[*Opino}– Perros y cerdos, una desafortunada comparación

24/12/2013

Carlos M. Padrón

No veo que el título, «Por qué queremos a los perros pero nos comemos a los cerdos», del artículo que copio abajo tenga que ver con su contenido.

Tal vez lo escogieron para llamar la atención del lector hacia un artículo destinado a promocionar un libro.

Un artículo que cuestiona el consumo que hacemos de carne animal, un cuestionamiento con el que estoy de acuerdo, y pienso que algún día, tan lejos en el tiempo que sospecho que no lo vean ni mis bisnietos, ya los humanos no comeremos carne.

Aunque mi padre fue alguna vez cazador, y mi hermano mayor pescador, no estoy de acuerdo con estas prácticas.

Pero volviendo a ese título, creo que la comparación entre perros y cerdos es desafortunada porque si bien un perro puede ser —y de hecho es— una excelente mascota, un cerdo no.

A pesar de que hay gente que tiene cerdos —sobre todo unos muy pequeños— como mascotas, las diferencias entre éstos y los perros son muchas y muy grandes.

Toemos la higiene, sólo por usar una. Si bien los más de los perros mascota que viven en casas van instintivamente a buscar un jardín o terreno baldío para hacer sus necesidades, dudo mucho que un cerdo, si tenido como mascota en iguales condiciones, haga lo mismo de forma instintiva.

Además, el excremento de los perros apenas hiede si se le compara con el de los cerdos,…. a menos que para los cerdos mascota se invente una comida especial.

Por otra parte, desde hace siglos el perro ha buscado la compañía humana, no así el cerdo. El perro se caracteriza por la fidelidad a su dueño, ¿sería fiel un cerdo?

En fin, que aunque los chinos coman carne de perro con el mismo desparpajo con que nosotros comemos la de cerdo, sigo sin aceptar esa costumbre de los chinos, en especial porque, por lo dicho arriba y por mil motivos más, queremos a los perros porque nos han acompañado por siglos como fieles amigos y defensores de nuestra vidas y casas, cosa que los cerdos no han hecho ni creo que pudieran hacerlo,… lo cual no justifica que nos los comamos.

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16/12/2013

Teresa Guerrero

Por qué queremos a los perros pero nos comemos a los cerdos

Imagine que unos amigos le invitan a su casa a cenar. El plato principal es un estofado de carne que huele fenomenal y está delicioso.

Mientras lo disfruta le pregunta a sus anfitriones por la receta. «Coges un kilo de carne de Golden retriever, marinada desde la noche…», le contesta su amigo. «¿¡Golden retriever!? «Si usted es como la mayoría de las personas que viven en Occidente, probablemente se sentirá mal ante la idea de estar comiéndose un perro cocinado». Incluso sentirá asco, «porque los perros no se comen».

Si sus anfitriones le dicen que es una broma, y que en realidad han servido un estofado de ternera ¿seguiría comiendo? ¿se sentiría mejor?

Probablemente sí, porque «si usted es como la mayoría de las personas, cuando se sienta ante un estofado de ternera no ve la imagen del animal del que procede la carne. Sólo ve «comida», por lo que se centra en el sabor, en el aroma y en la textura».

Así comienza la psicóloga estadounidense Melanie Joy su reflexión sobre por qué nuestra cultura nos permite comer algunos animales sin contemplaciones, mientras nos insta a que consideremos otras especies como mascotas y, como consecuencia de ello, la idea de causarles sufrimiento nos causa malestar.

Una reflexión que resume bien el título de su libro, que acaba de ser publicado en español, y recoge las investigaciones que la autora realizó durante su tesis doctoral. «Comer animales o no hacerlo es una tema de justicia social».

La decisión de comer carne

Melanie Joy ha acuñado un término, el carnismo, para denominar «el sistema de creencias que nos condiciona a comer unos animales determinados». Y es que, según sostiene, «en la mayor parte del mundo actual las personas no comen carne porque lo necesitan, sino porque deciden hacerlo. Y las decisiones siempre se derivan de las creencias».

«El carnismo es un sistema de creencias invisible, y el trabajo de Melanie Joy está permitiendo darle visibilidad. Una vez que conocemos este sistema, tenemos la libertad de decidir», explica Javier Moreno, de Igualdad Animal, la organización de defensa de los derechos animales a la que irán destinados los beneficios de la venta de esta obra.

Joy, profesora de psicología y sociología en la Universidad de Massachusetts (Boston, EEUU), es vegana, es decir no consume ningún producto de origen animal (ni alimentos ni prendas de vestir ni asiste a espectáculos en los que se usen animales).

Pero no siempre fue así. Según confiesa, cuando era adolescente disfrutaba comiendo todo tipo de alimentos y era una fanática de la pizza con cuatro tipos de carne y extra de queso. «Como la mayor parte de la gente, me gustaban los animales y no quería que sufrieran aunque yo misma participaba en un sistema que cometía atrocidades y que iba en contra de mis valores. Cuando comía animales dejaba atrás la empatía», reflexiona.

Allá por 1999, cuando tenía 23 años, se puso enferma tras consumir una hamburguesa en mal estado. Tal fue la indigestión que acabó en el hospital: «A partir de entonces dejé de comer carne, me empezó a dar asco. Poco a poco comencé a interesarme por la información que siempre había estado ahí, y supe que hay millones de animales que están sufriendo de manera completamente innecesaria. Me di cuenta de que yo había contribuido al problema y quise ser parte de la solución», recuerda.

Su transición hacia el veganismo, relata, fue paulatina: «Primero dejé de comer carne, luego huevos y leche…» Hasta que con los años se convirtió en vegana. «No necesitamos carne para sobrevivir, ni siquiera para mantenernos sanos», asegura Joy, que en su libro pone como ejemplo «a los millones de vegetarianos sanos y longevos que así lo han demostrado», y defiende una dieta variada y la ingesta de proteínas de origen vegetal para satisfacer las necesidades nutricionales del cuerpo. A sus ojos, beber leche o comer huevos es tan desagradable como para cualquier occidental puede resultar comer carne de perro.

