[LE}– Antes de un vocativo va siempre una coma

29/07/2014

Cuando aparece un vocativo después de palabras como gracias, felicidades, hola, adiós o bienvenido, se escribe siempre entre comas: «Gracias, maestro», en vez de «Gracias maestro».

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases en las que el vocativo no está entre comas:

  • «Muchas gracias Putin por el asesinato de mi única hija»,
  • «Felicidades campeones» o
  • «Adiós libro de papel; sé bienvenido libro electrónico»,

donde Putin, campeones, libro de papel, y libro electrónico son vocativos.

En este sentido, la Ortografía de la Lengua Española señala que vocativo es «la palabra o grupo de palabras que se refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita».

Además, respecto a la puntuación, señala que «se escriben siempre entre comas, incluso cuando los enunciados son muy breves, como en estructuras del tipo No, señor; Sí, mujer».

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

  • «Muchas gracias, Putin, por el asesinato de mi única hija»,
  • «Felicidades, campeones» y
  • «Adiós, libro de papel; sé bienvenido, libro electrónico».

Esto mismo afecta, por cierto, a los encabezamientos de cartas o mensajes electrónicos, en los que lo apropiado es escribir «Hola, Ana:», «Buenos días, compañeros:», en lugar de «Hola Ana:» o «Buenos días compañeros:», pues Ana y compañeros son en estos casos vocativos.

Distintas serían frases como

  • «Quiero dar las gracias a Putin por el asesinato de mi única hija»,
  • «Felicidades a los campeones» y
  • «Adiós al libro de papel, hola al libro electrónico»,

en las que el hablante no se dirige directamente a Putin, ni a los campeones ni al libro, sino que los menciona en tercera persona. En ellas, estas mismas palabras dejan de ser vocativos y, por tanto, no se escriben entre comas.

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[Hum}– Un perro realmente adorable

Un hombre, vecino de una zona próxima a un cementerio. estaba desayunando un día, como a las 11 de la mañana, sentado en la cocina de su casa y mirando distraídamente hacia la calle, cuando vio que rumbo al camposanto avanzaba lentamente un cortejo fúnebre muy poco usual: Un largo ataúd negro era seguido como a 50 pasos por un segundo ataúd, también largo y negro. Detrás del segundo ataúd caminaba un hombre solitario llevando de la correa a un perro pitbull. Y detrás del hombre y el perro caminaban, en una sola fila, unos 200 hombres más.

El vecino no pudo aguantar la curiosidad, y, con mucho respeto, se aproximó al hombre que llevaba al perro y le dijo:

—Señor, sé que éste es un muy mal momento para molestarle, pero, aunque vivo cerca del cementerio y veo muchos cortejos fúnebres, nunca había visto uno como éste. ¿De quién es este sepelio?

El hombre respondió:

—Bueno, en el primer ataúd está mi esposa.

—¿Qué le pasó a ella?—, preguntó el vecino.

El hombre respondió:

—Mi perro la atacó y la mató.

Y el vecino volvió a preguntar:

—Lo siento, señor, pero ¿y quién está en el segundo ataúd?

El hombre respondió:

—Mi suegra. Ella intentó ayudar a mi esposa y el perro se volvió contra ella y también la mató.

Siguió un solemne silencio, y entonces el vecino, previo carraspeo, preguntó:

—Señor, ¿puedo pedirle prestado el perro?

—Haga la cola—, dijo el hombre, apuntando con su dedo hacia atrás.

[LE}– ‘Los miles de personas’, no ‘las miles de personas’

28/07/2014

El sustantivo miles es masculino.

Por lo tanto, lo adecuado es que el artículo que lo acompaña sea masculino para concordar con él: los miles de personas, y no las miles de personas.

Sin embargo, en los medios de comunicación es común encontrar errores de concordancia: 

  • «El fervor plasmado por las miles de personas que participaron de la misa del papa en México» o
  • «Es una de las miles de personas que aún tiene latente la tragedia del 2010 en Chile».

Ya que el sustantivo miles es masculino, al igual que otros numerales como centenar o millón, lo apropiado es que los artículos que los acompañan tengan también género masculino, no femenino (los miles de personas, unos centenares de mujeres, esos millones de denuncias, y no las miles de personas, unas centenares de mujeres, esas millones de denuncias).

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir 

  • «El fervor plasmado por los miles de personas que participaron de la misa del papa en México» y
  • «Es una de los miles de personas que aún tiene latente la tragedia del 2010 en Chile».

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[Hum}– ¿Dónde está Belle?

Una niñita, que quería mucho a Belle, la perrita de la familia, le preguntó a u mamá:

—Mami, ¿puedo sacar a pasear a Belle alrededor de la cuadra?

Replicó la mamá:

—No, porque está en celo.

—¿Qué significa eso?—, preguntó la niña.

