[LE}– Siglas, acrónimos, y diferencias entre ellos

13/01/2013

A continuación se enumera una lista de claves para escribir adecuadamente las siglas y los acrónimos.

1. De acuerdo con la Ortografía de la Lengua Española, una sigla es un «signo lingüístico formado generalmente con las letras iniciales de cada uno de los términos que integran una expresión compleja»: BCE y ONU son siglas respectivas de Banco Central Europeo y Organización de las Naciones Unidas.

Para facilitar su pronunciación, muchas siglas incluyen más letras del comienzo de alguno de los términos, incorporan las preposiciones o conjunciones, o prescinden de la inicial de alguna palabra: Mercosur, Conacyt y Muface se desarrollan respectivamente Mercado Común del Sur, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y Mutualidad General de Funcionarios de la Administración Civil del Estado.

2. También se llama sigla a cada una de las letras que conforman esta clase de signos lingüísticos, de modo que puede afirmarse que BCE y ONU son siglas formadas a su vez por tres siglas cada una y puede hablarse de «la sigla BCE» o «las siglas BCE».

3. En concreto, se llama acrónimo a aquel tipo de sigla que puede leerse con naturalidad en español sílaba a sílaba: ONU es sigla y acrónimo, pues se lee /ó-nu/, a diferencia de la sigla BCE, que es sigla, pero no acrónimo, pues se lee deletreando: /bé-cé-é/.

En rigor, todo término formado por elementos de dos o más palabras es un acrónimo, con independencia de que forme sigla o no: docudrama, por ejemplo, es también acrónimo, a partir de documental y dramático.

4. Salvo que sea sobradamente conocida, la primera vez que se emplee una sigla se recomienda acompañarla de su desarrollo: en minúscula si este corresponde a un nombre común (IRPF se desarrolla impuesto sobre la renta de las personas físicas), y en mayúscula en el caso de los nombres propios (ONU se desarrolla como Organización de las Naciones Unidas).

5. Las siglas se escriben sin puntos abreviativos (ONU, en vez de O. N. U.), mientras que las abreviaturas sí los llevan: pág., Sr. o M.ª.

6. El plural de las siglas no se marca gráficamente con las que sí es correcto pronunciar en el lenguaje oral, de modo que lo apropiado es escribir las ONG, no las ONGs ni las ONG’s, aunque luego se lea /oenejés/.

7. Las siglas se escriben con todas las letras en mayúsculas y sin acentos (CIA, BCE, PC, OPV), salvo los acrónimos que son nombres propios y tienen más de cuatro letras, en los que sólo se escribe en mayúscula la inicial y se pone tilde o no en función de las normas habituales al respecto: Fundéu o Sareb.

8. Los acrónimos incorporados a la lengua como nombres comunes se escriben en minúscula, se acentúan gráficamente conforme a las normas habituales (euríbor, opa, pyme, sida, radar) y forman el plural de modo regular: opas, pymes, radares.

9. Se recomienda traducir las siglas extranjeras (UNO, de United Nations Organization, se transforma en ONU, de Organización de las Naciones Unidas), salvo que se trate de siglas que ya estén asentadas en el uso, correspondan a nombres comerciales, o presenten dificultades de traducción: IBM, de International Business Machines, permanece en inglés.

10. Las siglas y acrónimos que, por los motivos recién indicados, no se traducen, cuyo desarrollo corresponde por tanto a expresiones en otro idioma, se escriben en redonda, sin cursiva ni entre comillas: «Las grandes operaciones de la CIA, al descubierto».

11. Las siglas no se acentúan gráficamente (CIA, no CÍA), salvo en el caso de los acrónimos de más de cuatro letras que son nombres propios, que siguen las normas habituales del sistema de acentuación en español: Fundéu, Fitur.

12. Las siglas alfanuméricas, por ejemplo las de fechas señaladas, pueden escribirse con guion o, más habitual en la actualidad, sin guion: G20 y G-20.

13. Con siglas que empiezan por /a/ tónica, se emplea el artículo la cuando el núcleo de la expresión abreviada es un sustantivo femenino que en su forma desarrollada no comienza por /a/ tónica (la AMPA, de asociación de madres y padres de alumnos, pues asociación no empieza por /a/ tónica); mientras que se escribe el artículo el cuando dicho núcleo corresponde en su desarrollo a un sustantivo que sí comienza por /a/ tónica: el ALCA, de Área de Libre Comercio de las Américas, pues Área sí empieza por /a/ tónica.

