[*ElPaso}– El pino más viejo de Canarias, que está en El Paso, tiene achaques

27/08/2012

Esther R. Medina

Un equipo de expertos determinará cuál es el tratamiento que precisa el longevo e histórico árbol, ubicado en la plaza de la ermita del Pino, en El Paso (La Palma).

Pierde vigor. No se sabe si es debido a la edad, a las agresiones que ha sufrido en el entorno en el que se halla, o a las propias condiciones ambientales, pero lo cierto es que el pino, catalogado como el más viejo de Canarias, con una edad aproximada de 1.000 años, tiene achaques y necesita un tratamiento que le ayude a recobrar vitalidad.

 

Pino de La Virgen (El Paso). Foto de los años ’40s y de 2010. Cortesía de lectores de este blog.

Desde 2006, este longevo e histórico ejemplar de 32 metros de altura, ha perdido una tercera parte de su copa. Un equipo de expertos determinará en los próximos meses qué cuidados precisa, para intentar recuperar su frondosidad. Se ha pensado, incluso, en introducir una sonda que le aporte vitaminas.

El concejal de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de El Paso, Andrés Carmona, está “muy preocupado” por la salud de un pino que considera “uno de los elementos culturales vivos más importantes de La Palma e, incluso, de Canarias”.

El ejemplar, que se localiza en la plaza de la ermita de Nuestra Señora de El Pino, será declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por su valor histórico y cultural, por sus dimensiones, por su simbolismo, y por su interés científico. El trámite para otorgarle la citada figura de protección se encuentra en exposición pública.

Según cuenta la tradición popular, en el tronco de este emblemático coloso vegetal se encontró una pequeña imagen de una virgen. A partir de entonces, el árbol pasó a denominarse Pino de la Virgen, y en su entorno se levantó una ermita en la que cada primer domingo de septiembre se celebra la festividad de El Pino.

En el estudio «Longevidad y anillos de crecimiento en el Pino de la Virgen», los profesores María del Mar Génova, Carlos Santana y Ernesto Martín, aseguran que es “uno de los ejemplares más viejos de pino canario que existe en la actualidad en el Archipiélago, y que posee un enorme valor histórico, científico y cultural, que hay que conservar y proteger adecuadamente”.

Saneamiento y cirugía arbórea

Pero el Pino de la Virgen, que llegó a tener una cobertura de copa de 300 metros cuadrados, desde hace tiempo no goza de buena salud. Pierde volumen y color. Su tronco se encuentra aprisionado por el pavimento de la plaza de la ermita, unas obras que se iniciaron en el año 2001 y que impiden la oxigenación de las raíces.

El Ayuntamiento de El Paso encargó en 2008 un informe a la Unidad de Fitopatología Vegetal de la Universidad de La Laguna para conocer el estado del ejemplar. En aquella ocasión se recomendó un saneamiento general del pino, cirugía arbórea y remodelación del entorno.

El árbol sí fue sometido a un tratamiento biológico en la corteza, a un sellado de los huecos del tronco y a un proceso quirúrgico, pero la obra civil, que contempla el levantamiento de parte del pavimento que lo rodea, el agrandamiento del alcorque y la ampliación de la baranda de protección, no se ha ejecutado.

Andrés Carmona, que siempre ha mostrado un particular interés por este emblema del municipio, considera que “no se puede actuar por cuenta propia sin contar con los expertos, porque se pueden cometer errores irreversibles”, advierte, y adelanta que, después del verano, se celebrará una mesa redonda en El Paso en la que diferentes técnicos darán su opinión sobre la salud del árbol y determinarán qué medidas se deben tomar para que recupere frondosidad.

“Serán actuaciones a desarrollar a corto, medio, largo y muy largo plazo, porque esperamos que el pino siga en pie por muchos años más. No hay informes nuevos, y estamos esperando la opinión de expertos de la Universidad de La Laguna, pues el pino está más afectado de lo que parecía”, declara el concejal de Patrimonio.

