[FP}– Teorema de la Hipotenusa

05-01-2007

Carlos M. Padrón

Tendría yo uno 15 años cuando, avanzada ya la noche, me metí en la cama, después de terminar de estudiar, a leer una novela que tenía el estrambótico título de “La vuelta el mundo en busca del Trifinus Melancolicus”. Me habría gustado algo mejor, pero eso era lo que había.

Mi padre no quería que yo mantuviera encendida la luz más allá del tiempo estrictamente necesario, y, según él, yo no tenía necesidad alguna de leer una novela, así que yo leía en absoluto silencio y tapando las rendijas de la puerta para que no se viera que la luz a de mi cuarto estaba encendida.

De pronto di con un párrafo que me produjo un ataque de risa que no pude controlar y se me salieron las carcajadas. En menos de un nanosegundo apareció ante mí la figura iracunda de mi padre, y creo que me salvé porque me reía con tantas ganas que él se contagió y antes de que yo viera que él también reía, se fue sin decir palabra.

El párrafo en cuestión era un supuesto Teorema de la Hipotenusa, que decía así:

Toda hipotenusa que pase por los ángulos diedros de la elipse de un romboide sin cortar los catetos del plano paralelo al eje, equivale a la cotangente oblicua de un paralelepípedo secante cuya base, tres veces mayor que el radio, es inferior a πR2 menos el duplo de la raíz cúbica del coeficiente a + b + x,… poco más o menos.

Nunca lo olvidé, y tanto es así que años más tarde ─y luego de haber cursado «avanzados estudios»─ obviando el sarcástico ‘poco más o menos’ que atentaba contra la exactitud de tan importante teorema, en honor a ésta, a la concisión y a la brevedad, le añadí una parte de mi cosecha, dejándolo así:

Toda hipotenusa que pase por los ángulos diedros de la elipse de un romboide sin cortar los catetos del plano paralelo al eje, equivale a la cotangente oblicua de un paralelepípedo secante cuya base, tres veces mayor que el radio, es inferior a πR2 menos el duplo de la raíz cúbica del coeficiente a + b + x, siendo éste función exponencial del cuadrado de la hipotenusa más el logaritmo neperiano de la suma de los cuadrados de los catetos del paralelepípedo en cuestión, cuyo segmento anular interno multiplicado por el coseno del área perpendicular será directamente proporcional al eje principal de la elipse y a los vectores transversales del ángulo diedro que la contiene.

NotaCMP.- El teorema completo, con la parte por mí añadida, lo encontré hoy, 08/03/08 entre mis viejos papeles, y me apresuré a reportar aquí un hallazgo tan importante para la Ciencia.

[*ElPaso}– La Banda Municipal de música de El Paso / Wifredo Ramos

Wifredo Ramos Hernández es Cronista Oficial de la Ciudad de El Paso
(Artículo publicado en la revista ‘Acorde’ en 03/2006)

Entre todas las actividades anuales de la Banda Municipal de El Paso, destaca sobremanera una, muy especial, que aquí merece, cuando menos, una mención pormenorizada: en el mes de agosto del año pasado, la Banda realizó un brillante desfile en el parque temático de EuroDisney, en París. con motivo de la inauguración de la cabalgata donde participan todos los famosos personajes de Disney. En su recorrido multitudinario (según datos de la organización del parque, se estima que había más de 60.000 turistas) la Banda interpretó con gran éxito los pasodobles «Lagartijillas» y «Paquito el chocolatero», y las marchas «Ganando Barlovento» y «Barras y estrellas».

El resto del día, los componentes de la Banda lo pasaron disfrutando de las atracciones de EuroDisney, viviendo una jornada inolvidable.

Su estancia en París se prolongaría durante una semana, con excursiones y visitas a los lugares más emblemáticos de la capital francesa: Versalles, la Torre Eiffel, el Sagrado Corazón, el Barrio Latino, viaje por el Sena, etc. El céntrico alojamiento de la Banda, situado en la Ciudad Universitaria, permitió al grupo moverse con facilidad por las zonas de mayor interés turístico y cultural de la ciudad, y, al mismo tiempo, supuso la siempre enriquecedora convivencia con estudiantes de otros países.

Es la primera vez que una formación musical canaria actúa en EuroDisney-París, por lo que los responsables del municipio pasense consideran que se trata de un «acontecimiento» de gran relevancia con el que se ha dado a conocer, fuera de nuestras fronteras, la valía artística de nuestra Banda de Música.

Las referencias de una banda musical pasense surgieron con motivo de celebrarse el 25 aniversario de la creación del Municipio de El Paso, en el año 1862, siendo su director Don Vicente Capote.

El año 1895, en el periódico La Defensa se cita: «Como público se sabe, el instrumental de la banda de música fue comprado por suscripción popular».

En 1900, se refiere que la banda de música de El Paso asiste a la Bajada de la Virgen de Las Nieves, fiesta lustral de Santa Cruz de La Palma.

Se forma en 1911 la «Banda de los Liberales», pues el líder liberal en La Palma, Don Alonso Pérez Díaz, fue quien, para oponerse al bando conservador, donó al pueblo de El Paso los instrumentos que poseía una vieja banda. Director de la nueva banda resultó nombrado Don Pedro Martín Hernández y Castillo.

En las fiestas cívico-religiosas de la entronización de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, en El Paso (1939), actuaron la «Banda Pérez Díaz» y otras tres del Valle.

En sesión de la Comisión Municipal (folio 62), siendo alcalde Don Manuel Fermín Sosa Taño (período 1927-30), se acuerda declarar como municipal y patrimonio cultural a la banda de música que dirige Don Pedro Martín Hernández, destacado músico, pedagogo y poeta.

Hacia finales de la década de los cuarenta, la Banda se quedó sin el citado director, Don Pedro Martín Hernández, por traslado de éste a Tenerife, pero no por ello El Paso dejó de tener su banda de música que fue dirigida sucesivamente por Don José Pérez y Pérez, Don José Salazar Pérez, Don Lenín Brito Lorenzo, y Don Vicente Simón González. A continuación se formaría un Patrimonio Musical con gestión del músico Don Pedro Páez Pérez.

