[*Opino}– La obsesión femenina por los senos «perfectos»

El entrecomillado en “perfectos” lo puse yo, pues los implantes mamarios distan mucho de resultar en un seno perfecto.

A leguas se nota que los senos que muestra la foto que acompaña a este artículo, tan bien redondeados y enhiestos, son falsos, y sigo sin poder entender por qué a las mujeres les gusta algo así que, al menos a mí y a muchas otras personas que conozco —tanto hombres como mujeres— nos resulta feo y repulsivo.

El artículo dice que lo hacen para ser más atractivas a los hombres; no lo creo, es para competir con otras mujeres.

Sólo entendería que lo hicieran quienes han sufrido la extirpación de seno(s), siempre que optaran por algo de tamaño discreto.

Además, en los primeros puestos del ranking de los países en que más implantes mamarios se hacen tiene que estar Venezuela, pues aquí la implantación de tetas de silicona es algo que se ve a diestra y siniestra, y en mujeres de hasta las clases sociales de muy poco poder adquisitvo..

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16 Noviembre 08

A. Jiménez

Las brasileñas prefieren tallas más pequeñas, como una 85, mientras que las italianas y españolas se decantan por la 95 o la 100.

Tras un crecimiento de un 10% anual en el último lustro, la crisis financiera ha provocado en 2008 una caída de cerca del 15% en las ventas de prótesis para aumentar los senos. Por otra parte, surgen nuevas alternativas a la silicona, como remodelar el busto con grasa de las “cartucheras”.

Despierta algo más que las pasiones pero, bien por exceso o por defecto, y por la gravedad —que también hace lo suyo— cada vez más mujeres se lanzan directas al bisturí para “colocar” o aumentar la talla del sujetador. Al menos, así lo apuntan las últimas estadísticas.

senosfalos

Cerca de 55.000 prótesis de silicona vendidas en España anualmente dan fe de la popularidad de este fenómeno, que ha aumentado en los últimos años. De hecho, según han revelado fuentes del sector, en el último lustro el incremento en el mercado ha sido de un 10% anual. No obstante, con motivo de la galopante crisis económica, entre 2007 y 2008 las cifras han dado un giro y se está registrando un descenso de cerca del 15% aproximadamente.

Números arriba o abajo, las españolas echan cuentas y se las ingenian para permitirse un pecho perfecto. Por eso, España es el país de la Unión Europea que implanta más prótesis mamarias, y el cuarto en el mundo, detrás de Estados Unidos, México y Argentina [1]. El motivo es que, a fin de cuentas, mostramos más nuestro cuerpo que los vecinos del norte.

Se insiste, además, en que el aumento mamario mediante prótesis, técnicamente denominado mamoplastia, es una de las intervenciones de cirugía plástica más populares en nuestro país. Y el perfil más frecuente que acude a consulta está entre los 20 y los 35 años, aproximadamente. Las primeras, porque comienzan una vida activa en sus relaciones de pareja y quieren estar atractivas, y las segundas porque, tras el embarazo, su geografía corporal se ha visto alterada y sus senos ya no son lo que eran.

El perfil tiene que ver con el gusto y usos de los diferentes países. No se tiene el mismo concepto en Brasil que en Italia o España. En el primero el socialmente aceptado es un volumen medio-bajo, porque hace más calor, el cuerpo se expone más al sol y no resulta cómodo ni estético un volumen de 110, por ejemplo. Para sentirse cómoda, la mujer prefiere una 85-90.

Por el contrario, las españolas eligen una talla normal, entre 90 y 95, pero raramente una 100. Las italianas, las más exhuberantes, se decantan por algo más llamativo, por encima de la 100 de talla.

Lo último

Desde la polémica desatada hace más de una década en los Estados Unidos a consecuencia de las “chapuzas” que se registraron en manos de profesionales poco calificados en clínicas fraudulentas, las cosas han cambiado, y a raíz de este problema se cuestionó el uso de silicona y se quiso sustituir por aceite de soja, algo que fue retirado por las autoridades. Otro de los problemas que dieron mala fama a la silicona fue que antes se temía que las prótesis enmascararan el cáncer, pero ahora existen mamografías de alta resolución capaces de distinguir las prótesis de los nódulos.

Una de las innovaciones que se plantean es la que en países como Japón a se ha aplicado hasta ahora mujeres mastectomizadas, y ahora en España también para aquéllas que desean aumentar o embellecer sus senos. Se trata de reconstruir las mamas extrayendo células de la grasa abdominal o del muslo de la propia paciente.

La medicina regenerativa representa el futuro, como extraer mediante una simple aspiración las celulas grasas —los adipocitos, hasta ahora vistos sólo como implicados en el desarrollo de las antiestéticas cartucheras— de la cadera de la paciente y reinyectarlas en su pecho; el resultado es más natural.

Esas céluas grasas se introducen sobre el plano muscular, creando un depósito de células vivas con capacidad de crecimiento. Los fracasos de hace unos años se debían al manejo inadecuado de estos trasplantes, y a la inyección de grandes volúmenes en una sola sesión, que determinaban la “asfixia” y muerte celular. Pero esto ya está superado, y ahora se inyectan adipocitos, preferiblemente adipocitos “jóvenes” (pre-adipocitos) en las cantidades apropiadas, y éstos se desarrollan adecuadamente.

Es una cirugía ambulatoria, mínimamente invasiva, que no precisa de grandes incisiones ni para obtener el tejido ni para insertarlo y que minimiza los efectos propios de una intervención, al tratarse de injertos de la grasa de la propia paciente.

Recientemente, ha salido a la luz con una denominación un tanto pintoresca: el “mamolifting con lipofilling”. No obstante, los profesionales advierten de la importancia de ser precavidos y no dejarse llevar por la publicidad, pues con este tipo de cirugía, además de resultar muy cara, pueden formarse calcificaciones. Todavía hay que trabajar mucho y con cautela al respecto, pues cando se inyecta la grasa, parte se transforma en quistes oleosos (de aceite) y parte se va a calcificar. Y esas calcificaciones pueden enmascarar un tumor mamario.

Ante el “boom” de lo mínimamente invasivo, otra de las variantes de aumento del busto es el gel de ácido hialurónico no animal. Se trata de un gel denso que se introduce por una cánula donde iría la prótesis. Basta una pequeña sedación, y no requiere hospitalización alguna. Los resultados son inmediatos, aunque el tamaño nunca será el mismo que con un implante. Esto es, el volumen que se alcanza es de aproximadamente 120 centímetros cúbicos, frente a los 400 que puede tener una prótesis.

Se trata de un método eficaz para aquellas mujeres que sólo deseen que sus senos aumenten un poco de tamaño. Los resultados son óptimos, pero, aunque dura, no es un aumento permanente: a los dos años ha desparecido por completo. Es pan para hoy y hambre para mañana, porque al final se reabsorbe.

Grasa, células madre, geles… y suero salino. Todo con tal de lucir un busto merecedor de las miradas más descaradas e indiscretas. Así, otra variante consiste en introducir detrás del músculo pectoral y a través del ombligo, una envoltura, una especie de “bolsita vacía”, que se rellena con la cantidad deseada de este suero. No está muy extendido este método, y el tacto que queda es desagradable y no resulta natural.

Una vez levantado el polvo de las críticas, por el momen
to, lo mejor es decantarse por lo tradicional, aunque perfeccionado: las prótesis de gel de silicona cohesivo, introducidas través de una pequeña incisión debajo de la areola. La dudas en este caso se ciernen sobre el dilema de si podrán amamantar a sus hijos. La mujer interpreta erróneamente como mama todo lo que es el pecho, pero como la prótesis se coloca detrás de la glándula mamaria, y el resto es grasa, lo que puede ocurrir es que fabrique menos leche.

Para evitar males mayores, es imprescindible hacer revisiones anuales después de colocar un implante, ues éstos no se garantizan de por vida; generalmente duran unos diez años aproximadamente. Las de suero salino, de hecho, duran menos, unos cuatro años.

Informarse bien y acudir a una buena clínica es tarea primordial antes de tomar cualquier decisión, porque la ignorancia es atrevida y puede jugar una mala pasada.

LR

[*Opino}– Los líderes carismáticos

Sean o no líderes, las personas de las que se dice que son carismáticas no me transmiten seguridad. Al contrario, me inspiran desconfianza, en particular cuando ese carisma se manifiesta con autosuficiencia, popularidad y la tal simpatía, un concepto subjetivo que no lo es tanto cuando llega a zalamería.

