[Canarias}> Volcanes y prodigios en Canarias / José Gregorio González

02/01/2022

José Gregorio González

Volcanes y prodigios en Canarias

La zona de La Palma donde brotó la reciente erupción de Cumbre Vieja pertenecía en la mitología de los indígenas awara a los dominios de Iruene, una deidad perjudicial y oscura

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Una de nuestras máximas más repetidas es la de que Canarias es un territorio del misterio, pero, desde la más sincera humildad y pequeñez, no nos duele en prenda reconocer que desde muchísimo ante Canarias es, y seguirá siendo, un territorio de volcanes. Cercanos y sensibles ante los daños y las dolorosas pérdidas que la implacable Naturaleza desencadena con algunas de sus manifestaciones, queremos desde esa solidaridad con los afectos compartir una breve aproximación a algunas curiosidades que en nuestras Islas conectan a volcanes con supuestos misterios e incluso prodigios.

Esa lectura, a veces sobrenatural, que emerge vertebrando creencias diversas muchas veces desde el desconocimiento, la incertidumbre y la desesperación, ya parece estar presente desde tiempos de los antiguos canarios, toda vez que, de acuerdo con las crónicas que nos hablan de los guanches, se menciona a Guayota como una entidad maligna que tiene su morada en el Teide, en una suerte de inframundo infernal. Evidentemente, la simplicidad de nuestra exposición puede ser matizada abriendo un debate sobre lo cristianizada que puede estar esta información al ser aportada por aquellos primeros cronistas, discutiendo a cerca de las posibles equivalencias que conceptos como el de infierno o maligno podían tener o no entre los guanches.

En todo caso, es factible pensar que un impactante y abrasador volcán que destruye todo a su paso se situaba, en la mentalidad de nuestros antiguos que sin duda los contemplaron, en el extremo opuesto de aquello que podían interpretar como una bendición de sus deidades. Cabe aceptar que se generase una mitología específica y algún tipo de ceremonial aplacador.

Según me contaba en estos días el historiador, escritor e incansable investigador sobre el pasado benahorita Miguel Ángel Martín, Cumbre Vieja, la zona palmera desde la que ha brotado el nuevo volcán, pertenecía en la mitología de los indígenas awara de La Palma a los dominios de Iruene, nuevamente una deidad perjudicial, oscura, posiblemente con característica similares a las asignadas a Guayota y con un territorio volcánicamente activo.

Quizá ahí podamos encontrar inspiración para bautizar al volcán una vez que deje de inquietarnos y causar tantas pérdidas. Martín me ofrecía esta información al preguntarle por los potenciales daños que las coladas volcánicas podrían generar a enclaves o manifestaciones arqueológicas en la zona, un asunto obviamente trivial en estos momentos al ser comparado con el resto de afecciones.

Al parecer, la presencia de elementos indígenas es apenas testimonial en la zona, precisamente por la percepción oscura que tenían de ese territorio. Recordemos que en Tenerife los guanches realizaban ofrendas al pie de las coladas de acuerdo con las fuentes escritas, la tradición oral y ciertos hallazgos arqueológicos, tal vez para aplacar la furia de Guayota, una práctica que tal vez compartieron las poblaciones indígenas del resto de islas con volcanismo activo.

En Canarias tenemos varios ejemplos que conectan volcanes con potenciales prodigios en tiempos más recientes, como es el caso de las sudoraciones de una imagen religiosa en Garachico. Su convento concepcionista, que en estos días llora la reciente partida de su madre y rostro visible Sor Ángeles, atesora una talla no expuesta de San Agustín que alberga una historia de portento ante un volcán. Estamos en deuda con el historiador del arte Manuel Hernández por habernos facilitado una foto actual de esta pieza en madera de medio metro, que terminó en el citado convento tras diversas peripecias propiciadas por la devastadora erupción que en 1706 acabó con el puerto de Garachico.

