[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (VIII)

Un joven ciego pedía del mundo la caridad,
y un anciano que lo oía,
con cariño le decía:
«Buen compañero, escuchad:

El humano corazón,
de la vida en la jornada,
lo quo siente es ambición;
mas, morirá esa ilusión
en las sombras de la nada,

o con los vívidos fulgores
de la Gran Verdad quo en pos
de ella sigo, en mis amores,
cantándole mis loores,
mis cantos de amor a Dios».

[*Drog}– Tal parece que ahora pueden coexistir el amor y la infidelidad

10-09-12

Carlos M. Padrón

Más abajo copio un artículo sobre el tema en referencia, artículo que tal vez sólo fue escrito para promocionar un libro. Aún así, me preocupan varias aseveraciones que en él se hacen.

Para empezar, se afirma que «Dicen los expertos que el amor, como enamoramiento, dura unos dos años; después aparece lo que denominan el amor maduro».

No es cierto que pasado ese enamoramiento, al que llamo drogamor, aparezca siempre el amor maduro. Además, el amor tarda en madurar mucho más que dos años.

Lo que sí es cierto es que, «a lo largo de nuestra vida, la industria cinematográfica se ha encargado de idealizarnos un ‘amor’ que no se corresponde, ni de lejos, con la realidad. Y que, a través de las películas románticas de Hollywood y de los cuentos de niños con final feliz que nos ha entregado Disney, se nos ha inculcado un concepto de amor que ha hecho mucho daño».

Yo añadiría a la lista dañina las novelas rosa, varios ejemplares de la llamada literatura romántica, y la educación, pues, como ya he dicho en esta sección, la sociedad no se ha preocupado de implantar una asignatura sobre el amor y el drogamor.

Y también es cierto que «lo normal en la vida real es que las parejas convivan con cierto grado de conflictividad», pero lo importante es que tengan la voluntad de gestionar bien, y con amor, esos conflictos de los que no está exenta ninguna pareja.

Por eso, cuando ya uno o ambos miembros no tiene(n) esa voluntad y, en consecuencia, deja(n) de interesarse por el otro y, con espíritu de diálogo conciliador, mandarle refuerzos positivos en vez de palabras o acciones agresivas, es síntoma de que el amor se ha terminado

En lo que sí no estoy de acuerdo es en que «el amor para toda la vida» no sólo se sustenta en amor sino que «requiere al menos una de estas tres cosas: motivos económicos, sociales, y miedo a la soledad».

Me temo que la relación de amor que requiera basarse en uno de estos motivos no es una relación de amor, es sólo de interés, de conveniencia o de miedo.

Hablando en España con una dama vasca, ya mayor y divorciada, me dijo muy en serio que ella no quería casarse de nuevo pero que sí necesitaba una pareja fija. Como justificación para tal apetencia añadió, muy convencida de la solidez de su argumento, que la necesitaba para no andar sola en sociedad, para, por ejemplo, tener quien la acompañara a ir al teatro.

Si acaso convenció a algún hombre, que estuviera buscando pareja, de que aceptara estos términos, lo compadezco.

Por otra parte, veo una contradicción entre eso de que «hay personas que temen a la soledad y, por ello, siguen con su pareja, aunque no estén ya enamorados», y eso de que el enamoramiento dura sólo unos dos años.

Y la guinda es lo de que «Las parejas pueden tener encuentros íntimos con otras personas, pero su pareja es plenamente consciente de ello».

Tendría yo que nacer de nuevo para aceptar que,

  • «En una pareja pueda haber infidelidad y siga funcionando bien»; y que,
  • «En contra de lo que se pueda pensar, en casos de infidelidad de alguno de los miembros de la pareja, eso puede incluso reforzar la relación».

¡Por favor! Si en un caso así existe refuerzo, es que hay de por medio intereses ajenos al amor. No entiendo cuál es el tipo de afecto y cariño que pueda aceptar la infidelidad. Podría yo entender que, en caso de infidelidad, se siguieran seguir viviendo juntos, pero no ya como pareja.

Por lo grave de la infidelidad es por lo que se dice, y con razón, que lo peor en el ser humano es la traición. Y si lo peor es la traición, quisiera conocer la salud mental y emocional de alguien que vuelva a confiar en la pareja que le ha traicionado.

Quien después de haber cometido infidelidad, o de haber traicionado de otro modo, no se sienta culpable, es porque tampoco siente que tenga compromiso alguno con su pareja.

Y no, yo podría aceptar que la clave maestra de nuestra cultura occidental sea el sexo, pero nunca el adulterio, que es, entre otras cosas, un mal uso del sexo.

