[*Opino}– La simetría del rostro y la cualidad de sexy

Carlos M. Padrón

No me convence esa aseveración, hecha en el artículo que sigue, de que una cara simétrica resulta muy sexy, pues he visto muchas caras femeninas —y será de mujeres de lo que hable, por supuesto— que podría yo clasificar como perfectamente simétricas, pero su dueña —que no la cara— no me ha parecido nada sexy.

Lo de que “no la cara” lo menciono porque sexy es la persona como un todo, no una parte de su cuerpo,… excepto en el caso de la voz, pues puede ocurrir que una mujer tenga una voz sexy, pero ella, como persona, sea repulsiva; esto ocurre mucho cuando la primera vez que se escucha la voz es por teléfono, y luego ve uno a su dueña en vivo y en directo.

En esto he descubierto que las más de las veces que al hablar por teléfono con una mujer encuentro que su voz suena dulce o sexy, esa mujer es fea. En cambio, lo contrario no se cumple con tanta frecuencia.

Me resulta evidente que existe un factor que es clave y que determina si un rostro —o hasta un cuerpo completo, la forma de caminar, de gesticular, etc.— es o no es sexy. Y aún no he sabido que nadie haya logrado determinar cuál es ese factor, a menos que sea subjetivo, en cuyo caso no hay mucho que averiguar.

Y de subjetivo tiene mucho pues, por ejemplo, los más de los hombres aseguran que Marilyn Monroe era sexy, pero yo no le vi nunca nada de eso; lo mismo me ocurrió con la Brigitte Bardot y Elizabeth Taylor. Dicen que Angelina Jolie es sexy, y a mí me parece fea, con una boca que recuerda el culo de una vaca; vésase si no estas caricaturas:

Quienes hicieron estas caricaturas tienen de la bocPitt Joliea de la Jolie la misma opinión que yo. Pero Brad Pitt no tiene el mismo gusto que yo, pues yo me habría quedado con la Jennifer Aniston, que está más buena. Por ejemplo, en la película “She’s the one”, por nombrar una, está de un bueno como para ponerse a llorar de desconsuelo.

¿Que Cameron Diaz es sexy? Yo no voltearía a mirarla si me la tropezara en la calle. Que Jennifer Lopez es sexy, pero a mí me parece vulgar, etc.

Para mí, sexy es Sharon Stone, Elisabeth Shue, Senta Berger, Maribel Verdú (especialmente hace años, cuando hizo “Amantes”, pues ahora está muy flaca), Julie Christi (que en “Dr. Zhivago” encarnó a la amante que todo hombre quisiera tener; Julie Andrews, en cambio, me parece frígida), Juliette Binoche,… y otras muchas actrices que tienen la virtud de alterar mi testosterona cuando las veo en pantalla.

En general, lo de sexy se me da más donde predomina la carne que donde predominan los huesos, y por eso en el mundo real hay mujeres que me resultan sexy a pesar de que son gorditas y, a veces, hasta feas, pero es poco probable que una flacuchenta me resulte sexy.

Las mujeres lindas, las tipo Barbie, no me resultan sexy (Wynona Rider, Meg Ryan, Catherine Zeta Jones, Charlize Theron,…), ni tampoco las “simpáticas” (Goldie Hawn, Doris Day, Reese Witherspoon,…).

A algunas me resulta imposible verlas sexy, bien por muy feas (Sarah Jessica Parker, de quien con toda razón han dicho que tiene cara de caballo —y mejor no hablar de sus piernas—; Barbra Streisand,…), o bien porque, aunque pudieran ser bellas, la frialdad de su expresión me asusta (Nicole Kidman, Sela Ward, Glenda Close,…), o me repele y exaspera su aire de mujer fatal (Mia Farrow) o de boba (Sandra Bullock, por más que esté buena y no sea fea).

Algunas me resultan bellas pero no sexy (Marta Toren, Ann Blyth, Candice Bergen,…).

Otras me resultan sexy pero no lindas ni bellas (Elisabeth Shue y Hillary Swank).

Muchas de las personas a quienes he dicho que Hillary Swank me atrae mucho se han manifestado extrañadas, pero ella tiene, al menos para mí y en la pantalla, todos los ingredientes que además de la carne y las curvas debe reunir una mujer para que me resulte sexy: que se le note en la mirada, generalmente densa, una suerte de lujuria latente, un deseo velado y, sobre todo, un reflejo de tomarse el sexo en serio y con pasión. Las mujeres sexy son la antítesis de una Barbie, de la frivolidad y la superficialidad.

