[LE}– ‘Pecados’ gramaticales

28 NOV 2015

Lola Galán 

‘Pecados’ gramaticales

El diccionario de la RAE recibe en la web de esta institución más de 41 millones de visitas al mes. Los lectores que me escriben para señalar errores gramaticales en el diario suelen apoyarse también en ese diccionario.

Manuel Arrontes, de Oviedo, me envió hace unos días un largo mensaje en el que incluía la definición completa de las palabras ‘escuchar’ y ‘oír’, para que no quedara duda de que, “aunque parezca lo contrario, siguen significando cosas diferentes y no puede usarse la primera de ellas como sinónimo de la segunda”.

La mención al diccionario era necesaria para demostrar el uso erróneo que se hacía del verbo ‘escuchar’ en varias crónicas de los atentados de París, publicadas en las ediciones digital e impresa. Si ‘escuchar’ es ante todo: “Prestar atención a lo que se oye”, y ‘oír’: “Percibir con el oído los sonidos”, en la frase que me indica el lector: “Eran las 21.15 … cuando escuchó los disparos”, tendríamos que haber escrito, “cuando oyó los disparos”.

Varios correos más se han referido a este fallo. Fausto Rojo, lector de la edición de Barcelona, precisaba en el suyo: “Renuncio a hacer la lista de usos erróneos de ‘escucha’ que trufa las crónicas sobre los brutales atentados en París”. No era su única queja. En su breve correo me señalaba varios pleonasmos en las páginas de EL PAÍS. Les cito uno de los que mencionaba: “una prerrogativa incluida dentro de la ley…”. Lo que está incluido en algo está dentro, sin duda.

Michael Nicholas, lector de la edición de Madrid, me alertaba en un mensaje de un error de concordancia en una crónica donde se aludía a, “un auxiliar de vuelo española”. Este lector detectó también una errata en una columna de Cultura, en la que se citaba la película “Botón de Ancla” como “Botón de ancha”. «Sabiendo un poco del argumento y siendo una película clave, parece mentira que diga ‘ancha’. Ni siquiera está la ‘ele’ al lado de la ‘hache’ en el teclado. Es como si pusiera, ‘esa gran película del oeste Grapo Salvaje o Grupa Salvaje o Gripe Salvaje», bromeaba.

Pedro García González, de Madrid, se ponía en contacto conmigo por una cuestión. Decía, «para mí, es ya cansina y me temo que lejos de solucionarse se agrava por momentos”, escribía. “Me refiero a las continuas faltas de ortografía de los colaboradores en su periódico, tanto sean periodistas de nuevo cuño como escritores consagrados”.

Este lector incluía en su mensaje los correos enviados a un par de columnistas en los que les señalaba el mismo error: confundir la ortografía de ‘desechos’, (residuos), con ‘deshechos’, participio del verbo deshacer. El lector optó por escribirme al ver el mismo fallo, días después, en una crónica de Deportes, donde se hablaba de “…recuperar de la montaña ocho kilos de deshechos…”. Lo correcto era, obviamente, ‘desechos’.

Días antes, Antonio Duplá del Moral, de A Coruña, me escribía exigiendo a quienes hacemos EL PAÍS velar por la corrección lingüística, “que un diario de su importancia y difusión merece”. Este lector, al igual que Luis de Luxán, de Asturias, había reparado en una falta en un editorial en el que podía leerse, ‘el último acta’. “Como deberían saber, a aquellos sustantivos de género femenino que comienzan con la letra ‘a’ tónica, se les aplican los artículos ‘el’, ‘un’, ‘algún’ y ‘ningún’”, señalaba Duplá. “Pero la palabra sigue siendo femenina y por ello se debe escribir ‘la última acta’ y nunca ‘el último acta’ como hacen ustedes”.

Los errores gramaticales en la edición impresa son mucho menos frecuentes, pero más graves que los que se deslizan en la digital, entre otras cosas, porque no pueden corregirse. EL PAÍS publica al mes más de 10.000 informaciones, lo que no justifica, pero sí explica, lo inevitable de que se produzcan fallos. Máxime cuando la crisis de la prensa ha tenido un impacto devastador en las plantillas de correctores.

