[*Opino}– Vicios peligrosos

¡Lo que nos faltaba! Ahora las contradicciones no son sólo sobre el café sino también sobre el sexo. Y, para colmo, lo califican de vicio.

He leído muchísimos artículos que explican cómo reputados estudios han demostrado que beber un poco de café es bueno para la salud, y otros tantos más que aseguran que la práctica del sexo es igualmente buena para la salud.

Pero según el primero de los artículos que siguen, resulta que no, que el café, el sexo y otras cuantas cosas más, son nocivas para la salud. ¿Alguien se lo cree?

Lee, por favor, los dos artículos que copio a continuación, y a ver qué opinas.

Carlos M. Padrón

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06/05/2011

Isabel F. Lantigua

Ocho actitudes cotidianas pueden poner en peligro la vida. Suena brusco, pero es real, aunque poco frecuente.

Aproximadamente entre un 2% y un 3% de la población sufre un aneurisma cerebral —debilitamiento de la pared de un vaso sanguíneo que hace que se abombe— a lo largo de su vida.

Pocas veces éste se rompe, pero cuando lo hace provoca un derrame cerebral que puede llegar a ser mortal.

Investigadores de los Países Bajos han observado que el consumo de café, el ejercicio físico intenso, sonarse, tener relaciones sexuales, hacer fuerza al ir al baño, tomar refrescos de cola, sobresaltarse y enfadarse son factores que, por este orden, aumentan el riesgo de que se produzca la hemorragia cerebral.

«Todos estos comportamientos aumentan temporalmente la presión sanguínea temporalmente y facilitan que el vaso inflamado por un aneurisma se rompa. Así de sencillo», explica Monique Vlak, neuróloga en el Centro Médico Universitario de Utrecht (Holanda) y coordinadora del estudio, que se publica en la revista ‘Stroke’.

Para detectar estos ocho factores ‘peligrosos’, el equipo preguntó durante tres años a 250 pacientes con aneurisma que sufrieron una hemorragia cerebral por sus hábitos y actitudes previos al derrame.

Observaron que lo más perjudicial era tomar café, pues quienes lo hacían tenían casi el doble de riesgo de que el vaso sanguíneo se rompiera durante la hora después de haber tomado la bebida que aquéllos que no consumían café.

Después, lo más peligroso para estos pacientes es hacer ejercicio intenso, sonarse fuertemente y tener sexo.

Muchos aneurismas pasan desapercibidos, porque no dan síntomas, salvo vómitos o visión borrosa en pocos casos. Con las nuevas técnicas de neuroimagen se empiezan a detectar mejor, pero aún no están muy claras las causas por las que se producen.

Hasta el momento se sabía que el hecho de ser mujer y la hipertensión eran factores de riesgo, a los que ahora se suma estos ocho.

«Para las personas con un aneurisma que es demasiado pequeño para poder tratarlo, o que está localizado en una zona de difícil acceso para intervenir, es mejor prevenir que curar. Evitar comportamientos de riesgo puede ser su seguro de vida. Si suprime el café puede reducirse en un 10% el riesgo de ruptura del vaso sanguíneo, o en un 4% si se toman laxantes «, explica Ale Algra, del Departamento de Neurología del Centro Médico de Utrecht y otro de los autores del trabajo. «», indica.

Estas hemorragias causan la muerte a la tercera parte de los pacientes que las sufren, y dejan a otro 20% en una situación de dependencia total.

Fuente: El Mundo

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08 de mayo de 2011

Cinco razones naturales para practicar sexo con frecuencia

Lo que muchos suponían, ha sido corroborado por los científicos: una vida sexual activa contribuye a una vida más larga y más satisfactoria.

Las investigaciones corroboran el asunto y lo convierten la necesidad de disfrutar del placer de la cama casi en axioma.

El sexo es bueno para la piel, para el estado de ánimo o para el dolor crónico, y, entre otras más, hay muchas razones de peso a favor de su práctica cotidiana, pero aquí, aprovechando la lista que prepara Ecogaia, les damos cinco y no son sólo eróticas:

1. El sexo refuerza el sistema inmunológico

«Cariño, tengo dolor de cabeza», puede ser precisamente la mejor razón para practicar sexo. Cada vez más médicos reconocen que la salud sexual y emocional afecta a todo nuestro bienestar.

Es decir, que nuestro cerebro tiene un impacto directo en nuestro sistema inmunológico.

«Sabemos que las personas que disfrutan de una vida sexual satisfactoria y con regularidad, con orgasmos frecuentes, tienen menos estrés, menos depresión y, en general, están mejor física, mental y emocionalmente», dice Wendy Strgar, especialista en amor y consejera delegada de Good Clean Love.

En un artículo reciente, el Dr. Paul Pearsall, director de Medicina Conductual en el Hospital Beaumont de Detroit, concluye que muchos de sus pacientes habían experimentado la insatisfacción sexual antes de un ataque al corazón . También afirma que la satisfacción sexual ayuda a que los dolores de cabeza sean menos severos y reduce las molestias de la artritis.

2. El sexo quema calorías

Podríamos decir «olvídese de las dietas de moda y dedíquese al sexo». En sólo 30 minutos de actividad sexual se queman 90 calorías, y hay estudios que hablan de hasta 500 calorías si la implicación ha sido total.

Aunque nos quedemos con la primera cifra, que no parece impresionante, con un promedio de tres veces a la semana, se llegan a perder más de dos kilos al año.

O lo que es lo mismo, según la revista Forbes, tener relaciones sexuales dos veces por semana durante un año equivale a quemar siete grandes cenas de espaguetis. ¿Quién se apunta al postre?

3. El sexo alivia el dolor

El orgasmo es un auténtico narcótico. La oxitocina, la hormona que surge durante y después del clímax mientras trabaja conjuntamente con otras endorfinas, se encarga de enmascarar dolor.

En su libro, «Cómo tratar la artritis», el reumatólogo Carter V. Multz afirma que el sexo puede reducir el dolor, la hinchazón y la inflamación asociados con la artritis, los dolores de cabeza y los calambres menstruales.

4. El sexo frena el envejecimiento

«Úsalo o lo pierdes» nunca ha venido más a cuento. Las relaciones sexuales regulares liberan en el torrente sanguíneo una gran cantidad de sustancias químicas de la felicidad, incluida la testosterona. A medida que envejecemos, nuestros niveles de testosterona disminuyen.

El sexo es una maravillosa manera de recuperar las reservas, lo que ayuda a la regeneración de los huesos y los músculos, al tiempo que aporta un brillo juvenil al rostro.

Según un estudio realizado por el Dr. David Weeks, neuropsicólogo clínico en el Hospital Real de Edimburgo en Escocia y coautor de Superyoung, los hombres y mujeres que practican sexo una media de cuatro veces por semana parecen ser aproximadamente 10 años más jóvenes de lo que realmente son.

5. El sexo es un antidepresivo ideal

«La liberación de la hormona del amor durante el orgasmo ayuda mucho a calmar a la gente. Ayuda a dormir mejor, independientemente de si se trata de sexo en solitario o en pareja», asegura en un artículo publicado en MSNBC Jennifer Bass, jefa de los servicios de información en el Instituto Kinsey para la Investigación sobre Sexo, Género y Reproducción en Bloomington, Indiana.

