[*ElPaso}– La brisa, cascada de nubes o mar embravecido

Carlos M. Padrón

En relación con El Paso, mi pueblo natal, he mencionado muchas veces, y lo han hecho aquí otras personas, el fenómeno meteorológico que allá llamamos «La brisa».

Es algo que hay que vivirlo para apreciarlo, pues, visto desde El Paso, consiste en una masa de nube blanca, como inmensa masa de algodón, que se pone a cabalgar sobre la Cumbre Nueva y que, a pesar de su engañoso nombre, generalmente desata un viento fuerte y anárquico que hace destrozos en cosechas y construcciones débiles. Es muy bella, pero bastante dañina y difícil de soportar.

Vista de cerca, se nota que esa masa de nube se mueve cayendo hacia El Paso como si de una cascada se tratara. El gran poeta pasense Don Antonio Pino Pérez lo llamó, muy acertadamente, «Mar de nubes». Es él quien mejor ha cantado a la brisa; para muestra, dos de sus poemas al respecto.

BRISA EN LA CUMBRE

Para A. Gómez Felipe, cordialmente.

En la quieta molicie de la tarde infinita
me llamaron las rosas de las nubes volantes,
la cascada de bruma de los vientos reinantes
que regaron la tierra con la lluvia bendita.

Bidigoyo y Behenauno, los eternos puntales,
Limitaron el río de la brisa impetuosa,
Que por toda la cumbre —mar de nubes— rebosa,
Cual la comba de gloria de los arcos triunfales.

Va cayendo en vellones de blancura celeste
con la gracia increíble de promesas aladas.
Tiene todo el encanto de las cimas nevadas,
Trae todas las furias de los vientos del Este.

Va cayendo y no cae… en riada incesante,
llega en lenguas de nubes al Santuario del Pino,
y lo besa y lo envuelve en fugaz torbellino
que se eleva a los cielos en la tarde inquietante.

Cataratas de espuma de los mares del cielo
perfumadas de lluvia y alocadas al viento,
os lleváis el mensaje del mejor pensamiento
y pasáis como sombras en el triunfo del vuelo.

Alumbráis con ensueños de blancura indecible,
como rayos de luna de las fuentes astrales,
y caéis con fulgores de luces siderales
en sonrisa de brumas de belleza increíble.

En la brisa despierta, que amanece en las vidas,
—agitada, revuelta, cantarina, soñada—
la hemos visto en las flores del almendro cuajada
y en las blancas mejillas de rubor encendidas.

Yo la he visto en las noches de mi vida andariega
luminosa cayendo sobre el Valle dormido,
y cantar en los árboles el vibrante alarido
de una fuerza sin nombre que de lejos nos llega.

Bienhechora del Valle, curandera de alturas
que en los mares ahogas impurezas de males.
¡Yo quisiera embarcarme en tus fuerzas vitales
y embrujar en tus nieblas mis soñadas locuras!

Y sentir la caricia de tus plumas ligeras
y el concierto solemne de tus músicas rudas
que llevaron las hojas de tus ramas desnudas
y los pétalos muertos de las rosas postreras.

1949

***

MENSAJERA LA BRISA

Alas blancas tendidas en la prisa del vuelo
que portáis un mensaje de los mares del cielo,

detened vuestros juegos en la cumbre cimera
porque una voz de alturas nuestras almas espera…

Desbordado rebaño de corderos de bruma
que en la lluvia fundidos se volvieron de espuma,

para ungir a los brezos con su fresca delicia
y envolver a los pinos en la blanda caricia

de los besos sin huellas y las risas andantes
que, volando, vinieron de regiones distantes…

Haz un lecho mullido con tus plumas ligeras
para que en él descansen las muertas primaveras,

y quédate en los sueños que alumbraran la vida,
pues tú los resucitas de la ilusión perdida.

Danos paz y consuelo con tu alada ventura
que nos trae canciones de los mares de altura…

Y dale a los almendros cuajados de rubores
las albas trasparencias que sueñan sus flores.

Que siempre vuelva y venga mensajera la brisa
y en su blonda opulencia fulgure una sonrisa…

Que en su manto de nubes de la cumbre colgado
viene envuelto el misterio del milagro esperado…

Son frescas ilusiones de nuevo desatadas,
Son nuestras esperanzas, arriba en oleadas,

que caen y no caen y pasan sin pasar,
son alas inocentes que vuelan sin volar…

Con plumas de los ángeles hicieron sus ropajes
que a veces se desflecan riñendo en los ramajes.