Nada menos que 10.000 millones de animales mueren cada año sólo en EEUU para el consumo humano, una cifra que se doblaría si incluimos las especies animales marinas destinadas a la alimentación. En su obra, Joy también denuncia las duras condiciones de trabajo a la que están sometidos muchos de los trabajadores de explotaciones ganaderas y de la industria cárnica en EEUU, a los que denomina «las otras víctimas del carnismo».

Durante la investigación que realizó para su tesis doctoral, la psicóloga entrevistó a todo tipo de personas: veganos, vegetarianos, carniceros, personas que trabajaban en la industria de la carne… Todos ellos, afirma, compartían una experiencia parecida sobre la consideración de especies como animales de compañías o aptos para el consumo.

Las tres N: Normal, natural y necesario

«El carnismo nos enseña a no pensar, a no sentir nada hacia estos animales. Comer carne se considera un hecho, no una elección», asegura.

Y este convencimiento, continúa, se ha logrado gracias a un sistema que justifica el consumo de carne a través de la repetición de lo que ella denomina las tres N: comer carne es normal, natural y necesario. Las mismas N que, según denuncia, se han usado a lo largo de la Historia para permitir y justificar la esclavitud, el racismo o la dominación masculina. Y es que para Joy «el carnismo es una ideología violenta, un sistema de presión, un mecanismo que distorsiona nuestra relación con los animales».

«La mayoría de nosotros creemos que comer carne es natural porque el ser humano caza y consume animales desde hace miles de años. Y ciertamente, la carne ha formado parte de nuestra dieta omnívora durante al menos dos millones de años. Pero el infanticidio, el asesinato, la violación y el canibalismo son, como mínimo, tan antiguos como el consumo de carne y, por tanto, podríamos argumentar que también son naturales. Pero no apelamos a la historia de estas conductas para justificarlas», defiende en su libro.

Naturalmente, en otros países la percepción que tienen sus ciudadanos sobre qué animales son comestibles es distinta a la nuestra, y para ellos también sería impensable ingerir algunas de las especies habituales en nuestra dieta. Por ejemplo, la vaca es sagrada en India, mientras que en otros países los insectos se consideran una importante fuente de proteínas y su consumo es habitual.

En algunas zona de Asia, como China y Vietnam, muchos ciudadanos comen perros sin miramientos, a pesar de que también allí es frecuente tenerlos como animal de compañía. Como destaca Javier Moreno, «distinguen entre los perros que van a destinarse al consumo humano y los que se consideran mascotas».

Joy, que lleva tres años viajando por el mundo y explicando en foros internacionales qué es el carnismo, está convencida de que la mayor parte de la gente no es consciente de las terribles condiciones en las que viven los animales destinados a convertirse en alimentos.

Por ello, la autora se muestra satisfecha por el descenso del consumo de carne que se ha registrado por primera vez en EEUU, donde cada ciudadano come aproximadamente 100 kilogramos de carne al año. No obstante, en su opinión este descenso no es sólo atribuible a una mayor concienciación sobre el sufrimiento de los animales, sino también a que la gente cada vez es más consciente de los contaminantes que ingiere cuando toman carne: «Suele estar aderezada con hormonas sintéticas, dosis masivas de antibióticos, pesticidas, herbicidas y fungicidas tóxicos», denuncia en su libro.

La autora confía en que su obra, que ha sido traducida a nueve idiomas, contribuya a que la gente se detenga unos instantes y reflexione sobre por qué comemos algunas especies animales y otras no.

Tener información sobre las condiciones en las que viven millones de animales destinados al consumo humano, sostiene, les ayudará a decidir de forma consciente y con libertad:

«Sin conciencia no hay elección libre», afirma. Porque, como dice la cita de Mahatma Gandhi que ha escogido como apertura de su libro, «podemos medir la grandeza y el progreso moral de una nación por el modo en que trata a sus animales».

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[*Opino}– No creo que a los gatos se les pueda considerar ‘a priori’ animales domesticados

23-12-13

Carlos M. Padrón

Pecaré de osado, pero me permito dudar de la afirmación de que, según el artículo que copio abajo, los gatos pueden considerarse un animal domesticado.

Mientras viví en mi casa natal, hubo gatos en ella, como también los había en las casas de todos los vecinos. Uno adoptaba a esos animales desde que nacían, y ellos se acostumbraban a la cercanía humana y a la casa donde se les daba cobijo.

No se los tenía como mascotas sino porque cazaban ratones, y en «su» casa permanecían hasta que morían, bien por viejos o, a veces, ahogados en algún embalse.

Sin embargo, a escasos metros de la casa de uno de nuestros vecinos había un banco de lo que llamábamos tuneras, y en el interior de él parió una gata que. No se supo por qué vino a parir ahí ni por qué no se llevó a sus crías a la casa a la que ella pertenecía.

El caso es que las crías crecieron en ese lugar y sin tener contacto alguno con humanos. Si los habitantes de esa casa dejaban abierta en las noches alguna ventana, los gatos se colaban por ella y hacían destrozos buscando comida, Y, cuando cansados de ellos, los vecinos se les acercaban para ver de echarlos de las tuneras, los «mininos» se defendían como las auténticas fieras que son, y lejos de huir atacaban en grupo y con todo.

¿Podría decirse que eran animales domesticados?

Hasta donde sé, con los perros no pasa eso.

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17/12/2013

Judith de Jorge

Los gatos fueron domesticados en China hace 5.300 años

El gato que duerme sobre nuestro sofá, se calienta junto al radiador o nos pide insistentemente de comer, nuestro gato casero, tiene unos exóticos orígenes orientales.

Arqueólogos de la Universidad de Washington en St. Louis creen que los mininos fueron domesticados por primera vez hace 5.300 años por agricultores del antiguo pueblo chino de Quanhucun, y no en Egipto, como se creía hasta ahora. Su hipótesis aparece publicada en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) de EE.UU.

