[*Otros]– El telescopio solar más grande de Europa, está en Tenerife (Canarias)

17/05/2012

Elena Sanz

Se llama GREGOR y se acaba de instalar en el Observatorio del Teide del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Además de ser el telescopio solar más grande de Europa, se trata del tercero en dimensiones del mundo.

Tiene una apertura de 1,5 metros, lo que, unido al novedoso sistema de óptica adaptativa, que compensa las turbulencias atmosféricas, logra una calidad de imagen que, hasta el momento, ningún telescopio solar terrestre había obtenido, tanto en el rango visible como en el infrarrojo.

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La resolución espacial, espectral y temporal resultante permite que los investigadores puedan seguir los procesos físicos en la superficie del Sol en escalas tan pequeñas como 70 km.

Su avanzada tecnología permitirá a la comunidad científica estudiar el Sol con un nivel de detalle sin precedentes hasta la fecha.

No sólo se podrán comprender mejor los procesos físicos que acontecen en la mayoría de estrellas del universo, sino también resolver cuestiones terrenales: la actividad solar afecta, e incluso daña, los satélites y las redes de energía de diferentes regiones de la Tierra. Profundizar en su conocimiento puede ayudar a mitigar estos problemas de alto impacto económico.

El telescopio ha sido diseñado para realizar observaciones de la fotosfera solar —la capa de la que procede la mayor parte de la luz y el calor que se reciben en la Tierra—, y la cromosfera, capa de la atmósfera solar que se sitúa justo encima de la anterior.

Pero también podrá utilizarse durante la noche: se monitorearán ‘soles distantes’ para averiguar si tienen el mismo comportamiento cíclico que nuestra estrella.

Fuente: MUY

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Cristóbal de Castro y Madán

Este respetable hijo de las Afortunadas, a quien, por las relevantes prendas de carácter y simpatías que le adornan, dedicamos con suma satisfacción esta página, nació en la muy noble ciudad de San Cristó­bal de La Laguna (Tenerife), hijo del rico propietario D. Juan de Castro y So­ria* y de Doña Maria Madán y Lenar.

Llegó a La Habana el año de 1847 nuestro estimado comprovin­ciano, ingresando en el comercio, y poniéndose al frente de los nego­cios de la respetable casa de su señor tío, D. Julián Alfonso, rico comerciante y hacendado de la ciudad de La Habana.

Hombre ilustrado, de acrisolada honradez, cuya esmerada educación, ac­tividad y constancia en el trabajo, le han granjeado las más grandes y respetables simpatías en los altos círculos sociales de esta culta capital.

Nuestro distinguido compatriota pertenece a la antigua y noble casa solariega de Castro, en la isla de Tenerife, y a la de los maroyagis­tas de Casa Madán en la misma provincia de Canarias.

Es socio fundador de la Asociación Canaria de Beneficencia y Protección Agrícola, de La Habana, y tesorero reelecto, durante mu­chos años, de la referida corporación, contribuyendo mensualmente con la cuota más crecida para sostenimiento de la misma.

En todos los actos benéficos, altamente patrióticos, político-­civiles, en que la institución Canaria ha tomado parte, el Sr. de Castro Madán ha estado siempre a la mayor altura posible, dejando bien puesto su buen nombre, según consta en actas y en las memo­rias redactadas al efecto.

Cuando la ruidosa cuestión de las malhadadas contratas de emi­grantes colonos, 1877-79, nuestro generoso y humanitario biografiado se suscribió espontáneamente con la respetable suma de cuatro mil pesos para ayuda del rescate de sus paisanos, que hablan sido sobornados por los agentes del conde de Casa Ibáñez con falaces ofrecimientos.

La bondad de este hijo de las Afortunadas es tan grande que ja­más ha llegado a su despacho ningún comprovinciano desvalido al que él no haya atendido generosamente.

Canarios como nuestro respetable amigo el señor de Castro y Madán, bien merecen que la historia los consigne con el honroso título de «Benemérito de la Patria».