Los líderes políticos carismáticos que a través de documentales de cine o de TV he visto, se desenvuelven muy bien ante las cámaras, y por ello no me extrañó nada que en un programa de TV que trataba sobre el poder de los medios, en especial de la TV, en la formación de opinión acerca de candidatos en época de elecciones, se dijera que si en los tiempos de los presidentes que fueron decisivos e hicieron grande a EE.UU —Washington, Lincoln, etc.— hubiera existido la TV, ninguno de ellos habría alcanzado la presidencia, pues no sabian desenvolverse en público y no tenían carisma.

Ante esto, mi desconfianza aumentó, y ahora la corrobora la explicación del psicólogo René Zayan quien dice cómo hay que comportarse para lograr personalidad carismática; o sea, que esa tan cacareada condición puede alcanzarse con el debido entrenamiento.

Para ponerme peor las cosas, otro psicólogo afirma que el efecto que sobre la audiencia produce un líder carismático es como el de un flechazo amoroso, que es con lo que suele comenzar el drogamor. Y cuando al tocar la condición que llaman “coyuntuta” mencionan la actual criris financiera como factor determinante en la vicotiria de Obama, no puedo evitar pregntarme, habida cuenta del respaldo masivo que los medios dieron a éste, si la tal crisis no habrá sido provocada. Al fin y al cabo, el detonante de ella, ocurrido en un momento muy «oportuno» de la campaña electoral, fue la quiebra de Fannie Mae y de Freddie Mac, creadas y soportadas por políticos del partido Demócrata useño.

Carlos M. Padrón

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09/11/2008

Los líderes carismáticos combinan autoridad y simpatía, son receptivos y transmiten seguridad.

Obama obtuvo el respaldo de 63 millones de estadounidenses, pero hace meses que había cautivado a ciudadanos de todo el mundo con un señuelo: el cambio.

Con una retórica brillante y la popularidad de una estrella del rock, el senador Barack Obama obtuvo esta semana el respaldo directo de 63 millones de estadounidenses, pero hace meses que había cautivado a ciudadanos de todo el mundo con un señuelo: el cambio, palabra fetiche que ha funcionado como el catalizador que necesitaban los electores de Estados Unidos para dar carpetazo a la era Bush y apostar de forma amplia por la esperanza. Es decir, por Obama. El fenómeno Obama, mediante una estrategia ampliamente divulgada por internet, combina autoridad, credibilidad y empatía, y transmite seguridad a los ciudadanos. Es un líder carismático en toda regla, y el carisma no va indefectiblemente ligado al éxito, pero Obama ha conjugado ambos. Y no es el único.

Más allá de las diferencias culturales, el carisma presenta elementos universales. René Zayan, profesor de psicología política en la Universidad de Lovaina (Bélgica), es un experto en el análisis de los gestos y las expresiones faciales, que le proporcionan más información sobre el carisma de un líder que sus palabras.

Y en opinión de este experto, hay cinco elementos que conforman una personalidad carismática:

Mostrar seguridad es el primero, no denotar inquietud, para inspirar confianza;

Una clara dominancia, que no autoritarismo, para inspirar respeto, y, junto con el primero, credibilidad;

Empatía, la capacidad de representar a los ciudadanos y, llevado al extremo, de transmutarse en ellos, «Yo soy el pueblo», dice un líder populista.

Sociabilidad, que incluye saber escuchar, y la jovialidad, la capacidad de hacer reír, un elemento clave que, bajo apariencia inocente, permite controlar las emociones de la gente durante un discurso. Y el mejor de todos,

Inteligencia social, en la que dice Zayan que el ex presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, era un maestro.

«Pero la llave del carisma – destaca- es transmitir seguridad».

Junto a los gestos, la palabra cobra importancia si se pregunta por las claves del carisma al consultor político Antonio Sola, director de Ostos& Sola y responsable de la última campaña del PP. «Los líderes comunican con multitud de gestos que deben ser coherentes con todo el mensaje», señala. A su juicio, el liderazgo «requiere un combustible básico para que sea efectivo, que está hecho de una mezcla explosiva: ideas, valores, energía y determinación». Y con todos estos elementos se puede construir un líder, mediante un proceso de aprendizaje —destaca— en el que tienen un papel clave las nuevas tecnologías.

Obama las integró en su campaña, en la que se apoyó en una estrategia diversificada en Internet: 1.814 vídeos oficiales con entrevistas, intervenciones, apoyo de actores y mensajes especiales según el estado al que se dirigen, apunta Sola.

Los políticos buscan despertar el interés del auditorio. ¿Lo logran? «Cuando una persona siente placer, o simplemente interés, al escuchar a otro, sus pupilas se dilatan, un reflejo mecánico que no se produce cuando la reacción es de indiferencia», explica Zayan. Activadas las áreas cerebrales de la felicidad, los seguidores de un líder se sienten también atraídos por él, como un flechazo amoroso. Y cada político desarrolla un catálogo de gestos propios para seducir a su electorado. La mirada fija del presidente francés, Nicolas Sarkozy, denota autoridad, elemento indispensable para llegar al Elíseo.

Un candidato con capacidad mediática y un mensaje potente están detrás del éxito. «El mensaje es la piedra de toque, una vez identificado el problema que más preocupa el electorado, pero el político debe convencer de que él es capaz de resolver esa inquietud, y esa capacidad de comunicar es más importante que el mensaje».

De esto sabe Javier Maza, presidente de Maza Communications, consultora internacional especializada en entrenar a los políticos para tratar con los medios de comunicación. Maza apunta un tercer elemento en juego: la coyuntura. Y vuelve a Obama para dar un ejemplo: la crisis dejó «prácticamente sin argumento de defensa política ni de justificación electoral» a su rival, el republicano John McCain.

LV

[*Opino}– Mucho título y pocas letras

Después de leer el artículo que sigue y de asombrarme con lo que en él se dice, me extraña que no se mencione que, al menos con respecto a la generación de los que al momento tienen menos de 25 años, la culpa de su incultura gramatical es de quienes fueron o son sus profesores, pues tampoco a éstos los enseñaron bien, y con toda razón dice al respecto el artículo que esos profesores “no pueden enseñar a nadie si cometen semejantes faltas”.

Lo que considero más grave es que, hasta donde tengo visto, esta gente se muestra de lo más tranquila con su incultura, como si no tuviera importancia alguna. Y las pruebas las encuentro a diario en la prensa digital de la que cada día podría yo extraer docenas de errores de todo tipo, pero me limito a sólo uno o dos, todos ellos atribuibles a periodistas posiblemente graduados.

Si a uno que se dice pintor no lo consideramos como tal porque no sabe usar la brocha, que es su herramienta de trabajo; si a uno que se dice zapatero no lo consideramos como tal porque no sabe usar la lezna, que es su herramienta de trabajo; si a uno que se dice carpintero no lo consideramos como tal porque no sabe usar el martillo, que es su herramienta de trabajo, ¿por qué consideraríamos periodista a quien no sabe manejar bien la lengua en que habla y escribe, que es su herramienta de trabajo?

Quien no sabe escribir bien, no sabe expresarse bien —o sea, padece de incompetencia expresiva— y, por tanto, tampoco piensa bien. Quien no domina la lengua —dice el artículo— tampoco domina el pensamiento, y como el dominio de la lengua es fuente de poder y resulta indispensable si se aspira a tener una cabeza bien amueblada —continúa diciendo el artículo— hay que deducir que el buen amueblamiento de la cabeza está en relación directa a lo bien que se domine la lengua, y, por tanto, si se quiere aprender a pensar deberá antes aprenderse a dominar la lengua, y en este caso no importa la profesión que se tenga.

Hace más de 25 años una de mis hijas trajo una vez del colegio, escrita por su profesora de matemáticas, una evaluación plagada de errores de ortografía. A riesgo de meterme en un problema, no pude contenerme, y con un marcador amarillo resalté todos esos errores y le devolví la hoja de la evaluación en la que escribí un par de líneas expresando mi preocupación por el efecto que esos errores podrían tener en la educación de cualquier alumno. Para mi sorpresa, la respuesta de la profesora fue que ella enseñaba matemáticas, no gramática.

¿Qué puede esperarse de profesores así? Para cualquier maestro o profesor, el lenguaje es su herramienta de trabajo, y él/ella está en la obligación profesional y moral de dominar bien esa herramienta, tanto en forma hablada como escrita.