Entre las posibles actuaciones que se barajan para revitalizar el árbol se encuentran la apertura del alcorque, la remodelación del entorno, el levantamiento del adoquinado, para facilitar la oxigenación de las raíces, y la introducción de una sonda que le suministre vitaminas.

Este año, y debido a la prolongada sequía, los servicios municipales de parques y jardines se han visto obligados a regar el pino con una cuba. “Le hemos puesto un poco de agua algunos días, pero tampoco es bueno regarlo mucho”, dice Carmona.

El estado de salud real de este emblema de El Paso es una incógnita. “Sabemos, por ejemplo, cómo responde un pino ante un incendio, pero no cómo lo hace después de haber estado tanto tiempo enterrado por el pavimento de la plaza, que está sellada, lo que facilita la proliferación de hongos y bacterias. Lo que está claro es que hay que determinar si los problemas que presenta se deben a la edad, a que está enfermo o a las condiciones medioambientales”, dice el referido edil.

En opinión de Andrés Carmona, la declaración de BIC del Pino de la Virgen servirá para “dar a conocer uno de los elementos culturales vivos más importantes de La Palma y de Canarias, lo cual será un aval para que otras instituciones se impliquen” en la causa de salvar al legendario ejemplar de pino Canario que vive en un apacible paraje del monte público de El Paso, a 930 metros de altitud.

Fuente: Canarias Ahora

Cortesía de Eleuterio Sicilia

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (V)

De un inocente pastor
la mujer muy grave estaba;
el buen esposo la amaba,
y en busca fue de un doctor.

Mas, tras él, un gran señor
a aquel galeno buscaba,
para su esposa que acaba,
de sentir leve dolor.

De las dos, ¿cuá1 fue atendida?
¡Oh, condición de la vida!
Del gran señor, la mujer,
primero fue y visitó;
cuando a la pobre fue a ver,
¡muerta en su lecho la halló!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (IV)

A un país donde impera el caciquismo,
llegó un joven doctor,
quien se anuncia con alto patriotismo
del pueblo redentor.

Del hombre en la actitud perseverante,
creyó la población;
y ésta, at fin, lo nombró representante
en pública elección.

Llegó el doctor donde llegar quería,
y, en vez de una esperanza,
en su electo vio el pueblo la falsía
de un hombro de mudanza;

porque uniéndose at grupo caciquil,
cierto pacto firmó.
¡Oh, qué pago! Su paso fue tan vil,
que al pueblo lo arruinó.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (III)

Una señora burlona
cierto día se mofaba
de un joven que se acercaba
hacia su fatua persona;

sujeto que hacia el hogar
del extranjero venía,
con ensueños de alegría
para a su madre abrazar.

Llegaba triste, harapiento,
como un mísero mendigo,
por lo que no halló un amigo
que aliviara su tormento.

——————————

Vio el joven a la señora
y pretende hacia ella ir;
pero ésta trata de huir
porque es pobre y la desdora.

Pero aquel hijo decía
en tan triste situación:
«¡Oh, madre, la bendición,
la bendición, madre mía!».

[*ElPaso}– En memoria de Antonio Capote Pozuelo

09-08-12

Carlos M. Padrón

Ayer, día 08/08, y según me notificó el amigo Roberto González Rodríguez «[Antonio Capote Pozuelo] murió esta mañana y será llevado a El Paso donde será incinerado, probablemente el viernes«.

 

(Antonio Capote Pozuelo. Foto, cortesía de Juan Antonio Pino Capote, tomada a mediados de 2009 en una reunión para los preparativos de la carroza que, durante los festejos de la Bajada de la Virgen de El Pino de ese año, usaría él con algunos parientes y amigos)

Creo que a fue en 1950 cuando comencé mi amistad con  Antonio Capote Pozuelo, a quien todos llamábamos Antonito Pozuelo porque ya había en el pueblo varios Antonio Capote.

Como éramos casi de la misma edad, compartimos actividades varias veces, sobre todo las de corte artístico que él montaba, algo en lo que, como se cuenta en el artículo que copio abajo, era él muy bueno.

La foto que sigue fue tomada el 21/03/1957 y corresponde a un número, ideado y montado por él, y al que tituló «Danza moruna», que formó parte de una «velada» de las que entonces se hacían en el pueblo.