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(*) Francisco Antonio de Soria, biógrafo italiano, que nació en Massa D. Novi hacia el año 1730. Dejó escrita una obra de biografía y bibliografía, y unas memorias históricas críticas acerca de los historiadores napolitanos, y cartas a un amigo.

Juan Bautista de Soria, arquitecto italiano que nació el año de 1581 y murió en 1651. Este inteligente obrero construyó en Roma la fachada de la iglesia de la Victoria, la de la iglesia de San Carlos Catenaria, los pórticos y la fachada de San Gregorio y la iglesia de Santa Catalina de Serras, trabajos todos de gran mérito.

[*Otros}– El espectáculo cósmico del cielo Canario, ‘Imagen del día’ de la NASA

08/05/2012

Teresa Guerrero

El cielo es uno de los mayores tesoros de Canarias.

Lo sabe bien el astrofotógrafo Daniel López que ha elegido el archipiélago como base para grabar sus espectaculares vídeos del cosmos, como el que ha sido elegido este martes por la NASA como imagen astronómica del día.

Lo habitual es que la agencia espacial seleccione fotografías; en raras ocasiones, como ésta, la sección está protagonizada por un vídeo.

El montaje audiovisual capta el cielo nocturno desde el Parque Nacional del Teide (Tenerife) y desde Roque de los Muchachos (La Palma), donde se ha instalado el Gran Telescopio de Canarias (Grantecán), el mayor instrumento óptico-infrarrojo del mundo.

«Fueron necesarios seis meses de trabajo para realizar este vídeo. No de intenso trabajo, pero sí de esperar momentos especiales como el de la salida de la Luna llena detrás del Observatorio, una araña que se pasea por su tela mientras la Vía Láctea se mueve detrás, salidas de la Luna deformada por las capas de atmosfera, Venus, La Luna etc. El vídeo no consiste en escenas nocturnas grabadas una detrás de la otra. Cada una de ellas está perfectamente pensada y esperando al momento oportuno para poder grabarlas»,

explica Daniel López, colaborador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Dos vídeos seleccionados

Se trata del segundo vídeo de López difundido por la NASA, que también ha elegido en varias ocasiones fotografías suyas como imagen del día. En la web www.elcielodecanarias.com ha reunido sus trabajos.

Su primer vídeo seleccionado por la agencia espacial estadounidense —y que fue publicado el 16 de mayo de 2011— también recogía imágenes de Canarias, en concreto, escenas nocturnas y diurnas grabadas en el Parque Nacional del Teide.

López, que estudió Ingeniería Técnica Industrial en la Universidad de Huelva, recuerda que empezó a realizar fotos del cielo como aficionado, desde la sierra de Huelva, a través de pequeños telescopios y con cámaras de fotos.

Hace algo más de seis años fue contratado como Técnico de Operaciones Telescópicas en el Observatorio del Teide (IAC), un trabajo que le dio «la oportunidad de usar los telescopios e instrumentación profesional desde uno de los mejores cielos del planeta», recuerda.

«Poco a poco empecé a usarlos en un proyecto para crear un Banco de Imágenes Astronómicas para el IAC. A partir de ahí, empecé a realizar también timelapses astronómicos que resultaron ser muy ilustrativos de lo que ocurre en el cielo. Este tipo de vídeos, unidos a la captación de imágenes astronómicas, suelen ser muy llamativos. Si se realizan desde lugares privilegiados, como Tenerife, con su cielo y paisaje, los resultados son muy espectaculares».

«Con la experiencia acumulada durante cuatro años, ahora me dedico por entero a esta rara pero llamativa modalidad, la astrofotografía»,

afirma López, que no oculta lo orgulloso que se siente de ser la única persona que ha publicado dos vídeos en la NASA, además de las fotos seleccionadas.

También es el único astrofotógrafo que ha publicado en la web de la agencia estadounidense utilizando todas las modalidades: cámara sobre trípode, telescopio y astro-timelapse.

