[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (IX)

De difuntos era el día,
cuando la altiva ciudad
a sus muertos de amistad
visita en la tumba fría.

Con fatuas ostentaciones,
las más pudientes personas
llevan cintas y coronas
a sus propios panteones.

Y todos van sin pesares,
en alas de la ilusión,
a ver el gran panteón
con sus lúgubres altares.

Ir a un sepulcro a rezar,
del pueblo no es el intento.
Todos muestran sentimiento,
mas pocos van a llorar.

La ciudad fue at cementerio,
pero henchida de alegría.
Faltaba allí la armonía
del dolor en el misterio…

Sólo una bella mujer,
de negro crespón vestida,
mostrábase entristecida
y en constante padecer.

Pues la tumba de su esposo
con sus lagrimas regaba,
y en ella se arrodillaba
en un continuo sollozo.

————————–

Pero allí un galán la admira,
por su hermosura que hechiza.
Ella lo advierte, lo mira,
y, como con él delira,
con él cruza una sonrisa.

***

Pasa un año, ¡oh, sentimiento!
De difuntos era el día.
La viuda, toda contento,
con su esposo, el de mi cuento,
al cementerio volvía.

[*Opino}– De mocos y cubiertos

19-09-12

Carlos M. Padrón

Copio más abajo dos artículos que han llamado mi atención por lo ridículos: uno sobre la costumbre de meterse el dedo en la nariz, y otro sobre el protocolo por el que debe regirse el uso de los cubiertos en la mesa.

En cuanto a lo de la nariz, si lo de la infección fuera cierto, casi todos los muchachos de mi pueblo, coetáneos míos e incluido yo, habríamos padecido alguna de esa infecciones, y tal vez algunos estaríamos muertos, pues nos criamos en un medio netamente agropecuario, entre excremento de diferentes animales, estiércoles, moscas, gusanos, polvo de trillas y de labranza, etc.,… y usábamos el dedo cuando nos picaba la nariz.

Recuerdo que cuando, para hacer mofa de Berlusconi, circuló una foto suya metiéndose el dedo en la nariz, dije que no veía el motivo del alboroto por cuanto la nariz, el dedo y los mocos, eran de Berlusconi. Si a alguien no le gustaba su gesto, con no mirar evitaría el disgusto.

En cuanto al protocolo relativo a los cubiertos, confieso que es tan inútil que, al menos cuando como en mi casa, uso para postre la cuchara de sopa; por motivos de simple economía, sólo uso un par de cubiertos; y ya que siempre ha sido mi costumbre comer todo lo que me sirvo, o me sirven, ningún camarero tendrá necesidad de un código especial para saber si he terminado.

Me gustaría saber con qué autoridad determinó alguien esto —que a mí me trae tan sin cuidado como los «dictámenes» de la moda—, y quién fue ese alguien. Me temo que fue un francés.

Al caso podría aplicarse, tal vez, lo que una vez leí atribuido a un filósofo chino: «Nunca estés de pie si puedes estar sentado, y nunca sentado si puedes estar acostado».

Yo diría que no uses nunca palillos chinos si puedes usar un tenedor, nunca un tenedor si te es más fácil con cuchara, y nunca nada de eso si puedes hacerlo mejor con la mano.

Por eso, me parece algo ridículo ver a un occidental comiendo con palillos chinos. Quisiera que me dieran para eso una explicación lógica, lo cual no incluye la de aparentar ante otros.

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19/09/2012

Elena Sanz

¿Qué es la rinotilexomanía?

Es el nombre que recibe la desagradable costumbre de hurgarse compulsivamente la nariz.

Aunque, según un estudio llevado a cabo en Wisconsin (EE UU) hace algunos años, esta modalidad de trastorno obsesivo compulsivo sólo afecta a un 1% de la población, que normalmente acaba dañándose la mucosa nasal, el resto de los seres humanos también lo hacemos ocasionalmente.

Más del 90 % de los encuestados por los investigadores de Wisconsin confesaron que introducían de vez en cuando el dedo en la nariz, sobre todo en la oficina y en el automóvil, por sentirse menos observados. Y un estudio posterior realizado en Reino Unido sugería que un tercio de la población practica este hábito más de 5 veces al día.

La cuestión clave es: ¿se trata de una práctica buena o mala para la salud?