A pesar de todo esto, no logro averiguar, con exactitud y tan bien como yo quisiera, en qué reside la cualidad de sexy, algo que me ha preocupado desde mi adolescencia, y que me preocupa tanto más cuanto más tiempo pasa.

Me inclino por atribuir a lo sexy lo que acerca de la belleza dijera Jorge Luis Borges: “… es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica”.

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07 de mayo de 2008

Tanto para los humanos como para la mayoría de los primates, una cara simétrica resulta muy sexy.

En la Universidad escocesa de Stirling, el investigador Anthony Little y sus colegas han medido los niveles de simetría y dimorfismo sexual —o sea, qué tan femenino o masculino es un rostro— en sujetos europeos y africanos, e incluso en primates. Y en todos los casos han comprobado que los varones simétricos tienen proporciones faciales más masculinas, mientras que las proporciones faciales de las hembras simétricas suelen ser más femeninas.

Aunque los científicos desconocen por qué la combinación de ambos aspectos resulta atractiva, en la revista PLoS ONE proponen que estas características podrían ser un indicador de la calidad genética o de algún otro aspecto biológico, como la fertilidad.

No es el primer trabajo del profesor Little sobre fisonomía facial. Hace unos meses, en un estudio pionero con 160 parejas, este británico comprobó que las personas que viven mucho tiempo juntas terminan pareciéndose físicamente una a la otra. Y el año pasado publicó un artículo en Evolution and Human Behavior demostrando que la forma de la cara de los candidatos políticos permite predecir quién ganará y quién perderá las elecciones.

Actualmente, Anthony Little y su equipo llevan a cabo en la web www.alittlelab.com varios estudios sobre la percepción humana de la belleza facial, en los que cualquier internauta puede participar respondiendo a unas sencillas preguntas. En el mismo website, Little ha puesto en marcha otro test online para averiguar qué buscamos en una pareja.

MUY

[*Opino}– La cuenta atrás: la cohesión de un futuro social que se resquebraja

Desde que tuve edad suficiente para hacerme alguna idea del mundo en que vivimos, concluí que no venimos a él para pasarlo bien, para disfrutar o alcanzar una felicidad duradera. Mi idea al respecto se consolidó cuando conocí la frase lapidaria de M. Scott Peck: “La vida es un problema”.

De ahí que me cayera tan gorda esa expresión que se usaba en España casi con la convicción de que habían alcanzado para siempre el soñado Nirvana: ESTADO DE BIENESTAR.

Y bien, ¿qué pasó con él? pregunto yo ahora. Éste es un mundo de ciclos, y a los de la mayoría hedonista que se llenaban la boca con lo del bendito “estado de bienestar” les costará mucho más digerir esta época de vacas flacas.

Carlos M. Padrón

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17.08.08

Los economistas lo llaman el efecto Modigliani. Ciclos estables de ahorro creciente y consumo desahogado que se quiebran de golpe con una intensidad dramática provocando una profunda sensación de shock social.

Prepárese porque la crisis será larga, y el Gobierno ZP, paralizado por el miedo, no tiene la menor idea de cómo salir del pozo, mientras echa balones fuera culpando a Europa.

Ahora, simplemente, se oyen lamentos por la inacción del Gobierno ante la productividad perdida, quejas por el colapso de las ventas, y vagas preocupaciones por el maltrecho crédito industrial. El malestar contra la situación se ha trasladado a otro segmento social, menos pudiente pero más numeroso y, por tanto, socialmente mucho más significativo, escribe Ignacio Camacho en ABC.

Basta recorrer unos kilómetros, carretera arriba o abajo, para tomar el pulso de esa deriva de decepciones. Pasear por Fuengirola, por Denia, por Matalascañas, cambiar la teka impermeable de los pavimentos y los suaves emparrados de jazmines y damas de noche por la solería áspera de los chiringuitos y los sombrajos de lona. Pegar la oreja entre las sillas de plástico de las terrazas populares y escuchar a los padres de familia eligiendo las raciones más baratas o clausurando con prudencia la tentación de una segunda botella de vino.

Oír las conversaciones que hablan del gasto inminente del nuevo curso, de la sombra de incertidumbre que planea sobre el contrato temporal de los hijos, de la angustia del vecino recién desempleado que ha suspendido su veraneo al recibir la carta de despido. La clase media zozobra ante la perspectiva de un otoño de cinturones prietos e hipotecas vencidas, que aguarda más allá de la luna llena, en el cuarto menguante de los salarios y las expectativas, al otro lado de las inminentes maletas cerradas camino de un septiembre incierto.

