[*Drog}– El (drog)amor es ciego … y maternal

Ésta sí que es una noticia importante: la similitud entre el amor romántico —léase drogamor— y el maternal, pues en ambos se pierde la capacidad de criticar a la pareja (romántico) o a los hijos (maternal).

Entre las muchas madres biológicas que he conocido, muy pocas se han revelado como capaces de ver, y de aceptar que son reales, los defectos de sus hijos, y menos aún el que ellos hayan delinquido.

Por el contrario, al decir de estas madres, sus hijos son lo mejor de lo mejor, y sin rubor lo pregonan a los cuatro vientos. Y cuando oigo que una madre se expresa así, compadezco al hijo, aun sin conocerlo, y me pregunto cuándo podrán las mujeres dejar de reaccionar como madres animales —o “bioanimales” (= madre biológica que en su rol de madre se comporta como una madre animal), y hacerlo como seres racionales —o como madres “biorracionales” (= madre biológica que en su rol de madre se comporta como un ser racional)—, sin dejarse llevar por un instinto de origen animal destinado a proteger a las crías.

¿Dónde queda eso de que somos seres racionales? Hasta los animales usan este instinto mejor que las madres humanas, pues las madres animales protegen como tales a sus crías hasta qué éstas alcanzan cierta edad; luego, si te vi no te conozco. No sería bueno, ni sería racional, que las madres humanas llegaran a ese extremo, pero tampoco que se sitúen en el opuesto, que es donde están las más de ellas.

Tal vez yo sea sensible a esto porque en El Paso, el pueblo en que me crié, se hacían burlas a a espaldas de los padres o madres que vivían en perenne alabanza de sus hijos, o se les enfrentaba cara a cara cuando se negaban a aceptar la evidencia de que sus vástagos habían hecho algo malo. En El Paso de entonces era común que los padres le hicieran notar a sus hijos los malos rasgos de su carácter o conducta, pero no que alabaran los buenos, ya fueran reales o supuestos.

Para complicar la situación, cuando más bioanimal es una madre, peor pareja es, pues la dedicación a su cría —sea una o sean varias— le exige tiempo y atención que, de no ser por la cría, podría dedicar a su relación de pareja. De ahí el origen del “Para la pura relación de pareja, los hijos son un estorbo”. Y tanto más estorbo son cuanto más bioanimal sea su madre.

Dicen que se ha descubierto que existen diferencias entre géneros —¿insólito, verdad?—, y en la lista de tales diferencias está la forma en que hombres y mujeres ven a sus hijos, pues son más las madres bioanimales que los padres bioanimales. De esto se deduce que llegar a la tan cacareada igualdad entre los sexos requiere que las mujeres bajen su nivel de “bioanimalidad”, que es el que les lleva a casi la histeria cuando creen o saben que no podrán ser madres.

Como ya he mencionado antes, el drogamor sí es un sentimiento, pero el amor no, aunque la RAE diga que sí. El drogamor, como muy bien lo define Mara Dierssen —que en su definición se refiere al enamoramiento o drogamor—, es “una adicción química entre dos personas”. Nótese lo de adicción, muy propio de las drogas, y recuérdese lo que éstas pueden hacer a sus adictos.

Y si el amor romántico —o sea, el drogamor— vuelve imbécil a quien lo padece, ¿qué calificativo merece la bioanimal?

Carlos M. Padrón

P.D.: Un chiste que ilustra cómo suele pensar una madre bioanimal:

Dos señoras se encontraron después de un buen tiempo sin verse. Una le preguntó a la otra:

—¿Cómo están tus hijos, Rosa y Francisco?

—Ay, querida, Rosa se casó muy bien. Tiene un esposo maravilloso. Es él quien se levanta de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, prepara el café en la mañana, lava los platos y ayuda en la cocina. Después de todo esto se va a trabajar. Un amor de yerno, gracias a Dios.

—¡Que bien, querida amiga! Y tu hijo Francisco, ¿también se casó?

—También se casó, pero tuvo mala suerte; su matrimonio anda muy mal. Imagínate que él tiene que levantarse de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, hacer el café en la mañana, lavar los platos y ayudar en la cocina. Y después de todo esto, ¡¡¡sale a trabajar para mantener a la perezosa y desgraciada de mi nuera!!!

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24.03.08

(PD).- Las últimas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro sostienen que las personas que están realmente enamoradas pierden la capacidad de criticar a sus parejas, es decir, se vuelven incapaces de ver sus defectos, lo que viene a confirmar aquel popular refrán que asegura que “el amor es ciego».

Al menos esto es lo que sucede en los casos de amor romántico o maternal, en los que se ha detectado que, ante determinados sentimientos, se activan las mismas regiones del cerebro, según ha explicado la neurobióloga Mara Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona.

Lo más curioso del caso, sin embargo, es que, paralelamente a esta estimulación que se produce en las mismas regiones cerebrales, en ambos tipos de amor se “desactiva” la zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de las personas. Se suprime, por tanto, la capacidad de criticar a los seres queridos, una situación que se reproduce tanto en humanos como en animales.

“Cuando nos enamoramos perdemos la capacidad de criticar a nuestra pareja, por lo que puede decirse que, en cierta manera, el amor es ciego», señala Dierssen, que recientemente ha participado en un ciclo sobre Amor, ciencia y sexo organizado por la Obra Social de La Caixa.

Adicción química

Los estudios que desde hace varios años se llevan a cabo en humanos y ratones para conocer el complejo funcionamiento del cerebro están aportando datos tan novedosos como sorprendentes en el siempre estimulante terreno del amor. Estos avances están ayudando, por ejemplo, a responder a preguntas tan básicas, pero también tan enigmáticas y sugestivas, como qué pasa en nuestro interior cuando nos enamoramos, qué sucede en el cerebro o por qué sentimos, o no, deseo sexual.

El diccionario de la Real Academia Española define el amor como “un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser». Para Mara Dierssen, sin embargo, el amor es algo más simple: “Una adicción química entre dos personas».

Dice esta investigadora que cuando existe enamoramiento de verdad se dan, en mayor o en menor medida, una serie de circunstancias comunes, como la atracción física, el apetito sexual o el afecto y el apego duradero. Estos sentimientos desencadenan en nuestro interior un conjunto de alteraciones químicas que generan sustancias como la dopamina, responsable de la sensación de atracción, o la serotonina, implicada en los pensamientos obsesivos.