Se embarcan el los vientos en su fugaz huída
y se van como vienen sin una despedida.

En el invierno cantan, en el otoño rezan,
en el verano ríen y en primavera besan.

Unas veces son blancas, con blancuras de armiño,
con la clara de los sueños de un niño.

Otras veces naranja, de un naranja encendido
que se alumbra en las glorias de un ocaso vencido.

Y en las tardes de invierno, con sus pardos sayales,
retadoras avanzan con sus furias triunfales.

Muchas veces son grises en la gris lejanía,
y esclarecen y alumbran en las luces del día.

Pero siempre son bellas, con sus olas fragantes,
femeninas, lujosas, con sus ondas cambiantes,

cuando suben o bajan, cuando riñen o juegan,
cuando cantan o rezan, cuando huyen o llegan,

que son rosas del cielo embriagadas de brumas
que besaron las almas con sonrisas de plumas.

Y en la angustia y el llanto y en la cruz del tormento
un mensaje dijeron al pasar en el viento

que hizo luz en las sombras… y en las noches oscuras
arroparon con nieblas a las muertas venturas;

que un sudario piadoso a la tarde le ofrecen,
y en los amaneceres nuevamente florecen;

que si nacen o mueren fulgen siempre rientes,
que son rosas del cielo… ¡y son rosas creyentes!

1958

El nombre «Mar de nubes» cobra sentido al ver el vídeo que alguien, de pseudónimo Nambroque, ha montado después de muchas horas de filmación a cámara rápida o de muchas tomas fotográficas (time-lapse), y es impactante el parecido que la brisa tiene con las aguas de un mar embravecido, o con las de una catarata.

Vale la pena verlos. En YouTube, los links, que me han llegado por cortesía de Lucy de Armas Padrón, son,

  • «Cascada de nubes», ÉSTE. La brisa cae en cascada desde lo alto de la Cumbre Nueva.
  • «Mar de Nubes», ÉSTE, pero un mar embravecido. El efecto sólo puede verse a cámara rápida, como se ve en este vídeo.

Por si acaso los saquen de YouTube o tengas algún otro inconveniente, puedes bajarlos, o sólo verlos, así:

  • Para «Cascada de Nubes», clicar AQUÍ.
  • Para «Mar de Nubes», clicar AQUÍ.

Mis felicitaciones a Nambroque por tan magnífico trabajo.

Después de ver el vídeo y haber leído los poemas, se entenderá mejor cómo es la tan admirada y temida «Brisa».

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Los títulos

LOS TÍTULOS

Títulos de falso honor,
¡cuántos hay en sociedad,
hijos de la vanidad,
del orgullo y del amor!

Y ¡cuántos de gran valor
que en constante asiduidad,
la más culta humanidad
los persigue con ardor!

Mas, ni aquéllos ni éstos tienen
valor, ni al mundo convienen,
si el hombre culto, ilustrado,

no adquiere de modo alguno
un titulo cual ninguno:
¡el título de «hombre honrado»!

[*Opino}– Los patos y la guerra de los sexos

Que me perdonen los autores de la investigación citada en el artículo que sigue, pero, por lo que conté en Origen y evolución de mi «patología», el lector podrá notar que mi experiencia de 17 años lidiando con patos no avala lo dicho en tal artículo.

Si en una copulación forzada la pata lograra lo que abajo se dice que logra, yo no habría podido contar con tantos huevos fertilizados, pues, como ya conté, el pato era sólo uno, y las patas eran muchas; con todas ellas, excepto con una (la favorita), la copulación era forzada, pero los más de los huevos que todas ponían estaban fertilizados.

Carlos M. Padrón

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23/12/2009

Teresa Guerrero

La guerra de los sexos puede tener consecuencias sorprendentes, al menos en el caso de los patos.

La reproducción de estos animales es el tema de una curiosa investigación llevada a cabo por la Universidad de Yale, en EEUU, para intentar explicar la extraña morfología de sus órganos sexuales, muy diferentes a los de otras aves.

Pues bien, según este estudio, las hembras han desarrollado una vagina en forma de espiral para poder defenderse de los machos agresivos que, con mucha frecuencia, las fuerzan a mantener relaciones sexuales.

Los órganos sexuales de los patos: vagina (izquierda) y un pene (derecha).