Los economistas lo llaman el efecto Modigliani. Ciclos estables de ahorro creciente y consumo desahogado que se quiebran de golpe con una intensidad dramática provocando una profunda sensación de shock social. Este verano, planificado sobre los postreros rescoldos del ciclo alcista, actúa aún como el espejismo amortiguador de un batacazo presentido, cuya inminencia amarga los últimos sabores del esplendor envueltos en el vapor contenido de una obligada prudencia de gasto.

Como los cohetes de las fiestas de agosto, cuya humareda se disipa en el cielo con los ecos del estallido más sonoro, las vacaciones se extinguen en un vacío incierto de tribulaciones en el que la breve retórica optimista del Gobierno se confunde con el brillo efímero de alguna perseida consumida en el fulgor de su propia estela. En el reloj de la burguesía trabajadora, cada noche de agosto es una vuelta en la cuenta atrás hacia el encuentro con una realidad amarga, amenazante y desesperanzadora.

La confusa alarma por la nación que se partía ha dado paso a la inquietud, mucho más densa, viscosa y extendida, por la cohesión de un futuro social que se resquebraja.

PD

[*Opino}– Análisis de inversión

Lo que copio más abajo lo he recibido ya varias veces ─enviado por hombres, por supuesto─, obviamente traducido (y mal) del inglés, y con la aclaratoria de que fue un caso cierto publicado en un portal financiero de USA.

No creo que nadie use, para asuntos “del corazón”, un portal financiero, pero sí es posible que alguien haya ideado esta historia para dar una ingeniosa y elemental lección de finanzas basándose en las absurdas pretensiones de algunas (demasiadas) mujeres, y de cómo sus potenciales víctimas deberían analizarlas.

En la Canarias de mis tiempos, el caso expuesto por las muchas Rafaelas que allá había —o sea, la idea que del matrimonio tenían muchas mujeres que, por creer (a veces sin razón) que estaba buenas o eran bellas, aspiraban a cazar un príncipe azul forrado en plata— se exponía de forma mucho más cruda y directa: “Yo aporto el chocho, y tú todo lo demás”.

Para colmo, cuando muchas de ellas consiguieron con quien casarse, se supo de varias que no sabían usar bien la parte que aportaron al trato, o imponían condiciones de uso para conseguir más de “todo lo demás”.

Rafaelas ha habido siempre y siempre habrá. Es casi una condición femenina, ésa que hace que ellas se queden atónitas y mudas si la víctima potencial les pregunta “¿A cambio de qué?”.

Carlos M. Padrón

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Una paradoja basada en consulta publicad en una página web.

Una mujer escribió pidiendo consejos sobre cómo conseguir un marido rico. Eso, de por sí, ya es gracioso, pero lo mejor de la historia es que un tipo le dio una respuesta bien fundamentada.

Exposición de ELLA

“Soy una chica de 25 años maravillosamente linda, bien formada y con clase. Quiero casarme con alguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año.

¿Tienen en este portal algún hombre que gane 500.000 dólares o más? Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos.

He estado de novia con hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no pueden pasar de eso, y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West.

En mi clase de yoga conocí a una mujer que se casó con un banquero y vive en Tribeca, y ella no es tan bonita como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo llego al nivel de ella?

Rafaela S.

Respuesta de Él

Leí su consulta con gran interés. Pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación.

Primero, no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año. Aclarado esto, considero el caso de la siguiente forma:

Lo que usted ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que usted busca, es simplemente un pésimo negocio. Y le explico por qué.

Su propuesta se basa en que usted pone la belleza física y yo pongo el dinero; eso está claro.  Sin embargo, existe un problema. Con seguridad, su belleza va a decaer, y un día se marchitará, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo. Así, en términos económicos, usted es un activo que sufre depreciación, y yo soy un activo que rinde dividendos. Y usted no sólo sufre depreciación, sino que, como ésta es progresiva, aumentará siempre.

Aclarando más, usted tiene hoy 25 años y va a continuar siendo linda durante los próximos 5 a 10 años, pero siempre un poco menos cada año. Y si al final de esos 10 años se compara con una foto de hoy, verá que ya está envejecida. Esto quiere decir que usted está hoy en ‘alza’, en la época ideal de ser vendida, no de ser comprada.