Alejándose del peligro de las lavas de Montaña Trebejo, los agustinos se refugiaron en una casa de la familia Ponte que muy posiblemente pudo ser la Quinta Roja, en las inmediaciones de San Pedro de Daute, mientras que su patrono encontró acomodo en la ermita de la Consolación.

La crónica de los hechos la redactó el escribano Pedro Hernández de Vergara, describiendo como la noche del 27 de mayo de 1706 fue requerido por “el padre fray Francisco Melo, secretario de la Provincia agustiniana, para que se trasladara a dicha ermita y levantara acta del sudor advertido por los frailes en la imagen de aquel santo. Allí encontró al rector, fray Carlos Orexón, acompañado de otros religiosos, que le explicó el suceso.

El escribano reconoció la imagen y no advirtió nada especial, por lo que la comunidad se retiró a descansar, quedando solamente en la ermita el escribano con el secretario, fray José Francisco, el hermano lego, fray Antonio de Jesús, Domingo González, Eusebio Pérez, vecino de Lanzarote, y Juani Dorta, vecino de Icod entre otros”. Siguiendo la transcripción que hacia 1987 hizo de este documento manuscrito el historiador Domingo Martínez de la Peña en un artículo para el Anuario de Estudios Atlánticos sobre la presencia agustina en Garachico, leemos que el escribano se puso a rezar el rosario, “y al terminarlo, hacia la una de la madrugada, con ánimo de regresar a su casa, tomó un cirio de los que se hallaban encendidos y lo aproximó nuevamente a San Agustín, advirtió gran cantidad de gotas blancas destilando por el ropaje y por la mano que sostenía la iglesia, lo cual produjo gran admiración en los presentes, que daban gracias a Dios por haberles permitido presenciar aquel milagro. Mediante algodones secaron la imagen, que luego aparecía con el rostro muy transparente y enrojecido. Al toque de la campana había acudido el padre rector, testigo de este sudor, pero no quiso avisar a los restantes frailes para evitar un alboroto”. Como es comprensible, a ojos de la Fe popular el santo sudó para contener los daños de un volcán que cambió para siempre la historia de Tenerife, al reubicar el polo comercial de la isla.

Catalina de San Mateo

Otro potencial prodigio volcánico tiene a Catalina de San Mateo como protagonista, religiosa nacida en abril de 1648 en Santa María de Guía. Posiblemente fue la primera mística canaria, con una vida llena de singularidades y un rico abanico de fenómenos a su alrededor interpretados por entonces como sobrenaturales. A ella se atribuye, tal como recogen sus biógrafos y el proceso de beatificación que se inició al poco de su muerte en mayo de 1695, una profecía sobre el Volcán de San Antonio, en Fuencaliente, que rompió la tierra en 1677.

Ella lo habría pronosticado el 22 de julio de 1676. Al parecer, según refirió la propia monja, Dios no andaba muy contento con las gentes de la isla por su distanciamiento del camino cristiano “y las graves culpas que se cometían contra su Divina Grandeza”, revelándole a la religiosa su intención de hundirla. La intersección de Catalina, incluyendo rezos y penitencias varias, persuadieron al Todopoderoso para que permutara “aquel castigo en un horrible volcán con temblores de tierra para que entendiesen sus habitadores cuan ofendido le tenían, y hiciesen penitencia y conociesen que aquellos terremotos, y volcán era aviso y amago de su justicia; tubo entonces inteligencia que esta Ysla era la de la Palma; y seis meses antes fue llevada corporalmente por sus Ángeles a dha Ysla…”.

Contaba la monja que en compañía de varios santos visitó en espíritu los altares de toda la isla, aplacando con ello el enfado celestial, que se quedó en un virulento volcán de advertencia y una profecía de propina.

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[LE}> «Se trata de», sin sujeto

La construcción se trata de es impersonal y, por tanto, no debe emplearse con un sujeto.

Uso inadecuado

  • La víctima se trata de un varón de alrededor de 50 años.
  • El delito se agrava si el responsable se trata de un funcionario público.