Menos mal que ya pasó mi juventud, pues, repito ¡mi reino no es de este mundo!

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08/09/2012

Beatriz G. Portalatín

Códigos, normas y otras alternativas del ‘amor’

A Frida Kahlo nunca le importó que su marido, Diego Rivera, fuera un mujeriego empedernido, pues ella también estuvo con más hombres, pero lo que no pudo soportar nunca fue que le engañara con su propia hermana.

Para Frida, primero la lealtad, más tarde la fidelidad. Según han narrado sus historiadores, ambos parecían tener un ‘código particular’ que les hizo estar juntos toda la vida a pesar de importantes e intensas aventuras con otras personas.

Dicen los expertos que el amor, como enamoramiento, dura unos dos años; después aparece lo que denominan el amor maduro. Esto es, el afecto, el querer el bienestar de la otra persona, en definitiva, la búsqueda del equilibrio entre ambos.

Pero las necesidades y las demandas de la sociedad actual no son las mismas de antes, y el ser humano, y especialmente las mujeres, son más independientes que hace algunos años. Hoy en día, muchas parejas establecen unos compromisos explícitos o no, que intentan mantener para salvaguardar su relación.

Y de códigos, normas y otras alternativas al ‘amor’ es precisamente de lo que habla ‘The New Rules: Internet Dating, Playfairs and Erotic Power’, (Las nuevas reglas: relaciones por internet, orgías y el poder del erotismo), el nuevo libro que acaba de publicar la escritora y socióloga Catherine Hakim.

«Necesitamos una visión más flexible de las parejas, no sólo la que está basada en el amor eterno», aseguraba recientemente al periódico ‘The Guardian’. Con esta publicación, pretende abrir horizontes a un mundo que cambia vertiginosamente y, con él, otra nueva idea y concepto del amor.

«Es cierto que la percepción y el sentimiento del amor están cambiando en los últimos años; se han vuelto más realistas», afirma Francisca Molero, médico y sexóloga del Instituto de Sexología de Barcelona. Una de las claves, explica, es que muchas de las ficciones que podemos ver ahora en nuestras pantallas se han vuelto más creíbles. «La ficción copia de la realidad para crear sus obras, pero ésta también coge de la ficción; por tanto, la sexualidad y el amor también cambian», añade.

Idealización del amor

Del mismo modo, José Luis Casado, psicólogo del Centro Senso de Valladolid, asegura que la industria cinematográfica a lo largo de nuestra vida se ha encargado de idealizarnos un ‘amor’ que no se corresponde «ni de lejos» con la realidad.

«Tenemos un concepto de amor inculcado a través de las películas románticas de Hollywood, y los cuentos de niños con final feliz. Disney ha hecho mucho daño», reitera.

El experto explica que la imagen de pareja está sobrevalorada, y que lo normal en la vida real es que las parejas convivan con cierto grado de conflictividad pero, eso sí, «lo importante es saber gestionar esos problemas».

Pero ambos coinciden en que el verdadero cambio de todo concepto y visión del amor y las relaciones está en «el empoderamiento de la mujer», como lo denomina Molero.

Antes, la mujer —explica el psicólogo— sabía que su marido podía tener otra u otras amantes, pero se ‘aguantaba’. Con tal de que estuviera a su lado, él podía hacer lo que quisiera. «Ahora está claro que las cosas, afortunadamente, han cambiado», reitera el experto.

Pero, a pesar de esta ‘vida moderna’, todavía seguimos buscando e idealizando ese amor para toda la vida.

Rosa Malgar, psicóloga y coaching del centro madrileño Fine&You, asegura que entre los jóvenes el deseo y el objetivo de tener una pareja para toda la vida sigue estando presente. «Existe la ilusión de tener a alguien para siempre, y tiene que ver, sobre todo, con el espíritu de supervivencia que tenemos».

José Luis Casado matiza, por su parte, que los jóvenes y adolescentes, efectivamente quieren a alguien a su lado, pero la perdurabilidad de la relación presente, teniendo en cuenta su corta edad y de que su idea de futuro es un futuro cercano, depende en gran parte de la ideología moral de cada persona. «Hay quienes creen que son eternas, vitalicias, y otros que duran lo que dura el amor», explica el experto.

Las claves de la perdurabilidad

La intemporalidad, asegura por su parte la doctora Molero, es más pragmática, realista e independiente. «Estaremos juntos hasta el que el tiempo quiera», asegura, a la vez que añade que los jóvenes saben que el amor se tambalea y que no es omnipresente. Pero, ¿cuándo sabes que el amor se ha terminado? «Cuando dejas de interesarte y de mandarle refuerzos positivos a la otra persona», dice contundentemente.