Los investigadores creen que el sexo ayuda al cerebro a producir la serotonina que, a su vez, impulsa el crecimiento de nuevas neuronas.

La mayoría de las sustancias químicas utilizadas en los medicamentos antidepresivos lo que hacen es aumentar los niveles de serotonina.

Estos medicamentos tardan tres a cuatro semanas para comenzar a trabajar sobre la misma cantidad de tiempo necesario para que se formen neuronas nuevas.

Fuente: Periodista Digital

[*FP}– Origen y evolución de mi «patología»

11-05-2011

Carlos M. Padrón

Desde que en abril de 1949, y en el estanque de la plaza de la catedral de La Laguna (Tenerife), vi por primera vez un pato, quedé fascinado por este animal al que, como niño que entonces era yo, califiqué de “gallina que nada”.

Y prácticamente me acerqué a ese estanque casi todas las veces que desde entonces fui a La Laguna, que fueron muchas.

Ya en Venezuela, en mis viajes por el interior del país y en los varios que hice a otros países, dondequiera que encontré patos me detuve a contemplarlos.

En febrero de 1976, con mi entonces mujer y nuestras dos hijas, me mudé a la casa en que aún vivo, en La Trinidad (Caracas), y sorpresivamente un tío materno de mis hijas, que vivía con nosotros, les trajo de regalo dos patos pequeños, totalmente blancos, que me crearon un problema de logística, pues si bien podía ponerlos en el pequeño cerro de la parte posterior y montañosa del jardín de la casa, no veía yo forma de facilitarles el agua para ellos tan necesaria.

Poco a poco, y a medida que crecían los que para entonces supe que posiblemente eran patos de raza Pekín, fui acondicionándoles el lugar siguiendo los consejos que encontré en los manuales guía que compraba yo en mis frecuentes viajes a EEUU.

Por estos manuales supe acerca de las características de los huevos de pato y de sus ventajas sobre los de gallina, en especial si éstos eran comprados en un mercado o a los buhoneros que solían venderlos en Caracas en la calle, a veces a pleno sol, y sin refrigeración alguna.

Y el día que en el cerro de la casa apareció uno de esos huevos y me lo comí frito, decidí que traería a mi casa más patas.

Pero antes de que ese huevo apareciera noté repetidas veces que uno de los dos patos fungía como macho y cubría al otro, que en realidad resultó ser «otra», y que fue la que puso el huevo al que siguieron muchos más.

Una detallada observación me hizo notar que el supuesto pato macho no tenía pene, o sea, que era también hembra, y que los hechos daban la razón a lo que acerca de estos casos decían los mencionados manuales: si se tienen sólo patas, una de ellas terminará fungiendo como macho, cubrirá a las patas como tal, y no pondrá huevos.

Ante esto recorrí los puestos que en el mercado de Quinta Crespo o de Coche, ambos en Caracas, vendían aves para matar, y en uno de ellos compré tres patos Pekín adultos y los puse en casa junto con la hembra que fungía como tal y con la otra que lo hacía como macho y que, si bien a la llegada de un verdadero macho dejó de hacerlo, nunca recuperó las funciones de su sexo, no al menos en lo de postura de huevos.

Me hice cliente asiduo de estos puestos y de los que vendían polluelos de pato, también en el mercado de Quinta Crespo o de Coche y, aplicando las guías para tratar de averiguar el sexo de esos polluelos, analicé docenas de ellos y me traje a casa los que creí hembras.

Con el tiempo, mi acierto en la escogencia llegó casi al 80% y así me hice con una docena de patas.

En uno de mis viajes al mercado de Coche descubrí que tenían a la venta una pequeña incubadora para un solo huevo.

La compré, leí bien las instrucciones de uso, la monté en una mesa de lo que entonces era la biblioteca que yo tenía en mi casa, metí en la incubadora un huevo que, dada la activa presencia del pato macho, supuse fertilizado y, cuando ya sentí que el polluelo iba a nacer, corrí emocionado hasta el colegio en que estaban mis hijas y, luego de pedir permiso, me las traje a la casa para que presenciaran el fausto acontecimiento que, además, filmé con una de aquellas cámaras que usaban película Súper-8.

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Un patito a punto de nacer. Si se le ayuda, será un inútil que seguramente morirá pronto.

Y ese nacimiento fue lo que me decidió a profundizar en la cría de patos, animales que los chinos consideran cósmicos.

Estos animales son muy voraces y, por supuesto, defecan mucho. Y, tal vez por lo mucho que comen, las hembras son auténticas máquinas de poner huevos, por lo que en casa dejamos casi de comprar huevos de gallina, y todos consumíamos los de pato porque, aunque de sabor ligeramente diferente, eran mayores, más nutritivos y, sobre todo, indudablemente frescos.

Con el tiempo, y por los mismo motivos de escapismo que ya conté antes, en el mencionado cerro —que originalmente era un talud con un declive de 45° en el que muy poco podía hacerse— hice construir tres terrazas, cada una con superficie plana y completadas con tierra fértil, y acondicioné sólo para los patos la más baja de ellas, en la que, con la ayuda de un cuñado —el esposo de mi hermana mayor— que era maestro de obras, construí un estanque con facilidad para verter en la cloaca pública el agua sucia y llenarlo con limpia, y al lado una caseta acondicionada con un largo nido con capacidad para acomodar simultáneamente a varias patas.

Como los llamados “Patos de Padrón” se hicieron populares en IBM, a uno de los muchos compañeros que me preguntó por ellos le conté de las andanzas patunas y de que a algunos les había puesto nombre, como Langaruto.

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El famoso Langaruto frente a la caseta principal adosado a la cual estaba el estanque.

Al escuchar esto, María Elena Veronese, quien había trabajado conmigo en la sucursal de la que fui gerente, preparó y me entregó esta lista de nombres sugeridos, que enseguida puse en práctica, y a la que luego contribuyeron con más nombres (los escritos a mano) familiares y amigos.

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Lista de nombres sugeridos para mis patos. Los tachados o con asterisco fueron asignados.

Y por esto de mi «patología», no fue de extrañar que en el kickoff de 1977 se me obsequiara un pato como parte chistosa del premio al que me había hecho acreedor.

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Milagro Micó, el pato «criollo», y Carlos M. Padrón.

Milagro Micó fue la encargada de entregarme el pato, y creo que también quien «parió» (aunque estaba encinta) la idea de dármelo.

Lo que Milagro no sabía es que el pato que escogió era de la raza que en Venezuela llaman «criolla», que se caracterizan por ser muy grandes, feotes, que escapan volando si no se les cortan a tiempo las plumas guía, y cuyas hembras son poco ponedoras y no muy buenas madres.

De hecho, ese pato escapó de casa, volando, algo así como un mes después de que me lo dieron.

Allá por comienzos de los ’80s mi hija Alicia, que es amante de los animales, gustaba de jugar con los perros y dar de comer a los patos,

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Alicia Padrón llama a los patos para darles comida, mientras Sam (el Labrador amarillo) y Mencey (el Kuvasz blanco) juegan en el jardín.

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Varios de los patos descansan bajo los árboles en el lado izquierdo del área reservada para ellos.