Según el médico austríaco Friedrich Bischinger, especialista en salud pulmonar, los dedos son mejores que los pañuelos, y ayudan a mantener la nariz más limpia. Sin embargo, otro estudio holandés dirigido por el microbiólogo Heiman Wertheim indica que al hurgarnos la nariz introducimos en las fosas nasales una bacteria, Staphylococcurs aureus, lo que nos convierte en portadores nasales del patógeno.

Este microbio provoca desde afecciones superficiales de la piel hasta patologías severas como neumonías, meningitis, intoxicaciones alimentarias, shock séptico y desórdenes autoinmunes.

Fuente: MUY

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14-09-12

Colocación, utilización y lenguaje de los cubiertos

clip_image001En alguna ocasión hemos tenido que asistir u organizar alguna cena o comida de cierta elegancia y, ¿quién no se ha encontrado con un sinfín de cubiertos frente a él? las dudas nos invaden ¿cuál debo usar correctamente? 

Aquí van unas pinceladas sobre la distribución y utilización de los cubiertos de manera correcta.

  • El cuchillo se coloca a la derecha del plato, con el filo hacia dentro. La cuchara se coloca a la derecha del cuchillo, con la concavidad hacia arriba. Y el tenedor se coloca a la izquierda del plato, con las puntas hacia arriba.
  • La utilización es muy sencilla: se empieza utilizando los cubiertos más alejados del plato (de fuera hacia adentro).
  • Los cubiertos de postre se colocan en la parte superior del plato, y, en otras ocasiones, sólo se ponen en el momento de servir los postres.
  • Los cubiertos se colocan a 3 ó 4 cm. de distancia a cada lado del plato.
  • Procura no utilizar los mismos cubiertos durante toda la comida. Cámbialos, siempre que te sea posible, para cada plato.

Según las normas de la etiqueta y el protocolo, éste es el “lenguaje de los cubiertos”: “La posición en que se dejan los cubiertos, indicará si ya se ha terminado de comer o si sólo se está haciendo una pausa. En caso de pausa, los cubiertos se colocan sobre el plato, formando un ángulo. Al terminar, uno junto al otro, paralelos, y con las puntas hacia dentro o hacia el centro del plato”

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Fuente: Protocolo

[*Opino}– Alguien cree haber hecho un gran descubrimiento sobre los perros

17-09-12

Carlos M. Padrón

El trabajo al que se refiere el artículo que copio abajo otro de esos estudios que me causan risa. ¿Es que no tienen temas más enjundiosos que estudiar?

Cualquier familia que haya tenido un perro y lo haya tratado con la regla de las 5 Cs —Casa, Comida. Cariño, Compañía y Cuidados— sabe que ése, el mejor amigo del hombre, goza de la alegría de los miembros de la familia con la que convive, y sufre con sus dolores, hasta llegar al extremo de negarse a comer, como en una oportunidad hizo Sam, el labrador retriever que entonces teníamos, y tuve que hospitalizarlo.

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17/09/2012

¿Pueden los perros sentir el dolor humano?

Nueva evidencia científica que viene a corroborar el dicho popular que asegura que «el perro es el mejor amigo del hombre».

Científicos de la Universidad de Goldsmiths, en Londres, aseguran en una investigación que los cánidos son capaces de distinguir cuándo las personas están tristes. El estudio sugiere que los perros domésticos expresan empatía cuando se enfrentan a seres angustiados.

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La Dra. Deborah Custance, y la investigadora Mayer Jennifer, ambas del Departamento de Psicología de dicha universidad, desarrollaron un procedimiento innovador para examinar si los perros domésticos pueden identificar y responder a los estados emocionales de los seres humanos.

Según el estudio, dieciocho perros, que abarcan una amplia gama de edades y razas, fueron expuestos durante 20 segundos a cuatro situaciones experimentales en las que el propietario del perro, o una persona desconocida, fingían llorar, hacer un zumbido extraño, o llevaban a cabo una conversación normal.

Los perros demostraron comportamientos compatibles con una expresión de preocupación empática. Significativamente los perros mostraron más atención a las personas que estaban llorando que al resto de comportamientos. La mayoría de los perros en el estudio respondieron de una manera sumisa a la persona que lloraba.