 

La lucha por el control del proceso reproductivo subyace detrás de esta batalla entre sexos, según Patricia L. R. Brennan, la principal autora del estudio que el miércoles publica Proceedings of the Royal Society B.

«En los patos, las hembras pueden evitar que el pene del macho las penetre completamente, pero éste puede lograr una erección en menos de medio segundo, lo que le permite copular aun cuando las hembras están tratando de resistir durante un acto sexual forzado», explica la investigadora.

Sólo el 3% de las aves tienen pene

A diferencia de la mayor parte de las aves, que no tienen pene, los de los patos son grandes —pueden llegar a medir hasta 20 centímetros— y flexibles, con una forma parecida a la de un sacacorchos.

«En las especies en las que es común la copulación forzada, los machos han desarrollado penes más largos, mientras que las vaginas de las hembras han evolucionado hasta tener una forma en espiral en la dirección contraria a la del pene, lo que dificulta la penetración», afirma Brennan.

La investigación comenzó a partir de otro estudio de Yale que, en 2007, describió por primera vez la extraña forma de los genitales de los patos. Sólo el 3% de las aves tienen falo, como los avestruces o los patos.

Durante el acto sexual, estos animales sacan y extienden su pene, que está dentro del cuerpo. Su gran tamaño les da ventaja a la hora de mantener relaciones sexuales forzadas. Los investigadores llevaron a cabo varias grabaciones a alta velocidad y comprobaron que los patos sólo tardaban medio segundo en copular.

Tras realizar varias pruebas con tubos de cristal con formas parecidas a la vagina de las hembras pato, comprobaron que la forma de ésta les impide la copulación forzada, lo que, según los investigadores, aportaría nuevos datos sobre el conflicto de sexos desde un punto de vista de la procreación: «La evolución de la anatomía de los patos para controlar la reproducción es otro ejemplo del conflicto sexual en la Naturaleza», concluye Brennan.

Fuente: El Mundo

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» 35 / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: A la mujer

A LA MUJER

Te llaman bella los que sólo admiran
las formas de tu cuerpo seductor;
te llaman bella los que sólo aspiran,
en tu pecho encontrar virtud y amor.

Contraste de opinión en tus bellezas.
Discrepancias que advierto en mi honda calma.
¿A quién, pues, alucinan tus grandezas?
¡A los necios, tu cuerpo; al sabio, el alma!

[*Opino}– La Palma en la memoria – 1949

Por cortesía de Nina Domínguez Brito he recibido este link que lleva a un documental de 1949 acerca de algunos pueblos de la Isla de La Palma, entre ellos El Paso.

Hay que tener en cuenta que en la fecha en que fue hecho el documental imperaba el franquismo y lo católico era casi obligatorio. Eso explica la mala calidad de la filmación (es de hace 62 años) y los aspectos que en ella se destacan. Aún así, es algo para guardar. Aunque no lo conozco, doy las gracias a José Antonio Lorenzo Pérez quien hizo el montaje.

Tal vez porque en El Paso no se dan los plátanos, por este documental he venido a saber que, al menos en Tazacorte, las mujeres eran las que cargaban hasta los camiones las piñas de plátanos que los hombres cortaban.

La fábrica de cigarrillos y cigarros puros hace tiempo que desapareció. Su historia confirmó la teoría de que si se toma como primera generación la que funda una empresa, la segunda la lleva a su esplendor, y la tercera acaba con ella.

Esa fábrica fue por muchos años la gran fuente de trabajo para los hombres y mujeres de El Paso.

La erupción a la que este documental se refiere es la que mencioné en el post El volcán Cumbre Vieja: trágico pero espectacular. A ese volcán se le conoce por varios nombres.

Si tienes problemas con el link que di al comienzo, puedes bajar/ver el documental clicando de AQUÍ.

Carlos M. Padrón

[*Opino}– La ostentación criminal: Un BlackBerry que cuesta US$26.000

El pasado mes de abril, en una tienda madrileña que está en Puerta del Sol, donde ahora acampan «Los indignados», una señora ya mayor dudaba entre si comprar un abanico que costaba 1.000 euros, o uno que costaba 1.300.

Ante casos así, algo dentro de mí se subleva, pues entiendo que sólo la ostentación criminal, basada en la vanidad, la egolatría y el morboso placer de causar envidia, es lo que lleva a pagar esa cantidad por un abanico que, sea o no de nácar, es algo que dista mucho de ser un artículo de primera necesidad, o uno que por sus funciones justifique ese precio.