Un reconocimiento que, aunque no tiene recompensa económica, le ha permitido difundir su trabajo: «La recompensa es ver cómo tu trabajo da la vuelta al mundo desde el portal más importante sobre astronomía que existe. La repercusión es enorme y, después de publicarlo, sueles recibir cientos de miles de visitas en un solo día, y decenas de mensajes desde todos los rincones del mundo. Más de uno pagaría por eso. Es la NASA quien escoge los trabajos que se publican, y sólo pueden ser 365 en un año».

Paciencia y planificación

La paciencia y la planificación son fundamentales para dedicarse a este oficio: «Se necesita una noche entera, y unos dos días de trabajo con el computador, para conseguir una escena de unos 10 segundos», afirma López, y añade:.

«Una sesión normal de trabajo necesita programarse días antes, o incluso semanas. Se prepara el material, cámaras, objetivos, grúas o sliders motorizados, y se decide con qué es mejor grabarlo. Se elige el sitio, y hay que desplazarse con tiempo para encuadrar antes de que la noche nos impida ver el paisaje de nuestro alrededor. Después se ponen a funcionar las cámaras.

Realmente lo que se obtienen son una serie de imágenes tomadas una detrás de otra durante cuatro o cinco horas con tiempos de exposición de hasta 30 segundos, la sensibilidad alta y el objetivo muy abierto. Al final de la sesión obtenemos unas 300 ó 400 fotos donde se ve el paisaje y el cielo. Esa serie de fotos la llevamos a un programa de edición de vídeos y las convertimos en una secuencia de 10 ó 15 segundos, en la que veremos, en cuestión de segundo, lo que hemos tardado en grabar casi una noche completa».

Sus trucos de fotografía

El fotógrafo suele trabajar solo y evita utilizar luz artificial. Así explica:

«Suelo trabajar con cámaras de formato completo, las llamadas Full-Frame, o FF; en mi caso, la Canon 5DII. Son cámaras en las que puedes subir mucho la sensibilidad (ISO) sin que aparezca demasiado ruido o grano, y así poder captar detalles del cielo y el paisaje, a la vez y con todo detalle. Además, las cámaras están modificadas sustituyendo un filtro que traen de serie delante del sensor, y que deja pasar sólo el 19% de la luz que nos interesa (la que emiten galaxias y regiones de formación estelar), por otro mucho más permisivo que deja pasar hasta el 95% de esa luz o información. Esto permite obtener imágenes del cielo mucho más coloridas y contrastadas».

«Normalmente trabajo en Canarias, en Tenerife o en La Palma, que son dos lugares privilegiados para esta técnica de fotografía astronómica», apunta López.

Y es que el buen clima del que goza el archipiélago durante casi todo el año, su estratégica localización geográfica (cercana al Ecuador y alejada de tormentas tropicales) y el hecho de que haya varios picos que superan los 2.000 metros sobre el nivel del mar, convierten a las islas en lugares muy adecuados para la observación astronómica.

En ocasiones, sin embargo, López se desplaza para fotografiar otros puntos del planeta: «Para realizar un eclipse de Sol en China o en Rusia hace unos años, hace unos meses para fotografiar auroras boreales en Islandia, o quizá en menos de un mes para realizar un tránsito de Venus delante del Sol en Australia. Digamos que mi campo base está en Canarias, y viajo para ver cosas especiales que sólo pueden ser vistas desde otros puntos del planeta».

Fuente: El Mundo

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Jerónimo Lazo y Mendoza

Nació este inteligente hombre de espíritu mercantil en el pueblo de Hermigua, isla de La Gomera, Canarias, siendo sus honrados y laborio­sos padres don José Lazo Lemus y doña Antonia Josefa Mendoza.

 

En 1853 se trasladó a La Habana, cuando apenas contaba 14 años de edad, abrazando desde el 57 la carrera del comercio, con notable aprovechamiento.

