[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Zapatero, a tus zapatos

26-09-12

Cuando uno se mete en el terreno de otros, saca los pies de su tiesto o valora, no muy positivamente, un trabajo ajeno a su dominio, se arriesga a que le suelten en la cara este dicho.

Se trata de una forma un poco más elegante de decirle a alguien que se meta en sus asuntos.
Esto ya ocurría en la antigua Grecia, origen de este dicho. Al parecer, no era extraño que alguien acudiera al ágora (la plaza pública) para que el público valorara su obra.

En una ocasión, Apeles, un famoso pintor, expuso allí un retrato. Un zapatero le recriminó que algunas partes no estaban del todo conseguidas, en concreto, el dibujo de las sandalias. El pintor, humildemente, reconoció los fallos y retocó el cuadro en su taller. Eso sí, el consejo venía de un experto.
Volvió al ágora después de los retoques y allí se encontró de nuevo el zapatero. Éste, ligeramente orgulloso por, a su juicio, haber dado tan buena opinión en la primera ocasión, al ver que el pintor había modificado la obra, hizo otra serie de reproches, ajenos esta vez al calzado.

El pintor Apeles, un pelín irritado por la arrogancia del casual crítico, le dijo aquello de “zapatero, a tus zapatos”, y ahí nació este famoso dicho.

Fuente

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Tirar la toalla

01-10-12

Usualmente se aplica a una situación en la que nos rendimos y dejamos de intentar conseguir aquello por lo que estábamos luchando, o sea, que abandonamos y nos damos por vencidos.

Tiene su origen en el mundo pugilístico.

Cuando el entrenador o preparador de un boxeador ve que éste está al límite de su resistencia y no se encuentra en condiciones físicas de continuar la pelea, tiene la opción de arrojar una toalla al aire —que debe caer dentro del cuadrilátero— como símbolo de rendición y finalización del combate para evitar daños mayores o irreparables.

Algunas fuentes señalan que, en un principio, se arrojaba la esponja con la que se refrescaba al boxeador, pero más tarde se optó por la toalla al ser ésta más fácilmente visible.

Cortesía de Leo Masina

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Tocar madera (para tener buena suerte)

12-10-12

¿Por qué cuando se habla de algo malo se dice “toco madera, por si acaso”? Varias son las posibles respuestas al origen de este dicho.

Muchas de las fuentes consultadas atribuyen el “porqué” de esta costumbre relacionándola con la madera de la cruz en la que fue crucificado Jesucristo, ya que le atribuían un poder mágico. Tocar la madera de la cruz era antaño un símbolo de protección frente a todo tipo de males.

Pero también hay otras explicaciones cuyo origen se remonta a 2.000 años antes del nacimiento de Cristo, cuando el roble era considerado un árbol de culto, y muchas eran las ofrendas y rituales que se hacían en torno a él. Se tenía estaban el convencimiento de que las vetas de la madera eran las moradas en las que se ocultaba el genio del Fuego y de la Vitalidad, divinidad a la que se invocaba para pedir el éxito.

Al observar que el roble era alcanzado frecuentemente por el rayo, supusieron que era la morada de algún dios, y la unión de ambas creencias ha hecho, con el tiempo que, para casi todo el mundo, el tocar o decir “toco madera” sea un símbolo de ahuyentar malos presagios y encomendarse a la buena suerte.

Fuentes: microsiervos / 1de3
Cortesía de Leo Masina

[LE}– ‘Retirada gradual’ (de estímulos), mejor que ‘tapering’

31/01/2014

Retirada gradual (de estímulos) es una alternativa en español a tapering, término frecuentemente empleado en relación con la política monetaria del Sistema de Reserva Federal de los Estados Unidos.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «Casi nadie espera que el banco central estadounidense frene el tapering» o
  • «Tras el anuncio del tapering por sorpresa en la reunión de diciembre, las subidas iniciales de los selectivos americanos estadounidenses resultaron engañosas».

El verbo inglés to taper significa simplemente ‘disminuir o estrechar gradualmente’. A partir de aquí, el sustantivo tapering se ha cargado de significado para referirse específicamente a la disminución paulatina de las inyecciones de liquidez o de la compra de activos del Sistema de Reserva Federal.

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido recomendable escribir

  • «Casi nadie espera que el banco central estadounidense frene la retirada de estímulos» y
  • «Tras el anuncio por sorpresa de la reducción de estímulos en la reunión de diciembre, las subidas iniciales de los selectivos americanos estadounidenses resultaron engañosas».

Fuente

 

NotasCMP.- Las tachaduras las puse yo. Para variar, en inglés, una sola palabra; en español, dos o cuatro.

[LE}– ‘Cesar’ no es ‘destituir’

30/01/2014

Los verbos destituir, deponer o despedir son preferibles al verbo cesar para indicar que alguien ha sido obligado a dejar su cargo o actividad.