A través de la recopilación de datos de las actuaciones de la Banda Municipal, se observa que ha desarrollado una diversa labor en distintas etapas y fiestas: Nuestra Señora de Bonanza, Sagrado Corazón de Jesús, Corpus, Nuestra Señora de El Pino, Cruz de Las Canales, y otras.

En los programas de las fiestas de Nuestra Señora de El Pino de 1946, 1955 y 1958 se menciona que los actos serán amenizados por una banda de música.

Del año 1984 se cita un concierto de la Banda de Música. Desde el mes de octubre de 1987, concierto de la Banda Municipal de El Paso, dirigida por Don Vicente Simón González, con motivo del 150 aniversario del Municipio.

En los años 1993-1995 se harán cargo de la Banda Don Jonás Grimón Lorenzo y Don Alberto Enguinados Rosalén.

El mes de octubre de 1995 es contratado el joven director Don José Manuel Cerveró Pizarro, quien inicia el funcionamiento del Aula Municipal de El Paso, que alcanza el número de 120 alumnos de ambos sexos.

Hacia 1996 comienzan los Encuentros Internacionales de Música Ciudad de El Paso, siendo su fundador el profesor Don Guillermo Valverde Bravo, director de numerosas orquestas y bandas, con brillante historial y residente en Valencia (España), quien se presenta como único profesor y director artístico. En los años siguientes impulsa actividades en las que la Banda Municipal participa como conjunto fundamental en el desarrollo de la práctica y difusión musical en El Paso.

El año 1997 se realiza un homenaje a Don Vicente Simón González, con concentración insular de bandas y desfile en la avenida José Antonio. Por la noche, concierto-homenaje con intervención de las bandas participantes.

En el VII Encuentro Internacional (2002), asistimos por primera vez, y pudimos disfrutar de varias actuaciones, sorprendidos por su calidad, proyección didáctica y elenco de profesores prestigiosos, entre éstos Karl-Heinz Bloemcke, alemán y director de ópera; Armando Toledo, quien obtuvo becas en Rusia y Francia; Sviatoslav Belogonov, quien fue solista de la Orquesta Sinfónica de Moscú; Elena Solanes, de Valencia; Dante Andreo, de Argentina; Silvia Reiss, de Alemania y que trabaja con niños y adultos; etc.

Entre otros actos se citan: Concierto Homenaje a los Directores de la Banda Municipal de El Paso, director Don Guillermo Valverde; Orquesta Sinfónica; I concurso y I premio de de Dirección de Banda «Ciudad de El Paso». El profesor Valverde manifestó que se trataba de un hecho histórico para El Paso, por el primero de dirección convocado.

Entre otras actividades de la Banda Municipal pasense, en la última época ha actuado en distintos pueblos de La Palma, El Hierro (1996), Silla (Valencia, 1997), La Gomera (1998); Helmstedr, Goslar, Werferlingen, y Exposición Universal de Hannover (Alemania, 2000); Vigo, Santiago de Compostela y Caminha (Portugal, 2002). Además, ha participado en fiestas de otros municipios de la Isla, y en los eventos y concentraciones, a nivel insular, de bandas de música, con motivo de la festividad de Santa Cecilia, patrona de la música. Permanece como director el citado Cerveró Pizarro.

En el año 2005, el X Encuentro Internacional se ha desarrollado con una especial organización por el póstumo «Homenaje a Guillermo Valverde Bravo», director artístico durante nueve encuentros. Habiendo participado en el IX Encuentro (2004), a los dos días de despedirse de La Palma falleció en Sueca (Valencia), el 3 de agosto, causando una profunda tristeza. El Ayuntamiento convocó el IV Premio de Música «Guillermo Valverde» en la especialidad de canto para jóvenes. Diversas participaciones se reflejan en el amplio programa, con la asistencia de una decena de prestigiosos profesores, directores de curso y agrupaciones, entre las que tuvo una destacada actuación la Banda Municipal de El Paso. Ese mismo año, esta banda actuó en Disneyland-París.

[*ElPaso}– Susa e Ismael

17-12-2006

Carlos M. Padrón

Susa e Ismael, su marido, eran tal para cual. Él se daba en exceso a los placeres de Baco y se lo pasaba la mayor parte del tiempo “jumeado” (medio borracho). Al igual que La Tejera, Ismael vivía por y para el vino, de cualquier tipo y condición.

Un día, estando jumeado, fue a visitar a su vecino Juan y lo encontró comiendo uvas. Se quedó mirándolo extasiado y al rato le dijo:

—Hay que ver cómo es la vida, ¡tú lo tomas en píldoras y yo en jarabe!.

***

En la venta —un abasto como el de Don Braulio, mencionado en «“Las palomas de la Virgen” conmocionaron a todo un pueblo»— de Don Vicente Pino, en la Cruz Grande, se instaló uno de los primeros teléfonos semipúblicos que hubo en esa zona de El Paso. La venta estaba siempre repleta de parroquianos, generalmente mujeres, o niños/as enviados por sus madres, que iban allí a comprar comestibles u otros insumos para el hogar.

Un día, estando llena la venta, entró Susa, la esposa de Ismael, y le pidió permiso a don Vicente para usar el teléfono porque, según dijo, tenía algo urgente que consultarle a su médico. Don Vicente se lo concedió, Susa sacó de su bolsillo un papelito y, teniéndolo a la vista, marcó un número y siguió el siguiente monólogo, ante las atentas antenas de todos en la venta:

—Soy Susa, la de El Paso. Quiero hablar con Don Pedro, el médico.

(Pausa larga, pero no para las antenas, que cada vez se aguzaban más).

—Don Pedro, soy Susa, la de El Paso. Estoy aquí en la Cruz Grande que vine a llamarlo para que me mande otra cosa porque eso que usted me mandó no lo aguanto.

(Pausa corta).

—¿Que qué tengo? Pos que esas pollas encarnadas que usted me mandó me dejan el culo ardiendo.

***

NotasCMP.- Para los del lado americano.