Raramente se encuentran restos de gatos en los antiguos yacimientos arqueológicos, y se sabe poco sobre la forma en la que fueron domesticados. Hasta ahora, se creía que este proceso ocurrió por primera vez en el antiguo Egipto, hace unos 4.000 años, pero investigaciones más recientes sugieren que esta estrecha relación pudo haber surgido mucho antes. Incluso se ha encontrado un gato salvaje enterrado con un ser humano en Chipre hace casi 10.000 años.

Sin retrotraerse tanto en el tiempo, la nueva investigación sitúa la domesticación de los gatos en las antiguas aldeas agrícolas de China.

«Los gatos se sentían atraídos por los antiguos pueblos agrícolas en los que había pequeños animales, como roedores que vivían del grano que los agricultores cultivaban, comían y almacenaban», explica Fiona Marshall, coautora del estudio. «El pueblo de Quanhucun era una fuente de alimento para los gatos hace 5.300 años, y la relación entre humanos y gatos tenía beneficios mutuos, aunque era ventajosa para los gatos», dice.

La idea de que los gatos se domesticaron ellos mismos en los primeros asentamientos agrícolas no es nueva, pero había pocas evidencias para sostener la teoría. El nuevo estudio las ha encontrado en ocho huesos de al menos dos gatos recuperados del yacimiento de Quanhucum por científicos de la Academia China de Ciencias.

Utilizando la datación por radiocarbono y los análisis isotópicos de huellas de carbono y nitrógeno en los huesos, demostraron cómo una raza de gatos salvajes encontró un hueco en una sociedad que se nutría del cultivo extensivo del grano de mijo.

Los isótopos de carbono indican que roedores, perros y cerdos domésticos de la antigua aldea comían mijo, pero no los ciervos. Sin embargo, los gatos se aprovechaban de los roedores que vivían en el mijo cultivado y que daban problemas a los agricultores, como se aprecia en señales en las ollas de almacenamiento de grano.

Alimentado por humanos

Los científicos creen que la relación entre los gatos y los seres humanos se hizo cada vez mayor. Uno de los gatos analizados era viejo, lo que demuestra que sobrevivió mucho tiempo en el pueblo. Además, se aprecia que había comido menos ratones y más mijo de lo esperado, lo que sugiere que hurgaba entre la comida humana o era alimentado.

Estudios recientes de ADN indican que la mayoría de los aproximadamente 600 millones de gatos domésticos que viven actualmente en todo el mundo son descendientes de gatos salvajes del Cercano Oriente, una de las cinco subespecies de gato salvaje Felis sylvestris lybica que todavía se encuentran en todo el Viejo Mundo.

Actualmente no hay pruebas de ADN para demostrar si los gatos de Quanhucun son descendientes de este gato salvaje del Cercano Oriente, una subespecie no nativa de la zona. Si los gatos de Quanhucun resultan ser cercanos descendientes de este gato, esto sugeriría que fueron domesticados en otro lugar y posteriormente introducidos a la región.

«Todavía no sabemos si estos gatos llegaron a China desde el Cercano Oriente, ya sea porque se cruzaran con especies silvestres de gato chinas o incluso porque los gatos procedentes de China tuvieran un papel insospechado en la domesticación», dicen los investigadores.

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[*Opino}– Acerca de la salud y los tipos de vinos

13-12-13

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio abajo, el resaltado en la palabra ‘tinto‘ lo puse yo porque soy de los que creo que el vino es —por definición y antonomasia, además de por mención bíblica— tinto, y que cualquier otra variante es, al menos para mí, una adulteración del vino verdadero,… especialmente la champaña, bebida que detesto cordialmente.

Y eso de que el pescado debe ser acompañado con vino blanco es una moda que conmigo no funciona. Por tanto, coma yo lo que coma, si he de acompañarlo con vino será con tinto.

Ya esto lo saben bien mis buenos amigos que viven en Canarias, y cuando nos reunimos para comer pescado, que es lo que pedimos las más de las veces, ellos piden vino blanco, pero para mí piden tinto.

Lamentablemente, siempre hay alguno de ellos que se ha sumado a mi teoría y usa mi botella 🙂

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13/12/2013

Diez beneficios del vino tinto que probablemente desconocías

A lo largo de los últimos años, numerosos estudios científicos han probado los beneficios de consumir regularmente cierto tipo de alimentos, capaces de hacernos adelgazar, ayudar al corazón a mantenerse sano o reducir el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.

Sin embargo, muy pocos productos acumulan tantas cualidades positivas como el vino tinto.

Prueba de ello es la lista de diez cualidades beneficiosas para la salud probadas científicamente que recopila una entrada del blog «Culturizando» y que sin duda constituye una excusa para tomar un buen vino tinto, aunque, eso sí, siempre con moderación.

1.- Aliado contra la grasa

El consumo de vino tinto activa la función de un gen que impide la formación de nuevas células de grasa y ayuda a movilizar las existentes, según un estudio realizado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Aunque contiene siete calorías por gramo, en dosis moderadas contribuye a reducir la obesidad y el sobrepeso al envejecer.

2.- Combate las bacteria bucales

Investigadores italianos han confirmado que la costumbre de tratar con vino las infecciones de las encías tiene un fundamento científico. Al parecer, algunos compuestos presentes en esta bebida frenan el crecimiento bucal de los estreptococos y bacterias vinculadas a las caries, además del de otros asociados a la gingivitis y dolores de garganta.

3.- Mejora de la función cognitiva

Alrededor de 70 estudios demuestran que el consumo moderado de vino mejora el funcionamiento del cerebro y, en pequeñas cantidades, previene la demencia.

Los científicos creen que se debe a que la elevada presencia de antioxidantes en su composición reduce la inflamación, impide que las arterias se endurezcan, e inhibe la coagulación, lo que mejoraría el riego sanguíneo.

4.- Complemento placentero

Al degustarlo con moderación se liberan endorfinas en dos áreas del cerebro, aumentando la sensación de placer, de acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de California.