«El zumbido fue diseñado para provocar la curiosidad de los perros. El hecho de que los perros diferencien entre llorar y dicho zumbido indica que su respuesta al llanto no fue impulsada puramente por la curiosidad. Más bien, el llanto provoca una mayor respuesta emocional en los perros», explicó la Dra. Custance.

El estudio también encontró que los perros respondieron a la persona que estaba llorando, independientemente de si se trataba de su propietario o de un desconocido.

Fuente: La Vanguardia

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (VIII)

Un joven ciego pedía del mundo la caridad,
y un anciano que lo oía,
con cariño le decía:
«Buen compañero, escuchad:

El humano corazón,
de la vida en la jornada,
lo quo siente es ambición;
mas, morirá esa ilusión
en las sombras de la nada,

o con los vívidos fulgores
de la Gran Verdad quo en pos
de ella sigo, en mis amores,
cantándole mis loores,
mis cantos de amor a Dios».

[*Drog}– Tal parece que ahora pueden coexistir el amor y la infidelidad

10-09-12

Carlos M. Padrón

Más abajo copio un artículo sobre el tema en referencia, artículo que tal vez sólo fue escrito para promocionar un libro. Aún así, me preocupan varias aseveraciones que en él se hacen.

Para empezar, se afirma que «Dicen los expertos que el amor, como enamoramiento, dura unos dos años; después aparece lo que denominan el amor maduro».

No es cierto que pasado ese enamoramiento, al que llamo drogamor, aparezca siempre el amor maduro. Además, el amor tarda en madurar mucho más que dos años.

Lo que sí es cierto es que, «a lo largo de nuestra vida, la industria cinematográfica se ha encargado de idealizarnos un ‘amor’ que no se corresponde, ni de lejos, con la realidad. Y que, a través de las películas románticas de Hollywood y de los cuentos de niños con final feliz que nos ha entregado Disney, se nos ha inculcado un concepto de amor que ha hecho mucho daño».

Yo añadiría a la lista dañina las novelas rosa, varios ejemplares de la llamada literatura romántica, y la educación, pues, como ya he dicho en esta sección, la sociedad no se ha preocupado de implantar una asignatura sobre el amor y el drogamor.

Y también es cierto que «lo normal en la vida real es que las parejas convivan con cierto grado de conflictividad», pero lo importante es que tengan la voluntad de gestionar bien, y con amor, esos conflictos de los que no está exenta ninguna pareja.

Por eso, cuando ya uno o ambos miembros no tiene(n) esa voluntad y, en consecuencia, deja(n) de interesarse por el otro y, con espíritu de diálogo conciliador, mandarle refuerzos positivos en vez de palabras o acciones agresivas, es síntoma de que el amor se ha terminado

En lo que sí no estoy de acuerdo es en que «el amor para toda la vida» no sólo se sustenta en amor sino que «requiere al menos una de estas tres cosas: motivos económicos, sociales, y miedo a la soledad».

Me temo que la relación de amor que requiera basarse en uno de estos motivos no es una relación de amor, es sólo de interés, de conveniencia o de miedo.

Hablando en España con una dama vasca, ya mayor y divorciada, me dijo muy en serio que ella no quería casarse de nuevo pero que sí necesitaba una pareja fija. Como justificación para tal apetencia añadió, muy convencida de la solidez de su argumento, que la necesitaba para no andar sola en sociedad, para, por ejemplo, tener quien la acompañara a ir al teatro.

Si acaso convenció a algún hombre, que estuviera buscando pareja, de que aceptara estos términos, lo compadezco.

Por otra parte, veo una contradicción entre eso de que «hay personas que temen a la soledad y, por ello, siguen con su pareja, aunque no estén ya enamorados», y eso de que el enamoramiento dura sólo unos dos años.

Y la guinda es lo de que «Las parejas pueden tener encuentros íntimos con otras personas, pero su pareja es plenamente consciente de ello».

Tendría yo que nacer de nuevo para aceptar que,

  • «En una pareja pueda haber infidelidad y siga funcionando bien»; y que,
  • «En contra de lo que se pueda pensar, en casos de infidelidad de alguno de los miembros de la pareja, eso puede incluso reforzar la relación».

