[LE] ‘Hongkonés’, gentilicio de Hong Kong

29/09/2014

El gentilicio hongkonés, con ‘ge’ en la primera sílaba, pero no en la última, es el recomendado para referirse a los habitantes de Hong Kong.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «El vicesecretario de la Asamblea Nacional Popular fue recibido con abucheos por activistas prodemocracia y parlamentarios honkoneses»,
  • «Los mercados hongkongueses sufrieron fuertes pérdidas desde el primer momento de la jornada, afectados por las protestas prodemocráticas» o
  • «El magnate hongkonguense de 77 años es dueño del puerto de Veracruz, entre otros».

El Diccionario panhispánico de dudas indica que el gentilicio mayoritario y recomendado de esta región administrativa especial de China es hongkonés, plural hongkoneses, mientras que se desaconsejan la forma honkonés, sin ‘ge’ antes de la ‘ka’, por separarse gráficamente del topónimo, y las grafías hongkongués y hongkonguense, estas últimas consideradas de uso minoritario.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir hongkonés

  • «El vicesecretario de la Asamblea Nacional Popular fue recibido con abucheos por activistas prodemocracia y parlamentarios hongkoneses»,
  • «Los mercados hongkoneses sufrieron fuertes pérdidas desde el primer momento de la jornada, afectados por las protestas prodemocráticas» y
  • «El magnate hongkonés de 77 años es dueño del puerto de Veracruz, entre otros».

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[LE}– ‘Ileso’ sólo debe uarse cuando no hay daño ni lesión

26/09/2014

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse noticias que encierran contradicciones debido a un uso inadecuado de este adjetivo.

Así, en una noticia cuyo titular es «Conductor ileso tras volcar», se descubre más adelante, en el desarrollo del texto, que

  • «El conductor del automóvil resultó con heridas leves», 

lo cual desmiente la idea sugerida inicialmente.

En este sentido, cabe recordar que, si se sufre un accidente del que se sale herido levemente, no es apropiado emplear el término ileso, que únicamente se recomienda utilizar en aquellos casos en que no sobreviene daño alguno, tal como indica el Diccionario de la Lengua Española, de la Academia.

Por tanto, en el ejemplo anterior lo apropiado habría sido cambiar el titular y escribir, por ejemplo,

  • «Conductor sin heridas de consideración tras volcar».

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[LE}– El olor de la lluvia sobre la tierra seca, y otras 28 cosas que no sabías que tenían nombre

25 de septiembre de 2014

Jaime Rubio Hancock

Hasta ahora, cada vez que te ponías a coser botones, clavabas las agujas que no utilizabas en lo que tú llamabas “cojincico” o “la cosa ésa de las agujas”.

Gracias a esta lista, podrás usar el nombre correcto tanto de esta almohadilla (que es un acerico) como de otras 28 cosas imprescindibles para tu vida diaria o para tus partidas de scrabble, como la espuma de la cerveza o ese maravilloso olor que deja la lluvia después de caer en un lugar seco.

