[*Opino}– ¿Conectados pero solos? Un serio problema social

04-04-12

Hace meses, mientras almorzaba con mi mujer en un restaurante, vimos con asombro que los miembros, hombre y mujer, de una pareja que ocupaba la mesa de al lado estaban enfrascados en el uso de sus aparatos celulares, y no se dirigían palabra.

Luego, a una celebración de cumpleaños que tenía lugar en la casa del cumpleañero y era sólo para algunos parientes y allegados, llegaron unos jóvenes. Inmediatamente después de saludar, uno se sentó, sacó su smartphone y se puso a «jugar» con él sin ocuparse de nada más.

Y algunos otros de los allí presentes, de más edad que el tal joven, también hicieron lo propio, aunque participando de vez en cuando en la conversación.

Son comportamientos que, lamentablemente, se ven cada vez más, y que, en el caso del primero, es una lamentable y peligrosa pérdida de la necesaria comunicación de pareja; y, en el caso del segundo, es, cuando menos, una falta de educación. Y son, además, un serio peligro.

Acerca de esta ya más que preocupante manifestación social, mi hija Elena, la psicóloga, me ha hecho llegar lo que puede verse en este enlace, del famoso programa TED, en el que la también psicóloga Sherry Turkle*, en una conferencia titulada Connected, but alone? (= ¿Conectados pero solos?) analiza las implicaciones de este —por demás desagradable y, según ella, también peligroso— fenómeno social.

De la conferencia de Sherry Turkle —que está en inglés, aunque muy bien pronunciado y con posibilidad de subtítulos en el mismo idioma— voy a referirme sólo a algunos puntos que llamaron mi atención.

Tras este fenómeno se esconde el temor a la soledad, y la consiguiente modificación del famoso «Pienso, luego existo» en un erróneo «Comparto, luego existo». Y de ahí que se haya tenido la peregrina idea de, por ejemplo, usar robots, llamados «sociales» y pensados para dar compañía a personas ya mayores quienes, en algunos casos, viven situaciones críticas como la pérdida de un ser querido, algo para lo que creo que sirve mucho mejor un perro que, al menos, tiene la capacidad de sintonizar con los sentimientos de su amo.

Esto sólo ocurre porque, como dice Sherry Turkle, esperamos más de la tecnología que de nuestro prójimo, y porque, al menos los jóvenes de hoy, no sólo no saben conversar sino que tienen miedo a hacerlo porque una conversación transcurre en tiempo real, mientras que los mensajes de texto pueden ser corregidos o borrados.

Para colmo, esta tecnología gusta más a quienes son más vulnerables, y a quienes se sienten solos y temen la intimidad. Para esta gente, sentirse solos les lleva a echar mano del smartphone para conectarse y tener la sensación de que ya no están solos.

Se huye de la intimidad, y se tiene una ilusión de compañía, pero sin buscar, y menos exigir, amistad de la verdadera, que no es precisamente la que proclaman las redes sociales que han degradado el sentido y contenido de esta palabra.

Todo esto ha llevado a una peligrosa inversión de términos que aumenta la soledad y, por tanto, el temor a ella. Antes se decía «Siento algo, y necesito hacer una llamada», pero ahora se dice «Quiero sentir algo, y necesito enviar un texto».

Contra los perniciosos efectos de este fenómeno, hay que desarrollar la capacidad de saber estar solo.

Así como ahora vemos en todos lados sitios libres de humo, en nuestra casa hay que demarcar sitios «sagrados», o sea, sitios libres de smartphones y artilugios similares y, por tanto, libres del mortificante —y, cuando menos, grosero— bip bip que anuncia la llegada de un nuevo mensaje que requiere revisión y, casi siempre, respuesta.

Se trata de estar junto a seres humanos, no de estar conectados a quienes están lejos y a quienes, muchas veces, no son en nuestra vida tan importantes como la persona que tenemos a nuestro lado, persona a quien se está desatendiendo mientras se atiende a esos otros.

Esta tecnología nos está llevando adonde no deberíamos querer ir, y lo grave es que los llamados smartphones no sólo han cambiado lo que hacemos sino lo que somos.

Sigo creyendo que un teléfono celular es, primero y ante todo, un teléfono, o sea, un aparato para llamar y recibir llamadas. Los mensajes de texto sólo deberían usarse como medio de ahorro, o como medio para enviar, por ejemplo, algo, como un número telefónico o una dirección electrónica, que podría o ser mal copiado si nos los dijeran verbalmente, o que se requiere que lo conservemos en nuestro celular.

Los textos, e-mails y chats no ayudan a conocerse, no ayudan en verdad a comprenderse, no pueden jamás reemplazar el contacto personal y la conversación de tú a tú, mirando a los ojos de nuestro interlocutor.

Debería ser obligatorio que esta conferencia fuera presentada en colegios y, por supuesto, en toda familia en que haya adolescentes.

Todo esto me reafirma en mi decisión de no participar en redes sociales.

Sigue gustándome la conversación cara a cara, y aunque en mi trabajo gerencial en IBM mucha gente me consideraba poco sociable, algunas personas, las más de ellas mujeres, descubrieron que yo no era así, que no sólo era sociable sino también que sabía escuchar y crear empatía, en especial cuando alguien me buscaba para que «le prestara mi hombro» porque ese alguien tenía un problema.

Una vez, en un curso de IBM, un psicólogo contratado al efecto por la compañía, pidió a los asistentes, gerentes todos con años en la posición, que nos definiéramos con la menor cantidad posible de palabras.

Recuerdo haber escrito que yo me veía como un “un humanista que busca la excelencia por vía de la docencia y el ejercicio de la gerencia”.