Y es que, según explican los especialistas, el amor para toda la vida no se sustenta sólo de amor. Con él, debe haber al menos una de estas tres cosas: motivos económicos, sociales, y el miedo a la soledad.

«No hablamos de enamoramiento, sino de perdurabilidad. Para que una pareja perdure, debe haber, además de amor, alguno de estos tres motivos», matiza al mismo tiempo que asegura que hay personas que temen a la soledad y, por ello, siguen con su pareja, aunque no estén ya enamorados. «Eso depende de cada cual», afirma este especialista.

Por todo esto, y a pesar de que el modelo mayoritario que predomina sigue siendo el de la ‘pareja cerrada’, existen cada vez más parejas que establecen unas claves en su relación, esto es, las llamadas relaciones abiertas. Las parejas pueden tener encuentros íntimos con otras personas, pero su pareja es plenamente consciente de ello. «Todo esto depende en parte de los proyectos en común que tenga la pareja». Pero, la mayoría de las veces, no se quiere saber ni cómo, ni cuándo ni con quién. «Detalles no», aclara la especialista.

Infidelidad reiterada

Otra cosa sería hablar de la persistente infidelidad. El 40% de las personas confiesan haber sido infieles a sus parejas, pero, en contra de lo que se pueda pensar, esto puede incluso reforzar la relación. «Si la historia ha sido buena desde el principio, pero ambos se han ido alejando por el trabajo o por los hijos, si esa persona admite el engaño y hace todo lo posible por recuperar a su pareja, la relación puede incluso en un futuro salir reforzada», explica Molero.

Los motivos para perdonar —o «para salvar los restos del naufragio», como afirma Casado— son principalmente: el miedo social, el miedo a estar solo, por los hijos y, por último y sobre todo, por el afecto y el cariño que la pareja se tiene.

«Cuesta mucho superar una infidelidad, incluso años», asegura la psicóloga de Fine&You. Es muy difícil que se vuelva a confiar, explica, ya que «lo peor en el ser humano es la traición». ¿Pero, puedes volver a confiar 100% en tu pareja? Montero lo tiene claro: «Depende de la pareja y de las circunstancias, pero si se está realmente arrepentido y hay una honestidad y credibilidad, se puede volver a confiar plenamente».

Además, asegura Molero que si una persona infiel no se siente culpable, se vuelve mucho más enérgica porque está viviendo de nuevo emociones que ya no vivía, y, por ende, su bienestar físico es mejor. Pero si se da el caso contrario, y sí se siente culpable, su ansiedad aumenta y, por tanto, empeoraría también ese bienestar.

Pero, sea más o menos saludable, o se crea en el perdón o en el propio olvido, lo cierto es que la infidelidad siempre persigue el miedo en todos los seres humanos. Como afirma el psicólogo Casado, «el adulterio es la clave maestra de nuestra cultura occidental. Sin él, no existirían ni el arte, ni las canciones».

Fuente: El Mundo

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (VII)

En una velada yo
leí cierta poesía,
y el público que la oía
entusiasmado aplaudió.

Enseguida preguntó
quién los versos hubo escrito,
y al saber, por alto grito,
que los hizo un labrador,
silencio para el autor:
¡no aplaudió más el maldito!

[*Opino}– A vueltas con los españoles y el trabajo

31-08-12

Carlos M. Padrón

Si, de nuevo el tema de los españoles y su aversión a trabajo.

¿Cómo es posible que haya tantos que tengan tanta aversión al trabajo, y anden tan escasos de dignidad y solidaridad, que prefieran cobrar del paro —sin trabajar, por supuesto— a cobrar haciendo un trabajo útil?

¿Por qué estos españoles no trabajarían por 400 euros, porque no consideran que sea un salario digno, pero sí lo aceptan los trabajadores alemanes?

Con razón las encuestas revelan un aumento del número de españoles que exigen —OJO: ni siquiera es que prefieren, es que EXIGEN— cobrar dinero sin hacer nada, y, no sólo eso, sino que, además, hay un 30% de ellos que NO TRABAJARÍAN por un sueldo inferior a 1.000 euros mensuales.

Un vocero, o miembro, del grupo de estos «cómodos» y «exquisitos», que se creen mejores que alemanes y portugueses, debe ser quien escribió el manifiesto contra Salvador Sostres porque —y con toda razón, según demuestra el artículo que copio a continuación— Sostres se pronunció, entre otras medidas, por la reducción del paro.

Si no hubiera paro, ya se vería si trabajarían o no esos españoles que no quieren hacerlo por 400 euros ni por menos de mil.

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2012-08-31

¿Qué prefiere: cobrar 400 euros por no hacer nada, o por trabajar?

