[*ElPaso}– Acto de presentación de «Memorias al viento», poesías de Antonio Pino Pérez: Intervención de su hija, Rosario Pino

El Paso, 26 de agosto de 1982

Rosario Pino Pérez

Mi presencia aquí, y mis palabras, sólo se justifican por razones afectivas. Este acto de presentación del libro de poesías de Antonio Pino tendría un carácter muy distinto en cualquier otro contexto; pero en esta Isla, en su Pueblo y con todos nosotros aquí, se torna un acto, sobre todo, entrañable, cordial.

Lo que yo pueda decir no pretende ser un retrato cabal de Antonio Pino, sobre todo porque me faltaría el distanciamiento crítico necesario para tomar la perspectiva adecuada. Tampoco quiero que sea una exaltación de su persona, a la que naturalmente me sentiría inclinada por la admiración que tuve siempre por mi padre y que se acrecienta al paso del tiempo, por esa dinámica del “optimismo del recuerdo” de que hablara Bergson. Y, por supuesto, sobraría en este contexto una nota biográfica que, por otra parte, está incluida en la solapa del libro objeto de presentación. Únicamente intentaré poner de relieve algunas de las que, a mi parecer, eran líneas dinamizadores de su persona, ideas básicas, con las que intentó ser coherente en sus actuaciones.

Para los que le conocieron, y creo que son la mayoría de ustedes, no aportaré nada nuevo porque —y ésta es una de las primeras cosas que debo subrayar— él era, según sus propias palabras, “de esos hombres abiertos, derramados…”. No hacía falta tener un contacto diario ni demasiado íntimo con él, para conocerlo, para saber de sus ocupaciones y preocupaciones, de su forma de sentir la tierra y, en general de su talante.

“De esos hombres abiertos, derramados, que dicen con rudeza cuanto sienten…” pero que también callaba por fidelidad a los secretos que se le confiaban o por elemental prudencia. Y decía, no sólo con rudeza, también con ironía unas veces y con exquisita delicadeza otras, como cuando nos recitaba sus propios verso o los versos de sus poetas preferidos, que guardaba en su envidiable (al menos para mi) memoria.
Entre esos muchos poetas preferidos figuraban León Felipe y Antonio Machado. Yo diría que se sentía muy identificado con el poema “Romero” del primero y con el “Autorretrato” del segundo, al menos en gran parte de este.

De Felipe:

“Ser en la vida romero,
romero solo que cruza
siempre por caminos nuevos,
pasar por todo una vez,
una vez solo y ligero.
Que no se acostumbre el pie
a pisar el mismo suelo”.

Creo que le molestaba la vida rutinaria y monótona, y así, en su trabajo profesional, muchas veces mecánico, encontraba la novedad diaria que le ofrecía el trato cercano y cordial con los pacientes que asistían a su consulta.

“Ligero siempre ligero”… Trató de no tener lo que el llamaba “impedimenta”, refiriéndose a todas aquellas cosas que dificultan nuestra andadura en la vida, distrayéndonos de lo fundamental. Se sentía con las raíces bien hundidas en la tierra, pero quería seguir creciendo, como los pinos que tantas veces contempló y de los que tanto le gustaba oír el suave murmullo en el diálogo con la brisa cuando los besa y acaricia.

Como Machado, acudió a su trabajo mientras pudo, para ganar el sustento”el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho donde yago”. No se creó falsas necesidades ni se afanó en acumular riquezas, y así, según su deseo, lo encontró la muerte: “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar” del poema machadiano.

Creo que tuvo una obsesión en su vida: buscar la verdad. La buscó en los libros —lector incansable— pero, sobre todo, la buscó en la vida . Era muy frecuente encontrarlo ensimismado repensando los acontecimientos, los encuentros… Cuando descubrió metas, a su parecer valiosas, se puso todo entero a luchar por conseguirlas, intentando ser fiel a lo que le parecía justo. Pues, como dice en su poema “Epifanía”, en la vida tenemos que cumplir una misión, y lo que importa es ser fieles y abnegados en la lucha. La vida “es sólo un acto de servicio”, son sus palabras, y vale la pena el empeño por servir sin escatimar energías. Dice en su autorretrato:

                                 SOY

“De los que viven y se dan confiados,
y en alegría su dolor convierten,
ni la traición ni el desamor advierten
a sus propios amores consagrados

De los que alcanzan luz entre las sombras
y, cuando pasan, ni el rencor los nombra
porque en la vida fueron generosos”.

