensa tanto. Cuando uno realmente quiere a alguien, le encanta tener compromisos. Si no, que revise cuáles son sus sentimientos.

¿Qué hacer cuando el sexo es afectado por el tiempo y las deudas?

La única forma de llegar al matrimonio es empezar a ceder en algunas cosas, y llegar a acuerdos sobre lo fundamental. Si al tocar temas álgidos y fundamentales uno no puede ponerse de acuerdo, entonces el matrimonio no va a funcionar. Si la mujer dice que puede vivir sin sexo, y el hombre es un maniático sexual, pues ahí está complicada la cosa. O él se vuelve eunuco, o ella se hace un tratamiento.

¿Cual es el momento para casarse?

Es cuando uno conoce bien a la persona. El matrimonio no es sólo un problema de amor, sino de conveniencia también. Hay que ver si la persona te conviene para muchas otras cosas. Hay que ver si en el balance costo-beneficio la probabilidad de fracaso no es muy alta.

Para eso de casarse yo no confiaría mucho en el amor sino en la razón.

¿Cómo se puede ser feliz eternamente con tu pareja?

La felicidad no existe, es un concepto que crea la mente; existen los momentos de alegría.

Una buena pareja no es la que no pelea, es la que pelea y avanza en cada discusión, pero que no pone en juego, por cualquier estupidez, el telón de fondo, que es el amor. Hay personas que en cada discusión terminan con que se van a separar.

No existe el amor eterno; el amor se construye en el día a día, y por lo menos dura hasta que nos muramos. No creo en las almas gemelas ni en el amor en otras vidas, etc.

¿Que le puede aconsejar a alguien que está soltero?

No hay que darle tanta importancia al matrimonio. En nuestra cultura de Latinoamérica se ve el matrimonio como un bien supremo, por lo que el hombre que no se casa es sospechoso, y la mujer que no se casa es pobrecita. No evalúan, como los europeos o anglosajones, que la soltería puede ser una elección de vida tan válida como cualquiera otra. ¿Quien dijo que casarse es un privilegio?

¿Que le aconsejo a los solteros y solteras? Que se busquen 100 mujeres ó 10 amigos. La mujer que está casada sufre, y las que escogen la soltería deberían estar felices. Tu realización debe estar en el desarrollo personal.

Si la persona se quiere casar y no encuentra a nadie, que revise su sentido de vida, de pronto está fallando. Debería tener un sentido de vida más profundo.

¿A qué conclusión ha llegado después de tantos libros, estudios y consultas privadas?

Si uno no tiene sentido de vida, no tiene nada. Hay que hacer un vuelco a lo espiritual. Pero no como un monje budista, con cara de kung-fu y en la punta de la montaña, sino un sentido de vida de trascendencia.

Yo creo que cuando una persona encuentra el sentido de su vida (su misión fundamental, su vocación, el desarrollo de sus talentos naturales), no cae en las enfermedades del amor

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El texto de la entrevista a Walter Rizo lo debo a una cortesía de Manuel Alberto Gutiérrez

[*Drog}– La antropología y el drogamor

Según la Dra. Helen Fisher, una calificada antropóloga, sus investigaciones con resonancia magnética han mostrado que hay en el cerebro humano tres áreas muy diferenciadas que tienen que ver con,

SEXO. Su misión es perpetuar la especie.
AMOR ROMÁNTICO (o sea, DROGAMOR, y su relación con la Dopamina)
APEGO (Attachment), lo que tiene que ver con una relación a largo plazo, con lo que de verdad es AMOR.

En su exposición, hecha en inglés, la Dra. Fisher deja claro que lo del amor romántico no es una emoción, es un algo aberrante que más tiene que ver con los efectos de la cocaína, o sea, de una droga. Por eso lo llamo DROGAMOR.

Y también dice que estas tres áreas bien diferenciadas explican por qué una persona puede mantener una relación con tres otras personas diferentes, lo que permite entender que un hombre, por ejemplo, pueda querer continuar en lo que para él es un buen matrimonio (Apego), tenga una amante (Sexo), y esté bebiendo los vientos por una mujer a la que cree el sumo de la perfección femenina (Drogamor).

Aquí puede verse a la Dra. Helen Ficher en su conferencia:

http://www.ted.com/index.php/talks/view/id/16

Parece que en esto del drogamor no ando descaminado.