[*Drog}– Y Pilar Rahola también opina como yo

24-06-12

Carlos M. Padrón

¡Bravo por Pilar Rahola! Más claro no canta un gallo:

  • «Nadie que haya estado enamorado puede dudar de que el enamoramiento es un enganche adictivo que tiende a dominar la voluntad de su víctima, y que cuesta una barbaridad dejarlo… De hecho, es el estadio de mayor estupidez del ser humano»”.
  • «Estar enamorado es como estar “colocado” (o sea, drogado)».
  • «El enamoramiento —o sea, el drogamor— es un simple descontrol hormonal, mientras que el amor es un proceso inteligente perfectamente equilibrado entre lo racional y lo sentimental. Es decir, que lo primero habita en instintos básicos, y lo segundo necesita un planeta con un poco de vida inteligente».

El artículo que sigue, que Pilar Rahola ha titulado acertadamente “Una droga llamada amor”, lo escribió cuando supo que la Ciencia ha descubierto el lugar exacto del cerebro en el que se originan los sentimientos que se experimentan cuando alguien está enamorado, y determinado que el amor drogamor está en la misma zona cerebral de la adicción a las drogas.

Esto último, lo de adicción a las drogas, es algo que a Pilar Rahola no le sorprende ni a mí tampoco, pues lo he dicho en este blog desde hace tiempo.

Ante tantas evidencias, ¿cuándo se adoptará un término que, como el mío ‘drogamor‘, se use para designar con nombre propio ese desastroso sentimiento que por siglos se ha llamado amor pero que no lo es, sino que, por el contrario, opera como una auténtica droga y causa estupidez y un sinfín de males en quien lo padece, pudiendo hasta arruinar su vida?

Hay que celebrar que cada día son más las voces que se suman a esta denuncia, y es de esperar que no sólo aumenten sino que el caso llegue algún día a ser materia de enseñanza obligatoria desde el comienzo de la adolescencia.

Por ahora, la cosa va todavía muy mal, pues a la juventud se le sigue diciendo en todos los medios —radio, prensa, revistas, libros, cine y televisión— que ese placentero pero engañoso estado de estupidez e incapacidad de raciocinio en que sume el drogamor es como una señal que da el Destino para indicarnos el camino a seguir.

NotaCMP.- Lo en cursiva lo he añadido yo.

***

24-06-12

Pilar Rahola

Una droga llamada amor

A pesar de ser una defensora apasionada de la Ciencia, me inquieta un poquito que su larga marcha hacia el conocimiento no tenga freno.

Por supuesto, lo mío es puro romanticismo, pero me inclino a pensar que algunos enigmas del cerebro y de sus contingencias deberían seguir siendo un misterio.

El otro día leía que investigadores de varias universidades (Canadá, EE.UU. y Ginebra) han descubierto el lugar exacto del cerebro en el que se originan los sentimientos que se experimentan cuando alguien está enamorado. Y añadía la información: “El amor está en la misma zona cerebral de la adicción a las drogas”. Es decir, que estar enamorado es como estar “colocado”.

Ignoro para qué servirá, desde la perspectiva médica, dicha información, pero la verdad es que no resulta ninguna sorpresa.

Nadie que haya estado enamorado puede dudar de que el enamoramiento es un enganche adictivo que tiende a dominar la voluntad de su víctima, y que cuesta una barbaridad dejarlo… De hecho, es el estadio de mayor estupidez del ser humano. Así lo decía Noel Clarasó: “Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto“.

Ciertamente, el enamoramiento es un simple descontrol hormonal, mientras que el amor es un proceso inteligente perfectamente equilibrado entre lo racional y lo sentimental. Es decir, que lo primero habita en instintos básicos, y lo segundo necesita un planeta con un poco de vida inteligente.

Sin embargo, ¿puede alguien llegar al estadio del amor sin haber sufrido previamente ese torturado descontrol de los sentidos? Me resulta difícil imaginarlo, aunque para gustos, los colores.

El amor… Me parece deliciosa la idea de que sea una droga que se cuece en la zona del cerebro donde hierven las adicciones, porque creo que el amor es uno de los procesos más grandiosos del ser humano, y tener su adicción me parece un buen síntoma.