¡Por favor! Si en un caso así existe refuerzo, es que hay de por medio intereses ajenos al amor. No entiendo cuál es el tipo de afecto y cariño que pueda aceptar la infidelidad. Podría yo entender que, en caso de infidelidad, se siguieran seguir viviendo juntos, pero no ya como pareja.

Por lo grave de la infidelidad es por lo que se dice, y con razón, que lo peor en el ser humano es la traición. Y si lo peor es la traición, quisiera conocer la salud mental y emocional de alguien que vuelva a confiar en la pareja que le ha traicionado.

Quien después de haber cometido infidelidad, o de haber traicionado de otro modo, no se sienta culpable, es porque tampoco siente que tenga compromiso alguno con su pareja.

Y no, yo podría aceptar que la clave maestra de nuestra cultura occidental sea el sexo, pero nunca el adulterio, que es, entre otras cosas, un mal uso del sexo.

Menos mal que ya pasó mi juventud, pues, repito ¡mi reino no es de este mundo!

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08/09/2012

Beatriz G. Portalatín

Códigos, normas y otras alternativas del ‘amor’

A Frida Kahlo nunca le importó que su marido, Diego Rivera, fuera un mujeriego empedernido, pues ella también estuvo con más hombres, pero lo que no pudo soportar nunca fue que le engañara con su propia hermana.

Para Frida, primero la lealtad, más tarde la fidelidad. Según han narrado sus historiadores, ambos parecían tener un ‘código particular’ que les hizo estar juntos toda la vida a pesar de importantes e intensas aventuras con otras personas.

Dicen los expertos que el amor, como enamoramiento, dura unos dos años; después aparece lo que denominan el amor maduro. Esto es, el afecto, el querer el bienestar de la otra persona, en definitiva, la búsqueda del equilibrio entre ambos.

Pero las necesidades y las demandas de la sociedad actual no son las mismas de antes, y el ser humano, y especialmente las mujeres, son más independientes que hace algunos años. Hoy en día, muchas parejas establecen unos compromisos explícitos o no, que intentan mantener para salvaguardar su relación.

Y de códigos, normas y otras alternativas al ‘amor’ es precisamente de lo que habla ‘The New Rules: Internet Dating, Playfairs and Erotic Power’, (Las nuevas reglas: relaciones por internet, orgías y el poder del erotismo), el nuevo libro que acaba de publicar la escritora y socióloga Catherine Hakim.

«Necesitamos una visión más flexible de las parejas, no sólo la que está basada en el amor eterno», aseguraba recientemente al periódico ‘The Guardian’. Con esta publicación, pretende abrir horizontes a un mundo que cambia vertiginosamente y, con él, otra nueva idea y concepto del amor.

«Es cierto que la percepción y el sentimiento del amor están cambiando en los últimos años; se han vuelto más realistas», afirma Francisca Molero, médico y sexóloga del Instituto de Sexología de Barcelona. Una de las claves, explica, es que muchas de las ficciones que podemos ver ahora en nuestras pantallas se han vuelto más creíbles. «La ficción copia de la realidad para crear sus obras, pero ésta también coge de la ficción; por tanto, la sexualidad y el amor también cambian», añade.

Idealización del amor

Del mismo modo, José Luis Casado, psicólogo del Centro Senso de Valladolid, asegura que la industria cinematográfica a lo largo de nuestra vida se ha encargado de idealizarnos un ‘amor’ que no se corresponde «ni de lejos» con la realidad.

«Tenemos un concepto de amor inculcado a través de las películas románticas de Hollywood, y los cuentos de niños con final feliz. Disney ha hecho mucho daño», reitera.

El experto explica que la imagen de pareja está sobrevalorada, y que lo normal en la vida real es que las parejas convivan con cierto grado de conflictividad pero, eso sí, «lo importante es saber gestionar esos problemas».

Pero ambos coinciden en que el verdadero cambio de todo concepto y visión del amor y las relaciones está en «el empoderamiento de la mujer», como lo denomina Molero.

Antes, la mujer —explica el psicólogo— sabía que su marido podía tener otra u otras amantes, pero se ‘aguantaba’. Con tal de que estuviera a su lado, él podía hacer lo que quisiera. «Ahora está claro que las cosas, afortunadamente, han cambiado», reitera el experto.

Pero, a pesar de esta ‘vida moderna’, todavía seguimos buscando e idealizando ese amor para toda la vida.