El análisis de estos aspectos, así como de la actividad cerebral, también ha permitido constatar que el cerebro de hombres y mujeres funciona de manera diferente en cuanto al amor se refiere, y que cuestiones como los diferentes niveles de apetencia sexual tienen una explicación científica. “Se ha descubierto que existen diferencias entre géneros, de manera que el hombre es más sexual, tiene un apetito sexual más constante, mientras que la mujer es más sensitiva», explica Dierssen. Incluso la infidelidad afecta de manera diferente a unas y otras especies.

PD

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01/04/2008

Jesús Sancho

La neurobióloga e investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, Mara Dierssen, participó en una conferencia que trató estos temas y que sirvió para clausurar la Semana Mundial del Cerebro celebrada en la Ciudad Condal. Dierssen ahora desgrana en esta entrevista con todo detalle científico aquel tópico de que el amor es ciego.

La Ciencia se ha lanzado a descubrir los secretos del amor. Las últimas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro han revelado que las personas cuando se enamoran pierden la capacidad de criticar a sus parejas al desactivarse las áreas del cerebro que tienen que ver con las emociones negativas.

-¿Qué es lo que pasa en el interior de nuestro cerebro cuando nos enamoramos?
-Estudios de neuroimagen muestran que en las primeras fases de amor romántico se desactivan las áreas del cerebro que tienen que ver con las emociones negativas. Y eso se podría interpretar como que cuando estamos enamorados nos sentimos más fuertes, capaces de todo, y las emociones positivas imperan, según la antropóloga Helen Fisher o el neurobiólogo Semiz Zeki.

-Entonces, ¿se puede decir que el amor es ciego?
-En cierta manera el hecho de que las áreas que tienen que ver con el juicio crítico social se desactiven proporcionaría una explicación neurológica de que el amor es ciego ya que, cuando valoramos a la persona que queremos, nuestra capacidad de juicio se reduce. Pero todas las fases del enamoramiento no son iguales, y estamos hablando fundamentalmente de una fase relativamente todavía inicial.

-¿Y qué queda de aquello del amor romántico?
-¡Incluso en la literatura el amor romántico tampoco es eterno! De hecho, desde un punto de vista biológico, ese amor romántico requiere una inversión energética muy importante, y nuestro cerebro está construido para poder habituarse a los estímulos. La habituación es un tipo de aprendizaje en el cual la respuesta frente algo novedoso va disminuyendo con el tiempo lo mismo sucede con las personas que conocemos aunque no estemos enamoradas de ellas.

-¿Usted cómo definiría el amor?
-Desde un punto de visto neurobiológico, el amor es una emoción compleja, un sentimiento privado que se acompaña de elementos de pasión, de deseo y de placer, pero que tiene diferentes fases, según la antropóloga Helen Fisher. Y ese enamoramiento romántico y obsesivo daría paso a una emoción más compleja y elaborada que requiere la formación de lazos estables. Para mí el amor también es entrega, dar sin esperar a recibir nada a cambio.

-¿El proceso de enamoramiento entre el hombre y la mujer es el mismo?
-Los trabajos de Fisher indican que el hombre tiende a ser estimulado más por señales visuales y de forma más constante, mientras que la mujer está influida por otro tipo de elementos. Por ejemplo, existen algunos estudios en los que se realizaron encuestas a estudiantes de un entorno universitario y mostraban que las mujeres tenían más preferencia por personas que denotaban capacidad de protección, un aspecto más tierno o una mayor intención de mantener una relación estable e invertir en ella, y no por los que tenían el aspecto musculoso, que típicamente asociamos al concepto de atracción.

-¿Científicamente también me puede explicar cómo se inicia el deseo sexual?
-Aquí hay mucha controversia, y además hay que puntualizar que en el enamoramiento se dan unos condicionantes culturales y sociales importantes. Pero hay dos elementos fundamentales que influyen en la atracción. El primero es visual, los humanos tenemos un cerebro muy visual y te puedes enamorar de una persona que, por ejemplo, sale en una película. Y el otro elemento que influye es el sistema olfatorio, que parece ser que tiene una gran importancia en el deseo sexual y la capacidad de reconocer el atractivo de la persona querida.

-Una de las caras amargas del amor, sobre todo quien la sufre y causa de ruptura de muchas parejas, es la infidelidad. ¿Se puede hablar de una base genética de la infidelidad?
-En cualquier caso si nos hemos de basar en el hecho cultural y en los perfiles conductuales que observamos en la población general, parece que no se puede concluir que somos monógamos por naturaleza porque la tendencia es más bien a la promiscuidad sin que eso quiera decir que no podamos establecer relaciones monógamas y que no haya muchas parejas que lo sean.

-Entonces se puede concluir que somos un poco promiscuos…
-Lo que está claro es que si hubiera por naturaleza una tendencia a la monogamia, no existiría la poligamia. El perfil global de la población sugiere más bien que somos tendentes a la monogamia de forma cultural, aunque tenemos también un componente de promiscuidad. De hecho, algunos investigadores, como Tom Insel, apuntan a que la monogamia no existe, aunque si puede existir una monogamia sucesiva, es decir, que somos monógamos durante un tiempo y luego cambiamos de pareja y somos monógamos durante otro tiempo.

-El cerebro ha sido uno de los órganos más estudiados pero a la vez uno de los más desconocidos. ¿A qué se debe?
-Hemos avanzado mucho en el conocimiento del cerebro, pero todavía no tenemos muy claro el por qué, es decir, cómo se traduce toda esa información en consciencia, abstracción o sentimientos, y cómo pasamos de esos patrones de activación cerebral al proceso mental.

-¿Considera que la Ciencia se puede ocupar de cualquier cuestión o tiene también sus propios límites?
-Todo lo que surge en nuestro cerebro es susceptible de ser estudiado por la neurociencia. Otra cosa es que, por supuesto, existen límites técnicos o derivados del propio interés temático del científico.

La Vanguardia

[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Esta plaza

Ésta es la plaza a la que se refiere el poema que sigue:

Es la llamada del Dr. Santos Abreu, y está en Los Llanos de Aridane, pueblo vecino a El Paso.

En ella se colocó esta placa,

con los versos iniciales del bello poema de Don Antonio Pino Pérez. Un hermoso y más que merecido reconocimiento al poeta.