Además, si la luz ambiental es roja o azul, el placer y el sabor del vino son mucho más intensos que cuando ésta posee tonalidades verdes o blancas.

5.- Ejercicio embotellado

Una investigación publicada en The FASEB Journal, sugiere que el resveratrol de la uva disminuye las consecuencias negativas de la vida sedentaria.

6.- Limpiador de paladar

Tomado durante la comida, el vino ayuda a percibir mejor los sabores que cuando ésta se acompaña con agua. Esto se debe a sus propiedades astringentes, que evitan la excesiva sensación de grasa causada por alimentos como las carnes rojas, y permiten degustar mejor la comida.

7.- Reduce riesgo de cáncer

El vino tinto ayuda a reducir el riego de cáncer de pulmón en hombres, sobre todo si son fumadores. Además, bloquea el crecimiento de las células responsables del cáncer de mama.

Estas propiedades podrían deberse a que uno de sus componentes, el resveratrol, frena los efectos del estrógeno, la hormona femenina por excelencia.

8.- Aliado del corazón

Una copa al día, en el caso de las mujeres, o dos en el de los hombres, contribuye a aumentar los niveles de colesterol bueno en la sangre, y previenen las complicaciones cardiovasculares.

9.- Cuida la próstata

Un estudio asegura que consumir siete vasos de vino tinto a la semana y después de cumplir los 40 años de edad, reduce en más de la mitad los diagnósticos de cáncer de próstata.

10.- Hábitos saludables

Un estudio publicado en el British Medical Journal revela que los aficionados a la degustación del vino suelen consumir alimentos más sanos, y tener una dieta más equilibrada que los consumidores habituales de cerveza.

Según este informe, los enófilos consumen más aceitunas, frutas, verduras, quesos bajos en grasa, leche y carnes saludables.

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[*Opino}– ¿Celulares sin pantalla?

12-02-13

Carlos M. Padrón

Sí, eso dice el artículo que copio abajo.

Entiendo que mediante comandos de voz dados a un celular sin pantalla se le pueda pedir al aparatejo que nos dé información —mediante voz, por supuesto— sobre un personaje, una dirección, etc. ¿Pero qué tal si le pido una fotografía, un mapa, o cualquier otra imagen?

Si bien el Siri, por ejemplo, puede guiar al usuario mediante voz, también puede ayudarse con mapas, y éstos requieren pantalla.

Me temo que eso de un celular sin pantalla es como la desaparición del papel, algo genialmente ilustrado en este VÍDEO.

Un celular sin pantalla tal vez sirva para quienes no necesiten imágenes. Serían celulares para usos muy puntuales.

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12/12/2013

Google vislumbra un futuro en el que los teléfonos celulares no tendrán pantalla

¿Sería posible que en el futuro los teléfonos no tengan pantalla? Google lo ve así.

La forma en que las personas interactúan con las máquinas ha cambiado. Es posible, mediante comandos de voz, pedirle a tu «smartphone» que realice diversas acciones, como buscar en internet a un personaje, hacer una llamada telefónica o mandar un mensaje.

Google Now, o Siri, son algunos ejemplos de asistentes virtuales existentes en el ámbito del consumo, pero esta tecnología se lleva desarrollando desde hace cuarenta años. El próximo reto de Google, que trabaja desde hace varios años en este tipo de técnicas, es cambiar radicalmente la forma de utilizar los teléfonos celulares, cada vez más inteligentes.

El ingeniero jefe de Google, Scott Huffman, ha vaticinado que, próximamente, «veremos una generación de dispositivos sin pantalla que se basarán en el reconocimiento de voz».

En una entrevista a «The Guardian», este experto ha explicado que su compañía se ha percatado de un crecimiento significativo en la las herramientas de búsqueda y reconocimiento por voz, algo que se ha logrado con las recientes mejoras de estos sistemas que han incorporado los dispositivos, lo que ha animado a la gente a empezar a adaptarse a ellos.

«Estamos buscando un futuro donde tendremos una gran variedad de dispositivos. Tenemos un supercomputador en nuestro bolsillo, pero también en nuestro reloj, en nuestras gafas y en nuestra laptop», ha dicho. «Algunos de estos tendrán una pantalla y un teclado, pero otros no, dado el incremento de las cifras de los usuarios que interactúan con sus dispositivos a través del reconocimiento de voz», ha dicho.

Aunque Google no ha ofrecido el porcentaje de usuarios que utilizan regularmente los controles de voz en dispositivos Android, se estima que alrededor del 3% de la población de EE.UU. los usa diariamente.

Más de la mitad de la población aquel país posee un «smartphone» con control de voz, y dos tercios de las personas son conscientes de su existencia, según datos ofrecidos por Scott Huffman. De hecho, poco menos de la mitad de esas personas utilizan la voz más de una vez al mes, y uno de cada cinco lo utilizan todos los días.

Consciente de ello, Google ya ha puesto en marcha un amplio proyecto piloto para su dispositivo de realidad aumentada Google Glass, que llegará al mercado en 2014.

Este proyecto de computación portátil permite ofrecer instrucciones básicas, tomar fotos y vídeo, o realizar búsquedas, todo a través de comandos de voz.

Extendiendo esta filosofía en la que cree, Google, la compañía de Mountain View, quiere realizar búsquedas a través de comandos de voz incluso en Chrome. Gracias a una extensión para el navegador, el usuario podrá utilizar el «software» sin usar las manos, al igual que ocurre con las Google Glass y el Nexus 5.

¿Será este el futuro de las máquinas?

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[*ElPaso}– ‘Describen la función de una proteína en la segregación del material genético durante la división celular’. Otro logro que tiene relación con El Paso

NotaCMP.- Como ya expliqué en el artículo relacionado que menciono al final, José Antonio Rodríguez-Rodríguez es nieto e hijo de pasenses, pues su padre, José Antovo-mecanismo-clave-en-la-divisin-celular-un-descubrimiento-que-tiene-nio Rodríguez, médico, y sus abuelos —que por línea paterna fueron Antonio Rodríguez Pino, y Nora Perera Capote— y bisabuelos, son todos de El Paso; y él, que nació en Vilaflor (Tenerife) es también canario.