Estoy de acuerdo con que, en esto, cualquier tiempo pasado fue mejor. Si volviéramos a la forma en que antes se enseñaba la lengua, a los dictados minuciosos y a la presentación de exámenes orales, no habría ni SMS ni Internet ni otro tipo de tecnología que creara el problema que hay en este momento.

En este blog recibo muchos comentarios que me hacen sentir vergüenza ajena. Cuando tengo tiempo, los corrijo antes de darles curso, pues me he propuesto que, en la medida de lo posible, evitaré que mi blog tenga basura, categoría en la que pongo los atentados contra el idioma, que no sólo incluyen faltas de ortografía, pobreza de vocabulario, errores de concordancia de género o número, etc. sino también, a veces, el uso de una diarrea de puntos suspensivos donde debería ir otro signo de puntuación, como una coma, un punto y coma, etc.

Está claro que quien así escribe no sabe escribir. Como ejemplo, copio textualmente, sin sacarle ni ponerle nada, un comentario recibido recientemente en este blog:

esa fotografia es verdadera mente impresionante felisitasiones a los pescadores y grasiaspor conservarlo vivo solo me gustaria saver si despues de que ustedes lo estudien lo dejaran en livertad ????????????

Y no hablemos de la redacción, pues con gente así sería misión imposible. Pero es en esta área en la que más en evidencia queda la carencia de un pensamiento lógico —que es la que lleva a caer, una y otra vez, en el hipérbaton— y de respeto por el lector. No es de extrañar, por tanto, que esos despachos de abogados hayan recurrido a los “libros de estilo” mencionados, pues la redacción de contratos es algo delicado que requiere saber escribir bien y, por tanto, saber pensar bien.

Durante mi vida profesional, varias veces tuve que discutir con abogados la redacción de contratos. Salva pocas excepciones me costó Dios y su ayuda hacerles entender que algo escrito en el contrato decía, en buena lógica, todo lo contrarío de lo que se quería que dijera. En estos casos, al igual que en el uso de términos y giros, la respuesta que yo recibía era siempre que escribir así era la usanza del medio legal local, a lo que yo respondía que la lógica no sabe de localismos; es la misma en todas partes, que si lo escrito en un contrato deja abierta la posibilidad a doble interpretación, se está ante un problema potencial.

Lo del respeto al lector parece no preocupar nada a quienes, como los periodistas, escriben para que otro lea. En estos casos es fundamental que a ese otro no se le robe su tiempo, no se le creen dudas, no se le obligue a adivinar lo que el escritor quiso decir, ni se le obligue a releer lo escrito, en un esfuerzo por encontrarle sentido o el sentido correcto. Todo eso implica el uso, por parte del escritor, de una lógica cabal, que pasa por evitar el hipérbaton, obliga a aplicar los signos de puntuación correctos en los lugares correctos, a evitar las redundancias y cacofonías, y a disponer de un extenso vocabulario y saber hacer uso adecuado de él.

Carlos M. Padrón

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19/10/2008

José Luis Barbería

Buena parte de los universitarios no superarían hoy el listón gramatical (dos faltas de ortografía o tres de puntuación acarreaban el suspenso) que se aplicaba décadas atrás a los alumnos de nueve años en el examen de ingreso al bachillerato.

Nuestros estudiantes hablan, por lo general, un castellano pobre y, a menudo, impostado, porque el sistema educativo ha descuidado en los últimos tiempos la enseñanza de la lengua, y porque tampoco la sociedad cree que hablar y escribir bien sea fundamental para el desarrollo intelectual y el éxito social y profesional. Ésa es al menos la opinión de una amplia mayoría de docentes convencidos de que asistimos a un proceso de deterioro en el buen uso de la lengua.

El hecho de que muchos universitarios acaben la carrera con graves carencias gramaticales empieza a suponer ya un obstáculo a la hora de acceder a trabajos en los que la capacidad de expresión y persuasión son imprescindibles.

Así, para mejorar la calidad comunicativa de sus empleados, grandes despachos de abogados, como Garrigues, o Gómez Acebo y Pombo, han adoptado en su ámbito interno libros de estilo elaborados por la Fundación del Español Urgente (Fundéu). El propio Colegio de Abogados, y empresas como Red Eléctrica Española, van a seguir ese ejemplo. Mientras, la Facultad de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra imita a las estadounidenses e implanta la asignatura de Redacción Judicial y Documental.

«Mi percepción personal es que, en cuestión de ortografía y sintaxis, el nivel universitario es desolador», sentencia Leonardo Gómez Torrego, investigador del Instituto de Filología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Es un juicio que corroboran espontáneamente una legión de profesores con amplia experiencia docente.

«Doy fe del deterioro progresivo en el uso correcto de la lengua», subraya Dolores Azorín, de la Universidad de Alicante.

«Hay una diferencia abismal entre los escritos de los chavales de hace 15 años, y los de ahora. Creo que la pérdida de vocabulario es la punta del iceberg de un mal endémico, estructural, de nuestro sistema de enseñanza», destaca Víctor Moreno, doctor en Filología Hispánica y autor de numerosos trabajos sobre la materia.

«La mayoría —y hablamos precisamente de alumnos de Filología— no saben expresarse bien, no dominan el lenguaje y, en consecuencia, tampoco el pensamiento», apunta Manuel Alvar Ezquerra, catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid.

Lo que dispara las alarmas no son las faltas de ortografía, por garrafales que sean; tampoco las confusiones léxicas del tipo «a la muerte del monarca, empezaron las guerras intestinales». Lo que preocupa verdaderamente es la incompetencia expresiva de muchos universitarios que les imposibilita comunicarse con un mínimo de sentido, coherencia y criterio. «El género sirve para designar el sexo de la palabra, sustantivo, adjetivo, artículo, pronombre,…», escribió, por ejemplo, un alumno de Filología Hispánica en los pasados exámenes de septiembre. «Desde Aristóteles, se tiene conciencia de la palabra, aunque no se sabe si existe realmente», apuntó otro.

Aceptado que toda promoción estudiantil está llamada a engordar la Antología del Disparate, el problema adquiere un fondo inquietante cuando se comprueba que alcanza también a los niveles teóricamente más selectos del mundo universitario. «Observo un deterioro muy grande, y no sólo ortográfico. Hay licenciados que tienen dificultades para ordenar una frase con su sujeto, verbo y complementos», asegura la directora de convocatorias de becas de La Caixa, Rosa María Molins.

Los licenciados de los que habla son los aspirantes a becas de posgrado; por lo general, alumnos de elevada nota media de carrera, a quienes se les pide que expliquen en dos o tres folios las razones que les llevan a solicitar la ayuda económica, el proyecto que pretenden hacer, y dónde y cómo les gustaría desarrollarlo.

¿Cómo es posible que estos universitarios de brillante currículo presenten textos pobres y deficientes al jurado que tiene que decidir si les concede las becas (74.000 euros en 18 meses) y la oportunidad de formarse en centros internacionales del máximo nivel? ¿No se esmeraría cualquiera en su lugar para que su tarjeta de presentación estuviera exenta de faltas y, en caso de dificultad, no recabaría el asesoramiento de alguien más ducho en la materia, y haría todo menos quedar en evidencia?

La explicación no es sólo la desidia, ni las dificultades derivadas de la naturaleza ortográfica del español (en realidad, la ortografía de nuestra lengua es de las más fáciles, además de muy fonética), sino el nivel de expansión actual del problema. «El mal uso de la lengua alcanza igualmente a los propios profesores de Ciencias de la Educación. Cuando les corrijo los textos, les añado el comentario de que no pueden enseñar a nadie si cometen semejantes faltas», indica Mercedes Vico Monteolivo, defensora de la Comunidad Universitaria en Málaga.

«La lengua ha dejado de ser clave en la formación del profesorado. En Magisterio, la materia Didáctica de la Lengua es una asignatura de 6 créditos y 60 horas de clase en un cuatrimestre, así que puede que las últimas promociones de maestros no estén muy preparadas en este terreno. Hay un cierto abandono de las humanidades en la formación del profesorado, y también la literatura ha dejado de ser importante», dice el decano de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, Humberto Hernández.

Aunque, al parecer, no hay estudios que lo certifiquen, algunos entendidos opinan que el proceso de deterioro se inició en 1990 con la entrada en vigor de la LOGSE, que amplió hasta los 16 años la edad de la enseñanza obligatoria. Piensan que, en la práctica, estos cambios trajeron consigo cierto abandono de la enseñanza de la ortografía en un sector muy amplio de la ESO, y que ese hueco no ha sido bien cubierto en la posterior etapa de los dos años de bachillerato.

