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La redes sociales se llenan de imágenes de los lugares más icónicos de las islas con espectaculares fotos de las nubes que se forman por el fenómeno meteorológico
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Veinte anglicismos nuevos cada día
La lingüista Elena Álvarez Mellado ha desarrollado el programa informático Observatorio Lázaro, que analiza el léxico en los medios informativos
La voz sindemia, que designa una sinergia de epidemias que comparten factores sociales y que coexisten en tiempo y lugar, interactuando entre sí, es válida.
• Obesidad, desnutrición y cambio climático: una sindemia global.
• Con el coronavirus estamos ante una sindemia porque están interactuando dos categorías de enfermedades que ahondan la gravedad de la situación social y sanitaria mundial.
• La covid-19 no es una pandemia, es una sindemia, ya que hay que analizar y enfrentar al virus desde un enfoque biológico y social.
Con la voz sindemia se alude a la coexistencia durante un periodo y en un lugar de dos o más epidemias que comparten factores sociales, de tal modo que éstas se retroalimentan entre sí y acaban interactuando y causando secuelas complejas.
Desde esta óptica, por ejemplo, las altas tasas de enfermedades crónicas, como la diabetes, los accidentes cerebrovasculares o la obesidad, junto con los riesgos medioambientales, han provocado un aumento de las muertes por la covid-19, sobre todo entre la población más vulnerable.
Este neologismo procede del inglés syndemic, del que es traducción. Tanto en esta lengua como en español, puede explicarse por la acronimia de las voces synergy y epidemic, y sinergia y epidemia, respectivamente. También puede haberse formado a partir del prefijo sin-, que significa ‘unión’ y presente en términos como sincronía, simpatía o sinalefa, y el sustantivo epidemia.
Se trata, por tanto, de un término válido que no cabe censurar, por lo que su empleo en ejemplos como los anteriores es plenamente válido.
El sustantivo todólogo, que significa ‘persona que cree saber y dominar varias especialidades’, puede emplearse sin necesidad de comillas.
Uso inadecuado
• El hombre-masa es especialista en todo o, como diríamos los argentinos, es «todólogo».
• Los «todólogos» han invadido los medios periodísticos y cada día es más difícil encontrar espacios de reflexión que sirvan para mejorar la percepción del ciudadano sobre temas trascendentales.
Uso adecuado
• El hombre-masa es especialista en todo o, como diríamos los argentinos, es todólogo.
• Los todólogos han invadido los medios periodísticos y cada día es más difícil encontrar espacios de reflexión que sirvan para mejorar la percepción del ciudadano sobre temas trascendentales.
El Diccionario de la lengua española incorporó en el 2018 el sustantivo todólogo, que ya figuraba en el diccionario de María Moliner, definido como ‘persona que se pretende conocedora de muchas materias’.
Asimismo, la Academia señala que el femenino es regular (todóloga) y que se trata de una voz coloquial despectiva.
Dado que este sustantivo está suficientemente extendido y que es fácil deducir su significado a partir de sus componentes, no es necesario destacarlo con comillas.
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Cortesía de Ricardo Lorenzo
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Las palabras brote y rebrote, por un lado, y ola y oleada, por otro, se emplean a menudo de forma indistinta, pero encierran matices que conviene tener en cuenta para una redacción más exacta.
Brotes y rebrotes
Brote es un término más amplio, mientras que rebrote es más preciso, pues implica que ya se ha controlado y eliminado algún brote anterior. En la situación actual, es válido afirmar que vuelve a haber brotes en una localidad o que hay rebrotes o nuevos brotes en las últimas semanas.
En suma, allá donde es adecuado emplear rebrote también lo es optar por brote, pero si se alude a un primer brote no es apropiado utilizar rebrote.
Olas y oleadas
En las noticias sobre los nuevos casos de covid-19, se emplean indistintamente los sustantivos ola y oleada. En este sentido, cabe indicar que, aunque el término oleada es adecuado y no es preciso siquiera ponerlo entre comillas, resulta preferible optar por ola.
En efecto, la Real Academia Nacional de Medicina considera que en epidemiología es la voz ola (que puede considerarse sinónima de fase) la que empezó a utilizarse por su parecido con el movimiento característico de subida y bajada de las olas del mar. Con este sustantivo se hace referencia a un número creciente de personas infectadas por una enfermedad, que alcanza un máximo para, a continuación, descender más lentamente.
Puede decirse, en definitiva, que todos los países afectados han sufrido una primera ola de coronavirus y que algunos de los que se venían recuperando y habían alcanzado la llamada nueva normalidad se están enfrentando ahora a nuevos brotes y se preparan para segundas y terceras olas.
Plan, gas, ve o yo no llevan tilde por ser palabras monosílabas, pero se acentúan ortográficamente en el momento en que se les añade un prefijo y, por tanto, dejan de ser monosílabas y se convierten en agudas terminadas en -n, -s o vocal: megaplán, antigás, biogás, prevé y superyó.
Uso incorrecto
• Chile anuncia un megaplan de obras públicas.
• Los vendedores incluso confunden a la población sobre la diferencia entre respiradores y máscaras antigas.
• Se preve que la cinta se estrene el próximo 17 de diciembre de 2021.
• Gracias a la última creación de Marvin Kren, podemos conocer cómo surgieron en su mente los conceptos del yo, superyo y el ello.
Uso correcto
• Chile anuncia un megaplán de obras públicas.
• Los vendedores incluso confunden a la población sobre la diferencia entre respiradores y máscaras antigás.
• Se prevé que la cinta se estrene el próximo 17 de diciembre de 2021.
• Gracias a la última creación de Marvin Kren, podemos conocer cómo surgieron en su mente los conceptos del yo, superyó y el ello.
Tal como señala la Ortografía de la lengua española, las palabras monosílabas nunca se acentúan, salvo en los casos de tilde diacrítica. Cuando estas voces van precedidas de un prefijo, en cambio, pasan a tener más de una sílaba y llevan tilde si acaban en -n, -s o vocal: a partir de plan, gas, ve, pon, yo o pie, se crean megaplán, antigás, biogás, prevé, repón, superyó, traspié.
Este criterio es consecuente con las normas generales de acentuación ortográfica, las cuales se aplican sobre el conjunto de la palabra, con independencia de que se añadan prefijos (uso > reúso) o pronombres enclíticos (acabó > acabose).