Eso no gustó mucho al tal psicólogo, ni a los moderadores del curso, que esperaban una respuesta «de negocios» y no de corte humanista. Pero para mí la gerencia fue siempre un medio para acercarme a lo humano, y, como bien dice Sherry Turkle los smartphones y redes sociales no hacen precisamente eso.

~~~

(*) Sherry Turkle is Abby Rockefeller Mauzé Professor of the Social Studies of Science and Technology in the Program in Science, Technology, and Society at MIT and the founder (2001) and current director of the MIT Initiative on Technology and Self.  Professor Turkle received a joint doctorate in sociology and personality psychology from Harvard University and is a licensed clinical psychologist. She has been studying our changing relationships with digital culture for over three decades, charting howmobile technology, social networking, and sociable robotics are changing our work, families, and identity. Profiles of Professor Turkle have appeared in such publications as The New York Times, Scientific American, and Wired Magazine. She is a featured media commentator on the social and psychological effects of technology for CBS, NBC, ABC, CNN, the BBC, and NPR, including appearances on such programs as Nightline, Frontline, and 20/20.

[*Opino}– Más sobre los españoles y el idioma inglés

29-03-12

Carlos M. Padrón

Lo de los españoles y el inglés es algo fuera de lo normal, según ya he mencionado varias veces en este blog.

Hoy, en varios medios informativos aparece la noticia de que ser bilingüe ayuda a prevenir la demencia. Esto, sin embargo, no impide que algunos españoles —y no sólo el referido en el artículo que copio abajo— critiquen la práctica de que los niños españoles aprendan inglés en el colegio, y, claro, como la enseñanza que de este idioma dan en los colegios es mala, ocurre luego que los españoles invierten, en aprender inglés, el doble de dinero que el resto de nacionalidades.

***

29/03/2012

Ser bilingüe podría prevenir la demencia

Una nueva investigación, publicada en «Trends in Cognitive Sciences», explica cómo el hecho de hablar más de un idioma se puede traducir en una mejor salud mental.

El estudio examina cómo el ser bilingüe puede ofrecer protección contra los síntomas de la demencia y, además, sugiere que la creciente diversidad en las poblaciones del mundo puede tener un impacto positivo, e inesperado, en la capacidad de recuperación del cerebro adulto.

«Estudios anteriores han establecido que el bilingüismo tiene un efecto beneficioso en el desarrollo cognitivo de los niños. En éste revisamos los informes recientes, que utilizan tanto métodos conductuales, como de neuroimagen, para examinar los efectos del bilingüismo sobre la cognición en adultos», explica la autora principal del estudio, la doctora Ellen Bialystok, de la Universidad de York.

Las redes del cerebro

La doctora Bialystok y sus colaboradores afirman que el uso de las redes de control cognitivo para el procesamiento del lenguaje bilingüe, pueden reconfigurar y fortalecer éstas, mejorando así la «flexibilidad mental», la capacidad de adaptarse a los cambios, y ayudando a procesar la información de manera eficiente.

Los estudios también sugieren que el bilingüismo mejora la «reserva cognitiva», o sea, el efecto protector que tiene la estimulación de la actividad mental y física sobre el funcionamiento cognitivo en el envejecimiento saludable.

Esta reserva cognitiva puede retrasar la aparición de los síntomas en quienes sufren de demencia, ya que las personas bilingües experimentan los síntomas de aparición de demencia años más tarde que los monolingües.

«Nuestra conclusión es que el bilingüismo reorganiza ciertas redes específicas del cerebro, creando una base más eficaz para el control ejecutivo, y el mantenimiento de un mejor desempeño cognitivo durante toda la vida» añade Bialystok.

Fuente: ABC

***

12-03-29

A. de Miguel

No sé cómo tomarme la crítica que me hace Antonio Maizcurrena sobre la práctica de que los niños españoles aprendan inglés en el colegio.

Don Antonio es contrario a esa idea porque el inglés responde a una estructura léxica distinta. Claro, por eso mismo sostengo (y conmigo cientos de doctores) que el aprendizaje cuando se trata de niños de dos idiomas (y aun de tres) es una buena práctica.

Precisamente, el hecho de que los idiomas tengan estructuras léxicas distintas ayuda a los niños a ejercitar la inteligencia.

Un dato. El nivel educativo más alto lo consiguen los escolares de Finlandia. Suelen aprender tres o cuatro idiomas (finés, sueco, ruso, inglés).

Fuente: Libertad Digital

***

29/03/2012

José Graugrau Navarro

Los españoles invierten, en aprender inglés, el doble de dinero que el resto de nacionalidades

Los pobres resultados ponen en evidencia el sistema educativo en nuestro país.

El aprendizaje de idiomas es una de las carencias del sistema educativo español, como lo vuelve a confirmar el Barómetro de Idiomas 2012, un informe sobre aprendizaje de idiomas, con datos de 45.000 personas de 230 países, elaborado por el IE Business School y http://www.busuu.com.

Uno de los resultados importantes es que los españoles invierten el doble de dinero que el resto del mundo para aprender lenguas extranjeras, lo cual es sorprendente si se considera que, por ejemplo, el inglés se cursa en todos los años de la enseñanza obligatoria, es decir, hasta los 16 años.

Ese tiempo, si se enseñara y se exigiera bien, tendría que dar para no gastar tanto dinero después en cursos de idiomas. Pero la realidad es que, a lo largo de su vida, un 17% de los españoles han invertido en tales cursos más de 1.000 euros.

En promedio se gastan 1.330 euros. La cifra supone casi el doble del promedio mundial: 740 euros. Un 9% de españoles han invertido más de 5.000 euros.

El 18% de los españoles que estudian idiomas están desempleados, frente al 9% de parados que estudian idiomas en el resto del mundo. El 60% de los españoles que estudian idiomas poseen un título universitario o de postgrado.

Las motivaciones principales de los españoles para aprender idiomas son, en este orden, viajar (45%), mejorar las expectativas laborables (42%), y mantener la mente activa (41%).

Otro resultado destacable es que los cursos en el extranjero son elegidos por el 39% de los españoles como el método más eficaz, frente a un 23% de la muestra global.

Pero también aquí está demostrado que, para aprovechar bien un curso en el extranjero, hay que tener ya una base, y, sobre todo, la clave está en un entorno ciertamente nativo y motivador, que exija soltarse en la lengua.

Como cabía esperar, el idioma estrella para los españoles es el inglés (54%); el alemán es el segundo idioma más estudiado en busuu.com: un 15%.

Los métodos tradicionales de enseñanza pierden fuerza en el estudio de idiomas: un 2% seleccionan los libros, y un 6% las clases de siempre. El uso del CD-ROM y las clases de conversación por teléfono quedan en las últimas posiciones, con un 0,8% y un 0,7% respectivamente.

Actualmente, se prefiere aprender idiomas online (20%), en lugar de atender a clases tradicionales (5%), o aprender con aplicaciones móviles (4%). Se destaca la flexibilidad que ofrecen en términos de elección de lugar y horario, y el contacto «directo» con hablantes nativos que ofrecen a los usuarios.

El muestreo internacional presenta un porcentaje de alumnas superior al de alumnos, mientras que, en España, ambos sexos presentan porcentajes muy igualados.

Fuente: ABC

[*Opino]– Si quiere vivir más, no se ría

17-03-12

Carlos M. Padrón

Lo que reproduzco más abajo lo encontré ayer en una carpeta en la que, con el título de «Curiosidades», guardo papeles, ———como la lista de invitados a La quema de CTP—, de los tiempos en que no existía, o yo no tenía, una computadora personal.

¿Extraño? La astrología dice que los Cáncer guardamos todo. 🙂

El artículo, publicado, según veo en el recorte de periódico, en septiembre, noviembre o diciembre de 1993 —en el recorte sólo se ve «mbre 1993″—, debo haberlo sacado de un periódico de España, pues en esos meses de 1993 residía yo en Madrid.

Y ahora llamó mi atención porque en este blog he publicado varios posts en los que se destaca lo mucho que la risa ayuda a que uno viva más. Entonces, ¿en qué quedamos?

Tal vez la explicación esté en que reír mucho no sea necesariamente una muestra de optimismo ni de falta de prudencia. Yo, por ejemplo, no soy lo que se dice optimista, pero, a pesar de mi expresión adusta y de pocos amigos, no pierdo ocasión de reírme aunque sea de mí mismo, ni de ser «jodedor» con los demás, lo cual me ha ocasionado no pocos problemas.

***

Noviembre de 1993

Daniel Goleman

Según un estudio, la seriedad es una de las claves de la longevidad.

Ser cauto y un tanto adusto son una de las claves de la longevidad, de acuerdo con un estudio realizado a lo largo de 60 años sobre más de 1.000 mujeres y hombres.

Aquéllos que de niños fueron responsables tenían un 30% menos de probabilidad de morir en un año dado de su adolescencia que sus más despreocupados compañeros.

Pero aquéllos que fueron exuberantes en su infancia lo pasaron menos bien en la ruleta de la vida: tenían un 6% de probabilidades más de morir en cualquier año.

«Realmente, no sabemos por qué la gente concienzuda vive más tiempo; no es tan simple como ponerse un jersey cuando hace frío. A pesar de las afirmaciones de que el optimismo y el sentido del humor son saludables, no encontramos ni una sola prueba de ello. La alegría predecía una vida más corta, quizá porque indicaba un optimismo irreal, que llevó a la gente a ignorar los riesgos para su salud», dijo Howard S. Friedman, psicólogo de la Universidad de California en Riverside, que hizo la investigación.