Carlos M. Padrón

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ESTA PLAZA

A Gabriel Lorenzo Duque,
por motivos ya viejos.

Esta plaza silenciosa,
recogida y expectante,
parece que está dormida
en un ayer inquietante.

Tiene esta plaza una fuente
donde el agua se lamenta,
y unos bancos olvidados
donde ya nadie se sienta.

A unas flores bien cuidadas
le dan unas palmas sombra,
y teniendo tanta historia,
ya ni el recuerdo la nombra.

Casitas bajas, bajitas,
no cierran sus horizontes,
que a través de ellas se admira
subir al cielo los montes,

ayer de ayeres… Pasó
en su piedra consagrada.
¡Reloj de vidas!.. Paró
y está en el tiempo parada.

¡Que nadie turbe su calma
alrededor de la fuente!
Por la piedra levantada
transmite un mensaje, ¡y siente!

Esta plaza silenciosa,
recogida y expectante,
al alma le habla y le cuenta
todo su dolor distante.

[*Opino}– ¡A salvar el punto y coma!

Esto de salvar el punto y coma —tema del artículo que copio abajo— no sólo debería ser tarea de Francia sino también de los demás países de hablas romances, y también de los de habla inglesa.

Cada vez más, lo escrito en EEUU está plagado de guiones, algunos sencillos (-) y otros dobles (–) que, además de ir a veces pegados a las palabras que se supone deben separar, causan confusión al lector, y, en buena lógica, podrían sustituirse por punto y coma, por sólo coma, o por dos puntos.

Ejemplo: “Because I thought this would be a good opportunity to show the other side of backups – TIME”. En el lugar del doble guión deberían ir dos puntos, pues lo que la frase dice es: “Porque pensé que ésta sería una buena oportunidad para mostrar la otra cara de los respaldos: TIEMPO”. Pero si alguien quiere embarcarse en una misión imposible, que trate de explicarle esto a los más de los useños.

Otro más: “… your iPod will remember and let you adjust the playback speed–just like audiobooks purchased from the iTunes Store”. En el lugar del doble guión debería ir una simple coma, pues lo que la frase dice es: “… tu iPod recordará y te permitirá ajustar la velocidad de reproducción, como en los ‘audiobooks’ que se compran en la tienda iTunes”.

Y cada vez más, lo escrito supuestamente en español está plagado de puntos suspensivos en clara prueba de que quien escribe no tiene idea de cómo usar otro signo de puntuación.

Una frase como ésta: “Además, en las calles no había nada que hacer; estaban desiertas”, requiere punto y como ahí donde está porque el ‘estaban desiertas’ no es realmente una continuación sino una explicación de lo anterior, pero cada vez más le ponen un punto y seguido, si es que no una coma o, en el peor de los casos, puntos suspensivos.

Hace algún tiempo, Amando de Miguel escribió que el punto y coma está en vías de desaparición, lo cual es una pena. Pero más pena es que esté en riesgo de desaparecer por simple desconocimiento de su uso, y en su lugar se recurre al antes mencionado guión o a los puntos suspensivos que, por lo visto, son el paño de lágrimas de quienes no saben de signos de puntuación. ni quieren aprender.

Carlos M. Padrón

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3 de abril de 2008

Javier Farje

Para muchos franceses, escribir oraciones largas requiere de una pluma fuente y papel fino.

Francia se ha enfrentado durante su historia a episodios tumultuosos, invasiones y ocupación, reformas y contrarreformas. Francia incorporó a la jerga histórica palabras como “terror” y “resistencia».

Pero hoy, gozando de uno de los períodos de de paz más largos de la historia europea, la tierra de Moliere y Verne se ha visto abrasada por un patriotismo de fuego que va más allá de una contienda cualquiera. Y, como ha ocurrido en otras ocasiones, el enemigo habla inglés.

Se trata de una campaña frontal y unificadora para salvar un elemento sin el cual Francia difícilmente podría sobrevivir como ente cultural. El punto y coma. O el point-virgule.

Signo de identidad

Al parecer, este signo de puntuación, que en el idioma de Shakespeare es una especie de transición de compromiso entre los dos puntos y el punto final, en el francés tiene una identidad propia.

Sin el punto y coma, “En busca del tiempo perdido», de Marcel Proust, por ejemplo, un hincha acérrimo de la voluptuosidad idiomática, sería difícil de leer.

La literatura francesa, sea de ficción o burocrática, usa al punto y coma como una pausa de respiro en oraciones largas, en pensamientos extensos, que son una costumbre en ese idioma.

Pero ese signo de puntuación tan útil y ubicuo, se ha convertido en el francés en una especie idiomática en peligro de extinción.

La brevedad de la redacción anglosajona parece haber invadido los textos más inocuos en Francia, y eso ha molestado a muchos patriotas de la escritura.

“Para escribir oraciones largas, se necesita una pluma fuente exquisita y una buena hoja de papel” dice Claude Duneton al diario Times de Londres, en francés, por supuesto. Las oraciones breves vienen de un estilo anglosajón más directo, esto refleja la edad moderna y la necesidad de la rapidez” concluye.

Campaña

Pero hay quienes se oponen a la prisa en el idioma y culpan al inglés de semejante violación del territorio francés.

“El punto y coma está desapareciendo como los osos. A la gente no le gusta, los escritores le tienen miedo, los diarios ya no lo usan; es un poco triste», dice Sylvie Prioul, coautora de un libro sobre el arte de la puntuación.

Prioul y otros escritores se han embarcado en una campaña para salvar el uso del punto y coma. Y es que, para ellos, las oraciones complejas, la suma de pensamientos que se suceden en un mismo párrafo, tienen en el punto y coma un aliado del entendimiento y la claridad.

La campaña ha recibido un respaldo importante, proveniente del experto Alain Rey, autor del diccionario Robert, uno de los más importantes del francés.

“La puntuación no es ni de izquierda ni de derecha; trasciende la división política. Para mí, es el símbolo de una república que razona de forma correcta», sostiene Rey en rue89.com, una página de internet manejada por periodistas.

El “enemigo inglés», con su brevedad y su forma tan expeditiva de hablar y escribir, ¡no pasará!, parecen decir los activistas del point-virgule.

