[*Opino}– ¿Por qué no en una Red de Superordenación?

De Yahoo Noticias (España), del 27/01/08:

Valencia (España), 25 ene (TVEFE).- El superordenador “Tirant», integrado en la Red Española de Supercomputación (RES), es capaz de realizar 4,4 billones de cálculos por segundo y cuya capacidad es la de 512 ordenadores personales integrados juntos.

¿Por qué si la bendita máquina es un ‘ordenador’ no está integrada en la Red Española de Superordenación? Es que eso de ‘superordenación’ suena horrible, ¿verdad?

¿Por qué si el DRAE registra como correcta la palabra ‘computador’ se usa la de ‘ordenador’?

¿Por qué si una red de supercomputación está conformada por máquinas que computan, no se le da a éstas el nombre de computadores —o computadoras, que es lo lógico y además correcto— sino que se recurre al de ‘ordenadores’ que en nada refleja lo que tales máquinas hacen?

En España, como en Francia, la aversión hacia lo useño prima sobre el sentido común y hasta sobre la dignidad.

[*ElPaso}– Personajes de mi pueblo, disminuidos pero no olvidados: El Gran Imperio

28-01-2008

Carlos M. Padrón

No era de El Paso; llegó sorpresivamente al pueblo, supuestamente como latonero, y la gente decía que no sabían de dónde.

Tomó como vivienda un pajar abandonado, muy cerca de la casa de Avelina (como se ve, lo de los ‘okupas’ no es tan reciente) y a falta de cama se dedicó a recorrer los caminos recogiendo estiércol —pues en esa época transitaba por esas vías mucho ganado caballar y vacuno, y alguno caprino (aún pasaba algún que otro cabrero con su rebaño vendiendo leche a domicilio)— con el que hizo una especie de gruesa plataforma sobre la cual dormía.

Decía que el calor de la fermentación del estiércol le reconfortaba en las noches de frío, a lo cual contribuía también la gruesa capa de mugre que cubría sus ropas y lo que se veía de su cuerpo. Era un ejemplo viviente del dicho “La cáscara guarda el palo”.

Como en el lugar donde vivía no tenía agua corriente, con un balde en cada mano se iba al abrevadero más cercano, y con ambos baldes llenos de agua potable regresaba a su casa. Eso mantenía ocupadas sus dos manos que no podía usar para evitar que con el andar y el viento se abriera la gabardina que llevaba puesta, única prenda que cubría su cuerpo, y eso dejara ver su desnudez y, para asombro de los muchachos que a veces lo seguían, también sus partes pudendas.

En este dibujo, mi amigo Wifredo lo plasmó muy bien, son su gabardina y sus dos baldes.

Para alimentarse pedía a los vecinos que le regalaran los animales domésticos —preferiblemente gallinas, cochinos, conejos, cabras o cabritos— que murieran por enfermedad. Y si los vecinos no lo complacían en esto, y él se enteraba de que el cuerpo de alguno de esos animales había sido enterrado, averiguaba dónde, y, armado de una pala o azada, desenterraba el cadáver y se lo llevaba a su “residencia” donde, luego de sacarle la piel o plumas, lo descuartizaba, y la carne la almacenaba en un barril —de los entonces usados en el pueblo para almacenar por todo un año el tocino de los cochinos— dentro del cual la organizaba por capas. Por ejemplo, una capa de carne de cabrito, otra de conejo, otra de gallina, otra de cochino, etc., y repetía luego la secuencia mientras tuviera “materia prima”.

Al menos, esto era lo que él decía a los vecinos, aunque muy pocos de ellos tuvieron ánimo u ocasión para comprobarlo.

Como combustible para cocinar sus “exquisitos manjares” usaba gomas de alpargatas o de cauchos (neumáticos) de autos, y los “aromas” de esa combustión decían a todos los vecinos en muchos metros a la redonda que El Gran Imperio estaba dado a sus tareas culinarias.

