[*Opino}– Ejemplo del «profesional» que no sabe usar su herramienta más importante

Carlos M. Padrón

Un buen amigo experto en informática, suele enviarme por e-mail y acerca de este tema algunos artículos que él considera que podrían interesarme. Me ha enviado varios conseguidos en un blog —cuyo nombre omito para no hacerle propaganda explícita— que están realmente muy mal escritos, pero hace como dos semanas me envió uno que si compitiera en un concurso de errores de escritura ganaría un premio.

A la versión original de ese artículo —pues lo publiqué ya corregido— le intercalé, resaltados en color, mis comentarios, y el resultado se lo hice llegar por e-mail a las dos direcciones que en el blog de marras encontré.

Éste fue el contenido del e-mail enviado por mí a esas dos direcciones:

No sé si son ustedes dos u otra(s) persona(s) quienes escriben lo publicado en el blog XXX y que a veces me hace llegar un amigo.

En todos y cada uno de los artículos que de tal blog me ha enviado ese amigo he encontrado el para mí pedante estilo “papal” de hablar en plural, involucrando al lector en algo que él no ha pedido.

Tal vez eso podría pasar, pero en lo que acerca del artículo en referencia copio a continuación hay demasiados atentados contra el idioma español que, en mi opinión, son una falta de respeto hacia los lectores.

Quienquiera que haya escrito este artículo tal vez sepa de informática, pero no le vendría mal un curso de gramática española y redacción.

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Disk Analyzer: Programa gratis para limpiar nuestro disco duro (¿y cómo puedo obtener mi parte de ese disco?)

Posted: 09 Jul 2009 06:31 AM PDT

Hacia (falta el acento: es ‘hacía) fácil 6 meses que no limpiaba el disco de mi computadora, principalmente por falta de tiempo y sobre todo de ganas, y como muchos de ustedes vivirán en carne propia sabrán que en 6 meses de instalaciones, desinstalaciones y descargas una computadora suele juntar mucha basura.

El problema es que limpiar nuestro (arriba es ‘mi’ disco, pero ahora es ‘nuestro’) disco rígido (antes era ‘duro’, ahora es ‘rígido’)  es una tarea ardua y muy aburrida, pero por suerte existen herramientas que nos ayudan a acelerar este trabajo, para permitirnos salir airosos de una limpieza de archivos (antes era limpieza del disco duro, ahora es de archivos).

La herramienta en cuestión es Disk Analyzer, software gratuito para analizar la composición y organización de nuestro disco duro desarrollado por la empresa Extensoft. (Según esto, lo que es de Extensoft es el disco duro, no la herramienta, pues ‘herramienta’ es femenino pero ‘desarrollado’ es masculino).

Lo que me pareció muy bueno de esta herramienta, (aquí falta la coma que ya puse yo) que descubrí gracias a Stumble, es que nos permite navegar (tal vez él quiera navegar, yo no) por las distintas carpetas guardadas en nuestro disco rígido y sigue queriendo darme propiedad en el bendito disco!) a medida que vamos viendo de una forma muy visual (¿es que hay forma de ver que no sea visual?) el tipo, peso y extensión de cada archivo, algo que si bien se puede hacer de forma convencional no es tan fácil como acá (¿como acá? ¿dónde es ‘acá’? ¿en el lugar donde vive el que escribe?).

Además el programa va avisándonos en cada carpeta la cantidad de residuos de fácil de depuración que se encuentran, (No, es mejor así: Además, el programa va indicando qué cantidad de residuos de fácil de depuración se encuentran en cada carpeta) algo interesante si lo que estamos buscando, además de una fácil organización,  es la de liberación de espacio disponible en disco (si el espacio ya está disponible, ¿a qué liberarlo?).

La herramienta está disponible para Windows, es completamente gratuita y apenas pesa 11 MB. Más simple imposible.

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Un par de horas después recibí, de una joven (lo de joven lo explicaré más abajo) llamada Tamara, la respuesta que copio a continuación.

Señor Padrón:

Yo no he escrito este artículo y realmente me siento muy ofendida por el tono de su email. Podría haber leído la nota (ya que obviamente entró para obtener nuestros emails) y fijarse quién la había escrito, si es que realmente quería lograr una crítica constructiva, aunque considero que no fue el caso. Su altanería me parece realmente de mal gusto y creo que podría dedicarse a cosas más productivas que faltarle el respeto a las personas.