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10/12/2013

Describen la función de una proteína en la segregación del material genético durante la división celular

Investigadores del grupo de investigación del Ciclo Celular del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), dirigidos por Ethel Queralt, han publicado en la revista PLoS Genetics un artículo que profundiza en los mecanismos de regulación de la mitosis, una fase del ciclo celular clave en la transmisión correcta de la información genética de padres a hijos.

 

Grupo de investigación en ciclo celular

Ciclo celular

Las células en todos los organismos crecen y se dividen en dos células hijas mediante una sucesión ordenada de eventos que se denomina “ciclo celular”.

Básicamente, las células tienen que completar cuatro procesos principales durante el ciclo celular:

  1. Crecer (Fases G1 y G2)
  2. Duplicar el ADN (Fase S)
  3. Segregar los cromosomas (Fase M, mitosis), y
  4. Dividirse (citocinesis).

En la fase S, o de replicación del ADN, se duplica el material genético y, posteriormente, durante la fase M, o mitosis, las células separan los cromosomas duplicados entre las dos células hijas.

De esta forma se asegura la correcta herencia de la información genética de una generación de células a la siguiente. La transmisión de la información genética (ADN) de padres a hijos (o lo que es equivalente, de unas células a otras) es una cuestión fundamental en la biología.

La aneuploidia —es decir, la falta o el exceso de cromosomas— es una característica presente en casi todos los tipos de cáncer humano, y promueve el desarrollo de tumores.

La regulación de la mitosis es particularmente importante para mantener la estabilidad cromosómica: por ejemplo, las células tumorales aneuploides aparecen como consecuencia de defectos en la segregación de cromosomas, los cuales originan células con mayor o menor material genético del normal.

Sin embargo, a pesar de su importancia, se conoce muy poco de la regulación de la salida de mitosis.

La ruta Hippo-tumor supressor

En el artículo publicado en la revista Plos Genetics se muestran los últimos avances en los mecanismos de regulación de la salida de mitosis. La proteína denominada “separasa” es un componente clave para la correcta segregación de los cromosomas y para la regulación de la mitosis.

En trabajos previos, el grupo de Queralt describió por primera vez la participación de la proteína fosfatasa PP2A en la mitosis. Estas proteínas cooperan con la separasa para asegurar la correcta herencia genética de unas células a otras.

“En el presente trabajo hemos profundizado en el mecanismo molecular por el cual esta proteína PP2A regula la mitosis y contribuye a que la segregación de los cromosomas sea la correcta, mediante la identificación de dos nuevos substratos, dos componentes de la ruta Hippo-tumor suppressor”, ha explicado Queralt.

Según ha explicado la investigadora “en los últimos tiempos se están publicando estudios muy importantes sobre el uso de esta vía como diana terapéutica en cáncer. Sin embargo, en mi opinión, antes de eso deberíamos conocer mejor sus mecanismos moleculares”.

En ese sentido ha afirmado que “este trabajo contribuye al avance del conocimiento de la ruta Hippo en la regulación de la mitosis. Y la aplicación de dichos conocimientos básicos ayudará a desarrollar tratamientos más específicos y directos contra los diferentes tipos de cáncer.

Referencia del artículo

Baro B., Calabria I., Rodríguez-Rodríguez J. A., Hernáez M. L., Gil C., and Queralt E. «Dual regulation of the Mitotic Exit Network (MEN) by PP2A-Cdc55 phospatase». PLoS Genetics. 2013.

Artículo relacionado:

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[*Opino}– Sacrificio y trabajo arduo son las claves de un sistema educativo exitoso

Carlos M. Padrón

Lo descrito en el artículo que copio abajo me hizo recordar lo ocurrido con Tara, una muchacha que fue compañera de clase de mi hija cuando vivíamos en Chappaqua (New York)

Algunos años después fuimos de vacaciones a Vermont e invitamos a Tara a venir con nosotros. Durante el viaje por carretera, yo, que iba manejando, noté que mi hija Alicia y Tara estaban enfrascadas en una media discusión, y de pronto Tara me tocó el hombro y me dijo:

—Sr. Padrón, ¿es verdad que en Venezuela hay que estudiar Matemáticas aunque uno no quiera?

—Sí, Tara, es verdad —fue mi respuesta—. La educación básica no es electiva, y tienes que estudiar lo que te guste y lo que no.

La inmediata respuesta de Tara, marcada por la ira y el asombro, fue ésta:

—¡¿Qué clase de dictadura es ésa?!

Entonces entendí por qué en USA iba la Educación como iba, y ahora me ha servido para entender por qué va como va.

El mismo artículo me ha hecho recordar también los varios posts aquí publicados en los que se menciona el rechazo que en España hay a la búsqueda de la excelencia, al sacrificio y al trabajo, aunque no sea arduo.

¿Varias reválidas? ¿Tres idiomas? ¿Presión familiar y escolar tan fuerte que los niños apenas saben desenvolverse socialmente? ¡Qué horror! ¿Y entonces, cómo van a alcanzar la popularidad, eso que tanto se ansía en USA?

Ante esto sospecho que los estudiantes de y en Singapur no andan buscando la frívola meta de ser el más popular de su clase, o de jugar bien a algún deporte para que les den una beca y poder convertirse en «estudiantes profesionales».

¿Por qué criticar las clases privadas? Si con ellas se logra que quienes las reciben puedan alcanzar las metas fijadas por el sistema, bienvenidas sean.

Supongo, además, que en Singapur la competencia entre alumnos será intensa.

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08/12/2013

Carmen Calvo

La clave del éxito educativo de Singapur en Pisa: Todo se juega en la escuela primaria

Es en la escuela primaria, al empezar la educación obligatoria, que es pública, cuando los niños se juegan su futuro académico y profesional.

Mérito, esfuerzo, bilingüismo, presión familiar y segregación en función de los resultados académicos son las claves que explican los excelentes resultados obtenidos por Singapur en el informe PISA 2012 (Programme for International Student Assessment).