Pese a las sospechas de algunos expertos, no está demostrado que el bilingüismo incida en el problema, aunque se sabe que algunas becas de periodismo han sido declaradas desiertas porque los aspirantes —en este caso, alumnos formados exclusivamente en catalán y con poco uso diario del español— no alcanzaban el nivel gramatical mínimo exigido. «Los catalanes manejan el español mejor que el catalán, e igual que los del resto de España», afirma Alberto Gómez Font, vicesecretario de la Fundéu y profesor de Periodismo Científico en la Universidad Pompeu Fabra. «Damos redacción en catalán y en castellano, y no vemos que haya diferencias significativas», indica Salvador Alsius, decano de Ciencias de la Información en esa misma universidad.

La cultura globalizadora uniformadora y pasiva del ocio audiovisual, el lenguaje coloquial de los medios de comunicación, y la economía lingüística que acompaña la comunicación por teléfono celular e Internet, sí estarían contribuyendo a la pérdida de la riqueza expresiva del idioma. Y, sin embargo, tampoco cabe achacar todo el problema a la invocada nefasta influencia de las nuevas tecnologías que, a cambio de actualizar el género epistolar, fomentan una comunicación sustentada en abreviaturas, y en un léxico elemental en el que la ‘h’ ha quedado proscrita y la ‘q’ es suplantada por la ‘k’. Ésta es la opinión de Alberto Gómez Font: «Las abreviaturas se utilizan desde la Edad Media, y, además, eso de que la gente lee cada vez menos es un tópico falso. ¡Pero si se pasan todo el día en el computador!».

Nadie niega, sin embargo, que el chateo juvenil, salpicado a menudo de ostentosas faltas de ortografía —no se sabe si fruto de la incuria, de la búsqueda del caos o del intento de asesinar a la lengua—, conlleva el apresuramiento y la precipitación, y, en esa medida, la renuncia a corregir el texto y a tratarlo con esmero.

«Es normal que la jerga juvenil se renueve y resulte transgresora. La cuestión no son las abreviaturas de los SMS o los coloquialismos, sino el empobrecimiento extremo que a veces se refleja en cierta dificultad para razonar en abstracto, y en la falta de adecuación al interlocutor», subraya Concepción Martínez Pasamar, directora del Instituto de Lengua y Cultura españolas de la Universidad de Navarra.

«Nada, pues aquí vengo, a que me expliques este 3, porque el examen me salió de puta madre», sería un ejemplo de esa falta de adecuación que hace que muchos universitarios españoles sólo se sirvan de una manera de expresarse, sea quien sea su interlocutor o las circunstancias de la charla.

Y con demasiada frecuencia, la forma de expresión escrita es la pura oralidad vertida directamente sobre el folio en blanco. He aquí un ejemplo: «Una breve consulta: voy a intentar presentarme al examen del día 1, si no, me presentaré al día 7. ¿Podría decirme cual es el temario que entra para examen?, la verdad es que con tanto parcial no se que entra en este examen, quisiera saber si entra de nuevo el temario del que nos hemos examinado o no. A su vez sería interesante saber los puntos del temario que entran. Espero que esta vez me entienda, saludos».

El proclamado objetivo de que, al finalizar la enseñanza obligatoria, el estudiante debe escribir sin faltas y estar gramaticalmente capacitado para cubrir sus necesidades de expresión futuras, chirría enormemente al contacto con las cifras disponibles. Según el estudio del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación, en 2001 sólo el 11% de los alumnos del último curso de ESO no cometían ninguna falta de ortografía en las letras, el 6% en las tildes, y el 1% en los signos de puntuación. Pese a que, en buena lógica, un universitario de fin de carrera tiene menos errores que un alumno de ESO, escribir correctamente es una habilidad que debe adquirirse con anterioridad.

En su intento de superar el empobrecimiento léxico, parte de la comunidad estudiantil busca refugio en el lenguaje administrativo y se adorna con un empalagamiento, un rebuscamiento postizo, o un cultismo mal utilizado e inducido, en buena medida, por el mundo de la política y los medios de comunicación. «Lo que me preocupa es que detecto un lenguaje cada vez más alambicado, retórico y cursi. En eso, los alumnos coinciden con las gentes de la tele que quieren aparecer sofisticadas. Se ha extendido el hábito del eufemismo. El problema es más la oscuridad que la incorrección, y puede que su origen haya que buscarlo sobre todo entre los políticos y los medios», indica Ángel González, profesor de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid.

Un ejemplo de esa oscuridad impostada, de ese deleznable español que se nutre a menudo de muletillas y comodines, la aportaría el siguiente fragmento de un examen universitario: «Es obvia la existencia de dos tipos de registro en este texto. (…) Céntrome un momento en el texto culto. De la mano del redactor. Cabe resaltar la intervención, más allá de los hechos objetivamente concurridos en el evento; además de oraciones explicativas a modo de epíteto, como si se tratase un público al que todo hay que aclarárselo, también se denota la compadecida visión del propio autor hacia el mismo asunto».

Empobrecimiento del léxico y rebuscamiento impostado vienen a ser las dos caras de un mismo problema que muestra que el sistema no garantiza el aprendizaje del buen uso de la lengua.

El empleo abusivo del gerundio y de las comas —»Muchos textos parecen salpicados de cagaditas de mosca», dice Alberto Gómez Font—; el uso errático de las tildes y los signos de puntuación; el desconocimiento de la ortografía; los vicios del laísmo, leísmo, yeísmo y dequeísmo; la sustitución del imperativo por el infinitivo («comer» en lugar de «comed»), y la utilización del infinitivo como verbo principal («decir que»… en lugar de «quiero decir que»…) compondrían algunos de los defectos más frecuentes. A eso hay que sumar la utilización de expresiones que los entendidos juzgan aberrantes, como «a nivel de…», introducidas desde la política y el periodismo.

En este panorama poco reconfortante reverdece la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor, mientras se asienta la convicción de que, contra lo que ocurre en otros países, a nuestros estudiantes no se les forma adecuadamente en la lectura, la escritura y la oratoria; no se les enseña a exponer sus conocimientos.

Los estudios internacionales de evaluación Pirls (2006) y PISA (2003) demuestran que el nivel de comprensión lectora de nuestros estudiantes de primaria y secundaria está a la cola europea y se sitúa sólo ligeramente por encima de la media de los 40 países de la OCDE.

Un dato altamente significativo es que únicamente el 40% de los alumnos españoles tienen profesores con formación específica en didáctica de la lectura, mientras que en el plano internacional, ese porcentaje asciende al 57%. Muchos docentes echan en falta la actividad escolar de la lectura en voz alta, la exposición pública oral de un tema, y la profusión de redacciones y notas escritas que se mantienen en países anglosajones, y en Italia y Francia. «Aquí no se ha prestado atención hasta hace poco a la retórica, como ocurre, por ejemplo, en EE UU con las ligas de debate universitarias», apunta Concepción Martínez. «Los ingleses cuidan mucho más la presentación», sostiene Rosa María Molins.

Sin necesidad de avalar la vieja teoría, más mito que realidad, de que hasta el más iletrado de los franceses puede expresarse con soltura y precisión, parece establecido que la competencia lingüística general (claridad, coherencia, no reiteración) en un país como Francia es superior a la de España. La razón no habría que buscarla en la naturaleza pretendidamente más lógica y diáfana de la lengua francesa, sino en el hecho, constatado por lingüistas como Eugenio Coseriu, de que se expresan de manera más lógica y diáfana. Por tanto, se trata de una cuestión de educación en su sentido más amplio.

«En Francia hay un orgullo por la lengua que no encuentro en España», constata Ángel González. «Todos los profesores franceses, sea cual sea su asignatura, son antes que nada profesores de francés», subraya Manu Montero. El ex rector de la Universidad del País Vasco piensa, sin embargo, que el problema de la ortografía y del empobrecimiento del idioma no es exclusivo del español. «Tengo noticia de que unos maestros franceses hicieron la prueba de poner unos dictados de hace 60 años y comprobaron que los alumnos de hoy cometen muchas más faltas». En todo caso, además de contar con un sistema educativo tradicionalmente orientado a la búsqueda de la brillantez expositiva, la sociedad francesa valora mucho más el hablar y escribir bien.