En 1867 regresó a su país sólo por disfrutar de la grata satisfacción de ver y de estrechar entre sus brazos a su amantísima madre.

En 1868, después de su retorno a La Habana, contrajo matrimo­nio con la distinguida señorita doña Úrsula Ramos Pineda, oriunda de Canarias, de la que obtuvo cuatro hijos, habiendo pasado por el acerbo dolor de perder a dos de ellos.

En el citado año formó una sociedad mercantil que giró en esta pla­za bajo la razón social de «Lazo Galvidea y Cía.» hasta el año 78, en que se separó de los negocios habiendo experimentado en esta última década profundos quebrantos en sus intereses a causa del período de perturba­ción social por que atravesó la Isla en aquella lamentable época, y sin que, por tan rudos golpes, nuestro biografiado se acobardara para dar cum­plimiento a sus obligaciones y dejar bien sentada su inquebrantable y buena reputación, que le ha merecido el cariño y el respeto de todos, así como por su actividad, honradez y virtud nunca desmentida.

Hombre emprendedor, abrazó (1880) el negocio del tabaco en rama, en el cual continúa hasta el presente, y al que debe una posición bastante desahogada, educando con esmero a sus queridos hijos, y, como buen patricio, contribuyendo con su persona a aquellos actos en que se ha hecho necesaria su cooperación.

Fue socio fundador (1872) de la Asociación Canaria de Benefi­cencia y Protección Agrícola, habiendo desempeñado con frecuencia importantes cargos en la directiva de la misma.

Lazo pertenece al número de canarios útiles que en Cuba han contribuido al fomento de la riqueza y prosperidad, honrando tanto a su patria como a sí mismo.

En 1864 fue uno de los que con más entusiasmo contribuyeron para reunir fondos con que sostener la publicación del semanario «El Mencey», primer periódico regional canario que se imprimió en toda la América Latina.

Y, últimamente, nuestro querido comprovinciano ha sido, asimismo, uno de los generosos hijos de las Afortunadas que más se han distinguido por su amor hacia aquéllas hermosas rocas del Atlántico.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Juan Miguel Castañeda

Nació en la villa de Valverde, isla de El Hierro, la más occidental de las que forman el grupo de las Canarias.

Vino a Cuba hacia el año de 1837, en el mismo buque que conducía a sus comprovincianos Fran­cisco Pérez Delgado, A. Stanislas y Gonzalo Casañas, y desde su lle­gada a La Habana abrazó la carrera mercantil.

Hombre de luces claras, buen sentido práctico, de nobles y hon­rados sentimientos, pronto adquirió relaciones entre las casas de más crédito de la ciudad capital, estableciéndose por su cuenta y razón en la Calzada del Monte, barrio de la Ceiba.

Aquí compró el hotel denomi­nado «El Caballo Blanco», dándose a conocer como gran inteligente en el arte culinario, y viniendo a ser su establecimiento uno de los más concurridos y mejor asistidos.

Siguiendo sus aspiraciones y deseos de progresar, compró más tarde el hotel «Telégrafo», frente al parque de Colón, que reformó y elevó a la altura de los mejores de La Habana.

Luego obtuvo el de «San Luis», frente a los muelles de Luz, que conservó a muy buena altura hasta que, cansado ya el Sr. Castañeda de la vida agitada que trae consigo esa clase de trabajo, se trasladó a París al lado de su único hijo, Dr. Castañeda y Campos, que, como médico y escritor público, goza de fama universal en Europa.

Fue el Sr. Castañeda uno de los Canarios de más prestigio en La Habana, y muy estimado de sus compatriotas.

Fue uno de los fundadores de la Asociación Canaria de Beneficencia y Protección Agrícola, y uno de los miembros más entusiastas de su directiva.

