[*ElPaso}– Falleció Juan Fernández González, el ‘cronista pictórico’ del acontecer de El Paso

04 de abril de 2013

El artista Juan Fernández González*, nombrado Hijo Adoptivo de la Ciudad de El Paso desde 1998, falleció el pasado 23 de marzo a los 89 años, en Tenerife, donde se ofrecieron las honras fúnebres y el acto de su incineración.

Pintor autodidacta, su academia siempre fue la propia Naturaleza, donde estudió la perspectiva, la composición y el color a través de los paisajes que le ofrecía El Paso y, sobre todo, la Caldera de Taburiente.

 

Juan Fernández González

Buen ejemplo de esto son los dos lienzos que muestra el Aeropuerto palmero para dar la bienvenida y despedir al viajero que llega a la Isla. Gran parte del legado de su obra se encuentra en La Palma, pero también repartida por los cinco continentes y, sobre todo, por América.

Juan Fernández fue un enamorado de los paisajes pasenses, de su belleza y, en el fondo, de sus gentes, con quienes compartió su vida. Sus casitas campestres con almendros en flor y tuneras llenas de colorido, dieron a conocer lo que es la imagen de este pueblo.

Muchos lo han definido como el «cronista pictórico» del acontecer de El Paso ya que en sus obras, a través del tiempo, se observan los cambios que han tenido lugar en la ciudad.

El Ayuntamiento pasense ha transmitido las condolencias a su familia, y está a la espera de que se les indique la fecha en la que traerán sus cenizas al municipio, donde descansarán cumpliendo las indicaciones del pintor.

Fuente: El Apurón

Cortesía del Dr. José María Brito

(*) NotaCMP.- En El Paso lo llamábamos Juanito el Pintor.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (XII)

Era un hombre, un pobre anciano,
quien a una puerta llamó,
y al mancebo que la abrió,
con ansia tendió la mano.

Mas aquel joven villano,
al mendigo despreció,
y la puerta le cerró,
murmurando, ¡el inhumano!

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La noche tendió su velo.
La nieve a copos caía,
y a la luz del nuevo día,
frente a la puerto, en el suelo,
al abrir, de frío yerto,
¡vio el hijo a su padre muerto!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (XI)

Tras de largo padecer,
un joven agonizaba,
y acompañándole estaba
sólo una débil mujer,
que la esencia del querer
en su rostro reflejaba.
Era la madre que oraba
por la vida de aquel ser.

Murió el hijo y, ¡oh, dolor!,
entonces ella impaciente,
por el grado de su amor,
rayó en locura y, demente,
dio por frases angustiadas,
¡fuertísimas carcajadas!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (X)

Una esposa agonizaba,
y a su lado sólo había
su unigénita, María,
que por ella a Dios rogaba.

Más tarde el esposo entraba,
y con él la hermosa impía
que a la enferma ver quería
ya muerta, y la visitaba.

En el trance de morir,
con aquella mujer vio
a su marido reír.
Miró a su hija y vertió
entonces, en su quebranto,
copioso y amargo llanto.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (IX)

De difuntos era el día,
cuando la altiva ciudad
a sus muertos de amistad
visita en la tumba fría.

Con fatuas ostentaciones,
las más pudientes personas
llevan cintas y coronas
a sus propios panteones.

Y todos van sin pesares,
en alas de la ilusión,
a ver el gran panteón
con sus lúgubres altares.

Ir a un sepulcro a rezar,
del pueblo no es el intento.
Todos muestran sentimiento,
mas pocos van a llorar.

La ciudad fue at cementerio,
pero henchida de alegría.
Faltaba allí la armonía
del dolor en el misterio…

Sólo una bella mujer,
de negro crespón vestida,
mostrábase entristecida
y en constante padecer.

Pues la tumba de su esposo
con sus lagrimas regaba,
y en ella se arrodillaba
en un continuo sollozo.

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Pero allí un galán la admira,
por su hermosura que hechiza.
Ella lo advierte, lo mira,
y, como con él delira,
con él cruza una sonrisa.

***

Pasa un año, ¡oh, sentimiento!
De difuntos era el día.
La viuda, toda contento,
con su esposo, el de mi cuento,
al cementerio volvía.