Nuestra obligación de periodistas es conocer a fondo la lengua en la que escribimos, pero nadie está libre de errores. Por eso, es importante repasar con frecuencia el Libro de Estilo y consultar, como hacen millones de españoles, el diccionario de la RAE.

[LE}– ‘De sobra’, no ‘de sobras’

17/12/2015

De sobra es la construcción adecuada para expresar que algo es más que suficiente o se presenta en abundancia, por lo que resulta recomendable evitar es incorrecto usar de sobras.

Sin embargo, en la prensa se encuentran ejemplos como

  • «La respuesta es de sobras conocida: color, desparpajo, optimismo y una calculada dosis de caos»,
  • «Existen argumentos más que de sobras para pensar que el Betis puede obtener un buen resultado» o
  • «Es un evento anual que se celebra en Bilbao y cuya relevancia es de sobras conocida».

Según el Diccionario Académico, la locución adverbial que significa ‘abundantemente, con exceso o con más de lo necesario’ es de sobra, por lo que no es recomendable correcto utilizar la variante de sobras, cuya propagación se debe en muchos casos al influjo de su equivalente en catalán (de sobres), según el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado correcto habría sido escribir:

  • «La respuesta es de sobra conocida: color, desparpajo, optimismo y una calculada dosis de caos»,
  • «Existen argumentos más que de sobra para pensar que el Betis puede obtener un buen resultado» y
  • «Es un evento anual que se celebra en Bilbao y cuya relevancia es de sobra conocida».

[LE}– ‘Trolear’ y ‘troleo’, con una sola ele, palabras correctas

NotaCMP.- Pues en el léxico pasense, y posiblemente en el de otros pueblos de la Canarias de mis tiempos, una trola era una mentira,  y así define el DRAE este término: Trola = Engaño, falsedad, mentira. Por tanto, trolear sería decir mentiras.

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16/12/2015

El verbo trolear y el sustantivo troleo, formados a partir de trol y escritos con una sola ele, son palabras bien formadas, y, por tanto, su uso puede considerarse correcto.

En los medios de comunicación pueden verse frases como

  • «Trollear con imágenes es mucho más difícil que con mensajes en Twitter»,
  • «Los comentarios que busquen el “trolleo” serán eliminados y los usuarios bloqueados» y
  • «El ‘troleo’ de la esposa de Pedro Sánchez a Íñigo Errejón».

El sustantivo trol, adaptación de la voz noruega troll, ha dado lugar a las formas derivadas trolear y troleo, empleadas en un principio en internet para referirse a la acción y al efecto de intervenir en un foro digital con el objetivo de generar polémica, ofender y provocar de modo malintencionado a los demás usuarios, a menudo enviando multitud de mensajes que pretenden captar la atención e impedir el intercambio o desarrollo habitual de dicho foro.

A partir de este primer uso, estas voces han ido extendiendo su significado, de modo que se aplican a múltiples contextos, no siempre digitales, con la idea sobre todo de ‘intervenir con ánimo de hacer fracasar algo’. Con este sentido, trolear puede alternar con otros verbos como reventar, boicotear, provocar…

También se documentan usos con significados próximos como ‘molestar, cansar o enfadar’ y, especialmente, ‘tomar el pelo, vacilar o gastar una broma, por lo general pesada’.

Finalmente, se recuerda que estas adaptaciones al español, al igual que trol, se escriben con una sola ele y sin comillas, por lo que en los ejemplos iniciales lo adecuado habría sido escribir 

  • «Trolear con imágenes es mucho más difícil que con mensajes en Twitter»,
  • «Los comentarios que busquen el troleo serán eliminados y los usuarios bloqueados» y
  • «El troleo de la esposa de Pedro Sánchez a Íñigo Errejón».