Incluso se podría formar una coalición de fuerzas, una entente cordiale con el castellano, por ejemplo, que lucha por salvar a la ‘ñ’ del ostracismo en los teclados internacionales.

La cosa la han tomado en serio, y parece que se trata de una guerra larga y truculenta, con una trinchera idiomática que sus defensores quieren convertir en inexpugnable, una escaramuza prolongada sin punto final a la vista.

BBC

[*ElPaso}– Venancio y sus ovejas

14-04-2008

Carlos M. Padrón

El artículo que sigue me hizo recordar que a mediados de los años 50 había en El Paso un hombre —a quien llamaré Venancio; casado y, hasta donde recuerdo, tenía dos hijos— que decía que para él el mejor “polvo” era el echado a una oveja. Y sostenía que cualquier hombre que lo probara le daría la razón.

Venancio tenía varias ovejas que se veían muy bien tratadas. Y tal vez sería sugestión mía, pero después de que tuve el honor de escuchar de su boca tan trascendental declaración —y desde entonces mirar inquisitivamente a su mujer—, yo notaba que sus ovejas también tenían una expresión de extraña satisfacción muy poco frecuente en los especímenes de su género, pues, dando ya muestras, a mis 15 años, de vocación por la psicología, la tal declaración me llevó a escudriñar las expresiones y comportamiento social de todas las ovejas que encontraba yo en el pueblo, y a reparar en detalle en cómo las trataban sus dueños.

Me quedé sin saber si Venancio tenía alguna preferida entre su rebaño ovejuno. Lo que sí sé es que no tenía carnero, pues tal vez los celos se lo impedían.

Cuando en 1974 organicé una excursión a Machu Picchu, hicimos escala, tanto en la ida como en la vuelta, en la ciudad de Cuzco, lugar desde donde partía el tren para Machu Pichu. En una visita al mercado indígena de esa ciudad, uno de los integrantes del grupo se desmayó cuando, a pesar de que habíamos sido advertidos al respecto, un repentino cambio en la dirección del viento nos hizo llegar el “perfume” que despedían las decenas de indias que en ese mercado había.

Según nos explicaron después, como argumento de culpabilidad por no haber hecho caso de la advertencia, ocurre que, según la costumbre del lugar, cada una de las indias adultas lleva puestas, en promedio, unas siete faldas que va acumulando desde niña, pues cuando la exterior se deteriora mucho, se pone otra encima sin sacarse para nada la que, aunque deteriorada y sucia, queda debajo, y así llega al tal promedio, ya que no se quita ninguna ni para remendarla o lavarla. Como, para colmo, no se bañan —la temperatura del lugar no invita precisamente a meterse en el agua— es fácil imaginarse el “aroma” que despiden.

Entonces pude entender otra información que nos dieron: que los indios prefieren tener relaciones sexuales con las llamas que, por supuesto, están más limpias y menos “perfumadas” que sus mujeres. Y en Machu Pichu recordé a Venancio.

Queda claro que la necesidad busca caminos, y que tal vez el búlgaro —cuya pinta habla por si sola— tiene razón al decir que es mucho más rentable el animal que la fémina,… aunque alguien podría pensar que en vez de rentable debió decir fiable, peligrosa, etc.

En fin, como se decía en El Paso, “Cada quien opina de la feria según le fue en ella”.

***

13.04.08

Ya son marido y cabra

Stoil Panayotov, un granjero búgaro desafortunado en el amor y divorciado de su tercera mujer, contrajo matrimonio con una cabra el pasado mes de mayo en el mercado de la ciudad de Plovdiv, en el centro de Bulgaria.

Según relata el tabloide británico The Sun, Panayotov dedició tomar esta decisión, tras su desafortunada historia de matrimonios.

Con su última mujer, María, había convivido durante 9 años; desde entonces, no había conseguido levantar cabeza.

Debido a eso, el pasado marzo y en un mercado de ganado, cambio a la mujer por una cabra llamada “Elena», harto de no tener hijos y de ser infeliz.

El trato se cerró frente a una multitud estupefacta, en la localidad de Plovdiv, en el centro de Bulgaria.

El tipo tiene 54 años e insiste en que “la mujer” dio su visto bueno al acuerdo.

Su razonamiento es que la cabra ha tenido ya tres crías y su esposa no había dado nunca a luz, lo que pone en clara evidencia que es mucho más rentable el animal que la fémina.

Cuesta imaginar lo que hará Stoil, y con quién o con qué optará por casarse, si las cosas no le marchan bien con “Elena».

LD

[*Drog}– ¿Por qué se va el (drog)amor?

Me satisface que una autoridad como Walter Rizo diga algo a lo que yo llegué por lectura, observación y escarmiento en carne propia.

No hay mucho que yo pueda comentar a tan sabias conclusiones, sólo puedo repetir que el drogamor pasa. Rizo dice que dura 6 meses, otros dicen que 18, otros que 48, … pero lo que cuenta es que dura poco; que se acaba. En mi caso, y como ya dije, uno de mis episodios de drogamor resistió incólume 31 meses de separación física, y, de haber sido necesario, yo habría resistido más. Sin embargo otro episodio en el que no hubo separación, lo sufrí por 24 meses, y me tomó casi otros 24 zafarme de él.

Hay que dar gracias a Dios de que el drogamor dure tan poco, a menos que bajo sus efectos alguien decida casarse, en cuyo caso, del desastre que esto supone viene el famoso consejo que tanto enfurece a la mayoría de los jóvenes y a muchos que ya no lo son: “No te cases enamorado”. Sabias palabras.

Rizo distingue entre amor y enamoramiento (drogamor), destaca el componente hormonal que hay en el segundo, y aclara que, al contrario que el drogamor, el amor sí puede durar mucho tiempo, pues se fundamenta en bases distintas a las del drogamor y, por ello, muy raras veces, por no decir que ninguna, va a causar que quien por la vía del genuino amor haya llegado a formalizar una relación se pregunte de pronto “¿Qué estoy haciendo aquí?”, “¿Qué es esto que tengo a mi lado?”.

La afirmación de que todo enamorado es idiota, estúpido o imbécil es ya factor común en los análisis sobre el drogamor, pero a pesar de todo esto y del alerta de voces autorizadas, nuestra sociedad se hace de oídos sordos y sigue alentando el drogamor, considerando que es maravilloso y que constituye la base más sólida, casi una sine qua non, para un matrimonio.