Pero, como dije al comienzo, no pretendo hacer ni un retrato completo ni un panegírico. Termino, pues, recordando aquellos últimos días de septiembre de 1970, en que se fue de entre nosotros. Me sobrecogió saber que, el día que nos dejaba, los pinos de la Cubre Nueva se incendiaron como en un postrero adiós al que tanto empeño había tenido en darles vida. Y ya en el cementerio, entre el olor a romero, corre la noticia de un pequeño accidente ocurrido al sepulturero. Le dan sepultura sus amigos, como para hacer que se cumplieran aquellas palabras del poema “Romero” que tanto a él le gustaba:

“No sabiendo los oficios
los hacemos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos,
cualquiera sirve,
cualquiera,
menos el sepulturero”.

[*ElPaso}– Gato atraído por los «conejos»

18-07-2008

Carlos M. Padrón

 

Victoria era, y es, una morena que para entonces vivía en El Paso con su esposo Domingo en una casa de dos plantas cuyo único baño estaba en la planta baja y el dormitorio en la alta.

 

En El Paso y en  aquella época —comienzos de los años 60— no era costumbre que las mujeres se depilaran, y Victoria tenía abundante vello en las axilas y en el paraje al que Shakesperare se refirió con la rebuscada frase “el bello muslo y parajes adyacentes”.

 

Como ya dije en el artículo  Insultos (de Canarias)  para nosotros, los canarios, chocho es, además de altramuz, uno de los nombres que se le da a la vulva;  otro es conejo (1), términos ambos que por su “delicadeza” contrastan con el rebuscado eufemismo usado por Shakespeare y que me hacen recordar la forma en que Benanceo, un famoso mendigo y fumador empedernido de la Santa Cruz de Tenerife de los años 50, se refería al dicho paraje, pues con tal de conseguir cigarrillos, Benanceo, que se las daba de poeta, se apostaba en una plaza y cuando pasaba algún transeúnte que fuera fumando lo interceptaba y le decía,

 

El día en que tú naciste

nacieron todas las flores.

Por eso, amigo mío,

¡dame un cigarro!

 

o, para variar —supongo que dependiendo del “pelaje” del transeúnte abordado—, usaba esta otra cuarteta,

 

Tienes un conejo, Flora,

de pelo negro y rizao,

que cada vez que lo veo

me pongo to’ alborotao.

¡Dame un cigarro!

 

Pues bien, Domingo y Victoria tenían en su casa un gato (macho, por si las feministas) que por lo extrañamente casero había devenido, sobre todo para Victoria, en una muy querida mascota más que en un animal utilitario para la caza de ratones.

 

Un día en que Victoria, terminadas las tareas domésticas, necesitaba ir a La Plaza a efectuar otras, tomó un baño y, consciente de que en la casa no había más nadie, decidió ir desnuda al dormitorio.

 

Cuando comenzó a subir la escalera reparó en que el gato estaba sentando, como esperándola, en la parte más alta de ésta, lo cual era normal, pero no fue normal en absoluto que cuando el monte de Venus de Victoria, densamente poblado de negro vello, entró en la línea visual del felino, éste, motivado por sabe Dios qué (1), erizó los pelos de su lomo y emitiendo un fiero maullido se lanzó, con sus garras por delante, contra el conejo de Victoria, e infirió a su dueña varios rasguños en la pelvis, en la unión entre los muslos, en el susodicho paraje Shakesperiano, y en la piel oculta por el tupido follaje del tal monte.

 

Además del susto, el dolor de los rasguños era fuerte, por lo que Victoria corrió a echarse alcohol en ellos, luego de lo cual, y para esperar a que se le pasaran el susto y los ardores causados por el alcohol vertido en las heridas, se puso una bata de casa, de esas largas que llegan hasta los tobillos, y, cubierta sólo por esa prenda, se echó en la cama y comenzó a cavilar cómo diablos iba a explicarle a su marido el origen de los rasguños.

 

Que habían sido obra del gato era, además de absurdo, hasta peligroso, pues Domingo podría pensar que ella había querido hacer que el gato se interesa por los conejos de forma diferente a como lo hacía por los ratones, pero, ¿qué otras cosa podría decirle?