  1. Acerico. Almohada pequeña. Y también la almohadilla que sirve para clavar alfileres o agujas.
  2. Agrafe. Pieza de metal para sujetar el cierre de botellas y frascos. Por ejemplo, el alambre y la chapa de las botellas de cava.
  3. Ampersand. El signo &.
  4. Ápice. Acento o cualquiera de los signos que se colocan sobre las letras, como el punto de las íes. Eso sí, el acento de la eñe se llama virgulilla.
  5. Carúncula. La cresta de gallos y pavos.
  6. Crencha. Raya del pelo, y cada una de las partes en las que la crencha divide el cabello.
  7. Criptomnesia. Fenómeno que consiste en creer que se te acaba de ocurrir algo que en realidad sólo lo estabas recordando, aunque no recuerdes que ya lo sabías. Por ejemplo, cuando plagias involuntariamente un tuit.
  8. Diastema. Espacio entre los dientes.
  9. Estepicursor. El matojo rodante típico de las películas del oeste o de cuando cuentas un chiste en un bar. También se llama rodamundos, sorrasca, calamino, boja, salicón, salicor, salicornio, salicornia, barrilla, corredora del desierto, bola del oeste, apretaculos, capitana, malvecino, alicornio, cardo ruso, planta rodadora, bruja, chamizo, cachanilla, maromera, salsola, y rodadora.
  10. Filtrum. Surco subnasal, es decir, la ranura situada debajo de la nariz y encima de los labios.
  11. Fosfenos. Las manchas luminosas que se ven al frotar los párpados.
  12. Ginecomastia. Volumen excesivo de las mamas de un hombre, producido por alteración hormonal.
  13. Giste. La espuma de la cerveza.
  14. Guedeja. Cabellera larga, y también la melena del león.
  15. Herrete. Cada una de las puntas de plástico o metal de los cordones.
  16. Jeme. Distancia que hay desde la punta del pulgar a la del índice, separando el uno del otro todo lo posible. Unidad de medida equivalente a “un cacho así”.
  17. Lemniscata. Curva plana de forma semejante a un 8. Es el término correcto del símbolo de infinito.
  18. Lúnula. El espacio blanquecino semilunar de la raíz de las uñas.
  19. Óbelo. Signo de división. El de multiplicar es una más común: aspa.
  20. Petricor. El olor de la lluvia en sitios secos.
  21. Pie de Morton, o pie griego. Cuando el segundo dedo del pie es más largo que el gordo. (¿Estas personas son alienígenas infiltrados? Este sería otro debate).
  22. Quincunce. Disposición como la figura de un cinco en un dado, con cuatro puntos formando un rectángulo y otro punto en el centro.
  23. Recazo. La parte del cuchillo opuesta al filo.
  24. Sangradura. La parte hundida del brazo opuesta al codo.
  25. Telson. La cola de los crustáceos. Ejemplo: “¿Tú te comes el telson de los langostinos? Yo sí. Soy un poco bruto”.
  26. Tenesmo. Ganas frecuentes de ir al baño.
  27. Vagido. Gemido o llanto del recién nacido.
  28. Virola. Es una abrazadera de metal que se coloca en algunos instrumentos, incluyendo la anilla metálica que une el lápiz con la goma de borrar, y la punta de un paraguas, por ejemplo. No confundir con “vitola”.
  29. Vitola. La anilla de los cigarros puros.

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[LE}> Origen de dichos y expresiones: Todos a una, como en Fuenteovejuna

19/08/2014

Se dice esta frase cuando algo se hace en equipo, es decir, cuando varias personas se juntan para hacer una misma cosa y lo hacen colaborando entre ellos.

Como relató Lope de Vega (1562-1635), en este pueblo cordobés la gente se unió para ajusticiar al Comendador, Fernán Gómez de Guzmán, quien era muy cruel con los ciudadanos de Fuenteovejuna, de modo que un día todos los ciudadanos de este pueblo se juntaron para matarlo.

Cuando llegó un juez, enviado por los Reyes Católicos, investigó quien había sido el culpable y preguntó: “Quien mató al Comendador?», y la respuesta que se hizo fue: “Fuenteovejuna, señor”.

De modo que todos los ciudadanos fueron considerados inocentes puesto que no era posible condenar a prisión a tantos ciudadanos al mismo tiempo.

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[LE}– ‘Motochorro’ es quien roba en motocicleta

23/09/2014

El sustantivo motochorro, ampliamente extendido en el área lingüística del Río de la Plata, es un neologismo válido para referirse a la ‘persona que roba y huye en motocicleta u otro vehículo motorizado’.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Turista estadounidense grabó cómo le robó un motochorro»,
  • «El motochorro argentino, furor en todo el mundo» o
  • «Un joven turista de Estados Unidos logró escaparse de un asalto protagonizado por un “motochorro”».

El Diccionario de Americanismos recoge el sustantivo chorro como ‘ladrón, estafador’ y, tanto esta obra como el Diccionario Académico, definen la locución a chorro como ‘dicho de un ladrón: Que arrebata a la carrera algún bien a alguien’.

Se trata, pues, de un término ya asentado, a partir del cual puede formarse el compuesto motochorro, por analogía con motosierra, motocarro o motonave.

Dado que este compuesto está bien creado y se encuentra sobradamente difundido en el área del Río de la Plata, no resulta necesario aplicarle ningún resalte, al menos en esa área, por lo que en el tercero de los ejemplos podría haberse escrito motochorro sin comillas.