Los hallazgos de la investigación están basados en una muestra de 1.178 chicos y chicas de California que a principios de los años veinte, y con una media de edad de 11 años, fueron primero estudiados por Lewis Terman, un inventor del test del coeficiente intelectual.

Todos los niños eran brillantes, con un coeficiente intelectual de al menos 135, y Terman, y más tarde otros psicólogos, les entrevistaron a lo largo de sus vidas adultas, desde los años veinte hasta los ochenta.

La investigación de Friedman fue publicada en el número de octubre del Journal of Personality and Social Psyclhogy.

Cinco grupos

A los 11 años los niños fueron evaluados por sus padres y profesores con medidas que Friedman resumió en cinco

rasgos de personalidad:

  1. Sociabilidad y extroversión
  2. Autoestima y confianza
  3. Energía física y nivel de actividad
  4. Conciencia, y, por último,
  5. Alegría, una combinación de optimismo y sentido del humor.

Sucesivas evaluaciones mostraron que esos rasgos, medidos por primera vez en la infancia, se mantuvieren bastante estables en el curso de la vida.

La mayoría de los niños eran responsables, eran de «esos niños en los que se puede confiar en que hagan sus deberes, cierren las puertas y guarden sus bicicletas», dijo Friedman. Luego se hicieron mayores y se convirtieron en adultos que fumaban

y bebían, aunque menos que sus compañeros. El vínculo estadístico entre conciencia y longevidad iba más allá de tales hábitos.

Para su sorpresa, Friedman encontró que rasgos como la sociabilidad y la autoestima no tenían relación con cuantos años vivía la gente.

Quizá la sorpresa más grande fue que el optimismo en la infancia tenía un impacto negativo en la longevidad, pues otros estudios habían mostrado que una actitud optimista tenía efectos positivos sobre la salud, al menos a corto plazo, en situaciones como la recuperación de la cirugía.

Pero esos estudios definían el optimismo de forma diferente: como el control sobre los acontecimientos de la vida.

Otros psicólogos, cuyos estudios de rasgos de personalidad incluyen la responsabilidad, no están sorprendidos por los descubrimientos de Friedman.

«En general, la vida de los responsables es más prudente; beben menos, exploran menos las drogas, y son más circunspectos en su sexualidad», dijo David Watson, de la Universidad de Iowa.

Fuente: New York Times

[*Opino}– El Gobierno español, Marruecos, y el petróleo que podría haber en aguas de Canarias

17-03-12

Carlos M. Padrón

Mis temores van tomando cuerpo.

Y son tantos y tan viejos que llegan hasta a suponer que si Marruecos invadiera Canarias, España no haría lo que tendría que hacer para evitar la pérdida total o parcial del Archipiélago o de sus riquezas, como el turismo y la pesca, lo cual me trae a la memoria la sabia sentencia que se atribuye al profesor Domingo Pérez Minik:

«Los dos principales errores históricos de la historia de Canarias fueron no dejar entrar a Nelson [1797], y dejar salir a Franco [1936]».

¿Que por qué traigo esto a colación? Porque tengo por seguro, como lo tuvo ese profesor cuando dijo lo que dijo, que si Canarias fuera inglesa no se estaría hablando ahora de la delicada situación limítrofe de que trata el artículo que copio más abajo.

No habría que temer que, al igual que ocurrió en 1958 en Sidi Ifni, se desatara una guerra —que el régimen de Franco ocultó, pero que los muchos Canarios que, heridos o muertos, regresaron de ella y durante ella, nos la hicieron saber— cuando, según se dijo, España encontró petróleo en un lugar en el que Marruecos nunca se había interesado pero que, al saberse de ese hallazgo, dijo de inmediato «¡Eso es mío!».

De la lapidaria reflexión de Pérez Mink, y de otros problemas que, desde hace siglos, aquejan a Canarias y también a los Canarios, habla el artículo Cuidado con Canarias que fue de los primeros que publiqué en este blog, allá por mayo de 2006.

En él se dice que,

  • El Canario se siente un «español raro», expresión que me parece un eufemismo para no decir que, en su sentir hacia España, el Canario no puede ocultar los efectos del trato colonial, más despectivo que indiferente, que por siglos ha recibido de España, y que en Canarias le ha ganado a no pocos españoles el epíteto de godos que es una «forma despectiva de denominar a los españoles de la península y Baleares que llegan, sobrados o prepotentes, y que no respetan las costumbres y formas del ser Canario».
  • Los Canarios somos de muchos lugares a la vez, de esos lugares a los que hemos ido y de los que hemos vuelto, una y otra vez, en nuestra pequeña historia. Lo cual tal vez explica mi lamentable sentimiento apátrida.
  • En Canarias existe un «fragmentarismo interior». Sí, pero no se dice que fue fomentado por España por aquello de «divide y vencerás«, y que tiene una de sus más evidentes pruebas en que en Canarias existen dos provincias, y que se llega al extremo de pugnas entre las islas, y hasta entre pueblos de una misma isla.
  • Parte de la culpa de la avalancha de inmigrantes ilegales que llegan a Canarias en las llamadas pateras la tiene ese «efecto llamada» divulgado por la televisión en programas como «Destino España» que, además de peligroso, me parece altamente hipócrita.

Espero que, para al menos alejar temores, lo de las prospecciones de hidrocarburos quede en agua de borrajas.

***

17-03-2012

¿Qué hará el Gobierno español cuando Marruecos reclame el petróleo que hay en aguas Canarias?

El Gobierno de Rajoy dio vía libre este 16 de marzo de 2012 para realizar prospecciones de hidrocarburos en aguas de Canarias, y autorizó a Repsol YPF a realizar prospecciones que, si tienen éxito, se comenzará a extraer crudo en 10 años.

Gran noticia, pero los planes de Repsol no son nuevos. Aznar ya había dado en enero de 2002 los permisos necesarios para que la petrolera iniciara las prospecciones en nueve campos de exploración al este de Fuerteventura y Lanzarote.

Una iniciativa en la que Repsol controlaba un 50% del proyecto, y a la que acudía de la mano de dos socios, la australiana Woodside (30%) y la alemana RWE DEA (20%).

El Tribunal Supremo paralizó el proyecto en 2004 por un defecto de forma en la Ley de Hidrocarburos, que no respetaba suficientemente la legislación medioambiental. Y Zapatero, que se apuntaba a un ‘bombardeo’ con tal de quedar bien con los progres, dejó en barbecho el plan.

El efecto José Manuel Soria

Perdió el PSOE las elecciones, llegó Rajoy a Moncloa y nombró ministro de Industria a José Manuel Soria, quien ve con buenos ojos retomar aquellos planes y reactivar los estudios para determinar si frente a las costas Canarias existen yacimientos de hidrocarburos.

Soria, Canario hasta la médula, está obsesionado por el déficit energético español, y ve con ilusión el proyecto.

LAS CLAVES DEL CRUDO

¿Dónde se busca?

Las zonas de prospección en las que Repsol ha realizado estudios iniciales se encuentran en aguas atlánticas a 61 kilómetros al este de las costas de Fuerteventura y Lanzarote.

Una distancia equiparable a la existente en otras zonas petrolíferas entre la costa y las zonas de explotación de hidrocarburos: a apenas 70 kilómetros de las playas de Rio de Janeiro, centenares de plataformas petrolíferas buscan, y ya extraen crudo desde hace tiempo. Los eventuales yacimientos en aguas Canarias se encontrarían a entre 2.000 y 3.000 metros de profundidad.

El proyecto en cifras

Según los cálculos de Repsol, en aguas Canarias podrían llegar a producirse alrededor de 38 millones de barriles cada año, lo que equivaldría nada menos que a un 10% del consumo actual total de crudo de España.

Eso, con una explotación efectiva de los posibles pozos de entre 20 y 30 años, 13.000 millones de dólares en inversiones, y la creación de 5.000 empleos.

¿Por qué lo rechaza el PSOE?

El proyecto cuenta con el rechazo inicial del PSOE y del Gobierno Canario, de la oposición regional de izquierdas, de los grupos ecologistas, y de una parte sustancial de la población de las islas (el 60% se mostrarían contrarios, según una reciente encuesta).

Argumentan que si se produjeran vertidos procedentes de las zonas de prospección y explotación, pondrían en jaque toda la economía regional, basada en el turismo, lo cual tendría graves consecuencias medioambientales.

Por qué la tensión con Marruecos

En las aguas en que Repsol se dispone a hacer prospecciones, no existe una línea divisoria de las zonas de explotación económica exclusiva aceptada oficialmente por Madrid y Rabat.

Sí que existe una limitación oficiosa respetada de facto por ambos países hasta el momento. Sin embargo, expertos en seguridad y defensa advierten de la posibilidad de que, en caso de que Repsol encuentre petróleo, Marruecos se vea tentado a reactivar la vieja disputa sobre la titularidad de esas aguas.

Se reinicia la búsqueda

El Ejecutivo convalida los permisos que en 2001 le otorgó a Repsol YPF para llevar a cabo exploraciones petrolíferas frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote, y que el Tribunal Supremo suspendió en 2004 por defectos de forma respecto a consideraciones medioambientales.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, explicó este 16 de marzo de 2012, al término de la reunión del Consejo de Ministros, que se dan las «garantías medioambientales» requeridas por el Alto Tribunal.

Añadió Soraya que «no hay argumentos para dilatar más» la reanudación de un proyecto que, de resultar positivos los sondeos exploratorios, situaría la hoy deficitaria balanza comercial de España en números negros, según fuentes conocedoras de la materia.

 