«Si ahora se escribe peor, es por un asunto de mentalidad, porque hay mucha gente que cree que expresarse bien no es importante y que la lengua no sirve para nada», reflexiona José Antonio Pascual, lingüista y catedrático de la Universidad Carlos III. «Aunque el dominio de la lengua es fuente de poder y resulta indispensable si se aspira a tener una cabeza bien amueblada, parece que el éxito social se ve en otras cosas, como en el dinero o la fama», indica. «Debe de haber un motivo fuerte para que la lengua, que es sutileza, posibilidad de acuerdo, lo opuesto al mundo de las verdades absolutas del blanco y negro, no esté hoy valorada en nuestra sociedad».

Con todo, José Antonio Pascual tiene un mensaje esperanzador para los universitarios que se pelean con la gramática. «Cuando Fernando Lázaro Carreter (ex director de la Real Academia Española, RAE) leyó mi tesina sobre Pío Baroja, me dijo que no se entendía nada y que, si había decidido presentarla, era exclusivamente por no dejarme sin licenciatura. Bueno, creo que con el tiempo he ido mejorando y que ahora ya no escribo tan mal», apunta con ironía. Lo dice él, que es miembro de la Academia Española.

EP

[*Opino}– Diario de un perro

Cuando viví en Madrid supe de la costumbre que allá tenían los dueños de perros mascota de abandonarlos en verano para poder disfrutar de las vacaciones. Según me contaron, al iniciar éstas metían a toda la familia en el automóvil, perro incluido, y a éste lo abandonaban luego en algún paraje solitario de una carretera.

Habida cuenta de lo mucho que a los niños les gustan los perros, me acongoja el sólo pensar en el trauma que a un niño debe causarle el presenciar cómo sus padres abandonan alegremente a su amiguito, el perro.

¿Qué explicación darán esos padres a sus hijos? ¿Qué efecto tendrá en ellos el comprobar la ligereza y falta de escrúpulos con que sus padres llevan a cabo un acto de tal crueldad?

Tal vez no faltará algún niño que llegue a temer que con él hagan lo mismo.

Sospecho que ese malvado trato hacia un animal tan fiel y cariñoso como es un perro, un animal que nació para tener un amo al que hacer su dios, tiene el mismo origen genético o “cultural” que el placer por las corridas de toros.

En general, siento una cierta desconfianza hacia las personas a las que no les gustan los perros.

Carlos M. Padrón

***

DIARIO DE UN PERRO

Semana 1
Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!

Mes 01
Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

Mes 02
Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós, esperando que mi nueva «familia humana» me cuidara tan bien como ella lo había hecho.

Mes 04
He crecido rápido. Todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como «hermanitos». Somos muy inquietos, ellos me tiran de la cola y yo les muerdo, todo jugando.

Mes 05
Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice pipí dentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además, duermo en el dormitorio, … ¡y ya no me aguantaba!

Mes 12
Hoy cumplí un año; soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. ¡Que orgullosos deben sentirse de mí!

Mes 13
¡Qué mal me sentí hoy! «Mi hermanito» me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes, así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, y lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron, casi sin poder moverme y a pleno sol. Dicen que van a tenerme en observación, y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.

Mes 15
Ya nada es igual. Vivo en la azotea, y me siento muy solo. ¡Mi familia ya no me quiere! A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve, no tengo donde cobijarme.

Mes 16
Hoy me bajaron de la azotea. De seguro que mi familia me perdonó, y por eso me puse tan contento que daba saltos de alegría y mi rabo parecía un reguilete. Además, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera, y de repente detuvieron el auto. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro «día de campo».

No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. «¡Oigan, esperen! Se,… se olvidan de mí!”. Corrí detrás del auto con todas mis fuerzas, pero mi angustia crecía al darme cuenta de que ya no podía más,… y ellos no se detenían. ¡Me habían olvidado!

Mes 17
He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento perdido porque estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer, y yo les agradezco con mi mirada. Quisiera que me adoptaran, y seria leal como ninguno, pero sólo dicen «¡Pobre perrito! Debe haberse perdido”.

Mes 18
El otro día pasé por una escuela y vi a muchos jóvenes y niños, como mis «hermanitos». Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzaron una lluvia de piedras «a ver quién tenia mejor puntería», dijeron. Una de esas piedras me golpeó en un ojo y desde entonces ya no veo con él.

Mes 19
Parece mentira cuando estaba más bonito se compadecían más de mí, pero ahora que estoy muy flaco, que mi aspecto se ha deteriorado y que perdí mi ojo, la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.

Mes 20
Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los automóviles, uno me arrolló y me lanzó a un lugar llamado «cuneta». Nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor cuando se detuvo para ver si me había matado. ¡Ojalá lo hubiera hecho!… pero sólo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades pude arrastrarme hasta un pequeño espacio con yerba a la vera del camino.

Mes 21
He pasado 10 días bajo el Sol, la lluvia y el frío,… y sin comer. Ya no me puedo mover; el dolor es insoportable. Me siento muy mal. Quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Algunas personas pasan y me miran. Otras me dicen «¡No te acerques!».

Ya casi estoy inconsciente, pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos, y la dulzura de de una voz me hizo reaccionar. «Pobre perrito, ¡mira cómo te han dejado”, decía la voz. que era de una dama, y con ella venía un señor de bata blanca que comenzó a tocarme y dijo «Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio; es mejor que deje de sufrir».

A la gentil dama se le salieron las lágrimas, pero asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección, y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.

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Cortesía de Charo Bodega

http://charobodega47.blogspot.com/

[*Opino}– Las frases más absurdas de la farándula… y de los políticos

Si los medios que adulan a estas personas hicieran escarnio masivo de ellas cuando meten la pata por incursionar en terrenos para los que no están preparadas, tal vez lo pensarían dos veces antes de incursionar de nuevo, o hasta tal vez aprenderían a decir “No sé nada de eso”. Pero —y voy con un tercer ‘tal vez’— tal vez eso sea pedirle peras al olmo.

Todavía recuerdo lo de la petición, por demás arrogante, de Mia Farrow, y que Arnold Schwarzenegger es hoy gobernador de California.

Mi amigo Fernando Lacoste, nuestro destacado “filósofo” mientras estuvo en IBM, decía: “Para ser comerciante no hacen falta inteligencia ni cultura; éstas mas bien estorban”.

Yo incluiría que también para ser político, pues los más de ellos ?como los de la lista que copio al final? no sólo encajan en esta realidad sino que, además, son en cierto modo comerciantes porque es el beneficio económico personal lo que les mueve a incursionar en política.

Definitivamente, sigue siendo cada vez más válido lo de “Zapatero, a tus zapatos”.

Carlos M. Padrón

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29.09.08

(PD).- Presentamos algunas de las frases que, según la revista People, no se pueden creer por lo graciosas y absurdas que son. Todas ellas fueron dichas por reconocidas celebridades mundiales.

Britney Spears: “Nunca he querido ir a Japón, simplemente porque no me gusta el pescado, y sé que es muy popular allá en África”.

Cameron Diaz: “Si me quieres torturar, siéntame en un cuarto atada a una silla y pon una canción de Mariah Carey”.

Paris Hilton: En una ocasión le preguntaron: “¿Usted cree que todas las guapas son tontas?”, a lo que ella respondió: “No, también hay feas que son tontas”.

Pamela Anderson: “No es la contaminación la que esta dañando el ambiente. Son las impurezas que hay en nuestro aire y en nuestra agua las que lo están haciendo”.

Claudia Schiffer: “Esa rastrera sinvergüenza merece ser muerta a patadas por un asno… y yo soy justo la indicada para hacerlo”. – Se dice que de esta forma se refirió la supermodelo alemana a su colega Naomi Campbell, aunque al hacerlo se llamó asno a sí misma.

Valeria Mazza: “Yo nunca he fumado marihuana porque eso da celulitis”.

Mariah Carey: “Siempre que veo la televisión y veo esos niños pobres y hambrientos en todo el mundo, no puedo evitar llorar. O sea, me encantaría ser tan flaquita como ellos, pero no con todas las moscas, y muerte, y esas cosas”.

Winona Ryder: “Me encuentro mejor que nunca cuando soy feliz”.

Arnold Schwarzenegger: “Creo que el matrimonio homosexual es algo que debería darse entre un hombre y una mujer”, dijo el gobernador de California sobre el matrimonio entre homosexuales, al cual se oponía en ese entonces.

Rocío Jurado: “La mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país”.

Mónica Castañeda: En el certamen de belleza Miss Colombia 2000, a la representante del departamento del Cauca le preguntaron a qué personaje le gustaría conocer, y su respuesta fue: “Definitivamente me gustaría conocer a Lady Di. Aunque, afortunadamente, ya falleció…”. Aunque Castañeda era la favorita ese año, esta pequeñísima equivocación la envió al tercer lugar.