Usando lenguaje de Wall Street, quien la tuviera hoy debería tenerla en trading position (posición para comercializar), y no en buy and hold (compre y retenga), que es para lo que usted se ofrece.

Por tanto, y todavía en términos comerciales, un matrimonio (que es un buy and hold) con usted no es un buen negocio ni a mediano ni a largo plazo. Pero alquilarla sí podría ser, y hasta en términos sociales, un negocio razonable que podríamos discutir.

Yo pienso que mediante certificación de cuán ‘maravillosamente linda, bien formada y con clase’ es usted, yo, como probable futuro usuario de esa ‘máquina’, quiero lo que es de práctica habitual: Hacer una prueba —o sea, un test drive— para concretar la operación.

Si usted está de acuerdo, puedo hacerle espacio en mi agenda.

Jack Paul H.
Inversor

[*Opino}– Divorcios posvacacionales… y del resto del año

Un abogado especialista en divorcios me dijo hace años que el 90% de los casos que en su carrera había él manejado habían sido iniciados por la mujer.

Otro me dio cifras similares, y añadió que en la gran mayoría de los casos el hombre procede con más honestidad, respeta el “fair play”, mientras que la mujer tira a matar.

En el artículo que sigue se dice, hablando de los casos de divorcio imputables a las vacaciones de verano, que el 55% han sido iniciativa de la mujer.

Ante estadísticas así uno no puede menos que recordar que cuando alguien se mete en un pleito es porque piensa que va a salir ganando, y que, por tanto, si las “miembras” del mal llamado sexo débil se meten en el pleito que conlleva todo divorcio es porque saben que terminarán llevándose la mayor tajada de, entre otras cosas, el patrimonio conyugal.

Carlos M. Padrón

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31.07.08

El último destino de vacaciones… los juzgados de divorcio

(PD).- Las vacaciones ponen a prueba a la pareja. De la noche a la mañana lo hacen todo juntos, con mucho tiempo por delante. Descubren así los dos lo ocupados que han estado el resto del año, y si pueden acortar distancias con la ilusión —casi— del primer día.

Según cuenta la revista Época, en ese periplo de sentimientos y constataciones varias, puede presentarse un panorama de relax y reencuentro, o salir a relucir las carencias que la relación arrastra. El destino final de muchas: una demanda de separación en septiembre.

De las 140.000 presentadas en 2007, un tercio se inició tras las vacaciones. Y no es un tópico: los que aún apuran el último cartucho para salvar su pareja saturan las consultas de los terapeutas en septiembre y octubre, después de que la convivencia les haya puesto en una vital disyuntiva en el plano emocional o sexual.

En lo que coinciden los expertos es en que el periodo estival siempre tiene relevancia. Las vacaciones “suman o restan para la pareja” -explica el psicólogo y sexólogo Antoni Bolinches; “en algunos casos sirven para que ambos cónyuges se den cuenta de que viven el resto del año focalizados en un proyecto personal, y se conciencien para aumentar la cohesión y mejorar el vínculo”. En otras, perciben que, una de dos, o esto ya no es lo de antes o que, sencillamente, ya no se soportan”.

Es cuando se produce lo que este profesional denomina “una crisis por inmersión en convivencia intensiva”, el desgaste de los compañeros que no habían notado previamente la falta de calidad de su relación.

La añoranza de tiempos mejores se da curiosamente en parejas que llevan uno o dos años juntos y perciben un cambio radical en el sentimiento o en la actividad sexual, explica Bolinches; “el enamoramiento se ha diluido”. Mientras que los que ya no aguantan compartir sus días con el otro se enfrentan a un conflicto larvado.

Y puede resultar aún más problemático cuando la insatisfacción surge sólo en una de las partes, que al reencontrarse con la otra se topa con el sacrificio de su estilo de vida habitual. Según un estudio del Institut Psicològic que dirige este profesional sobre parejas heterosexuales en terapia, de las parejas que decidían romper, el 55% lo hacía por iniciativa de la mujer; el 25% del hombre, y el 20%, de mutuo acuerdo. La desatención invernal.

Pero, ¿cómo ha transcurrido la relación antes de cargar el maletero? Hombres y mujeres se han volcado fundamentalmente en el trabajo, y en esa cotidianidad la convivencia ha quedado reducida a la mínima expresión. Los encuentros del día a día son puntuales y suelen darse al final de la jornada. Tras una rutina ordenada, las dificultades se camuflan con facilidad.