Rosa Malgar, psicóloga y coaching del centro madrileño Fine&You, asegura que entre los jóvenes el deseo y el objetivo de tener una pareja para toda la vida sigue estando presente. «Existe la ilusión de tener a alguien para siempre, y tiene que ver, sobre todo, con el espíritu de supervivencia que tenemos».

José Luis Casado matiza, por su parte, que los jóvenes y adolescentes, efectivamente quieren a alguien a su lado, pero la perdurabilidad de la relación presente, teniendo en cuenta su corta edad y de que su idea de futuro es un futuro cercano, depende en gran parte de la ideología moral de cada persona. «Hay quienes creen que son eternas, vitalicias, y otros que duran lo que dura el amor», explica el experto.

Las claves de la perdurabilidad

La intemporalidad, asegura por su parte la doctora Molero, es más pragmática, realista e independiente. «Estaremos juntos hasta el que el tiempo quiera», asegura, a la vez que añade que los jóvenes saben que el amor se tambalea y que no es omnipresente. Pero, ¿cuándo sabes que el amor se ha terminado? «Cuando dejas de interesarte y de mandarle refuerzos positivos a la otra persona», dice contundentemente.

Y es que, según explican los especialistas, el amor para toda la vida no se sustenta sólo de amor. Con él, debe haber al menos una de estas tres cosas: motivos económicos, sociales, y el miedo a la soledad.

«No hablamos de enamoramiento, sino de perdurabilidad. Para que una pareja perdure, debe haber, además de amor, alguno de estos tres motivos», matiza al mismo tiempo que asegura que hay personas que temen a la soledad y, por ello, siguen con su pareja, aunque no estén ya enamorados. «Eso depende de cada cual», afirma este especialista.

Por todo esto, y a pesar de que el modelo mayoritario que predomina sigue siendo el de la ‘pareja cerrada’, existen cada vez más parejas que establecen unas claves en su relación, esto es, las llamadas relaciones abiertas. Las parejas pueden tener encuentros íntimos con otras personas, pero su pareja es plenamente consciente de ello. «Todo esto depende en parte de los proyectos en común que tenga la pareja». Pero, la mayoría de las veces, no se quiere saber ni cómo, ni cuándo ni con quién. «Detalles no», aclara la especialista.

Infidelidad reiterada

Otra cosa sería hablar de la persistente infidelidad. El 40% de las personas confiesan haber sido infieles a sus parejas, pero, en contra de lo que se pueda pensar, esto puede incluso reforzar la relación. «Si la historia ha sido buena desde el principio, pero ambos se han ido alejando por el trabajo o por los hijos, si esa persona admite el engaño y hace todo lo posible por recuperar a su pareja, la relación puede incluso en un futuro salir reforzada», explica Molero.

Los motivos para perdonar —o «para salvar los restos del naufragio», como afirma Casado— son principalmente: el miedo social, el miedo a estar solo, por los hijos y, por último y sobre todo, por el afecto y el cariño que la pareja se tiene.

«Cuesta mucho superar una infidelidad, incluso años», asegura la psicóloga de Fine&You. Es muy difícil que se vuelva a confiar, explica, ya que «lo peor en el ser humano es la traición». ¿Pero, puedes volver a confiar 100% en tu pareja? Montero lo tiene claro: «Depende de la pareja y de las circunstancias, pero si se está realmente arrepentido y hay una honestidad y credibilidad, se puede volver a confiar plenamente».

Además, asegura Molero que si una persona infiel no se siente culpable, se vuelve mucho más enérgica porque está viviendo de nuevo emociones que ya no vivía, y, por ende, su bienestar físico es mejor. Pero si se da el caso contrario, y sí se siente culpable, su ansiedad aumenta y, por tanto, empeoraría también ese bienestar.

Pero, sea más o menos saludable, o se crea en el perdón o en el propio olvido, lo cierto es que la infidelidad siempre persigue el miedo en todos los seres humanos. Como afirma el psicólogo Casado, «el adulterio es la clave maestra de nuestra cultura occidental. Sin él, no existirían ni el arte, ni las canciones».

Fuente: El Mundo

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (VII)

En una velada yo
leí cierta poesía,
y el público que la oía
entusiasmado aplaudió.