Y digo que «criminal» porque en este mundo hay millones de seres humanos que no han visto nunca juntos 1.000 euros, y que mueren de hambre tratando de sobrevivir con un dólar al día,… si es que lo consiguen.

Ante un caso como éste quisiera tener la autoridad para esperar fuera de la tienda y, cuando la señora saliera con su flamante y ridículo abanico de 1.000 euros, multarla con 3.000 euros y obligarla a realizar trabajo social por seis meses en alguna organización de caridad de las que se esfuerzan por dar de comer al hambriento.

Lo mismo quisiera hacer, por supuesto, con los que compran estos BlackBerry,… y hasta con quien los fabrica, pues ya podría dedicar su habilidad a algo más constructivo o, al menos, que fuera socialmente menos insultante.

En menor escala, pero igualmente criminal, coloco el caso de un gallego que a comienzo de los años ’60s acudió en Caracas a la Policía a denunciar que en la calle le habían robado un pisacorbata de un millón de bolívares, monto que en aquella época equivalía a unos US$300.000.

Al escuchar por TV esta noticia se me escapó un sonoro «¡Bien hecho que se lo robaran!». Creo que lo mismo diría si les robaran los BlackBerry a quienes pagaron por ellos esos criminales montos.

El motivo de mi reacción fue el mismo ya citado: sólo la ostentación criminal lleva a que alguien quiera lucir públicamente como propio un objeto tan costoso, cuando la función práctica que cumple — de ser necesaria, que muchas veces no lo es— puede hacerla, igual o mejor, uno que cueste 100 veces menos.

Carlos M. Padrón

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31-05-11

Si le sobran US$ 26.000 y es un usuario de teléfonos inteligentes BlackBerry, puede interesarle saber que un joyero británico, especialista en el diseño de joyas «a medida», acaba de mostrar en público al más reciente producto dirigido a una pequeña elite de usuarios ultrarricos: su Amosu Black Diamond Blackberry.

El equipo, que es una edición limitada, está incrustado de piedras preciosas y 1.400 diamantes.

Viene acompañado de lujosas fundas hechas en piel de cocodrilo, y los usuarios más fanáticos pueden pedirle al diseñador que grabe en el aparato su nombre, iniciales o el logo de su compañía.

Para darle la mayor exclusividad, la joyería sólo venderá 10 equipos de este exclusivo modelo de edición limitada.

Antecedentes

Hay que destacar que no es la primera vez que este empresario incursiona en el mundo de los celulares de alto lujo. En 2008 diseñó y vendió 5 modelos del BlackBerry Pearl Diamond Edition y cada uno costaba 88.000 dólares.

Y en 2010 ideó el Amosu Curva Diamond BlackBerry, una serie de la que sólo hizo 3 ejemplares, y los vendió por 191.000 dólares.

Vale recordar que también fabricó ediciones especiales de lujo para los fanáticos de otras marcas, como iPhone, Motorola y Nokia.

Fuente: Yahoo Noticias

[*Opino}– Reflexiones sobre EL TIEMPO

En el artículo que copio más abajo, su autora, de nombre Elena García de Guinea, habla de la percepción del tiempo.

Pero no de la que me resulta realmente preocupante, que es la que uno comienza a tener cuando, después de cumplir los 65, nos parece que algo que ocurrió hace 40 años ocurrió ayer, y que, por tanto, lo que nos queda de vida es apenas un instante, dando así validez a lo que alguien dijo al respecto: «La vida es como un rollo de papel higiénico, que cuanto menos queda más pronto se acaba».

Y si tal percepción es subjetiva, también lo es la que tenemos de jóvenes, ésa que nos hace creer que un año es una eternidad.

Ninguna de las dos es correcta, pero así como la sociedad no nos enseña desde jóvenes —desde la universidad, a más tardar— a no caer en el drogamor, tampoco nos enseña a percatarnos de lo incorrecto de esa percepción, ni a usar una que sea más objetiva.

También se dice que el tiempo es oro, en lo cual estoy totalmente de acuerdo porque creo que está claro que el tiempo es el menos renovable de los recursos que tenemos. De hecho, no es renovable en absoluto.