Lamentablemente, nuestro mundo occidental tratará de mantener siempre activo tal aliento porque si de pronto se prohibiera que salieran al mercado los libros, películas y canciones basados en el drogamor y que, de una u otra forma, lo promocionan, la mitad de las empresas quebrarían. Por tanto, parece que el problema deberá ser abordado, y espero que pronto, como de salud pública, algo así como el fumar, el vender bebida a menores de edad, etc.

Carlos M. Padrón

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Respuestas dada por el psicólogo, escritor y conferencista internacional Walter Rizo a dos preguntas sobre el amor y sobre el enamoramiento, al que llamo drogamor.

¿Por qué se va el amor?

Depende de lo que entiendas por ‘amor’. Si entiendes por ‘amor’ solamente la parte emocional, las hormonas alborotadas, etc., a eso lo llamamos enamoramiento, y tiene un ciclo de seis meses y se acaba.

El amor, el que no es enamoramiento, puede durar mucho tiempo porque intervienen variables cognitivas, mentales y culturales. Por eso la gente cuando se casa bajo el estado de ‘embriaguez’ del enamoramiento, después de seis meses dice: “¿Qué estoy haciendo aquí?”, “¿Qué es esto que tengo a mi lado?”.

¿Cómo se comportan un hombre y una mujer cuando realmente se enamoran?

El hombre se ‘estupidiza’, la mujer se vuelve peligrosa.

El hombre se vuelve un idiota, un estúpido, como con un retardado leve. Un gesto bobalicón lo invade, los músculos faciales se aflojan, dice ’sí’ a todo lo de ella, como un cordero. Si tú dudas que está enamorado de ti, es que no está. Cuando a uno lo quieren, uno no duda.

Cuando la mujer se enamora, se vuelve peligrosa, perseguidora, como en la película “Atracción fatal”. Se vuelve demandante, pierde el control, pelea por el hombre que quiere.

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El texto de la entrevista a Walter Rizo lo debo a una cortesía de Manuel Alberto Gutiérrez

[*ElPaso}– Ermita de la Virgen de El Pino, y la bajada trienal – Retazos históricos / José Guillermo Rodríguez Escudero

VIRGEN DE EL PINO (EL PASO) – SU BAJADA TRIENAL, SU PINO Y SU ERMITA

La ermita de la Virgen de El Pino, en el término municipal de El Paso, aún se cobija bajo la sombra de un inmenso pino canariensis, considerado el ejemplar más alto de Canarias y catalogado como uno de los mejores del archipiélago. Para algunos investigadores y estudiosos ha quedado demostrado que según estudios científicos este magnífico árbol ya se encontraba en aquel mismo lugar desde los tiempos de la conquista de la Isla. Hay otros reacios a creer tal aseveración, como veremos más adelante.

El histórico pino y el costado sur de la ermita.

El pequeño oratorio se erigió junto al transitado camino real de la Cumbre Vieja, la vía más conocida y usada por viajeros, caminantes y arrieros desde el siglo XVI de entre todos los senderos que recorrían toda la Isla de La Palma ya que unía las comarcas del Oeste y del Este, en el llamado “Paso de la Cumbre”.

Es curiosa la descripción que el viajero portugués Gaspar Frutuoso en el siglo XVI hace en su obra: “Hay de este barranco a Los Llanos menos de media legua, y del mismo a la Ciudad tres, si se va por la Cumbre por el camino recto que pasa por el Pino de Vacía Borrachas, bajo cuya sombra hacen los sedientos caminantes esta necesidad que le dio tal nombre; desde el pino a la Ciudad hay dos leguas fáciles de transitar hasta la Cumbre, que por esta parte no es muy alta…”.

Vacía borrachas es un tipo de pino canario, y el autor intenta explicar este nombre en portugués: ‘borracha’ es bota, y su traducción, vacía botas. Podría referirse a vaciar las botas de agua o de vino. El árbol al que hace referencia, por su posición, podría ser el Pino de la Virgen que nos ocupa. No cita la ermita porque aún no estaba construida.

Muchas leyendas se han tejido en torno a esta zona y a esta advocación. Verneau, por ejemplo, cuenta que uno de los soldados que acompañaban al Adelantado Alonso Fernández de Lugo en la conquista de la Isla en el siglo XV encontró la estatua diminuta de la Virgen entre las frondosas ramas de un pino. Un prodigio, según opinaron unánimemente las huestes españolas.

Una análoga historia se cuenta a propósito de la Virgen de El Pino de Teror (Gran Canaria).

Continúa el viajero diciendo que: “El domicilio que ella había elegido no pareció a estos hombres piadosos digno de la Madre de Dios. Se pusieron manos a la obra para construirle una vivienda más confortable, y muy pronto una pequeña capilla se elevó al lado del pino. Se transportó con gran pompa a la Virgen a su nuevo local, un cura la colocó en el altar con todas las señales del más profundo respeto y, cuando se preparaba para oficiar la misa, ante la estupefacción de todos los asistentes, la Virgen cayó a tierra. Vueltos de su estupor, los fieles pensaron que podían haberla sujetado mal. Fue alzada piadosamente y colocada en el sitio que le habían asignado. Esta vez, todas las precauciones habían sido tomadas. Cuando cada uno se preparaba a oír misa, de nuevo la milagrosa estatua se precipitó al suelo. Una tercera y cuarta tentativas no dieron mejor resultado. Había que rendirse a la evidencia: el lugar no convenía. Puesta de nuevo en el árbol, no se cayó más. Expresaba con demasiada claridad su voluntad para que nadie pudiera confundirse. Sin embargo, los españoles no se dieron por vencidos. Habían decidido no dejar a la Virgen expuesta a las inclemencias del tiempo, y se les ocurrió hacer, en el mismo tronco del pino, un nicho que fuera capaz de recibirla. La operación tuvo un éxito maravilloso, la estatua quedó tranquila y el árbol resistió la mutilación. Allí pude ver, en 1878, la milagrosa Virgen, que está lejos de ser una obra de arte…”.

Verneau prosigue su narración de cómo se había colocado una alcancía al lado de la diminuta efigie para recibir las dádivas de los fieles, y a unos metros, las ruinas de la pequeña capilla. Sigue diciendo que “Me han afirmado hace pocos meses que ya no queda nada de todo esto. Un bárbaro, para poner aquellos terrenos en cultivo, descargó sobre el pino su hacha sacrílega…”.