Con el tiempo, además de la faceta práctica de los huevos descubrí que la contemplación de la forma en que los patos usaban a veces el estanque era para mí fuente de tranquilidad y sosiego.

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Los Pekín en el estanque; los de otra raza, aparte o fuera. ¿Discriminación racial?

Sobre todo al atardecer gustaban de dejarse flotar sobre el agua manteniendo escondida la cabeza bajo una de las alas, como si durmieran, mientras la brisa que rizaba la superficie del estanque y de su plumaje mecía lentamente sus cuerpos.

Y también descubrí que la manada era para el macho un harén en el que una de las patas era su favorita y las otras eran meros objetos sexuales.

La diferencia de trato era también fuente de relax, pues cuando el macho quería cubrir a una que no fuera su favorita se le echaba encima sin previo aviso —a veces en el estanque, pero las más de las veces fuera de él— y la cubría si miramientos, mientras la pata “agraciada” y las demás gritaban asustadas.

Pero el relax no estaba en el cubrimiento de esas patas sino en el de la favorita.

Cuando ésta estaba sola en el estanque, flotando a la deriva, el macho entraba, y entre ambos comenzaba una especie de danza que los ponía a nadar lentamente en círculos por un rato.

Luego, llegado un momento que nunca pude anticipar, el círculo descrito por el nado del macho comenzaba a estrecharse, y ambos, macho y hembra, movían sus cabezas de arriba hacia abajo como si asintieran.

Y cuando al fin el estrechamiento de su círculo ponía al macho en contacto con su favorita, la montaba con delicadeza —aunque sujetándose fuertemente con su pico al cuello de ella—, no había aspaviento alguno de parte de la manada y, una vez que terminaba el apareamiento, se daban ambos unos tremendos chapuzones graznando de jolgorio.

Animado por lo que acerca de patos leía yo, y lo que me contaban los criadores de estos animales con los que hablé en diferentes lugares de EEUU, compré en ese país un par de incubadoras electrónicas con capacidad para 36 huevos cada una —una la traje yo, y la otra me la trajo el amigo exIBMista Reinaldo Perdomo—, y con la producción sacada de ellas hubo un momento en que, entre polluelos, adolescentes y adultos, tuve en mi casa 42 patos, cada grupo en su lugar individual. Para esa fecha ya había ganado yo fama de “patólogo”. 🙂

Luego de colocar en la pata derecha de cada pata (parece redundancia, ¿no?) una anilla con un número, puse en práctica un sistema de control que me permitía saber cuántos huevos podía yo esperar encontrar cada mañana, pues las patas ponen preferiblemente en la madrugada.

Como eran entre 20 a 30 huevos cada día y, por supuesto, no podía usarlos todos en casa, opté por vender en IBM el excedente, casi siempre a Daulah López, una compañera de trabajo cuya entonces pequeña hija se crió, según lo que su madre me contaba, con una dieta en la que abundaron los huevos de pato.

Un día noté que la cantidad de huevos encontrados en la mañana en los nidos de la caseta junto al estanque era menor que el resultado de la palpación hecha a las patas la noche anterior, y disminuía cada día.

Fue mi cuñado, el maestro de obras, quien descubrió el motivo cuando al quitar de los nidos la viruta que los cubría encontró un túnel que desembocaba bajo ellos.

Siguiéndole la ruta descubrimos que el túnel nacía en el cerro de la casa vecina a la mía.

Echamos dentro del túnel algunos huevos inyectados con veneno para ratas, y tapamos su boca con cemento mezclado con trozos de vidrio de botellas a fin de que si el intruso quería abrir de nuevo la salida del túnel se cortara las patas con esos vidrios.

La producción de huevos volvió a coincidir con el forecast, y, días después, mi vecino, a quien yo había alertado al respecto, me llamó para mostrarme el cuerpo sin vida de un enorme rabí-pelao —especie de rata gigante, astuto y repulsivo, que abunda en Venezuela— que yacía muerto en su cerro, cerca de donde nacía el túnel.

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Rabí-pelao

Cuando los nidos de la caseta junto al estanque resultaron insuficientes, mi cuñado construyó, bajo la escalera de subida de la primera a la segunda terraza, una casita de dos pisos con nidos en cada uno y con una rampa que permitía a las patas el acceso al piso de arriba.

La producción de huevos llegó a ser una prioridad para con mis patos, y cuando descubrí que la raza más ponedora es la llamada Khaki Campbell, me puse a averiguar dónde en EEUU podía yo conseguir huevos Khaki Campbell fertilizados, y logré ubicar una granja que, a petición del comprador, los enviaba por courier a cualquier parte de EEUU.

Para asistir en febrero de 1985 a un curso en Chicago me llevé, por supuesto, un buen abrigo. A mitad de la semana que duró el curso me comuniqué por teléfono con el dueño de la granja mencionada y le pedí que a casa de Fernando Lacoste, exIBMista y buen amigo que vivía en Miami, me enviara, bien protegidos, 36 huevos de Khaki Campbell.

Por supuesto, antes de esa llamada ya contaba yo con la conformidad de Fernando.

Terminado el curso volé a Tampa, y allí, donde para entonces vivían varios amigos exIBMistas, Patricia Palacios, esposa de Javier Palacios (uno de tales amigos) tuvo la amabilidad de coser, cerrándolas, las bocas de las mangas de mi abrigo, pues ya en Tampa y Miami no iba yo a necesitarlo.

Al llegar a Miami recogí en casa de Fernando Lacoste la caja con los 36 huevos de Khaki Campbell, me fui a un supermercado y compré tres docenas de huevos de gallina de los más grandes que encontré, cada docena en su respectivo cartón, en los cuales reemplacé con huevos Khaki Campbell los comprados en el supermercado.

Metí en una manga de mi abrigo dos de los cartones, y en la otra uno (total, 36 huevos) para traerlos a Caracas camuflados de esta forma.

Pero como en mi manera de ser no tiene lugar el desperdicio, sentí que sería casi un crimen echar a la basura los 36 huevos de gallina comprados en el supermercado, así que no se me ocurrió mejor cosa que ponerlos todos en una de las bolsas plásticas de ese supermercado y colocarme a la puerta de salida de éste en espera de que apareciera algún cliente empujando un carrito que indicara que había hecho una compra de viandas.

El primer cliente que con tales características salió fue una señora cubana que venía acompañada por quien parecía ser una amiga. Las detuve, y mostrándole a la cubana la bolsa con los huevos, le dije:

—Señora, ¿usted querría estos huevos?

Para mi consternación, la señora se sonrojó, miró a su compañera y luego a mí, y con acento airado exclamó:

—¡Ay, Dios mío! ¡¡Las cosas que una tiene que oír!!

Y, sin más, reinició la marcha con su carrito, de forma tan violenta que me habría atropellado si no me aparto.

El asombro me dejó clavado en el sitio, boquiabierto y con la bolsa de los huevos aún alzada, mientras, sin entender qué había hecho yo de malo, miraba incrédulo a la señora que se alejaba taconeando de una forma que denotaba que todavía estaba molesta.