Uso adecuado

  • La víctima es un varón de alrededor de 50 años.
  • El delito se agrava si el responsable es un funcionario público.

Como explica el Diccionario panhispánico de dudas, si aparece el sujeto lo adecuado es emplear el verbo ‘ser’, al que equivale esta expresión.

La forma ‘se trata de’ habría sido apropiada, en cambio, en construcciones como «En el accidente se produjo una víctima mortal. Se trata de un varón de alrededor de 50 años» o «El delito se agrava si se trata de un funcionario público».

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[Canarias}> Año nuevo, Cumbre Vieja

01-01-2022

Pedro Luis Pérez de Paz

Año nuevo, Cumbre Vieja

La erupción de Tajogaite del volcán de La Palma ha servido para popularizar en el mundo el nombre de Cumbre Vieja, contrapuesto al de Cumbre Nueva, también de La Palma. Se ha reiterado la paradoja que ello supone, ya que geológicamente la «vieja» es «nueva» y viceversa

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Cumbre Vieja la llamaron,
no se suele comprender,
su nombre debe de ser
Nueva, pero lo ignoraron.

A mí bien me lo explicaron
y lo suelo recordar,
ya que me gusta enseñar
lo que en la vida aprendí,
y que me enseñen a mí
lo que yo debo explicar.

Se ha reiterado la paradoja que ello supone, ya que geológicamente la «vieja» es «nueva» y viceversa. Nada se ha dicho sobre la razón a la que obedece tal evidente confusión.

Lo explico a continuación, en honor a mi primera maestra Esperanza Martel San Gil, que nos lo enseñó cuando nos preparaba para primero de bachillerato en la humilde casa de «Abuelo Juan» (La Rosa-Mazo), a finales de la década de lo 50 del pasado siglo.

Su explicación, geomorfológica, era sencilla y fácilmente comprensible, influenciada por las lecciones de la geografía ibérica de España: las cumbres agudas, con aristas pronunciadas (cordillera Cantabro-Pirenaica) eran «nuevas», mientras que los paisajes colinos suaves, modelados por el tiempo, como el gallego, eran «viejos».

Por similitud paisajística, y no por su génesis geológica, las cumbres aristadas de la paleopalma (Cumbre Nueva-Caldera) fueron consideradas «nuevas» y las cumbres suaves, modeladas por colinas o montañas volcánicas recientes de la «neopalma» se consideraron «viejas». 

Ignoro si la explicación de nuestra recordada maestra era de cosecha propia, o debida a la indudable influencia de su hermano Manuel Martel Sangil, catedrático de Geología, hijo predilecto de Villa de Mazo, que por aquellas fechas publicó un libro sobre la erupción del volcán de San Juan (1949), también de Cumbre Vieja.

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NotaCMP.- La tachadura y el resalte en amarillo los he puesto yo, pues aún no se ha oficializado el nombre del volcán que, al igual que el de San Juan (también llamado de Cumbre Vieja, del Duraznero, Nambroque, etc.) erupcionó en Cumbre Vieja.

[LE}> ¡Feliz 2022! (sin punto ni espacio tras el primer dos)

Los años se escriben sin punto, coma ni espacio entre la cifra que marca los millares y la que indica las centenas.

Uso inadecuado

  • La empresa ya tiene previstas las acciones que desarrollará el año 2.022.
  • Las criptomonedas podrán subir su valor en el 2.022.
  • Os deseamos un feliz y próspero 2.022.

Uso adecuado

  • La empresa ya tiene previstas las acciones que desarrollará el año 2022.
  • Las criptomonedas podrán subir su valor en el 2022.
  • Os deseamos un feliz y próspero 2022.

De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, en los números que designan los años nunca se utiliza punto, coma ni espacio entre las unidades de millar y las de centena.