 

Torturada por este dilema dejó para otro momento lo que tenía que hacer en La Plaza, y así como estaba se quedó hasta que llegó su marido. Al entrar éste al dormitorio y ver a su mujer echada en la cama a aquella hora del día y con aquel atavío no pudo menos que sorprenderse y preguntar el motivo. Y Victoria, sin más, le dijo:

 

—Mira, Domingo, tú podrás creerme o no, pero cuando después de bañarme subía yo desnuda por la escalera, el gato se me abalanzó y me hizo estos rasguños, que me duelen todavía bastante. No puedo darte otra explicación porque ésa es la verdad.

 

Y dicho esto —y así como estaba, echada en la cama boca arriba—, retiró de golpe la bata, quedando totalmente desnuda, y abrió sus piernas mientras con las manos separaba el tupido follaje para que Domingo pudiera ver los más íntimos y dolorosos rasguños.

 

En corroboración de que no hay mal que por bien no venga, ocurrió que este strip-tease hecho por Victoria, sorpresivo por lo poco frecuente, tuvo la virtud de exacerbar la libido de Domingo, y lo que siguió entre él y Victoria vino a convertir al gato en un potente e involuntario afrodisíaco, según todavía hoy cuenta Victoria, con su notable gracia natural, cada vez que los familiares o amigos le tiran de la lengua acerca de ese incidente.

 

***

 

(1) Para los useños, uno de los nombres es ‘pussy’ (= gatito), y ésta es ya una coincidencia que cae en los dominios de la Gramática Generativa. Veamos. Tal vez el ataque llevado a cabo por el gato de Victoria tuvo como móvil (ojo, me refiero a lo que realmente es móvil, no a un teléfono celular) unos justificados y atávicos celos, porque en ese íntimo paraje femenino, los gatos, que por ciencia infusa saben inglés, ven a un congénere, y el felino de Victoria se sintió amenazado por la sorpresiva presencia de un para él inesperado competidor que, además, venía montado sobre la humanidad de su querida dueña, y en un lugar al que a él nunca le habían permitido llegar.

 

El análisis detallado y profundo de esta importante hipótesis lo dejo a cargo de los estudiosos de la psique gatuna, y, en caso de que prueben que es cierta, reclamo desde ya mi parte del crédito.

 

[*Drog}– Mujeres en su salsa

Como corroboración del dicho “La lengua es castigo del cuerpo”, después de haber publicado «Barbería unisex» y ante la cada vez mayor escasez de barberías sólo para hombres —al menos en lugares que me resulten accesibles—, para que me corten el pelo he tenido que caer en una peluquería que, aunque desde afuera parece que fuera sólo para damas, es unisex, y es una mujer la que me ha cortado el pelo.

Me dicen que muchas de las peluquerías que antes eran sólo para damas, son ahora unisex. Vamos bien; mientras no haya peluqueros….

He ido sólo dos veces y, sobre todo al salir de la segunda, cuando tuve que permanecer en el local durante una hora, lo hice impactado al haber palpado en vivo el comportamiento y temas de interés de las aproximadamente quince (15) damas que, promediando las dos visitas, había en el local.

En las barberías, o peluquerías para sólo hombres, las conversaciones, tanto de parroquianos como de barberos, giran en torno a deporte, política o mujeres, y sólo una minoría de clientes piden que les hagan manicure y otras mariqueras; los más piden servicios de apenas unos 20 minutos y se van.

En las de damas, y según me ha dicho la muchacha que me ha cortado el pelo las dos veces, las clientes están en promedio entre hora y media y dos horas. Y los temas —escuchados por mí— son moda, desempeño de féminas en eventos sociales, chismes acerca de otras mujeres, bodas (sin mención del novio), y otros de una frivolidad que espanta. Detalle curioso: no escuché que ninguna hablara de hombres.

Viendo y escuchando todo aquello tuve que preguntarme: ¿Son éstas las mujeres que van a educar a las nuevas generaciones? ¿Qué habría sido de la Humanidad si su desarrollo hubiera estado encomendado desde el comienzo a mujeres que tuvieran el entonces equivalente del comportamiento e intereses de éstas que encontré en la peluquería? Estaríamos aún en la Edad de las Cavernas (pero, eso si, ellas estarían coquetamente decoradas).