1.- “Polla” es uno de los nombres que al otro lado del charco se le dan al pene. Obviamente, la palabra ampolla no estaba en el léxico de Susa, pero polla sí, por supuesto.

2.- Encarnado es rojo.

[*ElPaso}– El Paso (Canarias) y El Paso (Texas)

12.12.06

Carlos M. Padrón

A través de este blog y de e-mails he recibido preguntas sobre la eventual relación entre El Paso (La Palma, Canarias), mi pueblo natal, y El Paso (Texas, USA).

Lo que hasta ahora sé al respecto es lo que copio a continuación y que fue mi respuesta a un comentario que me hicieron en el blog.

La ciudad de El Paso (Texas) lleva ese nombre porque fue fundada por la familia Pino, natural de El Paso (La Palma, Canarias), mi ciudad natal. Por tal motivo, en 1992, año en que se cumplieron 500 del descubrimiento de América, hubo un acto simbólico entre autoridades de El Paso (Texas) y El Paso (La Palma, Canarias).

Me gustaría mucho escribir algo más en detalle sobre la historia de la fundación de El Paso (Texas), de la familia Pino y de quienes les acompañaron en ese histórico evento, pero hasta ahora no he podido conseguir más información, aunque sigo intentándolo.

Asimismo, San Antonio (Texas), lleva ese nombre por San Antonio del Monte, un pago del pueblo de Garafía, también de La Palma (Canarias), donde nacieron los fundadores de San Antonio (Texas).

Me han dicho que en un libro titulado «Canarios en América», que tampoco he podido conseguir, se habla de todo esto, pues fue Canarias —concretamente la isla de la Gomera— el último punto del “otro lado del charco” donde Colón estuvo antes de llegar por primera vez a la hoy América. Desde entonces y por siglos, América fue el destino de miles y miles de canarios que buscaban las oportunidades de vida que España no les ofrecía. Por eso hay abundantes huellas de canarios desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Por ejemplo, Montevideo fue también fundada por canarios.

Agradeceré, por favor, cualquier ayuda que me sea útil para conseguir más información sobre todo esto.

[*FP}– Una muy especial "tarjeta de Navidad"

Carlos M. Padrón

Hasta la edad de 22 años, para mí la Navidad fue un periodo, no precisamente de fiestas, que durada desde el 24 de diciembre hasta el 6 de enero, Día de Reyes. Un periodo marcado por un énfasis en lo religioso, con belenes en muchas casas —en El Paso los llamábamos “nacimientos”— , misas de gallo, cánticos de villancicos, y ensayos del grupo de niños y niñas que debutaríamos en un acto especial en el magno belén hecho en el altar de la iglesia. En los ensayos para la Navidad de 1949 conseguí mi primera “noviecita”. ¡Como pasa el tiempo!

La noche del 31 de diciembre era una como otra cualquiera, marcada tal vez por un mayor frío que obligaba a que uno se fuera a la cama más temprano que de costumbre.

Eso sí, en la noche del 24/12 era obligada la Cena de Navidad, en familia, que si bien contaba con algún menú especial que terminaba con dulces —truchas, almendrados, galletas, pan de leche, etc.— hechos en la casa, también contaba con la tristeza de los comensales por la ausencia de los que habían emigrado a Venezuela. Los mayores, en especial los padres, no podían disimular la congoja por que esos hijos suyos ausentes no tendrían una cena de Navidad con su propia familia, y, tal vez, tampoco gozarían de buena salud o contarían con un buen entorno social y material que los cobijara.

En los más de los casos, la tristeza, a veces expresada en furtivas lágrimas, iba en aumento durante los días posteriores al 24 porque ya los niños, por escrito o verbalmente, habían formulado a los Reyes Magos la petición del regalo —sólo uno— que querían que amaneciera, junto a su cama y sobre sus zapatos, en la mañana del 6 de enero,… y los padres no tenían dinero para comprar ese regalo, o ni siquiera otro menos “ambicioso”.

Es sabido que los niños son esponjas que absorben todos estos sentimientos aunque se pretenda esconderlos de su vista, y yo no fui excepción. Por eso me causó un shock la Navidad de 1961, la primera que pasé en Venezuela, pues a pesar de que fue también la primera que mis padres pasaron con todos sus hijos, y no tuvo cabida, por tanto, la tristeza derivada de la ausencia de alguno de ellos, sí tuvo lugar el asombro ante el desmadre que para nosotros, los recién llegados de Canarias, significaba el enfoque básico de ese periodo con base en un motivo religioso que en la realidad no aparecía por ningún lado sino que en su lugar había arbolitos de navidad, (¡¿?!), bonche, gaitas (la antítesis de un villancico), alcohol, y consumismo a toda vela expresado en un verdadero derroche en regalos que muchas veces, además de comprados con dinero que no se tenía, resultaban inservibles o inadecuados. Todo marcado por un extraño sentimiento que nos asustaba: ese presentismo crónico, esa ceguera deliberadamente escogida, que podría resumirse en un «Olvidemos el pasado; estos días son “pa’gozá” y ya veremos qué nos trae el nuevo año».

En consecuencia, la Navidad —que en el mundo Occidental es el periodo en que ocurre mayor cantidad de suicidios— no me gusta. Para colmo, detesto tener que hacer regalos en fecha fija, y tal vez detesto más que me regalen algo que no es de mi agrado porque no lo necesito, porque carece de utilidad para mí, o porque es algo que no tiene los componentes o dispositivos que sí tiene otro algo que tal vez llenaría mis expectativas de funcionalidad. La obligación de tener que regalar sin saber qué —pues asumo que las demás personas usan para con los regalos recibidos parte de los parámetros que uso yo —, me causa, tal vez por aquello de “No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti”, un enorme sentimiento de agobio, así que, desde hace años, opté por declarar urbi et orbi que no quiero que me regalen nada, y que yo no regalaré nada. Si en cualquier época del año, no importa que sea o no Navidad, cumpleaños o bautizo de muñeca, veo que alguien de mi círculo familiar tiene necesidad de algo que yo puedo regalarle, se lo regalo y me siento muy feliz. Pero bajo la presión de la fecha fija o de la incertidumbre, no regalo,… aunque pocos, por no decir nadie, aceptan mi posición.