El Consejo de Ministros anunció el pasado viernes que los parados de larga duración que hayan agotado la prestación por desempleo podrán recibir durante seis meses un subsidio de 400 euros al mes.

A cambio, deberán aceptar las ofertas de empleo del antiguo INEM o las Empresas de Trabajo Temporal.

Esta nueva prórroga del Plan Prepara ha abierto un debate en las redes sociales sobre si es preferible recibir este importe en concepto de ayuda o por trabajar.

Hay opiniones para todos los gustos. Muchos consideran que 400 euros no es un salario digno, por lo que no trabajarían por esa cantidad, y otros que aceptarían un trabajo por este importe similar a los minijobs alemanes.

Alemania es el país europeo con el mercado laboral más sano. Pero el milagro, en medio de la crisis mundial, se debe a la creación de los conocidos minijobs, es decir, trabajos con horario reducido que permiten ganar unos 400 euros al mes (libres de impuestos y sin aportes a la caja de la Seguridad Social), y que se combinan con una ayuda financiera del Estado.

De hecho, unos 7,3 millones de alemanes tienen minijobs, y no son sólo estudiantes, también hay jubilados. En concreto, un total de 761.000 jubilados trabajan con un minijob por necesidad o para mantenerse activos, según publica Idealista.es, el portal inmobiliario líder en España.
En otros países, como
Portugal, los parados están obligados a hacer trabajos sociales para poder recibir la ayuda del Estado.

Idealista.com ha salido a la calle para preguntar a la gente si preferiría trabajar, estar activos y cotizar a la Seguridad Social, antes que recibir la ayuda de 400 euros. Una de las entrevistadas, joven y actualmente buscando trabajo, asegura que prefiere trabajar por 400 euros para luego «llegar al mercado laboral con buenos contratos».

Otros ciudadanos destacan la importancia de estar activo y de sentirte útil, «en lugar de estar en casa sin hacer nada». Un entrevistado destaca el aumento de personas que exigen cobrar dinero sin hacer nada por la sociedad.

Por otro lado, una de las parejas entrevistadas hace hincapié en el tipo de empleo. Asegura que no es lo mismo cobrar 400 euros por media jornada de trabajo que por una jornada completa, y cree que el debate no es crear empleo sino generar un empleo de calidad.

Según una encuesta de Manpower, el 30% de los desempleados españoles no trabajarían por un sueldo inferior a 1.000 euros mensuales.

En España, el gasto medio del Estado por desempleado fue de 905,62 euros el pasado junio. Esa cifra, multiplicada por los más de dos millones que cobran el seguro de desempleo, provoca que el Estado abone cerca de 2.500 millones de euros al mes en prestaciones de desempleo.

Fuente: Libre Mercado

[*Opino}– España. A pesar de la crisis, insisten en el tal ‘síndrome posvacacional’

31-08-12

Carlos M. Padrón

Con motivo del final de las vacaciones de este año han vuelto a aparecer en la prensa española los consabidos artículos sobre el síndrome postvacacional, o sea, los efectos negativos que para muchos españoles tiene en su ánimo la obligación de volver al trabajo una vez finalizadas las vacaciones.

Acerca del tal síndrome ya escribí, y hasta puedo aceptar que lo experimente algún que otro niño al tener que regresar a la escuela —aunque todavía no he conocido ninguno que lo manifieste—, pero hoy escribo de nuevo porque me resulta muy difícil entender que, habida cuenta de la cantidad de parados que hay en España y de la crítica situación laboral que, en general, aqueja a ese país, haya españoles que, contando con la gran fortuna de tener un trabajo, se sienta mal por tener que regresar a él, o sea, por tener que hacer acto de presencia al menos para procurar una mayor seguridad de no perderlo.

Lo lógico sería —o al menos así lo entiendo— que se mostraran renuentes a tomar vacaciones —por aquello de que «quien fue a Sevilla perdió su silla»— y que, de tener que tomarlas, lo pasaran mal temiendo que a su regreso ya no contaran con ese tan escaso trabajo.

Pero, por lo visto, no es así. Que los entienda quien pueda; no creo que haya muchos ciudadanos de otros países que logren hacerlo.

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31/08/2012

Elena Sanz

Niños con síndrome posvacacional

La adaptación a la rutina tras las vacaciones puede ocasionar determinadas alteraciones emocionales y físicas conocidas como el llamado “síndrome de depresión postvacacional”.

Éste es un trastorno que no sólo sufren los adultos sino que también afecta a los niños que, en muy poco tiempo, deben recuperar su ritmo habitual en cuanto a horarios, alimentación y actividades, y con la dificultad añadida de que, en el caso de los niños, es más complejo identificar el trastorno.