Probablemente, sería de gran beneficio social que todo hombre que pensara casarse pudiera ver, sin ser visto, cómo se comporta su novia en una peluquería; escuchar lo que dice, de qué habla, cuáles son las opiniones, intereses, prioridades, etc. que expone ante las clientes y peluqueras. En fin, que pudiera tener una muestra de cómo es su novia cuando, no estando él presente, se reúne con otras mujeres; o sea, cuando ella está en su salsa. Tal vez se lleve una grata sorpresa o un gran desengaño.

Lo que sigue tiene que ver mayormente con las mujeres del tipo que producirían ese desengaño.

En «Travestidas para triunfar« dije que salvo en casos puntuales, casi siempre de caza del varón, las mujeres no se maquillan, trajean, enjoyan, se hacen cirugía estética, etc. para gustar a los hombres sino para ver de deslumbrar y “darle casquillo” a otras mujeres. Por tanto, quienes crean que las mujeres se arreglan para deslumbrar a los hombres están equivocados de cabo a rabo. En reflejo de esto, presencié cómo al ausentarse una de las clientes —ya bien peinada, acicalada, maquillada, etc.; en fin, disfrazada— de inmediato se iniciaba una conversación de crítica hacia ella.

Sus bodas, que para ellas revisten una importancia capital, son SUYAS; es SU evento social. El novio está ahí porque es un accesorio necesario, no porque realmente importe como figura de relevancia.

El Dr. M. Scott Peck, alguien mucho más autorizado que yo, escribió que el drogamor y consiguiente matrimonio “es una trampa de la Naturaleza que busca perpetuar la especie”. Por esto, una vez que llegan los hijos, la mujer se concentra en ellos, en ejercicio del rol de madre —muy pocas veces de madre “biorracional”; las más, de madre “bioanimal”, según ya dije en «El (drog)amor es ciego … y maternal«— para el que fue primordialmente creada, y, a los ojos de su mujer, el marido pasa a tener el rol de proveedor, de alguien a quien la mujer necesita para que la mantenga a ella y, en especial, a sus crías, que, ¡ojo!, son las crías DE ELLA, pues así es como la mujer las ve.

Lo que copio más abajo, extracto del artículo titulado “El Supremo alemán concede devolver los gastos de crianza a un padre engañado que crió tres niños ajenos” y publicado en La Vanguardia (España) el 17/04/08, es una buena muestra de esto.

Ante un cuadro así uno se pregunta hasta cuándo va a durar este estado de cosas en la relación hombre-mujer, y logra entender por qué en los bajos estratos sociales son tantas las mujeres que, tratando de retener al hombre de turno, quedan preñadas de él deliberadamente, aunque se llenen de hijos.

Otro fenómeno al que puede apostarse con altas posibilidades de acertar es el de que la mujer divorciada que consigue nuevo marido, buscará tener un hijo con él, pero sólo uno. No importa que ya ella tenga hijos del marido anterior, de éste necesita uno para ver de “amarrarlo”, para reducir las probabilidades de ser abandonada y verse de nuevo sin un proveedor.

Termino con este PPS (tiene sonido) que enaltece las facetas realmente valiosas de la mujer, ninguna de las cuales está entre las arriba descritas:

17/04/2008

El Supremo alemán concede devolver los gastos de crianza a un padre engañado que crió tres niños ajenos.

Berlín. (EFE).- El Tribunal Supremo Alemán dio hoy la razón a un hombre que exige la devolución de los gastos de crianza de tres llamados «niños cuco», que resultaron no ser sus hijos y que ahora viven con su antigua esposa y el verdadero padre. Los jueces del tribunal con sede en Karlsruhe dictaminaron que el demandante tiene derecho a reclamar del auténtico padre el dinero que lleva invertido desde hace años en los tres hijos que resultaron no ser suyos y cuya manutención se ve obligado a seguir pagando, pese a no ser su verdadero progenitor.

El término «niños cuco» es utilizado en Alemania —en referencia al pájaro que pone sus huevos en nido ajeno— para aquellos menores que son criados por padres engañados por sus esposas y que son fruto de una relación con otros hombres.