Chrsitina Aguilera: “Entonces, ¿dónde se realizará el Festival de Cine de Cannes este año?”

Jessica Simpson: “¿Esto es pollo,… o pescado? Sé que es atún, pero pone el pollo del mar”. La cantante estadounidense dijo esto en su programa reality Newlyweds. La intérprete confundió el atún con el pollo porque la marca del atún es Chicken of the Sea (El pollo del mar).

Jennifer Lopez: “No he cometido ningún delito, lo que hice es no cumplir la ley”, declaró en 1999 la actriz y cantante de ascendencia puertorriqueña, tras el tiroteo en el que se vio envuelto P. Diddy, quien fuera su novio en ese entonces. JLo se encontraba junto a Diddy en el momento del tiroteo.

Brooke Shields: “El fumar mata, y si te mueres has perdido una parte muy importante de tu vida”.

PD

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De políticos.

27-09-08

A. de Miguel

Gustavo Laterza Rivarola aporta un estupendo trabucamiento:

  • En de la diputada que dijo de un contrincante que «andaba buscando la quinta pata al gallo».
  • El del diputado que acusó a alguien de “rascarse las vestiduras». Por cierto, se me ocurre que la voz «vestiduras» sólo se emplea en español para rasgárselas en el caso de que proceda. Supongo que el rito proviene del Antiguo Testamento.

Miguel Á. Taboada me remite un divertido florilegio de frases célebres pronunciadas por los políticos paraguayos de diversas épocas. Entresaco una muestra:

  • Perón quemó Roma
  • Para analizar este problema tenemos que constituir una comisión hot dog.
  • Dentro del Partido Colorado cada uno tiene su talón de Ulises.
  • A la oposición nada le gusta, nada le conforma. Los opositores son como el perro de don Ortellado: no comen ni dejan comer.
  • Y como dijo Martín Fierro: «Ladran, Sancho, luego cabalgamos».
  • Y
    o no torturaba a los presos, solo les pegaba con el sable.
  • Y el general Rodríguez, que en paz descanse, lo sabe.
  • No, no tenemos por qué rasurarnos las vestiduras.
  • Y para que todo llegue a su feliz culmino.
  • El acto no está prohibido. Lo que pasa es que la entrada está prohibida no más.
  • No hay dudas de que hay gato incendiado.
  • El tribunal no le hizo caso omiso a las pruebas presentadas.
  • El sujeto se lavó las manos como Pitágoras.
  • Lo cortés no quita lo bailado.
  • El presidente norteamericano Clin Binton.
  • Nos levantamos de las cenizas como el gato Féxis.
  • La oposición se encuentra entre la capa y la espada.
  • Es difícil negociar con los directivos del banco; son ellos los que tienen la sartén en la manga.

[*Opino}– Los hombres suelen confundir las señales de sexo con las de amistad

Carlos M. Padrón

(Acerca de los artículos copiados más abajo).

Si “la mayoría de los hombres confundieron las señales sexuales de las mujeres con gestos amistosos”, ¿de quién es el problema?

Cabe suponer que si tales señales fueron enviadas por ellas a hombres, y éstos no las captaron, las señales no lograron su objetivo, y eso no es culpa de los hombres. Es como si alguien apuntara a un ciervo, le disparara y errara el disparo. La culpa no es del ciervo.

Y así serían de “explícitas” esas señales que los varones las interpretaron como amistosas.

Además, eso de que “El gesto no es algo obvio ni que tenga significado universal”, depende del gesto, pues hay muchos que no admiten confusión.

De todo esto deduzco que tal vez lo revelado por la investigación pueda ser cierto en USA pero no en un medio latino donde la interpretación de las señales que las mujeres envían a los hombres no admite mucha confusión, aunque haya mujeres que las envíen con mala leche y digan luego que eran muestras de simple amistad, algo en lo que, como varias veces he declarado ─como, por ejemplo, aquí o aquí─, no creo, pues para mí sigue siendo cierto lo que escuché en la película inglesa «Solitaire for two»: El hombre por el que una mujer dice sentir sólo amistad, es en realidad un amante con el que ella no quiere acostarse.

Si esto se aceptara de una bendita vez, se terminaría con las tales confusiones o ambigüedades, y habría que darle la razón a la viejita de mi pueblo que decía “¡Nunca tuve amigos machos!”

***

02.04.08

La investigación realizada en la Universidad de Indiana sobre 300 estudiantes para poner a prueba su habilidad para identificar un avance dice que el 67% de las mujeres no fueron bien interpretadas.

Cada estudiante opinó sobre 280 fotografías. Los varones demostraron tener un rendimiento peor que las chicas en materia de precisión, dando muestras de especial confusión con el cariño. La mayoría de los hombres confundió las señales sexuales de las mujeres con gestos amistosos según informa el diario Clarín.

Los especialistas señalan que las mujeres son más hábiles en el lenguaje corporal, y que los hombres sólo tienen talento para tomar con las manos. Sin embargo, afirman que es muy difícil decodificar las señas si previamente no hubo palabras. El gesto no es algo obvio ni que tenga significado universal. Uno ve lo que se imagina, y que tiene que ver con la historia de cada uno. Distintas son las señas entre una pareja o entre amigos, pero ahí ya hay conocimiento previo, hay confianza, intimidad.

El estudio destaca también que los hombres ven señales sexuales donde no las hay, y ahí viene la violencia. Sostiene además que los hombres no entienden, pero tal vez esa confusión tenga que ver con lo angustiante que es para ellos darse cuenta de que el poder está en manos de la mujer. Lo que en psicología llamamos angustia de castración.

PD

***

07/04/2008

Isabel F. Lantigua

Hombres, más propensos a confundir los gestos de amistad y el interés sexual

¿Amistad o sexo? Para muchos hombres no es fácil saber si una mujer está buscando con él una cosa o la otra. Y esta confusión no se debe a la creencia popular de que ellos piensan más en el sexo que las chicas. Una nueva investigación descubre la causa del malentendido: los varones tienen peor ojo para interpretar el lenguaje no verbal.

«Las mujeres pueden sonreír, aguantar la mirada, aproximarse físicamente o tocar a su interlocutor cuando están interesadas sexualmente en él. El problema es que los mismos recursos pueden emplearlos para demostrar simplemente amistad o un interés platónico, sin ninguna intención de llegar más lejos. Y esta ambigüedad desorienta a los hombres más que a las mujeres», escriben los autores del estudio, publicado en ‘Psychological Science’.

Investigadores de las universidades de Yale e Indiana (EEUU) señalan que esta menor habilidad para descifrar la comunicación gestual se detecta sobre todo en los varones más jóvenes, que aún no han adquirido experiencia en estas lides. Para llegar a sus conclusiones, el equipo realizó un experimento con 280 individuos heterosexuales con una edad media de 19,6 años. El 63,6% era de sexo masculino y el 36,4% de sexo femenino.

En un computador personal, los participantes tenían que repartir 280 imágenes de mujeres (todas ellas vestidas) en una de las siguientes categorías: busca amistad, busca sexo, está triste o está rechazando al interlocutor.

Un malentendido poco molesto

Los resultados mostraron que tanto hombres como mujeres se equivocaron al situar fotos en la categoría sexual, cuando correspondía a amistad, aunque los fallos fueron más numerosos en los varones (un 12% frente a un 8%).

Sin embargo, más llamativo que este dato fue el hecho de que los errores ocurrieron con mayor frecuencia a la inversa. Es decir, el 37,8% de los hombres que vieron una imagen en la que la mujer mostraba un interés sexual la identificaron como amistosa; algo que hicieron el 31,9% de las féminas.

«Este último descubrimiento, que muestra que las personas confunden el interés sexual con la amistad, más que la amistad con el interés sexual, indica claramente que los errores se deben a la dificultad para descifrar las señales no verbales, y no a una obsesión generalizada de la sociedad por el sexo, como se ha manifestado en alguna ocasión», escriben los autores. «Es cierto que los hombres a veces exaltan los atributos sexuales de una mujer, pero también es cierto que en otras ocasiones los infravaloran».

En una reciente encuesta entre mujeres universitarias, el 67% de ellas afirmó haber tenido una experiencia en la que un hombre confundió sus señales de amistad con un interés sexual. Sin embargo, las consecuencias de estas equivocaciones suelen quedarse en una pequeña molestia, que se olvida enseguida.