Así, un precioso paraje emblemático de la isla fue el elegido más tarde para levantar la ermita y la plaza, junto al majestuoso pino (original o no) que sobresale desde lejos a los pies de la subida del Reventón de la Caldera de Taburiente.

Otras historias y leyendas cuentan cómo a través de los tiempos estos incansables viajeros y lugareños encontraban cobijo y tranquilidad bajo la inmensa sombra del gigantesco árbol. Allí se contaban numerosas crónicas y relatos, envueltos en la devoción y la leyenda que el propio lugar inspiraba. Se contaba cómo en el tronco del árbol se hallaba una pequeña talla de la Virgen, alumbrada con un farol, que iluminaba al perdido y agotado caminante como un faro hacía con los bajeles en noches de tormenta. Agradecido, éste invocaba a la Virgen con una oración y depositaba dádivas y exvotos en prueba de su devoción.

En numerosos grabados y láminas se conservan reproducciones de este mítico lugar, en los aledaños del antiguamente conocido como “Pino Santo”. Un encantador paisaje, paso de romerías y de gentes que comerciaban, paso de animales y paso desde la “banda” del Oeste a la del Este. De ahí el nombre de El Paso.

En 1876 se construyó una pequeña capilla de mampostería dedicada a esta advocación mariana (sin embargo, recordemos que Verneau decía que en 1878 había visto tan sólo ruinas de la antigua capilla). Fue la materialización de la profunda devoción de doña María Magdalena Rodríguez Pérez, conocida por ello como Magdalena del Pino y que llegó a ser durante mucho tiempo la ermitaña de la capilla.

En 1927 se colocó la primera piedra del pequeño santuario que hoy conocemos. Las autoridades religiosas y civiles estuvieron presentes en la ceremonia, al igual que una gran cantidad de vecinos. Muchos de estos hijos de El Paso donaron sus terrenos para lograr que el sueño fuera una realidad. La comisión creada para esta fundación dio sus frutos y se recaudaron muchos fondos. El 30 de agosto de 1930 se bendijo la nueva imagen de la Virgen de El Pino, que también fue adquirida por suscripción popular.

Fueron padrinos los hermanos Luis y Mercedes Sotomayor y Vandewalle, hijos ambos de don Tomás Sotomayor y Pinto, Gentilhombre de Su Majestad.

La solemne ceremonia, que tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora de Bonanza, fue presidida por el párroco don Carlos González Estarriol. Al día siguiente se procedió a la bendición de la ermita del monte y se llevó en procesión a la actual imagen.

La solemne función religiosa fue concelebrada, y uno de los sacerdotes fue el párroco de la Concepción de La Laguna, don Maximiliano Montesinos, quien pronunció la homilía. Se hallaban presentes, entre otros ínclitos personajes, los padrinos del nuevo altar: el alcalde don Antonio Cordovez y doña Adelina Fernández, también el vicepresidente del Cabildo, así como otras autoridades

La talla original, de menos de 30 cm. fue custodiada en la sacristía donde aún se encuentra, dentro de una urna de cristal y arropada por un pequeño manto de terciopelo verde. El paso del tiempo ha hecho mella en esta efigie y también se ha deteriorado por los constantes repintes a los que ha sido sometida. Se cree que se trata de la antigua imagen que visitaba las casas particulares de aquellos feligreses que así lo solicitaban.

La actual escultura, de inspiración clásica y de aproximadamente 90 cm. de altura, fue comprada en Valencia en los años 30 del siglo XX. Porta al Niño Jesús en su mano izquierda, mientras que en la derecha sostiene una rama de pino verde recién cortada. Una vez seca es entregada a los devotos, que la guardan con respeto y veneración en sus domicilios como si de una reliquia se tratase. El Niño sostiene una piña en la mano izquierda, atributo de la advocación mariana.

La imagen comienza a salir procesionalmente y de forma regular al núcleo poblacional de El Paso en 1955, aunque ya lo había hecho en alguna ocasión anterior. Ésta es la fecha que viene marcando su descenso trienal hasta el casco urbano. Una bajada que se recuerda fue la de 1951 en la que hubo numerosos festejos recogidos por la prensa insular, como “bailes típicos, parrandas y comparsas”.

El primer domingo de septiembre ya se celebraba, con anterioridad a 1955, la fiesta de la Virgen, con misa y procesión. Poco a poco se le fue añadiendo una comida de romeros, carrera de caballos (que llegó a ser considerada como una de las mejores de la Isla), un recital de versadores (que se perdió y luego se recuperó en 1975), etc.

Numerosos romeros llegados desde todos los puntos de la geografía insular se dan cita en estas fiestas. Tradicionalmente es a mediodía (sobre la una y media o las dos de la tarde) del último domingo de agosto cuando da comienzo la bajada de la sagrada efigie, acompañada por una multitud de devotos y romeros, por todo el itinerario tradicional de aproximadamente seis kilómetros hasta su llegada a la iglesia de Nuestra Señora de Bonanza, en el casco urbano de El Paso.

La romería trienal —la más importante fiesta del municipio pasense— es presidida por la Virgen, y detrás del trono, cargado a hombros de cuatro romeros, comienzan a andar los grupos folklóricos y parrandas que bailan y cantan, y numerosas carrozas y carretas. Con éstas están representados los barrios del municipio y asociaciones de vecinos, o simplemente amigos que se reúnen a pasar una alegre jornada.

Esta romería trienal transcurre por hermosos caminos flanqueados por pequeñas casas tradicionales que se pintan y embellecen para la ocasión.

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BIBLIOGRAFÍA

HERNÁNDEZ PÉREZ, María Victoria. La Isla de La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, C.C.P.C., Litografía Romero, Tenerife, 2001.
FRUTOSO, Gaspar. “Descripción de las Islas Canarias” de Saudades da Terra, C.C.P.C. , 2004.
VERNEAU, R. Cinco años de estancia en las Islas Canarias, La Laguna, 1981.

Artículo cortesía de su autor, José Guillermo Rodríguez Escudero

[*El Paso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Al borde del abismo

Poesía inspirada en una foto del artista Manuel Rodríguez Quintero titulada “Senderos sobre el abismo».