Por todo esto, si yo pudiera, entraría en cura de sueño desde el 15 de diciembre, o tal vez antes, y hasta el 15 de enero, cuando hubiera pasado esa locura a la que dan el nombre de navidad, al que yo añadiría el apellido de “estilo gringo”.

Desde 1970 reside en Canarias Lucy, una prima mía y madrina de mi hija mayor, a quien, aunque nacida en El Paso, como yo, vi por primera vez en Yaritagua en agosto de 1961. De entre las personas que hasta este momento había yo conocido y he conocido hasta hoy, ella es la que, por el aspecto físico que tenía a la edad de 10 años, cuando la conocí, me ha parecido la más familia mía, la más portadora de sangre y genes como los míos, y por ello me causó lo que se me ocurre llamar “atracción o empatía genética”, un fenómeno que tal vez la teoría de la reencarnación puede explicar,

Lucy, en 1965.

Porque Lucy, a quien llamo cariñosamente “Catira” o “Lucky 7”, sabe lo que siento acerca de la Navidad, optó por enviarme para estas fechas algo que poco tiene de navideño porque fue hecho para envío en julio: una especie de tarjeta de cumpleaños, que recoge una muy breve historia de mi vida; un archivo WMV armado totalmente por ella con indudable cariño, teniendo por fondo una música que me encanta, y con un toque que halaga mi vanidad,… que rima con navidad.

Como una forma de expresar públicamente a Lucy mi agradecimiento por este gesto que ha tenido para conmigo, y por el tiempo, la dedicación y el cariño que puso en armar el archivo y en su contenido, con la aprobación de ella he puesto ese su WMV —para mí la mejor “tarjeta de Navidad” que recibiré este año— a disposición de quien quiera bajarlo.

Basta con clicar  aquíhttps://app.box.com/s/l1td3v777xpwwubnp60fhymub32pkdkp

y luego en Download para bajar al computador y reproducirlo desde allí.

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COMENTARIOS

 Comentario de: Alberto Lema [Visitante]

Carlos, ¡que suerte tienes!, que la familia te celebre en cualquier momento inesperado como los que nos has brindado, a los que la dicha tenemos de conocerte, y por alguna u otra razón agradecerte, todos lo que nos estas dando de tu mas profundo sentir.
Pero la verdad es que lo que aún no has confesado es que crema y champús estás utilizando para mantener la lozanía de esa faceta de artista en la fotogenia ilustrada.
Que estés bien, que el espíritu de la Navidad, que por tu impresión la cual comparto en los de la compradera loca y sin mucho sentido, parece mas bien el fantasma del diablo consumista de una sociedad alocada y tal vez perdida en sus laberintos sociales….
Abrazos para ti, tu familia y Chepina. Pero lo que si pido es Salud y Alegría ¡!!!.
Alberto Lema.

10/12/2006 @ 16:33

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Comentario de: Carlos M. Padrón [Miembro]

Gracias, Alberto.
Sí, es una suerte contar con parientes así,… y con amigos como tú que rematan con elogios como el que me dedicas.
El champú o crema que he usado, y muy a mi pesar, es el de los sinsabores que Lucy menciona en su “tarjeta de Navidad”.
Iguales nuestros deseos, de Chepina y míos, para ti y tu familia.

10/12/2006 @ 16:41

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Comentario de: Fátima de Armas Padrón [Visitante]

Primero que nada ¡¡FELICIDADES!!, hoy y cada día de tu vida, extensibles a Chepina. Me he emocionado pues, aunque no lo exteriorice, así lo siento. ¡¡CHAPÓ!! para ti y mi hermana.

10/12/2006 @ 18:18

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Comentario de: Carlos M. Padrón [Miembro]

Gracias, Fátima. Y felicidades a ti también porque veo que ya no sólo sabes poner comentarios en el blog sino también bajar los archivos referidos en él. ¡Pa´lante!.

10/12/2006 @ 18:40

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Comentario de: Lucky 7 [Visitante]

¡¡Qué sorpresa me acabo de llevar!! No pensé que lo colgarías en el blog; creí, al comentármelo, que lo decías de broma, pero ahí está. Que sepas que en cierto modo tú eres el artífice, pues has sido mi maestro e impulsor en esto de la informática, o como lo llamen. Nunca pensé que pudiese llegar a crear cosas como éstas; será, como bien dices, que lo llevo como tú en los genes. Estoy orgullosa de ello y de tener tu sangre. Te admiro.
Como siempre, me he emocionado al ver lo que has escrito; pero ahora, que me toca de lleno, aún más. Gracias y que Dios te tenga entre nosotros por muchos años.
Un beso

10/12/2006 @ 20:19

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Comentario de: Eduardo García [Visitante]

Grandes recuerdos de ambos lados. Y aunque me agrada que tú quieras a la tierra donde naci -Los chorros, Edo. Miranda-, creo que debes pensar en un futuro mucho más promisor, para ti y algunos de tu familia, en tu bello terruño.
Venezuela, desgraciadamente, no va por buen camino. ¡¡¡Ojala yo esté equivocado!!!
Recibe un fuerte abrazo en unión de “la gocha” y de tu familia.

11/12/2006 @ 22:00

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Comentario de: Carlos M. Padrón [Miembro]

Sinceramente, Eduardo, espero que estés equivocado y que eso se demuestre muy pronto.