Asimismo, por tratarse de un término que viene a cubrir un vacío léxico, se aconseja tenerlo en consideración no sólo en la citada área lingüística, sino en cualquier otro país hispanohablante.

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[LE}– Origen de dichos y expresiones: Eres más tonto que Abundio

22/09/2014

M. Arrizabalaga

Hay distintas hipótesis sobre el personaje que da origen a ese dicho, desde un campesino cordobés o navarro a un capitán de fragata.

A los más de 600 españoles que se llaman Abundio a buen seguro que no les hace ninguna gracia el dicho popular «ser más tonto que Abundio». Entre los miles de nombres que existen, ¿por qué tuvo que tocar el suyo? ¿Quién fue ese Abundio que les colgó el sambenito?, pensarán.

De Abundio dicen «que vendió los zapatos para comprarse los cordones», «que vendió el coche para comprar gasolina», «que vendió la vaca para comprar leche» o «que fue a vendimiar y se llevó uvas de postre». Así ha caído para muchos el nombre de origen latino que significa «abundante», «desbordante» o «copioso» y que llevaron diversos santos de la Iglesia Católica.

En España el nombre gozó de popularidad debido al culto a san Abundio, un presbítero cordobés martirizado por los árabes en el año 854 cuya fiesta se celebra el 11 de julio. Hay quien cuenta que este mismo santo estaría en el origen del dicho ya que hasta en once ocasiones le ofrecieron los musulmanes desdecirse de sus supuestas injurias al Corán, pero sin éxito.

En la misma Córdoba sitúa Pancracio Celdrán a otro Abundio susceptible de haber popularizado el refrán. En «El gran libro de los insultos» señala que, al , «el personaje existió entre los siglos XVII y XVIII en Córdoba, donde protagonizaría alguna solemne tontería».

A este Abundio se le achaca el haber pretendido regar un cortijo «con el solo chorrillo de la verga», es decir, con apenas agua. «Acaso nos encontremos ante el precursor del riego por goteo, y debiéramos levantarle un monumento», dice Celdrán, aunque «en su día pasó por loco insigne, diciéndose hoy de quien da muestras de imbecilidad que es «más tonto que Abundio, que en una carrera en la que corría él sólo llegó el segundo»».

José María Iribarren menciona en «El porqué de los dichos» a un Abundio navarro «que cuando iba a vendimiar se llevaba uvas para postre» del que cuentan que «una tarde de estío los dueños de una huerta le mandaron al pueblo por bolados y, a la vuelta, para que no se le calentasen los azucarillos, sumergía la cesta en las acequias del trayecto».

Otros apuntan, sin embargo, a un capitán de fragata llamado al parecer Abundio Martínez de Soria, que habría nacido en 1848.

Cuentan que, en 1898, en la guerra de Filipinas, se encontró de frente con la Armada estadounidense y, en lugar de huir, se enfrentó solo a ella, hundiendo la embarcación en su ataque. Esta supuesta hazaña, de la que no hay noticia en las hemerotecas, habría sido considerada en la Península como una tontería, dando pie al dicho.

La explicación más plausible la ofrece Roberto Faure en su «Diccionario de los nombres propios», donde constata que antiguamente fue nombre frecuente entre la gente del pueblo. «Probablemente por ser nombre considerado rústico y propio de labradores nació el famoso dicho de “Más tonto que Abundio, que cuando se fue a vendimiar se llevó uvas para el postre”».

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[LE}– Origen de dichos y expresiones: Saber más que Lepe

19/09/2014

M. Arrizabalaga

¿Por qué de entre los sabios de la Historia fue el obispo Don Pedro de Lepe quien dio nombre al dicho?

Misterios de la Historia, pero lo cierto es que el obispo Don Pedro de Lepe debió impresionar tanto a sus contemporáneos que desde el siglo XVII se conserva su recuerdo en el dicho popular «Saber más que Lepe».

La Real Academia de la Lengua explica así el origen de la expresión por alusiones a este «obispo de Calahorra y la Calzada durante el siglo XV, y autor de un libro titulado Catecismo católico».

El diccionario de la RAE contiene, sin embargo, un error. Don Pedro de Lepe y Dorantes nació en Sanlúcar de Barrameda en el año 1641 y fue obispo de la diócesis de Calahorra y la Calzada desde 1686 hasta su muerte en Arnedillo el 05 de diciembre de 1700. Es decir, dos siglos más tarde.