Una persona cesa en su empleo o cargo cuando simplemente deja de desempeñarlo («Javier Solana cesó en las funciones que desempeñaba en Bruselas»); sin embargo, en muchos textos periodísticos se está extendiendo el uso transitivo de este verbo, en ejemplos como

  • «El consejo de administración de El Mundo ha cesado a Pedro J. Ramírez de sus funciones de director»,
  • «Cesado un directivo de la Marca España» o
  • «Fue cesado del cargo de seleccionador».

De acuerdo con el Diccionario Panhispánico de Dudas, el verbo cesar es intransitivo en todas sus acepciones: es el trabajador quien cesa, bien porque lo despiden o bien porque él decide poner fin a la relación laboral, por lo que para señalar que a alguien se le ha obligado a dejar su cargo lo adecuado es utilizar el verbo destituir, o, dependiendo del contexto concreto, otros alternativos como relevar, deponer o despedir.

La última Gramática Académica, aunque no censura el uso de cesar con el significado de ‘hacer que alguien cese’, indica que el verbo preferible y apropiado es destituir:

  • «El consejo de administración de El Mundo ha destituido a Pedro J. Ramírez de sus funciones de director» (o «Pedro J. Ramírez cesa como director de El Mundo),
  • «Destituido un directivo de la Marca España» o «Fue destituido del cargo de seleccionador».

Fuente

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Tener mala leche

17 enero 2013

Cuando alguien tiene mal carácter es muy común relacionarlo con la expresión ‘tener mala leche’.

La vinculación entre el lácteo y las ‘malas pulgas’ viene por la asociación que se le daba desde tiempos antiguos a que los bebés absorbían la personalidad de quién les daba de mamar.

Era una práctica muy común el hecho de contratar a nodrizas que se encargaban de amamantar a los hijos de otras mujeres que acababan de parir y no podían alimentarlos.

La selección de la nodriza se realizaba en la mayoría de ocasiones de una manera estricta, teniendo muy en cuenta los orígenes de la persona contratada, su nivel cultural y, sobre todo,  que no tuviese antecedentes penales y ningún tipo de problema psíquico o emocional, tanto personal como en su familia.

Pero no siempre se conseguía contratar a la persona más adecuada para alimentar a los lactantes, por lo que se tenía la segura convicción de que si el niño/a tenía problemas de comportamiento social, o algún tipo de enfermedad, ésta habría sido adquirida a través de la ‘mala leche’ que había mamado la criatura.

De ahí que naciese la asociación de ideas entre el carácter y la leche con la que se alimentó.

El filósofo de la Antigua Grecia, Aristóteles, tenía el convencimiento de que todas aquellas personas que habían mamado la misma leche tenían un nexo común entre ellas y formaban parte de una misma estructura social dentro de la aldea/población en la que habitaban.

Fuente: 155ruidos vía photopin cc

Cortesía de Leo Masina

[LE}– ‘Precondición’ y ‘prerrequisito’ no son lo mismo que ‘condición’ y ‘requisito’

23/01/2014

Los sustantivos precondición y prerrequisito significan ‘condición o requisito previos a otra condición o requisito’.

Por tanto, si no se da tal sucesión, lo preciso es hablar simplemente de condición y requisito, que ya encierran la idea de anterioridad, tal como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Irán no acepta ninguna precondición para asistir a Ginebra II»,
  • «Irán afirmó que asistiría a las negociaciones sin haber aceptado precondiciones» o
  • «Muchos egipcios consideran una nueva Constitución como un prerrequisito indispensable para la estabilidad y la seguridad del país».

Dado que en estas informaciones no se especifican condiciones ni requisitos posteriores, en los ejemplos anteriores habría resultado preferible escribir

  • «Irán no acepta ninguna condición para asistir a Ginebra II»,
  • «Irán afirmó que asistiría a las negociaciones sin haber aceptado condiciones» y
  • «Muchos egipcios consideran una nueva Constitución como un requisito indispensable para la estabilidad y la seguridad del país».

En caso de que realmente se estén desarrollando varias condiciones o requisitos sucesivos, el prefijo pre- se escribe pegado y sin guion, y prerrequisito dobla la ere.

Ver precedente previo y antecedente previo, construcciones redundantes.

Fuente

 

NotaCMP.- Esto me ha hecho recordar el fracaso de mis discusiones cuando, a poco de entrar a IBM, escuché el constante uso de la palabra ‘prerrequisito’ para designar lo que sólo era un requisito. Pero como para estos casos el inglés usa ‘prerequisite’, no tuve éxito.

[LE}– ¿Almóndiga o albóndiga?: Dudas y curiosidades del español

20/01/2014

Irene Gómez Peña

Cagada puede sonar fea, soez, malsonante, inapropiada e incluso escatológica.