 

De izquierda a derecha,

De pie: 1, María Hernández;  2, Jesús Capote (Suso «el de La Corrala»);  3, Carlos M. Padrón;  4, Antonio Capote Pozuelo † (de esmoquin);  5, Fernando Pino †;  6, Pedro Capote Cámara;  5, María del Carmen González (Carmina) †

De rodillas:  1, Juana Brito;  2, Imelda Martín

Y esta otra foto, tomada el 01/09/1957 durante la fiesta de El Pino, fue la última que me tomé en mi pueblo antes de «abandonar el nido», o sea, antes de abandonar El Paso y mi casa natal —el nido en que yo vivía con mis padres y hermanas— para ir a buscarme la vida por mi cuenta.


1, Mario Rigoberto Rodríguez (Pancho);  2, Antonio Capote Pozuelo † ; 3, Carlos M. Padrón;  4, Eleuterio Sicilia 

Habida cuenta de los complicados padecimientos que, desde hace tiempo, afectaban a Antonio Pozuelo, la noticia de su muerte casi que me resultó un alivio, y sólo me queda desear que descanse en paz.

Sobre su paso por El Paso —y valga la redundancia— cuenta bien el artículo que sigue, que me he tomado la libertad de reformatear.

Artículo relacionado: Coral Ntra. Sra. de El Pino (El Paso) – Concurso de habaneras

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08 de agosto de 2012

Alfonso J. López Torres

En el fallecimiento de Antonio Capote Pozuelo

Conocí a Antonio Capote Pozuelo en la farmacia de mi padre, Federico López Casanova, al poco de instalarme yo en El Paso, La Palma, recién llegado de estudiar en Madrid, allá por 1997.

Antonio vino a presentarse y, sin conocerme de nada, se plantó allí, dijo que venía porque le habían contado las lenguas del pueblo que llegaba gente nueva a esa ciudad, y a él todo lo nuevo le interesaba conocerlo.

Habló y habló más de una hora, apoyado en el mostrador de la farmacia y, a continuación, me dijo que yo le caía simpático, y que me invitaba a cenar esa semana en su casa a una de las tantas veladas lúdico, lírico y literarias que gustaba de celebrar allí, y de las que se sentía tan orgulloso.

Así fue y así fui. Me encontré en el umbral de su casa, mezcla de museo y de iglesia, mezcla de oratorio y de bohemia, con toda la ornamentación que todos esos lugares requieren y precisan, y un olor que impregnaba el ambiente, que en mi ignorancia desconocía y que, cuando pasó el tiempo y me atreví a preguntarle, me reconoció que era el olor a Betún de Judea e incienso mezclados.

Orgulloso, Antonio enseñaba su casa. Fotos y más fotos, muebles y más muebles antiguos y modernos restaurados en antiguo, retablos originales o figurados, figuras religiosas y paganas, vestidas o desnudas, cuadros, óleos, acuarelas y todo lo inimaginable…

Verdaderas joyas que, alguien como yo, recién llegado a El Paso, nunca imaginó encontrar allí pero que allí, en semi penumbra, estaban. Recuerdo, por encima de todo, la veneración a su madre, doña Luisa Pozuelo, de la que Antonio heredó su amor y pasión por la música, hecha realidad en su piano del que gustaba tocar, en esmoquin, bata de raso con pañuelo al cuello, o jersey de cuello vuelto.

Antonio me honró con su sincero afecto y su cariñosa amistad. Comencé a frecuentar con asiduidad sus veladas, sus fiestas y todo aquello que la imaginación desbordante de Antonio generaba e inventaba de celebrar con la menor excusa.

Allí conocí a la flor y nata de la cultura palmera y canaria: Elsa López, Pepe Dámaso, Jerónimo Saavedra, María Orán, José Antonio García-Quijada, Tomás Cabrera, y muchos más  músicos, pintores, escritores y políticos que por allí se daban cita.