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Artículos relacionados:

[LE}– ‘Puño cerrado’ es redundante

14/02/2014

La expresión puño cerrado es redundante, pues puño ya significa ‘mano cerrada’, tal como señala el Diccionario Académico.

En las noticias aparece ocasionalmente este giro, como en

  • «Golpeó a su víctima en la cabeza con el puño cerrado» o
  • «No se conoce a otro Nadal que no sea el del puño cerrado».

Según la definición del Diccionario Académico, puño es ‘mano cerrada’, y, aunque el uso de puño cerrado se puede considerar una redundancia admisible con función de énfasis, conviene recordar que no siempre es necesario precisarlo.

Así, en los ejemplos anteriores podría haberse dicho igualmente

  • «Golpeó a su víctima en la cabeza con el puño» o
  • «No se conoce a otro Nadal que no sea el del puño».

En ocasiones se usa puño cerrado para el gesto simbólico de ciertos movimientos políticos, como en

  • «El etarra salió levantando el brazo con el puño cerrado»;

sin embargo, este ademán se describe mejor como puño en alto, de modo que en este ejemplo habría bastado con decir

  • «El etarra salió con el puño en alto».

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[LE}– Escritura de números y símbolos de unidades

2014-02-12

Amando de Miguel

Sandro Rocci señala que las cifras con muchos números se deben separar de tres en tres con un espacio, no con un punto; y que los símbolos de unidades físicas no llevan punto: por ejemplo, kg (kilogramos) o t (toneladas).

Lo de la separación de las cifras con muchos números no me deja satisfecho; se presta a confusión. Sí creo que los números del DNI o del teléfono deben separarse como señala don Sandro. Es una cuestión práctica: los recordamos mejor de tres en tres números, pues la triada es una unidad de fácil recordación.

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[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Zapatero a tus zapatos

14-09-12

Zapatero a tus zapatos es una de las expresiones que más se utilizan en lengua castellana para advertir a alguien que se está extralimitando de sus funciones o qué opina de algo para lo que no está facultado.

A través del Libro XXXV escrito por Plinio el Viejo (siglo I a.C.) podemos encontrarnos con el origen de este famoso dicho, el cual tiene tras de sí una curiosa anécdota que se sitúa en la Antigua Grecia del siglo IV a.C.

Apeles era uno de los más afamados y admirados pintores de su época y cada vez que terminaba un cuadro tenía por costumbre exponerlo ante los transeúntes para que estos le dieran sus opiniones respecto a la obra recién acabada.

En cierta ocasión entre el grupo de personas que admiraban y opinaban sobre su última pintura se encontraba un zapatero local, quién recriminó a Apeles un grave fallo en una de las sandalias que portaba el protagonista del cuadro.

El pintor escuchó atentamente y ese mismo día enmendó su error, mostrando el cuadro de nuevo al día siguiente. El zapatero, envalentonado y orgulloso del  éxito que había obtenido al influir con su crítica en la rectificación del cuadro, decidió volver a opinar sobre el mismo, esta vez dando su punto de vista sobre la pierna del protagonista de la obra.

Fue en ese momento cuando Apeles hizo callar al zapatero diciéndole:

«El zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias» (Ne supra crepidam sutor judicaret)* también traducido cómo «El zapatero no debe ir más allá de las sandalias»

Y que ha llegado hasta nuestros días con el famoso «zapatero a tus zapatos»

(*) La expresión aparece en latín y no en griego (originario de Apeles) debido a que conocemos la anécdota a través de lo escrito por Plinio el Viejo

Fuentes de consulta: “Intimidades de la Historia” de Carlos Fisas / Libro XXXV de Plinio el Viejo / Wikipedia

[LE}– Anfitrión

02-01-14

A. de Miguel

Maribel Fernández comenta con gracia que debemos tener cuidado con la palabra anfitrión (= el que invita con esplendidez).

La razón es que el Anfitrión de la historia es un personaje de la mitología griega cuya mujer se acostó con Zeus. Por tanto, anfitrión es tanto como decir cornudo.

Añado que, efectivamente, la cosa tiene gracia, pero en la mitología griega el comportamiento de Zeus no fue nada extemporáneo o vituperable. Además, en el relato de Anfitrión todo se aclaró al final, y su mujer no fue culpable de nada. Ha quedado lo fundamental, que el tal Anfitrión, aparte de belicoso, daba unos banquetes muy generosos.

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