Sin embargo, hay muchísimas personas que no tienen escrúpulo alguno en robar el tiempo de sus semejantes, y son impuntuales, no cumplen en fecha lo que ofrecieron cumplir, van por una autopista «paseando» en su auto, contestan los e-mails —si es que los contestan— cuando les parece, etc. Ya lo dijo Jacinto Benavente:

«Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo«.

De forma un tanto anecdótica, la autora analiza «los periodos que se otorgan a aquello que nos divierte o resulta placentero», como «tareas pesadas y poco gratas» entre las que incluye «10 años de media que estamos ocupados en trabajar».

Veamos. Generalmente, una persona trabaja 40 años de su vida, desde los 25 a los 65 años de edad:

65 – 25 = 40.

De las 52 semanas que tiene un año hay que rebajar al menos 5 por concepto de vacaciones, puentes, otros feriados, etc. Quedan 47:

52 – 5 = 47

Como generalmente se trabajan 5 días por semana, de lunes a viernes, 47 semanas de trabajo serían 11.045 días:

47 x 5 = 11.045

Si esa cantidad de días la dividimos entre 365, obtendremos la cantidad de años realmente trabajados:

11.045 : 365 = 30,26 años

O sea, 30,26 años trabajando sin parar.

Entonces, ¿de dónde sale lo de 10 años de media, o lo de una séptima parte de nuestra vida? Tal vez sería bueno vivir 210 años.

Creo que sale de que hay mucha gente a quien el trabajo no gusta, y ¡pobre de la persona que no encuentre satisfacción en su trabajo, que no busque hacerlo cada vez mejor, y que no trate de alcanzar la excelencia en su desempeño!

Carlos M. Padrón

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¿En qué pasamos nuestra vida?

Elena García de Guinea

El tiempo es oro, nadie lo duda. Aún más, es la dimensión específica que dicta el ritmo de nuestras existencias. Instante a instante, minuto a minuto, hora tras hora,… inexorablemente, las agujas del reloj van marcando su transcurso.

Se nos gasta, por eso es tan precioso. Alguna batalla ya le hemos ganado: nuestra esperanza de vida se ha duplicado en este último siglo, pero él aún tiene la victoria final, pues sigue siendo limitado.

Y mientras avanza, lo consumimos con desigual frecuencia en mil y una actividades que, si calculáramos el intervalo que nos lleva cada una en el cómputo total de la vida, más de uno se sorprendería.

En esas tareas, breves e indispensables, en las que consumimos sólo unos pocos minutos pero que repetimos a diario, se nos va al final una gran cantidad de tiempo.

A cepillarnos los dientes, por ejemplo, dedicamos ¡un trimestre de nuestra existencia! Y unos cuantos días más, hasta 106, invierte el organismo en función tan esencial como hacer pis.

Pero si la mayoría de estas ocupaciones se nos pasan inadvertidas, hay otras en las que empleamos un buen pedazo de nuestra vida y que, al resultarnos pesadas o poco gratas, las consumimos mirando lo lento que se mueve a veces el minutero.

¿Cuántas colas hacemos, por ejemplo? A esperar turno en la fila del mercado o del autobús destinamos casi 2 años, ¡500 días! En rellenar formularios, se sacrifican 305 soporíferas jornadas.

Por no hablar de los casi 10 años de media que estamos ocupados en trabajar, lo que supone aproximadamente una séptima parte de nuestra vida consagrada a la jornada laboral.

Tabla de tiempos

  • Estar de pie, 30 años
  • Dormir, 23 años
  • Estar sentado, 17 años
  • Caminar, 16 años
  • Trabajar, 8-9 años
  • Comer, 6-7 años
  • Soñar, 4 años
  • Transporte urbano, 3 años
  • Ver televisión, 5 años + 303 días
  • Hacer la compra, 140 días
  • Afeitarse, 140 días
  • Lavarse (hombre), 117 días
  • Lavarse (mujer), 2 años
  • Hacer el amor, 110 días
  • Peinarse, 108 días
  • Hacer pis, 106 días
  • Cepillarse los dientes, 92 días
  • Depilarse (mujer), 72 días

Si analizamos esta tabla de tiempos, es triste pensar que, frente a los 3 años que gastamos en transporte, o el año y 195 días que empleamos en quehaceres como cocinar, los periodos que se otorgan a aquello que nos divierte o resulta placentero se quedan en una insignificancia.

Para disfrutar de la lectura sólo contabilizamos una media de 250 días; con aún más breve lapso, 110 días, contamos en la vida para hacer el amor.