La Vanguardia

[*Opino}– Muere en Australia Olive Riley, la ‘bloguera’ más vieja del mundo

Eric Shackle, una de las personas que ayudaban a Olive Riley a mecanografiar y cargar sus posts, se comunicó conmigo hace meses pidiéndome ayuda para conseguir información sobre doña María Amelia López Soliño, a quien erróneamente consideraban en España la bloguera más vieja del mundo, pero que no lo era. A partir de hoy tal vez sí lo sea.

Por e-mail he pedido a Eric más información sobre el caso.

 

Para variar, en el titular que acerca de esta muerte publicó hoy La Vanguardia (España) hay un gazapo, pues dice:

Muere la ‘bloguera’ más vieja del mundo en Australia

Olive Riley era la más vieja del mundo en Australia y fuera de Australia, así que lo que debieron escribir pero no escribieron es,

14/07/2008

Muere en Australia la ‘bloguera’ más vieja del mundo

Sídney. (EFE).- Una mujer considerada la “bloguera” más vieja del mundo ha fallecido con 108 años en Australia después de colgar un último artículo en su bitácora sobre “canciones felices”, informaron hoy los medios australianos.

Olive Riley, había colgado en su blog más de 70 entradas desde febrero de 2007 sobre la vida moderna y sus experiencias durante el siglo XX.

Riley nació el 20 de octubre de 1899, vivió dos guerras mundiales, tuvo tres hijos y trabajó como camarera y cocinera.

La anciana se comunicaba a través de su bitácora con personas de otros continentes y declaraba que le gustaba la notoriedad que había adquirido porque le permitía mantener la mente fresca.

LV

[*Opino}– Tips de seguridad para Facebook

Carlos M. Padrón

Desde que Facebook —y antes otros parecidos— se puso de moda, nunca pensé siquiera en darme de alta en él, y luego de saber cuántos conocidos están metidos ahí, y leer sobre los peligros de las llamadas Redes Sociales de Internet, considero que es de gran utilidad publicar algo al respecto.

Lo mejor que he encontrado es el documento que puede bajarse desde:.

tips_de_seguridad_para_facebook

Recomiendo su lectura completa.

[*El Paso}– Acto de presentación de «Memorias al viento», poesías de Antonio Pino Pérez: Intervención de Miguel Ángel Pérez Taño

El Paso, 26 de agosto de 1982

Miguel Ángel Pérez Taño
(Abogado y amigo del autor. Actor en la representación de una obra suya).

Yo no soy la persona idónea para tomar parte en este acto, pues la gran categoría humanística de Pino requiere un mayor conocimiento de su vida y de su obra que el que tengo yo y, por supuesto, mayores dotes de exposición.

Sin embargo, hay una circunstancia que hace que yo esté aquí en este momento, y ella es que hace treinta y pico años recité una poesía en aquella representación alegórica que en este pueblo se conoce en el nombre de “El Carro”. Es decir, que a los organizadores de este acto les ha valido esta circunstancia como para que yo venga aquí nuevamente a recitar esa misma poesía. Pero esta vez, además de leer la poesía, voy a hacer un simple análisis de ella; es tan simple que podría decirse en poco, pero comencemos por leer la poesía:

Soy un pobre campesino;
no tengo palabras bellas
para contar mis querellas
a tu corazón divino.

Pero hacia Ti me encamino
con una oración ferviente,
cual un viejo penitente
que, aunque de torpes maneras,
sabe bien que tú lo esperas;
esperanza del creyente.

Tú me diste paz, consuelo,
un hogar sin inquietudes
y perfumadas virtudes
que embalsamaron mi anhelo.

Cuando contemplé ese cielo
siempre admiré tu grandeza
y bendije mi pobreza
obedeciendo tus leyes.
Fui más grande que los reyes
sintiendo Tu Realeza

Luchando con alegría
tuve fe, Señor clemente,
cuando arrojé la simiente
que por tu amor brotaría.

Y en un milagro nacía,
y en otro en frutos cuajaba,
y agradecido rezaba
a tu bondad infinita
por la cosecha bendita
que mis esfuerzos premiaba.

Cuando herido de traiciones
sentí sangrar mis heridas,
cuando en las horas temidas
me acosaron las pasiones,
recordé las oraciones
que mi madre me inculcó

y de nuevo a Ti volvió
mi espiritual sencillez
con esa grave honradez
que esta tierra me enseñó.