Quizás es por ello, por tener componentes adictivos, por lo que algunos pueden hacer locuras por amor, pero sinceramente creo que, sobre todo, se hacen maravillas gracias a su fuerza. El verbo ‘amar’ es un verbo redondo, rotundo, que ofrece y obliga, que duele pero enaltece, que desgarra pero sutura, y que nunca falla si no se espera de él más que su entrega.

Su conjugación bien aprendida nos construye como mejores personas, y me resulta imposible imaginar nada bueno de alguien que nunca haya sabido amar. Por supuesto hablo del amor en su acepción amplia, desde la pareja a cualquier componente de nuestro círculo sentimental, padres, hijos, amigos…, el otro, el prójimo.

Por amor atravesamos muros de dificultades, luchamos contra los elementos, nos reconstruimos para mejorarnos, y por amor damos más allá de lo que sabíamos que podíamos dar. Y cuando triunfa por encima de los miedos, es el amor lo que nos hace más fuertes. Una buena adicción para los tiempos del desconcierto.

Fuente: La Vanguardia

9 comentarios sobre “[*Drog}– Y Pilar Rahola también opina como yo

  1. Entonces eso de que el amor sea una droga que se cuece en la zona del cerebro donde hierven las adicciones, es lo que explica que en ocasiones se desintegre por muy lindo que haya sido ese romance. Es como si ese menjunje ubicado en la zona cerebral cuando pierde los efectos, termina.

    Pues si es así, está bien comparada la acción con el drogamor.

    Estela

  2. Estela, lo que se cuece en la zona del cerebro donde hierven las adicciones NO ES AMOR.

    Y es en esto en lo que radica el problema: en que llaman amor a lo que ya están diciendo que no lo es. Hay que diferenciar, y por eso inventé la palabra ‘drogamor’ porque incluso ‘enamoramiento’ no sirve para definir ese fatídico sentimiento que crea adictos y ocasiona desastres.

    Bien es cierto que dura poco, pero es como un huracán que deja destrozos a su paso.

  3. Vemos como, día a día, se trafica de innumerables formas con esa “droga”, unas veces inconscientemente y otras inducidas por los medios e intereses comerciales, políticos, etc.

  4. Aspi es, Alberto, pero aquí aplica aquello de que el mal triunfa porque los buenos no hacen nada. En este caso, los primeros buenos deberían ser los padres y luegos los maestros. Ellos deberían insistir en meter en la cabeza de niños y niñas que el drogamor es dañino.

  5. Empezando, para mí Pilar Rahola es más política que otra cosa. Su opinión será personal o comentando algo que leyó en alguna parte. Lo digo porque la veo en debates en televisión y su madera es de política y bastante encajonada en sus ideas.

    Creo que muchas veces se le llama amor a otros sentimientos que no tienen que ver nada con él. Podemos sentir amor hacia infinidad de cosas, incluyendo nuestra pareja y, cuando es hacia nuestra pareja y estamos “enamorados”, no quiere decir que estemos “drogamorados”, perdamos el control, la personalidad etc., sino todo lo contrario: si nos enamoramos de la persona “acertada” y somos correspondidos, nos respetamos, y cada uno tiene su espacio.

    Creo que ésta puede ser una relación enriquecedora, lo importante es saber hasta qué punto podemos llegar, y no dejar de ser nosotros mismos, ¿o no?

  6. Xili, el que sólo haya respeto no es prueba de que haya amor. Lee AQUÍ y verás lo que he aprendido acerca de las parejas.

  7. Hola, Carlos. Perdona que te contestara pensando que eras Xili. Leí lo que me indicaste, y realmente estoy de acuerdo en todo; lástima que mucha gente pase de eso.

    Aprovecho para felicitarte por todo lo que escribes, me encanta. Como ves, soy una fiel seguidora, te animo, como muchos otros, a que escribas un libro, llegas al lector. El día que lo hagas me encantará leerlo. Enhorabuena por tu blog.

  8. Ya me extrañó a mí el otro comentario tuyo contestando a un/a tal Xili.

    Muchas gracias por tus opiniones sobre el blog y sobre mí. Lo del libro es algo que voy a tener que hacer aunque sólo sea por aquello de que “En su vida, todo hombre debe hacer tres cosas: tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro”. Me falta la última 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s