Aún mantenía yo tan ridícula posición cuando se me acercó un señor, también cubano y que, según deduje, había observado lo que me había ocurrido con la señora. Conteniendo la risa a duras penas, el señor me preguntó qué había pasado.

Para que entendiera bien mi consternación le eché completo el cuento de los huevos fertilizados, los recién comprados en el mercado, y el cambio que yo había hecho. Y, como prueba de esto último, le enseñé el ticket de compra y los cartones llenos con unos huevos que, por su color, no podían haber sido comprados en aquel supermercado.

Cuando terminé mi relato y presentación de pruebas, el señor, riendo ya abiertamente, me dijo

—Amigo, ¡es que a las mujeres no hay quien las entienda! Deme usted los huevos que yo los acepto con muchos gusto.

Se los di, además de darle también las gracias, y puse tumbo al aeropuerto.

El vuelo salió a tiempo, y, mientras duró, mantuve sobre mí el abrigo con el precioso y frágil cargamento.

En la aduana de Caracas no tuve problema alguno pues, tal y como yo había supuesto, regresando de EEUU en pleno invierno a nadie le extrañaría que un viajero trajera en su brazo un abrigo bien doblado.

Apenas llegar a mi casa dejé en reposo por 24 horas los 36 huevos, que es lo indicado para ellos después de un viaje, y al día siguiente los puse en una de las incubadoras electrónicas.

El resultado, también dentro de las previsiones, fue que, durante los días 13 y 14 de marzo de 1985, de los 36 huevos salieron sólo 5 patitos, pues era de esperar que la mayor parte de los huevos sufrieran daños por el ajetreo de los viajes, sobre todo del que los trajo hasta Miami, y por los cambios de temperatura.

Esos cinco Khaki Campbell crecieron, y oficialmente fueron bautizados con los nombres de quienes ayudaron a que fuera posible que nacieran en Venezuela.

Aquí, en la participación oficial que del bautizo preparé para los interesados, están los nombres de los patos y de sus padrinos/madrinas:

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Dos de las Khaki Campbell hicieron historia, pues Ibémita batió el record de mis patas ponedoras porque llegó a poner 340 huevos en un año, y Trapicia fue adoptada como mascota por mi hija Alicia, a quien seguía a todos lados, como un perrito, o se echaba a sus pies cuando mi hija se sentaba a estudiar.

Tal vez por eso, Trapicia perdió algunas de sus habilidades patunas y murió al no poder poner un huevo que resultó demasiado grande para ella.

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Patos Pekin y Khaki Campbell.

La gente del Departamento de Comunicaciones de IBM de Venezuela que, entre otras actividades, editaba Dimensión, la revista interna de la compañía, supo de mi hobby patuno y en el número del primer trimestre de 1985 publicó al respecto este reportaje que he partido en trozos para, escaneando cada uno por separado, facilitar su lectura.

Las fotos son parte del reportaje y venían intercaladas entre los textos. Las explicaciones bajo todas ellas, excepto una, las añadí yo a efectos de este post.

(Comienzo del reportaje)

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La segunda incubadora que tuve. La traje de USA

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Patos adultos, de varias razas, en el patio frente a la caseta de postura.

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Con mi hija menor, Elena Padrón, y varios polluelos de Khaki Campbell.

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(Fin del reportaje publicado en Dimensión)

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Carlos M. Padrón poniendo algunos polluelos de Khaki Campbell en la estación de crecimiento.

Cuando en junio de 1993 IBM me mandó a España en asignación de trabajo por dos años, llevé a un zoo todos los patos que entonces tenía excepto el casal de esta foto:

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El último casal

Al regresar de España decidí remodelar mi casa, y eso implicaba salir de todos los patos.

Vendí las incubadoras y demás implementos patunos, llevé a un zoo aquel último casal que había dejado en casa cuando me fui a España, y así puse fin a un hobby que me entretuvo durante 17 años, y que hoy, 14 años después de haberlo dejado, aún lo añoro.

COMENTARIOS

 

CMP
En respuesta a Herbert.

Hola, Herbert. No creo que en Venezuela consigas esos patos; al menos no los había originales cuando yo me dedicaba a eso como hobby. Por tanto, la solución que se me ocurre es traer de USA, a mano y con mucho cuidado, huevos fertilizados como ofrecen en esta página.

El vendedor de esta otra está en Florida, así que habría que ir en carro desde Miami hasta allá.

Herbert
Buen día, Sr. Carlos.

Soy un principiante en esto de la cría de aves, y en especial estoy interesado en los patos Campbell, por su capacidad de producción. Si está en su posibilidad quisiera que me orientara sobre dónde puedo adquirirlos y qué clase de cuidados son más oportunos.

Soy venezolano y vivo en Anzoátegui.

CMP
En respuesta a Alicia Padrón.

Gracias, hija; también yo los echo de menos.

Esos animalitos tan especiales me traían paz de espíritu cuando me pasaba largos ratos viéndolos abandonarse en el agua con la cabeza oculta bajo un ala.

Alicia Padrón
Me encantó leer esto, papi.

Unos de los recuerdos más lindos que tengo de mi infancia es el de cuidar y ayudarte a criar patos. Me encantaba llegar del colegio directo a tu oficina a chequear las incubadoras, poner anillos en las patas de los patos pequeños, y cuidar a los más chiquiticos que estaban en la jaula con un bombillo para darles calor.

“Pati” fue muy especial para mí, y el bond de un pato con uno es fuerte, muy parecido al de un perro.

Les he contado todos estos cuentos a mis hijos muchas veces, y Alexandra dice que soy una “suertuda” por haber tenido 40 patos en la casa.

xo

CMP
En respuesta a Eugenia.

Gracias, Eugenia.

Eugenia
Me encantó su relato, Sr. Padron. Lo felicito.

CMP
En respuesta a Elena Quesada.

Gracias, Elena. Y saludos a tus hijos.

Elena Quesada
¡¡¡Excelente Carlos!!! Soy testigo de esos huevos. Mis hijos lo comían a diario. Disfrute mucho tu articulo. Un abrazote

CMP
En respuesta a Gustavo Cabezas.

Muchas gracias, Sr. Cabezas. Espero que lea Padronel más a menudo.

Gustavo Cabezas
Le felicito. Vengo siguiendo su blog hace poco tiempo, soy (investigador social) y me han interesado sus publicaciones antiguas. Lo leo más o menos a prisa, pero este artículo lo he leído dos veces. Gracias por compartirlo.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: Amar y ser amado

AMAR Y SER AMADO

La aurora matinal radiante y pura,
rasgaba de la noche el negro velo,
cuando, en pos de lo bello, en mi desvelo,
extático quedé por tu hermosura.

Desde entonces tu imagen peregrina
en mi mente aparece, aunque intangible,
y ocupas sola tú mi alma sensible
porque eres ideal, mujer divina.

Desde entonces tu angélico mirar
me dice la grandeza de tu ser
porque eres, por lo bella, la mujer
más digna por tus gracias de admirar.

Desde entonces un bello idealismo
invade a mi alma que por ti soñaba
en mis ansias, mujer, ¡cuando buscaba
amor puro sin mezcla de egoísmo!

Lo sublime que halaga el corazón
y del alma ennoblece el sentimiento,
lo grandioso que eleva el pensamiento
lo infinito, de Dios emanación.