Sobre la tierra curvado
—profunda interrogación—
yo escribí tu religión
con los surcos de mi arado.

Y sepulté mi pecado,
mal cizaña en mí nacida
junto a simiente escogida
que con mi sudor regaba,
y con dolor enterraba
porque eran mi propia vida.

Señor, yo quisiera darte,
—ya que a mi pueblo le das
tu nombre que vale más
que cuanto pueda ofrendarte—
algo que pueda agradarte,
como una inmensa oración

donde te implore perdón
fundido en eterno abrazo
todo este pueblo de El Paso
del Sagrado Corazón.

Mas, soy tan pobre, Señor,
que de nada al fin soy dueño
porque hasta tuyo es el sueño
que mitiga mi dolor.

Tuyo el prodigio de amor
que en mis noches amanece,
y el milagro que florece
luz de tus ojos abiertos
en los almendros despiertos
donde tu luz esclarece.

Nada tengo que ofrecerte
como no sea obediencia
ante el temor de ofenderte,
servirte y obedecerte
para tu gracia esperar
y, mientras viva, rezar,
pedirte a voces perdón
y entregarte el corazón;
lo más que te puedo dar.

Ésta es la poesía escrita en el año 1949, y que para mí es el diálogo del campesino con Dios. Es el único diálogo que el campesino podía hacer en 1949. Y, por Dios, quiero decir que esto no es un juicio valorativo. No, no me estoy metiendo en eso; pero en 1949 el campesino o dialogaba con Dios o no dialogaba. Es un diálogo, y aunque el parlamento del campesino tiene mucho de confesión y de plegaria, cuando se presenta y dice que es un pobre campesino, que no tiene palabras bellas, que tiene torpes maneras, en definitiva, que no sabe expresarse, dice más adelante que su fe es inmensa cuando se desprende de la simiente y esa simiente brota y germina y le produce una gran cosecha.

También aparece la palabra de Dios en la poesía ésta, que me limito solamente a comentar, porque en esta poesía hay pobreza, hay honradez, hay sencillez, hay humildad. Y, a pesar de todo, hay optimismo, hay fe, hay esperanza; ésta también es la palabra de Dios. Cuando un hombre es pobre, es sencillo, cuando está curvado sobre la tierra por los esfuerzos del trabajo, y, encima, ese hombre tiene fe y tiene esperanza… para mí ahí también está la palabra de Dios.

Dentro de este dialogo posible —vuelvo a repetir que no es un juicio valorativo— que el poeta hizo para poner al campesino a hablar con Dios, y siendo esta poesía una inmensa declaración de fe religiosa, a pesar de eso, en la poesía se encuentran las características típicas que han acompañado al campesino durante toda su vida, que son la honradez, la pobreza, la sencillez y el trabajo.

Esto no son palabras que yo estoy inventando; son palabras que están aquí en la poesía, y que ustedes habrán oído; por ejemplo, hay una figura que es magistral, sobre todo cuando dice: “Sobre la tierra curvado / yo escribí tu religión / con los surcos de mi arado”. Esta frase es toda una imagen de un campesino. Pero dentro de esta poesía de total contexto religioso, aparece una frase, dos frases: “Cuando herido de traiciones / sentí sangrar mis heridas…” y a continuación dice: “Cuando en las horas temidas /…”. Es decir, que dentro de todo este contexto religioso de la poesía aparecen dos frases que no son religiosas: “Cuando herido de traiciones…”.

Yo he leído esto veinte veces y he llegado a la conclusión de que se trata de un alarido oficial. Se trata de que el campesino de aquella época puso en boca del poeta un alarido posible.

Hemos hablado del diálogo posible, y ahora podríamos añadir el ALARIDO POSIBLE dentro del DIALOGO POSIBLE. El poeta —y yo no soy la persona más idónea, como dije antes, para hablar de poesía y de este tema—, el poeta es el hombre que con su poesía nos habla de todo lo que tiene a su alrededor, incluido lo bueno y lo malo que le pasa al hombre; pero incluido lo bueno que le debería pasar al hombre. Es decir, que el poeta es algo así como un profeta, pero es mucho más. El poeta es más que el escultor, pues el escultor moldea el barro pero el poeta moldea al hombre, moldea las decisiones del hombre, presentes y futuras. Es el oficio más maravilloso del hombre.