Según Marta Campo, jefa del Servicio de Psicología del Hospital Sanitas La Zarzuela, “en realidad no existe una patología de depresión postvacacional como tal tipificada en los manuales de clasificación internacionales, pero al regresar del periodo vacacional pueden aparecer reacciones que responden a una dificultad, por parte de la persona, a retomar su vida diaria”.
Los síntomas de este síndrome de depresión postvacacional en niños pueden incluir insomnio, llanto o somatizaciones digestivas, como vómitos o diarreas. Estos síntomas responden a un rechazo al colegio, cuyas causas podrían existir antes de las vacaciones.

Los expertos recomiendan a los padres ayudar a identificar los aspectos positivos que tiene el final de las vacaciones, lo que facilitará que el niño se adapte a la nueva etapa sin problemas.

Ver a los compañeros de clase, recuperar sus juguetes, o dormir de nuevo en su habitación de casa, son algunos de estos puntos positivos que los padres pueden utilizar para que los niños tengan ilusión por recuperar su rutina diaria.

Fuente: MUY

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (VI)

Al mes de haberse casado,
Lope se fue al extranjero,
dejando su hogar amado,
porque se vio sin dinero,
sin crédito y empeñado.

Marchó en pos de un porvenir
que jamás pudo encontrar,
porque nunca quiso ir
a un buen colegio a estudiar,
no sabiendo ni escribir.

Y transcurrieron veinte años.
De Lope no se sabía…
Por fin, ¡oh, qué desengaños!
llegó al pueblo cierto día
con muchos juicios extraños.

Antes que donde nació
él se diera a conocer,
una idea concibió:
vigilar a su mujer,
idea que realizó.

Por la noche, frente a frente
de la puerta de su hogar,
colocándose impaciente,
vio en la casa penetrar
a un aguerrido teniente.

Vuelve a la calle a salir
este joven estudioso,
y le sale a despedir
con un ósculo amoroso,
quien por él quiere vivir:

una mujer muy hermosa
de negro crespón vestida,
con aire de dolorosa,
porque en la mísera vida
la suerte le era azarosa…

Diz Lope «¡Soy traicionado!»
y tres tiros disparó
sobre aquel noble soldado.
Por necio, Lope mató
¡a su unigénito amado!

[*Opino}– España. La búsqueda de un Estado moderno

30-08-12

Carlos M. Padrón

El artículo que copio más abajo me llegó con esta nota de cabecera:

NO COMPRES  EL DIARIO “EL MUNDO

A partir del día de hoy, que nadie compre “El Mundo”. NADIE, hasta que echen a este payaso.

Boicot a “El Mundo” hasta que despidan a este impresentable, y que él sepa lo que es estar en paro. ¿A que somos capaces de hacernos sentir?

que supongo que habrá sido escrita y puesta en circulación por funcionarios o, más probable aún, por alguien que está en el paro.

Sin embargo, después de leerlo completo me parece que el autor tiene razón en todo excepto en lo de las vacaciones, pues éste es un derecho laboral que busca proteger la salud del trabajador y, como no, aumentar su productividad.

Si el resto de los trabajadores no reciben paga extra, ¿por qué habrían de recibirla los funcionarios?

Si alguien, sea o no funcionario, incumple con sus condiciones de trabajo, ¿por qué no puede ser despedido? La prohibición de despido sólo contribuye, como muy bien dice Sostres, a fomentar la vagancia, la improductividad, la búsqueda de la excelencia, y una larga lista de otros males.

Lo de los sindicatos y partidos políticos es una verdad como un templo: sólo sirven para eso y, por tanto, que los mantenga sus afiliados. De sindicatos ya he contado en este blog.

Y lo de las Autonomías está muy claro; lo que no entiendo es que, sin son 17, cuáles serían las dos que se salvarían de la sabia, y casi imperiosa, decisión de eliminarlas. ¿Serán Cataluña y País Vasco? Si así fuera, sería un trabajo mal hecho.

Lo de que muchos trabajadores «trabajaban lo mínimo para poder pasarse luego largas temporadas cobrando del Estado sin hacer nada» lo he visto comprobado en muchos casos. Y también sé de casos en que el «trabajador» en paro ha amenazado a quien lo contrate, o, preguntado sobre qué haría cuando se le termine el paro, ha respondido tranquilamente «Robar».

Tanto que defienden las libertades, ¿por qué no reconocen el derecho que todo patrono tiene a despedir a quien libremente contrató para llevar a cabo una tarea específica durante un horario de trabajo también muy específico? Así como lo contrató, tiene todo el derecho de despedirlo si no cumple con aquello para lo que lo que lo contrató, o si ya no precisa de sus servicios.