—Ve a preguntarle a tu padre. Creo que está en el garaje.
La niña fue al garaje, encontró allí a su padre y le preguntó:

—Papi, ¿puedo sacar a pasear a Belle alrededor de la cuadra? Le pregunté a mi mami, pero me dijo que Belle está en celo y que viniera a preguntarte a ti.

El padre dijo:

—Tráeme a Belle.

Siendo él, como de hecho era, de la vieja escuela, tomó un trapo, lo empapó de gasolina y lo frotó en la parte trasera de la perra para así disimular el olor propio del celo, y entonces le dijo a la niñita:

—OK, ya puedes llevarla al paseo. Pero no la sueltes; mantenla siempre con la correa, y da sólo una vuelta a la cuadra.

Pocos minutos después, la niñita llegó al garaje sin correa y sin perra. Sorprendido, el padre le preguntó:

—¿Dónde está Belle?
La niñita respondió:

—A medio camino de la vuelta a la cuadra se quedó sin gasolina, y un perro la está empujando de vuelta a casa.

Courtesy of Bob Meehan

[LE}– Diferencias entre ‘con que’, ‘con qué’ y ‘conque’

22/07/2014

Con que equivale a con el cual, con la cual; con qué se usa para preguntar, y conque, tal como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas, tiene valor consecutivo equivalente a así que.

La secuencia con que está constituida por la preposición con y el relativo que:

  • «Ésa es el arma con que dispararon al taxista».

En estos casos también se puede intercalar el artículo entre la preposición con y el relativo que:

  • «Ésa es el arma con la que dispararon al taxista».

Cuando se construye con la preposición con y la conjunción que, no se intercala ningún artículo, como en

  • «Para llevar a cabo el proyecto basta con que el director lo apruebe».

La forma con qué está constituida por la preposición con y el interrogativo o exclamativo qué (este qué siempre es tónico y lleva tilde). Puede aparecer tanto en oraciones interrogativas o exclamativas directas, como en oraciones interrogativas o exclamativas indirectas.

Directas:

  • «¿Con qué se escribió este texto?»,
  • «¿Con qué votos cuenta el partido?» o
  • «¡Con qué paciencia trataba al público!».

Indirectas:

  • «No sé con qué se escribió este texto» o
  • «Me pregunto con qué votos cuenta el partido».

Obsérvese que en las oraciones interrogativas o exclamativas indirectas no aparecen los signos de interrogación o exclamación, frente a lo que ocurre con las oraciones interrogativas o exclamativas directas.

Conque es una conjunción ilativa y es palabra átona. Equivale a así que, por tanto, por consiguiente:

  • «Ya se resolvió la situación del equipo; conque ahora todos estaremos más tranquilos».

En términos generales, la locución con que puede reemplazarse por con el cual, con la cual y sus plurales; con qué se utiliza en las preguntas y exclamaciones, y conque expresa consecuencia, y puede reemplazarse por así que.

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[LE}– El significado original de la expresión ‘hacer el indio’

21/07/2014

Jorge Sanz

Muchas de las palabras y expresiones que utilizamos hoy en español han evolucionado durante siglos de una forma extraordinaria.

En algunos casos, el cambio ha sido tan radical que, términos que se utilizaban hace 300 años, hoy serían una falta de ortografía imperdonable. Algo parecido ocurre con algunas frases hechas, cuyo significado ha variado mucho desde la edad moderna.

La expresión «hacer el indio» se asocia hoy con un comportamiento festivo, irreverente, pero hace 300 años su significado era totalmente distinto.

Cuenta Ramón J. Sender en su libro «Túpac Amaru» (Navona) que «los criollos habían troquelado una expresión que expresaba cualquier clase de resignación vergonzosa ante el oprobio: hacer el indio». Es decir, que a mediados del siglo XVIII, «hacer el indio» era sinónimo de asumir sin rechistar las humillaciones.

Las últimas estadísticas aseguran que la expansión del español no conoce límites. Una lengua con más de 500 millones de hablantes y cuya evolución (semántica en este caso) tampoco parece conocer límites.

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[Hum}– La oración de Jaimito antes de la cena

En una cena familiar, con amigos e hijos de éstos, la madre de Jaimito le pidió que hiciera la obligada oración antes de comenzar la comida.

Jaimito protestó:

—¡Pero yo no sé cómo orar!

A lo que su padre, con acento tranquilizador pero autoritario, le dijo:

—Sólo ora por los miembros de nuestra familia, nuestros amigos y vecinos, y por las personas pobres.

No viendo cómo zafarse de esa obligación, Jaimito procedió a recitar la oración:

—Querido Dios: gracias por nuestras visitas y sus hijos, quienes se comieron todas mis galletas y helado; bendícelos para que no regresen nunca más. Perdona al hijo de nuestro vecino que le quitó la ropa a mi hermana y luchó con ella en su cama. Para Navidad, envíale ropa a todas esas pobres mujeres que aparecen desnudas en el celular de mi papá, y provee un techo a todos esos pobres hombres sin hogar que usan el dormitorio con mi mamá cuando mi papá está en el trabajo. Amén.

Cortesía de Charo Bodega