Se nota que es una persona grande que tiene mucho tiempo para perder y debería, “en mi opinión”, tomar conciencia de la pedantería de su email antes de criticar la de los demás.

Sea y deje ser señor, o dedíquese a la docencia en los ámbitos dónde se lo solicita.

Por último le recomiendo que se interiorice a cerca de los términos que son válidos en informática ya que está marcando errores que no son tales. Aprenda, luego corrija a los demás.

Muchas gracias.

Tamara.

 

Y aquí va esa misma respuesta pero troceada, y a color va mi comentario bajo cada trozo. No me molesté en hacérsela llegar a Tamara; prefiero hacerla del dominio público por si le fuera útil a alguien.

Yo no he escrito este artículo …
Dije claramente que “No sé si son ustedes dos u otra/s persona/s quienes escriben lo publicado en su blog”, y luego dije también que “Quienquiera que haya escrito este artículo….”.

… y realmente me siento muy ofendida por el tono de su email.
¿Será por aquello de que “Quien se pica es porque ajos come”? Sabido es que las meteduras de pata en los medios escritos, a las que se les llama ‘gazapos’, han sido siempre objeto de burla, y en el caso que nos ocupa no se trata de un gazapo sino de toda una madriguera, lo cual justifica con creces el tal tono.

Podría haber leído la nota (ya que obviamente entró para obtener nuestros emails) y fijarse quién la había escrito, si es que realmente quería lograr una crítica constructiva, aunque considero que no fue el caso.
No me interesa el nombre de quien lo haya escrito, pero sí me molesta que, como lector, me pongan a adivinar qué quiso decir el escritor.

Su altanería ….
Obsérvese que, aunque ella dice no ser la autora de esta “joya”, considera que el haber hecho yo notar los errores es altanería de mi parte.

… me parece realmente de mal gusto y creo que podría dedicarse a cosas más productivas que faltarle el respeto a las personas.
¡El colmo! Lo que yo hice porque, como lector, me faltaron al respecto a mí, esta joven lo entiende como falta de respeto de mi parte. Seguro que pertenece a esa tolda de especialistas en darle la vuelta a la tortilla e imputar a otros sus propios pecados.

Se nota que es una persona grande …
Si por ‘grande’ se refiere viejo, acertó, pues creo que ya entré en esa categoría, y debo darle las gracias por el eufemismo de ‘grande’.

… que tiene mucho tiempo para perder …
No, suelo aprovecharlo bastante bien, aprendiendo y, siempre que puedo, ayudando al prójimo como, por ejemplo, enseñando al que no sabe.

… y debería, “en mi opinión”, tomar conciencia de la pedantería de su email antes de criticar la de los demás.
Si mi pedantería es reprobable, ¿por qué no puedo criticar la de los demás? El peor ignorante es el que cree que no lo es. Creo que Tamara debe ser de esa generación que, por obra y gracia del deterioro en los sistemas educativos y la Ley del Mínimo Esfuerzo, no acepta críticas a la mediocridad, y considera pedantería, intolerable insulto o cosa de fachas, la búsqueda de la excelencia.

Sea y deje ser señor …
Falta una coma antes y después de ‘señor’. Eso de “Sea y deje ser” es una forma de decir “Deje que uno sea mediocre y no se lo haga notar”.

… o dedíquese a la docencia en los ámbitos dónde se lo solicita.
Cuando alguien que se dedica a escribir para que otros lean, me ofende si no sabe manejar su principal herramienta, que es el idioma en el que escribe, y en ese caso tengo todo el derecho a defenderme, sin pedir permiso, porque ese alguien está faltando al respecto a quien lea lo que él/ella escribe.

Por último le recomiendo que se interiorice …
Según el DRAE, la palabra ‘interiorizarse’ no está en el Diccionario. Es lógico, pues no es verbo reflexivo.

… acerca de los términos que son válidos en informática ya que está marcando errores que no son tales. Aprenda, luego corrija a los demás.
Creo que Tamara tiene menos años de edad (de aquí lo de joven) de los que yo tengo lidiando con computación —luego llamada informática— y por eso es seguro que conozco muchos más términos informáticos que Tamara. No obstante, me gustaría saber a cuáles se refiere. Si es a ‘disco duro’, nada tiene de especial. Si es a ‘navegar’, se usa referido a Internet; las carpetas no se “navegan”, se revisan. Antes de que existiera Internet existían las carpetas pero nadie habló de navegar por ellas.