Un día cayó enferma de “tetera” (así llamaban a una enfermedad mortal que daba a vacas y cabras, que infectaba en hinchaba a reventar sus ubres) una de las cabras que había en mi casa. Murió pocos días después, y mi padre la enterró en una de las que llamábamos “huertas de atrás”.

El hecho llegó a oídos de El Gran Imperio quien, ni corto ni perezoso, armado de una azada, al día siguiente del deceso caprino se presentó ante mi padre, que se encontraba trabajando precisamente en esa huerta, y le preguntó que cómo se le había ocurrido enterrar la tal cabra en vez de avisarle a él, que vivía muy cerca, para que viniera a buscarla.

La respuesta de mi padre fue que la cabra había muerto de enfermedad grave, a lo cual El Gran Imperio contestó que el fuego lo curaba todo, y le pidió permiso a mi padre para efectuar la inmediata exhumación.

Concedido el permiso, ante los asombrados ojos de mi padre El Gran Imperio desenterró el cadáver de la cabra y se lo llevó a hombros, no sin antes tapar muy bien el hueco que había quedado.

Otro de nuestros vecinos —en realidad, vecina— lo sorprendió una vez en un huerto suyo desenterrando un conejo que ella había enterrado allí el día anterior, y al preguntarle qué diablos hacía, El Gran Imperio le contestó impasible que él sabía que allí había sido enterrado un conejo e iba a desenterrarlo para comérselo, porque no hacerlo sería un desperdicio.

Incrédula, la vecina exclamó:

—Pero, hombre de Dios, ¿¡usted va a comerse un conejo muerto!?

A lo que, siempre impasible, El Gran Imperio replicó:

—¿Y es que usted se los come vivos?

La única anécdota que en materia de socialización supe de él es que, sintiéndose solo, le pidió “arrejuntamiento” a su vecina Avelina, la tía de Fernando el de Avelina, pero, aunque parezca increíble, ésta declinó tan gran “honor”.

Los detalles de la romántica petición y consiguiente respuesta eran un verdadero sainete cuando los relataba la propia Avelina en alguna de las noches en que venía a mi casa a jugar ronda, brisca o lotería, y mi padre le tiraba de la lengua acusándola de haber dejado pasar la gran oportunidad de su vida al no haber aceptado la proposición de El Gran Imperio.

[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: El ciprés

EL CIPRÉS

Compendio forestal de verticales
que insobornable subes recto al cielo,
como supremo y perennal anhelo
de las superaciones terrenales.

Nos señalas caminos inmortales
—la eternidad del religioso vuelo—
y perpetúas en terrible duelo,
el amor y el dolor de los mortales.

Tu destino es subir, es aguzarte,
antena ascensional de perfecciones
que no sabes dudar ni derramarte.

Saeta trepadora de clausuras
perdida en un silencio de oraciones
que van a Dios como las almas puras.

[Opino}– El (supuesto) atractivo de las piernas largas

Carlos M. Padrón

Es una pena que el estudio descrito en el artículo que sigue no haya incursionado en el atractivo erótico de las piernas femeninas, ésas que tienen un buen balance entre pierna y tobillo, siendo éste, por supuesto, bien torneado. Tal vez ganaron las piernas que tenían solamente 5% más de largo que la media porque cuanto más larga la pierna más posibilidad de que el tobillo sea de cabra, o sea, horrible.

La piernas de esta foto son una excepción, pues son largas, el muslo es estrecho —típico de las piernas largas— pero la pierna en si está bien formada, sin ser nada del otro mundo:

Pero, ¿se parecen estas piernas a las de Tina Turner? ¡Por supuesto que no! Las de la Turner son unas piernas como Dios manda. ¿Hay quien diga lo contrario? ¿Por qué, entonces, pretenden vendernos como lindas y bellas unas como las de la foto, y a veces algunas realmente impresentables?