Como explica Javier Mesones en ‘La Gaceta’, las estimaciones para todo el área, que abarca más de 6.100 kilómetros cuadrados entre la costa marroquí y las Islas Canarias (ver mapa), apuntan a unas posibles reservas de más de 100.000 barriles de petróleo diarios, lo que significaría reducir en un 10% las importaciones de hidrocarburos en España, que hasta la fecha tan sólo produce alrededor de 2.000 barriles al día.

De esta forma, nuestro país pasaría de importar el 99% de los hidrocarburos a aproximadamente el 90%, según las mismas fuentes.

En todo caso, tras la aprobación de la autorización por parte del Gobierno, aún dista un largo camino.

A partir de ahora, Ripsa (Repsol YPF), la australiana Woodside y la alemana RWE, las tres compañías que conforman —con una participación respectiva del 50%, 30% y 20%— el consorcio al que el Gobierno otorgó en 2001 el permiso para explorar en aguas Canarias, tendrán que elaborar un estudio de impacto medioambiental.

Este proceso se prolongará durante dos años.

Superado este trámite, los operadores tendrán que realizar el sondeo exploratorio, que durará «entre dos y tres meses», y requerirá de una inversión de alrededor de 100 millones de euros.

Esta fase determinará la presencia de hidrocarburos y su rentabilidad, en función de la cual el proyecto seguirá adelante o no.

Las compañías calculan que la probabilidad de éxito se sitúa «en la parte alta» de la franja que oscila entre el 10% y el 25%.

Finalmente, en el supuesto de que la investigación resulte positiva, «en ocho o diez años —es decir, 2022 a 2024—» comenzarían a extraerse los primeros barriles de petróleo.

Las reservas estimadas indican que la explotación de este área, que se sitúa a más de 50 kilómetros de la costa Canaria, podría alargarse entre 20 y 25 años.

En este tiempo, se reduciría el déficit comercial de España en 28.400 millones, se generarían unos ingresos adicionales derivados del Impuesto de Sociedades de 700 millones al año, y se crearían 5.000 empleos.

Las empresas, por su parte, tendrían que acometer inversiones por 9.000 millones.

El anuncio de la vicepresidenta provocó un aluvión de críticas por parte del Gobierno Canario y de organizaciones ecologistas.

De hecho, el presidente del Ejecutivo autonómico, Paulino Rivero, dio instrucciones ayer a los servicios jurídicos de la comunidad para que emprendan las actuaciones que sean precisas, e impidan que se hagan prospecciones petrolíferas en aguas del archipiélago.

Por su interés para el debate, reproducimos fragmentos de un artículo publicado en el blog ‘Mi Equipaje’ donde se pone sobre el tapete lo que puede ocurrir si aparece crudo, es rentable extraerlo, y Marruecos actúa como acostumbra.

¿Petróleo Canario o marroquí?

El dilema de qué hacer con los mil millones de barriles de petróleo que tenemos ahí abajo, bajo la suela de los zapatos de las islas, presuntamente alojado en las profundidades de un mar discutible, en aguas que podrían ser de titularidad nuestra si nos espabilamos, no ha sido aún resuelto ni parece tener fácil solución.

El contencioso no se limita al petróleo. Está íntimamente ligado a la declaración de las 200 millas de las aguas Canarias respecto de Marruecos.

El derecho internacional (la Convención del Mar de Montego May, Jamaica, suscrita en 1982) plantea algunas dificultades, no insalvables, para que a un archipiélago no Estado (sino dependiente de un Estado, como es nuestro caso), le sean reconocidas las pertinentes 200 millas de mar propio, como sí corresponde de facto a todo territorio costero soberano.

La apatía de los gobiernos centrales —éste y los anteriores se han pasado la pelota— para solventar esa laguna de consecuencias imprevisibles tiene que ver con la política de no tentar los demonios de las relaciones hispano-marroquíes (Ceuta y Melilla).

Pero pocos saben que, desde 1981, prácticamente toda Canarias figura en algunos croquis, o pseudomapas, dentro de la presumible Zona Económica Exclusiva de Marruecos, lo que daría alas a una hipotética pretensión anexionista de Rabat, escenario que en las Islas y en España nadie quiere imaginarse ni en broma, pese al precedente saharaui, porque preferimos seguir instalados en una inercia de mutismo y ceguera a todas luces más temeraria que el miedo al fantasma expansionista alauí.

No obstante, hay expertos en Derecho Marítimo Internacional, como el veterano profesor José Manuel Lacleta, que sostienen que España ya negocia desde 2003 con Marruecos las 200 millas entre Canarias y el Estado ribereño vecino, a sabiendas de la parsimonia consustancial a la diplomacia de Rabat, que se toma el asunto con infinita paciencia. Y al oeste hay gas.

A su vez, desde Madrid se estaría discutiendo con Portugal los límites de las aguas a partir de Canarias hacia el N y NO, sin acuerdo por el momento, no tanto a causa de Madeira como de las Islas Salvajes, más cercanas a nuestro archipiélago que al portugués.

Hacia el Oeste y SO no habría obstáculo, y recientes informaciones desvelan que España ha solicitado, ante Naciones Unidas —y tiene de plazo hasta mayo de 2014 para fundamentarlo científicamente—, la ampliación en 200.000 km2 de la plataforma continental hacia el oeste de Canarias, con el fin de poder explotar sus recursos mineros marinos, como un importante yacimiento de gas que los expertos aseguran haber localizado, además de hierro y manganeso.

Para no perder sus derechos sobre el petróleo, amén de otras suposiciones, Rabat se opondría a fijar la mediana en el brazo de océano que nos separa, dado que las 200 millas abarcan de orilla a orilla, y habría que establecer un límite intermedio.

Algunas voces ya avisan que, de hacerse la tarea pendiente históricamente, dejando las cosas, y las costas, claras —o sea,, qué mar corresponde a cada cual, con sus hábitats marinos y recursos respectivos—, el petróleo, o la mayor parte de él, caería del lado Canario, y nuestro archipiélago, con competencias en minería, podría explotarlo y beneficiarse sustancialmente de una auténtica ‘mina’.

¿Acaso, de ser así, semejante hipótesis sea la causa de que el petróleo se empantane: ni para ti ni para mí?

Más de uno sospecha que Marruecos no se andará con chiquitas (¿quién espera lo contrario a estas alturas?) y procederá a las perforaciones cuando le venga en gana, ante la apatía española, si ésta persistiera, como ya proyecta hacer en el litoral saharaui, que usurpó y gestiona contra la voluntad de Naciones Unidas.

Además de…

Sí, además del petróleo y las 200 millas, está la vergüenza de la indefinición, o delimitación incompleta, de las aguas interiores de nuestras Islas, unas aguas que permanecen en el limbo, sin amo ni señor.

Los barcos que atraviesan los pasillos intermedios entre las Islas lo hacen por el caudal de don nadie. Canarias flota, más allá de las 24 millas territoriales y contiguas, sobre aguas internacionales, como si fueran islas extranjeras en su propia casa.

Un despropósito por muchas lecturas y relecturas que se me hagan de la citada Convención del Mar sobre los archipiélagos.

Que se me expliquen las excepciones de:

  • las islas Feroe pertenecientes a Dinamarca
  • las Spitzberg, de Noruega
  • las Houtman, de Australia
  • las Galápagos, de Ecuador, y
  • las portuguesas Azores y Madeira,

todas ellas con sus aguas en regla, y que,  como añagaza jurídica, no se me justifique el vacío existente en Canarias, apelando a las dimensiones y distancia entre nuestras islas.

El Mar de Canarias es una demanda de sentido común. O ésta sí que es una buena esquizofrenia que nos deja hablando solos como el Quijote de Castilla.

Fuente: Periodista Digital

[*Opino}– Las mujeres de más de 50

13-03-12

Carlos M. Padrón

Lo que sigue, que en buena parte comparto, obviamente fue traducido del inglés (lo pasé por los filtros COGER para corregir ése y otro fallos), y o fue escrito por una mujer con más de medio siglo a sus espaldas, o por un hombre de sesenta hacia arriba, sensato, que sabe que sólo puede aspirar a una mujer así.

Sólo hombres y mujeres de esas edades pueden destacar como virtudes ciertas características a las que gente más joven daría muy poco valor.

Sea lo que fuere, ya el primer párrafo se tambalea, pues dice así: «Una revista ha realizado una encuesta entre hombres, dividiéndolos en tres grupos de edades. Sus preferencias sobre probables parejas fue aplastante: la mayoría eligieron mujeres mayores de 50 años».

¿Quiere decir que, aunque hubo tres grupos de edades diferentes, la mayoría de sus componente eligieron mujeres de 50 años? Eso no se lo cree ni quien lo escribió,…. a menos que los tres grupos estuvieran conformados por hombres de más de 50 años.

Segundo párrafo: «Casi todos coinciden en que las mujeres mayores de 50 son más inteligentes y más sexys».

Las de 60 y 70 son mayores de 50, pero ¿también son más sexy?

Una mujer de más de 50, ¿tiene «incipientes» patas de gallo? ¡Por favor! Fueron incipientes desde muchos años atrás.

¿No importa el tercero o cuarto intento de formar pareja? ¿Acaso es eso un juego?

***

Una revista ha realizado una encuesta entre hombres, dividiéndolos en tres grupos de edades. Sus preferencias sobre probables parejas fue aplastante: la mayoría eligieron mujeres mayores de 50 años.

Casi todos coincidieron en que las mujeres mayores de 50 son más inteligentes y más sexys.

Hay quien dice:

«Las mujeres de mi generación son las mejores, y punto. Hoy tienen cincuenta y pico, incluso sesenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas y, sobre todo, endiabladamente seductoras. Y todo esto a pesar de sus incipientes patas de gallo, o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales,… hermosamente reales.

