[Hum}— La muerte de la suegra

Se encuentran dos amigos en la calle:

    «¿Qué tal te va la vida, tío?»

    «Buá, pues más o menos.  El otro día enterramos a mi suegra»

    «¡No me digas! ¿Cómo pasó?»

    «Pues nada, estábamos en el balcón haciendo una barbacoa, y, de pronto, se acercó demasiado al fuego y …»

    «Ya, ¡se quemó viva, ¿no?»

    «No, qué va. Del susto se echó hacia atrás y tropezó con la barandilla del balcón»

    «¡Ah!, ¡y se cayó por el balcón y se mató, ¿no?!»

    «No, para nada. Resulta que en la caída se pudo agarrar a la cornisa, pero empezó a resbalarse y …»

    «Ya, sé: se estrelló contra el suelo, ¿no?»

    «¡Que va» Alguien había llamado a los bomberos, que habían puesto abajo la lona, pero tuvo tan mala pata que ellos no calcularon bien y…»

    «¡Y por fin se estrelló, ¿no?!» (El amigo empieza a ponerse nervioso).

    «No, al soltarse de la cornisa  pudo agarrarse a un cable de alta tensión…»

    «¡¡¡Qué bárbaro!!! ¡¡¡Se electrocutó!!!»

    «No, como estaba haciendo la barbacoa llevaba guantes, pero el cable cedió y se rompió…»

    «¿Y por fin se estrelló?»

    «No, porque los bomberos habían ubicado bien esta vez la lona debajo de ella, pero aún así se desvió al soltarse del cable y, antes de caer, se pudo agarrar a la cornisa de otro piso»

    «¡¡Pero, ¿ME QUIERES DECIR CÓMO COÑO MURIÓ TU SUEGRA?»

    «Verás, al final los bomberos tuvieron que abatirla a tiros»

[Hum}— Coronavirus: origen y efectos colaterales

El coronavirus es algo que tiene que haber sido inventado por una mujer, pues conseguir que cierren los bares y las terrazas, que se acabe el fútbol, la F1 y la MotoGP, que se tengan que quedar los hombres en casa, y que, en cambio, abran las peluquerías es algo que sólo se le ocurre a una mujer.

Como prueba adicional me cuenta un amigo que con esto del aislamiento en casa ha estado hablando un rato con su mujer y que le ha parecido muy simpática y hasta un poco guapa.

Cortesía de Jorge Martín Padrón

[Hum}— Importancia del olfato

Juan y María, dos jóvenes campesinos, paseaban por el campo. María le pregunta a Juan:

– Juan, ¿cómo sabe el potro cuando la yegua quiere?

– Por el olor, María.

Siguen caminando y, a poco andar:

– Juan, ¿y cómo sabe el perro cuando la perra quiere?

– Ya te dije, María, ¡por el olor!

Más adelante, María vuelve a preguntar:

– ¿Cómo sabe el toro cuando la vaca quiere?

– María, te lo he dicho: ¡¡por el olor!!

– Juan, ¿eres maricón o estás resfriado?

[Hum}— Dónde denunciar en España en caso de piropo

Algo muy importante de cara a la nueva ley del “Sólo el sí es sí” y sus estúpidas aplicaciones.

Si te dicen…

  • “Estás como un tren” > en RENFE
  • “Madre mía, ¡qué monumento!” > en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte
  • “Hola, cielo” > en la Agencia Estatal de Meteorología
  • “¡Peeedazo de cuerpo serrano!” > en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca
  • “¡Estás de infarto!” > en el Ministerio de Sanidad
  • “Me pones como una moto” > en la Dirección General de Tráfico
  • “¿Qué te pongo, reina?” > en la Casa Real

Cortesía de José María Brito

[Hum}— ¿Casualidad?

La secretaria del obstetra le pregunta a cuatro amigas embarazadas que llegan juntas al consultorio:

    «¿Cuál es su fecha probable de parto?»

    «El 20 de marzo», responde la primera.

    «¿Y la suya?», le pregunta a la segunda.

    «También el 20 de marzo»

    «¿Me diría la suya, por favor?», le pregunta a la tercera.

    «20 de marzo», fue también la respuesta.

    «¡Pero qué casualidad!, exclama asombrada la secretaria.

Y le pregunta a la cuarta:

    «Y usted, ¿para cuándo espera al bebé? ¡¡No me diga que también para el 20 de marzo!!»

    «No, yo no», responde la señora. «A esa fiesta no pude ir»

[Hum}— Soneto de las vísceras

De Baldomero Fernández Moreno (1886-1950)

Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.

Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.

Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.

Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos…
Yo soy un sapo negro con dos alas

Cortesía de Antonieta Rodríguez