Es curioso, pero tanto en el cine como en la TV, cuando alguna actriz tiene buenas piernas las muestran a cada rato; cuando no, o anda siempre en pantalones o sólo las muestran hasta las rodillas.

Otras veces las tienen horribles y ni siquiera les da vergüenza mostrarlas, como hace, por ejemplo, Cameron Diaz, o la que es el colmo, la tal Sarah Jessica Parker, la de “Sex and the City”, que no sólo por sus piernas sino por toda ella es una verdadera cura contra la lujuria.

Desde mi adolescencia me decían en El Paso que mi debilidad por las piernas femeninas la heredé de mi abuelo paterno, quien había llenado de pequeños huecos la puerta de la cocina de su casa —la misma casa en la que nací y me crié, y recuerdo muy bien esa puerta— para mirar por ellos cuando las muchachas del colegio que funcionaba en la casa vecina —el colegio del tío Pedro Castillo— salían al recreo y jugaban en el patio. El delirio de mi abuelo era poder ver algún tobillo.

Como buen nieto suyo, analizo a una mujer de abajo hacia arriba. Si las piernas no me gustan, es poco probable que el veredicto final sea bueno, así tenga una preciosa cara.

Si lleva pantalones, procuro verle las extremidades superiores, pues las más de las veces el brazo indica cómo es el muslo, el antebrazo indica cómo es la pierna, la relación entre brazo y antebrazo es la que hay entre muslo y pierna, y la relación entre antebrazo y muñeca es la que hay entre pierna y tobillo.

Si las piernas de la foto se salvan es porque tienen una cierta “barriguita” que no las hace aparecer como palos de escoba.

***

17/01/2008

LONDRES.- No sólo son los hombres quienes consideran hermosas las piernas largas. Las mujeres opinan también que los hombres con las piernas más largas son físicamente más atractivos, según ha averiguado un estudio.

Las investigaciones, que han contado con la opinión de más de 200 hombres y mujeres, revelaron que las personas cuyas piernas son un 5% más largas que la media están consideradas más atractivas, independientemente de su sexo.

Los estudios de atracción sexual ya han demostrado que las personas más altas suelen ser consideradas como físicamente más atrayentes para el sexo opuesto. Pero, hasta ahora, poco se sabía sobre el efecto de la longitud de las piernas en las personas y en su atractivo general.

Los psicólogos, dirigidos por Boguslaw Pawlowski de la Universidad de Wroclaw, en Polonia, realizaron sus investigaciones pidiendo a 218 voluntarios de ambos sexos que evaluaran el atractivo de siete hombres y siete mujeres a partir de fotografías modificadas digitalmente.

Aunque todas las personas medían lo mismo, se alteró la longitud de sus piernas para hacerlas igual a la media en Polonia, o incluso un 5%, un 10% o un 15% más largas.

El equipo averiguó que, independientemente de la forma del cuerpo de los voluntarios y la longitud de sus propias piernas, se calificó a las personas con las piernas un 5% más largas de la media, como más atractivas. El siguiente grupo más atractivo fue el de personas con una longitud media de pierna, o las que tenían unas piernas hasta un 10% más largas de lo normal.

Los científicos creen que existen excelentes razones evolutivas en esta preferencia. “Las piernas largas son un signo de salud», explicó Pawlowski a la revista ‘New Scientist’.

Otras investigaciones anteriores han vinculado las piernas más cortas con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y con la diabetes de tipo 2 relacionada con la obesidad en ambos sexos.

También se ha demostrado que los hombres con las piernas más cortas son más propensos a tener elevados niveles de triglicéridos, algo que está relacionado con las enfermedades arteriales y los derrames cerebrales.

Aunque el estudio se centró únicamente en los habitantes polacos, Pawlowski sospecha que el efecto es común en todas las culturas.

Martin Tovee, un profesor adjunto de cognición visual de la Universidad de Newcastle, afirmó que las piernas más largas están consideradas como una de las numerosas pistas que sugieren buena salud, especialmente en las mujeres.