Hoy, casi todas están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto. ¡Qué importa!

Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería, y la protegen como ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.

Nacidas bajo la era de Leo, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan. Herederas de la «revolución sexual» de la década de los ’60s y de las corrientes feministas que, sin embargo recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo, a pesar de que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja.
Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana, y perdieron su parecido con María, la Virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.

Hablaron con pasión de política, y quisieron cambiar el mundo. Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 50 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte: «¿Qué estás pensando?». No le interesa lo que estás pensando.

Si una mujer de más de 50 no quiere ver un partido de fútbol, no da vueltas alrededor de ti; se pone a hacer algo que ella quiere hacer y, generalmente, es algo mucho más interesante.

Una mujer de más de 50 se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.

Son muy pocas las mujeres de más de 50 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ellas hacen. Una mujer de más de 50 tiene cubierta su cuota de relaciones «importantes» y de «compromiso». Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo.

Las mujeres de más de 50 son generalmente generosas en alabanzas, pues saben lo que es no ser apreciadas en su justa medida. Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas, pues sólo una mujer inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre los saben. Son honestas y directas; te dicen de frente que eres un imbécil, si es eso lo que piensan de ti.

Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 50, y por múltiples razones.

Lamentablemente, eso no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 50, —inteligente, divertida y sexy— hay un hombre, con casi o más de 50, pelado, gordo, barrigón y con pantalones arrugados, tratando de conquistar a una chica de 20 años, y haciendo el completo ridículo.
Señoras, ¡les pido perdón por ello!».

Cortesía de Esteban Zajía

[*Opino}– El cuidado de las palabras

27-02-12

Carlos M. Padrón

El que copio más abajo es un artículo que deberían leer y asimilar quienes hablan como les parece, con total descuido, y escriben con total irrespeto por el lector, alegando muchas veces el manido «Tú sabes lo que quiero decir».

Son ésos para quienes parecen no existir los signos de puntuación, excepto los puntos suspensivos, y todas las frases las terminan con ellos en una procesión de aparentes «gotas» que, generalmente, reflejan la falta de estructura que tienen en su pensamiento y en su forma de proceder.

Siendo como son tan importantes las palabras, está claro que merecen un trato acorde, según explica muy bien el artículo que sigue.

***

24 de febrero de 2012

El cuidado de las palabras

Ángel Gabilondo

“Son sólo palabras”. De este modo parecemos despachar el asunto anunciando (por cierto, con palabras) que ellas son secundarias.

Pero no estará de más detenernos ante tanta contundencia y desatención para con su importancia.

“Sólo el ser humano, entre los animales, posee la palabra. La voz es una indicación del dolor y del placer; por eso la tienen también otros animales. En cambio, la palabra existe para manifestar lo conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo injusto”.

Aristóteles sitúa de este modo el asunto con todo su alcance. Somos seres de palabra, que necesitamos vivir en sociedad. Quien “no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino como una bestia o un dios”.

La palabra no es un adorno, ni un ingrediente o complemento, ni un sustitutivo de lo que existe; es real y crea realidad. Produce efectos. Las palabras hacen, las palabras dicen, y decir es más que hablar.

Baste esta indicación para subrayar hasta qué punto es decisivo que cuidemos nuestras palabras.

No hay cuidado de uno mismo sin cuidado del lenguaje. Es sintomático y delator que no falten quienes estiman que eso no es determinante, y con ello no sólo se descuidan a sí mismos sino que descuidan a los otros.

Su insensibilidad para el detalle de lo que dicen, y de cómo lo dicen, suele ir acompañada, en ocasiones, de una gran atención por lo que se les dicen o por lo que se dice de ellos.

En definitiva, si bien una buena educación no se agota en el modo de utilizar el lenguaje, ha de excluir ciertos modos de hablar.

Resulta desconcertante a primera vista que Sócrates, al referirse a Teeteto, tras dudar de su aspecto y, sin embargo, gozar con lo que dice y cómo, afirme que “quien habla bien es una bella y excelente persona”.

Ello confirma que tal hablar no se reduce a la forma de expresarse, importante en todo caso, sino que requiere capacidad de argumentar, de componer el discurso, y la manera de vivirlo, porque, efectivamente, decimos con nuestro modo de vivir.

“El verdadero ser del hombre es su obrar”, señala Hegel. Éste es nuestro auténtico decir.

La verdadera mentira, lo que encierra una paradoja, no es que digamos lo contrario de lo que pensamos, es que vivamos lo contrario de lo que decimos.

El buen decir, la verdadera palabra, es nuestra forma de vida. Por eso se insiste en que lo difícil es ser bello por la forma de vivir.

Y por eso admiramos a quienes dicen lo que piensan, piensan lo que dicen, y hacen y viven lo que piensan y dicen.

Y en esto también una palabra desajustada introduce una suerte de injusticia en el mundo, ya que el descuido desconsidera la virtud de la justicia que “consiste en la apreciación de lo justo”. De nuevo, Aristóteles.

Todo ello no evita la sospecha de que la palabra es poder, y puede ejercerse, asimismo, con poder, como poder y como dominio, como arma arrojadiza, como fuerza de silenciamiento, como arrogancia de superioridad, como una forma de expansión del saber imperante.

Un adjetivo puede hacer un daño sustantivo, comportarse como una acción y producir efectos. De ahí la necesaria responsabilidad.

Pero, en todo caso, estas consideraciones no impiden reconocer que, precisamente el conocimiento y cuidado de la palabra, es también un arma de libertad.

Amar las palabras, sentir su fuerza y su pasión, reconocer su capacidad de relación, lo que nos ofrecen, entregan y transmiten, es clave para una buena educación, que siempre incluye hablar, leer y escribir adecuadamente, con justeza, con justicia.

El descuido y la desconsideración con las palabras, emboscados de supuesta franqueza, denotan insensibilidad e impaciencia, y destilan falsa eficacia y abrupta “sinceridad”.

Ello afecta de modo radical al pensamiento minucioso y detallista, sencillo, que no es una forma simple de pensamiento, sino que es un modo sutil, un modo de pensar efectivamente.

La gramática, que incluye la sintaxis, o el diccionario, que incorpora el léxico, no son normas vacías para eruditos, sino posibilidades de pensamiento, de experiencias, cauces de comunicación y de libertad, espacios para el encuentro y la creación.

Y, sobre todo, nuestras declaraciones, conversaciones y manifestaciones. Constituidos como seres humanos, somos seres de palabra.

Fuente: El País

[*Opino}– FACEBOOK. Significado si fuera acrónino. Por qué mucha gente lo abandona

19-02-12

Carlos M. Padrón

Desde que comenzó lo de las llamadas redes sociales y supe cómo iban a funcionar, decidí que no quería nada con ellas, y así lo dije a los contactos que me preguntaron al respecto o me invitaron a entrar en alguna.

Luego, cuando descubrí que, de forma gratuita, una compañía llamada Feedblitz podía encargarse de hacer llegar lo posteado en mi blog a quienes, a través del mismo, se inscribieran para eso, me di de alta en Feedblitz, vinculé Padronel con ella, y así me ahorré el trabajo de enviar yo a cientos de direcciones los titulares de lo que de nuevo apareciera en mi blog.

Luego, los de Feedblitz me hicieron saber que si yo abría cuenta en Twitter, ellos, sin necesidad de intervención mía, pondrían automáticamente en mi cuenta de Twitter todo lo que de nuevo apareciera en mi blog. Y me di de alta en Twitter sólo para conseguir ese beneficio.

Hace pocos días, por un e-mail que ahora considero que fue enviado con toda intención, supe que Feedblitz podría hacer lo mismo con Facebook, así que abrí cuenta en Facebook, y ante los varios e-mails irónicos que recibí y que me decían algo así como «¿Ves, Carlos, ¡al final caíste!», opté por poner en esa red social un mensaje —ignoro si los «feisbukeros» lo llaman así— explicando el motivo por el cual había abierto cuenta allí.

Después de que Feedblitz hizo los arreglos para que en mi «muro» de Facebook apareciera automáticamente todo lo que de nuevo publico en Padronel, he entrado a esa red sólo para comprobar que así ocurra, y para procesar la incorporación de «amigos», los más de los cuales ya lo son en la vida real.

Estas pocas entradas ha sido suficientes para que me haya quedado pasmado ante lo que allí he visto, algo que supera en mucho a lo que al respecto había leído hasta ahora.

Y activada por eso mi vena satírica, y reforzada por lo que acerca de Facebook se cuenta en el artículo que copio más abajo, he concluido que, si la palabra Facebook fuera un acrónico, su significado sería éste:

FACEBOOK: Foro Acogedor de Contenido Especialmente Banal, Ocioso, Ordinario y Kaótico

(Kaótico por folletinesco, como lo es gran parte del material que se vende en los kioscos; y con ‘K’ de mil, por lo kilométrico).