Sin embargo, la palabra cagada, incluida en el subtítulo de esta información, forma parte de la musical orquesta que es la lengua española.

Recogida por el Diccionario de la Real Academia, se refiere en modo coloquial a la «acción que resulta de una torpeza». En Cuba también se utiliza para designar a una persona «idéntica o semejante a otra en el físico o en su manera de comportarse». ¿A que no lo sabías? «Tu hermano es cagadito a ti…»*.

Grandes tesoros con dejes peculiares guarda nuestro querido español.

Pero el español, de palabras hermosas, pulcro, formal y en negro sobre blanco prefiere los eufemismos y se acomoda, en ocasiones, en las incorrecciones. Con tal de no ofender maquillamos la realidad, y en lugar de la palabra cagada solemos usar el término «equivocación», «metedura de pata» o «torpeza» en registros formales.

No obstante, este empeño del hispanohablante por asear su lenguaje puede provocar imprecisiones, y son estas mismas las que ha puesto de relieve (que no en relieve) el libro «ReAprender Español: las 101 cagadas —y otras curiosidades- de nuestra lengua» (Ed. Bolchiro), escrito por un equipo de periodistas para Irazusta Comunicación y con prólogo de la letra g de la RAE, la escritora Soledad Puértolas.

Obama es negro, y no miento

Sin miramientos, lo primero que abordan es el uso de eufemismos, como cuando utilizamos la palabra negro para describir a una persona «de color». Obama es negro, aseveran. Y tienen razón. Su color de piel es «oscuro» pero queda feo decírselo a uno en la cara, aunque de este modo le estemos mintiendo al mismísimo presidente de los Estados Unidos o, mejor dicho, estemos «faltando a la verdad».

Otro aspecto que abordan es el refranero español. «Nunca digas de este (esta) agua no beberé, ni este cura no es mi padre». En esta expresión el artículo demostrativo «este» es incorrecto aunque socialmente aceptado, al igual que la palabra biquini, escrita con la «q» española pese a que la «Ortografía de la lengua» aconseje que se escriba con k de whisky que, por otro lado, está mejor escrito con diéresis (güisqui). Un lío, vamos.

Los autores de este manual, María Irazusta, Beatriz Fernández, Nacho Miquel y Noemí Sánchez, aseguran que hasta el mismísimo Lázaro Carreter, e incluso Lope de Vega, cometían lo que originalmente eran errores y que con el uso del castellano se han ido aceptando. Miguel Delibes era un profundo laísta. Sabía que lo hacía mal y le gustaba, y Lázaro Carreter usaba el vulgarismo «espúreo» en lugar de «espurio». Todo ello sin ánimo de engañar.

Al rescate de la lengua

«El objetivo que persigue este libro es claramente que en las redes sociales se hable mejor. Muchas veces no somos conscientes de que las expresiones que utilizamos no son las correctas», cuenta María Irazusta, quien advierte de que los medios de comunicación contribuyen a esto aunque no son los culpables. «Lo que queremos es salir al rescate de la lengua movidos por el amor al lenguaje», confiesa.

El equipo de Irazusta lanza este libro con mucha ilusión y empeño en que se convierta en un manual rápido de consultar, porque «todos, hasta los más cultos, a veces tenemos dudas». Para facilitar su lectura lo han publicado en formato electrónico, que podrá comprarse a través de Amazon por 4,99€, además de visualizarse en el celular.

«ReAprende español» pretende ser el más rebelde de los manuales, siempre en consonancia con lo que estipula la RAE. «Nosotros partimos de palabras que están aceptadas. Sin embargo, ponemos el acento en aquéllas que suenan raras». Se refieren a términos como «almóndiga» y «albóndiga» o «asín» y «así», que sí están recogidas en el diccionario, y a superlativos como «nigérrimo» (negro, negrísimo), que no lo están.

«Periodiquismos»

Asimismo, ponen el acento en palabras que en origen tenían un significado y que con el tiempo han ido ciñéndose a otro. En este sentido, destacan términos como álgido, que ha pasado de ser frío a caliente, o lívido, que hacía referencia a un color amoratado, aunque en la actualidad tire más hacia el blanquecino. En cuanto a los «periodiquismos», en este libro se recogen estructuras como «en base a», «a nivel de», muy habituales en los medios de comunicación, pero que son erróneas.

Lo cierto es que la lengua la hacen los hablantes, hecho por el que la RAE se adapta con cada vez más celeridad a los cambios en el idioma, incluyendo anglicismos y tecnicismos. Que no resulte raro que en un futuro acepten la palabra «whasapearse» en lugar de «nos escribimos un mensaje». A dónde vamos a parar…

Fuente

(*) NotaCMP.- En el Paso, mi pueblo, se usaba mucho esta expresión.