Cabe recordar que el verbo trolear tiene en otros países de habla hispana significados diferentes como ‘castigar a alguien con ejercicios físicos extenuantes’ o ‘derrotar con contundencia a un oponente en una competición deportiva’ (Honduras), ‘realizar un paseo o recorrido largo a pie’ (Costa Rica)…

[LE}– ‘El cara a cara’, plural ‘los cara a cara’

14/12/2015

El plural de la expresión cara a cara, cuando se usa como sustantivo, es invariable: los cara a cara.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como

  • «El candidato dijo que participará en las mesas redondas, los debates y los cara a caras que sean necesarios para que los españoles tengan toda la información» o
  • «Sus asesores han estudiado los ‘cara a caras’ de las campañas electorales estadounidenses».

Aunque en origen es una locución adverbial que significa ‘en presencia de alguien y descubiertamente’ o ‘de manera abierta y directa’ («resolvieron el asunto cara a cara»), diccionarios de uso como el de Seco, Andrés y Ramos ya la incluyen como locución sustantiva con el significado de ‘encuentro entre dos personas en que se hablan o enfrentan abiertamente’.

Se trata de una locución masculina (un cara a cara) cuyo plural es invariable (unos cara a cara), como sucede en expresiones similares: mano o mano o vis a vis, y que, al ser una expresión asentada en español, no requiere el uso de comillas ni cursivas.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir

  • «El candidato dijo que participará en las mesas redondas, los debates y los cara a cara que sean necesarios para que los españoles tengan toda la información» o
  • «Sus asesores han estudiado los cara a cara de las campañas electorales estadounidenses»

Fuente

[LE}—‘Zasca’, sustantivo válido

14/12/2015

El sustantivo zasca es una palabra válida para aludir a una réplica cortante, rápida y a menudo ofensiva en un debate o una conversación.

Aunque todavía no aparece con ese significado en los principales lexicones, el Diccionario del Español Actual, de Seco, Andrés y Ramos, incluye esa palabra como una interjección, asimilable a zas y explica que ambas se usan para imitar el sonido de un golpe o para denotar el carácter súbito o sorpresivo de un hecho.

A partir de este sentido, tanto zas como zasca han empezando a utilizarse coloquialmente como sustantivos masculinos (un zas, un zasca) para referirse a lo que también podría denominarse un corte, un hachazo dialéctico o una bofetada verbal.

Ese nuevo uso, propio del español de España y al principio más habitual en las redes sociales, los foros digitales y los programas de entretenimiento, se ha extendido ya a los medios de comunicación.

Así es frecuente ver frases como

  • «Los ‘zascas’ del debate»,
  • «Se trata de ver quién pronuncia el eslogan más potente, la réplica más ingeniosa, el zasca más zasca» o
  • «El presentador terminó el programa con un claro zasca a su competencia»,

en las que la utilización de esta voz puede considerarse adecuada.

Como se ve en los ejemplos anteriores, en ocasiones se resalta el término entre comillas, aunque no es preceptivo hacerlo.

Respecto al origen de la voz, podría tratarse de un acortamiento de zascandil, que, si bien en su uso actual se refiere a ‘una persona despreciable, ligera y enredadora’, era originalmente un ‘golpe repentino o una acción pronta e impensada que sobreviene.

[LE}– ‘La mayoría de las personas’, no ‘la mayoría de personas’

09/12/2015

En expresiones en las que se menciona una parte de un conjunto lo adecuado es mantener el artículo después de la preposición de: la mayoría de las personas, y no la mayoría de personas.

Sin embargo, se ha detectado que en expresiones en las que se menciona una parte de un conjunto, como en «la mayoría de personas» o «un tercio de encuestados», se omite injustificadamente un artículo después de la preposición de, ya que lo apropiado es decir «la mayoría de las personas» y «un tercio de los encuestados».

Así lo recoge la Nueva Gramática de la Lengua Española, que recomienda que se diga, por ejemplo,

  • «La mayoría de los partidos aboga1 por la reforma de la Constitución» o
  • «Los robots nos robarán la mitad de las profesiones en quince años»,

en lugar de

  • «La mayoría de partidos aboga por la reforma de la Constitución» y
  • «Los robots nos robarán la mitad de profesiones en quince años».

Esto mismo es aplicable a casos similares con porcentajes, como «un 45% de los trabajadores», y no «un 45% de trabajadores».