“La longitud de las piernas es un excelente indicador de la nutrición infantil femenina, ya que las piernas dejan de crecer una vez alcanzada la pubertad. De ahí que, si una mujer tiene las piernas más largas, esto sugiere que creció en un entorno excelente, algo que tiene un efecto muy positivo sobre la fertilidad. El efecto en los hombres es más sutil, ya que sus piernas continúan creciendo más allá de la pubertad», añadió Tovee.

El Mundo

[*ElPaso}– Personajes de mi pueblo, disminuidos pero no olvidados: Fernando el de Avelina

21-01-2008

Carlos M. Padrón

Al igual que Alfredo, en sus últimos años de vida nuestro personaje de hoy trabajó en Monterrey. Vivía cerca de mi casa, y de hecho había nacido en la que fue la casa de mis padres, donde nací y me crié, y su madre murió en esa misma casa como consecuencia del parto del que nació Fernando. Lo crió su tía, hermana de su madre, de nombre Avelina —de ahí el ‘apellido’ de Fernando— a quien él llamaba ‘Amá’.

Desde joven mostró, y mantuvo siempre, afición por los actos religiosos, en particular las procesiones, tal vez porque atraían a mucha gente y le daban oportunidad de lucirse. Ya de mayor, participada en ellas portando un pendón.

En época anterior a cuando yo lo recuerdo, gustaba de reunirse con otros muchachos, aunque de tales reuniones saliera siempre trasquilado, pues las muchas veces que algunos muchachos, más o menos de su edad, se reunían para jugar en la entonces llamada Casa de Sandalio —muy cerca de la de Avelina, y aún sin terminar para la época a la que me refiero—, sabedores de que a Fernando le gustaban las procesiones, lo invitaban a sacarlo en procesión, como si de imagen de santo se tratara, y para ello, y con materiales de la construcción de esa casa, improvisaban unas andas sobre las que sentaban a Fernando, y después de unos pocos pasos llevándolo “en procesión” dejaban caer las andas, con lo cual Fernando iba a dar con sus huesos contra el suelo.

Cuando a los muchachos les daba hambre, invitaban a Fernando a “jugar a comer higos pasados”. Él iba corriendo a su casa y, sin que Avelina lo viera, llenaba con higos pasados sus bolsillos y regresaba a reunirse con sus amigos, que se daban banquete. (Y lo de banquete lo digo con envida porque higos pasados, almendras y queso palmero ahumado constituyen mi bocado preferido, sobre todo si, además, dispongo de un buen vino tinto natural, o sea, de la parra, sin aditivos químicos).

Y así una y otra vez. Creo que él entendía que si ése era el precio que tenía que pagar para que los muchachos toleraran de alguna forma su presencia, lo pagaba con gusto.

El Fernando que yo conocí, años más tarde, era mentiroso empedernido, chismoso, bastante amanerado y tímido selectivo, pues las más de las veces que algún hombre no muy allegado a él le preguntaba algo, entraba como en pánico social, daba una respuesta que nada tenía que ver con la pregunta, y echaba a correr.

Por ejemplo, una vez que de Venezuela llegó a El Paso un primo mío, al encontrarse con Fernando cerca de la casa de éste, mi primo, alegrándose de verlo, exclamó con alborozo: «¡Hola, Fernando!». La respuesta de Fernando fue echar a correr mientras decía «¡Este año los tunos están todos podridos!».

Si cuando soltaba lo que claramente era una mentira alguien se lo hacía notar, daba media vuelta, exclamaba «¡Déjame ir a echarle de comer a las cabras!», y huía a toda carrera.

Gustaba de andar cerca de mujeres, y no por interés erótico —aunque por años dijo que tenía una novia en Tendiña— sino sólo para enterarse de lo que ellas contaban e ir luego a repetirlo en otros lados.