Nos resta el consuelo de que, si el tiempo es oro, también es relativo, y su percepción ha variado en su transcurso.

En épocas pasadas en las que la existencia estaba marcada por la naturaleza, se tenía una noción cíclica del tiempo. Según Alvin Toffler en su libro «La tercera ola», no existían unidades temporales fijas —horas, años— sino la conciencia de fragmentos indefinidos que equivalían al intervalo necesario para realizar cierta tarea (ordeñar una vaca, recoger una cosecha,…).

Fuente: Microsiervos

Cortesía de Leonardo Masina

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: Mi ambición

MI AMBICIÓN

Yo sueño en mi ambición,
yo sueño en mis anhelos,
allende, tras del mundo, de Dios en la mansión;
y mientras a ese día no llegue, en mis desvelos,
yo quiero en esta vida la paz del corazón.

¡Vivir con humildad,
y sin el falso honor!
¿Qué importa si en la vida la fatua vanidad,
cual humo se disipa, y dan sólo valor
las obras meritorias de amor y caridad?

Las obras de las Ciencias,
las obras de las Artes,
que dan luz a los hombres, que dan nuevas creencias,
que son grandes palancas, que son grandes baluartes,
y son frutos honrosos de las inteligencias.

¡Vivir en la pobreza
sin míseros caudales!
¿Qué importa si en la Tierra es vana la riqueza,
y siempre disfrutamos en junto por iguales,
los bienes que constante nos da Naturaleza?

Desprecio a los placeres
que engendran ilusiones;
que son grandes abismos, sepulcros de los seres
que siguen extraviados el mar de sus pasiones.
Yo anhelo lo que encumbra los hombres, las mujeres…

Yo sigo el ideal
por mi siempre soñado:
luchar en pos de un algo, en pos de lo inmortal,
y el mundo, en su locura, que siga apasionado,
creyendo quo es su gloria la vida terrenal.

Por eso, en mi ambición,
por eso, en mis anhelos,
yo sueño, tras el mundo, de Dios en la mansión;
y mientras a ese día no llegue, en mis desvelos,
yo quiero en esta vida la paz del corazón.

[*FP}– Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (5/5): Madrid y Cuenca

Carlos M. Padrón

Artículos previos de esta serie de 5:

  • Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (1/5): Tenerife I y La Palma I.
  • Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (2/5): Las Palmas y La Palma II
  • Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (3/5): Tenerife II
  • Primavera de 2011. Un viaje muy acontecido (4/5): Tenerife III

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Si   en   una   foto   aparece   más   de   una   persona,   las mencionaré de izquierda a derecha, o en el sentido de las agujas del reloj cuando las personas estén en círculo.

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Madrid y Cuenca

En Madrid, otro reencuentro. Esta vez con la Chikitita, una exIBMista a la que llaman María Elena Veronese.

Con ella nos vimos en Puerta del Sol el 20/04, y luego fuimos a un café cercado a comer algo y tomar estas dos fotos.

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Carmen J. (Chepina) Pernía, y María Elena

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20110420=CMP MEVeronese-Kdoc

Carlos M. Padrón, y María Elena Veronese

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Cuenca es una ciudad que me gustó desde que en 1993 la vi por primera vez. Es más, allí hice, en el verano de ese año, algo insólito en mí: compré una pieza de cerámica negra, material que usan mucho en Cuenca, porque me gustó apenas la vi. 

Así que cuando el amigo Manuel Fernández —que es quien siempre nos ha ayudado a conseguir en Madrid alojamiento y auto de alquiler, y nos ha paseado por esa ciudad— me ofreció que, como esta vez no habíamos alquilado auto, escogiera un lugar al que él podría llevarnos en el suyo, y me sugirió algunos, escogí de inmediato Cuenca.

Y para allá salimos con Manuel en la mañana del jueves 21/04.

Apenas salir, Manuel nos preguntó qué nos parecía si antes de ir a Cuenca íbamos a Ciudad Encantada, que queda cerca.

Dijimos que sí, y luego de sufrir los retrasos de la cola formada en la autopista por quienes querían salir de Madrid para el feriado de Semana Santa, pusimos rumbo a Ciudad Encantada.

El lugar impresiona por las enormes formaciones rocosas que adoptan siluetas caprichosas que a veces recuerdan facciones humanas, animales, etc. Manuel ha tenido la cortesía de enviarme el link de una página donde pueden verse esquemas de las diferentes formaciones y sus nombres. 