Esos cenáculos de la calle empinada donde Antonio vivía, acogían, escuchaban, oían y callaban, pero, sobre todo, iniciaban e ilustraban a neófitos como yo a los que Antonio gustaba de enseñar a aprender.

Antonio también fue mucho más que eso:

  • Su brillante licenciatura en Bellas Artes por la Universidad de Madrid,
  • Su plaza de restaurador en Madrid, obtenida por oposición que permutó por la de profesor de dibujo en el Instituto Eusebio Barreto de Los Llanos —para poder dedicarse a cuidar de su madre, hasta que doña Luisa falleció—, donde impartió la docencia hasta su jubilación, y donde, hasta no hace mucho tiempo, los alumnos se ponían en pie cuando él entraba en clase en señal de respeto y cariño a su persona
  • Fue parte activa en la creación de la Coral Nuestra Señora de El Pino, de la ciudad de El Paso, coral de la que, por su insistencia, formé parte —y aún recuerdo sus peculiares métodos de ensayo, gritos incluidos— y de la que fue director largo tiempo, con brillantes resultados en forma de reconocimientos y merecidos premios
  • La gestación de la Camerata Luisa Pozuelo;
  • Su amor por el Club de Leones de El Paso, en el cual insistió en involucrarnos a los jóvenes y nos cedió el testigo, las ideas, los bártulos, las obras sociales, la escasa financiación, y a mí hasta la presidencia desde hace más de diez años); y, por último,
  • Su labor como Concejal de Cultura del Ayuntamiento de El Paso donde quizás no pudo desarrollarse ni lograr realizar todo lo que proyectaba y deseaba para su ciudad porque la política no está destinada a los espíritus libres.

Le faltó quizás el reconocimiento público por parte de sus paisanos, quizás ese Premio Canarias…

Éste es el Antonio Capote Pozuelo que conocí, que me honró con su cariño y su amistad, que me enseñó y me hizo pensar, reír y llorar.

Me hizo un día prometer que me acordaría de él cuando falleciera, y lo prometido se ha de cumplir.

Descansa en paz, Antonio.

Alfonso J. López Torres
Presidente del Club de Leones de El Paso

Fuente: El Apurón

Cortesía de Juan Antonio Capote Pino

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (II)

Un pobre tendió la mano
a un rico, y con débil voz
le dijo: «Dame, por Dios,
una limosnita, hermano».

Aquel señor, sin piedad,
la espalda al pobre mostrando,
pronto de él se fue alejando
con visible vanidad.

———————————–

Sólo un lustro había pasado,
y el rico, gran jugador,
sufrió, por serlo, el rigor
que mala suerte le ha dado.

Trabajando con aliento,
y siempre en pos del saber,
ya era un hombre de valer
el pobre de nuestro cuento.

Y al encontrarse los dos,
pobre el rico y rico el pobre,
una moneda do cobre
aquél le pide por Dios.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (I)

Publicose un certamen literario
en cierta capital,
tomando parte en él, del vecindario
lo más intelectual.

Mas era del certamen condición,
a todo concursante
habitar el país, pero, ¡oh, traición
del tribunal farsante!

Recibió mil trabajos admirables,
bellos y en sobre abierto…
Triunfó la envidia y premiaron, ¡miserables!,
¡¡el poema de un muerto!!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (Dedicatoria)

Dedicatoria

                                                 A mis discípulos

En la marcha pesada de la vida,
hay notas do dolor.
Notas tristes quo mi alma compungida,
hoy pulsa con ardor.

Con ardor porque anhelo la Verdad,
esencia de Dios mismo,
que es la vida, en la gran inmensidad,
desde ci Cielo al abismo.

Y expresan los lamentos de mi ser,
las doloras que en calma,
he podido en la vida componer,
entristecida el alma…

Entristecida al ver los desengaños
que en danza continuada,
se encuentran do la vida, años tras años,
en la, inmensa jornada…

Yo ofrezco a mis discípulos amados,
estas lúgubres notas.
Leedlas y estudiadlas aplicados,
que son frases remotas;

que son ayes del alma al comprender
lo que es la vida humana.
Estudiadlas, que un día habéis de ser
los hombres del mañana.