Durante seis cursos lectivos, desde los 6 hasta los 12 años, los alumnos aprenden inglés, idioma oficial del país, además de su lengua materna (tamil, mandarín o malayo), matemáticas, ciencias, humanidades y artes.

Al finalizar este periodo, los niños se enfrentan al «Primary School Leaving Examination», una especie de reválida que evaluará sus conocimientos de lenguas, matemáticas y ciencias.

A pesar de que casi el 98% de los niños superan el examen, los estudiantes necesitan conseguir una nota alta que les permitirá elegir el centro donde cursarán sus estudios de educación secundaria.

Las 160 escuelas figuran clasificadas en un ranking, siendo la Raffles Institution, para niñas o para niños, una de las más prestigiosas, ya que de ella salen los principales líderes del país.

La nota en el examen sirve también para dividir a los niños en tres grupos: avanzado, normal y técnico. Los grupos son permeables, por lo que los estudiantes pueden pasar de un nivel a otro según su progreso académico.

Los alumnos continúan con las asignaturas de primaria a las que se añade una tercera lengua, a elegir entre japonés, coreano, francés, alemán o español, idioma optativo a partir del próximo curso escolar.

Después de los estudios secundarios, que duran entre cuatro o cinco años según el nivel, los alumnos pasan una nueva reválida para continuar estudios preuniversitarios o de formación profesional.

«La educación en Singapur consigue la excelencia a costa del estudiante», declara a ABC José Daniel García, profesor e investigador pedagógico residente en el país. «La presión familiar y escolar es tan fuerte que los niños apenas saben desenvolverse socialmente», asegura.

Profesores con sueldo de ingeniero

Sólo los mejores estudiantes pueden acceder al Instituto Nacional de Educación donde se forma al profesorado, una profesión prestigiosa con un salario similar al de un ingeniero, unos 35.000 euros anuales, que se complementa con bonificaciones y beneficios en función del ranking que consiga la escuela, de los resultados de los alumnos y de la antigüedad.

Los cursos empiezan en enero, se dividen en dos semestres, con diez semanas de vacaciones, y las horas lectivas diarias son cinco para primaria y seis para secundaria.

Sin embargo, la mayoría de las familias recurren a las clases privadas para que los niños consigan los niveles de exigencia requeridos. Esto ha provocado un intenso debate en la opinión pública, ya que las familias con mayor poder adquisitivo pueden pagar más y mejores profesores privados para sus hijos, lo que altera el principio de igualdad de oportunidades de la escuela pública.

Singapur destina un 20% de su presupuesto anual a educación, unos 7.000 millones de euros en 2013, aproximadamente un 3% de su PIB.

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[*Opino}– La Naturaleza y el rechazo a lo distinto

09-12-13

Carlos M. Padrón

Después de leer el artículo que copio abajo (El apartheid de los simios), vuelvo a preguntarme por enésima vez por qué ese empeño en querer hacer igual lo que la Naturaleza —por no decir Dios— hizo diferente. ¿Será porque es «políticamente correcto»? Y ya se sabe lo que esa expresión significa.

Ser diferente no implica necesariamente ser mejor o peor, sino que existe una diferencia que, por simple lógica, no se debe, ni se puede, ignorar, porque desde el momento en que se note pero se ignore, se cae en la hipocresía, en un atentado moral.

  • Blanco, negro, oriental, indio, esquimal, mongol,…
  • Hombre, mujer, homosexual,…
  • Inglés, gringo, español, godo, gitano, sudaca, cubano……
  • ..·

… todos son diferentes.

Si a esto añadimos el respeto que en otros aspectos se tiene por los gustos personales, no se entiende la casi imposición de que en humanos hay que ignorar las diferencias y proceder como si de verdad no existieran. La percepción y consiguiente reacción a las diferencias es algo intrínseco a la naturaleza humana, y, por tanto, es tan inútil querer extirparlo, como inútil sería querer extirpar un instinto primario. En cuanto a razas, a veces el racismo entre negros es peor que el que pueda existir entre blancos y negros.

Si alguien no me gusta, sea por el motivo que fuere, no me gusta, y no hay vuelta atrás. De ningún modo es aceptable que por ese motivo quiera yo que se le maltrate, como tampoco lo es que se quiera que yo lo acepte como si me gustara.

¿Acaso no se acepta que «para gustos, colores», y se cacarea el respeto por la libertad de expresión y elección?

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07-12-13

Maria O’Connor

El apartheid de los simios

El jueves murió Nelson Mandela, símbolo de la caída de uno de los crímenes contra la Humanidad más abominables cometidos por la especie humana: el apartheid (‘separación’, en afrikáans).

Este sistema de segregación tuvo confinados en guetos a millones de sudafricanos por el simple hecho de pertenecer a una raza diferente; una distinción que algunos científicos dudan que exista.

El cruel sistema comenzó en 1950, y obligaba a las personas a identificarse nada más nacer en uno de las siguientes grupos raciales: blanco, bantú (negro africano), de color u otros. Mandela, primero desde el Congreso Nacional Africano y después desde la cárcel, luchó con energía y serenidad por acabar con el odio a lo diferente, tanto de los boers como de los africanos.

Sin llegar a los extremos patológicos del apartheid, el miedo a lo distinto es un rasgo universal entre los primates. La primatóloga Jane Goodall, averiguó en las selvas de Gombe (Tanzania) que por lo general los chimpancés temen lo diferente.

En 1966, una epidemia de polio afectó a varios individuos de la selva de Gombe. A consecuencia de la enfermedad, a tres miembros se les paralizó alguna de sus extremidades, impidiéndoles andar correctamente.

La extraña manera de moverse de los enfermos aterrorizó al grupo, el cual respondió primero con miedo y después con agresividad. Desafortunadamente, los humanos también poseemos estas tendencias. Casos como el apartheid, la exterminación de los judíos o el conflicto palestino-israelí lo evidencian.