Y el señor Sostres tiene todo el derecho a dar su opinión, pero, según parece, para quienes escribieron la nota que copié en rojo arriba, eso sí es motivo de despido. ¡Que viva la libertad de expresión!

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13/07/2012

Salvador Sostres

Un Estado moderno

Rajoy continúa sin hacer lo que tiene que hacer, que es crear las bases de un Estado moderno y verdaderamente útil a sus ciudadanos, y no este insalvable lastre.

Sobra el 40% de los funcionarios, pero no sólo por la crisis, sino porque un Estado no puede ser esta demencial maquinaria de burócratas. Ni los maestros ni los médicos tienen que ser funcionarios, ni que la Sanidad y la Educación sean servicios universales significa que la red que los provee tenga que ser pública. Sobran 15 autonomías, con sus 15 parlamentos y sus 15.000 cargos duplicados.

La paga extra de los funcionarios —que, según Rajoy, se ha suprimido de forma temporal— tiene que suprimirse para siempre y como concepto, porque nadie tiene que recibir nada extra por realizar bien su trabajo; y tiene, en cambio, que poder ser despedido si su rendimiento no es satisfactorio.

Del mismo modo, la prestación por desempleo no sólo tiene que reducirse a siete meses, sino que tendría que quedar como un mero cojín de emergencia —uno o dos meses para parar el golpe— y que ir al paro no fuera una opción como lo ha sido hasta ahora para muchos caraduras, que trabajaban lo mínimo para poder pasarse luego largas temporadas cobrando del Estado sin hacer nada.

Las subvenciones anulan la voluntad, el esfuerzo y la tensión que nos hacen vivir despiertos y aprovechar cada oportunidad como si fuera la única. Cuando perder el empleo no sea visto por tantos gandules como una ocasión de tomarse un descanso pagado, y todos tengan claro que sin su trabajo no son nada, tal vez lo cuiden con más responsabilidad y menos días personales, y entonces seremos una sociedad mucho más dinámica y competitiva.

Hay que eliminar también el concepto de las vacaciones pagadas, y que nadie vuelva a creer nunca más que va a cobrar sin trabajar. Es justo que nos paguen por nuestro trabajo, pero si tenemos la ocurrencia de querer vacaciones, que sea por nuestra cuenta (y, sobre todo, por nuestro riesgo, tal como están las cosas).

He de decir igualmente que me sorprende escuchar tantas voces preocupadas por la crisis, y tantos discursos sobre la solidaridad, y que ningún trabajador haya tenido el gesto de renunciar a sus vacaciones para arrimar el hombro y emplearse a fondo en el propósito de ayudar a su empresa y de proteger su puesto de trabajo.

Cuando en septiembre te encuentres en la calle, no digas que no te lo esperabas, y pregúntate si hiciste algo para salvarte. Estoy harto de los que tantos discursos dan sobre la solidaridad sin que nadie vaya nunca a reclamársela.

Tampoco es suficiente reducir un 20% las subvenciones a partidos políticos y sindicatos. Tanto unos como otros tendrían que vivir de las cuotas de sus militantes y afiliados, y de las contribuciones privadas que recibieran. Si no hay suficientes afiliados para mantener a los sindicatos es porque ya no representan a nadie, ni defienden a nadie más que a sus cuadros de secretarios, agitadores profesionales y liberados.

Ésta es la única verdad de unos sindicatos que viven fuera de la realidad y que son contrarios a la prosperidad.

No se trata sólo de ahorrar, sino de establecer un nuevo contrato, entre el Estado y el ciudadano, basado en la libertad y en la iniciativa personal, en nuestras cualidades de hombres y en nuestra misión de desarrollarlas. Se trata de aceptar el reto, de recuperar el espíritu explorador y el sentido del honor, de alzarnos y de alargar los dedos hasta tocar la cara de Dios.

Fuente: El Mundo

Cortesía de Leonardo Masina

[*ElPaso}– El pino más viejo de Canarias, que está en El Paso, tiene achaques

27/08/2012

Esther R. Medina

Un equipo de expertos determinará cuál es el tratamiento que precisa el longevo e histórico árbol, ubicado en la plaza de la ermita del Pino, en El Paso (La Palma).

Pierde vigor. No se sabe si es debido a la edad, a las agresiones que ha sufrido en el entorno en el que se halla, o a las propias condiciones ambientales, pero lo cierto es que el pino, catalogado como el más viejo de Canarias, con una edad aproximada de 1.000 años, tiene achaques y necesita un tratamiento que le ayude a recobrar vitalidad.