13/12/2006 @ 20:11

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Comentario de: Ada Padrón [Visitante]

¡¡BUENO, BUENO!!! ¡¡MUCHO BESO PA’CÁ Y PA’LLÁ!!
LA VERDAD, LUCY, ES QUE MUY GRATAMENTE ME HA SORPRENDIDO TU HERMOSA TARJETA DE NAVIDAD. HE DE CONFESAR QUE ME HA HECHO SENTIR GRATAMENTE CELOSA.
GRACIAS A DIOS, NUESTROS GENES PADRÓN SON NOBLES Y FUERTES; SON LA CARTA DE PRESENTACIÓN COMÚN A TODOS LOS QUE HONRAMOS NUESTRA MUY ESPECIAL HERENCIA. Y, SI NO, QUE ME LO PREGUNTEN A MÍ QUE CON MUCHO ORGULLO LLEVO BASTANTES DE ELLOS CONMIGO.
FELICIDADES, LUCY, POR TU SENSIBILIDAD, AMOR Y ADMIRACIÓN PARA CON MI TÍO (MI ÚNICO TÍO, Y ÉL LO SABE), LA COMPARTO DESDE EL ALMA,… ¡¡NADIE PUDO EXPRESARLO MEJOR!!
TU PRIMA, DESDE MIAMI,
ADA PADRÓN.

13/12/2006 @ 23:38

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Comentario de: Lucy [Visitante]

Gracias. mi prima. Me alegro de que la tarjeta haya servido también para que hayamos podido comunicarnos después de tanto tiempo. Sé de ti por nuestro tio-primo. Ya sé que son celos sanos, pero él tiene un corazón grande donde cabemos las dos, que en mucho nos parecemos.
Estoy muy contenta de saber de tí, y me siento halagada por tanto como dices. Espero que algún día nos visites; años ha que no nos vemos. ¿Qué tal va esa pintura?
Bueno, pues un beso grande pa´lla, y ¡arriba los Padrones de nuestra saga! Con mucho orgullo.
Desde Canarias.
Tu prima Lucy

14/12/2006 @ 21:37

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Comentario de: Manuel A. Gutierrez [Visitante]

Muy estimado y apreciado amigo. ¡Qué regalo tan bello nos has permitido compartir! Sentimos una (otra) emoción al ver y escuchar esta magnífica obra de arte.
Resume, en una buena parte, tu vida. El destino me ha permitido conocerte y haber participado, en vivo, muchos de tus atributos. Considero esta tarjeta/regalo para todo el año y para todos los años. Nota: comparto tu acertado criterio sobre consumismo extravagante de los ignorantes.
Un abrazote para ti y Chepina, siempre.
Manny

18/12/2006 @ 18:32

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Comentario de: Constantino Fernández [Visitante]

Debe resultar muy gratificante tener a alguien que tenga esos sentimientos hacia uno, sobre todo si te los dicen de la forma que te los han dicho. Me ha encantado tu felicitación de cumpleaños (¿o Navidad?). Desde Madrid, les deseamos que pasen unas felices fiestas junto con sus seres queridos.
Un abrazo,

Tino, Eli y Verónica
P.D.:Me ha encantado ver comentarios de algunos amigos que hace mucho tiempo que no veo. He sentido un ataque de nostalgia del que tratare de recuperarme pronto

21/12/2006 @ 18:47

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Comentario de: Douglas Reina [Visitante]

Caramba, Charlie… Cada vez me sorprendo más de tu capacidad para hacer cosas como esta del blog que has creado… Sobre la presentación de tu prima, aún cuando no la conozco, mis felicitaciones por su empeño… La verdad es que debió de darte un friito por dentro cuando leiste lo que escribió sobre tí…¡Qué envidia!… Si no te gusta lo de la Navidad, respeto tu criterio, pero entre tanto ajetreo de la vida diaria, creo que un reencuentro con la familia y una especie de renovación personal (tanto en lo material como lo espiritual) siempre y cuando se haga con moderación, no está de mas…Te imaginas, si no fuera por la (incómoda) navidad todavía estaríamos hablando de las elecciones…En todo caso, me alegra mucho haber sabido algo por este medio de compañeros tan apreciados como Alberto Lema y Constantino Fernández…Después de toda esta perorata no me queda mas que desearte, tanto a ti como a Chepina, todos tus familiares y amigos la mejor de las suertes y felicidades en 2007…

Suerte…Douglas

23/12/2006 @ 10:05

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Comentario de: Carlos M. Padrón [Miembro]

Pues sí, Douglas, porque me dio más que un friiito fue por lo que puse en el blog la tarjeta que Lucy hizo para mí. En cuanto a la Navidad, es justo lo que mencionas (como el reencuentro con la familia y la renovación personal) lo que me gusta de ella, no el resto de lo que ahora la caracteriza y que mencioné en mi post. Igualmente, en nombre de Chepina y en el mío propio, te desamos felicidad en unión de los tuyos,… y que avises cuando vengas a Caracas, para que nos veamos las caras después de tantos años.

23/12/2006 @ 10:48

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Comentario de: Gustavo Natera [Visitante]

En esta época de recuentro de la familia y de amistades, reciba más calurosas palabras de afecto y agradecimiento, y muchas gracias por compartir el contenido de ese muy especial mensaje de navidad. Feliz navidad y venturoso año 2007
Gustavo Natera (ARETAH)

27/12/2006 @ 10:28

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Comentario de: Carlos M. Padrón [Miembro]

Hola, Gustavo, ¡qué bueno saber de ti! ¿Cuánto tiempo hace que no nos vemos! ¡¡¡AÑOS DE AÑOS!!!… si no me equivoco. Gracias por tu comentario, e iguales buenos deseos navideños y de año nuevo para ti y los tuyos

28/12/2006 @ 08:05

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Comentario de: Loredana [Visitante]

Carlos, muy lindo el video, te felicito por tener una familia tan linda. Las fotos son magnificas!!!!!!

05/01/2007 @ 22:39

[*ElPaso}– “¡Mi hija se casará virgen!”

05-12-2006

Carlos M. Padrón

Las más de las casas de El Paso de los años 50 tenían cocina, comedor, sala y uno o varios dormitorios. Y aparte, patio de por medio las más de las veces, estaban el pajero (pajar o alprende, para ganado caballar y vacuno), la despensa o bodega y, al borde de la siempre presente huerta, el retrete, que no era más que un pequeño cubículo —tal vez ligeramente mayor que el baño de los aviones de hoy— techado, con puerta y cerradura, y que tenía adosado a una sus paredes una especie de banco hecho en cemento en cuyo centro había un hueco —a veces con tapa de madera, a veces sin ella— que daba directamente al pozo séptico excavado casi siempre en la huerta de la casa.

