[*Drog}– ‘Lo que necesitas es amor’, un título engañoso

En Periodista Digital (España) de hoy encontré el artículo que copio más abajo, cuyo contenido me parece casi totalmente correcto pero no su engañoso título.

Veamos. El artículo describe, una vez más, el proceso del drogamor, repitiendo lo que ya sabemos y que he destacado varias veces en esta sección, o sea: que los mecanismos que se ponen en marcha durante el (drog)amoramiento son los mismos que los que actúan cuando una persona se vuelve adicta; que el (drog)amor es una adicción que tiene un tiempo límite y sólo dura entre dos y tres años; y una vez que termina, terminan también con él el placer y la tranquilidad.

Sin embargo eso de que “Lo que necesitas es amor” sugiere que el amor es una panacea, pero no es así.

Aunque el contenido del artículo deja más que claro que el tal “amor” es en realidad drogamor, ese contenido tiene una falla: olvidó mencionar que el drogamor contribuye a fortalecer el sistema inmunológico [de la pareja de drogamorados] siempre y cuando sea correspondido en igual medida por los dos miembros de la pareja, pues, de no ser así, puede llegar a minar hasta extremos graves la salud del que se sienta en desventaja, del miembro que se crea más drogamorado de su pareja que lo que ésta lo está de él.

Carlos M. Padrón

***

28.04.08

(PD).- Las reacciones bioquímicas que experimenta el cuerpo de una persona cuando está en fase de enamoramiento ayudan a mejorar el estado de salud y contribuyen a “fortalecer su sistema inmunológico”, según explicó el investigador de genética de la Universidad de Barcelona, David Bueno.

El profesor señaló que el enamoramiento es un “conjunto de reacciones bioquímicas y conexiones en el cerebro” que hacen que las personas se sientan en un estado diferente al habitual. Sin embargo, comentó que los síntomas pueden ser distintos dependiendo de la persona.

Aunque el efecto del amor puede variar en cada uno, el proceso químico de enamoramiento siempre es el mismo. “Existe una primera fase de flechazo, en el que el cuerpo humano segrega unas hormonas sexuales denominadas feromonas” que contribuyen a que nos fijemos en alguien. Después, en una segunda fase, se activan las dopaminas “que aseguran la atracción” hacía esa persona.

Bueno comentó que “los mecanismos que se ponen en marcha durante el enamoramiento son los mismos que los que actúan cuando una persona se vuelve adicta” a alguna sustancia. Por lo que sentenció que el amor “es una adicción”.

Sin embargo, esta “adicción” tiene un tiempo límite y “solo dura entre dos y tres años”. Después de esto “los receptores de estímulos se van saturando y pasan a actuar las hormonas endorfinas que son las causantes, entre otros aspectos, del placer y la tranquilidad”.

PD

Un comentario sobre “[*Drog}– ‘Lo que necesitas es amor’, un título engañoso

  1. Hoy día 21 de Mayo, y de casualidad he encontrado este blog, ya se sabe en internet de una cosa vas a otra y empiezas con la situación de Beirut y terminas leyendo unos comentarios sobre el amor y el drogamor, curioso nombre, también se podía haber bautizado como adictoseróticosemocionales, claro este es muy largo pero podemos utilizar sus siglas y llamarlo el síndrome AEA, puestos a poner nombres o etiquetas, qué más da.

    Bien he leído las 23 páginas que sobre el tema hay escritas, opiniones y versiones, de personas “autorizadas” en la materia, y mira por dónde lo primero que me llama la atención es la ignorancia que todos ellos muestran, y dicen claramente. No sabemos más de un 10% de las funciones cerebrales, pero mira tú por dónde, en ése 10% hemos descubierto el amor, y las funciones “bioquímicas” que lo provocan, qué suerte hemos tenido, los que como a mí nos interesa el tema, tanto social, como puramente personal.

    Leo con horror como se trata el tema de las madres “bioanimales”, por amor de Dios (no soy creyente, pero hay cosas que claman al cielo); en fin una forma disparatada, sexista, y machista de tratar el tema, en general y de las madres en particular.

    Yo soy madre, y me defino como “madre manchega”, no debo ser muy animal porque veo los defectos de mis hijos, pero hay un dicho castellano que dice ” de los tuyos dirás, pero no oirás”; alegremente se culpa a las mujeres de ser bioanimales con sus hijos, cómo se puede ser tan minimalista? Conozco muchas madres que deben ser padres, o tener demasiada tetosterona, por que no se comportan así con sus hijos, que los quieres, claro, cómo no has de querer si para bien o para mal, son tus hijos!! pero también el padre los quiere, y tal vez mi padre sea un padre bioanimal, y mi madre una madre biológica, y si ése es mi caso; cuántos más hay por el mundo?

    Resulta que una ciudadana de a pie, piensa igual que algún que otro experto en el tema, claro que yo el contrato lo reduciría a un año, y no a tres, para tres con derecho a cinco ya están los alquileres. La ley te exige un año de matrimonio para acceder al divorcio, los juristas también tienen muy estudiado el tema del derecho de familia.

    No me apoyo en tal o cual antropólogo/a, biólogo/a, genetistas, y demás fauna letrada, disculpen pero alguien de verdad a visto dónde residen las emociones? si un traficante de almas cualquiera, o un taxidermista me da igual, me abriese en canal desde el occipital hasta el pubis, no encontraría una sola célula, gota, ectoplasma, energía, chispa, como se lo quiera llamar, que no esté absolutamente enamorada, soy una auténtica “yonqui” del amor, de los humanos y de los divinos, de mis hijos, mis maridos, mis novios, ex-amantes, amantes y futuribles, amigos, árboles, niños, ancianos, cielo y tierra. Y yo me pregunto, ¿que hago ahora? Cómo puedo vivir así? Será que en el otro 90% que está sin investigar todavía, hay alguna explicación al respecto? -suspiro de alivio-, eso debe ser.

    Vamos a ver, nos vendieron la idea del amor para toda la vida, y monógamo por supuesto, el matrimonio es una institución romana, que ha llegado hasta nuestros días, y lo que le queda, la procreación ya no es un acto de reproducción de la especie al menos en los humanos (salvo alguna que otra tribu indígena), los animales machos se adornan y engalanan, pelean por la hembra y el apareamiento, en lo primero los humanos hombres tienen mucho que aprender, en lo segundo nada, se les ve venir, son transparentes, viejos o jóvenes, listos o tontos, intelectuales o rudos, todos quieren sexo, y después una madre/mujer/loquesea para no sentirse pobres, necesitan tener propiedades y la mujer no es más que eso, otra propiedad.
    Las mujeres tampoco salen muy bien paradas en este asunto, no quieren tanto sexo como seguridad, dan sexo por migajas de compañía y prestigio social, se venden al bajo precio de la necesidad creada de ser de, de pertenecer a,(…)…

    Termino ya, en mi opinión, el amor es gratis, sin compromiso y sin exigencias, sin posesión, y sin adulterar, libre y generoso.
    Lo otro, con perdón de la expresión, es cogérsela con papel de fumar…
    Raquel Pérez Marugán

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