La violencia dentro de los grupos o países se controla por varios medios, como por ejemplo el uso de normas y castigos. Pero fuera de ellos, cuando tratamos con desconocidos o personas de otros países, las cosas cambian.

En este tipo de sucesos, como sucede en las guerras, se produce lo que se denomina deshumanización del enemigo. Consiste en mirar a los rivales como si fueran de otra especie, lo que anula la posibilidad de empatía hacia las víctimas.

Entre los chimpancés, las peleas en el seno de la comunidad rara vez llegan a provocar heridas; pero en las que están involucradas grupos vecinos sí son graves y pueden acabar en muerte.

Acciones similares basadas en una doble moral también son empleadas por los países, como el caso de Estados Unidos creando las prisiones de Guantánamo y Abu-Graib, o Sudáfrica durante los más de 40 años que estuvieron vigentes las leyes del apartheid.

Prácticas que un Estado jamás se atrevería a emplear en territorio nacional o con sus súbditos, son usadas sin remordimiento en territorios lejanos con extranjeros. La agresividad es bastante común en la Naturaleza cuando se trata de interaccionar con grupos vecinos. Los chimpancés cooperan y son altruistas con sus compañeros, pero desconfían de extraños, o desean eliminar a rivales que habitan en los territorios limítrofes.

Debo aclarar que este tipo de conclusiones a las que llega la Ciencia no persiguen exculpar a los protagonistas de estos crímenes. El interés radica en su utilidad a la hora de diseñar políticas y programas educativos. Desde la negación de su existencia sólo escondemos debajo de la alfombra una verdad ancestral que puede convertirse en una bomba de relojería de un día para otro sin previo aviso.

Unos instintos tribales que todos poseemos y que Mandela supo gestionar a la perfección desde la presidencia. Jean Monnet, uno de los fundadores de la Unión Europea, también recurrió a la estrategia de recuperar el instinto tribal de los europeos para centrar sus sentimientos de «nosotros frente a ellos» en los no europeos, en lugar de en las tradicionales rivalidades continentales.

Pero, una vez más, los bonobos nos demuestran cuál es la mejor estrategia en estos casos. Esta especie, tan cercana genéticamente a nosotros como lo están los chimpancés, cuando se acerca un extranjero, en vez de reaccionar con agresividad lo invitan a comer. Así acaban de un plumazo con las malas intenciones: un estilo y legado similares que Mandela ha dejado a la Humanidad. Al igual que los bonobos, Mandela nos demostró que es posible otra manera de relacionarnos con el odio.

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[*Opino}—¿Prodigio del piano sin haber ido a clase? ¿Y qué dice la Ciencia?

04-12-13

Carlos M. Padrón

Ante lo que cuenta el artículo que copio abajo, me pregunto con más insistencia por qué entre los centenares de científicos, y grupos de ellos, que se dedican a hacer estudios de todo, hasta del sexo de los insectos, no hay —que yo sepa— al menos un grupo que se haya dedicado a hacer un estudio serio, prolongado, profundo y libre de prejuicios, de fenómenos como éste a los que, a falta de una explicación mejor, sólo puedo darles la de reencarnación.

Los ‘sintecho’ —o homeless (= sin casa, sin hogar), como se les llama en inglés, al menos en USA— son personas que, como ese nombre indica, viven en las calles, duermen al aire libre, bajo un puente, bajo el banco de un parque, o donde mejor consigan, y dependen de la caridad ajena y de establecimentos oficiales o de Caritas que les ofrecen comida.

Si una investigación seria descubriera que, efectivamente, este hombre no recibió nunca lecciones de piano o de música, lo que muestra el vídeo que acompaña al artículo es —al menos para mí— sencillamente espeluznante.

Aertículos relacionados:

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04/12/2013

Un «sintecho», prodigio del piano sin haber ido a clase

David Allen Welsh es un «sintecho» de 50 años que vive en la ciudad de Vancouver, en el Estado de Whashington.

Walech, antes de aterrizar en esta ciudad estuvo viviendo en los refugios para indigentes entre los Estados americanos de Iowa, Dakota del norte y del sur, y durmiendo en los trenes de cualquier ciudad.

 

Este hombre, quien lleva en la calle desde los seis años cuando su familia perdió la casa en la que vivían, ha aprendido a tocar el piano de manera autodidacta, y ahora exhibe su espectáculo de manera habitual en un local de Vancouver.

En este bar, los apasionados de la música clásica se quedan con la boca abierta ya que David toca de manera magistral, aunque no sea capaz de leer ni una nota musical.

Ver VIDEO.

En ABC News, que es donde han entrevistado a Welsh, éste cuenta lo siguiente:

«A veces no sé ni cuáles teclas estoy pulsando. Mis ojos están cerrados y me dejo transportar por la música».

Welsh practica siempre que quiere. Tras instalarse en el noroeste del Pacífico, hace diez años, ha estado visitando a menudo una tienda de artículos de segunda mano para tocar un piano que allí tienen.

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[*Drog}– Más acerca de divorcios o rupturas de pareja

06-11-13

Carlos M. Padrón

En tema relacionado con el artículo que comenté en Acerca de divorcios o rupturas de pareja, encontré hoy otro, que copio abajo, de cuya lectura deduzco que aún existen psicólogos y psiquiatras que creen que el amor es un sentimiento, o sea, que creen que es amor lo que hay siempre asociado al enamoramiento.

Comento a continuación, y siguiendo el orden en que aparecen en el tal artículo, los puntos de él con los que no estoy de acuerdo.

Eso de comprometerse «con toda firmeza y certeza» parece ignorar que en el verdadero amor podrá existir la firmeza, pero no la certeza, pues ésta implica dar por sentado que ya se ha logrado lo que se quiere —dar por granted, como se dice en inlés—, y tal certeza va contra la regla de que el amor hay que trabajarlo día a día.

Cuando uno de los miembros de la pareja «da por granted» que ya tiene al otro «en el saco» —o sea, bien asegurado—, deja de trabajar, y ahí comienza la ruina de la relación.