Anhelo que infundió la Providencia
al darle al primer hombre compañera.
Desde entontes, el mundo en su carrera
sigue de Dios la mística sentencia.

——————

«Amar y ser amado» es de la vida
el más grande y estático poema;
«amar y ser amado» es aquel lema
que, en mis ansias de amor, mi pecho anida.

——————

El tiempo pasará, mas mi alma pura
nunca podrá olvidar aquel momento
que, en pos de mi ideal, por tu portento,
extasiado quedó por tu ternura.

***

En el campo mujeril,
buscando una pura rosa,
te encontré, divina diosa,
de incomparable valor.

Te ofrecí de mi cariño
las delicadas primicias
y entono dulces albricias
como un candoroso niño.

Desde entonces en mi mente
imperas, casta mujer,
como reina de mi ser,
a quien estoy consagrado,
y a quien digo con ternura,
al verte de amor henchida:
El poema de la vida
es amar y ser amado
.

[*FP}– Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (2/5): Las Palmas y La Palma II

Carlos M. Padrón

Los otros artículos de esta serie de 5:

  • Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (1/5): Tenerife I y La Palma I
  • Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (3/5): Tenerife II
  • Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (4/5): Tenerife III
  • Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido: (5/5)  Madrid y Cuenca

***oOo***

 

Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha, o en el sentido de las agujas del reloj cuando las personas estén en círculo.

 

LAS PALMAS

El sábado 02 de abril (02/04) volé de La Palma a Las Palmas para recibir a Chepina que llegaría desde Caracas.

En Gando, aeropuerto de Las Palmas, me esperaba el amigo Francisco Lorenzo, un pasense residente en esa ciudad.

Y mientras hacíamos tiempo hasta la llegada del vuelo en el que Chepina vendría, Francisco me llevó desde Gando —que está a nivel del mar, y donde al momento había una temperatura de unos 20°C—, hasta un lugar llamado Ingenio en el que, por su enclave más elevado, había unos cuantos grados menos y, para colmo, soplaban ocasionales ráfagas de aire frío.