Reconozco que lo del estilo que llamo papal —obviamente por el Papa— es asunto de gustos y, al menos para mí, de respeto a mi audiencia. En los muchos años en los que dediqué gran parte de mi tiempo a dictar charlas en vivo, evité siempre ese estilo y opté por el impersonal, a menos que tuviera que contestar una pregunta hecha por alguien, en cuyo caso en mi respuesta involucraba a ese alguien, si había lugar para ello, y por el mismo motivo: respeto.

Y también reconozco, después de saber lo que sigue, que salí bien librado con Tamara.

Una sobrina mía consiguió en una panadería de la urbanización donde vive un panfleto publicitario que incluía datos para contactar al fabricante del articulo publicitado.

Como en el panfleto aparecía escrita la palabra ‘ocación’ —así, con ‘c’ en vez de ‘s’—, mi sobrina quiso que ese fabricante se percatara del error ortográfico y le envió un e-mail que requería que ella pusiera su dirección electrónica y un número telefónico.

Un par de días después recibió a ese número telefónico la llamada de una mujer que muy amable le preguntó dónde había conseguido el folleto de marras, y dónde vivía.

La respuesta de mi sobrina fue que lo había conseguido en una panadería de la urbanización en que vive, pero no dio ni el nombre de la urbanización ni ningún otro dato que pudiera servir para ubicar su lugar de residencia.

Siempre con tono muy amable, la mujer al otro lado de la línea continuó con preguntas que a todas luces pretendían descubrir dónde vivía mi sobrina, y cuando se convenció de que no iba a conseguir su propósito, el tono amable se tornó de pronto en amenazador e insultante, y luego de un rosario de groserías terminó diciéndole a «Tarde o temprano descubriré donde vives y voy a ir a darte un par de coñazos para que aprendas a no meterte en lo que no te importa”.

Otra manera de decir “Dejen que yo sea mediocre y no me lo hagan notar”.

[*Opino}– La vieja regla de que no se pone coma antes de ‘y’

Desde que a temprana edad comencé a interesarme por la Gramática del idioma español se me dijo que antes de ‘y’ NUNCA se pone coma. Entonces me lo creí y lo puse en práctica, pero hace años que caí en cuenta de que esa norma no resiste un análisis de lógica, pues no todas las ‘y’ son iguales.

Algunos ejemplos que he sacado de la prensa digital española.

1. “Una persona que hace ejercicio físico, no bebe mucho alcohol, come suficientes frutas y verduras y no fuma puede vivir catorce años más”.

La primera ‘y’ es el enlace entre un mismo concepto: el señalado por ‘come’. Pero como la segunda ‘y’ nada tiene que ver con ‘come’ sino con ‘fuma’ —pero escrito así bien podría servir para añadir otra condición, como “frutas y verduras y fibra”— procede colocar una coma antes de esa segunda ‘y’ y dejarlo así:.

“Una persona que hace ejercicio físico, no bebe mucho alcohol, come suficientes frutas y verduras, y no fuma puede vivir catorce años más”.

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2.- “Clinton y Romney ganan en Nevada y McCain en Carolina del Sur”.

La primera ‘y’ bien podría ser el inicio de la mención del nombre de otro estado como, por ejemplo, “Clinton y Romney ganan en Nevada y Kansas y McCain en Carolina del Sur”.

Como no lo es porque en Nevada termina la lista de los estados en que ganaron Clinton y Rommey, procede poner una coma después de Nevada y dejar la frase así:

“Clinton y Romney ganan en Nevada, y McCain en Carolina del Sur”.

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3.- Un caso similar es éste:

“Siete comunidades en alerta por nieve y dos por vientos costeros”.

Lo correcto sería:

“Siete comunidades en alerta por nieve, y dos por vientos costeros”.

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4.- Y éste, escrito en el artículo “Dimite el jefe del espionaje español” publicado en Yahoo Noticias (España) del 02/07/09, está redactado de forma tal que la ‘y’ que sigue a ‘beneficio’ crea confusión porque bien podría servir para decir, por ejemplo, “en su propio beneficio y en el de su hijo”.