Enseguida preguntó
quién los versos hubo escrito,
y al saber, por alto grito,
que los hizo un labrador,
silencio para el autor:
¡no aplaudió más el maldito!

[*Opino}– A vueltas con los españoles y el trabajo

31-08-12

Carlos M. Padrón

Si, de nuevo el tema de los españoles y su aversión a trabajo.

¿Cómo es posible que haya tantos que tengan tanta aversión al trabajo, y anden tan escasos de dignidad y solidaridad, que prefieran cobrar del paro —sin trabajar, por supuesto— a cobrar haciendo un trabajo útil?

¿Por qué estos españoles no trabajarían por 400 euros, porque no consideran que sea un salario digno, pero sí lo aceptan los trabajadores alemanes?

Con razón las encuestas revelan un aumento del número de españoles que exigen —OJO: ni siquiera es que prefieren, es que EXIGEN— cobrar dinero sin hacer nada, y, no sólo eso, sino que, además, hay un 30% de ellos que NO TRABAJARÍAN por un sueldo inferior a 1.000 euros mensuales.

Un vocero, o miembro, del grupo de estos «cómodos» y «exquisitos», que se creen mejores que alemanes y portugueses, debe ser quien escribió el manifiesto contra Salvador Sostres porque —y con toda razón, según demuestra el artículo que copio a continuación— Sostres se pronunció, entre otras medidas, por la reducción del paro.

Si no hubiera paro, ya se vería si trabajarían o no esos españoles que no quieren hacerlo por 400 euros ni por menos de mil.

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2012-08-31

¿Qué prefiere: cobrar 400 euros por no hacer nada, o por trabajar?

El Consejo de Ministros anunció el pasado viernes que los parados de larga duración que hayan agotado la prestación por desempleo podrán recibir durante seis meses un subsidio de 400 euros al mes.

A cambio, deberán aceptar las ofertas de empleo del antiguo INEM o las Empresas de Trabajo Temporal.

Esta nueva prórroga del Plan Prepara ha abierto un debate en las redes sociales sobre si es preferible recibir este importe en concepto de ayuda o por trabajar.

Hay opiniones para todos los gustos. Muchos consideran que 400 euros no es un salario digno, por lo que no trabajarían por esa cantidad, y otros que aceptarían un trabajo por este importe similar a los minijobs alemanes.

Alemania es el país europeo con el mercado laboral más sano. Pero el milagro, en medio de la crisis mundial, se debe a la creación de los conocidos minijobs, es decir, trabajos con horario reducido que permiten ganar unos 400 euros al mes (libres de impuestos y sin aportes a la caja de la Seguridad Social), y que se combinan con una ayuda financiera del Estado.

De hecho, unos 7,3 millones de alemanes tienen minijobs, y no son sólo estudiantes, también hay jubilados. En concreto, un total de 761.000 jubilados trabajan con un minijob por necesidad o para mantenerse activos, según publica Idealista.es, el portal inmobiliario líder en España.
En otros países, como
Portugal, los parados están obligados a hacer trabajos sociales para poder recibir la ayuda del Estado.

Idealista.com ha salido a la calle para preguntar a la gente si preferiría trabajar, estar activos y cotizar a la Seguridad Social, antes que recibir la ayuda de 400 euros. Una de las entrevistadas, joven y actualmente buscando trabajo, asegura que prefiere trabajar por 400 euros para luego «llegar al mercado laboral con buenos contratos».

Otros ciudadanos destacan la importancia de estar activo y de sentirte útil, «en lugar de estar en casa sin hacer nada». Un entrevistado destaca el aumento de personas que exigen cobrar dinero sin hacer nada por la sociedad.

Por otro lado, una de las parejas entrevistadas hace hincapié en el tipo de empleo. Asegura que no es lo mismo cobrar 400 euros por media jornada de trabajo que por una jornada completa, y cree que el debate no es crear empleo sino generar un empleo de calidad.

Según una encuesta de Manpower, el 30% de los desempleados españoles no trabajarían por un sueldo inferior a 1.000 euros mensuales.

En España, el gasto medio del Estado por desempleado fue de 905,62 euros el pasado junio. Esa cifra, multiplicada por los más de dos millones que cobran el seguro de desempleo, provoca que el Estado abone cerca de 2.500 millones de euros al mes en prestaciones de desempleo.