Puede ser que esta poesía, “Plegaria del Campesino”, en cierta forma haya sido una prenda que al trascurso de los tiempos haya producido, o esté produciendo, sus efectos. En mi caso concreto, y por haber sido yo la primera persona que en público recitó esta poesía —y recuerdo bien que fue en una noche calurosa de junio, cuando el volcán de San Juan estaba desatado—, podría ser que entre poeta y actor se hubiese producido una simbiosis que al cabo del tiempo germinara en mi ese anhelo por la defensa de los derechos del campesino. Yo no sé si esto habrá sido así, pero yo desearía que así fuera.

Buenas noches.

[*Opino}– Las redes sociales no entienden de amistades duraderas

Creo que el psiquiatra al que se refiere el artículo que sigue tiene mucha razón en todo, pero el punto que me llama la atención es el del titular de ese artículo.

Tal vez sea porque siempre he tenido un muy alto concepto de la amistad, y creo que es cierto el dicho de que “amigo de muchos, amigo de nadie”. De ahí que yo tenga en realidad muy pocos amigos; me refiero a AMIGOS.

Si bien el uso de la palabra “amigo” ha degenerado muchísimo, con esto de las redes sociales se corrompió totalmente. Aunque no he entrado en ninguna de ellas, a quienes conozco sólo a través de la Red los llamo “cibercontactos”, ni siquiera “ciberamigos”, pues lo de “amigo” y “amistad” lo respeto y reservo para relaciones de mucha mayor trascendencia.

Carlos M. Padrón

04/07/2008

Londres. (EFE).- La generación de Facebook, MySpace y otras redes sociales, es incapaz de amistades duraderas y corre un grave riesgo de comportamiento compulsivo, según un experto del West London Mental Health Truth.

Los adolescentes nacidos a partir de 1990 no conocen un mundo en el que no se podía aún navegar por Internet, y pueden tener, por tanto, una visión distorsionada de la realidad y de su propia identidad, afirmó el psiquiatra Himanshu Tyagi en la reunión anual del Real Colegio de Psiquiatras del Reino Unido.

Tyagi se refirió a una reciente epidemia de suicidios de adolescentes en la localidad británica de Bridgend, y explicó que los suicidas tenían en común el hecho de utilizar Internet para comunicarse, según informa hoy el diario The Daily Telegraph.

“Es un mundo en el que todo sucede deprisa, en que todo cambia además continuamente y en el que basta hacer clic con el ratón del computador para poner fin a una relación. Un mundo en el que uno puede borrar su propio perfil si es que no le gusta, y cambiar en un santiamén su identidad por otra más aceptable. Las personas acostumbradas a la velocidad de las relaciones sociales en Internet pueden encontrar aburrido el mundo actual, lo que podría llevarlos a comportamientos más extremos en busca de excitaciones”. declaro Tyagi.

“Cuando uno no ve la expresión de la otra persona, su lenguaje corporal, ni oír las sutiles alteraciones en la voz, es lógico que cambie su forma de percibir esa interacción”, agregó Tyagi. Reconoció, sin embargo, que el mundo virtual tiene también sus ventajas como es la no discriminación —es un mundo en el que la riqueza, la raza y el sexo tienen menor importancia— y la pérdida de fronteras geográficas.

“Nadie es un paria en la Red”, dijo el psiquiatra, según el cual Internet contribuye a eliminar en gran medida las jerarquías del mundo real.

LV

[*El Paso}– Acto de presentación de «Memorias al viento», poesías de Antonio Pino Pérez: Intervención de Luis Cobiella Cuevas

El Paso, 26 de agosto de 1982

Luis Cobiella Cuevas

(Poeta, escritor y amigo. Licenciado en Química)

Entre el árbol, la piedra y la leyenda

(Coloquio con Antonio Pino)

Tú sabes —y ahora lo sabes de una manera definitiva, como quien desde el interior de una catedral contempla columnas, bóvedas y, al mismo tiempo, fachadas exteriores; como adviertes qué sencillo era el secreto de un enlace electrónico; como reparas en que el misterio de la Trinidad era un balbuciente intento de explicar el amor—-, tú sabes que, en estas circunstancias, es posible la trampa; posible y tentador, la trampa, sobre todo cuando intervienen los afectos.