“Se van creando focos de insatisfacción”, advierte la psicóloga María Jesús Álava, “un ya lo hablaremos poco esperanzador. En vacaciones, el nivel de exigencia se eleva, y también la inflexibilidad”. El mes de convivencia conyugal, como explica el psiquiatra Jesús de la Gándara, examina cómo funcionan cuatro pilares: la convivencia, la coexistencia, la conversación y la compenetración.

No estamos acostumbrados a comer juntos, sin televisión, ni a escuchar y a dialogar. Y cuando las conversaciones comienzan con un tú dijiste, tú hiciste… ya se empieza a fallar; a veces no se quiere hablar o ya no se sabe cómo hacerlo.

Afloran entonces los reproches, quedando patente la insatisfacción de unas altas expectativas ante la etapa estival, cuando el resto del año exige igualmente que hagamos saber al otro que estamos dispuestos a escucharle, sin interferencias.

Antoni Bolinches también incide en cómo va minando la rutina: “No se deben hacer las mismas cosas, a la misma hora y del mismo modo. En el sexo y en la vida hay que variar el estímulo, el ritual. El verano es una oportunidad para regenerar la frecuencia de las relaciones —que se duplica o triplica—, gestionar pequeños conflictos y constatar que, pese a los años, se sienten unidos.

PD

[*Opino}– Muestras de deterioro social

Carlos M. Padrón

He aquí dos verdaderas “joyas”:

Will Smith no sólo lidera la lista de las películas más vistas, sino que también encabeza la de los actores mejor pagados de Hollywood.

Periodista Digital, 24/07/08.

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Mia Farrow pide mayor presión sobre la dictadura militar birmana.

La Vanguardia, 25/07/08.

¿Cómo es posible que un payaso como Will Smith sea el “actor” de las películas más vistas? ¿Y cómo es posible que esté mejor pagado que muchos otros que sí son ACTORES? Sólo faltaría que Jim Carry lo desbancara.

Y bueno, ¡por fin se vislumbra un arreglo en la situación de Birmania, pues Mia Farrow metió su mano en eso!

¿A quién carajo le importa, salvo a tontos de pura cepa, lo que diga Mia Farrow? ¿Y por qué un medio importante dedica tiempo y espacio y a lo que acerca de política internacional opine un personaje que si sabe de algo es, tal vez, de cine?

Son muestras del deterioro evidente de una sociedad en la que, como en todas partes, ha crecido mucho, y sigue creciendo, la mediocridad.

Ellos no saben de nada, pero de la basura en TV, sí.

[*Opino}– España y el aire acondicionado

Creo que el problema es sugestión basada en la manía que en España le tienen al aire acondicionado que, además, en la mayoría de los lugares donde lo hay —hoteles incluidos— no pasa de “acondisoplado”, pues sólo sopla y apenas enfría. Así lo conté ya en Impresiones de un viaje por España. Diez años después.

Los muchos que opinan que el aire acondicionado causa estos males, ¿qué harán si alguna vez tienen que entrar en un quirófano para una intervención quirúrgica? ¿Pedirán que apaguen el aire acondicionado, o se pondrán medias gruesas, gorro con orejeras y ropa de invierno, con bufanda y demás?

Si ya han pasado por un quirófano, ¿se enfermaron por eso?

Lo que estos usuarios aseguran no es necesariamente cierto. Aparte de casos de alergia, me temo que el resto se trata de somatización basada en sugestión y en el prejuicio contra el aire acondicionado.

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Publicado en La Vanguardia (España) del 22/07/08:

El 20% de los usuarios de aire acondicionado sufren problemas respiratoriosMadrid. (EUROPA PRESS).- El 20% de los usuarios de aire acondicionado en España aseguran haber sufrido problemas respiratorios derivados de su utilización, en su mayoría resfriados (32%), dolores de garganta (27%) y enfriamientos (11%),…

[*Opino}– Muere en Australia Olive Riley, la ‘bloguera’ más vieja del mundo

Eric Shackle, una de las personas que ayudaban a Olive Riley a mecanografiar y cargar sus posts, se comunicó conmigo hace meses pidiéndome ayuda para conseguir información sobre doña María Amelia López Soliño, a quien erróneamente consideraban en España la bloguera más vieja del mundo, pero que no lo era. A partir de hoy tal vez sí lo sea.

