[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Juan Miguel Castañeda

Nació en la villa de Valverde, isla de El Hierro, la más occidental de las que forman el grupo de las Canarias.

Vino a Cuba hacia el año de 1837, en el mismo buque que conducía a sus comprovincianos Fran­cisco Pérez Delgado, A. Stanislas y Gonzalo Casañas, y desde su lle­gada a La Habana abrazó la carrera mercantil.

Hombre de luces claras, buen sentido práctico, de nobles y hon­rados sentimientos, pronto adquirió relaciones entre las casas de más crédito de la ciudad capital, estableciéndose por su cuenta y razón en la Calzada del Monte, barrio de la Ceiba.

Aquí compró el hotel denomi­nado “El Caballo Blanco”, dándose a conocer como gran inteligente en el arte culinario, y viniendo a ser su establecimiento uno de los más concurridos y mejor asistidos.

Siguiendo sus aspiraciones y deseos de progresar, compró más tarde el hotel “Telégrafo”, frente al parque de Colón, que reformó y elevó a la altura de los mejores de La Habana.

Luego obtuvo el de “San Luis”, frente a los muelles de Luz, que conservó a muy buena altura hasta que, cansado ya el Sr. Castañeda de la vida agitada que trae consigo esa clase de trabajo, se trasladó a París al lado de su único hijo, Dr. Castañeda y Campos, que, como médico y escritor público, goza de fama universal en Europa.

Fue el Sr. Castañeda uno de los Canarios de más prestigio en La Habana, y muy estimado de sus compatriotas.

Fue uno de los fundadores de la Asociación Canaria de Beneficencia y Protección Agrícola, y uno de los miembros más entusiastas de su directiva.

Fue uno de los que, en unión del Dr. Gordillo, Juan de la Cruz —gran comerciante de víveres de La Habana—, Manuel Penichet, Cristóbal Falcón, Vicente Capote, S. Ortega, José Hernández de la Cruz, Pedro Ruiz Hernández, Sebastián Macías, Antonio y Manuel Ortega, Rafael Clavijo de Armas, Diego y Antonio Moreno, Enrique Martínez, Francis­co Mallorquín, y otros muchos, trabajaron por la conservación de “El Mencey”, primer periódico regional que se publicó en América.

Después de “El Mencey”, salieron a la luz “La Ilustración” y “El Mensa­jero”, por Perez Carrión, “El Centinela Canario”, por la valiente y bien cortada pluma de Salnerí M. Linares, “El Eco de Canarias”, por los apreciables jóvenes Acosta, Domínguez Barrera y Gary, “La Revista de Canarias”, por Eduardo Pineda Diaz, “Las Canarias”, “Las Afortunadas”, por Félix Carballo, y “El Heraldo Canario”, por Acosta, todos semanarios bien escritos que dan honor a las letras Canarias.

Esos mismos notables Canarios que antes hemos nombrado fueron los que más empeño tomaron por la realización de la suscripción del Hospital de Ntra. Sra. de los Desamparados, de Santa Cruz de Tenerife, 1860-61.

En todos los actos públicos o provinciales en que la colonia tomara parte, Castañeda y Antonio González —conocido por El Maicero— figuraron siempre en primera línea.

Juan Miguel Castañeda falleció en la ciudad de París a una edad avanzadísima.

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