¿Y cuáles son los detalles que no aportan nada? No necesariamente son los mismos para los dos miembros de la pareja. ¿Y qué tal si uno realmente ama y el otro no?

Que me perdone Mila Cahue cuando propone «Describir lo que ocurre con los sentimientos», pues el amor NO es un sentimiento; el drogamor sí que lo es. Entonces, ¿a cuál de los dos se refiere ella?

Por último, también dice Cahue que se puede llegar a ser amigo de la expareja.

Vuelvo a pedir perdón, pero, como ya expliqué en el artículo Más acerca de la hipotética amistad entre hombre y mujer, y aporté opiniones muy autorizadas, “Donde haya tensión sexual no puede haber amistad químicamente pura”.

Por tanto, en los más de los casos no es posible la amistad entre hombre y mujer. Y es altamente probable que tal tensión exista, o despierte, entre quienes fueron pareja.

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06/11/2013

M. J. Pérez-Barco

¿Cómo decir a tu pareja «ya no te quiero»?

A cualquier pareja le puede ocurrir que un buen día uno de los dos se dé cuenta de que está desenamorado. Sí, que ya no quiere a la persona con la que comparte un proyecto de vida, con la que se había comprometido, o con la que había decidido, con toda firmeza y certeza, que fuera el compañero/a para el resto de la vida. A veces se deja de amar.

Es un episodio muy doloroso en la vida, tanto para el que lo siente —y, por honestidad, lo tiene que comunicar a su pareja—, como para la pareja que recibe esa noticia lamentable y probablemente inesperada.

No es tan fácil decir «ya no te quiero». Antes debe haber existido una reflexión calmada, una meditación que ha llevado a esa persona a darse cuenta de que la relación se vive con cierta angustia; que los valores, proyectos y metas no son compartidos; que existe cierta sensación de saturación…

Desde luego, nunca es buen momento para hacérselo llegar al otro, pero se trata de ser responsable y honesto en lo que empezó como una relación feliz y con quien se ha querido.

¿Qué actitud mantener?

«A la hora de comunicar tan dolorosa noticia «es muy importante mantener una actitud sincera, firme y de escucha activa, tratando de que la conversación se realice cara a cara y sin rodeos. Eso denota respeto hacia ambas partes», aconseja María Beatriz Pereira, psicóloga clínica de adultos de Isep Clínic Barcelona.

Tres son los ingredientes que no deben faltar en esa conversación que no deja de ser una triste sorpresa para el otro miembro de la pareja.

Mila Cahue, piscóloga de pareja del Centro de Psicología Álava Reyes, los enumera:

«El primero, convencimiento, para transmitir seguridad y reflexión en lo que se está diciendo. El segundo, empatía para saber ponerse en el lugar de la otra persona que está recibiendo una noticia desagradable. Y el tercero, escuchar, sin personalizar, todo lo que se pueda oír».

No hay que caer ante los posibles reproches o críticas que plantee la pareja al conocer la noticia.

«Hay que dejar que hable y escucharle, pero manteniendo la decisión tomada», dice Pereira.

No se debe entrar en contestar ni defenderse de ninguno de esos reproches; en cierto modo hasta hay que comprenderlos con cierta humildad.

Si el otro miembro de la pareja no acepta la situación, es imprescindible mantener la decisión inicial, sin caer en chantajes emocionales o en dar una última oportunidad. Por eso, es tan importante meditar muy bien la decisión.

¿Qué lenguaje utilizar?

Un tono de voz firme, y la postura erguida ayudan a transmitir el mensaje y hacen entender al otro miembro de la pareja que no hay esperanzas.

«Es necesario ser honesto con el otro, amable y comprensivo Por tanto, la decisión se debe dar de manera clara y precisa, omitiendo los detalles que no aportan nada»,

explica la psicóloga Pereira.

Mila Cahue aconseja aplicar las tres reglas de la comunicación:

  1. Describir lo que ocurre con los sentimientos;
  2. Decir, de forma amable, lo que uno piensa y siente, y expresa sus deseos.
  3. No prolongar mucho la conversación, y las dos, tres o cuatro horas que llevan este tipo de mensajes aplazarlas para otro momento en el que ambos estén más calmados.

«Un par de días después se puede retomar la conversación, mejor por la mañana, para que no haya prisas, y durante un fin de semana».

recomienda.

Cahue no recomienda las cenas porque hay menos tiempo y ambos están más cansados. Tampoco dos conversaciones sobre el mismo asunto.

¿Cómo enviar el mensaje?

No ofrecer comentarios con esperanzas, sino neutros («no te quiero como pareja, pero el camino recorrido contigo ha enriquecido mi vida en muchos aspectos»). Según Beatriz Pereira, «no hay que sacar clichés del tipo «no eres tú, soy yo». Tampoco echarle la culpa al otro ni herirlo con insultos».

¿Se puede ser amigos tras la ruptura?

Ambas psicólogas coinciden: con el paso del tiempo, se puede ser amigo de la expareja, pero no de forma inmediata tras la ruptura. Cada uno debe realizar su duelo por separado. Debe ser una decisión compartida por los dos.

Hay que entender que quien recibe la desagradable noticia todavía puede sentirse pareja «y no ha templado sus sentimientos hasta que esté en la distancia que requiere la amistad», explica Cahue.

¿Cuándo es momento de solucionar asuntos compartidos?

La custodia de los hijos, quién se queda con la casa o con el coche… son cuestiones importantísimas en la pareja que acaba de romper.

Sin duda, en el momento de la conversación para decir al otro que no se le quiere no conviene entrar en estos asuntos. Sin embargo, por cuestiones legales, emocionales y morales con los hijos, hay que ponerse en marcha cuanto antes para resolverlo. «Lo mejor es resolverlo de mutuo acuerdo», aconseja Beatriz Pereira.

«Y por partes. Primero, la situación real de la pareja: en este caso, que ha dejado de existir como tal. Cuando se haya podido asumir, entonces se hablará de cada paso en su momento, pero no todos a la vez»,

dice Mila Cahue.

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