“El director del Centro Nacional de Inteligencia, Alberto Saiz, presentó el jueves su dimisión tras haber sido acusado de usar los servicios de inteligencia del país en su propio beneficio y probablemente será sustituido por Félix Sanz Roldán, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa”.

Pero si antes de esa ‘y’ se pone una coma, no hay confusión:

“El director del Centro Nacional de Inteligencia, Alberto Saiz, presentó el jueves su dimisión tras haber sido acusado de usar los servicios de inteligencia del país en su propio beneficio, y probablemente será sustituido por Félix Sanz Roldán, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa”.

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5.- Escrito en El Mundo (España) en el artículo titulado “Vivir en pareja protege contra la demencia” publicado el 04/07/09:

“Krister Hakansson y su equipo entrevistaron a unas 2.000 personas en Finlandia de unos 50 años de edad y dos décadas después, les pasaron de nuevo el cuestionario…”.

Aparte de que ‘en Finlandia’ está mal ubicado, pues debería ir después de ‘entrevistaron’ (“Krister Hakansson y su equipo entrevistaron en Finlandia a unas 2.000 personas…), como la ‘y’ que viene después de “50 años de edad” no está precedida de una coma, el lector espera encontrarse con una continuación del concepto que lo trajo hasta ese punto, como podría ser “50 años de edad y que nunca habían tenido pareja”. Por tanto, una coma antes de esa ‘y’ evita la falsa expectativa.

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6.- No va coma antes de la ‘y’ que hay en esta frase,

“En diversos estudios se ha relacionado la felicidad con la salud y el éxito en muchas áreas de la vida”.

porque “salud y éxito” tienen el mismo origen y la misma vinculación. Pero si la frase fuera ésta:

“En diversos estudios se ha relacionado la felicidad con la salud y el éxito en muchas áreas de la vida es importante para la felicidad”.

entonces es necesaria una coma antes de la ‘y’ porque ya “salud y éxito” no tienen ni el mismo origen ni la misma vinculación, pues ‘la salud’ está vinculado a ‘la felicidad’, mientras que ‘el éxito’ lo está a ‘muchas áreas de la vida’. La frase correcta sería, por tanto, ésta:

“En diversos estudios se ha relacionado la felicidad con la salud, y el éxito en muchas áreas de la vida es importante para la felicidad”.

que requiere coma antes de la ‘y’.

7.- En lo que sigue falta una coma:

El proyecto propuesto por la empresa estadounidense abarcará tres grupos principales: productos de eficiencia energética, productos de gestión de la energía y productos de generación/almacenaje de energía.

Comoquiera que se anuncia la mención de TRES grupos, el lector espera que se le den bien delimitados, pero la falta de la coma antes de la ‘y’ que sigue a ‘energía’ puede hacer creer que ahí no termina el grupo dos sino que podría esperarse algo así como, por ejemplo, “gestión de la energía y de los recursos renovables”.

Poniendo coma antes de la ‘y’ que sigue a ‘energía’ se evita esta posible confusión. El párrafo quedaría así:

“El proyecto propuesto por la empresa estadounidense abarcará tres grupos principales: productos de eficiencia energética, productos de gestión de la energía y productos de generación/almacenaje de energía.

[*Opino}– Quote of the Century

Whatever you give a woman, she will make greater.

• If you give her sperm, she’ll give you a baby.

• If you give her a house, she’ll give you a home.

• If you give her groceries, she’ll give you a meal.

• If you give her a plant, she will make a garden.

• If you give her a smile, she’ll give you her heart.

She multiplies and enlarges what is given to her. So,

• if you give her any crap, be ready to receive a ton of shit.

Courtesy of Eva Matute.

Till here, is a copy of what I received from Eva Matute. What follows is my own, applicable to most women:

• If you give her your finger, she’ll take your arm.

• If you give her something that eventually could be used against you, big chances are she will.

Carlos M. Padrón

[*Opino}– El caso de Desmond Hatchett y sus 21 hijos

Un caso que tiene relación con lo que escribí en el post “¿Quién dijo que las mujeres son interesadas?”, pues eso de que “Algunos vecinos de la localidad estadounidense de Knoxville, Tennessee, pidieron la castración del hombre” tiene un tinte altamente feminista.