Sobre ese hueco sentaba sus posaderas el mortal que quisiera hacer sus necesidades biológicas, y el producto de ellas caía, a través del hueco, directamente en el pozo séptico. Cuando éste se llenaba, si los hombres de la casa no ponían manos a la obra, entraba en funciones el tan denostado limpiarretretes que, por un precio fijado después de medir con una larga vara la profundidad del pozo, se daba a la poco agradable y muy “olorosa” tarea de vaciarlo para que pudiera usarse de nuevo. Nunca supe donde iba a parar lo que sacaban del pozo.

En una casa de tales características vivían Doña Lola, su esposo y la hija de ambos, Lolita, una muchacha bien parecida que cayó en la mira de Roberto, tipo que en El Paso tenía fama de tenorio y de haber dicho que nunca se casaría sin haber “probado” antes a su futura mujer.

Por esto, en cuanto doña Lola supo que Roberto cortejaba a su hija, y que ella mostraba interés en él, prendió sus alarmas y activó sus antenas, le montó a su hija un estrecho marcaje, y declaró públicamente que la condición matrimonial tan cacareada por Roberto se cumpliría tal vez con otra, pero con su hija no, pues ésta se casaría virgen.

Así que, como perro policía, acompañaba a la pareja a todos lados: bodas, bautizos, bailes, procesiones, peladas de almendras, etc. Dondequiera que fuera Lolita, ahí iba también doña Lola, no fuera a ser que, si no iba, Roberto se acercara a Lolita y ocurriera la tan temida desgracia.

El marcaje era tan estricto que la gente del pueblo se basó en él para gastarle bromas a Roberto. Tantas fueron que éste declaró que doña Lola podría hacer lo que quisiera, pero que él mantenía su decisión de “probar” antes de casarse. Enterada doña Lola de tal declaración, extremó aún más su ya implacable marcaje.

Y así las cosas, un día el pueblo se sorprendió cuando en la misa mayor fueron leídas las amonestaciones para el matrimonio de Roberto y Lolita. A la salida de la misa las bromas hacia Roberto no se hicieron esperar, acusándolo de que había tenido que claudicar y aceptar las condiciones de doña Lola. Él se limitaba a sonreír y a callar.

Por fin se casaron y, en la celebración que siguió, la persona más oronda y feliz fue doña Lola, que no podía ocultar la gran satisfacción que sentía por haberle ganado la partida al para ella jactancioso y ahora derrotado Roberto, su ya flamante y humillado yerno.

Pero como se dice, y con razón, que la lengua es el castigo del cuerpo, doña Lola por poco muere de infarto cuando el vientre de Lolita lucía demasiado abultado para sólo tres meses de embarazo, que era lo que había transcurrido desde el día de la boda. Y el infarto casi se materializa cuando a los seis meses de la boda Lolita dio a luz un bebé perfectamente normal.

Entonces las bromas de los del pueblo cambiaron de destino, pues ahora iban dirigidas a doña Lola,… mientras Roberto acentuaba su sonrisa y mantenía su silencio.

¿Qué había pasado? Lolita terminó confesándolo porque, se supone, le dolió mucho la desconfianza y el cruel y humillante marcaje a que su madre la había sometido durante el noviazgo.

Una noche habían ido los tres a un baile en el Teatro Monterrey, donde las madres como doña Lola tomaban posiciones en los palcos para, desde arriba, mantener control visual sobre sus hijas y observar si se dejaban apretar por sus parejas de baile, si no le ponían la “retranca” (el brazo izquierdo cruzado sobre el pecho de él para poder apartarlo si pretendía acercarla demasiado), si se mostraban muy complacientes en cuanto a sonrisas, miradas pícaras, etc.

Terminado el baile, ya tarde en la noche, pusieron rumbo a la casa de doña Lola. Al llegar a ella, Roberto dijo adiós —nada de besitos, ni abracitos ni arrumacos similares—, se despidió de Lolita, siempre bajo la mirada alerta de doña Lola, y ambas entraron a la casa cuando él se hubo marchado, y se acostaron.

Pasada una hora, Lolita despertó a su madre y le pidió que la acompañara al retrete porque algo que había comido en el baile —le dijo— le había hecho daño y tenía urgencia de hacer una necesidad mayor, y, dada la hora y la oscuridad reinante, le daba miedo salir sola. Doña Lola, arropada con su toca, se paró en la puerta de la cocina, a escasos 5 ó 6 metros del retrete, mientras su hija entraba en él, cerraba la puerta y la trancaba.

Lolita salió unos 15 minutos después, entró a la casa y ambas volvieron a la cama,…. Y doña Lola nunca sospechó que dentro del retrete estaba escondido Roberto que, en previo acuerdo con su novia, dio fiel cumplimiento a su promesa de “probar” antes de casarse.

Lo peor para doña Lola fue que todo había ocurrido a escasos metros de sus narices, estando ella supuestamente vigilando, y con la complicidad de su hija, la misma que, según había declarado doña Lola, se casaría virgen.

Dejo a la imaginación del lector la reacción que la gente del pueblo tuvo hacia doña Lola cuando se hizo pública la trampa en que ella había caído.

Y, de camino, pido que alguien me explique, si lo sabe. por qué esta clase de polvos ilegales, clandestinos o de estraperlo, producen siempre embarazos y, sin embargo, otros que se dan dentro del más estricto marco «moral, decoroso y legal» no arrojan resultados,… y por eso mis dos hijas se hicieron esperar tantos años.

En casos así, tan apegados a la «santa» ley, y a pesar del dictamen médico de que todo esta bien al 100%, y además de la ristra de espermatocopias, espermocultivos, y conteo de espermatozoides —con recolección de muestras a puro estímulo imaginativo, sin ni siquiera una ayudita visual (de haber sido hoy podría haber contado con ayuda auditiva a través del celular), lidiando con enfermeras cursis y mojigatas que se sonrojaban al entregar el frasquito vacío, y casi se desmayaban al recibirlo con el preciado líquido—, uno pasa años teniendo que interrumpir hasta reuniones clave con clientes, para regresar corriendo a la casa, a media mañana o media tarde, porque una llamada telefónica le informa de que “la temperatura alcanzó el punto óptimo” y, con o sin ganas, tiene que hacer el amor.