AL BORDE DEL ABISMO

No ves que somos muy poquita cosa.
Empezando a morir cuando nacemos,
en polvo y en olvido nos perdemos
bajo la tierra negra y silenciosa.

Sólo un soplo de luz, luz misteriosa,
que es luz de Dios, que a Dios le devolvemos,
quedará en nosotros. Esperemos
en la Esperanza alegre y milagrosa.

Envueltos en las sombras circundantes
que cierran los caminos inquietantes
con movibles fantasmas y espejismos,

en esta noche y por la noche vamos
al puerto del mañana que buscamos
por senderos que van sobre el abismo.

1961

[*Drog}– Sobre el drogamor, la pareja, el matrimonio, felicidad …

Abajo copio parte de una entrevista hecha al psicólogo, escritor y conferencista internacional Walter Rizo.

Tal parece que en lo del drogamor a distancia es válido aquello de que no existen enfermedades sino enfermos, pues uno de mis episodios de drogamor resistió incólume 31 meses de separación física, y, de haber sido necesario, tal vez yo habría resistido más. Sin embargo otro, en el que no hubo separación, lo sufrí por 24 meses, y me tomó casi otros 24 zafarme de él.

Tres abogados de Venezuela me dijeron que el 90% de los divorcios por ellos manejados habían sido producto de una decisión de las mujeres de las respectivas parejas en trámites. Tal vez esto sea cierto en la cultura latina, pero volvemos a la misma pregunta: ¿no fueron mujeres quienes educaron a esos hombres que, por lo visto, padecen de “mamitis”?

No comparto la opinión de que el temor a la soledad sea también propio de una cultura; para mí, es personal. Por ejemplo, mi hermano temía tanto a la soledad que hasta se resistía a ir solo a comer en un restaurante, en cambio yo disfruto de la soledad.

Lo de la fidelidad es asunto de voluntad y de autoestima. El cuento de los cuernos es un invento social para ejercitar la burla, pero un invento que no resiste un análisis lógico. Si soy fiel, es más por respeto a mí mismo que a mi pareja, pues sin con ésta tengo, por ejemplo, tres hijos, y mi mujer me es infiel, el problema es de ella, ante sí misma y ante sus hijos; no es mío, pues si no tengo la potestad de controlar la conducta ajena, ¿cómo van a responsabilizarme por ella?

Y sí, se puede amar, con amor de verdad, a más de una persona, pero, como ya estableció Scott Peck, como el amor requiere trabajo, los recursos que tenemos disponibles para eso no alcanzan para mantener muchos amores; pero si se trata de drogamor, se puede estar una vida saltando de uno en otro. Por tanto, ambos requieren de la disciplina si se desea llevar una vida digna y sin hacer daño a otras personas.

Debo destacar, porque ya hablé al respecto en este blog, lo de los ‘puntos’ y lo de la felicidad.

Acerca de los por Rizo llamados ‘puntos’ en que se basa el posible éxito de una pareja, ya había establecido yo cinco:

* CONFIANZA. Fundamentada en los valores morales del otro, como lealtad, fidelidad, honestidad, etc.

* RESPETO. Por lo que el otro es y por cómo maneja su vida; por su prudencia en el hacer, el decir y el callar; por su integridad social, o una misma personalidad ante todos los demás; por cómo reacciona ante situaciones críticas o del día a día; por cómo trata a quienes cree superiores o inferiores. (Incluye lo que Rizo divide entre Admiración y Respeto).

* COMUNICACIÓN. Para exponer los hechos y estados de ánimo importantes para la relación, para alimentar el diálogo sobre intereses comunes y enfoques individuales relevantes, y para conciliar. (Incluye lo que Rizo divide entre Humor-sintonía, y la propia Comunicación). Y,

* VOCACIÓN DE PAREJA. Deseo de compartir una vida en común, y de aceptar, por tanto, las renuncias que ello conlleva. (Punto que, al igual que el de Confianza, echo de menos en la lista de Rizo. Sin embargo, Rizo dedica todo un aparte a la desconfianza).

Y éstos tienen asiento sobre unos cimientos o plataforma común que es también de ‘doble vía’,

* QUÍMICA. Atracción física asociada a esa vocación, a un deseo de pertenencia, de proteger y salvar lo que se tiene. (Es lo que Rizo llama Deseo-atracción).

Como la de todo edificio, la construcción de éste comienza por los cimientos, y se desarrolla y fortalece con la aplicación mutua de la fórmula
que llamo ERA (Espiral de la Reciprocidad Activa): ‘No doy menos de lo que me dan ni acepto menos de lo que doy’, pues amar a quien no te corresponde no te reportará amor sino amargura.

Y también había dicho yo que la felicidad no existe, que sólo existen momentos felices.

El amor se construye día a día —incluyendo la aplicación del ERA— y, por tanto, implica atención y trabajo. No es, como popularmente se cree, un sentimiento; es un acto de voluntad, como dijo el Dr. Scott Peck.

A quienes siguen creyendo en el drogamor como guía segura para formalizar una relación, eso de que el matrimonio no es sólo un problema de amor sino de conveniencia también debe sonarles a blasfemia, pero es una verdad como un templo, porque si llegar al matrimonio por vía del drogamor es una locura, y si el éxito de éste depende de los puntos arriba mencionados, el amor requiere trabajo

Y poca cosa es el paso por este mundo si no se tiene ese “sentido de vida”, ese bregar hacia el mejoramiento espiritual y el desarrollo de talentos naturales. El darse buena vida no es sentido de vida; el vivir para la alternancia social, la ostentación, la frivolidad, etc. no es sentido de vida.

Carlos M. Padrón

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FRAGMENTO DE LA ENTREVISTA A WALTER RIZO

¿Por qué la desconfianza en la pareja y cómo se puede eliminar?

Hay una desconfianza que es fundamentada o lógica si ves a tu pareja desnuda abrazando a otra persona desnuda, pero hay una desconfianza que no depende de los hechos objetivamente sino que es ‘idiosincrática’, muy personal.

Una persona que sienta una desconfianza exagerada puede ser que tenga una historia previa de pérdidas o engaños, o que tenga una enfermedad psicológica; para estos casos hay que buscar ayuda profesional.