 

Pino de La Virgen (El Paso). Foto de los años ’40s y de 2010. Cortesía de lectores de este blog.

Desde 2006, este longevo e histórico ejemplar de 32 metros de altura, ha perdido una tercera parte de su copa. Un equipo de expertos determinará en los próximos meses qué cuidados precisa, para intentar recuperar su frondosidad. Se ha pensado, incluso, en introducir una sonda que le aporte vitaminas.

El concejal de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de El Paso, Andrés Carmona, está “muy preocupado” por la salud de un pino que considera “uno de los elementos culturales vivos más importantes de La Palma e, incluso, de Canarias”.

El ejemplar, que se localiza en la plaza de la ermita de Nuestra Señora de El Pino, será declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por su valor histórico y cultural, por sus dimensiones, por su simbolismo, y por su interés científico. El trámite para otorgarle la citada figura de protección se encuentra en exposición pública.

Según cuenta la tradición popular, en el tronco de este emblemático coloso vegetal se encontró una pequeña imagen de una virgen. A partir de entonces, el árbol pasó a denominarse Pino de la Virgen, y en su entorno se levantó una ermita en la que cada primer domingo de septiembre se celebra la festividad de El Pino.

En el estudio «Longevidad y anillos de crecimiento en el Pino de la Virgen», los profesores María del Mar Génova, Carlos Santana y Ernesto Martín, aseguran que es “uno de los ejemplares más viejos de pino canario que existe en la actualidad en el Archipiélago, y que posee un enorme valor histórico, científico y cultural, que hay que conservar y proteger adecuadamente”.

Saneamiento y cirugía arbórea

Pero el Pino de la Virgen, que llegó a tener una cobertura de copa de 300 metros cuadrados, desde hace tiempo no goza de buena salud. Pierde volumen y color. Su tronco se encuentra aprisionado por el pavimento de la plaza de la ermita, unas obras que se iniciaron en el año 2001 y que impiden la oxigenación de las raíces.

El Ayuntamiento de El Paso encargó en 2008 un informe a la Unidad de Fitopatología Vegetal de la Universidad de La Laguna para conocer el estado del ejemplar. En aquella ocasión se recomendó un saneamiento general del pino, cirugía arbórea y remodelación del entorno.

El árbol sí fue sometido a un tratamiento biológico en la corteza, a un sellado de los huecos del tronco y a un proceso quirúrgico, pero la obra civil, que contempla el levantamiento de parte del pavimento que lo rodea, el agrandamiento del alcorque y la ampliación de la baranda de protección, no se ha ejecutado.

Andrés Carmona, que siempre ha mostrado un particular interés por este emblema del municipio, considera que “no se puede actuar por cuenta propia sin contar con los expertos, porque se pueden cometer errores irreversibles”, advierte, y adelanta que, después del verano, se celebrará una mesa redonda en El Paso en la que diferentes técnicos darán su opinión sobre la salud del árbol y determinarán qué medidas se deben tomar para que recupere frondosidad.

“Serán actuaciones a desarrollar a corto, medio, largo y muy largo plazo, porque esperamos que el pino siga en pie por muchos años más. No hay informes nuevos, y estamos esperando la opinión de expertos de la Universidad de La Laguna, pues el pino está más afectado de lo que parecía”, declara el concejal de Patrimonio.

Entre las posibles actuaciones que se barajan para revitalizar el árbol se encuentran la apertura del alcorque, la remodelación del entorno, el levantamiento del adoquinado, para facilitar la oxigenación de las raíces, y la introducción de una sonda que le suministre vitaminas.

Este año, y debido a la prolongada sequía, los servicios municipales de parques y jardines se han visto obligados a regar el pino con una cuba. “Le hemos puesto un poco de agua algunos días, pero tampoco es bueno regarlo mucho”, dice Carmona.

El estado de salud real de este emblema de El Paso es una incógnita. “Sabemos, por ejemplo, cómo responde un pino ante un incendio, pero no cómo lo hace después de haber estado tanto tiempo enterrado por el pavimento de la plaza, que está sellada, lo que facilita la proliferación de hongos y bacterias. Lo que está claro es que hay que determinar si los problemas que presenta se deben a la edad, a que está enfermo o a las condiciones medioambientales”, dice el referido edil.

En opinión de Andrés Carmona, la declaración de BIC del Pino de la Virgen servirá para “dar a conocer uno de los elementos culturales vivos más importantes de La Palma y de Canarias, lo cual será un aval para que otras instituciones se impliquen” en la causa de salvar al legendario ejemplar de pino Canario que vive en un apacible paraje del monte público de El Paso, a 930 metros de altitud.