Sin estar de acuerdo con lo hecho por el tal Hatchett —me causa gracia su apellido porque en inglés ‘hatch’ es incubar— creo que a los arriba mencionaos vecinos habría que pedirles que averiguaran por qué esas 11 mujeres, madres de al menos 15 de los 21 hijos de Hatchett, se le “abrieron de piernas”, como se decía en El Paso, a pesar de que él les informó acerca de la existencia de su gran familia.

Pero claro, esgrimir tal argumento no es hoy día muy popular, o hasta tal vez no sea “políticamente correcto”.

Creo que hasta es posible que muchas de las 11 mujeres se conocieran entre sí y simplemente se dejaron preñar a ver quién se llevaba el gato al agua, o sea, quien “amarraba” por fin al apetecido semental.

Me dan mucha lástima los hijos, que no tienen culpa alguna en todo esto, pero no tengo por las madres ningún sentimiento parecido o que conlleve solidaridad con ellas.

Carlos M. Padrón

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28 de Mayo de 2009

Un padre récord: tiene 29 años, 21 hijos, y asegura que está en bancarrota

El caso se conoció después de que su nombre apareciera en 11 citaciones legales por pensión alimentaria.

El primero de sus hijos llegó al mundo cuando él tenía sólo 18 años. Desde entonces, le siguieron otros 20 hermanos y hermanas, aunque su padre, un hombre de 29 años, aclaró que lejos de proponerse fijar un récord, «simplemente pasó».

 

Desmond Hatchett tiene 29 años y 11 citaciones legales para comparecer frente a la Justicia de Knoxville, al sur de los Estados Unidos, donde tendrá que explicar por qué no le pasa la cuota de alimentos a las 11 madres de al menos 15 de sus 21 hijos.

Según publicó el sitio británico The Sun, Hatchett informó a cada una de sus compañeras de la existencia de su gran familia, e incluso llegó a tener 4 hijos de distintas parejas en un mismo año. Ahora tiene hijos con edades variadas entre los 11 años y un recién nacido.

Con tantos hijos, el hombre, que trabaja por un salario mínimo, no llega a cubrir las numerosas cuotas alimentarias para su descendencia.

En una aparición reciente en televisión, Hatchett declaró que conoce el nombre y las edades de todos sus hijos, y de hecho el programa fue hecho para que todas las madres se pusieran en contacto con él. «Se acabó; terminé», aseguró Hatchett.

La primera medida dictada por el juez obligaba a Hatchett a repartir la mitad de su sueldo entre sus hijos, pero eso sólo reportaría un dólar para cada uno. El abogado de Hatchett, Keith Pope, anunció que ante la falta de solvencia de su cliente, el Estado de Tennessee «va a actuar» al respecto para mantener a sus hijos.

Algunos vecinos de la localidad estadounidense de Knoxville, Tennessee, pidieron la castración del hombre apenas se conoció el caso.
Fuente:
minutouno.com

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Cortesía de José Quirantes.

[*Opino}– ¿Quién dijo que las mujeres son interesadas?

Carlos M. Padrón

Sí, ¿quién dijo que las mujeres son interesadas? Algún misógino, malicioso y mal informado, pues desde siempre se ha sabido que en la relación con un hombre las más de ellas sólo buscan lo romántico, el cariño, la dulzura, la fidelidad y, en definitiva, el amor, pero nunca los billetes, ¿o no?.

Pero no sólo es bueno sino hasta lógico que procedan así, pues obedeciendo el mandato de la madre Naturaleza, que vela por la perpetuación de la especie humana, las mujeres son principalmente madres, están hechas para parir y alimentar a sus crías, y quieren al hombre en cuanto lo necesitan para conseguir este fin biológico.

En la medida en que no necesiten quien las preñe ni quien las mantenga a ellas y a sus crías, se apartan del hombre, y adiós dulzura, coqueteo y demás. Y aún cuando necesiten al hombre, una vez lograda la maternidad, éste pasa a segundo plano y ellas se dedicarán a sus crías.

Mientras no se liberen de esta esclavitud instintual, su comportamiento será como el de las madres animales, o peor, pues éstas dejan libres a sus crías cuando las ven capaces de valerse por sí mismas, pero las más de las madres humanas no.

[*Opino}– El tiempo y la puntualidad

Carlos M. Padrón

Tengo la impresión de que cada día está menos “de moda” lo de la puntualidad, pero continúo apegado a ella y no he tropezado aún con ningún argumento que me convenza de que eso es malo.