Hay una desconfianza más común, que surge de la inseguridad personal, cuando empiezas a pensar: ‘Que bueno que la tengo yo a ella’, en vez de pensar: ‘Qué bueno para ella que me tenga a mí’. Para solucionar eso, hay que elevar la autoestima.
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¿Cómo se mantiene una relación a larga distancia?

Doménico Modugno, un cantante italiano de la época de los ‘60s, tiene una canción que dice que la distancia es como el viento porque apaga los fuegos pequeños pero enciende los grandes. No conozco una relación a distancia que funcione después de determinado tiempo.

Según las estadísticas, después de un año y medio estas relaciones se acaban porque, por puro azar, puedes conocer a alguien más.
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¿Cómo convencer a un hombre en proceso de divorcio de entrar en una nueva relación?

Hay hombres que se quedan toda la vida ‘en proceso’.

En la cultura latina se separan más fácilmente las mujeres que los hombres. Las mujeres son más valientes y no le temen tanto a la soledad como los hombres; al hombre hay que echarlo de la casa.

Los hombres piensan que cuando se separan, se separan de los hijos, la televisión, la esposa, de todo, porque se casan con mujeres que tienen complejo de mamá y los ‘adoptan’. Entonces el hombre no quiere dejar a la mamá-esposa.

Cuando un hombre dice que está ‘en proceso de separarse’, yo le digo a la mujer que está en espera de que tal separación ocurra que deje de comunicarse con él y que le diga con dignidad personal: “El día en que estés disponible para mí y que termines tu ‘proceso’, me llamas. Si yo estoy disponible, bien; y si no, te jodiste. Es un riesgo que vas a correr tu, no yo”.
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¿Por qué ocurre la infidelidad tanto en hombres como mujeres?

Tengo un libro completo sobre esto, ‘Jugando con fuego’. El ser humano tiene dos fuerzas que se oponen: la búsqueda de familia y estabilidad, y la otra, la variabilidad. Los científicos dicen que esta variabilidad —tener muchas parejas— tiene una raíz profunda en el hecho de que el hombre tenía necesidad de desparramar genes, y las mujeres de asegurar la alimentación de sus crías

Puede existir la fidelidad, un autocontrol, pero hay que entender que nos podemos enamorar de dos personas al mismo tiempo.
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¿En verdad se puede amar a dos (o más) personas a la vez, y con la misma intensidad?

Tres sería un suicidio. No conozco un caso, pero mi consultorio está lleno de personas que aman a dos personas. Las ponen a las dos en la balanza y ésta no se mueve. Yo diría que el 90% de la gente tiene un amor oculto debajo de la almohada, un amor que no comenta, un amor imposible, lo que pudo haber sido y no fue, el santuario inconcluso.

No sé si es sano o no, lo que no es sano es sufrir por eso, porque no tiene nada que ver con la infidelidad. Puedes amar a dos, y puedes ser fiel.
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¿Cómo se sabe que la pareja que uno tiene es la adecuada para casarse, y que luego uno no se va a arrepentir?

Hay que tener estos seis puntos:

1. Deseo-atracción
2. Admiración
3. Humor-sintonía
4. Comunicación
5. Sensibilidad por el otro; y,
6. Respeto.

Cuando estas seis cosas se dan, el pronóstico es buenísimo; si una sola de éstas no está, el pronóstico es malo. Algunas personas conviven antes de casarse; a algunas les funciona, a otras no.

Las personas que dudan sobre comprometerse o no, deben saber que cuando uno realmente quiere a alguien no piensa tanto. Cuando uno realmente quiere a alguien, le encanta tener compromisos. Si no, que revise cuáles son sus sentimientos.

¿Qué hacer cuando el sexo es afectado por el tiempo y las deudas?

La única forma de llegar al matrimonio es empezar a ceder en algunas cosas, y llegar a acuerdos sobre lo fundamental. Si al tocar temas álgidos y fundamentales uno no puede ponerse de acuerdo, entonces el matrimonio no va a funcionar. Si la mujer dice que puede vivir sin sexo, y el hombre es un maniático sexual, pues ahí está complicada la cosa. O él se vuelve eunuco, o ella se hace un tratamiento.

¿Cual es el momento para casarse?

Es cuando uno conoce bien a la persona. El matrimonio no es sólo un problema de amor, sino de conveniencia también. Hay que ver si la persona te conviene para muchas otras cosas. Hay que ver si en el balance costo-beneficio la probabilidad de fracaso no es muy alta.

Para eso de casarse yo no confiaría mucho en el amor sino en la razón.

¿Cómo se puede ser feliz eternamente con tu pareja?

La felicidad no existe, es un concepto que crea la mente; existen los momentos de alegría.

Una buena pareja no es la que no pelea, es la que pelea y avanza en cada discusión, pero que no pone en juego, por cualquier estupidez, el telón de fondo, que es el amor. Hay personas que en cada discusión terminan con que se van a separar.

No existe el amor eterno; el amor se construye en el día a día, y por lo menos dura hasta que nos muramos. No creo en las almas gemelas ni en el amor en otras vidas, etc.

¿Que le puede aconsejar a alguien que está soltero?

No hay que darle tanta importancia al matrimonio. En nuestra cultura de Latinoamérica se ve el matrimonio como un bien supremo, por lo que el hombre que no se casa es sospechoso, y la mujer que no se casa es pobrecita. No evalúan, como los europeos o anglosajones, que la soltería puede ser una elección de vida tan válida como cualquiera otra. ¿Quien dijo que casarse es un privilegio?

¿Que le aconsejo a los solteros y solteras? Que se busquen 100 mujeres ó 10 amigos. La mujer que está casada sufre, y las que escogen la soltería deberían estar felices. Tu realización debe estar en el desarrollo personal.

Si la persona se quiere casar y no encuentra a nadie, que revise su sentido de vida, de pronto está fallando. Debería tener un sentido de vida más profundo.

¿A qué conclusión ha llegado después de tantos libros, estudios y consultas privadas?

Si uno no tiene sentido de vida, no tiene nada. Hay que hacer un vuelco a lo espiritual. Pero no como un monje budista, con cara de kung-fu y en la punta de la montaña, sino un sentido de vida de trascendencia.

Yo creo que cuando una persona encuentra el sentido de su vida (su misión fundamental, su vocación, el desarrollo de sus talentos naturales), no cae en las enfermedades del amor

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El texto de la entrevista a Walter Rizo lo debo a una cortesía de Manuel Alberto Gutiérrez