Los trabajos de prospección de una futura carretera en la región checa de Bohemia sacaron a la luz un asentamiento celta de 25 hectáreas con más de mil joyas, monedas de oro y plata, ámbar báltico y talleres de cerámica de lujo, todo ello articulado en torno a la histórica Ruta del Ámbar y sin una sola muralla defensiva