~~~

19-02-12

Por qué dejé Facebook

Fátima(*) fue a la boda de una amiga; se lo pasó genial y tomó unas copas de más, nada fuera de lo normal. Bailó mientras los flashes de las cámaras de fotos alumbraban la pista tras el banquete.

Al lunes siguiente, ya en el trabajo, el comentario le cayó como un ladrillazo en toda la frente: «¡Qué vestido más guapo llevabas en la boda!».

«Me habían etiquetado sin darme cuenta, y todos los compañeros de mi trabajo que tenía en Facebook me vieron en fotos con un pedo como un piano», comenta esta madrileña en la mitad de la treintena.

Fátima lo tuvo claro y abandonó la red social: «Decidí que mi vida no interesaba a nadie, y que tampoco quería recuperar viejas amistades. Si quiero citarme con alguien, le llamo por teléfono y nos vemos para un café».

Facebook tiene más de 845 millones de usuarios, con lo que cada vez está más cerca de alcanzar al país más poblado del mundo, China, con 1.300 millones de habitantes.

Cada día, 483 millones de personas —una población comparable a la de toda la UE— entran para actualizar sus estados, compartir enlaces o ver fotografías colgadas por sus amigos.

«Nuestra misión es hacer del mundo un lugar más abierto y más conectado», afirma la compañía, creada por Mark Zuckerberg en 2004, en su esperado folleto de salida a Bolsa, presentado hace pocas semanas y en el que la red social alcanza una valoración de entre 75.000 y 100.000 millones de dólares.

Adicciones y broncas

Pese al indudable éxito de la ‘marea azul’ de Facebook, algunas personas optan por un mundo ‘menos conectad’.

«Yo lo dejé porque era increíblemente adictivo y perdía muchísimo tiempo», explica Sonia, una médico madrileña de 35 años.

En cada visita, los usuarios de la red suelen pasar 20 minutos de media.

Las personas que deciden abandonar el lugar suelen argumentar parecidas razones: pérdida de tiempo, relaciones superficiales, o falta de privacidad.

En lo último es en lo que la red social ha avanzado más, en gran parte obligada por las autoridades de diferentes países. Y así, desde hace un tiempo el usuario tiene más opciones sobre qué quiere compartir y con quién.

«En mi caso hubo un motivo concreto: una bronca con un familiar muy cercano. Después del enfado, fui a excluirlo de la lista de amigos, pero en el momento de hacerlo me sentí un poco ridículo y pensé que mejor me eliminaba a mí mismo. Suena a broma, pero ocurrió así», explica Alberto, que afirma que se mantiene en otras redes, como Twitter, por motivos laborales.

La declaración de ‘no amistad’

Hay otros usuarios que, antes de dar el salto extremo de desaparecer de Facebook, toman otras medidas. La ‘criba’ de contactos es la más común, aunque no está exenta de efectos no deseados.