Con el brusco cambio de calor a frío, mi dolencia gripal, con fuerte impacto en la garganta, se agravó, e hizo crisis cuando esa tarde, por llamada telefónica desde Caracas, me informaron de que mi hija menor, Elena, había sido hospitalizada de emergencia en San Francisco (California, USA).

~~~

A la hora de llegada prevista para Chepina, regresamos a Gando, y mientras esperábamos el vuelo desde Madrid, que se anunciaba con retraso, caí en cuenta de que la última vez que yo había estado antes en ese aeropuerto fue el 09-01-1969, lo cual recuerdo porque fue ahí cuando, esperando por la llegada del vuelo que nos llevaría a Caracas, mi hija mayor, Alicia, caminó por primera vez.

Cuando llegó Chepina —con casi dos horas de retraso y sin maleta (Iberia no la transfirió del vuelo Caracas-Madrid al Madrid-Las Palmas, pero prometió que llegaría esa noche en el vuelo de las 20:00)—, Francisco nos paseó por varios lugares de la ciudad de Las Palmas, en los que, dado ya mi creciente malestar, no tomé foto alguna.

Y cuando al fin nos dejó esa tarde en el hotel, Chepina sacó de su equipaje de mano, y me entregó, dos pendrives que contenían, grabada también en Caracas por mi yerno, casi la totalidad de la información perdida con la rotura del disco duro externo de la Mierdaptop, percance que ya mencioné en la primera entrega de esta serie.

Y digo ‘casi’ porque la información generada durante la semana inmediata anterior al 20 de marzo, fecha en que volé hacia el otro lado del charco, se perdió del todo, pues es mi costumbre pasar a Mierdaptop lo que tenga yo en Obama (así llamo a mi desktop, o computadora de escritorio) y quiera llevar conmigo al viaje, y trabajar con Mierdaptop durante esa semana a fin de poder corregir, estando aún cerca de Obama, cualquier falla de operación que se presente, pues, según acertadamente asegura Murphy, siempre se presenta alguna.

Pero, como ya dije en la entrega anterior, pasados diez (10) días desde que Chepina despachó por MRW, hacia El Paso y desde Caracas, los DVDs que contenían esa misma información, éstos no habían llegado a El Paso.

Llegaron el día 7 de abril (07/04) luego de reiteradas llamadas a las oficinas de MRW en Caracas, Madrid y Barcelona, y a las de sus corresponsales en Canarias.

La excusa dada por MRW para tan inaceptable retraso fue que el paquete estaba retenido en la aduana.

Cuento todo esto por si algún lector que esté en Venezuela quisiera enviar algo a Canarias por medio de MRW.

Pasadas las 20:00 nos fuimos al aeropuerto a buscar la maleta que, según Iberia dijo, llegaría a esa hora, pero nada de nada; nos la entregaron pasadas las 23:00. ¿Serán parientes Iberia y MRW? Bueno, al menos son de la misma nacionalidad.

El martes 03/04 nos sacó Francisco fuera de la capital y hacia lugares donde los paisajes me recordaron, más que en la ciudad de Las Palmas, a la Canarias que conozco.

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Francisco Lorenzo y Carmen J. (Chepina) Pernía frente a un balcón de flores, en Teror

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Francisco Lorenzo y Carmen J. (Chepina) Pernía frente a balcones canarios, en Teror

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20110403=CMP ChP fuente Teror

Carlos M. Padrón y Carmen J. (Chepina) Pernía frente a una fuente pública, en Teror

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Arucas vista desde el mirador.

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Toma un tanto de lejos

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20110403=Arucas

Toma de más cerca

Por su arquitectura, el edificio de la catedral me parece algo fuera de lugar, o, mejor aún, traído al lugar por una máquina del tiempo.

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Otras vistas desde el mismo mirador.

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Parte de Arucas. Autopista a Las Palmas

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Carmen J. (Chepina) Pernía en primer plano. La Isleta a lo lejos

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20110403=La Isleta

La Isleta un tanto más cerca

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Francisco Lorenzo y Carmen J. (Chepina) Pernía frente a la catedral de Arucas.

El miércoles 04/04 anduvimos, a pie y en guagua-tour, por nuestra cuenta, y el jueves 05/04, muy temprano, volamos desde Las Palmas a La Palma.

La foto que sigue fue tomada al 04/04 en el Centro Comercial El Muelle, en Las Palmas.

20110404=Chp CC El Muelle

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LA PALMA II

El 08/04, ya de vuelta en El Paso con Chepina, en las afueras del bar en que acostumbramos a reunirnos los amigos para celebrar nuestros debates «filosóficos» y rememorativos de tiempos pasados,  —bar que está en la calle a la que jocosamente apodan «Corredor de la Muerte» (porque en uno de los bancos que hay en ella se sientan muchos hombres de avanzada edad), o también «Wall Street» (porque es la calle en que están todos los Bancos que hay en El Paso)—, que nos encontramos con doña Amanción, una nonagenaria pasense por quien, por lo visto, no pasan los años.

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Carmen J. (Chepina) Pernía, y Amanción López

 

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Ese mismo 08/04, almuerzo de familia en el restaurante La Abuela, en Las Dos Palmas (El Paso).

20110408=MCelia Ey Víctor ChP-LAbuela

María Celia Padrón, María del Carmen Padrón, Víctor Hernández, y Carmen J. (Chepina) Pernía

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El 09/04 tuvo lugar un almuerzo con los mismos amigos del almuerzo anterior, pero esta vez acompañados de sus medias naranjas y en el restaurante El Secadero,.. donde no saben lo que son papas fritas molancas. ¡Qué vergüenza!

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Érika (de Luis Herrera), Carmen J. (Chepina) Pernía (de Carlos M. Padrón), Edita (de Álvaro Taño), Isabel (de Javier Simón), Marianela (de Fidel González)

Y como Rigoberto (Berto) Rodríguez no pudo asistir porque Eyilda, su mujer, tuvo que trabajar ese día, nos invitaron luego a almorzar, el 10/04 y en su casa, lo que el propio Berto, buen sibarita y mejor cocinero, preparó para ese almuerzo.

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Rigoberto (Berto) Rodríguez ejerciendo de cocinero en su garaje

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Las dos fotos que siguen fueron tomadas durante ese almuerzo. Ésta, como testimonio de que hubo vino, y del bueno.

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Rigoberto (Berto) Rodríguez, Eyilda Infante, su mujer

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Y ésta frente a lo que quedaba de una bandeja que escasos minutos antes estuvo llena de papas arrugadas.

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Rigoberto (Berto) Rodríguez, Eyilda Infante, su mujer, y Marta Rodríguez Infante, hija de ambos

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En el Recinto Ferial de El Paso durante el festival del domingo 10/04, día antes de nuestra salida del pueblo rumbo a Tenerife, también olvidé —y por los motivos que explicaré en otras entregas— tomarnos una foto con Rosa María (Rosita) Rodríguez, que amablemente vino hasta ese lugar para vernos. ¡Mis disculpas, Rosita! Pero sí le tomé a mis hermanas esta foto cuando estaban en el Recinto Ferial:

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Mis dos hermanas, María del Carmen, y María Celia

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COMENTARIOS

Vicencio Díaz
¡Na’ tan GÜENA!

Tenían que darte algo para equilibrar tan maravilloso regalo. Te quisieron dar más tiempo, y tú pendiente de tu blog.

Todos sanos, felices de verte, acompañado y bien acompañado, vino, quesos, lajas, durcitos, risas y sonrisas, no pocas carcajadas. Viento de barlovento, olor a huerta, brisa tempranera y, al atardecer, esas fotos….

Eso se llama un niño consentido.

CMP
En respuesta a Germán Álvarez.

Es que los viajes son como las tecnologías: ni buenos ni malos. Todo depende de cómo se usen (las tecnologías) y de cómo le vaya a uno (si los viajes).

Germán Álvarez
Ah, pero el acontecido eres tú, no el viaje.

[*ElPaso}– Martín (Miguel Ángel) Pérez Taño y sus tres novelas

Carlos M. Padrón

Como consecuencia de una para mí afortunada reunión vecinal habida el pasado año cerca de mi casa natal, en El Paso, Martín Pérez Taño, hijo también de El Paso donde todos lo hemos llamado siempre Miguel Ángel, me hizo llegar un ejemplar de su novela «Raúl».

Ya en mi artículo Mi llegada a la computación y a IBM – Un tributo a quienes influenciaron mi vida. Hechos y anécdotas, mencioné a Miguel Ángel entre las personas que de algún modo influyeron en mi vida, y él es una de las que, estando ambos en Venezuela, me hizo un gran favor.

Comoquiera que los protagonistas de tal novela son un muchacho de El Paso (La Palma, Canarias) y una muchacha de San Cristóbal (Venezuela), cuando esta primavera de 2011 fuimos Chepina y yo a El Paso me llevé el ejemplar de «Raúl», fuimos a visitar a Miguel Ángel, y luego de los saludos le dije que tenía frente a él la réplica de los protagonistas de «Raúl», pues Chepina es de San Cristóbal y yo de El Paso.