Sin embargo, lo erótico estaba presente en sus mentiras y folclóricas respuestas, y así un día en que en una de las ventas vecinas alguien le dijo

—Fernando, te veo muy gordo. ¿No estarás tú preñado?

La respuesta inmediata de Fernando fue:

—Pues si estoy preñado, es de Arturo.

Al enterarse de este incidente, que pronto se propagó por el barrio, don Arturo, hombre por demás honesto y respetado, exclamó impotente: «Caballeros, ¡lo que uno tiene que aguantar!». ¿Qué otra cosa podía hacer?

Pero estaba claro que Fernando el de Avelina sentía afecto por quienes afecto le mostraban, y entre estas personas estaba mi hermano Raúl con el que Fernando posó feliz con su traje oscuro, el especial para las solemnidades, para que el 25/06/1995, día de la Fiesta del Sagrado, les tomara yo esta foto, que mi hermano tuvo en gran estima:

[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Soy

En mi opinión, el que sigue es, por lo que del poeta D. Antonio Pino Pérez he leído hasta ahora, el más bello de sus sonetos. Tal vez por eso su hijo, mi amigo Juan Antonio Pino Capote, lo usó como piedra angular de su artículo “Ni el rencor los nombra”, (publicado en el Diario de Avisos del 21 de septiembre de 2003), en el que rememora la lucha de su padre cuando, en funciones de alcalde de El Paso, luchó en defensa de lo que a su pueblo correspondía.

Carlos M. Padrón

***

                                   SOY

De esos hombres abiertos, derramados,
que dicen con rudeza cuanto sienten,
y que, aunque les convenga, nunca mienten
y en alta voz confiesan sus pecados.

De los que viven y se dan confiados
y en alegrías su dolor convierten,
ni la traición, ni el desamor advierten,
a sus propios amores consagrados.

De los que alcanzan luz entre las sombras
y cuando pasan, ni el rencor los nombra
porque en la lucha fueron generosos.

De los que buscan con ahínco el cielo,
y se aligeran para alzar el vuelo
rompiendo sus cadenas silenciosos.

[Opino}– ¿Descubierto por españoles o por useños?

Carlos M. Padrón

Desde que estoy en esto del blog y para él busco material en diferentes medios digitales, he notado que la prensa española hace alharaca cada vez que algún español descubre algo o logra algo destacado (aunque nunca tanto como cuando se trata de meter las narices en la vida ajena, como en lo Sarkozy y la Carla Bruni).

Sospecho que esto y lo de rechazar lo de origen inglés pero jactarse de conocer ese idioma, y hasta llegar a inventar palabras “inglesas” que en inglés no existen, son manifestaciones de un mismo complejo de inferioridad.

Hoy di con el caso del descubrimiento de que lo caro proporciona más placer, que ilustra bien lo que digo, pues según la revista MUY, ese descubrimiento fue hecho por españoles:

14 de enero de 2008

Lo caro nos proporciona más placer

Cuanto más alto es el precio de un producto, más agradable es la sensación que provoca en las regiones del cerebro vinculadas al placer, según un artículo publicado hoy en la revista PNAS.

Para llegar a esta conclusión, el investigador Antonio Rangel y sus colegas del Instituto Caltech sometieron a una serie de sujetos a diferentes tests para que valoraran qué grado de placer les proporcionaba beber un sorbo de distintos vinos de la variedad Cabernet Sauvignon, a los que se había colocado una etiqueta con el precio. Simultáneamente, los científicos exploraron la reacción de sus cerebros con ayuda de la resonancia magnética nuclear.