Cuestión distinta es que ese número no exprese un año en sí, sino una cantidad de años, caso en el que sí es posible introducir un espacio fino (Hace 40 000 años), pero no el punto ni la coma, de modo que las siguientes grafías no serían apropiadas: ni Hace 40.000 años ni Hace 40,000 años.

NotaCMP.- Eso del espacio no me convence, así que seguiré usando el punto si escribo en español, o la coma si escribo en inglés

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[Hum}— De vascos. La tapia

—¡Joer, Joseba! ¿Cómo es que llevas toda la cabeza vendada?

—¡Joer, por la moto!

—¿Te caíste?

—¡Quiá! ¿Recuerdas, bajando de la ermita al pueblo, la primera curva muy cerrada, que hay una tapia de cemento, que pone SE TRASPASA?

—Si.

—Pues no es verdad, ¡no se traspasa!

[Canarias}> 2021: El año que nos cortó el aliento

31-12-2021

El Apurón

2021: El año que nos cortó el aliento

Da auténtico pavor poner el retrovisor al año que hoy toca a su fin. 2021 será recordado como un tiempo fatal para La Palma.

Probablemente, como dijo el presidente del Cabildo, el peor año de nuestras vidas. Un año marcado por la destrucción, la enfermedad y el fuego, que ha dejado sin aliento a una sociedad que empezaba a respirar después de superar un 2020 que sumergió al mundo en el horror de una pandemia.

2021 llegó con el optimismo de superar el Covid-19 con la vacunación. La recuperación de sectores claves para nuestra economía, como el turismo, hacía prever que este año iba a representar un repunte no del virus, sino de la actividad económica, al empezar a tirar con fuerza este sector.

clip_image001La colada «corta» parte de la carretera de la costa

Y empezó así hasta que, en La Palma, la erupción volcánica vino a sepultar estos brotes verdes y, sobre todo, a destruir los hogares y el medio de vida de multitud de personas en el Valle de Aridane. El 19 de septiembre se inició un camino de destrucción que no pararía hasta casi tres meses después. Las coladas, los temblores, los gases letales, la areniza… lo más parecido al infierno, se convirtió en el pan nuestro de cada día de una isla que se enfrentaba a una emergencia sin precedentes.

En medio de esta crisis brutal, el mayor de los consuelos llegaba de la ola de solidaridad que recibió La Palma. Un abrazo descomunal en forma de medios, recursos, voluntarios y dinero que superaba en tamaño el volcán sin nombre que se iba formando desde su fatídica aparición en Cabeza de Vaca, cuyas coladas avanzaban de cumbre a mar, dejando a su paso una capa espesa de desolación.

La erupción hizo olvidar que poco tiempo antes, en el mes de agosto, los municipios de El Paso y Los Llanos de Aridane sufrieron un incendio urbano–agrícola, de gran poder devastador, que también generó importantes daños en viviendas, zonas de cultivos e infraestructuras públicas. El Valle de Aridane golpeado dos veces.

Como también nos hizo olvidar que seguíamos en pandemia. Y, como otra erupción, el virus ha estallado con unas cifras de contagios jamás vistas hasta ahora, con la llegada de una variante que se propaga con tanta facilidad como la areniza del volcán. Volcán, incendio y pandemia, un cóctel apocalíptico.

La mejor de las noticias llegó el pasado 25 de diciembre, con la certificación oficial del fin de la erupción, lo que representaba, a su vez, la puesta en marcha del cronómetro de la reconstrucción o recuperación de la Isla. Un proceso urgente, a la vez que exigente, en el que dar una respuesta al presente es tan importante como orientar el futuro de la Isla.

2022 será, por tanto, un año decisivo, para ofrecer seguridad a las personas damnificadas, pero también para marcar el rumbo futuro de la isla de La Palma y recuperar el aliento que perdió en el año que termina.

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NotaCMP.- Areniza, palabra de mi cosecha, la he puesto yo donde sólo decía ceniza, pues creo que lo que nos inundó era una mezcla de arena muy fina y ceniza.