Por e-mail he pedido a Eric más información sobre el caso.

 

Para variar, en el titular que acerca de esta muerte publicó hoy La Vanguardia (España) hay un gazapo, pues dice:

Muere la ‘bloguera’ más vieja del mundo en Australia

Olive Riley era la más vieja del mundo en Australia y fuera de Australia, así que lo que debieron escribir pero no escribieron es,

14/07/2008

Muere en Australia la ‘bloguera’ más vieja del mundo

Sídney. (EFE).- Una mujer considerada la “bloguera” más vieja del mundo ha fallecido con 108 años en Australia después de colgar un último artículo en su bitácora sobre “canciones felices”, informaron hoy los medios australianos.

Olive Riley, había colgado en su blog más de 70 entradas desde febrero de 2007 sobre la vida moderna y sus experiencias durante el siglo XX.

Riley nació el 20 de octubre de 1899, vivió dos guerras mundiales, tuvo tres hijos y trabajó como camarera y cocinera.

La anciana se comunicaba a través de su bitácora con personas de otros continentes y declaraba que le gustaba la notoriedad que había adquirido porque le permitía mantener la mente fresca.

LV

[*Opino}– Tips de seguridad para Facebook

Carlos M. Padrón

Desde que Facebook —y antes otros parecidos— se puso de moda, nunca pensé siquiera en darme de alta en él, y luego de saber cuántos conocidos están metidos ahí, y leer sobre los peligros de las llamadas Redes Sociales de Internet, considero que es de gran utilidad publicar algo al respecto.

Lo mejor que he encontrado es el documento que puede bajarse desde:.

tips_de_seguridad_para_facebook

Recomiendo su lectura completa.

[*Opino}– Las redes sociales no entienden de amistades duraderas

Creo que el psiquiatra al que se refiere el artículo que sigue tiene mucha razón en todo, pero el punto que me llama la atención es el del titular de ese artículo.

Tal vez sea porque siempre he tenido un muy alto concepto de la amistad, y creo que es cierto el dicho de que “amigo de muchos, amigo de nadie”. De ahí que yo tenga en realidad muy pocos amigos; me refiero a AMIGOS.

Si bien el uso de la palabra “amigo” ha degenerado muchísimo, con esto de las redes sociales se corrompió totalmente. Aunque no he entrado en ninguna de ellas, a quienes conozco sólo a través de la Red los llamo “cibercontactos”, ni siquiera “ciberamigos”, pues lo de “amigo” y “amistad” lo respeto y reservo para relaciones de mucha mayor trascendencia.

Carlos M. Padrón

04/07/2008

Londres. (EFE).- La generación de Facebook, MySpace y otras redes sociales, es incapaz de amistades duraderas y corre un grave riesgo de comportamiento compulsivo, según un experto del West London Mental Health Truth.

Los adolescentes nacidos a partir de 1990 no conocen un mundo en el que no se podía aún navegar por Internet, y pueden tener, por tanto, una visión distorsionada de la realidad y de su propia identidad, afirmó el psiquiatra Himanshu Tyagi en la reunión anual del Real Colegio de Psiquiatras del Reino Unido.

Tyagi se refirió a una reciente epidemia de suicidios de adolescentes en la localidad británica de Bridgend, y explicó que los suicidas tenían en común el hecho de utilizar Internet para comunicarse, según informa hoy el diario The Daily Telegraph.

“Es un mundo en el que todo sucede deprisa, en que todo cambia además continuamente y en el que basta hacer clic con el ratón del computador para poner fin a una relación. Un mundo en el que uno puede borrar su propio perfil si es que no le gusta, y cambiar en un santiamén su identidad por otra más aceptable. Las personas acostumbradas a la velocidad de las relaciones sociales en Internet pueden encontrar aburrido el mundo actual, lo que podría llevarlos a comportamientos más extremos en busca de excitaciones”. declaro Tyagi.

“Cuando uno no ve la expresión de la otra persona, su lenguaje corporal, ni oír las sutiles alteraciones en la voz, es lógico que cambie su forma de percibir esa interacción”, agregó Tyagi. Reconoció, sin embargo, que el mundo virtual tiene también sus ventajas como es la no discriminación —es un mundo en el que la riqueza, la raza y el sexo tienen menor importancia— y la pérdida de fronteras geográficas.

“Nadie es un paria en la Red”, dijo el psiquiatra, según el cual Internet contribuye a eliminar en gran medida las jerarquías del mundo real.

LV