Fue uno de los que, en unión del Dr. Gordillo, Juan de la Cruz —gran comerciante de víveres de La Habana—, Manuel Penichet, Cristóbal Falcón, Vicente Capote, S. Ortega, José Hernández de la Cruz, Pedro Ruiz Hernández, Sebastián Macías, Antonio y Manuel Ortega, Rafael Clavijo de Armas, Diego y Antonio Moreno, Enrique Martínez, Francis­co Mallorquín, y otros muchos, trabajaron por la conservación de «El Mencey», primer periódico regional que se publicó en América.

Después de «El Mencey», salieron a la luz «La Ilustración» y «El Mensa­jero», por Perez Carrión, «El Centinela Canario», por la valiente y bien cortada pluma de Salnerí M. Linares, «El Eco de Canarias», por los apreciables jóvenes Acosta, Domínguez Barrera y Gary, «La Revista de Canarias», por Eduardo Pineda Diaz, «Las Canarias», «Las Afortunadas», por Félix Carballo, y «El Heraldo Canario», por Acosta, todos semanarios bien escritos que dan honor a las letras Canarias.

Esos mismos notables Canarios que antes hemos nombrado fueron los que más empeño tomaron por la realización de la suscripción del Hospital de Ntra. Sra. de los Desamparados, de Santa Cruz de Tenerife, 1860-61.

En todos los actos públicos o provinciales en que la colonia tomara parte, Castañeda y Antonio González —conocido por El Maicero— figuraron siempre en primera línea.

Juan Miguel Castañeda falleció en la ciudad de París a una edad avanzadísima.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Juan Miguel Castañeda

Nació en la villa de Valverde, isla de El Hierro, la más occidental de las que forman el grupo de las Canarias.

Vino a Cuba hacia el año de 1837, en el mismo buque que conducía a sus comprovincianos Fran­cisco Pérez Delgado, A. Stanislas y Gonzalo Casañas, y desde su lle­gada a La Habana abrazó la carrera mercantil.

Hombre de luces claras, buen sentido práctico, de nobles y hon­rados sentimientos, pronto adquirió relaciones entre las casas de más crédito de la ciudad capital, estableciéndose por su cuenta y razón en la Calzada del Monte, barrio de la Ceiba.

Aquí compró el hotel denomi­nado «El Caballo Blanco», dándose a conocer como gran inteligente en el arte culinario, y viniendo a ser su establecimiento uno de los más concurridos y mejor asistidos.

Siguiendo sus aspiraciones y deseos de progresar, compró más tarde el hotel «Telégrafo», frente al parque de Colón, que reformó y elevó a la altura de los mejores de La Habana.

Luego obtuvo el de «San Luis», frente a los muelles de Luz, que conservó a muy buena altura hasta que, cansado ya el Sr. Castañeda de la vida agitada que trae consigo esa clase de trabajo, se trasladó a París al lado de su único hijo, Dr. Castañeda y Campos, que, como médico y escritor público, goza de fama universal en Europa.

Fue el Sr. Castañeda uno de los Canarios de más prestigio en La Habana, y muy estimado de sus compatriotas.

Fue uno de los fundadores de la Asociación Canaria de Beneficencia y Protección Agrícola, y uno de los miembros más entusiastas de su directiva.

Fue uno de los que, en unión del Dr. Gordillo, Juan de la Cruz —gran comerciante de víveres de La Habana—, Manuel Penichet, Cristóbal Falcón, Vicente Capote, S. Ortega, José Hernández de la Cruz, Pedro Ruiz Hernández, Sebastián Macías, Antonio y Manuel Ortega, Rafael Clavijo de Armas, Diego y Antonio Moreno, Enrique Martínez, Francis­co Mallorquín, y otros muchos, trabajaron por la conservación de «El Mencey», primer periódico regional que se publicó en América.

Después de «El Mencey», salieron a la luz «La Ilustración» y «El Mensa­jero», por Perez Carrión, «El Centinela Canario», por la valiente y bien cortada pluma de Salnerí M. Linares, «El Eco de Canarias», por los apreciables jóvenes Acosta, Domínguez Barrera y Gary, «La Revista de Canarias», por Eduardo Pineda Diaz, «Las Canarias», «Las Afortunadas», por Félix Carballo, y «El Heraldo Canario», por Acosta, todos semanarios bien escritos que dan honor a las letras Canarias.