Salvo que diga lo contrario, las fotos que siguen fueron tomadas por Manuel, ya que su excelente Nikon D7000, una cámara profesional equipada con accesorios también profesionales, es muchísimo mejor que la mía o la de Chepina, aunque aquí no puede reflejarse bien la alta definición de las fotos.

20110421=1-El Barco-MF

El Barco

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20110421=2-El Barco. Comparación tamaño-MF

Carlos M. Padrón, y Chepina junto al El Barco. Así se tiene idea del tamaño de esa formación rocosa

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20110421=3-CMP ChP Trompo-MF

Carlos M. Padrón, y Chepina frente al llamado Tormo Alto

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20110421=4-Ojiva-MF

Atravesando una de esas altas y macizas formaciones rocosas, está este caprichoso paso con forma de perfecta ojiva

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20110421=5-Pelea entre  tortuga y..-MF

A esta formación el dan el nombre de pelea entre tortuga (a la derecha) y otro animal (el de la izquierda) que no recuerdo cuál es

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20110421=7-CMP ChP-MF

Carlos M. Padrón, y Chepina frente a otra caprichosa formación que recuerda a un hongo 

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Y terminado el recorrido por Ciudad Encantada nos dirigimos a Cuenca.

A falta de aparcamiento en El Parador, tuvimos que dejar el auto en la parte más baja del lugar y subir a pie hasta el puente de hierro que permite pasar sobre el río para entrar en la vieja ciudad.

20110421=8-ChP desde subida a Cuenca-CMP

Chepina a mitad de la subida desde el aparcamiento hasta el puente que se ve a la derecha. Foto CMP

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En la foto que sigue fue tomada sobre ese puente en el que ya hay muestras de la moda —sabrá Dios iniciada por quién y dónde— de fijar en los hierros de la baranda candados con una fecha y los nombres o iniciales, y a veces algunas palabras románticas, de parejas de enamorados que en la tal fecha pasaron por allí.so ocurrió.

Al fondo, las casas colgadas que han dado fama a Cuenca.

20110421=9-CMP ChP en puente-MF

Carlos M. Padrón, y Chepina.

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La famosas Casas Colgadas de Cuenca.

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20110421=11-C.Colgada-MF

Ésta es la, para mí, más impresionante de las casas colgadas.

Por la pequeña puerta lateral frente a la cual se ve una persona, se baja al comercio donde en 1993 compré la pieza de cerámica ya mencionada.

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Ya dentro de la ciudad vieja.

20110421=11a-Letrero C.Colgadas_ChP

Por si hubiera dudas, una placa identifica por su nombre a las casas colgadas. Tal vez sea para dejar en claro que se llaman así y no «casas colgantes», como algunos les dicen. Foto tomada por Chepina

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Toma desde dentro de la ciudad y hacia la zona por donde subimos hasta ella.

20110421=12-ChP desde dentro de Cuenca-CMP

Chepina desde la muralla de la ciudad. Foto CMP

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20110421=13-El parador y la vieja ciudad-MF

A la izquierda, El Parador donde, sin éxito, quisimos aparcar. A la derecha, la vieja Cuenca

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20110421=14-Pasadizo-MF

Pasadizo dentro de Cuenca

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20110421=15-Amplia calle-CMP

Una de las «amplias» calles de la ciudad. Foto CMP

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20110421=16-Catedral-MF

Catedral de Cuenca, enclavada en la Plaza Mayor

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Plaza Mayor.

20110421=MF Pza.Mayor-ChP

Esta foto, tomada por Chepina, es la única en que, aunque de perfil, aparece Manuel Fernández

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20110421=17-Pza. Mayor-MF

Vista general de la Plaza Mayor

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Cuando estuve trabajando en Europa, con base en IBM de Madrid, una de las dos secretarias que me atendieron se llamaba Dolores (Lola) Rodríguez; la otra, Mariluz Sanz.

Aquí están las dos, una a cada lado de mí, en foto tomada el 20-10-1995 en el despacho que ambas compartían en el piso 10 del Edf. IBM en Santa Hortensia (Madrid), donde también estaba el mío.

19951020=Lola CMP Mariluz

Dolores (Lola) Rodríguez, Carlos M. Padrón, y Mariluz Sanz

Todas las veces que desde 1996 he pasado por Madrid he querido reunirme con ambas, pero sólo he logrado ver a Mariluz, y sólo dos de esas veces, hasta que ésta pude al fin ver de nuevo a Lola.

