[LE}– Neologismos o nuevos significados: Resiliencia

17-10-13

Amando de Miguel

Francisco Moreno Doncel vuelve a la carga con lo de la resiliencia —y, lógicamente, resiliente, aplicado a la conducta humana, palabra que viene a significar algo así como la capacidad para reponerse de las adversidades, con la paciencia del santo Job.

De acuerdo, don Francisco. Creo que debemos aceptar esa palabra tan útil ante tanto estrés como nos rodea. Podríamos seguir usando resistencia o dureza, pero no son tan expresivas.

Además, da placer el empleo de palabras nuevas y de difícil pronunciación, como resiliencia. Me han dicho que ya se anuncian cursos sobre la materia.

[LE}– ‘Productos «sin»’, con ‘sin’ entre comillas

21/11/2013

La preposición sin se escribe entre comillas cuando se añade a los nombres de algunos productos en los que se deja sobrentendido aquello que supuestamente no tienen, principalmente alcohol, cafeína, calorías y aditivos.

Se trata de una fórmula esencialmente publicitaria aplicada en especial a ciertas comidas y bebidas, de modo que se habla de una cerveza «sin» (‘sin alcohol’), un refresco «sin» (‘sin cafeína’ o ‘sin calorías’, según el caso) o, más en general, de productos «sin».

Dado que este uso no ha pasado a la lengua con un sentido general, sino que, en esencia, se cita la denominación comercial asociada a tipos concretos de productos, se recomienda destacar la preposición con comillas o, alternativamente, en cursiva, como

«En los últimos ocho años se ha duplicado el número de nuevos productos “sin” en el mundo».

Además, en los medios de comunicación es preferible, cuando se aplica a casos concretos, especificar de qué se trata, como por ejemplo refrescos sin cafeína en lugar de refrescos «sin», a menos que se trate de una cita literal, en cuyo caso puede ser conveniente una explicación.

En la lengua coloquial se ha lexicalizado como sustantivo aplicado específicamente a la cerveza, y en este caso se puede escribir sin comillas ni otro destacado (una sin).

En todos los casos es invariable en plural: productos “sin”, cervezas “sin”, unas sin.

Fuente

[LE}– Neologismos o nuevos signifcados: Tribada

17-10-13

Amando de Miguel

A propósito de la tribología (= la ciencia del rozamiento) y su aplicación a la vida humana, Gabriel Ter-Sakarian Arambarri me da una pista muy interesante.

Por lo visto, al goce del rozamiento de la piel en una pareja las lesbianas lo llaman tribada, un galicismo.

Por cierto, hora es ya de cambiar el nombre de lesbianas por safistas. No creo que en la isla de Lesbos todas las mujeres fueran homosexuales, fuera de la poetisa Safo y sus amigas.

[LE}– Neologismos o nuevos significados: Vergonzante

17-10-13

Amando de Miguel

Un caso de confusión es la voz vergonzante.

Su sentido original es el de calificar a la persona que siente vergüenza. Por ejemplo, un pobre de solemnidad, un pobre vergonzante, que ni siquiera se atreve a pedir limosna.

Pero ahora ha entrado con fuerza otro sentido muy diferente: la persona, situación o conducta que causa vergüenza.

Para eso último teníamos vergonzoso, pero ahora lo que priva es vergonzante para todo.

Todas estas alteraciones simplifican el lenguaje, pero también lo oscurecen

[Hum}– El bautizo del perro

Un hombre acude a su parroquia y le dice al párroco:

—Buenas. Venía a ver si me bautizaba usted al perro.

—¿Pero, ¡qué dice!? Los perros no se bautizan, se pueden bendecir, si usted quiere el Día San Antonio, pero nada más.

—No no. Yo quiero que lo bautice.

—¡Que le digo a usted que no, hombre!

—Padre, entienda, es que el perro es como de la familia. Aademás, si usted lo bautiza le dejaremos a la parroquia un donativo de 10.000 €.

—Bueno,… la verdad es que… si me lo trae ahora… ¡Pero rápido!

Total, que el párroco bautizó al perro.

A los dos meses vino el obispo de visita y se fijó en el nuevo órgano, en el nuevo retablo, y en los nuevos bancos, y le dijo al párroco:

—Pero, ¿no me habías dicho que la parroquia estaba mal de economía?

Llorando, el párroco contestó:

—Sí, pero Señor obispo, pero no se lo puedo ocultar: un hombre me pagó si le bautizaba a su perro, y acepté. (Gimoteos y copiosas lágrimas).

—Pero, ¿tú que has hecho, insensato? ¿¡Un sacramento a un animal!? Eso va contra los preceptos de la Iglesia. Eres un mal cura, desgraciado e ignorante. Y, ¿por cuánto se lo bautizaste?

—Por 10.000 €, Señor obispo.

—¿¡10.000 €!? Y… ¿no te dijo nada de la primera comunión?

Cortesía de Ramón López

[Hum}– BROMENSERIO: Esclarecedor uso del teléfono celular

Varias mujeres se reunieron en un seminario sobre cómo mejorar la relación con su marido.

La directora del seminario dijo: «Que levanten la mano las que crean que aman a su marido». Y todas las mujeres levantaron la mano.

Luego les preguntó:

—¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu marido que lo amabas?

Algunas mujeres respondieron que hoy, otras que ayer, y algunas que no recordaban.

Entonces les pidió que cogieran sus celulares y mandaran a su marido este mensaje: “Te quiero, cariño”.

Después se les pidió que intercambiaran sus celulares y leyeran las respuestas de los maridos. Estas nueve fueron algunas de ellas:

  • 1. Madre de mis hijos, ¿te encuentras bien?
  • 2. ¿Y ahora qué? ¿Has chocado el carro otra vez?
  • 3. No entiendo qué quieres decir
  • 4. ¿Qué has hecho ahora? ¡No te voy a perdonar esta vez!
  • 5. Ein!?
  • 6. No andes por las ramas, dime: ¿cuánto necesitas?
  • 7. ¿Estoy soñando?
  • 8. Si no me dices para quién es este mensaje, ¡te mato!

Y la mejor de todas:

  • 9. ¿Quién eres?

Cortesía de Manuel A. Gutiérrez