Asimismo, el estudio recoge que la mayor habilidad mostrada por las mujeres para saber lo que quieren decir los gestos también se observó en el resto de categorías. «Ellas son más sensibles para interpretar los sentimientos de los demás, sea tristeza o alegría», argumenta el equipo estadounidense.

El Mundo

[*Opino}– Bardem: «Los españoles son una pandilla de estúpidos»

En algún momento publiqué en este blog el asombro que me causó que días antes de la entrega del Óscar a la película de “Belle Epoque” los medios españoles (yo vivía entonces en Madrid) despotricaron hasta decir basta de esa ceremonia, arguyendo que todo estaba arreglado, que no se tomaba en cuenta la calidad artística de los filmes, que era una gringada más, etc.

Cuando esa noche se supo que la película de Fernando Trueba había ganado el Óscar como la mejor de habla no inglesa, hasta lanzaron cohetes en Madrid, y a la mañana siguiente todo eran elogios al Óscar ganado por “Belle Epoque”. Ante esto me quedé atónito y preguntándome, “¿Es que no tienen dignidad?”.

En el artículo “Sarah Palin, la mamá de hierro”, Alfonso Rojo dice que “El pecado de pintar a los estadounidenses como una pandilla de tontos es muy europeo, pero es en España donde adquiere perfiles de vicio”.

Por mi parte he dicho también que ello se debe a envidia, a cochina envidia, pecado al que, por lo generalizado que está, muchos llaman el deporte nacional de España.

Y creo que a envidia se debe también eso de que se queja Bardem: no le perdonan que haya triunfado en el país donde los más de los españoles quisieran triunfar pero no pueden porque, para empezar, tienen serios problemas para aprender inglés.

A ellos les gustaría más, mucho más, que, una vez de regreso en España, Bardem hubiera arrojado la estatuilla del Óscar en signo de desprecio a la pandilla de tontos de que habla Alfonso Rojo.

No estoy de acuerdo con que Bardem haya dicho que «Los españoles son una pandilla de estúpidos», máxime cuando se trata de una generalización que no respeta a nadie. Y sin que yo quiera disculparlo, aunque creo en la posibilidad —pues me ha ocurrido a mí— de que todo haya sido un error de traducción, creo que lo que pasó fue que él, acostumbrado como estaba a creer lo que acerca de los “gringos tontos” se decía y sentía en España, fue a USA, estableció comparaciones y se limitó a declarar lo que éstas le mostraron, y ese desliz de sinceridad no se lo perdonarán en España. Si lo hubiera cometido en otro país, tal vez lo perdonarían, pero en USA, ¡nunca!

Carlos M. Padrón

***

09.09.08

(PD).- Bardem va de víctima. Los españoles no le quieren, y él busca consuelo en el país al que tanto despotricó en el pasado.

Javier Bardem ha dejado caer alguna que otra ‘joyita’ en una entrevista concedida al diario The New York Times, y titulada ‘Retrato de un rompecorazones’: «Los españoles son una pandilla de estúpidos».

Durante el intercambio de preguntas y respuestas con el entrevistador, el novio de ‘Pe’ habla de sus comienzos en el mundo del cine, de cómo empezó a interpretar de la mano de su madre, de la dificultad que supone para un actor cambiar de registro (de asesino en serie con los Coen a interpretar un galán romántico para Woody Allen en la comedia ‘Vicky Cristina Barcelona’) y de muchas otras cosas.

Pero lo más llamativo llega cuando el periodista le pregunta por lo críticos que son los españoles y lo complicado que resulta volver a casa después de haber ganado un Óscar.

Ante la pregunta. el actor es directo: «Los españoles son duros. Ellos critican mi trabajo y piensan que soy un vendido. Y ante eso lo que tienes que decir es: Parad, sois una pandilla de estúpidos. Pero nunca le vas a gustar a todo el mundo. Después de los Óscar volví a Madrid y me encontré de nuevo con el mundo real. Tras ser galardonado por la Academia de Hollywood tu vida cambia un poco, todo lo que te rodea cambia terriblemente. Tienes que volver y tienes que demostrar que eres el mismo tipo estúpido y limitado y no ese supuesto chico de oro».

En otro momento de la entrevista el español habla de cómo prepara los papeles de los personajes a los que ha de interpretar, de lo poco que le interesa el dinero: «No necesito comprar un montón de coches, y el dinero no es para mí una prioridad. Me basta con poder ir al supermercado y poder comprar tomates», contesta el menor de los Bardem, que también desvela quién es uno de sus ídolos: «Yo no creo en Dios, yo creo en Al Pacino», sentencia quien interpretara a ‘El chorizo’ en ‘Jamón Jamón’.

¿Pensará también Al Pacino que los españoles (Bardem incluido) somos una pandilla de estúpidos?

PD

[*Opino}– Joya de la lengua… de la Canarias de hoy

Aviso en una carretera de Agua García, un barrio de La laguna (Tenerife, Canarias).

agua garcia

Si alguien quiere tomarlo como chiste, que entienda entonces que lo publico en descargo de los gallegos, pues de ellos he publicado muchos chistes, los más inventados, claro, pero éste de Agua García es tristemente real.

Por el aspecto físico del aviso, no lo redactó ningún peón analfabeto —que, lamentablemente, siempre los hay— ni quien lo pintó carecía de buenos recursos técnicos para ello. Entre los que tuvieron que ver con esto hay alguien, en alguna dependencia gubernamental, como Tránsito o el propio Ayuntamiento, que es responsable directo por este atentado contra el idioma y contra el respeto y la educación a la ciudadanía.

En mis tiempos en Canarias, a ese alguien le habrían puesto una multa, luego de obligarle a retirar el aviso y a escribirlo correctamente.

[*Opino}– Desastres derivados de un ‘mouse’ defectuoso

Carlos M. Padrón

A quienes, como yo, sean usuarios de una PC, y al igual que a mí les guste escarmentar en cabeza ajena, también les gustará leer lo que sigue, al menos para que, si tienen la desgracia de que su PC comience a mostrar síntomas como los que describo, tengan una idea de qué puede estar causándolos.

Nótese la coincidencia, en el tiempo y espacio, de dos problemas diferentes, algo que me ocurre casi siempre y que, por supuesto, complica enormemente la búsqueda de una solución.

Todo comenzó porque apenas reemplazar en mi PC desktop un módulo de RAM por otro de mayor capacidad, empezaron a aparecer, sin previo aviso, los terribles mensajes de Fatal error, y el reporte, en letras blancas sobre fondo azul, que, entre otras posibles causas, indicaba la de un hardware recientemente instalado.

Pensé que ese hardware era el módulo de RAM, pero como la PC volvía a funcionar bien y acusaba tener la cantidad de RAM que realmente tenía, seguí adelante.

Antes de la aparición de ese mensaje, la PC se ponía cada vez más lenta, pero el Task Manager no mostraba nada anormal. Por fin se congelaba del todo apenas aparecía otro mensaje que decía que no tenía memoria suficiente.

La solución era reiniciar, y todo volvía a la normalidad.

Poco después no apareció más lo del Fatal error pero sí siguió el congelamiento progresivo, y, a cada momento, estuviera yo trabajando con lo que fuera (Word, Firefox, Outlook, etc.), me aparecía este símbolo:

que recuerda a al de la Rosa de los Vientos, o símbolo usado para indicar los puntos cardinales (N, S, E y O); a veces aparecía con sólo N y S. Si en ese momento estaba yo trabajando en un texto, éste se disparaba como loco hacia arriba o hacia abajo, en un scroll de alta velocidad que sólo lograba yo detener oprimiendo la tecla Esc.

Si no estaba en un texto, sino que había clicado, por ejemplo, sobre el botón Send del Outlook, aparecía la Rosa de los Vientos, la PC se congelaba por unos 15 segundos y retomaba luego su operación normal. Pero descubrí que si en cualquiera de los casos oprimía la tecla Esc volvía a la normalidad sin ese tiempo de espera.

Cuando una vez la crisis llegó al aviso de falta de memoria, al reiniciar fui a revisar el contenido del System Restore y nada había allí; se habían perdido todos los respaldos al igual que también se había evaporado el contenido de la papelera, o Recycle Bin.

A fin de evitar estos desastres, opté por reiniciar la PC después de 5 a 6 horas de uso continuo, y así trabajé durante casi dos meses.

