[LE}– Una quita no es un impuesto ni un gravamen

20/03/2013

La palabra quita, frecuente en el vocabulario económico, alude a la cancelación total o parcial de una deuda que hace el acreedor al deudor.

Sin embargo, con motivo del acuerdo alcanzado entre la eurozona y el Gobierno de Chipre para el rescate financiero de ese país, es frecuente ver en los medios la palabra quita aplicada a una de las medidas incluidas en ese pacto: la imposición de un gravamen o impuesto especial sobre los depósitos bancarios.

Así se pueden leer frases como

  • «Los chipriotas, indignados por la quita de sus depósitos» o
  • «Chipre y la troika acuerdan una quita menos dolorosa para los pequeños ahorradores».

En estos casos no se hace referencia a la condonación de una deuda sino a un gravamen o impuesto especial, que se aplicará por una sola vez, sobre las cantidades depositadas en las entidades bancarias.

El texto original del acuerdo, en inglés, se refiere a esta medida como one-off levy, cuya traducción al español puede ser gravamen o, más precisamente, gravamen único. También podría hablarse de un impuesto extraordinario.

De esta forma, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir «Los chipriotas, indignados por el gravamen único sobre sus depósitos» o «Chipre y la troika acuerdan una impuesto extraordinario menos doloroso para los pequeños ahorradores».

Se recuerda además que la palabra gravamen se escribe sin tilde.

Fuente: Fundéu

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Gazpacho

20-07-12

Si hay un plato típico por excelencia cuando hace calor, ese plato es el Gazpacho.

Formas de hacer un gazpacho hay muchas, tantas como personas lo hagan. Posiblemente el gazpacho sea una de las comidas más antiguas de la Humanidad, pero no hay una fecha concreta en los escritos que relate con exactitud cuándo fue “inventado” este delicioso y, a la vez, refrescante plato.

Se tienen unas primera referencias que se remontan al siglo I a.C. ya que el poeta Publio Virgilio en su escrito “Égloga II” habla de un plato rural que se preparaba majando varias verduras, ajos y hierbas.

El nombre gazpacho viene de una voz prerromana que significa residuo, ya que el plato se preparaba con migas de pan y vegetales troceados que generalmente habían sobrado de anteriores comidas.

Cortesía de Leonardo Masina

[Hum}– Pepito, un alumno aventajado

La profesora interviene en una discusión entre Pepito y otro alumno.

—Pepito, ¿cuál es el problema?

—Es que soy demasiado inteligente para estar en primer grado. Mi hermana está en tercero, y yo soy más inteligente que ella. ¡Yo quiero ir a tercero también!

La profesora ve que no puede resolver el problema, y decidió llevarlo a la dirección. Mientras Pepito esperaba en la antesala, la profesora le explica la situación al director. Éste promete hacerle un test al muchacho, que, como de seguro no conseguirá responder a todas las preguntas, accederá a continuar en primero.

Ya de acuerdo ambos, director y profesora, ésta hace pasar al alumno, al que el director le propone lo del test, que Pepito acepta. Inicia entonces las preguntas el director:

—A ver, Pepito, ¿cuánto es 3 por 3?
—9.
—¿Y cuánto es 6 veces 6?
—36.

El director continúa casi una hora, con la batería de preguntas que sólo un excelente alumno de tercero debe conocer, y Pepito no comete ningún error. Ante la evidente inteligencia del menor, el director dice a la profesora:

—Creo que tendremos que pasarlo a tercero.

La profesora no muy segura, pregunta:

—¿Puedo hacerle yo unas preguntas también?

El director y Pepito asienten. Comienza entonces la profesora:

—¿Qué tiene la vaca 4 y yo sólo dos?

—Las piernas—, responde Pepito sin dudar.

—¿Qué tienes en tus pantalones que no hay en los míos?

El director se ajusta los lentes, y se prepara para interrumpir.

—Los bolsillos—, responde el niño.

—¿Qué entra al centro de las mujeres y sólo detrás del hombre?

Estupefacto, el director contiene la respiración.

—La letra ‘E’—, responde el alumno.

—¿Dónde tienen las mujeres el pelo más ensortijado?

El director hace una mueca de asombro.

—En África—, responde Pepito, sin dudar.

—¿Qué es blando, y en las manos de una mujer se torna duro?

Al director se le cruzan los ojos.

—El esmalte de uñas—, contesta Pepito.

—¿Qué tienen las mujeres en medio de las piernas?

El director suda porque no lo puede creer.

—Las rodillas—, responde Pepito al instante.

—¿Y qué tiene una mujer casada más ancha que una soltera?

—La cama.

—¿Qué palabra comienza con la letra ‘C’, termina con la letra ‘O’, es arrugado, y todos lo tenemos atrás?

