[LE}– ‘Evidencia’ no siempre es ‘prueba’

16/06/2015

El empleo de evidencia como mero sinónimo de prueba es desaconsejable no es correcto, pues sólo se pueden considerar evidencias las pruebas determinantes en un proceso.

Por influencia de la voz inglesa evidence, que sí se aplica a cualquier prueba, cada vez es más frecuente su uso con este valor más genérico e impreciso, como en los siguientes ejemplos:

  • «Las evidencias no son concluyentes, pero los padres parecen elegir escuelas privadas pensando que son más ordenadas» y
  • «La juez determinó que las evidencias no son suficientes, por lo que el futbolista se salvó de una condena en prisión».

El Diccionario Académico ofrece dos significados de evidencia. El primero es ‘certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar’, según el cual una evidencia, en cierto modo, no necesita pruebas; el segundo es ‘prueba determinante en un proceso’.

Por tanto, tal como precisa el Diccionario Panhispánico de Dudas, se desaconseja el uso sistemático de evidencia para cualquier prueba, pues sólo son evidencias las pruebas concluyentes y no las accesorias o secundarias.

En los ejemplos anteriores, por tanto, lo apropiado es pruebas, pues por el contexto queda claro que estas no son evidencias: 

  • «Las pruebas no son concluyentes, pero los padres parecen elegir escuelas privadas pensando que son más ordenadas» y
  • «La juez determinó que las pruebas no son suficientes, por lo que el futbolista se salvó de una condena en prisión».

Fuente

[LE}> Origen de dichos y expresiones: Salir de Málaga para meterse en Malagón

19/08/2014

El dicho alude a salir de una mala situación para pasar a una peor.

Tal y como explica Francisco Ríos en su columna ‘Lenguas Vivas’ de La Voz de Galicia “dada la distancia entre la capital andaluza y la villa del Campo de Calatrava, no cabe más explicación para su coincidencia en el dicho que ambos topónimos comienzan por Mala- y el segundo termina en un -ón muy propio de aumentativos”.

Malagón aparece muy frecuentemente en los escritos de santa Teresa, pues fue allí donde la mística hizo su tercera fundación, el convento de San José: «Si hallare en Malagón quien nos preste cincuenta ducados […], los tomaré de buena gana, pues para tantas monjas no es mucho» (carta al padre Jerónimo Gracián. Burgos, 25 de junio de 1582).

Fuente

NotaCMP.- Al menos en este lado del charco, la expresión que con este mismo significado se usa es «Salir de Guatemala para meterse en guatepeor»

[LE}– ‘Que su’ no equivale a ‘cuyo’

09/06/2015

Se recomienda Lo correcto es emplear el adjetivo relativo cuyo y no la combinación que su en frases como «Un hombre cuyo aspecto lleva a conmiseración».

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «Es una persona que su único tema de conversación es ella misma» o
  • «Salía con una chica que a su hermana le diagnosticaron una enfermedad grave».

Esta construcción, que algunos lingüistas denominan quesuismo, es frecuente en la lengua oral de muchos países hispanohablantes y también en el uso informal de la lengua escrita, según explica la Gramática de la Lengua Española, que señala que hay que conviene evitarla en los registros más cuidados siempre.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado correcto habría sido escribir

  • «Es una persona cuyo único tema de conversación es ella misma» y
  • «Salía con una chica a cuya hermana le diagnosticaron una enfermedad grave».

Siempre es posible, si se prefiere no utilizar el relativo cuyo, desaconsejado por algunos manuales de redacción (?!), optar por construcciones alternativas y escribir, por ejemplo,

  • «Es fundamental tener un jugador que domine el balón parado», mejor que
  • «Es fundamental tener un jugador que su fuerte sea el balón parado».

Por supuesto, la combinación que + su es perfectamente válida en otros contextos, en especial cuando que funciona como conjunción:

  • «Me dijo que su proyecto no saldría adelante» o
  • «Nada hay más importante para un artista que su creatividad».

Fuente

[LE}– El español nuestro: pluma

03/06/2015

María Luisa García Moreno

El término pluma, además de ‘instrumento de metal, semejante al pico de la pluma de ave cortada para escribir, que sirve para ese efecto colocado en un mango de madera u otra materia’, significa ‘pluma estilográfica’, ‘instrumento en forma de pluma con que se escribe’, ‘habilidad o destreza caligráfica’, ‘escritor, autor de libros u otros escritos’, ‘estilo o manera de escribir’ y ‘profesión del escritor’.