Es, como ya he comentado, como mi buena memoria, que aquéllos a quienes beneficia califican de bendición, y aquéllos a quienes perjudica, de maldición. Igual es la puntualidad.

Y lo que de los impuntuales me saca de quicio es que nunca lo son en relación con hechos que, como la salida de los aviones, suelen cumplirse con puntualidad. En esos casos los impuntuales crónicos, incorregibles y descarados, sí son puntuales, pues saben bien que los aviones no esperan. Por eso son descarados.

¿Qué significa esto? Que en los otros casos en que sí son consistentemente impuntuales abusan del prójimo robándole su tiempo. Y el problema que tienen conmigo es que nunca me ha gustado que me roben, y cada día me gusta menos.

En las relaciones sociales, ser puntual es ser respetuoso con la persona que, ejerciendo su derecho, fijó la hora de un determinado evento. Lo contrario es ser irrespetuoso con esa persona y con todas las otras que eventualmente estén involucradas en ese evento y hayan sido puntuales con él.

En la página Proverbia atribuyen a Marcel Jouhandeau esta frase:

“Como no tenemos nada más precioso que el tiempo, no hay mayor generosidad que perderlo sin tenerlo en cuenta”.

Aunque ignoro quién fue, o es, el tal Marcel, estoy 100% de acuerdo con él en lo de que no tenemos nada más precioso que el tiempo, pues el tiempo es el menos renovable de todos nuestros recursos, pero me permito discrepar en el resto, y digo que,

“Como no tenemos nada más precioso que el tiempo, es despilfarro perderlo, es delito robarlo, y es inaceptable dejar que nos lo roben”.

Ante esto alguien preguntará qué es perder el tiempo. Creo que, entre otros motivos, el tiempo se pierde cuando uno no puede usarlo como quiere sino que se ve obligado a gastarlo esperando a que lleguen los impuntuales.

[Opino}– Botar vs. guardar o reparar, efectos del facilismo

Lo que acerca de lo que sigue puedo decir es ¡¡¡EXCELENTE!!! Me identifico totalmente con el sentir de Marciano Durán, uruguayo, quien, según esto es el autor:

Ya consignado en envío por separado a lectores y amigos, deseamos en este blog reiterar lo dicho por nuestro colega Marciano Durán de que este excelente texto es de su autoría y no (como alguien lo ha querido hacer pasar) de Eduardo Galeano, quien con toda humildad ha aceptado que no es suyo”.

Pero no estoy de acuerdo en que sea para los mayores de 40 años, pues conozco varias personas que ya pasan esa edad y no entienden lo que Durán, yo y muchos millones más decimos acerca de cómo nos criamos.

Hace apenas 3 días descubrí que a mi cámara fotográfica digital, la primera de este tipo que he tenido, no le funciona el autofocus. Sobre el borde del lente se le ve la marca de un golpe, pero no sé quién ni cuándo ni donde pudo dárselo, pues no lo recibió estando conmigo y no se la he prestado a nadie.

Antes de buscar dónde podrían repararla se me ocurrió hurgar en Internet y descubrí que esa misma cámara, nueva, cuesta hoy $35, ¡pero en 2003 pagué por ella en San Francisco $300! Por supuesto, decidí no intentar siquiera repararla porque lo más seguro es que si tal reparación funcionara me cobrarían por ella más de $35.

Lo que me causa tristeza y malhumor es que la primera cámara fotográfica que tuve en mi vida, una Regula III, alemana, que con gran esfuerzo económico de mi parte compré en Santa Cruz de Tenerife a comienzos de 1958, y con la que tomé las más de las fotos que acerca de mi vida antes de 1980 aparecen en este blog, funciona aún y, por supuesto, no tengo estómago para botarla, como no lo tengo para botar esta digital que ya no funciona bien. ¿Que para qué la quiero si no funciona? ¡Pues no sé!

No me queda más opción que comprar otra digital, a pesar de que aún tengo en perfectas condiciones la reflex Nikon que IBM me regaló en 1994 con motivo de mis 25 años de servicio en la compañía. Esa Nikon trabaja con carrete o rollo (o sea, es convencional, no digital) pero los buenos laboratorios que en Caracas usaba yo para el revelado de rollos y la impresión de copias como Dios manda cerraron todos porque la fotografía digital acabó con ellos.