Ahora, el director suda copiosamente.

—El codo, profesora.

—¿Y qué empieza con ‘C’ tiene un hueco, y yo se lo di a varias personas para que lo disfrutaran?

El director se tapa la cara.

—Un  CD.

El director, ya mareado de la presión, les interrumpe y le dice a la profesora

—Mire, póngame en sexto a este muchacho, y yo me voy a primero porque ¡¡¡acabo de fallar todas las respuestas!!!

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Echar un polvo

11-03-13

Data de los felices años ’20s, unos años mágicos.

España no se había metido en la guerra mundial, y tuvo una postguerra muy feliz. Los españoles conocieron el hedonismo, la buena vida y, en consecuencia, se incrementó el vicio del tabaco inhalado: el célebre rapé.

Todos los hombres que se preciaban de elegantes llevaban en su bolsillo un bonito recipiente, en forma de caja, donde había polvo de tabaco (rapé), que se intercambiaba como signo de cortesía, diciendo: «¿Quieres echar un polvo?».

Pero como era de mala educación inhalar ante señoras, los hombres, cuando sentían el síndrome de abstinencia, salían del salón, con la excusa de echar un polvo.

Pero muchas veces la ausencia del salón no era exactamente para inhalar rapé sino para tener un encuentro con alguna damisela en las habitaciones altas que había en todas las casas de «buena familia», y el hombre se ausentaba diciendo «Voy a echar un polvo», y se perdía por las habitaciones, donde se encontraba con su amante para un encuentro sexual.

Cortesía de Carmen O’Dogherty

[Hum}– Bruce and Margaret

Little Bruce and Margaret are only 10 years old, but they know they are in love. One day they decide that they want to get married, so Bruce goes to Margaret’s father to ask him for her hand.

Bruce bravely walks up to him and says,

—Mr. Smith, me and Margaret are in love and I want to ask you for her hand in marriage.

Thinking that this was just the cutest thing, Mr. Smith replies,

—Well Bruce, you are only 10.. Where will you two live?

Without even taking a moment to think about it, Bruce replies,

—In Margaret’s room. It’s bigger than mine and we can both fit there nicely.

Still thinking this is just adorable, Mr. Smith says with a huge grin,

—Okay, then how will you live? You’re not old enough to get a job. You’ll need to support Margaret.

Again, Bruce instantly replies,

—Our allowance, Margaret makes five bucks a week and I make 10 bucks a week. That’s about 60 bucks a month, so that should do us just fine.

Mr. Smith is impressed: Bruce has put so much thought into this.

—Well Bruce, it seems like you have everything figured out. I just have one more question. What will you do if the two of you should have little children of your own?

Bruce just shrugs his shoulders and says,

—Well, we’ve been lucky so far.

Mr. Smith no longer thinks this little shit is adorable.

Courtesy of Bob Meehan

[LE}– Diccionario de anglicismos y tecnicismos para asistir a una reunión

04/02/2013

Fernando Muñoz

«¡Qué buen brainstorming hemos tenido en el workshop! Después del meeting todos los partners han coincido, mientras tomábamos el brunch informal, en el buen feeling que les trasmite el business».

Cada día es más habitual escuchar, en la oficina o en la calle, este tipo de términos procedentes en algunos casos del inglés (anglicismos) y en otros del lenguaje profesional.

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(El diccionario, el gran aliado para no quedar como un pedante por usar demasiados anglicismos o tecnicismos)*

Algunas personas encuentran que usar estas palabras es una forma de reforzar su discurso y «parecer más interesantes», sin embargo, para la gran mayoría, la excesiva utilización de tecnicismos y anglicismos puede resultar pedante y hasta ridículo, dependiendo las circunstancias.

Si usted tampoco ha entendido nada del primer párrafo no se preocupe. Allí donde el castellano no puede llegar, surgen los neologismos y los préstamos lingüísticos, pero en la mayoría de las ocasiones existe una palabra exacta en el idioma de Cervantes.

Así, en la frase inicial del artículo se podía haber hablado de lluvia de ideas, reunión, socios, almuerzo o sensaciones en lugar de tantos «esnobismos» —palabra aceptada por la RAE— que no hacen más que confundir.

Pese a todo, cada vez es más habitual escuchar estas palabras.

Para no perdernos, recopilamos cuáles son algunos de los anglicismos y tecnicismos más comunes en el caso de asistir a una reunión a la última. Y es que, desde en la oficina hasta en una conversación informal de moda, economía o tecnología, cada vez es más frecuente escuchar sin entender nada.

Fuente: ABC

(*) NotaCMP.- O para quedar en ridículo por no querer usarlos sino pretender traducir lo intraducible, o usar una traducción absurda que no significa nada.