Como el simbolito que parecía la Rosa de los Vientos aparecía frecuentemente mientas yo estaba usando Firefox, pensé que éste se había corrompido, así que lo desinstalé, y cuando lo reinstalé no logré que me aceptara los profiles ni los bookmarks que tanto de él como de Opera respaldo cada semana, y tuve que reconstruir los bookmarks de uno en uno

Probé, distintos a los que tengo, dos antiespías, dos antivirus (KAV 2008 y KAV-2009) y dos firewalls, y luego probé a deshabilitarlos de uno en uno a ver si eso surtía efecto.

Escaneé a fondo toda la PC como seis veces, dos con cada programa antivirus y antiespía, y a veces desde Safe mode. Escaneé online con dos programas antivirus diferentes, y con dos anti-rootkits diferentes.

En algunos de los escaneos apareció algo, pero sólo el último antivirus que instalé, el nuevo KAV-2009, descubrió algo que calificó de alta peligrosidad,… pero que no encontré modo de eliminarlo porque, a pesar de que Kaspersky decía que instalado en prueba por 30 días (como yo lo instalé) ese producto era full functional, no resultó así; el mío tenía bloqueados los botones que me habrían permitido eliminar malware y hacer otras cosas.

Sin embargo, me llamó la atención que en comparación con sus predecesores, que ponían lenta la PC, este KAV-2009 ni se notaba, lo cual me llevó a escribir a Kaspersky preguntándoles por qué si el programa en prueba era full functional no podía yo eliminar el malware por él encontrado. Y en espera de la respuesta, dejé instalado el KAV-2009.

Cada día la PC se tornaba más lenta, y así, por un par de semanas, el posteo en el blog me tomó el doble de tiempo que lo normal

Durante los muchos días que reinicié la PC después de 5 a 6 horas de trabajo, de pronto al final del cierre que precede al reinicio me aparecía un aviso que decía que no se podía leer el archivo 0x73a13dff, o algo así, del cual nada encontré en Internet.

Ya casi al final de este calvario, al aparecer ese aviso se congelaba la PC y no terminaba de cerrar, obligándome a “botonegrear”, o sea, a usar el botón, generalmente de color negro, que algunas PC traen y que sirve para forzar un reinicio cuando no se logra hacerlo por la vía normal del software, que era mi caso ya que el congelamiento hacía que hasta el puntero o cursor quedara inmóvil e inservible.

Llegó el momento en que el simbolito de la Rosa de los Vientos aparecía siempre que yo usaba el ratón o mouse. Se me prendió el bombillo, cambié el mouse, que era uno óptico de conexión a USB, y el simbolito no apareció más ni tampoco los congelamientos de la PC.

Con razón, me dije, cuando en la noche estaba viendo yo TV sentado a unos 5 metros en línea recta del lugar donde tengo la PC, notaba que la luz roja del mouse parpadeaba como loca aunque la PC no estaba haciendo nada, y nadie estaba tocando el mouse.

Para ese momento un amigo y ex compañero de IBM me explicó que el tal símbolo es de Word y aparece cuando se oprime la rueda del mouse, pero como nunca probé a oprimir esa rueda, nunca lo vi antes. Entonces, ¿por qué cuando aparecía era siempre como resultado de oprimir el botón izquierdo? Algo funcionaba mal en ese mouse óptico de conexión a USB.

Lo desinstalé, instalé uno, también óptico pero tipo PS2, y los problemas desaparecieron. Y como habían pasado muchos días y los de Kaspersky no contestaron, decidí desinstalar el KAV-2009 para volver a mi NOD32. No me interesa un producto cuyo soporte técnico se comporte así.

Pero después del reinicio que siguió a esa desinstalación, el Outlook, programa que uso el 90% del tiempo que estoy frente a la PC, no quiso funcionar, y cada vez que intentaba abrirlo me presentaba un mensaje que decía que no podía encontrar un archivo del KAV, y que esa falla tal vez podría resolverse corriendo el Detect & Repair del Office. Lo corrí dos veces, y en las dos dijo haber terminado exitosamente,… pero el aviso del KAV seguía apareciendo.

Entonces decidí reparar el Office desde el CD original… pero el aviso del KAV seguía apareciendo.

Opté por desinstalar de raíz el Office, limpiar la PC e instalar el Office de nuevo,… pero el aviso del KAV seguía apareciendo.

Pensando que el maldito archivo del KAV se había alojado en el Windows, reparé el Windows usando su CD original ?una tarea bastante larga, por cierto?,… pero el aviso del KAV seguía apareciendo.

Como recordaba bien la fecha en que había instalado el KAV, fui a System Restore y encontré el respaldo que el propio sistema había hecho con motivo de tal instalación. Lo ejecuté, dijo haber llegado a término exitosamente, pero cuando al final del consiguiente reinicio quise abrir Outlook,… el aviso del KAV, más fuerte que el odio, se presentó de inmediato.

Antes de que me diera algo como un infarto, opté por el último recurso a mi alcance, ése que quería evitar a toda costa: formatear y reinstalar.

Debo reconocer que de la media docena de veces que he hecho eso, la de ahora ha sido la que menos tiempo me ha tomado. Por supuesto, el avisito del KAV no ha salido más, ni el del 0x73a13dff tampoco. Y el Outlook está OK,… hasta ahora.

Con razón cuando aparecieron los primeros avisos de Fatal error daban, entre otras sugerencias, la de que desinstalara cualquier hardware que hubiera yo instalado recientemente.

Yo pensé, como ya dije, en el módulo de RAM pero nunca en el mouse, aunque para instalar el módulo RAM desconecté el mouse, al igual que todos los demás periféricos, y volví a conectarlos uno vez hecho el cambio de módulos. Por lo visto, algo le pasó al mouse en ese momento. Días después presentó ciertas anomalías, pensé que era cosa de su programa, y lo reinstalé y configuré.

Me pregunto qué de malo hacía esa falla que se tragaba la velocidad de proceso hasta congelar la PC, y generaba un mensaje de falta de memoria.

Esta “historia de amor y dolor” la distribuí por email a mis contactos habituales, y el amigo Leo Masina, quien fuera un reputado técnico en IBM, me contestó con algo que tendré muy en cuenta en adelante y que creo que responde al “Me pregunto” del párrafo anterior.

Carlos, el mouse, aunque una herramienta muy simple, trabaja bajo un protocolo demasiado complicado que son los interrupts. Para hacértela breve, los interrupts son “llamadas distractivas” a la CPU y, a su vez, al sistema operativo.

En la placa base, o mother-board, existe una entrada para el mouse y otra para el teclado, dispositvos éstos que, si se conectan a esas entradas, la placa base los gestiona como independientes y necesarios.

Un puerto USB es lo que para las computadoras de la IBM/360 de nuestros tiempos eran los “canales”, pero en la PC trabajan de modo serie —o sea, como una fila de personas caminando una tras otra— mientras que los canales de las /360 eran como un tren con muchos vagones, y cada vagón contenía una o más Words (8 – 16 Bits a la vez).

A los puertos USB se les está pidiendo demasiado porque se les pueden conectar discos, DVDs, cámaras, escáneres, impresoras, módems y un montón más de dispositivos. Además, en la PC se usan dispositivos tipo router para multiplicar la disponibilidad de los puertos USB, y eso hace que la capacidad o ancho de banda de éstos tenga que dividirse por 4 o por la cantidad de puertos que se añadan.

Volviendo a lo inicial, el interrupt es como la tan conocida, por molesta y fastidiosa, “mosca de caballo”. Si por algún motivo no identificado, tu mouse empieza a fastidiar a la PC mandándole interrupts, ésta se vuelve loca, sobre todo si los interrupts le llegan por medio de un puerto USB al que puede haber, conectados en paralelo, otros dispositivos que comparten y buscan obtener prioridad de servicio de la PC.

No es lo mismo atender un disco o un DVD que una impresora y, sobre todo, un teclado o un mouse que, si bien tienen la mínima prioridad, como los datos se mueven sobre dos hilos, la PC, hasta que no lo identifica, tiene que prestarle atención antes de darle la prioridad que merece.

Por ese motivo yo no quiero ni mouses ni teclados USB, porque el teclado prácticamente es otro mouse, pero con más elementos que puedan fastidiar (cada tecla es uno) con interrupts a la PC.

Espero haber sido lo suficientemente didáctico, y que tú también hayas aprendido a no conectar más ni un mouse ni un teclado a un puerto USB. Ya que ambos tienen sus puertos reservados; utilízalos.

Saludos,

Leonardo MASINA

Es casi trágico que un simple mouse, tal vez el componente más barato y hasta prescindible de la PC, pueda causar desastres de este calibre. Por supuesto, mientras yo pueda no usaré más un mouse USB.