Fuente: Canarias Ahora

Cortesía de Eleuterio Sicilia

[*Opino}– España. Presencia en los puestos de trabajo

22-08-2012

Carlos M. Padrón

Esto del espíritu de trabajo que caracteriza a los más de los españoles, sobre todo cuando están en España, es ya un tema recurrente.

Se ha tratado en varios artículos de este blog que han recibido comentarios corroborando la aversión que por el trabajo sienten esos españoles, y poniendo ejemplos puntuales. Están, además, los excelentes escritos de César Vidal que en muchas de sus entregas abordan directamente este tema.

Si tantos opinan lo mismo, deber porque hay mucho de cierto.

Por mi parte, sigo sin entender la legalidad que pueda haber, si hay alguna, en la costumbre de llegar, muchas veces tarde, al puesto de trabajo, y salir luego a desayunar. Existe una jornada laboral que generalmente es de 7 horas (p.ej., 09.00 a 17.00, ó 08.00 a 16.30) con una hora libre para el almuerzo, y, por tanto, existe —o debería existir— la obligación de cumplirla.

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19 Ago 2012

Javier Martín

Todos trabajan el jueves a las once

A los españoles se nos puede llamar ladrones, pero ¡ay del que ose calificarnos de vagos! Ni de broma.

El español está siempre trabajando, desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche. Lo que ocurre en esas 14 horas es algo que ni el INE ni las más prestigiosas consultoras han podido desentrañar. “Lo que pasa en la oficina se queda en la oficina”, se podría decir.

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Con la llegada del celular, la localización del currante es difícil de descubrir (a menos que se delate activándola en su smartphone), pero, según el INE, un jueves a las once de la mañana es el día y hora con mayor probabilidad de encontrar al trabajador delante de su mesa.

A las once, el 70% de los empleados se encuentran en su puesto (74,3% de los hombres, por el 64,6% de las mujeres). Ni a las diez ni a las doce, pues ya se baja unas décimas, y, por supuesto, ni a las nueve, cuando el porcentaje cae 9 puntos, ni a la una de la tarde, que cae 10.

Pero en ese pico de diez a doce de la mañana hay diferencia de sexos. El hombre se va a desayunar a las diez (73,1%), y la mujer, a las doce (63,3%). Como si hubiera un relevo de sexos en la oficina… y en la cafetería. ¿Es que van a la misma? Tampoco nos lo dice el INE, pero diríase que no.

Ese nivelazo de asistencia no se vuelve a recuperar. A las dos de la tarde ya sólo es del 36% de los empleados. “Claro”, dirán ustedes, “porque se ha acabado la jornada laboral”. Pues no los busquen a las ocho de la mañana, cuando sólo hay un 40%. “Bueno, pero es que llegarán después de comer”. Pues va a ser que tampoco. Ese 70% no se verá más, ni el jueves ni en toda la semana, pues el viernes la coincidencia laboral cae dos puntos.

Si en hábitos laborales parece que, con pequeños matices, no hay mucha diferenciación entre sexos, lo mismo ocurre si se mira por nivel de formación de los empleados.

Da igual el gremio sin estudios que el universitario: a las once, unos ponen ladrillos, y los otros, triples A o bonos basura. La única diferencia no es, pues, ni por sexo ni por educación, sino por edad. A los menores de 25 años, mejor llamarles a las doce y del jueves. El domingo, por favor, que sea la una.

¿Qué pasa a la hora de comer? ¿Cómo es la desbandada? ¿Es cierto que el hombre alarga más la comida que la mujer? Parece que no, los dos sexos se van incorporando al trabajo paulatinamente hasta las cinco de la tarde.

Después de esa hora empieza a caer más bruscamente en el caso de la mujer. Sin embargo, de ocho a nueve de la noche hay porcentualmente más mujeres que hombres trabajando (17,9% contra 17,7%); en cualquier caso, porcentajes que chocarían con las costumbres laborales de los países luteranos.

Según otra encuesta del INE, el español no emplea más de dos horas al día en comer y beber, da igual que sea trabajador, parado o jubilado. Dos horas para desayunar, almorzar y cenar, ejemplo de productividad.

En esa misma tabla choca que la población que más tiempo dedica a hacer deporte no sea la menor de 25 años, sino los mayores de 65 (63 minutos al día).

No es extraño que se nos resistan las medallas en Londres 2012, aunque nos aseguren la gloria en los torneos de veteranos si nuestros abuelos se calman un poco, pues dedican a la diversión casi el mismo tiempo que los jóvenes. No les busquen a las once en la oficina, pregunten por el gimnasio.

Fuente: El País