¿Escardador de colchones? Otro punto en el que discrepo de Durán porque en El Paso no existía tal profesión. Los colchones se llenaban en verano con la paja del trigo recién trillado, y así se mantenían hasta la trilla del próximo año cuando ya la paja del año anterior se había compactado de forma tal que tenía la blandura y suavidad de un ladrillo.

 

¿Los juguetes de los niños? Pues trompos, pelotas de trapo y carritos de penca, todo hecho por los mismos niños o por alguno de sus parientes mayores.

Para quienes no sepan qué es un carrito de penca, aquí va la foto de uno que alguien que, aunque de menos edad que yo jugó con carritos como éste, se tomó la molestia de construir para la Fiesta de El Pino de 2006.

¿Y los zapatos? ¿Arreglar las media-suelas de las Nike? ¿¡Nike en aquella época!? ¡Por favor! Creo que mis problemas cuando uso zapatos de la talla que, según los expertos, me corresponde —ésa en la que el dedo gordo quede al menos a un par de centímetros de distancia del extremo interior delantero del zapato, y el pie algo holgado dentro de él— se deben a que por muchos años usé unos en los que, por crecimiento de mi pie, el dedo gordo pegaba en ese extremo del zapato, y el pie quedaba bien justo dentro de él.

Durante mi niñez, cuando ya ese dedo había abierto un hueco en la punta del zapato era cuando me compraban unos nuevos. Y durante mi adolescencia me compraban zapatos nuevos cuando ya mi pie no entraba en los viejos y, por supuesto, ésos se le regalaban a un muchacho al que le sirvieran.

Y el uso más frecuente del papel de periódicos y revistas era el que ahora cumple el papel higiénico, no el de envolver, que para eso usaban en los comercios (abastos, carnicerías, etc.) el llamado papel baso (¿o ‘vaso? ignoro si es ‘vaso’ o ‘baso’ porque nunca supe el significado de este término). Tal vez no haya sido así en los tiempos de Durán pero sí en los míos.

Nota.- A fin de evitar malsonancias y suspicacias en algunos países de este lado del charco, en la versión original de Durán me he tomado la libertad de cambiar por ‘botar’ el verbo usado por el autor.

Carlos M. Padrón

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03-05-2009

Por qué todavía no me compro un DVD

Marciano Durán

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo botando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos, se encargaron de botar todo por la borda, incluyendo los pañales.     ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Sí, ya lo sé: a nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor, lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto; lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Apilo, como un viejo ridículo, las bandejitas de espuma plástica de los pollos!
¡Los cubiertos de plástico conviven, en el cajón de los cubiertos, con los de acero inoxidable!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más, se compraban para la vida de los que venían después.

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia, y hemos cambiado de nevera tres veces.

¡¡Nos están fastidiando!! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo, para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara; lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones, casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos, el afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros, o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se bota, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño, por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años!

Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII).

No existían el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos, y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.

Los pocos desechos que no se comían los animales servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo, y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil, para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y bote que ya se viene el modelo nuevo’. Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos, y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos,.. . ¡¡cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!

Guardábamos las chapitas de los refrescos,.. ¡¿Cómo que para qué?! Con ellas hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una cuerda se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases les sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo lo guardábamos!

¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus,… y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercero y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a necesitar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se botaban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las hojillas Gillette —hasta partidas a la mitad— se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas de que alguna lata viniera sin su llave. ¡¿Y las pilas?! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables, eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y, por sobre todas las cosas, para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros, para hacer guías de pinitos de navidad; y las páginas del almanaque para hacer cuadros, y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas, y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.

Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates, y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espadas que decía ‘éste es un 4 de bastos’.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada, ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a botar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron en macetas y hasta en teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices, y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah, no lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va botando, del pasado efímero. No lo voy a hacer; no voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina, o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la ‘bruja’ como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la ‘bruja’ me gane de mano y sea yo el entregado.

Fuente: Marciano Durán

[*Opino}– Las islas del archipiélago de las Canarias

Carlos M. Padrón

En «Palabras, nombres y signos que cambio en este blog » escribí que «Las Palmas de Gran Canaria lo sustituyo por Las Palmas, que es como todo el mundo llama a esa isla en Canarias. Lo de Gran no le va porque ni siquiera en tamaño es la más grande».