Esos mismos notables Canarios que antes hemos nombrado fueron los que más empeño tomaron por la realización de la suscripción del Hospital de Ntra. Sra. de los Desamparados, de Santa Cruz de Tenerife, 1860-61.

En todos los actos públicos o provinciales en que la colonia tomara parte, Castañeda y Antonio González —conocido por El Maicero— figuraron siempre en primera línea.

Juan Miguel Castañeda falleció en la ciudad de París a una edad avanzadísima.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Juan Miguel Castañeda

Nació en la villa de Valverde, isla de El Hierro, la más occidental de las que forman el grupo de las Canarias.

Vino a Cuba hacia el año de 1837, en el mismo buque que conducía a sus comprovincianos Fran­cisco Pérez Delgado, A. Stanislas y Gonzalo Casañas, y desde su lle­gada a La Habana abrazó la carrera mercantil.

Hombre de luces claras, buen sentido práctico, de nobles y hon­rados sentimientos, pronto adquirió relaciones entre las casas de más crédito de la ciudad capital, estableciéndose por su cuenta y razón en la Calzada del Monte, barrio de la Ceiba.

Aquí compró el hotel denomi­nado «El Caballo Blanco», dándose a conocer como gran inteligente en el arte culinario, y viniendo a ser su establecimiento uno de los más concurridos y mejor asistidos.

Siguiendo sus aspiraciones y deseos de progresar, compró más tarde el hotel «Telégrafo», frente al parque de Colón, que reformó y elevó a la altura de los mejores de La Habana.

Luego obtuvo el de «San Luis», frente a los muelles de Luz, que conservó a muy buena altura hasta que, cansado ya el Sr. Castañeda de la vida agitada que trae consigo esa clase de trabajo, se trasladó a París al lado de su único hijo, Dr. Castañeda y Campos, que, como médico y escritor público, goza de fama universal en Europa.

Fue el Sr. Castañeda uno de los Canarios de más prestigio en La Habana, y muy estimado de sus compatriotas.

Fue uno de los fundadores de la Asociación Canaria de Beneficencia y Protección Agrícola, y uno de los miembros más entusiastas de su directiva.

Fue uno de los que, en unión del Dr. Gordillo, Juan de la Cruz —gran comerciante de víveres de La Habana—, Manuel Penichet, Cristóbal Falcón, Vicente Capote, S. Ortega, José Hernández de la Cruz, Pedro Ruiz Hernández, Sebastián Macías, Antonio y Manuel Ortega, Rafael Clavijo de Armas, Diego y Antonio Moreno, Enrique Martínez, Francis­co Mallorquín, y otros muchos, trabajaron por la conservación de «El Mencey», primer periódico regional que se publicó en América.

Después de «El Mencey», salieron a la luz «La Ilustración» y «El Mensa­jero», por Perez Carrión, «El Centinela Canario», por la valiente y bien cortada pluma de Salnerí M. Linares, «El Eco de Canarias», por los apreciables jóvenes Acosta, Domínguez Barrera y Gary, «La Revista de Canarias», por Eduardo Pineda Diaz, «Las Canarias», «Las Afortunadas», por Félix Carballo, y «El Heraldo Canario», por Acosta, todos semanarios bien escritos que dan honor a las letras Canarias.

Esos mismos notables Canarios que antes hemos nombrado fueron los que más empeño tomaron por la realización de la suscripción del Hospital de Ntra. Sra. de los Desamparados, de Santa Cruz de Tenerife, 1860-61.

En todos los actos públicos o provinciales en que la colonia tomara parte, Castañeda y Antonio González —conocido por El Maicero— figuraron siempre en primera línea.

Juan Miguel Castañeda falleció en la ciudad de París a una edad avanzadísima.