Luego le pedí que me dedicara el ejemplar que me había hecho llegar a Venezuela, y no sólo nos lo dedicó sino que nos regaló ejemplares de otras dos novelas suyas: «El Terrenito o Nicht Zu Verkaufen» y «Así murió Tanausú», de las cuales no tenía yo noticia alguna.

Después de haber leído esas tres novelas, creo que (y comento por orden cronológico):

1.- «El «terrenito», o Nicht Zu Verkaufen» (2000)

Es una fiel estampa anecdótica de la vida localista de El Paso en los tiempos en que comenzó a llegar a nuestro pueblo el turismo que vino para quedarse.

La descripción de los personajes y de las situaciones por ellos creadas corresponde exactamente con la realidad.

Mención aparte merece el genial toque de humor que me mantuvo riendo durante casi todo el tiempo que duró un vuelo entre Tenerife y Madrid, tal vez porque Rumenigue, el personaje de la novela, me hizo recordar a algunos alemanes que conocí en IBM de Venezuela.

2.- «Raúl » (2003)

Destaca el gran valor de la reseña histórica acerca de cómo era la vida en El Paso —en La Palma y tal vez en gran parte de Canarias— en la década de los años ’40s y antes; cómo en esa década, y comienzos de la siguiente, emigraron clandestinamente a Venezuela, arriesgando sus vidas, muchos jóvenes palmeros; y cómo fue luego en Venezuela la vida de muchos de ellos, tanto de los llegados legalmente como de los que lo hicieron ilegalmente.

Todo esto está narrado de una forma que resulta tan realista que toca muy de cerca al menos a quienes, como yo, supimos de esos hechos que, aunque presentados en una novela, fueron reales.

3.- «Así murió Tanausú» (2007)

Dejando de lado la faceta romántica, me resultó realmente impresionante, por lo valioso, el cóctel de ficción, hechos históricos e investigación que Miguel Ángel hace en esta novela y que sirve, o al menos me sirvió a mí, para aprender mucho sobre los aborígenes Canarios, sobre la cruenta conquista de las Canarias y, sobre todo, para ver las conclusiones —por demás meritorias y basadas en una lógica que se me antoja sólida— a que el autor llega acerca de cómo y por qué murió Tanausú, que es el meollo de esta obra.

Es realmente una lástima —y me atrevería a decir que hasta una vergüenza— que el autor haya tenido que financiar de su bolsillo la publicación de estas tres novelas.

Alguien pudiera argumentar que no son un dechado de arte literario, pero de haberlas considerado así creo que el autor las habría presentado a concurso, cosa que no sólo no hizo sino que una de las novelas fue publicada sin haberle hecho corrección de texto.

No soy crítico literario, pero sí amante de El Paso, mi pueblo, y para mí no es de orden literario el propósito que animó al autor a escribir estas novelas.

No, su mérito es de otro tipo que tiene un gran valor histórico, pues creo que, «El «terrenito», o Nicht Zu Verkaufen», y «Raúl» son lectura obligada para la mayoría de los pasenses vivos hoy.

En el caso de «El terrenito», para que recuerden o sepan cómo fue nuestro pueblo a mediados del siglo pasado. Y en el caso de «Raúl» porque un altísimo porcentaje de esos pasenses vivos a día de hoy, o están/estuvieron en Venezuela o, sin son descendientes de quienes estuvieron, tiene para ellos un beneficio especial empaparse de los detalles del medio social en que, en La Palma y en Venezuela, tocó vivir a quienes entonces emigraron a este país.

Sin embargo, la triste realidad es que, con dos excepciones, ninguno de los muchos pasenses a quienes he hablado de «Raúl» sabía de su existencia, y lo cruel es que no podrán leer ni ésta ni las otras dos, aunque con gusto comprarían las tres, porque, sencillamente, no están a la venta; no están ni nunca estuvieron en las librerías.

Esto escribió acerca de «Raúl» el pasense Adolfo Taño Perera, autor de Soldado de aquella guerra.

«Así murió Tanausú» es también lectura obligada para quienes, Canarios o no, deseen hurgar en la conquista de las Canarias, y tanto si dieron por válido como si no lo que acerca de este tema escribieron hace muchos años autores de renombre como, por ejemplo, Chil y Naranjo, Abreu Galindo o Viera y Clavijo.

Creo que es notable el valor que para la historia de La Palma tiene el novedoso enfoque que Miguel Ángel da a su conquista, y las conclusiones a que llega.

Desde aquí, hago público una vez más mi agradecimiento a Miguel Ángel Pérez Taño, mis felicitaciones por esas formidables novelas, y reitero mi deseo y esperanza de que sean publicadas y puestas al alcance del público cuanto antes.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: La nada

LA NADA

Del pasado un arcano misterioso,
mi pobre inteligencia escrutar quiere:
qué fue la nada, el caos tenebroso
que al meditarlo se disipa y muere.

Eterno es Dios y eterna su presencia,
hasta en mundos del hombre inconcebibles…
En lucha mi razón con mi creencia,
se pierden en misterios intangibles.

[*FP}– Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (1/5): Tenerife I y La Palma I

Carlos M. Padrón

Como cumplir 80 años es ya de por sí un logro respetable, desde el año pasado decidí que, de poder hacerlo, iría yo con Chepina a El Paso para estar presentes, en marzo/2011, en el 80° cumpleaños de María Celia, mi hermana mayor.

La intención fue buena, pero los acontecimientos que en su realización como viaje tuvieron lugar hicieron de éste el más calamitoso de los viajes que he realizado en mi vida.

Y para que no me llamen, como ya lo han hecho, quejica y pesimista, mencionaré como muestra solamente,

  • La rotura del disco duro externo de mi Mierdaptop, y que me dejó solamente con el sistema operativo.
  • El hecho de que los respaldos de lo perdido con la rotura del disco hizo en Caracas mi yerno, en varios DVDs, y Chepina me envío por MRW el día 24 de marzo, llegaron a El Paso….. ¡el 7 de abril! y en un paquete roto en el que los estuches de los DVDs estaban también rotos, con visibles muestras  de que los habían revisado a placer y al trancazo. En la parte 2 de esta serie de 4 contaré cómo recuperé la información perdida.
  • La pérdida de mis lentes de contacto; y,
  • La «adquisición para pago en cómodos y largos plazos» de un estado gripal, con afonía y tos perruna, que aún no me deja.

Suficiente como para aplicar el calificativo de calamitoso, ¿no?

Como de este viaje hay muchas fotos, siguiendo un orden cronológico dividiré en cinco (5) el reportaje, a saber

  • 1/5: Tenerife I y La Palma I
  • 2/5: Las Palmas y La Palma II
  • 3/5: Tenerife II
  • 4/5: Tenerife III
  • 5/5: Madrid y Cuenca

Aquí va la primera parte.

Lo de tal «adquisición» arriba mencionada se entiende porque el tiempo ha perdido la vergüenza, y aunque llegué a El Paso el 21 de marzo, fecha oficial de inicio de la primavera, en mi querido pueblo natal había temperaturas de entre 8 y 18°C, o sea, un frío propio del invierno, pero con cambios súbitos a episodios cálidos y viceversa,… y es precisamente a esa viceversa a la que le tengo alergia desde hace más de un cuarto de siglo.

20110406=Palma Arturo   downtown apaisado

Toma reciente del paisaje, ampliado, que sirve de tema pictórico en este blog. Ese día el tiempo en El Paso estaba espléndido; era realmente primaveral.

Así que no es extraño que me enfermara en El Paso, cuando el disgusto de la rotura del disco tumbó mis defensas (no es la primera vez que me enfermo después de un disgusto o de una seria situación de estrés), que llegara a quedar totalmente afónico, y que luego revalidara mi afección en Las Palmas, Tenerife, Cuenca y Madrid,… trayéndola a Caracas sin permiso de importación.

La “peste” que contraje fue tan dura que el calor del afecto que, una vez más, me brindaron los familiares y los incondicionales amigos de siempre, sólo logró paliar, mas no curar, los síntomas que ya mencioné.

Pero dejo atrás esta parte negativa que me acompañó durante todo el viaje —dejo constancia reiterada de que deliberadamente omito la mención de muchas desventuras más—, y voy con la positiva.

A las personas que aparecen en las fotos las nombraré de izquierda a derecha o, cuando estén en círculo —como sentadas en una mesa—, en el sentido de las agujas del reloj.

TENERIFE I

En el aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife) me esperaba un pequeño comité compuesto por tres amigos y mi prima Lucy. Foto cortesía de Armas Padrón.

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Gilberto Cruz, Wifredo Ramos, Carlos M. Padrón, Roberto González Rodríguez.

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Foto cortesía de Lucy de Armas Padrón.

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Wifredo Ramos, Lucy de Armas Padrón, Carlos M. Padrón, Roberto González Rodríguez.

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LA PALMA I

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El día 24 de marzo, fecha del mencionado 80° cumpleaños, mi hermana María Celia presidió la mesa preparada para los parientes y amigos que asistieron a la celebración. Como puede verse, no faltaron las truchas, los almendrados y los rosquetes, los higos pasados y el queso de cabra y, por supuesto, tampoco el vino de la tierra.