«Al principio, con el ‘calentón’ de lo nuevo agregué a muchísima gente. Pero luego, cuando vi cómo funcionaba, empecé a arrepentirme. Añadí a una antigua compañera de preescolar y me di cuenta, al poco, de que, en realidad, no la conocía de nada, y que ella podía ver todas mis fotos. Llegué a tener 300 amigos, y entonces empecé a eliminar a decenas», explica Manuel Bernal, un diseñador gráfico gallego que vive en Almería.

El dilema de eliminar o no a un ‘amigo’ no es sencillo de dilucidar. Una de las actitudes que más se repiten en la red social suele ser el narcisismo, fomentado por la acumulación de ‘Me gusta’, y comentarios en las entradas más ingeniosas.

Por tanto, en un entorno en el que se busca la aprobación social, el hecho de que alguien elija para ti la opción ‘Unfriend’ (eliminar de tu lista de amigos) es el mayor agravio posible.

«La gente se lo tomó fatal. Varias personas me escribieron para preguntarme por qué lo había hecho. Una chica que apenas conocía, la expareja de una amiga, me dijo: ‘Me has eliminado. Es un error, ¿no?’. Creo que la gente se lo toma peor que si no la saludas por la calle», añade Manuel.

«Estábamos pasando una fuerte de crisis de pareja. Me obsesioné, e incontables veces al día miraba para ver qué hacía y qué decía. Así que, al final y por mi salud mental, decidí eliminarla de los amigos. En cuanto ella se enteró se lo tomó como una señal clara de ruptura, más que cualquier otra conversación que hubiéramos tenido sobre nuestros problemas», explica Juan, un ingeniero que trabaja en León.

Consciente también de que algunos usuarios son mucho más activos que otros —o, sencillamente, unos son más amigos que otros—, la red social permite moderar la frecuencia de actualizaciones de los diferentes amigos que aparecen en la página principal, y desde hace poco también se pueden marcar algunos de ellos como ‘favoritos’.

Dejar la cuenta en barbecho

Para evitar que los usuarios abandonen completamente cuando se ven sobrepasados por la vida social en la plataforma, Facebook permite «desactivar» la cuenta.

La opción te convierte en ‘casi invisible’ para todos tus amigos, que no podrán ver tus comentarios, fotos, o incluso tu perfil, pero te podrán seguir etiquetando en fotos e invitando a eventos.

De hecho, todo se reactivará de nuevo con sólo volver a introducir tu nombre de usuario y contraseña. «Yo básicamente tenía Facebook para ‘espiar’ lo que hacía mi novia de entonces, ya que Facebook nunca me ha gustado mucho. Cuando cortamos desactivé la cuenta, y sólo meses después la volví a activar para tener contacto con una amiga que vive lejos porque es la mejor forma que he encontrado para hablar con ella», detalla Víctor, un joven granadino de 28 años.

Igor es uno de los cada vez más extraños casos de quienes no han tenido nunca cuenta en la red social. «La verdad es que, por fastidiar, no me registré cuando apareció. En general, gente que habitualmente no contactaba conmigo por ningún otro medio, me enviaba invitaciones para ‘mantenernos en contacto’. ¿Qué contacto? ¿El que no tengo habitualmente con otros medios más sencillos?», cuenta este leonés de 32 años que sigue rechazando formar parte de los 15 millones de usuarios de Facebook en España.

Cómo borrarse

Eliminar la cuenta de Facebook no es un proceso sencillo.

 

Lo habitual es «desactivarla», una opción que se encuentra en el apartado ‘Seguridad’ de ‘Configuración de la Cuenta’. Al pulsar esta opción, la red te muestra fotos de tus amigos bajo la frase «Te echará de menos».

En realidad, la cuenta sigue permaneciendo en el sistema y puede ser reactivada si se vuelve a introducir el nombre de usuario y contraseña. Para una eliminación completa hay que entrar en este enlace y esperar 15 días sin volver a entrar en la red social.

(*) Aunque todos los testimonios recogidos en este reportaje son reales, algunos de los encuestados pidieron que no apareciera su nombre completo y que otros datos personales no se revelaran.

Fuente: El Mundo

[*Opino}– Las 50 contradicciones más comunes del mundo femenino

19-02-12

Carlos M. Padrón

Una de las pocas con las cosas que, aunque atribuidas a los franceses, estoy de medio de acuerdo, es que, en relación a las diferencias entre hombres y mujeres,  ellos dicen: «¡Viva la diferencia!«.

Lo de «medio» es porque no estoy muy convencido de que esas diferencias merezcan una celebración así de absoluta, pues en la lista que sigue hay muchas que, se las mire como se las mire, no ameritan celebración alguna.

Si bien hay que reconocer que no todas las mujeres muestran en su comportamiento los 50 casos de la lista, también hay que reconocer que la gran mayoría de ellas sí muestran la gran mayoría de tales comportamientos.

He aquí la lista:

  1. Gritar furiosa y llorar desconsoladamente durante la misma discusión.
  2. Conquistar a un mujeriego,… porque ella asegura que lo transformará en un hombre de familia.
  3. Dejar a un reluciente hombre de familia,… para conquistar a un mujeriego.
  4. En una cita, insistir en pagar la mitad de la cena,… y no volver a salir con él si acepta la oferta.
  5. En invierno, salir con minifalda, y con una blusa escotada y sin mangas, y terminar envuelta en un suéter enorme y prestado que dice «Viaje de egresados 1998».
  6. Repetir incansablemente que sólo necesita amor, comprensión y estabilidad, y sentir repulsión por un hombre bueno y simple que le manifiesta a las claras su devoción.
  7. Comprar modernas prendas holgadas y llenas de cachivaches que sólo otra mujer puede apreciar.
  8. Ponerse a dieta terminal para ir a un casamiento, y comer como una piraña fuera de control durante toda la fiesta.
  9. Seguir pretendiendo que un hombres pueda ver lo enojada o triste que está,… sin haberle contado nada.
  10. Guardar rencor y bronca durante meses,… y estallar porque se derramó la sal.
  11. Analizar con sus amigas su vida amorosa desglosando cada frase y cada actitud de su pareja, pero cortar una relación si la tarotista le asegura que el hombre que tiene no es el indicado.
  12. Enamorarse de un hombre casado porque él es incapaz de traicionar a su mujer.
  13. Despotricar cuando un hombre pesado e insistente la corteja, y perder la cordura cuando, por fin, deja de hacerlo.
  14. Catalogar a una amiga sexualmente hiperactiva como “una perdida”,… y a una más selectiva como «perdedora» o «lesbiana encubierta».
  15. Comprar en noviembre una remera de verano sabiendo que en enero va a estar a mitad de precio.
  16. Dejar a un hombre porque ya no le gusta,… y que vuelva a gustarte cuando él encuentra a otra.
  17. Ponerse ropa nueva para una cita sabiendo que un viejo vestido negro le queda mucho mejor.
  18. Hacerse la permanente si su pelo es lacio, plancharlo si está enrulado, o teñirlo de rubio si es oscuro.
  19. Insistir y esperar cuando la relación está acabada desde hace tiempo.
  20. Morir de amor por un hombre que cría solo a sus hijos, y sentir pena por una mujer que hace lo mismo.
  21. Decir que las modelos “son demasiado flacas”,… mientras ella se tambaleas por el cuarto día de ayuno.
  22. Declarar durante todo el año que celebrar el aniversario es una estupidez,… y enojarse con su pareja cuando la fecha llega y él se olvida.
  23. Seducir a un hombre sabiendo con seguridad que jamás va a dejar que le toque un pelo.
  24. Negarse a dejar los dulces para bajar el colesterol,… pero hacer la dieta del arroz para poder usar un vestido.
  25. Creer en el horóscopo sólo en las semanas que anuncia cosas buenas.
  26. Ir a una fiesta en stilettos,… y tirarlos debajo de la mesa luego de quince minutos para poder bailar.
  27. Hablar de dieta con una torta en la mano,… y hablar de tortas cuando está a dieta.
  28. Quejarse de que la depilación es un hábito primitivo,… y gritar de asco cuando su marido le dice que deje de hacerlo.
  29. Tomar sol al mediodía untada en aceite de cocina,… y comprar crema antiarrugas y gel para contorno de ojos.
  30. Declamar, una y otra vez, lo fuerte e independiente que es,… y simular debilidad e indefensión cuando necesita de un hombre.
  31. Decir que no quiere nada para Navidad,… y secretamente esperar el regalo sorpresa.
  32. Remover de inmensas orejas alérgicas esos aros divinos,… y, pasados dos o tres días, volver a ponérselos.
  33. Decir que “lo importante es lo de adentro” cuando tiene un novio feo, y alegar que “la piel lo es todo” cuando consigue uno lindo.
  34. Creer de nuevo al mismo hombre cuando había jurado no volver a hacerlo.
  35. Perseguir a su pareja para que colabore en la cocina,… pero echarlo por inepto en cuanto empieza a ayudar.
  36. Espiar y acechar a las compañeras de oficina más vagas e ineptas, sólo para amargarse y sufrir.
  37. Probarse ropa durante toda una tarde,… y salir con el primer conjunto que eligió.
  38. Sacarse, con cera caliente o con una máquina eléctrica, los pelos de piernas, axilas y zona genital,… y llorar cuando se rompe una uña.
  39. Abandonar a su novio porque es celoso,… y sentirse fea y desamparada cuando no la celan.
  40. Ser capaz de dirigir una empresa de doscientos empleados, un país de treinta millones de habitantes, o una familia de doce miembros,… pero llamar a su mamá cuando le duele una muela.
  41. Dejar para salir la ropa más nueva y linda,… cuando en realidad pasa cuarenta y ocho horas semanales en la oficina, y sólo tres o cuatro en una salida.
  42. Pellizcar bebés ajenos, pensar hasta el cansancio los nombres de sus futuros hijos, emocionarse con los embarazos de sus amigas,… y llorar desconsoladamente el primer día de atraso.
  43. Ir a una fiesta o reunión a sabiendas de que allí estará el hombre que le rompió el corazón.
  44. Preguntar si está gorda para que le digan que está flaca.
  45. Mirar comedias románticas y melodramas al día siguiente de cortar con el amor de su vida.
  46. Censurar a las amas de casa porque no tienen una carrera,… y censurar a las que tienen una carrera porque la empleada doméstica cuida de sus hijos.
  47. Sentir discriminación si eligen a un hombre para su puesto,… pero tener un derrame cerebral de ira si eligen a otra mujer.
  48. Llorar con los documentales de los animalitos de “Animal Planet”,… e hiperventilarse de excitación frente a una cartera de cuero.
  49. Considerar que a los sesenta años un hombre es joven, pero una mujer es una abuela.
  50. Bajar de peso, hacerse las uñas, broncearse y vestirse mejor cuando termina una relación, y engordar 20 kilos y ponerse el jogging cuando empieza una.

[*Opino}– Google trabaja para dotar a Chrome de un generador de contraseñas seguras

19-02-12

Carlos M. Padrón

Tal vez esta tarea a la que, según el artículo que copio más abajo, se está dedicando el equipo de Google Chrome, haya nacido del hecho de que, al menos en mi caso, desde que hace ya mucho tiempo instalé Chrome por primera vez, este navegador no me ofrezca si quiero guardar las passwords (contraseñas).

Ha guardado sólo una: la de Adsense, un sitio que pertenece a Google. De ahí en adelante, y a pesar de que tengo debidamente activada la opción de que me haga ese ofrecimiento, no hay forma de que lo cumpla.

En los foros he visto que este problema lo tienen otros usuarios, y que las respuestas que ellos han recibido, algunas de gente que trabaja para Google, no han aportado ninguna solución —como tampoco me la han aportado a mí—, y la administración del foro ha cerrado esos casos, aunque no resueltos.

Las varias consultas que yo he puesto sólo han recibido la respuesta de que active la opción de que Chrome me ofrezca guardar las contraseñas, algo que, al formular mi pregunta, dije que ya había hecho yo desde el principio.

Además de haber pedido ayuda varias veces, usando REVO Unistaller—que elimina casi totalmente los rastros que deja una desinstalación hecha por vía normal— he desinstalado Chrome, limpiado luego la PC, buscado con la función search (buscar) cualquier otro rastro de Chrome, y no he encontrado ninguno.

He reiniciado la PC, bajado e instalado la última versión de Chrome, y me he asegurado de que ésta tenga activada la opción de ofrecerme guardar las contraseñas,… pero ni modo: no quiere.

Me temo que mientras Chrome,

  1. No arregle esto de las contraseñas
  2. No permita mantener desplegada una columna con los bookmarks que el usuario quiera poner en ella; y,
  3. No permita poner separadores en esa columna, de forma que el usuario pueda agrupar los bookmarks de índole similar,

Firefox seguirá siendo mi buscador preferido.

~~~

17-02-12

El equipo de Google Chrome está trabajando en un sistema para generar contraseñas, que se incluirá en ese navegador.

De esta forma, el navegador de Google se convertirá en un auténtico administrador de contraseñas para que los usuarios cuenten, por un lado con una clave segura y, por otro, la recuerden siempre.

Uno de los inconvenientes al navegar por Internet es la posibilidad de que los usuarios no puedan acceder a sus cuentas de correo, o a cualquier web, con su nombre de usuario y contraseña, bien porque han sido víctimas de una ataque de malware que se ha apoderado de sus claves, o bien porque, simplemente, no se acuerdan de cuáles eran.

Por ello, el equipo de Google Chrome quiere ayudar a sus usuarios a solventar estos posibles inconvenientes, y está desarrollando un generador de contraseñas seguras para aquellos usuarios que utilicen cuentas de Google, según asegura la compañía en la web The Chromium Project.

En primer lugar, Chrome debe detectar cuando el usuario está ante un formulario de registro que solicite introducir el nombre de usuario y la contraseña.

Una vez detectado, los usuarios podrán ver una ventana emergente (pop up) que les preguntará si quiere que Chrome le gestione la contraseña a través del navegador.

Si es así, a través de un generador de contraseñas el sistema sugerirá algunas opciones aleatorias, basándose en los criterios de una contraseña segura (utilizando letras, números, y signos de puntuación).

Las contraseñas que Chrome genera suelen ser bastante complicadas de recordar, por lo que será el propio navegador el que se encargue de guardarlas para volver a utilizarlas en el resto de cuentas de Google.

Además, si en un determinado momento el usuario no quiere, o no puede, acceder a Internet desde Chrome, el equipo de Google trabaja en un sitio web donde quedarían almacenadas todas las contraseñas generadas.

El objetivo de esta iniciativa es que el sistema autentifique la identidad del usuario a través del inicio de sesión.

Por último, Google recuerda que, por el momento, no todos los sitios actuales pueden ser protegidos. «A juzgar por los ataques de phishing actuales, esto significa que entre el 40 y el 70% de las páginas no pueden ser protegidas contra el phising, asegura la compañía.

Una vez que esta función se extienda —continúan—, probablemente verán si es posible solucionar este problema. «Tal vez podamos conseguir que los usuarios tengan que volver a identificarse en el navegador antes de ingresar a dichos sitios», concluyen.

Fuente: Yahoo Noticias