Bajo este régimen, se hace en la playa y en el monte, en diferentes posiciones, a horas diferentes, con fases de Luna diferentes, en ambientes diferentes, en países diferentes, ,… y no hay forma ni manera de que el resultado sea el tan deseado embarazo.

Bueno, debo aclarar que la mujer no era diferente, sino siempre la misma,…

[FP}– Barbería unisex

Durante todo el año 1978 viví en USA con mi familia, en el estado de New York, concretamente en Chappaqua (Westchester County), el mismo pueblo donde ahora viven los Clinton (¡de buena me salvé!).

Un sábado del verano de ese año, mediante llamada telefónica a mi casa, mi gerente en IBM-A/FE (cuartel general de IBM para las Américas (excepto USA) y el Lejano Oriente, donde yo trabajaba— me hizo saber que el lunes próximo debía yo asistir a una reunión de protocolo, así que como mi pelo estaba demasiado largo —pues no soy amigo de las barberías—, decidí ir a cortármelo ese mismo día, pero sólo después de haber hecho algunas diligencias necesarias.

Cuando terminé con éstas, estaba yo en las afueras de Mount Kisco, en un nuevo centro comercial en el que habían abierto una barbería unisex, lo cual no me hizo mucha gracia, pero dada la hora no tenía tiempo para ir a la que habitualmente yo usaba, así que entré en la barbería unisex, esperé mi turno y me atendió una muchacha horriblemente fea, con aliento de fumadora, muy pechugona y que, tal vez porque creía que sus lolas eran lo único o lo más atractivo que ella tenía, no llevaba sostén pero sí una blusa de tela bastante delgada, y las lolas saltaban y bamboleaban con cada movimiento que la muchacha hacía.

Desde que me senté en su sillón comenzó a hacerse la simpática. Le dije que no quería que me mojara el pelo, pero insistió en que debía hacerlo para que el corte quedara impecable, pues ella “buscaba la perfección y cada corte suyo era una obra de arte”. Opté por dejarla hacer con tal de salir de allí cuanto antes.

Al momento del lavado, echó hacia atrás el sillón hasta que mi nuca reposara en el borde del lavabo, y cada vez que se inclinaba sobre mí para mojarme el pelo, aplicarme el champú o frotarlo en mi cabeza, sus bamboleantes pechos rozaban por toda mi cara. Cuando yo sentía los pezones en mis mejillas, mi nariz o mis labios, no podía evitar una sacudida que medio me hacía saltar en el sillón, como si me hubieran dado una descarga eléctrica o hecho cosquillas.

Al notar en mí esas reacciones, la muchacha fea y de mal aliento me preguntó, con una sonrisa pícara y casi en un susurro:

—¿Qué? ¿no le gusta?—, y al hacerlo inundó mi cara con su vaho de fumadora.

—No—, fue mi seca respuesta mientras contenía la respiración para no inhalar el «aroma» de su horrible aliento.

Con cara de sorpresa y mal contenida contrariedad, alzando un tanto la voz me replicó:

—¿Qué pasa? ¿Es que no le gustan los pechos de mujer?.

Y ahí se me salió el isleño y le respondí:

—Sí, pero sólo los de las mujeres bonitas.

De inmediato me arrepentí de lo dicho, pues la niña —que, por lo visto, era feminista—, montó en cólera y a grito limpio comenzó a acusarme de haberla hecho víctima de acoso sexual.

Todos en la barbería, tanto el personal como los clientes, dejaron lo que estaban haciendo y se quedaron mirándome como si yo fuera un delincuente común. Pero, tal vez por el sorpresivo impacto, me mantuve impertérrito y en silencio.

A los gritos de la muchacha apareció un señor que resultó ser el dueño de la barbería. Apenas abrió la boca para preguntar qué pasaba noté que era italiano. En voz baja habló antes con dos de las empleadas, y cuando se acercó a mí con clara intención de dirigirme la palabra, me anticipé, y en italiano —idioma que, por supuesto, la muchacha no entendía— y hablándole muy tranquilo y cortésmente, le pedí permiso para darle una explicación.

Sorprendido —al igual que todos en la barbería, pero en particular la muchacha—, el señor, también en italiano, me dijo que procediera, así que, siempre en italiano, le conté cómo había sido todo, y al final le pregunté si era política de aquel local que las muchachas restregaran sus ubres en la cara de los clientes, mientras los asfixiaban con mal aliento, y luego los acusaran por lo que ellas mismas habían provocado.

Tal vez porque la muchacha de marras tenía ya mala fama, porque yo no tenía cara de tenorio o de perver, o porque fui muy convincente, el caso es que el señor me pidió disculpas, le ordenó a la muchacha que se retirara, y procedió él mismo a terminar de cortarme el pelo mientras, siempre en italiano, me preguntó de dónde era yo, por qué hablaba italiano, dónde vivía, a qué me dedicaba, etc. Cuando le dije que vivía en Chappaqua y que trabajaba para IBM, a través del espejo noté que el tipo se paralizó por una fracción de segundo antes de comenzar con una cadena de alabanzas hacia esa compañía.

Terminó con mi corte de pelo y, después de nuevas disculpas, ya excesivamente ceremoniosas, me dijo que yo no debía nada, que era invitación de la casa, y que ya él hablaría con la muchacha.

Si lo hizo o no, no lo sé, pero sí sé que nunca más he entrado a una barbería unisex, ni he dejado que una mujer me corte el pelo, aunque me encantaría que la mía lo hiciera, para no tener yo que ir a ninguna barbería; pero ni modo,… aunque la profesión más común entre los gochos es la de barbero.