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Mi hermana María Celia (en pie) y, sentados, Álvaro Padrón, Pino Montañez (esposa de Álvaro) y Carmelina Padrón, hermana de Álvaro, y ambos primos hermanos nuestros, o sea, de mis hermanos y míos.

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También se lució la cumpleañera bailando con Luis Herrera, más pariente que vecino, y amigo de toda la vida.

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Y con Javier Simón, nuestro primo.

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O departiendo con amigas o parientes.

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María Celia Padrón y Érika, esposa de Luis Herrera.

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María del Pilar (Pili) Simón, y Ana Isabel Rodríguez, hermana la una y esposa la otra de Javier Simón.

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Llegado el momento, tuvo lugar el canto del obligado «Cumpleaños feliz», entonado por todos los de la fotos y todos los que no aparecen en ella.

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Víctor (hijo de mi hermana menor), María Celia (la cumpleañera), María del Carmen (mi hermana menor), y Carlos M. Padrón.

Desde el cuadro colgado en la pared fue mudo testigo nuestro difunto padre, como también lo fue del subsiguiente abrazo entre hermanos.

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Siempre en La Palma, y antes de que llegara Chepina, tuvieron lugar algunas entrañables reuniones, en cafés y restaurantes, con más amigos.

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Javier Simón, Fidel González, Luis Herrera, Rigoberto (Berto) Rodríguez, Juan Enrique Brito.

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Juan Enrique Brito, Rigoberto (Berto) Rodríguez.

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Javier Simón, Gilberto Cruz, Adolfo (Álvaro) Taño.

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20110330=Huerta VP-1

La luz amarillenta del atardecer enmarca las tareas agrícolas en la huerta principal de mi casa natal. Al fondo, el pico Bejenao.

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a Vicencio Díaz.

Gracias, Vicencio, y lamento tu pérdida.

Si yo no valorara como valoro los aspectos positivos de esos viajes a Canarias, seguramente no habría vuelto desde hace muchos años, a menos que fuera para algo lúgubre, como lo fue llevar, en 2007, las cenizas de mi hermano mayor.

Estos viajes son la recarga de mi batería de gusto por la vida, pues no en otro sitio puedo encontrar las manifestaciones afectivas que allá recibo, entre otras personas, de amigos que lo son desde hace más de medio siglo. Si me quejo, es porque los malos acontecimientos mermaron mi salud e inhabilitándome por momentos, y robando mi tiempo, me robaron también un poquito del disfrute de algo tan valioso.

Vicencio Díaz
«¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre, pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad, porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica; porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía, y el fruto de justicia se siembra en paz para aquéllos que hacen la paz».

Yo no calificaría el viaje a las islas de ninguna manera. Simplemente ha sido un viaje y que en lo personal, desde mi punto de vista, fuiste muy consentido por la realidad que se te ha prolongado a través del tiempo y que se ha conservado prácticamente sin cambios desde tu infancia.

Me llamó poderosamente la atención la vista de tu casa natal. Es un milagro que puedas haber grabado con tu cámara algo que se conserva como lo acabo de ver. Tan sólo eso hubiese sido para mí suficiente compensación de lo que dices fueron calamitosos momentos.

Te cuento que de mi familia acabo de perder, hace menos de un año, a dos de sus pilares, y ahora la mesa a quedado coja. Ya no quedan cabras y, por supuesto, del queso ni hablar. Ya no hay quien sepa hacer dulces, ni cuadros, ni recuerdos. No te digo que te envidio, pues éstos son mis días más felices que jamás haya soñado, pero sí te digo que no eres justo contigo mismo al no alegrarte de la posibilidad de gozarte con tu gripe, y disfrutar de la presencia del pasado, que te ha esperado hasta el día de hoy para hacerte lo que para ti ha debido ser el mejor de los presentes.

Sin querer estoy leyendo algo que acabo de poner en Facebook y se me ocurre adosarlo al comentario que hago de tu maravilloso periplo. Yo sé que no todo lo de las lamentaciones es cierto, y sé que eres algo sabio y algo entendido, y por eso me atrevo a hacer de este consomé un sancocho de huesito.

Gracias amigo, por el regalo de un atardecer en El Paso. Que dios te recompense de alguna manera por el regalo que me has dado.

[*Opino}– Beber mucho café no aumenta el riesgo de padecer hipertensión

24-04-11

Volvemos a lo mismo que ya apunté una vez: ¿Cuánto CAFÉ —o sea, café de verdad— es una taza de café de las mencionadas en el artículo que sigue?

¿En qué se basa la medida usada por este estudio? ¿Se basa, por nombrar sólo algunos, en el llamado café americano —al que califico de agua sucia—, en el café cubano o en el café expreso, que es el que se toma en Italia, España y otros varios países?

En febrero 2010, estando en Tampa (USA) con Chepina, que iba vestida con un pantalón de color claro, durante el desayuno derramé sobre su regazo una taza completa de café americano.

Apenado le dije que al terminar de desayunar volveríamos al hotel para que ella pudiera cambiarse el pantalón, pero, para sorpresa suya y satisfacción mía, cuando terminamos de desayunar no se veía en el pantalón mancha alguna de café, lo cual me reafirmó en mi convicción de que el café americano es agua sucia.

Si alguien se ha mancado alguna vez con café de verdad sabe a qué me refiero.

Carlos M. Padrón

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23/04/2011

Beber mucho café no aumenta el riesgo de padecer hipertensión

Pese a las preocupaciones anteriores, beber mucho café no aumentaría el riesgo de padecer hipertensión, según indica un estudio realizado en Estados Unidos.

La presión arterial elevada, o hipertensión, se ha vinculado con las enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares (ACV) y una menor esperanza de vida, y algunos científicos sugirieron que el café podría aumentar el problema.

Sin embargo, de acuerdo con un informe publicado en The American Journal of Clinical Nutrition que reunió datos de seis estudios previos, con un total de 170.000 participantes, eso no sería así.

«Los resultados sugieren que el consumo habitual de más de tres tazas de café al día no está asociado con un incremento del riesgo de hipertensión, comparado con la ingesta de menos de una taza diaria de la infusión», escribió Liwei Chen, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Estatal de Luisiana, en Nueva Orleans, quien trabajó en la investigación.

Pero Chen añadió que se requieren más datos para delinear una conclusión definitiva sobre el tema, ya que el estudio «no dice que no haya riesgo» al tomar mucho café.

Además, las personas que beben entre una y tres tazas al día tenían un riesgo levemente mayor de presión arterial alta que aquéllas que tomaban menos, un resultado que los investigadores no pudieron explicar.

Los estudios encuestaron a los participantes para saber cuántas tazas de café bebían a diario, desde menos de una a más de cinco, y luego los siguieron durante 33 años.

Poco más de uno de cada cinco terminó desarrollando presión arterial elevada, y la posibilidad de ser diagnosticado con la condición no fue diferente a la de las personas que indicaron que bebían más de cinco tazas de la infusión por día y aquellos que tomaban muy poco café.

«No pienso en el café como un factor de riesgo de la hipertensión», dijo Lawrence Krakoff, que estudia la hipertensión en el Centro Médico Monte Sinaí en Nueva York, y que no participó de esta investigación.

Pero «si las personas toman 12 tazas al día y no duermen, creo que ése es un problema importante», añadió.

La relación entre el consumo de café y la presión arterial es complicada por la posibilidad de que no funcione de la misma forma en todas las personas, afirmó Chen.

«Las personas con un contexto genético distinto reaccionarían al café de forma distinta», señaló la autora. «Para algunas personas será seguro tomar mucho café, pero para otras no», finalizó.

Fuente: IBL News

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida». Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: Al opresor del pobre

AL OPRESOR DEL POBRE

Para los oprimidos.

¿Por qué desprecias, hombre envilecido,
al que sólo merece caridad,
y usurpas su trabajo sin piedad,
con astucia de mísero bandido?

¿Con que derecho robas, atrevido?
¿Por qué no te avergüenza tu maldad?
¿Por qué te afrenta el pobre en sociedad,
siendo, cual es, tu hermano decaído?

Mis preguntas no quieres contestar?
Pues, a decirte oblígame el amor
que me inspira el que quieres despreciar:
que es, a mi juicio, un criminal traidor
quien del pobre amargura la existencia,
¡teniendo ambos la misma descendencia!