(1) NotaCMP.- Y diga lo que digan la RAE, la Gramática y demás, yo seguiré usando el plural en casos como éste en los que creo que lo correcto es decir «La mayoría de los partidos abogan…», pues son los partidos los que deciden; la mayoría es un ente abstracto.

[LE}– ‘Guerra Fría’ o ‘guerra fría’

02/12/2015

Me gustaría saber cómo se escribe el sintagma1 «guerra fría», si con minúsculas o con mayúsculas, porque lo veo escrito de ambas formas.

Si se alude al período histórico de tensiones sin armas entre Estados Unidos y Rusia se escribe «Guerra Fría», con mayúsculas, como se explica en la Ortografía; sin embargo, si se utiliza en el sentido genérico y descriptivo de ‘situación de hostilidad entre dos naciones o grupos de naciones’, «guerra fría», como aparece en la vigesimotercera edición del DLE.

(1) NotaCMP.- Conjunto de palabras.

Fuente

[LE}– ‘Volver a recaer’, uso incorrecto

07/12/2015

La expresión volver a recaer es redundante si se alude a la primera recaída de una persona.

De acuerdo con el Diccionario Panhispánico de Dudas, volver a + infinitivo es una perífrasis que indica la repetición de la acción expresada por el infinitivo. Por ello, se recomienda evitar el empleo redundante en el que en ocasiones se incurre con verbos que ya expresan repetición, como recaer, recomenzar, rehacer, etc.

En efecto, el Diccionario Académico recoge recaer simplemente como ‘volver a caer’, pero en otros diccionarios, como el Clave, se incide más en los ámbitos de uso donde es frecuente, como el médico o el deportivo, y el verbo es definido como ‘empeorar una persona o volver a caer enferma de la enfermedad de la que se estaba recuperando’.

De este modo, para referirse a la primera recaída, lo apropiado es decir volver a caer o recaer y no volver a recaer, porque se incurre en una redundancia. En cambio, si la persona se cura, y tiempo después vuelve a enfermar por tercera vez, entonces sí podría hablarse de volver a recaer.

Así, en oraciones que se encuentran en los medios como

  • «Su madre le donó un riñón, y el joven, ahora en la cárcel, padece el riesgo de volver a recaer en la insuficiencia renal»,
  • «Plantearse una vida diferente minimiza el riesgo de volver a recaer en un sobreviviente de cáncer» o
  • «Recuperaré el estado físico óptimo y de ahí en adelante espero no volver a recaer en ninguna lesión»,

lo correcto habría sido preferible escribir volver a caer o simplemente recaer si, en efecto, se está aludiendo a la primera recaída.

[LE}– ‘Tosferina’, mejor que ‘tos ferina’

04/12/2015

Las formas tosferina y tos ferina son adecuadas, aunque se prefiere la grafía simple, para referirse a la ‘enfermedad infecciosa, caracterizada por un estado catarral del árbol respiratorio, con accesos de tos convulsiva muy intensos’.

En los medios de comunicación se encuentran frases como 

  • «La media de fallecimientos por tos ferina en España de niños menores de tres meses oscila de media entre dos y cinco» o
  • «La vacuna contra la tos ferina se administra en combinación con la de la difteria y el tétanos».

De acuerdo con la Ortografía de la Lengua Española, las palabras que pierden su acento al pronunciarse junto a otras tienden a escribirse unidas, motivo por el cual tos ferina forma tosferina.

Tanto la vigesimotercera edición del Diccionario Académico como el Diccionario de Términos Médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina de España, dan entrada a esta voz por la forma escrita en una sola palabra, reconociendo que la grafía original en dos palabras es también apropiada.

Así, y aunque los ejemplos anteriores pueden considerarse correctos, habría sido preferible utilizar en ellos la forma unida tosferina.

Otras formas de denominar esta enfermedad son coqueluche, tos convulsa o pertusis: anglolatinismo innecesario, no recomendado por la Real Academia Nacional de Medicina, procedente del latinismo pertussis (escrito en cursiva o entrecomillado).

El adjetivo preferido para indicar que algo es ‘de la tosferina o relacionado con ella’ es pertúsico, aunque también se usa tosferínico: «Falta de suministro de vacunas con componente pertúsico», «antígeno tosferínico».