[*FP}– Un alfiler en África (5/5)

Carlos M. Padrón

Terminado el tour por el Zoco, los franceses, sin siquiera decirme adiós, se fueron en su carro, y el guía tuvo la amabilidad de pararse conmigo por casi 10 minutos al borde de la vía hasta que me consiguió un “petit taxi”, que es el equivalente de los taxis Volks-Wagen de México. Le dijo al taxista adónde debía llevarme, y a mí cuánto debía pagar por el viaje.

No oculto que durante todo el trayecto en aquel desvencijado taxi conducido por un tipo de aspecto nada tranquilizador estuve usando de corbata algo que la Naturaleza no diseñó para tal uso, pero al fin el taxista, que no dijo palabra durante el viaje, me dejó en el Hotel Kenza. Con un suspiro de alivio le di los 10 DRM que el guía me había dicho que le diera, y entré al hotel.

Cuando llegué a mi habitación estaba extenuado, más por tensión emocional que por esfuerzo físico, así que me dormí sin que me preocupara mucho el almuerzo, pues como —desde hace años, y en solidaridad con mis queridos perros— hago una sola comida al día, me reservé para la gran cena de fin de año que, según la agencia de viajes, era “obligatoria” y costaría 13.900 pesetas, unos 927 DRM.

Cuando me desperté eran como las 3 y media de la tarde. Bajé a la recepción y pregunté dónde sería la tal cena de fin de año. Me miraron como a bicho raro y me dijeron que no sabían nada de esa cena, pero que si yo quería una cena de fin de año podían ofrecerme el tour llamado ‘Fantasy Dinner’ que incluía precisamente una cena bajo una tienda de nómadas del desierto, y con un show de danzas típicas como sobremesa. El precio era de 350 DRM y el tour saldría del hotel entre las 7 y media y las 8 de la noche. Reservé de inmediato y pagué los 350 DRM.

A las 7 y media recibí en mi habitación una llamada del tipo con el que había hecho el negocio de la cena, y supuse que era para decirme que todo estaba listo para salir, pero resultó ser para informarme de que “como había mucha gente para la ‘Fantasy Dinner’, el precio había subido y era ahora de 700 DRM y no de 350”.

En mi más enfervorizado inglés le contesté que según el folleto editado por el organismo estatal a cargo del turismo en Marruecos, en ese país el precio convenido de palabra para transacciones comerciales se respeta como si fuera un contrato escrito, y que a mí no sólo me habían dicho que la cena me costaría 350 DRM sino que también me habían recibido ya el pago correspondiente, razones por las cuales yo exigía que se respetara el acuerdo que conmigo se había hecho. Se disculpó y dijo que vería qué podía hacer.

A las 8 bajé, listo ya para salir, y me senté en el lobby. Apenas un cuarto de hora después llegó el tipo y, fresco como una lechuga, me dijo que no había nada que hacer a menos que yo pagara 700 DRM. Le contesté que aunque en España me habían dicho que la cena me costaría unos 927 DRM y yo había aceptado pagar eso, por una cuestión de principios no estaba dispuesto a acceder al chantaje que se me quería hacer, aunque el precio que ahora se me pedía fuera inferior a los 927 DRM que yo venía dispuesto a pagar.

Puso cara de estupor, pues seguramente su idea del negocio no tenía cabida para ese tipo de principios, y, obsequiándome luego una sonrisa entre burlona y conmiserativa, me devolvió mis 350 DRM.

Así que, usando la tan europea media pensión, cené en el hotel y me fui a la cama a eso de las 10 de la noche,… para despertar a las 5 de la madrugada del primer día de 1995 a los melodiosos trinos de la dulce y estimulante voz del almuecín electrónico que, de nuevo, parecía gritar en el balcón de mi habitación. Pasado el correspondiente susto, y hecha la obligada mentada de madre, seguí durmiendo hasta las 8 de la mañana.

Ese primer día del año tomé un par de tours light, por las afueras de la ciudad, y de regreso al hotel preparé el equipaje para volar de vuelta a Madrid el día 2 muy temprano.

Ese día 2 me sirvió de algo el despertador tempranero del llamado del almuecín que de nuevo sonó a las 5 de la madrugada, lo que aproveché para dejar la cama, y a las 5:30 salí en taxi para el aeropuerto.

De Marrakech volé a Casablanca y, cuando en Casablanca, una vez pasado el control de pasaportes para el vuelo internacional a Madrid, noté que no había duty-free, como si sólo fuera mera curiosidad por mi parte le pregunté a un par de aparentes funcionarios oficiales que estaban en la puerta de la sala de espera de mi vuelo, si en una ventanilla que al momento estaba cerrada se podían cambiar DRM a pesetas —cosa que, según el folleto oficial ya mencionado, podía hacerse en ese tipo de ventanillas—, me dijeron que no y, para mi sorpresa, remataron con que yo no tenía cara de turista —lo mismo que otro funcionario me había dicho, también en Casablanca, en el viaje de venida—, y me advirtieron que si me habían sobrado DRMs tenía que devolverlos allí y a ellos.

Aquello era ya demasiado —sin contar lo de mi cara de no turista, que aún no sé cómo tomar, si como cumplido o como ofensa—, así que me arriesgué, y aunque en realidad me habían sobrado 760 DRM les dije que no tenía DRM alguno, que los había gastado todos y que sólo había preguntado por saber. Con cara de disgusto me dejaron tranquilo y siguieron “patrullando” a la espera, supongo, de otra posible víctima.

Ya dentro de la sala de espera había una pareja de holandeses que habían seguido con interés mi conversación con los funcionarios. Cuando entré a la sala, muy pequeña, me contaron que también a ellos les habían negado el cambio, aunque en Holanda les habían dicho que podían hacerlo, y quisieron quitarles el dinero sobrante, ante lo cual habían decidido que nunca más volverían a Marruecos.

Al día de hoy, he visitado casi 50 países o regiones de este mundo, y con gusto podría volver de nuevo a Nepal, a Turquía, visitar Egipto, Líbano, Sudáfrica, etc., pero a Marruecos no volveré más si puedo evitarlo.

Según en mis tiempos se decía en El Paso: ¡Una y no más, como el Alma de Tacande!.