[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: (1/8) Manuel Fierro Sotomayor, y la independencia de Venezuela

MANUEL FIERRO SOTOMAYOR
(1752-1828)

Don Manuel del Sacramento Fierro y Sotomayor nació en Santa Cruz de La Palma (Canarias), el 28 de octubre de 1752.

Por el tronco de su pomposo árbol genealógico circula entremezclada la savia de los más ilustres linajes de la isla de La Palma. Es hijo de don Santiago Fierro de Torres y Santa Cruz, y de su legítima esposa y prima doña María Josefa Sotomayor y Topete. Es nieto por línea paterna de don Francisco Ignacio Fierro de Espinosa y Boot —Sargento Mayor de la isla de La Palma por el Rey, Regidor Perpetuo y Familiar del Santo Oficio— y de su señora esposa doña Luisa Antonia de Torres Santa Cruz y Silva. Y es nieto por línea materna del Capitán don Pedro José de Sotomayor Topete, Alguacil Mayor de La Palma, y de su legítima esposa y prima doña Catalina Cecilia de Sotomayor Topete.

A los ocho días de nacido fue bautizado en la Parroquia Matriz de El Salvador de aquella ciudad, por el beneficiado Fray Cristóbal Tinateas, Maestro en Sagrada Teología, del Orden de Predicadores; y fue apadrinado por su tío, don Pedro de Sotomayor.

En su infancia fue alumno de las escuelas que sostenían los conventos franciscano y dominico, en su ciudad natal.

A los doce años de edad, ingresa en las Milicias Provinciales de La Palma en clase de Cadete, por Real Orden de 8 de enero de 1764. Obtiene el grado de Subteniente de Milicias el 10 de junio de 1764, y el de Teniente de Milicias el 15 de mayo de 1765.

El 13 de enero de 1772, el Cabildo de La Palma le dio el título de Castellano del Fuerte de San Carlos de Bajamar, en dicha isla. En ese mismo año lloró Fierro la muerte de su padre, ocurrida en alta mar en viaje de La Guaira a Santa Cruz de La Palma, a bordo de la fragata “La Paloma Isleña», de la cual era dueño y capitán, quedando con ello, nuestro biografiado y sus siete hermanos, sumidos en la orfandad.

Al ser organizado y reformado el Regimiento de Milicias, por el Inspector de ellas, don Nicolás María Dávalos, fue nombrado Fierro Segundo Ayudante Mayor de las mismas, con fecha 8 de agosto de 1772.

Hallándose suprimido el empleo de Sargento Mayor ejerció sus funciones por espacio de dos años, manifestando aptitud e inteligencia, tanto en el orden y arreglo de papeles como en la disciplina e instrucción nuevamente creada.

Desde 1779 hasta 1782 fue Gobernador del Fuerte de San Carlos de Bajamar, por nombramiento del Mariscal de Campo don Miguel López Fernández de Heredia. En este tiempo tuvo a su cargo la Compañía mandada formar para la defensa de las fortalezas de La Palma, cuya comisión
desempeñó on toda exactitud, como también la formación del plan de defensa de Puerto Naos y otros puertos de la costa sur de dicha isla, por donde amenazaba ser atacada aquella, lo que concluyo con general aprobación.

Habiendo solicitado pasar al bloqueo de Gibraltar, en la guerra de 1782 con los ingleses, se le suspendió de esta gracia por el señor Comandante General, Marqués de la Cañada, eligiéndole Ayudante Mayor del Batallón Fijo de Santa Cruz de Tenerife. Por Real Despacho de I I de enero de 1784 fue ascendido a Capitán de infantería, y con igual fecha se le dio nombramiento de Castellano del Fuerte de San Francisco del Risco, en Las Palmas de Gran Canaria, vacante por fallecimiento del Teniente Coronel don Nicolás de la Santa, y con sueldo de cincuenta escudos de vellón mensuales.

Este cargo y otros de consideración le merecieron el aprecio de los jefes principales de Canarias, los Marqueses de Tabalosos, de la Cañada y de Branciforte, recomendándole muy particularmente al Rey.

Fue socio fundador de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, de Santa Cruz de La Palma, y más tarde de la de Las Palmas de Gran Canaria. Fue ascendido a Teniente Coronel el 14 de junio de 1749, y a Coronel el 3 de diciembre de 1795.

Previas las informaciones de nobleza, fue admitido en la Orden de Caballeros del Hábito de Santiago, ingresando en clase de novicio el 4 de diciembre de 1792. No pudiendo pasar al Real Convento de Santiago de Vélez para hacer su profesión por hallarse ocupado en el servicio militar, obtuvo una Real Orden expedida en Cádiz a 4 de marzo de 1796, facultándole, sin que esto sentase jurisprudencia, para que hiciera la profesión en donde pudiese. En consecuencia, la hizo solemnemente en la Iglesia del Real Convento de Señoras Comendadoras de Santiago, en Madrid, en manos de don Francisco Rodríguez Campomanes, el 4 de enero de 1797.

Estuvo empleado en la plaza de Cádiz todo el tiempo del bloqueo, hallándose en el bombardeo y ataque de los enemigos el 3 y 5 de mayo de 1797.
Los segundones de la familia Fierro habían tenido siempre predilección por América, en donde procuraron establecerse.

Entre los parientes de Fierro que se habían trasladado a América están sus tíos paternos don José Gabriel Fierro, —Caballero de la Orden de Calatrava, que fue Alcalde de primer voto de Caracas, y Sargento Mayor de sus Milicias—, y el doctor don Cristóbal Fierro, que fue Inquisidor Decano
de México.

Su hermano, don Cristóbal Fierro, fue nombrado Canónigo de la Catedral de Caracas, a cuya dignidad renunció por quedarse en Canarias acompañando a su hermana, doña Luisa, que había quedado viuda. También su tatarabuelo. el Maestre de Campo don Tomás de Torres y Ayala, había sido Gobernador, Justicia Mayor y Capitán Genera] de la Provincia de Mérida y La Grita y ciudad del Espíritu Santo de Maracaibo.

Así, no es de extraña, que Fierro, segundón también, tratara de establecerse en América, y el 17 de diciembre de 1795 fue nombrado Agregado al Estado Mayor de Caracas.

Fierro fue vocal de la Junta Central de la Vacuna que, con motivo de la expedición de Balmis, se instaló en Caracas el 28 de abril de 1804, y en la cual, con su extraordinaria actividad, logró un resultado eficiente en la campaña inicial de la vacunación antivariólica en Venezuela.

Fierro y el Capitán de Infantería don Francisco Antonio Rodríguez de Cosgaya, yerno del licenciado don Miguel José Sanz Marvez, denunciaron a don Vicente Emparan, Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, la conjura de 1808 del Marques del Toro, don Francisco Rodríguez del Toro, en los valles de Aragua para expulsar a los españoles y canarios de Venezuela, y formar luego una Junta Suprema Gubernativa en Caracas, el mismo año, y proclamar la independencia.

Emparan le hizo saber a Simón Bolívar, el Libertador, y al Marqués del Toro, esta denuncia, por lo que ambos pasaron por la casa de Fierro y luego por la del capitán Rodríguez de Cosgaya, desafiándolos para batirse, y violando e irrespetando sus hogares.

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