Soy un convencido de que aún perdura en Canarias la política del “Divide y vencerás” que, en prevención de problemas separatistas, implantaron los españoles cuando, por ejemplo, hicieron dos provincias en un archipiélago que por su pequeña extensión no las ameritaba, pero el próximo paso fue sembrar la discordia entre esas dos provincias, entre las islas integrantes de cada una, y a veces hasta entre pueblos de cada isla, como ha ocurrido con mi pueblo natal, El Paso, y su vecino, Los Llanos.

Es lamentable y vergonzoso, pero es la realidad.

La pugna entre Tenerife y Las Palmas parece ir a peor, y hoy he recibido algo que me ha dejado perplejo: un archivo PPS titulado “Marocco” —que es como los italianos (no sé si también otros) escriben el nombre del país que en español llamamos Marruecos— cuya primera foto es ésta:

¿Nota el lector algo extraño?

 

Más que extraño es ofensivo: de las siete islas grandes que componen el archipiélago de las Canarias (si se incluyen los islotes serían trece) sólo aparecen las tres correspondientes a la provincia de Las Palmas, o sea, de izquierda a derecha, Las Palmas, Lanzarote y Fuerteventura.

Sé que muchos que arman archivos PPSs son auténticos ignorantes que, por ejemplo, entre imágenes y sonido hacen mezclas incompatibles, como presentar el tema de los tulipanes de Holanda poniéndole de fondo una melodía mexicana, pero por más ignorante que sea el que supongo italiano —porque además de Marocco escribió occidentale, palabra también italiana— no debe haber dibujado él el mapa que puso en esta foto; no, ése lo consiguió en Internet donde algún malintencionado lo puso.

Me gustaría saber quién fue, para enviarle mis “calurosas felicitaciones”.

[*Opino]– España está a la cola de Europa en capacidad lingüística

Para mí no es novedad esta noticia, pues ya en este blog he escrito al respecto en varios posts, como “Por qué a los españoles les cuesta tanto hablar inglés”.

Creo que el subtitular las películas extranjeras ayudaría bastante, pero sólo a quienes no hayan pasado cierta edad; los más de los que hayan pasado esa barrera no se acostumbrarán a leer a la debida velocidad. Y no basta con subtitular las que pasen en los cines sino, sobre todo, las que pasen en TV, que tienen mucha más audiencia. Si subtitularan, además, las que los niños ven rn TV sería un excelente comienzo.

Carlos M. Padrón

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27/04/2009

Pamplona. (EUROPA PRESS).- El comisario de Multilingüismo de la Unión Europea, Leonard Orban, aseguró que España se sitúa «a la cola» de Europa en el ránking de de capacidad lingüística como consecuencia «no sólo del sistema educativo», sino también por el doblaje de las películas extranjeras.

Así se pronunció el comisario europeo en una rueda de prensa que ofreció en Pamplona, con motivo de su visita a esta comunidad dentro de la gira que está realizando por el norte de España para presentar las prioridades de la nueva estrategia de multilingüismo de la UE y conocer la realidad lingüística de las diferentes regiones.

Sobre le sistema de doblaje español, Orbam aconsejó subtitular las películas porque «ayuda al desarrollo de la capacidad de aprendizajes de los distintos idiomas». No obstante, mostró su convencimiento de que esta situación «se enderezará en el futuro». Para el comisario, el conocimiento de idiomas no sólo dota a las personas de «mayores capacidades para poder encontrar trabajo», sino que también es una herramienta para «mediar entre culturas» y ayuda «a la cohesión social».

Explicó que en la actualidad existen 23 idiomas oficiales en Europa, además de más de 60 lenguas minoritarias, lenguas que están siendo promocionadas desde la UE. «No sólo financiamos proyectos con el castellano, sino que también con el euskera o el gallego, por ejemplo», apuntó.

El comisario de Multilingüismo se mostró contrario al aprendizaje únicamente de una lengua franca y apostó por que los ciudadanos de la UE «aprendan idiomas diferentes» y «no sólo el inglés». A su juicio, dentro de la comunidad europea existe «una riqueza enorme de lenguas», activos que «deberían ser aprendidas» para «promocionar y valorar a nivel comunitario esta diversidad».

Explicó que una de las prioridades recientes de la UE es la promoción de otros idiomas no europeos, como el chino o el árabe, lenguas que «ayudarán a tener mejores relaciones económicas, sino que también reforzará el diálogo multicultural, necesario en este mundo globalizado».

Fuente: La Vanguardia