[*Drog}– Mujeres en su salsa

Como corroboración del dicho “La lengua es castigo del cuerpo”, después de haber publicado Barbería unisexy ante la cada vez mayor escasez de barberías sólo para hombres —al menos en lugares que me resulten accesibles—, para que me corten el pelo he tenido que caer en una peluquería que, aunque desde afuera parece que fuera sólo para damas, es unisex, y es una mujer la que me ha cortado el pelo.

Me dicen que muchas de las peluquerías que antes eran sólo para damas, son ahora unisex. Vamos bien; mientras no haya peluqueros….

He ido sólo dos veces y, sobre todo al salir de la segunda, cuando tuve que permanecer en el local durante una hora, lo hice impactado al haber palpado en vivo el comportamiento y temas de interés de las aproximadamente quince (15) damas que, promediando las dos visitas, había en el local.

En las barberías, o peluquerías para sólo hombres, las conversaciones, tanto de parroquianos como de barberos, giran en torno a deporte, política o mujeres, y sólo una minoría de clientes piden que les hagan manicure y otras mariqueras; los más piden servicios de apenas unos 20 minutos y se van.

En las de damas, y según me ha dicho la muchacha que me ha cortado el pelo las dos veces, las clientes están en promedio entre hora y media y dos horas. Y los temas —escuchados por mí— son moda, desempeño de féminas en eventos sociales, chismes acerca de otras mujeres, bodas (sin mención del novio), y otros de una frivolidad que espanta. Detalle curioso: no escuché que ninguna hablara de hombres.

Viendo y escuchando todo aquello tuve que preguntarme: ¿Son éstas las mujeres que van a educar a las nuevas generaciones? ¿Qué habría sido de la Humanidad si su desarrollo hubiera estado encomendado desde el comienzo a mujeres que tuvieran el entonces equivalente del comportamiento e intereses de éstas que encontré en la peluquería? Estaríamos aún en la Edad de las Cavernas (pero, eso si, ellas estarían coquetamente decoradas).

Probablemente, sería de gran beneficio social que todo hombre que pensara casarse pudiera ver, sin ser visto, cómo se comporta su novia en una peluquería; escuchar lo que dice, de qué habla, cuáles son las opiniones, intereses, prioridades, etc. que expone ante las clientes y peluqueras. En fin, que pudiera tener una muestra de cómo es su novia cuando, no estando él presente, se reúne con otras mujeres; o sea, cuando ella está en su salsa. Tal vez se lleve una grata sorpresa o un gran desengaño.

Lo que sigue tiene que ver mayormente con las mujeres del tipo que producirían ese desengaño.

En Travestidas para triunfar dije que salvo en casos puntuales, casi siempre de caza del varón, las mujeres no se maquillan, trajean, enjoyan, se hacen cirugía estética, etc. para gustar a los hombres sino para ver de deslumbrar y “darle casquillo” a otras mujeres. Por tanto, quienes crean que las mujeres se arreglan para deslumbrar a los hombres están equivocados de cabo a rabo. En reflejo de esto, presencié cómo al ausentarse una de las clientes —ya bien peinada, acicalada, maquillada, etc.; en fin, disfrazada— de inmediato se iniciaba una conversación de crítica hacia ella.

Sus bodas, que para ellas revisten una importancia capital, son SUYAS; es SU evento social. El novio está ahí porque es un accesorio necesario, no porque realmente importe como figura de relevancia.

El Dr. M. Scott Peck, alguien mucho más autorizado que yo, escribió que el drogamor y consiguiente matrimonio “es una trampa de la Naturaleza que busca perpetuar la especie”. Por esto, una vez que llegan los hijos, la mujer se concentra en ellos, en ejercicio del rol de madre —muy pocas veces de madre “biorracional”; las más, de madre “bioanimal”, según ya dije en El (drog)amor es ciego … y maternal— para el que fue primordialmente creada, y, a los ojos de su mujer, el marido pasa a tener el rol de proveedor, de alguien a quien la mujer necesita para que la mantenga a ella y, en especial, a sus crías, que, ¡ojo!, son las crías DE ELLA, pues así es como la mujer las ve.

Lo que copio más abajo, extracto del artículo titulado “El Supremo alemán concede devolver los gastos de crianza a un padre engañado que crió tres niños ajenos” y publicado en La Vanguardia (España) el 17/04/08, es una buena muestra de esto.

Ante un cuadro así uno se pregunta hasta cuándo va a durar este estado de cosas en la relación hombre-mujer, y logra entender por qué en los bajos estratos sociales son tantas las mujeres que, tratando de retener al hombre de turno, quedan preñadas de él deliberadamente, aunque se llenen de hijos.

Otro fenómeno al que puede apostarse con altas posibilidades de acertar es el de que la mujer divorciada que consigue nuevo marido, buscará tener un hijo con él, pero sólo uno. No importa que ya ella tenga hijos del marido anterior, de éste necesita uno para ver de “amarrarlo”, para reducir las probabilidades de ser abandonada y verse de nuevo sin un proveedor.

Termino con este PPS (tiene sonido) que enaltece las facetas realmente valiosas de la mujer, ninguna de las cuales está entre las arriba descritas:

17/04/2008

El Supremo alemán concede devolver los gastos de crianza a un padre engañado que crió tres niños ajenos.

Berlín. (EFE).- El Tribunal Supremo Alemán dio hoy la razón a un hombre que exige la devolución de los gastos de crianza de tres llamados “niños cuco”, que resultaron no ser sus hijos y que ahora viven con su antigua esposa y el verdadero padre. Los jueces del tribunal con sede en Karlsruhe dictaminaron que el demandante tiene derecho a reclamar del auténtico padre el dinero que lleva invertido desde hace años en los tres hijos que resultaron no ser suyos y cuya manutención se ve obligado a seguir pagando, pese a no ser su verdadero progenitor.

El término “niños cuco” es utilizado en Alemania —en referencia al pájaro que pone sus huevos en nido ajeno— para aquellos menores que son criados por padres engañados por sus esposas y que son fruto de una relación con otros hombres.

La Vanguardia

2 comentarios sobre “[*Drog}– Mujeres en su salsa

  1. Como corroboración del dicho “La lengua es castigo del cuerpo”, después de haber publicado “Barbería unisex” y ante la cada vez mayor escasez de barberías sólo para hombres —al menos en lugares que me resulten accesibles—, para que me corten el pelo he tenido que caer en una peluquería que, aunque desde afuera parece que fuera sólo para damas, es unisex, y es una mujer la que me ha cortado el pelo.

    Me dicen que muchas de las peluquerías que antes eran sólo para damas, son ahora unisex. Vamos bien; mientras no haya peluqueros.

    Lo que precede lo he sacado del blog del señor Carlos M. Padrón (España) quien me parece, escribe muy amenamente.

    ***

    Por favor si tienen algun comentario sabroso que ofrecer, se los agradecería para remitirselo (ya lo he fastidiado con los mios, que gentilmente me ha contestado).

  2. No había leído este correo, por falta de tiempo, ya que tengo muchos acumulados, pero si tengo un comentario, tal vez no muy gracioso, pero sí digno de comentar.

    El señor Padrón se equivoca cuando dice que nos arreglamos para lucir a otras mujeres. Me arreglo para MÍ, para sentirme bien conmigo y para lucirme a mí misma, para quererme. Hasta pronto amiga, y de paso lo de los chismes en las peluquerías, en toda España las mujeres se la pasan en chismes, les llena la vida. Creo que otras estamos en otro nivel hace rato.

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