Puede llorarse con “El Embargo” o con la última página de “El Principito”. En el primer caso son nuestros buenos sentimientos los explotados por Gabriel y Galán; en el segundo, la muerte de un niño maravilloso creado por Saint Exupery hace que lloren todos los niños del mundo encerrados dentro de cada hombre; sólo en este segundo caso las lágrimas provienen de arte ajeno; sin “El Embargo” sucede un compungimiento propio hábilmente provocado. El dolor ante la muerte es nobilísimo sentimiento que no implica valor poético alguno.

Tú no necesitas que ponga estos ejemplos para advertir que, cuando median los propios sentimientos, es posible que se disfracen de arte los afectos. Esta sala está llena de personas que te quieren, y corremos el riesgo de ensalzar tus versos, no por buenos sino por tuyos.

No hemos caído en la trampa. Para la edición se previno una ascética perspectiva. Si fue el afecto quien dio a luz la idea, los poemas fueron seleccionados desoyendo la simpatía y obedeciendo criterios suficientemente despegados de la carne; la elección se hizo cerca del arte y lejos de ti. Túlo sabes, pero nosotros necesitábamos saberlo de esta forma inequívoca que es decirlo.

Y necesitamos decirlo porque queremos proclamar la bondad de tus versos desde el afecto, contemplar su belleza con el corazón. También tú contemplas ahora, oyes tus versos, los abarcas definitivamente como aquella catedral mirada al mismo tiempo desde afuera y desde adentro, compruebas que ellos te ataron con más fuerza que la de los enlaces electrónicos. Entiende ya , ya sin balbucir, que el amor otorga eternidad (1).

Te equivocabas, pues. Creías que eras tú menos importante que el árbol, la piedra o la leyenda, cuando nos enseñaste a querer los caminos de El Paso. Frente a ellos te excluías. Tú mirabas afuera y nosotros contigo. Hoy sabes que también estabas contemplando entonces, al mismo tiempo que el entorno, un paisaje interior. El árbol, la piedra o la leyenda nos conmovían (2), eran también aspectos de tu corazón; y ello en tal forma que, ante el paisaje y tu recuerdo, hoy no sabemos quién es quién (3).

Hoy, sin haber muerto aún, te entiendo casi definitivamente. Es bien sencillo: tus versos pertenecen al árbol, a la piedra y a la leyenda, y con ellos y entre ellos, curan más que tu cuerpo porque durante (4) tu cuerpo, el árbol, la piedra y la leyenda pertenecieron a tu corazón.

Ahora, de una manera singular, árbol, piedra y leyenda te suscitan “desde Nambroque a la abismal Caldera” en un (5) libro cuyo acierto logran la cálida coherencia que con tus palabras alcanzaron los criterios de edición (papel, tipos, cortes, colores); la belleza tan hermana de los dibujos de Leal y Luis Capote; y esa tremenda suscitación de ti que hace Pedro Hernández en el prólogo, tú allí resucitado por su madura sabiduría, su elegancia sencilla, su amistad hecha cuidado delicado y cariñoso.

Todas las criaturas de tu libro —letras, dibujos, formas— en tu nombre transitan hacia la gracia y la inocencia “y se aligeran para alzar el vuelo” (6), mientras tú estás ahí, y puedo hablar contigo; tú en segunda persona, yo en primera, y en tercera este espíritu que, hecho carne, se llamó El Paso.

Que puedo hablar contigo. No otra cosa es lo que quería decirle, hace unos días, a Rosario

***

(1). El amor que, padre, pusiste en tus poemas hijos, les otorga el espíritu de eternidad.

(2) Nos conmovían, sí, nos movían juntos

(3) ”Sus versos… nos llevaban a las atinadas palabras del erudito crítico Pérez Minik, cuando, al ofrecer una sesión panorámica de nuestra poesía, dice que parece inclinarse ‘hacia una inteligibilidad de la Naturaleza y del hombre como paisaje; y este paisaje lo mismo da que sea exterior que interior. Pues a este paisaje y a este hombre quiso acercarnos con sus poemas Antonio Pino, y también Pedro Hernández en el prologo

(4) ‘durante, participio presente de durar, juntamente con su función adverbial común. La expresión ‘durante tu cuerpo’ tiene también valor de ablativo absoluto.

(5). Poema ‘Tú siempre’ Pág. 63

(6) Poema ‘Soy’, Pág. 79.