Unos años atrás, Lola me dijo por e-mail que se había casado, y hace poco tuvo una preciosa niña, que cuando Chepina la vio —sus padres, Lola y Luis Arturo, el marido de Lola, la trajeron a la reunión que con ellos tuvimos el 22-04-2011—, se le exacerbó su «abuelidad», tomó en brazos a María, que así se llama la niña, y aquí está el testimonio gráfico que me envió Luis Arturo.

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Chepina con María, hija de Luis Arturo Pérez Bravo y Lola Rodríguez

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Creo que en Madrid fue donde peor me sentí de la «peste» contraída en El Paso. Y tanto, que aumenté la lista de mis olvidos, no tomándonos fotos con Luis Arturo y Lola ni con la prima Consuelo Díaz, ni con Manuel Fernández, ni haciendo la gestión para contactar con Luis Capote, un amigo pasense de mi adolescencia que, según me dijeron, se graduó en Medicina, ejerció de médico en Madrid, y en esa ciudad vive aún como jubilado.

Entiendo que es el que aparece a mi derecha en esta foto que, con mi cámara puesta en automático, fue tomada en mi casa natal de El Paso el 05-07-1959, fecha en que vi a Luis Capote por última vez,… si mal no recuerdo.

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Luis Capote, y Carlos M. Padrón

Si alguien que lea esto sabe cómo podría yo contactar con Luis Capote —dándome su teléfono (fijo o celular), su dirección e-mail, o dándole a él la mía: madgri@gmail.com—, a ese alguien le anticipo desde ya mi agradecimiento.

Y pongo punto final al reportaje de este muy acontecido viaje, al comienzo del cual contraje un resfrío y una tos que después, de 70 días y varios episodios de resfrío habidos desde entonces, aún no quiere dejarme por completo.

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A los parientes nos los da el azar, pero a los amigos los elegimos nosotros.
Jacques Delille

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a Luis Arturo Pérez Bravo.

Gracias, Luis y Lola.

Luis Arturo Pérez Bravo

Aquí nos tenéis para lo que necesitéis y vuestra casa, si es preciso. María, Lola y Luis

María Elena Veronese
Carlos, Chepina, muchas gracias por llamarme para vernos una vez más en Madrid. Dios permita que podamos volver a encontrarnos.

Me encantan el relato y las fotos. Probablemente ha sido un viaje acontecido, además de llevar para siempre bellos recuerdos familiares y de amistades.

Un fuerte abrazo, hasta siempre.
María Elena

CMP
En respuesta a José María Brito Pérez.

Gracias, José María.

De tu comentario eliminé el número de teléfono de Luis Capote porque no quiero que quede a la vista pública.

Si puedes llamarlo y decirle lo que comentas, será mejor, pues si yo lo llamo sin más tal vez no me recuerde, a menos que pueda entrar en este blog y ver nuestra foto.

José María Brito Pérez
Tu amigo Luis Capote, vecino mío de Tajuya, acaba de jubilarse y vive en Madrid.

Es un excelente médico anatomopatólogo que fue medico militar del Hospital Gómez Ulla de Madrid, y después del Hospital Ramón y Cajal, donde coincidimos unos 25 años.

Es un gran experto en tumores, y durante muchos años tuvo la gran responsabilidad de los diagnósticos de urgencia intraoperatorios. Ha colaborado conmigo en el estudio y tratamiento de mi hijo David. Le llamaré y le hablaré de ti y de tu interés.

Un abrazo
J.M.

CMP
En respuesta a Manuel J. Fernández.

Graias, Manuel, por la corrección y, de nuevo, por tu amabilidad al llevarnos a Cuenca.

Ya puse el nombre de Tormo Alto y, además, el link que me mandaste.

Esperamos que tu mujer esté ya totalmente recuperada.

Un saludo para ambos.

Manuel J. Fernández
Carlos y Chepina: Me alegro de haber compartido ese día con vosotros, y fue una pena que mi mujer no pudiera acompañarnos, pues estaba con la recuperación de una ligera intervención quirúrgica.

Sólo una precisión, el nombre correcto de la formación rocosa que llamas El Trompo, es realmente Tormo Alto. Te adjunto un link donde hay un pequeño mapa con los nombres de varias de las formaciones de La Ciudad Encantada.

Un saludo.