Hijo de una familia de hidalgos onubenses, según lo presenta la obra «Espejo de prelados» del que fuera su secretario de cámara Francisco Torres de Navarrete, la fama de «sabio, humilde y santo» le valió ser promocionado para obispo por Carlos II.

Publicó en 1697 un «Catecismo Catholico» que según la tesis de Ignacio Granado Hijelmo, «es uno de los grandes textos doctrinales de la reforma tridentina en España» en la línea de los de Carranza, Vives, Ripalda, Astete, Ledesma y Calatayud. Este catecismo gozó al parecer de gran popularidad en los siglos XVII y XVIII, y Don Pedro de Lepe fue incluido entre las personalidades del Diccionario de Autoridades de la Lengua (1732).

Sin embargo, no parece que fuera el catecismo ni sus numerosas cartas episcopales las que le hicieron alcanzar la popularidad que forjaría el dicho, sino su recorrido por todos los pueblos, aldeas y villas a lo largo de más de diez años hasta su muerte a los 59 años.

«En su larga visita pastoral predicaba a los fieles desde todos los púlpitos de la diócesis, y es fácil que esta predicación de diez años por toda la Rioja navarra y alavesa diera al apellido del obispo el arraigo popular que se refleja en la frase «Saber más que Lepe»», se reseñaba Blanco y Negro en 1899.

El olvido del obispo que dio nombre al dicho ha llevado a variaciones populares como la de «saber más que Lepe, Lepijo y su hijo» o que Lepe y sus cincuenta hijos».

Otra versión recogida por el historiador Pedro Voltes Bou en «El reverso de la historia» (1993) vincula el dicho con un tal Juan de Lepe, natural de Lepe (Huelva). Este marino aventurero se ganó la confianza de Enrique VII y llegó a convertirse en rey de Inglaterra por un día al ganar una partida de cartas con él en 1457.

Hecho un potentado, regresó a su Lepe natal donde fue enterrado a su muerte en el convento de los franciscanos de Nuestra Señora la Bella.

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[LE}– ‘Biodiésel’ y ‘diésel’, con tilde

18/09/2014

Biodiésel y diésel se escriben con tilde en la primera e.

Sin embargo, en los medios de comunicación es frecuente ver estos sustantivos sin tilde:

  • «Lanzan un diesel de bajo contenido de azufre en el mercado peruano»,
  • «Brasil vende 625 millones de litros de biodiesel para abastecer el mercado».

Tanto biodiésel como diésel son voces llanas terminadas en consonante distinta de n o s; por tanto, según señala la Ortografía Académica, deben escribirse con tilde.

El acento recae en la e, por ser esta la vocal abierta del diptongo.

De acuerdo con esto, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «Lanzan un diésel de bajo contenido de azufre en el mercado peruano»,
  • «Brasil vende 625 millones de litros de biodiésel para abastecer el mercado».

Se recuerda, además, que en parte de América se emplea el sustantivo dísel, también adecuado.

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[LE}– ‘Insistir en que’, y no ‘insistir que’

17/09/2014

Insistir en es la construcción adecuada para este verbo.

Esto, según indica el Diccionario panhispánico de dudas y, por tanto, se recomienda evitar la expresión insistir que sin la preposición en (porque ese sería un caso de queísmo).

En los medios de comunicación se pueden leer u oír frases como

  • «Ahmadineyad insiste que Irán cumple las reglas de la OIEA»,
  • «Rusia insiste que entrará en la OMC con Bielorrusia y Kazajistán» o
  • «Miley Cyrus insiste que no colaborará con los Jonas Brothers».

El verbo insistir es intransitivo, por lo que no puede tener complemento directo. Con este verbo, lo apropiado es que aquello en lo que se hace hincapié o en lo que se persiste se exprese precedido de la preposición en, por lo que en los ejemplos anteriores lo correcto habría sido

  • «Ahmadineyad insiste en que Irán cumple las reglas de la OIEA»,
  • «Rusia insiste en que entrará en la OMC con Bielorrusia y Kazajistán» y
  • «Miley Cyrus insiste en que no colaborará con los Jonas Brothers».

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