Lo que los participantes en el experimento no sabían es que entre todos los vinos había dos exactamente iguales que habían sido etiquetados con precios diferentes. Para sorpresa de Rangel y su equipo, los sujetos no sólo respondieron en los tests que el vino más “caro” les había gustado más, sino que mientras lo bebían aumentaba mucho más la actividad de la corteza orbitofrontal de su cerebro, un área relacionada con las experiencias agradables vinculadas al olfato, el gusto y la música. “El estudio sugiere que si esperamos que algo sepa mejor, nuestro cerebro consigue que realmente sepa mejor», ha explicado Rangel a MUY Interesante.

Y según el investigador, esto es sólo el principio. “La neuroeconomía puede aportarnos muchos conocimientos sobre cómo nuestros circuitos neuronales influyen en nuestro modo de actuar en diferentes situaciones», añade.

MUY

Pero según La Vanguardia, fue hecho por investigadores useños:

15/01/2008

Vino caro, más placer

Washington. (EFE).- El placer de beber vino aumenta en la misma proporción en que se incrementa su precio, no importa cual sea su calidad, revela un estudio publicado ayer por la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences».

Investigadores de la Escuela de Licenciados en Administración de Empresas de Stanford y el Instituto Tecnológico de California descubrieron que los consumidores creen que, al ser más caros, los vinos son de mejor calidad.

Se engañan al pensar que esos vinos les proporcionan una experiencia más agradable que los más baratos, indican los científicos en un informe sobre su estudio.

Añaden que esas expectativas desencadenan una mayor actividad en la corteza orbitofrontal medial, que es la parte del cerebro que registra el placer. Esto ocurre aun cuando no se registra ninguna actividad en la parte del cerebro que interpreta el sabor.

Los investigadores indicaron que sometieron a diversas pruebas a veinte adultos quienes probaron vinos de diferentes precios. Esos voluntarios dijeron haber experimentado un mayor placer cada vez que se les indicó el mayor precio del vino.

“Desde hace mucho sabíamos que la percepción de la gente es influida por la propaganda. Ahora sabemos que también recibe la influencia del precio», señaló Baba Shiv, uno de los autores del estudio. “Los encargados de la comercialización (del vino) tendrán que pensar dos veces antes de reducir los precios», agregó.

La Vanguardia

Entonces, ¿a quién creer?

No sé por qué, pero me inclino por los useños, aunque creo que eso de que lo caro nos proporciona más placer es muy cierto en España, país en el que, aunque no se pueda, por “dignidad” hay que comprar en El Corte Inglés y pagar —al menos así era a comienzos de la década de los ‘90— hasta 30% más que en otro lugar.

Ejemplo: En 1993, el televisor que yo quería costaba en Makro 35% menos que en El Corte Inglés. Por supuesto, lo compré en Makro, y por ello recibí comentarios denigrantes y miradas de burla.

[*ElPaso}– Personajes de mi pueblo, disminuidos pero no olvidados: Ela la Zenona

14-01-2008

Carlos M. Padrón

Para mí, el más enigmático de todos estos personajes, el que menos vida pública hacía y del que menos datos tengo.

Las pocas veces que la vi —tendría ella tal vez 30 ó menos años— fue siempre en los alrededores de su casa, cerca de la plaza de El Paso de Abajo y cerca de la casa de Alfredo.

Descalza, con una cabellera bastante larga, enmarañada y a todas luces sucia, y con una especie de bata holgada igualmente sucia, era la imagen de la falta total de higiene.

Solía caminar lentamente, mirando al suelo y en silencio. De hecho nunca la escuché hablar. Tal vez ese mutismo y su aspecto de pasiva indefensión me inspiraban lástima.

Me dicen que a veces venía al centro del pueblo y asistía a algún oficio religioso, y que un domingo, estando en uno de tales oficios, le dio un desmayo y dos jóvenes cargaron su cuerpo, la sacaron de la iglesia y, ya fuera, la reanimaron,… pero de inmediato corrieron a la farmacia a lavarse las manos con alcohol.

A pesar de su condición mental y física, no faltó quien abusó de ella y la dejó encinta.

Creo recordar que dio a luz un bebé que creció sano físca y mentalmente.