Entre nosotros resulta usual bolígrafo, (de bola y -grafo), ‘instrumento para escribir que tiene en su interior un tubo de tinta especial y, en la punta, una bolita metálica que gira libremente’; pero en Argentina, Paraguay y Uruguay lo llaman birome, acrónimo de L. Bíró —1899-1985, inventor húngaro-argentino— y J. J. Meyne —industrial húngaro—, creadores de la marca de bolígrafos Birome, que ha pasado al lenguaje común, como entre nosotros ocurre, por ejemplo, con Fab o Frigidaire, nombres de marcas que muchas personas emplean como detergente o refrigerador.

La expresión jugar un papel, aunque muy criticada, es correcta, aunque se recomienda también utilizar representar, desempeñar o hacer un papel. El Diccionario Panhispánico de Dudas explica que, aunque la expresión a menudo ha sido censurada por ser un calco ya antiguo del francés jouer un rôle o del inglés to play a role, tiene un uso muy arraigado en la lengua culta y no puede criticarse.

Por cierto, de igual forma, fue castellanizada hace tiempo rol como sinónimo de papel o función.

También ha entrado al DRAE la palabra burka, del inglés burka, y este del árabe burqa, que denomina la ‘vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos, que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos”. La burka es un reflejo de la situación de la mujer en determinados lugares del mundo, una triste e inocultable realidad.

Asale es el acrónimo de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Aprovecho para recordar que las siglas que pronunciamos como palabras se convierten en acrónimos y se escriben con inicial mayúscula, si son nombres propios: Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), Mercosur (Mercado Común del Sur), Unesco (United Nations Educational, Scientific, and Cultural Organization [Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas]) e, incluso, Onu (Organización de Naciones Unidas).

Según el DRAE, sueño es indistintamente ‘acto de dormir’, ‘acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes’, ‘estos mismos sucesos o imágenes que se representan’, ‘gana de dormir’ y ‘cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse’.

Fuente

[LE}– ‘Desconfiar de que’, no ‘desconfiar que’

29/05/2015

Con el verbo desconfiar, aquello en lo que no se confía o en lo que se tiene poca seguridad o esperanza va precedido por la preposición de: desconfiar de que alguien cumpla su palabra, no desconfiar que alguien cumpla su palabra.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como 

  • «Los productores desconfían que haya cambios en la política agraria»,
  • «Bonistas italianos desconfían que el Gobierno pague el 30 de junio» o
  • «Más de la mitad de la población dice desconfiar que la justicia actuará de manera fiable».

Omitir de en los ejemplos anteriores es un caso de queísmo, esto es, una omisión inadecuada de la preposición exigida, en este caso, por el verbo desconfiar. 

Así pues, en los ejemplos precedentes lo apropiado correcto habría sido escribir 

  • «Los productores desconfían de que haya cambios en la política agraria»,
  • «Bonistas italianos desconfían de que el Gobierno pague el 30 de junio» y
  • «Más de la mitad de la población dice desconfiar de que la justicia actuará de manera fiable»

Fuente

Artículo(s) relacionado(s):

[LE}– Uso de ‘sic’

El adverbio latino sic, que significa ‘así’, se usa exclusivamente en la escritura cuando al citar un texto ajeno hay algo que es incorrecto o que resulta chocante.

Este latinismo se escribe entre paréntesis (sic) o corchetes [sic], detrás de ese elemento sobre el que se quiere atraer la atención del lector, para indicar que no es una errata, un error o una rareza del que lo cita, sino que estaba así escrito o así se había dicho.

La propia palabra sic se escribe en cursiva (no tanto por ser latinismo, sino por ser externa al texto) y, al no ser abreviatura, no le sigue punto: 

  • «El año pasado, una persona que presentaba la llegada de la cabalgata de Reyes a un pueblo madrileño, dijo que entraban los Reyes con sus pajes y sus pajas [sic]»;
  • «En un periódico se exhortaba a la jubentud [sic] a participar en las fiestas locales».

También se usa una exclamación entre paréntesis (!) cuando se trata de algo chocante, pero no es habitual que se haga en citas.

Como alternativa a sic puede optarse por hacer la corrección directamente, si se trata de una evidente errata y la estricta fidelidad a la forma original no es esencial, o bien dar entre corchetes la forma corregida, lo que en ciertos casos puede ser de ayuda al lector, pues este no tiene por qué saber cuál es el error.

El empleo de sic puede tener también cierta intención de ridiculización, dado que resalta lo que se consideran usos impropios de la lengua:

Me hicieron una redundancia [sic] magnética.

Fuente