Fuente: Libre Mercado

[*Opino}– España. A pesar de la crisis, insisten en el tal ‘síndrome posvacacional’

31-08-12

Carlos M. Padrón

Con motivo del final de las vacaciones de este año han vuelto a aparecer en la prensa española los consabidos artículos sobre el síndrome postvacacional, o sea, los efectos negativos que para muchos españoles tiene en su ánimo la obligación de volver al trabajo una vez finalizadas las vacaciones.

Acerca del tal síndrome ya escribí, y hasta puedo aceptar que lo experimente algún que otro niño al tener que regresar a la escuela —aunque todavía no he conocido ninguno que lo manifieste—, pero hoy escribo de nuevo porque me resulta muy difícil entender que, habida cuenta de la cantidad de parados que hay en España y de la crítica situación laboral que, en general, aqueja a ese país, haya españoles que, contando con la gran fortuna de tener un trabajo, se sienta mal por tener que regresar a él, o sea, por tener que hacer acto de presencia al menos para procurar una mayor seguridad de no perderlo.

Lo lógico sería —o al menos así lo entiendo— que se mostraran renuentes a tomar vacaciones —por aquello de que «quien fue a Sevilla perdió su silla»— y que, de tener que tomarlas, lo pasaran mal temiendo que a su regreso ya no contaran con ese tan escaso trabajo.

Pero, por lo visto, no es así. Que los entienda quien pueda; no creo que haya muchos ciudadanos de otros países que logren hacerlo.

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31/08/2012

Elena Sanz

Niños con síndrome posvacacional

La adaptación a la rutina tras las vacaciones puede ocasionar determinadas alteraciones emocionales y físicas conocidas como el llamado “síndrome de depresión postvacacional”.

Éste es un trastorno que no sólo sufren los adultos sino que también afecta a los niños que, en muy poco tiempo, deben recuperar su ritmo habitual en cuanto a horarios, alimentación y actividades, y con la dificultad añadida de que, en el caso de los niños, es más complejo identificar el trastorno.

Según Marta Campo, jefa del Servicio de Psicología del Hospital Sanitas La Zarzuela, “en realidad no existe una patología de depresión postvacacional como tal tipificada en los manuales de clasificación internacionales, pero al regresar del periodo vacacional pueden aparecer reacciones que responden a una dificultad, por parte de la persona, a retomar su vida diaria”.
Los síntomas de este síndrome de depresión postvacacional en niños pueden incluir insomnio, llanto o somatizaciones digestivas, como vómitos o diarreas. Estos síntomas responden a un rechazo al colegio, cuyas causas podrían existir antes de las vacaciones.

Los expertos recomiendan a los padres ayudar a identificar los aspectos positivos que tiene el final de las vacaciones, lo que facilitará que el niño se adapte a la nueva etapa sin problemas.

Ver a los compañeros de clase, recuperar sus juguetes, o dormir de nuevo en su habitación de casa, son algunos de estos puntos positivos que los padres pueden utilizar para que los niños tengan ilusión por recuperar su rutina diaria.

Fuente: MUY

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (VI)

Al mes de haberse casado,
Lope se fue al extranjero,
dejando su hogar amado,
porque se vio sin dinero,
sin crédito y empeñado.

Marchó en pos de un porvenir
que jamás pudo encontrar,
porque nunca quiso ir
a un buen colegio a estudiar,
no sabiendo ni escribir.

Y transcurrieron veinte años.
De Lope no se sabía…
Por fin, ¡oh, qué desengaños!
llegó al pueblo cierto día
con muchos juicios extraños.

Antes que donde nació
él se diera a conocer,
una idea concibió:
vigilar a su mujer,
idea que realizó.

Por la noche, frente a frente
de la puerta de su hogar,
colocándose impaciente,
vio en la casa penetrar
a un aguerrido teniente.

Vuelve a la calle a salir
este joven estudioso,
y le sale a despedir
con un ósculo amoroso,
quien por él quiere vivir:

una mujer muy hermosa
de negro crespón vestida,
con aire de dolorosa,
porque en la mísera vida
la suerte le era azarosa…

Diz Lope «¡Soy traicionado!»
y tres tiros disparó
sobre aquel noble soldado.
Por necio, Lope mató
¡a su unigénito amado!